¿Qué es la autoconfianza? 8 claves para construir su base

¿Qué es la autoconfianza?
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Autoconfianza y autoeficacia son dos conceptos que se usan para describir la propia percepción que una persona tiene sobre su propia capacidad para lograr un objetivo o un rendimiento determinado. Estos conceptos fueron definidos por el psicólogo canadiense Albert Bandura en los años 70, y a día de hoy se consideran fundamentales en algunos ámbitos.

Esto no quiere decir que se deban confundir autoconfianza y autoestima ya que, aunque para muchas personas pueden solapar, la autoestima está relacionada con el autoconcepto y la autoimagen (cómo nos vemos y/o gustamos) mientras que la autoconfianza tiene más que ver con el optimismo en nuestro funcionamiento (cómo de “bien” creemos que podemos hacer algo).

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Ocho formas de fortalecer la autoconfianza

¿Por qué es importante la autoconfianza? Cuando nuestra estimación y nuestros pensamientos sobre nuestras propias capacidades corresponden a una baja autoconfianza, es posible que nos limiten. Por ejemplo, si sigues al pensamiento “no se me da bien esto” al hacer una actividad es probable que te impliques menos en ella o que no lo intentes si quiera, convirtiéndose esto en una profecía autocomplida.

Este tipo de situaciones se dan mucho en el deporte y algunas aficiones, en el trabajo y los estudios, e incluso pueden ocurrir a la hora de construir relaciones sociales. O sea, en casi cualquier situación que nos suponga un reto. Por eso en este artículo te proponemos ocho pautas para desarrollar la autoconfianza.

1. Maneja tus pensamientos

Muchas personas que sienten baja su autoconfianza manifiestan frecuentemente pensamientos derrotistas como “No soy capaz”, “Seguro que no lo consigo”, o “¿Para qué intentarlo?”. El problema es que, cuando asumimos estos pensamientos como ciertos y actuamos en consecuencia, caemos en conductas de evitación. Es decir, estos pensamientos cumplen la función de “protegernos” de posibles fracasos.

Así se acaba creando un patrón de evitación, ya que cuando hacemos caso a los pensamientos derrotistas terminamos por dejar de afrontar las situaciones. Para aumentar la autoconfianza hemos de dar menos credibilidad a estos mensajes, y esto podemos hacerlo con técnicas como el diálogo socrático (buscar los fallos argumentales y las posibles distorsiones presentes en esos pensamientos) o la defusión cognitiva (observar los propios pensamientos de una manera más neutral).

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2. Adopta un enfoque realista

La autoconfianza puede dar problemas por su defecto o por su exceso. Es decir, tener una percepción baja de autoeficacia puede llevar a no afrontar retos (como hemos podido ver en el punto anterior) pero los discursos del tipo “tú puedes con todo” o “cualquier cosa es posible si te la propones” tampoco son adecuados, ya que no todos los factores están bajo nuestro control.

Por eso, para evaluar tus capacidades de manera más objetiva y fomentar un nivel de autoconfianza adecuado lo mejor es basarse en la evidencia: ¿Cómo te ha salido en situaciones pasadas? ¿Cuánto te has preparado? ¿Qué es lo que le ocurre a la mayoría de personas que están en una situación similar a la tuya? Es mucho más útil fijarte en la realidad que transmitirte mantras sin contexto.

3. Busca las excepciones

Cuando tenemos una autoconfianza baja, nuestros pensamientos de baja autoeficacia pueden verse potenciadas por algunos sesgos. Es posible que te suene el sesgo de confirmación: la tendencia que tenemos a quedarnos selectivamente con los datos que confirman nuestras ideas y prestar menos atención a la información que las contradice.

De esta manera, si tienes una baja autoconfianza tenderás a fijarte más en las ocasiones en que las cosas no te salen como querrías. Una manera de empezar a aumentar la autoconfianza es prestar atención a las veces en las que no ocurren los fracasos que anticipabas. Anotándote estos tantos podrás fijarte en qué es lo que te funciona y fiarte más de tus habilidades en el futuro.

 4. Cuida tu discurso

La manera en que te hablas y en que hablas sobre ti y sobre tus capacidades puede moldear hasta cierto punto tu percepción de autoeficacia. Como hemos visto antes, cuando damos mucha credibilidad a nuestros pensamientos podemos dejar que guíen nuestras acciones, y esto incluye nuestra forma de hablar. Por eso conviene que te des cuenta de si usas habitualmente expresiones como “Soy incapaz” o “No me va a salir”, ya que podrían afectar a tu afrontamiento.

¡Ojo! Esto no quiere decir que si te repites una y otra vez afirmaciones positivas sobre lo bien que vas a hacer las cosas vaya a ir todo como tú quieres. Lo importante es que tu discurso sea ajustado a la realidad y constructivo, cambiando las expresiones más derrotistas por otras que expresen una mayor posibilidad de mejora. Empieza por incluir comentarios sobre las cosas que sí se te dan bien y, en definitiva, háblate como le hablarías a una persona a la que quieres.

5. Practica tus habilidades

Por supuesto, en algún momento hay que pasar de los pensamientos a las acciones. Y si lo que deseas es construir un base sólida de autoconfianza tendrás que poner en práctica tus capacidades para conocer bien qué habilidades tienes y cómo puedes usarlas a tu favor e incluso mejorarlas.

