Ansiedad y depresión: en qué se diferencian y cómo se relacionan

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Ansiedad y depresión son dos de los trastornos psicológicos más frecuentes en la población general. Resultan los motivos de consulta por los que más acude la gente a terapia. Por ello, se han llevado a cabo muchas investigaciones con el objetivo de establecer qué factores predisponen a ellos y a saber, no solo cómo tratarlas, sino también, poder establecer medidas de prevención.

Aunque en las formaciones de psicología, se estudian de forma separada, lo cierto es que en la consulta y la vida real los síntomas de ansiedad y depresión suelen ir de la mano. Resulta que son síntomas opuestos pero que se retroalimentan entre ellos. A veces, no se sabe qué fue antes, el huevo o la gallina, es decir: si un estado de ansiedad nos ha llevado a deprimirnos o que la depresión nos ha generado ansiedad. Para ello, hace falta de la evaluación de una psicóloga con experiencia en este tipo de casos, que no son pocos.

En este artículo hablaremos en qué consisten estos dos trastornos por separado, al mismo tiempo que trataremos de explicar cuáles son sus diferencias y, metiéndonos en profundidad, cómo se relacionan entre sí.

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¿Qué son ansiedad y depresión?

Comencemos explicando en qué consisten cada una de ellas y cuáles son los síntomas más característicos de ansiedad y depresión por separado.

Los trastornos de ansiedad son varios y se dividen en varios tipos como el trastornosde ansiedad generalizada, el trastorno de pánico, la agorafobia o la ansiedad social. Esta clasificación atiende a criterios como la duración de la ansiedad o el contexto en el que se dé. No obstante, de forma general, la ansiedad es un sentimiento complejo cuyas principales características son las siguientes:

  • Estado de agitación, nerviosismo y/o tensión.
  • Hiperventilación o sensación de que falta el aire.
  • Preocupación constante o casi constante.
  • Sudor de manos u otras partes del cuerpo.
  • Taquicardia o aumento de las pulsaciones cardiacas.
  • Sensación o creencia de que se va a morir.
  • Problemas para dormir.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Rumiación de pensamientos.

En cuanto a la depresión, se trata de un estado del organismo que afecta principalmente al estado de ánimo. Los trastornos del estado de ánimo también se dividen en otros tipos de trastornos, a saber: la depresión mayor, la distimia, la ciclotimia, el trastorno bipolar o la depresión postparto. De nuevo, atiende a criterios como la duración y el contexto. Aunque puede presentar síntomas parecidos con la ansiedad (como, por ejemplo, el desajuste en el sueño) suele presentar síntomas opuestos a ella. Los principales síntomas de la depresión son:

  • Bajo estado de ánimo, tristeza o irritabilidad.
  • Dificultad para conciliar el sueño o tener un sueño excesivo.
  • Falta de apetito o apetito en exceso.
  • Sensación de cansancio constante.
  • Sentimiento de culpabilidad.
  • Pensamientos de muerte o de quitarse la vida.
  • Pérdida de interés en actividades que antes sí lo tenían.
  • Sentimiento de desesperanza.

En realidad, no es que ansiedad y depresión compartan síntomas solo, sino que estos llegan a solaparse de manera que unos síntomas ansiosos lleven a otros depresivos o, viceversa.

¿En qué se diferencian ansiedad y depresión?

Veamos ahora las diferencias entre ansiedad y depresión. Como hemo señalado, ansiedad y depresión pueden presentar algunas similitudes en sus síntomas o que estos se solapen. Por eso, en algunas ocasiones puede resultar fácil confundirlas. “¿Será ansiedad lo que siento?”, “¿me siento deprimido o deprimida?”, “No me apetece hacer nada, pero a la vez siento malestar y agitación”. A continuación, ahondaremos más en sus diferencias.

La ansiedad es un mecanismo mediante el cual nuestro organismo nos pone en alerta, previniendo un posible peligro o una amenaza. En realidad, se trata de una emoción compleja y, a menudo, irracional. Sin embargo, no podemos evitar sentirla. Con esto, nos referimos a que, objetivamente, aquello que nos preocupa no es un peligro real. Cuando estamos en alerta sentimos tensión y agitación. Ante estos sentimientos lo que queremos es escapar de ellos o deshacernos de ellos ya sea comiendo en exceso, por ejemplo, o evitando aquellas situaciones que nos agitan.

Por el contrario, la depresión, se trata de un estado de inactivación (completamente opuesto al estado de alarma). El sentimiento más predominante es la desesperanza. Esto lleva a la persona que lo sufre a cuestionarse si lo que realiza en el día tiene algún sentido, teniendo frecuentemente el pensamiento de “¿para qué?”. A su vez, esto lleva a la culpabilidad y provoca que levantarse de la cama y realizar actividades cueste cada vez más.

Mientras que la ansiedad es movimiento, la depresión es estancamiento. Mientras que en la ansiedad predomina una preocupación en exceso y una necesidad excesiva de control, en la depresión es como si eso se difuminara y entrásemos en la anhedonia y una falta de interés generalizado. ¿Cómo pueden estados, al parecer, tan sumamente opuestos llegar a relacionarse entre sí? Te lo explicamos en el siguiente apartado.

