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Eritrofobia: los síntomas y características de la fobia a ruborizarse

Eritrofobia: los síntomas y características de la fobia a ruborizarse

En psicología, se conoce como eritrofobia un tipo de trastorno perteneciente a la categoría de las fobias, y que tiene que ver con el miedo a ruborizarse en situaciones sociales, es decir, al interactuar con los demás.

En este artículo veremos en qué consiste exactamente la eritrofobia, cuáles son sus síntomas, y qué debe hacer una persona que haya desarrollado esta alteración psicológica.

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¿Qué es la eritrofobia?

La ansiedad está implicada en buena parte de los trastornos psicológicos que aparecen en los manuales diagnósticos de psiquiatría y psicología clínica. Se trata de un fenómeno que suele producir un malestar difuso, cuyo origen muchas veces cuesta de identificar, y que puede afectarnos durante un tiempo indeterminado.

Por ejemplo, podemos sentirnos ansiosos porque tenemos una presentación oral en nuestra clase de universidad, o porque sentimos que se nos acumula el trabajo, o incluso porque no sabemos qué hacer ante una decisión difícil. En todas estas situaciones el malestar puede irse acumulando, llevándonos a estar alerta y a volvernos sensibles ante prácticamente cualquier inconveniente que nos ocurra.

Sin embargo, hay ocasiones en las que la ansiedad adopta una naturaleza más concreta, apareciendo y desapareciendo siguiendo una serie de patrones más o menos predecibles. Esto es lo que ocurre en el caso de las fobias, que son trastornos de ansiedad ligadas a eventos específicos que son capaces de llevarnos a sentir mucha angustia y estrés en cuestión de segundos.

Esto nos lleva a hablar de la eritrofobia, que es una de las maneras en las que la ansiedad puede expresarse de forma psicopatológica. En concreto, la eritrofobia es el trastorno psicológico en el que la idea de ruborizarse a la vista de una o más personas produce tanto temor o inseguridad que surge un estado de intensa ansiedad en muy poco tiempo, cuestión de segundos.

Así pues, este fenómeno no se diferencia mucho del resto de trastornos de tipo fóbico, tal y como es habitual en este tipo de alteraciones de la salud mental; en ellas, normalmente lo único que varía son las situaciones que hacen que surja la reacción psicopatológica de ansiedad extrema. En lo que se refiere a los síntomas, casi todas las fobias son muy parecidas.

 

Síntomas

Estos son los síntomas típicos que pueden empezar a manifestar quienes han desarrollado eritrofobia. Se trata de fenómenos de tipo psicológico y fisiológico que aparecen cuando la persona cree que se expone al “peligro” de ponerse muy roja estando con alguien, o exponiéndose a la mirada de gente con la que se tiene poca confianza. Estos desaparecen casi en su totalidad poco después de que la persona deje de exponerse a esas situaciones, pero siguen condicionando su comportamiento y causándole malestar.

1. Sudoración excesiva

Los sudores son un síntoma muy habitual en quienes sufren un trastorno de ansiedad, y el caso de la eritrofobia no es una excepción.

2. Temblores

Cuando sube el nivel de ansiedad debido a una fobia, la tensión muscular aumenta, y esto hace que muchas personas que han desarrollado el trastorno tiemblen de manera visible cuando en los momentos en los que entran en crisis.

3. Náuseas

Los mareos y las náuseas son habituales en los casos más severos, en los que la persona se siente físicamente muy mal debido a la fobia.

4. Problemas digestivos

Cuando la ansiedad se acumula en exceso, esto se hace notar en los procesos digestivos. Pueden aparecer gases, dolor de vientre, etc.

5. Pensamientos catastróficos

Las personas con eritrofobia o con cualquier otro tipo de fobia tienden a desarrollar previsiones muy pesimistas acerca de lo que les ocurrirá a causa de aquello que ha desencadenado la subida del nivel de ansiedad. Por ejemplo, quienes presentan eritrofobia pueden llegar a pensar que su rubor facial hará que reciban fuertes burlas o incluso marginación social.

6. Conductas de huida

En el momento en el que se da la crisis de ansiedad causada por la eritrofobia, la persona pierde buena parte del control de sus actos y por eso siente la necesidad de alejarse cuanto antes del contexto que ha desencadenado ese subida repentina de su nivel de ansiedad (una conversación, un evento público, etc.).

