El niño negativista

El niño/a negativista se caracteriza por el "no a todo". Hay ocasiones en las que el niño se comporta con una actitud de oposición, como si tratara de saltarse los límites bien por llamar la atención, bien por que busca y tantea hasta dónde puede llegar y que está bien o qué está mal. A lo largo del desarrollo, pasar por etapas donde la oposición y el negativismo predominana, es perfectamente normal. En estos casos el niño simplemente busca los límites y el adulto ha de establecerlos. Pero en ocasiones, cuando esta etapa se mantiene en el tiempo y parece formar parte de la cotidianidad en casa, podemos encontrarnos ante un trastorno negativista que ha de atenderse.  

¿QUÉ HACER CUANDO ES "NO" A TODO?

Es muy probable que cuando un niño persiste en el no a todo, esté recibiendo una atención extra que mantiene su conducta, además de un trato de favor por el que al final evita hacerse cargo de sus responsabilidades. De este modo, si cada vez que sus juguetes están sin recoger sabe que si persiste en decir no, los padres acaban recogiéndolos además de pasar un buen rato detrás de él, no tendrá ningún problema en generalizar esta conducta a todo lo que sean sus obligaciones. Con el tiempo este modo de relacionarse se establece como la normalidad, por lo que el niño va perdiendo autonomía y la autoestima se resiente.
  • Lo primero que habrá que hacer es extinción al no, es decir, no prestar atención cada vez que su respuesta sea negativa, además de reforzar sus respuestas cuando sean positivas o colabore en tareas. El objetivo es ir cambiando el mantenimiento de la atención a las conductas que son positivas, sin que consiga llamar nuestra atención cada vez que su respuesta es negativa.
  • A medida que colabora y se siente más autónomo la autoestima aumenta, esto unido a nuestro refuerzo cada vez que nos ayuda o colabora, hace más probable que disminuya el negativismo.
  • Es importante empezar por responsabilidades pequeñas, como acercarnos un vaso o darnos su servilleta, para luego ir implicándole en tareas mayores poco a poco, como ayudarnos a poner o recoger la mesa.
  • Si al principio, ante la retirada de atención o extinción, hay rabietas y lloros, es muy importante mantenernos en nuestra actitud, ya que de no ser así valorará que negarse es la manera más útil de conseguir atención y que sólo hay que persistir un poco más.
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