La autoconfianza no se construye sólo en el plano teórico, sino que también se afianza cuando entrenas tus capacidades, ya sean algunas con las que ya cuentas como aprendiendo otras nuevas. Practicar puede aportarte mucha más seguridad en ti y en tus habilidades de cara a los momentos en los que necesites aplicarlas.

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6. Ponte retos

Al igual que hemos señalado ya en puntos anteriores del artículo, la autoconfianza no va de repetirse afirmaciones motivacionales sino de mantener una visión ajustada a la realidad y pasar de la teoría a la práctica. Por eso es importante tener hechos que te ayuden a respaldar tu percepción de autoeficacia.

Uno de los mejores ejercicios para aumentar la autoconfianza es proponerte pequeños desafíos y metas que sepas que puedes superar; es decir, afrontar retos asumibles para ir aumentando su dificultad de manera progresiva. Puedes empezar por ponerte pequeñas acciones relativamente fáciles que hayas estado evitando antes de enfrentarte a otras que te resulten más difíciles. Es mucho mejor marcarte un ritmo adaptado a ti que intentar hacer de golpe cosas que se te hacen muy cuesta arriba.

7. Acepta los “fracasos”

Has de tener siempre en cuenta que, por mucha confianza que tengas, eso no quiere decir que vaya a salirte todo como tú quieres. Todas las personas experimentamos derrotas y decepciones, y por eso siempre tenemos que contar con la posibilidad de que de vez en cuando no obtengamos los resultados que nos gustaría.

De nuevo, esto no quiere decir que tengamos que dar rienda suelta a las anticipaciones catastrofistas sino que se trata de ser realista y asumir que no siempre tenemos el control de todo. Simplemente date permiso para cometer errores y, en lugar de castigarte por ellos, trata siempre de aprender para mejorar tu autoeficacia. Esto también contribuye a tu autoconfianza.

8. Ayúdate de profesionales para mejorar tu autoconfianza

Somos conscientes de que estas pautas son fáciles de comprender, pero no siempre son igual de fáciles de aplicar. O sea, la teoría suele ser muy lógica y evidente y es fácil tener las ideas claras… pero cuando se trata de ponerlas en práctica también es habitual que se nos olviden, o que no sepamos del todo cómo traducirlas en acciones reales.

Si es tu caso y notas que te resulta complicado dar estos pasos o que, a pesar de seguirlos sigues viendo tu autoconfianza demasiado débil, siempre puedes pedir ayuda. La terapia psicológica sirve precisamente para dotarte de los recursos que necesitas a la hora de afrontar las demandas de tu contexto.

En resumen: la importancia de la autoconfianza

El nivel de autoconfianza de cada persona es subjetivo, y por lo tanto es muy difícil que evaluemos las situaciones de manera totalmente objetiva para predecir qué tal lo haremos. Sin embargo, un buen nivel de autoconfianza puede resultar muy positivo para afrontar adecuadamente los desafíos que se nos van presentando.

Esto no significa que tengamos que tomar como cierto eso de “querer es poder”; todo el mundo se lleva decepciones, es algo normal. Lo importante es saber asumir tanto cuando las cosas salen como queremos como cuando no, y centrarnos siempre en lo que podemos controlar. Así conseguiremos un nivel de autoconfianza mucho más ajustado a la realidad.

¿Necesitas mejorar la autoconfianza?

Algunas personas sienten que su autoconfianza es tan baja que se ven prácticamente paralizadas cuando tienen que hacer frente a ciertos retos en su vida. Si este es tu caso, es posible trabajar la autoconfianza en terapia. Si te planteas los objetivos terapéuticos que te gustaría conseguir, la terapia psicológica puede ayudarte a afrontar de otra manera las situaciones que se te hacen difíciles.

El equipo de Avance Psicólogos está formado por profesionales que pueden ayudarte a construir una base más sólida en tu autoconfianza. Sólo tienes que pedir cita y podremos atenderte tanto por videoconferencia como en nuestras consultas presenciales de Madrid.

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Referencias bibliográficas

Feltz, D. y Öncü, E. (2014). Self-confidence and self-efficacy. En Papaioannou, A. G. y Hackfort, D. (Eds.), Routledge Companion to Sport and Exercise Psychology: Global perspectives and fundamental concepts. (pp. 417-429). Routledge.

Kleitman, S. et al. (2013). Metacognitive self-confidence in school-aged children. En Mo Ching Mok, M. (Ed.), Self-directed learning oriented assessments in the Asia-Pacific. (pp. 139-153). Springer Dordrecht. https://doi.org/10.1007/978-94-007-4507-0

Möbius, M. et al. (2014). Managing self-confidence: Theory and experimental evidence. FRB of Boston Working Paper, 11-14.

Plakona, E. et al. (2014). Self-confidence in sport. Sport Science, 7(1), 47-55.

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Andrea Martínez
Andrea Martínez
Andrea Martínez es licenciada en Psicología por la Universidad de Deusto. Posee un Máster en Psicología Clínica Basada en la Evidencia por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Salud Sexual y Psicología Clínica por la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Especialista en Terapias Contextuales (ACT, FAP y técnicas Mindfulness) por el Madrid Institute of Contextual Psychology. También se ha formado en Psicología Afirmativa en Diversidad Sexual y de Género por el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. Desde 2019 forma parte del equipo de Avance Psicólogos ofreciendo terapia psicológica, sexológica y de pareja con perspectiva de género. Además, ejerce como divulgadora y formadora en varias plataformas relacionadas con la Educación Sexual.
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