 

7. Conductas evitativas

Finalmente, también hay que destacar que la mayoría de personas con eritrofobia tienden a evitar situaciones de socialización en las que creen que pueden sufrir crisis de ansiedad debidos a este trastorno.

¿Qué hacer?

La eritrofobia puede parecer una alteración psicológica muy irracional, y en cierto punto lo es, pero eso no significa que no sea seria. Puede llegar a limitar o extinguir casi totalmente la vida social de quien la desarrolla, además de producir mucho malestar. Por ello, la solución pasa por asistir a psicoterapia y ponerse en manos de profesionales de la salud mental. La buena noticia es que las fobias son trastornos que responden bien al tratamiento, y en cuestión de pocos meses la intensidad de sus síntomas suele rebajarse mucho, hasta el punto de dejar de ser un problema significativo.

¿Te interesa asistir a terapia para superar una fobia?

Si crees que has desarrollado un trastorno psicológico de tipo fóbico y estás buscando ayuda profesional para superarlo, ponte en contacto con nosotros.

Los psicoterapeutas que formamos parte del equipo de Avance Psicólogos disponemos de una trayectoria de más de 20 años de experiencia tratando a pacientes con trastornos de ansiedad como la eritrofobia, y hoy en día ofrecemos terapia tanto en nuestro centro ubicado en Madrid como a través de los servicios de terapia online a partir de videollamada.

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Referencias bibliográficas:

American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5ª ed.), Arlington: American Psychiatric Publishing.
Caballo, V. (1998). International Handbook of Cognitive and Behavioural Treatments for Psychological Disorders. Oxford: Pergamon.
Edmund, J.B. (2005). The Anxiety & Phobia Workbook. Oakland: New Harbinger Publications.
Hamm, A.O. (2009). Specific phobias. The Psychiatric Clinics of North America. 32(3): pp. 577 – 591.

El dolor de cabeza por ansiedad: cómo surge, y qué hacer

El dolor de cabeza por ansiedad: cómo surge, y qué hacer

La ansiedad y el dolor de cabeza son dos formas de malestar comunes, capaces de afectar a todo tipo de personas, de manera que son muy conocidas a nivel popular. Sin embargo, lo que no todo el mundo sabe es que hay una conexión causal entre ellas; es decir, que en ocasiones, una produce la otra.

A lo largo de este artículo veremos cuáles son las características principales del dolor de cabeza por ansiedad y qué se puede hacer para combatir ese malestar.

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La ansiedad como fuente de molestias

Aunque normalmente pensemos en la ansiedad como algo que produce incomodidad o directamente dolor emocional, en realidad es un estado psicológico y fisiológico necesario para la supervivencia.

La ansiedad forma parte de los mecanismos biológicos que nos permiten adaptarnos a los retos que nos plantea el entorno, ya que, normalmente, gracias a ella somos capaces de reaccionar ante problemas y peligros de manera rápida, evitando riesgos. Es cierto que produce malestar, pero a cambio de mejorar nuestras probabilidades de no salir mal parados cuando aparece un reto que debemos superar sin demoras.

Sin embargo, este sistema falla a veces, y por ello en ocasiones la ansiedad deja de ser un remedio y pasa a ser un problema, algo que daña nuestra calidad de vida y cuyas ventajas no compensan sus inconvenientes. Es lo que ocurre cuando nos ponemos ansiosos sin que existan motivos que permitan justificarlo y, a la vez, sufrimos problemas de salud por culpa de esa acumulación de ansiedad, como por ejemplo una bajada de la actividad de nuestro sistema inmunitario o el problema que nos concierne en este artículo: el dolor de cabeza.

 

Los dolores de cabeza por ansiedad: ¿cómo surgen?

Una de las características de la ansiedad es que, de manera automática y ajena a nuestra voluntad, hace que la tensión de nuestros músculos aumente incluso cuando no hacemos fuerza de manera deliberada.

Esto se ve claramente cuando nos ponemos tan ansiosos que aparecen los temblores: esto es consecuencia de que las fibras musculares reciben tal estimulación por parte de nuestro sistema nervioso que se mantienen tensas, de manera que muchas partes de nuestro cuerpo empiezan a tirar hacia sí.

Sin embargo, incluso cuando no hay temblores claramente visibles, la ansiedad hace lo mismo a pequeña escala, de manera que nuestros músculos se mantienen como si estuviesen preparados para hacer servir la fuerza rápidamente, en cuanto reciban órdenes del cerebro.

