8 consejos para mejorar las habilidades comunicativas

consejos para mejorar las habilidades comunicativas

Por mucho que no podamos controlar lo que piensan y sienten el resto de las personas (afortunadamente), sí podemos gestionar nuestras relaciones personales para no perder totalmente las riendas de lo que ocurre en nuestra vida social. Pomos mejorar nuestras habilidades comunicativas

Y una de las formas básicas de conseguir esto consiste en mejorar nuestras habilidades comunicativas: aquello que expresamos con o sin palabras.

En este artículo veremos una serie de consejos para mejorar las habilidades comunicativas del día a día. Añadirlas a tus hábitos favorecerá que te desenvuelvas mejor a la hora de negociar, de hacer amigos, de hacer respetar tus opiniones, y mucho más.

Consejos para mejorar las habilidades comunicativas

Dependiendo de cuáles sean tus debilidades y tus fortalezas, te puede interesar poner en práctica algunos de estos consejos para potenciar las habilidades comunicativas (o quizás todos ellos). Se trata de rutinas que dan resultados si son practicadas con consistencia y de manera constante, aunque no son particularmente complicadas.

1. Mira a los ojos

Este es uno de los aspectos fundamentales de la comunicación no verbal. No mirar a los ojos hace que las conversaciones sean mucho más breves y menos significativas y personales, ya que es una señal clara de incomodidad.

Sin embargo, hay quienes tienen serios problemas para mirar a los ojos a sus interlocutores, ya que si no existe una costumbre de establecer contacto visual con todo el mundo, se necesita un tiempo para desarrollar este hábito. Para conseguirlo, más que centrarte en mirar a los ojos de la otra persona durante el mayor tiempo posible, procura apartar la mirada de la cara del otro durante el menor tiempo posible. Se esta manera, te será más sencillo.

2. Practica la escucha activa

La escucha activa es todo aquello que debes hacer para que, incluso cuando el otro habla y tú escuchas, quede claro que no has desconectado y que sigues participando en la conversación. Por ejemplo, asentir con la cabeza, hacer breves comentarios o emitir expresiones que muestren tu reacción emocional a lo que el otro dice.

Si omites la escucha activa, le estarás dando incentivos a la otra persona para que hable menos contigo, ya que no será una experiencia tan estimulante (o, en ocasiones, llegará a ser una situación incómoda).

3. Ante los nervios, adopta un rol activo y pregunta

Por paradójico que parezca, si sientes nervios al participar en una conversación con alguien que no conoces bien o que te impone respeto, una buena manera de mantener el estrés a raya es no mantener una actitud pasiva, y plantear preguntas, interesarte por las ideas y opiniones del otro.

¿Por qué? Porque si te mantienes sin hacer nada, es más fácil que sientas más presión al no controlar absolutamente nada de lo que ocurre en el diálogo, mientras que si haces pregunta, hablando relativamente poco serás capaz de hacer que la conversación vaya por los derroteros que te interesan, y que haya muchos menos momentos en los que te sientas bajo lupa.

Este es uno de los consejos para mejorar las habilidades comunicativas más útiles, porque desplaza la presión de uno mismo hacia el interlocutor, y te hace adoptar el rol de persona que está en disposición de valorar positiva o negativamente lo que el otro dice.

4. Utiliza el humor

El humor es un gran aliado para crear contextos de comunicación amigables y en los que no se acumula la tensión. Utiliza pequeñas bromas improvisadas para crear complicidad, pero ten en cuenta siempre cuál es el contexto en el que se produce el diálogo, para no abusar de la informalidad.

5. Prevé los momentos de incomodidad de la otra persona

Hay ideas o comentarios que, cuando se dicen en voz alta, pueden ser interpretados como un ataque. Por eso, para mejorar las habilidades comunicativas hay que acostumbrarse a prever esto clase de problemas, para utilizar las formulaciones lingüísticas adecuadas y dar las explicaciones necesarias de manera que no se pueda interpretar lo que dices como una acusación, una burla, etc.

6. Evita las posturas a la defensiva

Si quieres transmitir honestidad y ganas de tender puentes, no utilices un lenguaje no verbal que dice lo contrario. No cruces los brazos ante tu pecho todo el rato, ni te posiciones de lado al hablar con alguien, no mantengas una postura tensa, etc.

7. Ten en mente las ideas importantes a comunicar, pero no memorices

Excepto en el caso de los discursos dados ante un público, memorizar frases enteras de lo que se tiene que decir resulta contraproducente. En vez de eso, recuerda ideas básicas, conceptos que resuman lo que tienes que expresar, e improvisa en tu manera de comunicarlos. De esta manera, no dividirás tu atención entre lo que está pasando en el presente y lo que memorizaste en el pasado.

8. Ten en cuenta el contexto

El contexto es otro elemento comunicativo a tener en cuenta. La misma frase puede parecer una alabanza o una burla dependiendo de dónde la digas. Por eso, no debes olvidar nunca el modo en el que el lugar o la situación en la que estáis hablando modifican el significado de las palabras.

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Referencias bibliográficas:

● Barnlund, D.C. (2008). A transactional model of communication. En C.D. Mortensen (Ed.), Communication theory (2nd ed., pp. 47 – 57). New Brunswick, New Jersey: Transaction.
● Castanyer Mayer-Spiess, O.(1996). La asertividad: expresión de una sana autoestima. Desclée de Brouwer.
● Haynes, J.M. (2012). Fundamentos de la mediación familiar: Manual Práctico para mediadores México C.F.: Gaia Ediciones.
● Watzlawick, P., Beavin, J. & Jackson, D. (1985). Teoría de la comunicación humana. Herder Editorial, S.L. Barcelona.

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