Los beneficios psicológicos de la lectura

Beneficios de la lectura

Si el ser humano es lo que es, esto es gracias en buena parte, de nuestra habilidad aprendida de leer y escribir. Estudiaremos los principales beneficios psicológicos de la lectura.

Toda nuestra sociedad funciona gracias al hecho de que podemos utilizar la escritura como un sistema de “memoria extendida”, con el que podemos almacenar una cantidad prácticamente ilimitada de información de todo tipo independientemente de las limitaciones de nuestra propia memoria.

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Los 6 beneficios de la lectura

Por ello, y porque buena parte de nuestro funcionamiento social se explica gracias a la existencia de estos escritos, en este artículo veremos cuáles son los beneficios psicológicos de la lectura; el modo en el que leer nos aporta ventajas que van más allá del placer o de la necesidad de saber algo en un momento puntual.

Estos son los principales beneficios psicológicos que el hábito de la lectura nos aporta en nuestro día a día.

1. Nos ayuda a relajarnos

La lectura puede ser una poderosa aliada contra los efectos perjudiciales del exceso de estrés y ansiedad. Nos permite desconectar en cuestión de pocos minutos, sumergirnos en un tema de interés y permitir que nuestro foco de atención deje de estar fijado en aquello que nos lleva preocupando durante mucho rato.

En cierto sentido, leer puede llegar a ser una experiencia similar a la meditación, pues nos ayuda a ganar control sobre nuestra atención y nos separa de nuestras obsesiones para poder centrarnos en el aquí y el ahora.

Así, al terminar de leer, afrontamos nuestros problemas con energías renovadas y sin estar condicionados por el hecho de haber estado atrapados en el mismo bucle mental una y otra vez durante mucho tiempo.

2. Ayuda a retrasar el desgaste cognitivo

Leer mucho no solo permite llegar a conocer cosas que nunca llegaríamos a saber si no fuese por la existencia de ciertos textos; además, nos ayuda a tener un “mapa mental” más enriquecido, en el que cada concepto o idea que hemos interiorizado está conectado a más conceptos o ideas.

Esto es así porque leer nos expone a conceptos que probablemente nunca habríamos aprendido de otra manera, y cada uno de estos nuevos conceptos se basa a su vez en la combinación de las propiedades de otros conceptos.

De esta manera, nuestra mente pasa a estar compuesta por una red de ideas más densa, en la que es posible encontrar varias “rutas mentales” que van de una idea a otra. Y esto, por lo que se ha visto, ayuda a combatir los efectos del desgaste cognitivo producido por la edad, e incluso de las enfermedades neurodegenerativas.

3. Nos ayuda a empatizar

La lectura de ciertos textos escritos desde el punto de vista de personas muy diferentes a nosotros nos permite empatizar con grupos de población que, de otra forma, habrían permanecido totalmente desconocidas para nosotros.

Así, se pasa de no comprender las inquietudes y manera de pensar de una parte de la sociedad, a haber pasado por el proceso de compartir motivaciones, esperanzas y preocupaciones; los textos ofrecen el espacio suficiente para introducirnos en el contexto social de esos sujetos, de manera que es más fácil comprender la mentalidad de quienes viven inmersos en esas situaciones.

4. Nos ofrece un ritual para conciliar el sueño

La lectura de algunos tipos de texto puede llegar a ser útil para conciliar el sueño, si adoptamos el hábito de leer durante unos minutos justo antes de dormir. Nos involucra en una actividad en la que el cuerpo queda más o menos inmóvil y nos dedicamos solo a experimentar imágenes que acceden a nuestra consciencia gracias a una fuente de estímulos externa.

Por eso, si estamos predispuestos a dormir, es fácil que sin darnos cuenta nos quedemos con la experimentación de imágenes desligadas de nuestro entorno y que cada vez tienen menos que ver con lo que leemos, hasta que pasan a ser prácticamente sueños surgidos mientras dormitamos.

Eso sí, esto no funciona con lecturas que nos obligan a pensar mucho; lo ideal es recurrir a los libros que narran historias sencillas y escritas de una manera fácil de comprender, lo contrario a libros de no ficción sin historia y que solamente enseñan conceptos abstractos (los cuales también tienen su valor, pero no para conciliar el sueño).

5. Nos ayuda a dominar el lenguaje

No hay que olvidar que la lectura está vinculada a las habilidades mentales relacionadas con el uso del lenguaje. El hábito de leer nos permite aprender nuevas fórmulas lingüísticas para expresar ideas complejas mediante el uso de expresiones que quizás no se nos habrían ocurrido y no habríamos llegado a conocer por nosotros solos.

Esto tiene beneficios tanto en nuestras relaciones personales (nos permite socializar en más contextos y con más gente) y, por supuesto, laborales. Eso sí, para escribir bien no es suficiente con leer; hay que escribir, si bien el hecho de haber leído mucho nos facilita más las cosas.

6. Nos permite aprender rápidamente

Aprender no solo consiste en memorizar mucho en poco tiempo; también consiste en saber dónde encontrar un tipo de información cuando lo necesitamos.

Leer nos expone a muchas fuentes de información diferentes, y de esta manera ayuda a que creemos un “directorio de conocimientos” en nuestra cabeza. Puede que no recordamos toda la información de un texto que hemos leído, pero probablemente sí nos quedará una noción de los temas tratados en esas páginas, de manera que si en el futuro necesitamos acceder a esa información, sabremos dónde buscar.

 

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Referencias bibliográficas:

Bolitho, J. (2011). Reading into wellbeing: Bibliotherapy, libraries, health and social connection. Aplis. 24 (2): 89 – 90.
Dwivedi, K.N. (1997). The therapeutic use of stories. Nueva York: Routledge.