La cabeza y la zona del cuello son dos de las partes del cuerpo más sensibles a este tipo de fenómenos, ya que por ellas pasan una gran cantidad de músculos. Esto hace que a menudo, al pasar mucho tiempo con tensión en esas fibras musculares, surjan dolores de cabeza llamados cefaleas tensionales. Este tipo de cefalea surge cuando hay demasiada tensión en la parte del cuello y del cuero cabelludo, y la ansiedad es una de sus causas principales, si bien no la única; también puede estar producida por el simple hecho de haber pasado varios minutos en una postura incómoda, o por una lesión.

¿Qué hacer?

Existen varias maneras de prevenir la aparición de dolores de cabeza debidos a la ansiedad, y todas coinciden más o menos con las medidas adoptadas para dificultar que nos pongamos ansiosos en exceso o que nos pongamos en situaciones generadoras de mucho estrés. Estos son algunos consejos.

 

1. Practica ejercicios de relajación

Existen varios ejercicios de relajación simples de aplicar y que solo requieren dedicarles unos minutos. Por ejemplo, la relajación muscular progresiva de Jacobson o el body scan.

2. Duerme bien

El hecho de no descansar lo suficiente nos expone más a la ansiedad, y además nos predispone a sufrir dolores de cabeza prácticamente desde que nos despertamos.

3. Lleva ropa cómoda

Realizar actividades llevando ropa que no está adaptada a esas tareas nos vuelve más vulnerables al estrés y a adoptar posturas inadecuadas.

4. Asegúrate de que respiras bien

Respirar de manera inadecuada también hace más probable que nos sintamos ansiosos. Por ello, debemos procurar respirar haciendo uso del diafragma.

5. Acude a psicoterapia

Si crees que hagas lo que hagas no consigues combatir los dolores de cabeza debidos a la ansiedad, considera la posibilidad de acudir a psicoterapia. Los centros de asistencia psicológica también ofrecemos servicios especializados para gestionar esta clase de problemas en los que lo emocional se mezcla con lo físico.

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Referencias bibliográficas:

American Psychiatric Association. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Quinta edición. DSM-V. Masson, Barcelona.
Benzon, H.T.; Raja, S.N.; Liu, S.S.; Fishman, S.M.; Cohen, S.P.; (2018). Essentials of Pain Medicine. Filadelfia: Elsevier.
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Loder E, Rizzoli P; Rizzoli (2008). Tension-type headache. BMJ. 336(7635): pp. 88 – 92.
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Duelo por la muerte de una mascota: qué es y qué hacer

Duelo por la muerte de una mascota: qué es y qué hacer

Duelo por la muerte de una mascota: qué es y qué hacer. El duelo es un fenómeno del que se suele hablar sobre todo en momentos en los que alguien ha perdido a uno de sus amigos o familiares.

Se trata de un tipo de malestar que hemos aprendido a asociar a los velatorios, los momentos en los que se da el pésame, y en general, todo lo que involucra la muerte de un ser humano, con todos los rituales y simbolismos que ello engloba. Sin embargo, el duelo engloba muchas más situaciones.

En este artículo hablaremos acerca del duelo por la muerte de mascotas, cómo surge, y qué se hace para gestionar esta perturbación emocional cuando produce mucho dolor.

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¿Qué es el duelo?

El duelo es el conjunto de patrones de comportamiento, de pensamiento y de gestión de las emociones que surge ante un contexto de pérdida.

Esta pérdida debe ser entendida en un sentido amplio; puede aparecer a partir de la muerte de un ser querido, pero también hay otras experiencias capaces de darle paso; por ejemplo, el hecho de sufrir un accidente que deje secuelas crónicas, el hecho de dejar atrás un modo de vida que nos resultaba familiar (un divorcio, una jubilación…) el hecho de separarse de una posesión con valor sentimental, etc.

Si solemos asociar el duelo psicológico a la muerte de seres queridos es, en parte, porque esa clase de eventos son u ejemplo radical de pérdida, en la que se deja atrás una realidad de manera totalmente irreversible: si perdemos un puesto de trabajo podemos albergar la esperanza de volver a trabajar en un puesto parecido, pero tras la defunción de alguien especial para nosotros, cobramos la consciencia de que pase lo que pase, esa persona no volverá a la vida. Así, tenemos que adaptarnos a una realidad en la que un ser querido ya no está más que en nuestros recuerdos.

