Vacaciones y crisis de pareja

Es habitual que lleguen a consulta un mayor número de parejas en crisis tras las vacaciones. Esto es indicativo de algún problema no resuelto, que se evidencia durante los periodos en los que la convivencia es mayor. Por otro lado, la época vacacional suele ser un periodo sobreestimado, sobre el que se deposita una alta expectativa de reconciliación, con la creencia de que si hay dificultades de comunicación, se discute a menudo o a penas se mantienen relaciones sexuales, se debe al cansancio acumulado, a el ritmo de vida o a el estrés. Que duda cabe que dichas variables influyen en la relación, pero cuando las dificultades en la pareja son más profundas, esta problemática persistirá, acuciada incluso al pasar más tiempo juntos y generando además una alta frustración al no verse cumplidas las expectativas de mejora.
La época vacacional suele ser un periodo sobreestimado, sobre el que se deposita una alta expectativa de reconciliación.
Si en la pareja no se ha aprendido a negociar, manteniendo la lucha de poder como lenguaje común, se discute desde el reproche constante, entre gritos, malas contestaciones y se devalúa al otro con cierta frecuencia, si en nuestra opinión “nunca es” o “nunca hace“ las cosas como nosotros creemos que es correcto, pasar largas temporadas con la pareja, en las que el principal objetivo es pasarlo lo mejor posible, verlo todo y estar descansado a la vez y tener que en muchas ocasiones resolver situaciones desde la improvisación, puede ser el detonante de una ruptura o evidenciar que hay problemas que resolver.

Cuidar nuestra relación

Para hacernos una idea de qué es importante cuidar en la relación de pareja, en el día a día con el fin de evitar las tan temidas crisis, vamos a repasar los que, en nuestra opinión y desde la terapia de pareja, son pilares básicos para salvaguardar nuestra relación:
  • CONSERVAR LOS PROPIOS ESPACIOS E INQUIETUDES PERSONALES: en la medida que nuestro autoconcepto es positivo, y nuestra vida fuera de la pareja nos resulta satisfactoria, estamos evitando proyectar sobre el otro nuestras propias carencias. Muchas veces se da la pescadilla que se muerde la cola: “me enamoro y me ausento en un mundo ideal en el que sólo existe la pareja”, esto lleva a descuidar e ir dejando de lado estímulos vitales que son fundamentales para una buena autoestima y un necesario desarrollo personal, como son los amigos, hobbies, intereses personales, etc. Con el tiempo estas carencias generarán una pérdida de referentes y espacios fundamentales para un buen autoconcepto.
  • ESPACIOS COMPARTIDOS: cultivar y mantener lo que la pareja tiene en común, al igual que las diferencias, que pueden llegar a ser fuente de estímulo, facilita la comunicación y la ilusión por mantenerse juntos. Es una evidencia que las exigencias del día a día, el cuidado de los hijos, los horarios de trabajo, etc, dificultan que la pareja proteja un espacio íntimo que es tan importante para la complicidad. De ahí que sea tan necesario tratar de guardar esos tiempos en la medida de lo posible: buscar horas del día, aunque sean pequeños ratos al final de la jornada para cenar a solas después de haber acostado a los niños, procurar realizar juntos aquello que al otro le hace ilusión, aunque sea una vez al mes, tratar de encontrar una actividad que os guste realizar juntos...
  • DEMOSTRACIONES DE AFECTO: es precisamente la carga de lo cotidiano y de las responsabilidades lo que también puede mermar la afectividad. Las demostraciones de afecto van desde el lenguaje verbal a su expresión física como la caricia, el beso, una mirada complice, una sonrisa. Este punto es muy importante, ya que facilita en gran medida la confianza y el gusto por estar con el otro, además de ser necesario para mantener el erotismo y deseo dentro de la pareja. “Tocar” significa estimular, generar apego y bienestar dentro de la pareja.
  • ASERTIVIDAD : comunicarse desde la intención de entenderse, de ganar juntos y no tratar de tener razón sobre el otro o imponerse: el mejor logro de la pareja es conseguir ante todo ser buenos amigos. El erotismo dentro de la relación, sin este aspecto, no podrá sostener por si mismo una relación duradera. El respeto a la hora de tomar decisiones, expresar la diferencia de opiniones, discutir e incluso enfadarse es indispensable para mantener la confianza y comunicación en la pareja.
  • VALORAR Y RECONOCER AL OTRO: no dejar ni un sólo día en el que no reconozcamos a la pareja alguna de sus virtudes, favores o detalles. Este punto lo describiría siempre en una sóla frase: “no te acostumbres a la presencia del otro”. No des por hecho que al ser tu pareja, cualquier favor o detalle es “un obligatio” y por tanto algo esperable. Recuerda que tu pareja es un mundo a parte de tí, otro universo que ha decidido estar a tu lado igual que tú, y eso es una decisión diaria.
Concluir que aunque temidas, las crisis de pareja pueden suponer un espacio de reflexión y recostrucción de la relación, sirviendo en muchos casos para cambiar y mejorar aspectos que se tenían abandonados y que sin ser conscientes en muchos casos, nos estaban generando malestar. Si una crisis ayuda a replantear la relación, a reciclarla de modo que se ajuste a la nueva situación de vida, puede en si misma suponer una oportunidad de crecimiento y refuerzo de la pareja.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

avancepsicologos.com. utiliza cookies para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de análisis. Al continuar con tu navegación entendemos que das tu consentimiento a nuestra Política de cookies
Cerrar