¿En qué se relacionan ansiedad y depresión?

Tener ansiedad y depresión resulta en dos trastornos muy complejos que afectan a la esfera cognitiva (a los pensamientos), a la emocional, a la fisiológica y, por supuesto, a la conductual (lo que hacemos). Por separado, ya supone un desajuste emocional importante, imaginémonos si se dan de forma simultánea. De hecho, más frecuentemente de lo que pensamos se manifiestan juntas.

Amabas afectan a la salud física y mental. Sufrir ansiedad te lleva a evitar aquellas situaciones en las que más sientes esa alarma o que te asustan. Al poner en marcha la evitación ponemos en marcha, a su vez, ciertas conductas que hagan que nos enfrentemos a dichas situaciones de manera poca adaptativas. La evitación nos lleva a que dejemos de realizar ciertas actividades que nos gustaban, nos daban placer o nos reforzaban positivamente de alguna manera. Esto genera que nos desanimemos, que nuestro estado de ánimo baje y que, encima, nos sintamos culpables por ello.

Pero esto no acaba aquí. Al dejar de realizar eso que nos gustaba o que nos aportaba algo, nuestro cuerpo se inactiva. Dicha inactivación viene, precisamente, de la inactividad. Esto nos mete en un círculo vicioso del cual es muy difícil salir: la inactividad me inactiva (me hace sentir más cansancio, culpabilidad, y desesperanza) y la inactivación me lleva a la inactividad.

Conclusiones

En definitiva, es muy común que ansiedad y depresión se den a la vez o, mejor dicho, que una lleve a la otra. Pueden ser difícil de distinguir una de otra, pero lo raro es que no cohabiten o al menos eso es lo que se ve en la consulta de psicoterapia. De hecho, debido a las diferencias entre ansiedad y depresión y cómo estas diferencias se relacionan unas con otras, muchos profesionales de la salud mental hablan de cuadros ansioso-depresivos o trastorno mixto ansioso-depresivo.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la depresión está calificada como uno de los trastornos mentales más frecuentes del mundo, llegando a afecta a 300 millones de personas. Seguro que has escuchado más de una vez que depresión y ansiedad son una epidemia y, en especial, la primera, una de las principales causas de discapacidad. Por ello, es de vital importancia que se siga investigando sobre ansiedad y depresión, no solo para saber cómo tratarlas, sino, ante todo, saber cómo prevenirlas. El hecho de que afecte a tantos millones de personas en el mundo no puede ser casualidad y nos debería hacer plantearnos tomar medidas, principalmente, desde la prevención primaria, en lugar de abusar de la secundaria y la terciaria, que utilizamos como último recurso.

¿Buscas ayuda psicológica?

¿Cómo puedo salir del bucle de la ansiedad y depresión? Lo mejor es que pidas ayuda. Las terapias más recomendadas para el tratamiento de la ansiedad y la depresión son las técnicas de Activación Condcutal y la Terapia de Aceptación y Compromiso. Ambas pertenecen a la rama de las terapias de tercera generación. En Avance Psicólogos contamos con psicólogas y psicólogos con formación y experiencia en este tipo de terapias y con muy buenos resultados. Pide cita y te podremos atender tanto de manera online como presencial.

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Referencias bibliográficas:

Vélez, D. M. A., Garzón, C. P. C., & Ortíz, D. L. S. (2008). Características de ansiedad y depresión en estudiantes universitarios. International journal of psychological research1(1), 34-39.

Ardiles Irarrázabal, R., Barraza López, R., Koscina Rojas, I., & Espínola Salas, N. (2020). Inteligencia emocional y su potencial preventivo de síntomas ansioso-depresivos y estrés en estudiantes de enfermería. Ciencia y enfermería26.

Coto-Lesmes, R., Fernández-Rodríguez, C., & González-Fernández, S. (2020). Activación Conductual en formato grupal para ansiedad y depresión. Una revisión sistemática. Terapia psicológica38(1), 63-84.

Miró, M. T., Perestelo-Pérez, L., Pérez Ramos, J., Rivero, A., González, M., & Serrano, P. (2011). Eficacia de los tratamientos psicológicos basados en mindfulness para los trastornos de ansiedad y depresión: una revisión sistemática= Effectiveness of mindfulness based treatments for anxiety and depressive disorders: a systematic review.

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autora del artículo

Brenda Ruano Bodemer

PSICÓLOGA SEXÓLOGA COLEGIADA M-34490

Brenda Ruano Bodemer (Madrid, 1993) se graduó en Psicología por la UCM. Trabaja en la consulta privada desde 2016. Desde entonces, lleva formándose en distintos ámbitos de la psicología: Máster en Sexología, educación sexual, asesoramiento y terapia sexual (UCJC, IUNIVES), Máster en Psicología General Sanitaria (Universidad de Nebrija). Título en Psicología Afirmativa en Diversidad Sexual y de Género (COP). Además de la consulta privada, ha trabajado en centros de día de adicciones y, actualmente, imparte talleres de Educación Sexual en institutos y da formación a profesores sobre Educación Sexual.

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