Características del duelo por la muerte de una mascota

Tal y como hemos visto, el duelo se fundamenta en procesos psicológicos abstractos que están relacionados con la pérdida. Por ello, también es muy común que se manifieste en casos en los que muere una mascota. No hay que olvidar que los vínculos emocionales que se establecen con los animales son totalmente reales y no obedecen solo a propósitos instrumentales (proteger al hogar o jugar con los pequeños de la casa).

De hecho, algunos animales domésticos han pasado por un proceso de selección artificial en el que se han primado las características que potencian la socialización con los seres humanos.

El caso más claro es el de los perros, que conforman una subespecie del lobo que surgió a partir de milenios de domesticación y cría selectiva. Hoy, sabemos que los perros son capaces de establecer vínculos afectivos bidireccionales con los seres humanos, incluyendo comportamientos amistosos propios de nuestra especie, como el hecho de mirarse a los ojos de manera prolongada (algo que en los lobos ocurre en mucha menor medida).

Pero más allá de los cánidos, la mayoría de los animales utilizados normalmente como mascotas son capaces de aprender a interactuar con sus dueños a través del juego, la cooperación, y otras conductas prosociales. Esto genera hábitos de convivencia, momentos de ocio en compañía del animal, preocupación por su bienestar, y toda una serie de hábitos que, con la muerte del animal, pasan a formar parte de un pasado al que no se puede volver, lo cual desencadena la aparición del duelo.

 

¿Qué se hace para superar este dolor emocional?

Estas son algunas pautas de actuación que pueden ser de ayuda para atravesar del mejor modo posible el duelo por la muerte de una mascota.

1. Pasados unos días, no adoptar rutinas de evitación

Una vez hayan pasado unos días tras la muerte del animal, es recomendable no acostumbrarse a evitar todo aquello que nos recuerde a la mascota que ya no está. De no ser así, se puede llegar a generar una dependencia de estos procesos de evitación.

2. Hablar de ello con personas cercanas

Desahogarse plasmando en palabras lo que sentimos ayuda a ordenar los pensamientos y nos permite descargar tensiones.

3. Practicar Mindfulness

El Mindfulness es una herramienta eficaz para gestionar la ansiedad y la angustia, dado que nos ayuda a experimentar el presente desprendiéndonos de inercias emocionales irracionales que nos mantienen atados al pasado.

4. Ir a psicoterapia

En algunos casos, el duelo pasa a ser tan problemático que hace necesaria la intervención de profesionales de la psicoterapia. En estas sesiones, se entrena a los pacientes a adaptarse a la nueva realidad sin la mascota a través de nuevos hábitos y maneras de pensar basadas en la aceptación del presente.

 

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Referencias bibliográficas:

Archer, J. (1999). The nature of grief: The evolution and psychology of reactions to loss. Londres: Routledge.
Bayés, R. (2001). Psicología del sufrimiento y de la muerte. Barcelona: Martínez Roca.
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Winegard, B.M.; Reynolds T.; Baumeister R.F.; Winegard B.; Maner J. K. (2014). Grief functions as an honest indicator of commitment. Personality and Social Psychology Review. 18(2): pp. 168 – 186.
Worden, W.J. (2004). El tratamiento del duelo: asesoramiento psicológico y terapia. Barcelona: Paidós.

Los trastornos del estado de ánimo más frecuentes

Los trastornos del estado de ánimo más frecuentes

Los trastornos del estado de ánimo están entre las alteraciones psicológicas más comunes tanto entre las personas que acuden a la consulta de psicoterapia como entre la población en general.

Se trata de fenómenos psicopatológicos que, como su nombre indica, afectan sobre todo al estado emocional de las personas, y en muchos casos degeneran en situaciones muy dañinas que implican el riesgo de perder la vida, muchas veces mediante el suicidio.
En este artículo veremos cuáles son los trastornos del estado de ánimo más frecuentes, así como sus características principales.

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¿Cuáles son los trastornos del estado de ánimo más comunes?

Aquí encontrarás un resumen acerca de los trastornos del estdo de ánimo más extendidos entre la población general, sus síntomas, y más adelante veremos el tipo de tratamientos usados para ayudar a los pacientes que presentan estas psicopatologías.

1. Depresión mayor

La depresión mayor, o depresión clínica, es el trastorno del estado de ánimo más frecuente, y se estima que está presente en aproximadamente un 4% de la población. Sus síntomas tienen que ver con un estado de ánimo extremadamente bajo y la pérdida de interés por involucrarse en actividades más o menos complejas aunque cotidianas, especialmente socializar durante el tiempo libre, cuidar del propio estado de salud, iniciar proyectos personales, etc. También suelen estar presentes los momentos de llanto incontrolado, pensamientos de desesperanza acerca del futuro, e incluso ideación suicida.

