ASMR: así son los sonidos para activar el placer

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El sonido del aspirador, el tintineo de unos golpes con los dedos, el burbujeo de una bebida gaseosa, el tacto de una pluma o un soplido sobre el cuello produce en algunas personas un estado de bienestar y relajación que se materializa en una sensación de hormigueo que recorre el cuero cabelludo y que a veces baja hacia la espalda activando la sensación de placer. Esto es lo que define el ASMR.

¿Qué es el ASMR?

Bajo estas siglas se esconde el término Autonomous Sensory Meridian Response, que en español se traduce por Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma. El concepto nace en 2010 en una comunidad de Facebook donde varias personas establecen un debate acerca de estas reacciones físicas que sentían cuando visualizaban u oían ciertos sonidos que les activaban una sensación placentera y que algunas definen como casi orgásmica.

Las investigaciones sobre este fenómeno que experimentan miles de personas no son todavía suficientes como para sacar una conclusión

Así aparecen multitud de vídeos en el canal de YouTube con miles de seguidores que se conectan a la red para sentir esa sensación de placer conectando sus auriculares a unos vídeos que cada vez están más elaborados.

A pesar de que no hay estudios científicos que avalen esta teoría de ASMR, lo cierto es que las personas sí que experimentan esa sensación ante estímulos de esa naturaleza, y la reacción no es igual para todas, varía de una persona a otra. El detonante puede ser un estímulo visual, táctil, auditivo o una combinación de ambos, siendo el auditivo el que en mayor porcentaje se experimenta esta sensación. Algunas personas que consumen este tipo de vídeos en la red lo comparan con la sinestesia y con la reacción que se siente cuando utilizamos un masajeador de cabeza.

Cómo se activa el placer

Nuestro cerebro está programado para buscar el placer y reproducirlo para sentir bienestar y felicidad. Por tanto el placer es un aprendizaje: primero experimentamos algo que nos gusta y a continuación lo asociamos a datos que vienen del exterior, elementos sensoriales externos, cosas que oímos, vemos o percibimos a través del tacto, y a la par lo asociamos a lo que estamos pensando.

Este tipo de asociaciones nos permiten establecer una pauta para repetir esta experiencia que nos agrada a la que le damos un valor placentero y positivo. Así que, finalmente, podemos buscar este placer en experiencias ”recuerdo” para volver a reproducirlas: comer ciertos alimentos, escuchar ciertos sonidos… etc.

En todo este proceso un papel fundamental lo tiene la dopamina, un neurotransmisor que regula el placer y que es capaz de generar la sensación placentera.

Quizá por este motivo, algunas personas que ven u oyen estos vídeos ASMR activen su centro de placer que es diferente para cada una de ellas, puesto que no todas las personas son capaces de sentir y reaccionar de manera similar ante los mismos estímulos.

En la actualidad, todavía se están tomando datos en distintas investigaciones que tratan de recoger información sobre ese fenómeno ASMR que por el momento no están publicados. Si estás interesado puedes consultar datos y encuestas en este enlace.

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