Podríamos decir que la relación de pareja pasa por un momento de transición. Si en anteriores generaciones se constituía con el fin de alcanzar un estatus social basado en la familia y una estabilidad económica, en la actualidad, los cambios sociales, culturales y educativos, como la entrada de la mujer en el terreno laboral, la independencia económica de ambos miembros de la pareja, el descenso de la natalidad..., influyen en que la relación, ya sea bajo el matrimonio o como pareja de hecho, tenga que reajustarse a la situación actual.
Hoy en día, se considera fundamental la buena marcha o estado de la relación en sí, anteponiéndose lo personal a lo social. Esto trae consigo nuevas dudas sobre la relación.
Cuando la pareja comienza a tener problemas de comunicación, de entendimiento, y por lo tanto de convivencia, celos o bien circunstancias externas que la dificultan, siempre es positiva la mirada neutral que vea desde fuera.
En la terapia de pareja se evalúa el estado en el que se encuentra en el momento presente la relación, así como la evolución del problema, valorando las posibles causes que pudieran estar influyendo negativamente, teniendo siempre en cuenta, de forma imparcial la opinión de ambos miembros. Se mide el grado de responsabilidad de cada uno con el fin de que sea asumido, punto de partida este necesario para nuevos cambios. Se aprenden nuevas habilidades para la comunicación, y se intenta detectar las expectativas y niveles de exigencia en la pareja, con el objetivo de encontrar soluciones.
APOYO EN EL DIVORCIO Y LAS SEPARACIONES
El número de divorcios ha aumentado un 25% en los últimos cinco años. Los cambios socio-culturales y la forma de entender la relación de pareja hoy en día, en la que más que una unión incondicional y para siempre en pro de la familia, predomina la propia relación en sí. Esto trae consigo nuevos estados sociales, como la pareja de hecho, o bien que la mayor parte de los matrimonios se contraigan a una edad mas tardía.La separación es un paso traumático, difícil de sobrellevar. Esta dificultad se agrava cuando hay hijos en la pareja. Trastornos emocionales, angustia o ansiedad, baja autoestima, sentimiento de pérdida de la vida anterior, desorientación y sufrimiento en la persona que lo vive, son algunos de los síntomas de la ruptura. En ocasiones se da depresión, ideas o intentos de suicidio, enfermedades psicosomáticas, etc.
Tras una separación algunos recursos para vivir solo/a y relacionarse en el mundo con los demás pueden verse disminuidos. En terapia se realizará un estudio de todas las áreas tanto personales, emocionales como sociales que están interviniendo en el estado actual de la persona, para, a partir de ahí, ir adquiriendo las herramientas y habilidades que le ayuden a superar el estado depresivo y avanzar en otras áreas como la salud, la familia, el trabajo, la propia autoestima, amistades, estudios, nuevas relaciones, etc.