Eso sí, no es imprescindible presentar todos estos síntomas a la vez; por ejemplo, mucha gente desarrolla depresión mayor y no considera sentirse triste, ni llora.

 

2. Distimia

La distimia está presente en, más o menos, un 2% de la población. Esta alteración psicológica puede ser entendida como una versión de la depresión clínica en la que los síntomas son menos intensos pero duran más (al menos, dos años). Por ello, en la distimia están presentes los síntomas depresivos típicos, pero en los casos severos no hay síntomas de tipo psicótico como por ejemplo las alucinaciones, algo que a veces sí ocurre en la depresión mayor y el trastorno bipolar.
A pesar de que el grado de sufrimiento suele ser menor que en la depresión mayor, se sigue necesitando asistencia psicológica y, en algunos casos, también psiquiátrica. En este sentido, quizá te interese nuestro post: Distimia: causas y síntomas de un trastorno parecido a la depresión

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3. Trastorno bipolar

El trastorno bipolar está presente más o menos en un 1% de la población. Se caracteriza por la alternancia entre episodios de manía o hipomanía, y otras etapas en las que predominan los síntomas depresivos.

La manía es un estado psicológica caracterizado por la euforia excesiva y la tendencia a tener una confianza ciega en las propias capacidades hasta el punto en el que la persona puede exponerse a serios peligros. Por otro lado, la hipomanía es una versión menos intensa de la manía, y no suele poner a la persona en situaciones arriesgadas para su integridad física.

4. Trastorno del estado de ánimo inducido por sustancias

Esta es una categoría muy heterogénea de alteraciones psicológicas ligadas al estado de ánimo, y está compuesta por los problemas que en algunos casos surgen debido al consumo de sustancias con efectos psicoactivos, ya sean fármacos, drogas ilegales o drogas legales como el alcohol. Existen resultados muy variados a la hora de investigar la frecuencia con la que afecta a las personas, pero se estima que menos del 1% de la población lo ha desarrollado.

¿Cómo se tratan?

Diferentes trastornos del estado de ánimo requieren diferentes formas de intervención en salud mental, pero en general, hay algunos aspectos comunes de la terapia que conforman la estructura del apoyo que se da a los pacientes con esta clase de alteraciones.

En lo que respecta a la psicoterapia, es frecuente el uso de las técnicas de reestructuración cognitiva y de activación conductual. Las primeras tienen como objetivo ayudar a las personas a cuestionarse y a modificar su sistema de creencias, para descartar aquellas ideas a las que se aferran a pesar de resultar dañinas a la hora de interpretar el mundo a través de ellas. Las de activación cognitiva tienen como objetivo ayudar a la persona a mantenerse alejada del modo de vida sedentario y solitario (que refuerza aún más la intensidad y la duración de los síntomas depresivos) y permitirle encontrar nuevas fuentes de motivación a través de hábitos sencillos.

 

Además, como muchos pacientes con trastornos del estado de ánimo también han desarrollado trastornos de ansiedad, en muchos casos también se utilizan métodos de exposición controlada, para “perderle” el miedo” a algunas situaciones y empezar a tener una vida más rica en matices.

Por otro lado, desde la intervención psiquiátrica, se suelen utilizar fármacos de tipo antidepresivo para mitigar a medio plazo la intensidad y frecuencia de los síntomas depresivos. Este es un método de intervención que solo puede ser utilizado por los centros que contamos con médicos.

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Referencias bibliográficas:

American Psychiatric Association (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.
Blanco C.; Alegría, A.A.; Liu, S.M.; Secades-Villa, R.; Sugaya, L.; Davies, C.; Nunes, E.V. (2012). Differences among major depressive disorder with and without co-occurring substance use disorders and substance-induced depressive disorder: results from the National Epidemiologic Survey on Alcohol and Related Conditions. J Clin Psychiatry. 73(6):865-73.
Connolly, Kevin R.; Thase, Michael E. (2011). The Clinical Management of Bipolar Disorder: A Review of Evidence-Based Guidelines. Prim Care Companion CNS Disord.
de Zwart PL, Jeronimus BF, de Jonge P, et al. (2019). Empirical evidence for definitions of episode, remission, recovery, relapse and recurrence in depression: a systematic review. Epidemiology and Psychiatric Sciences. 28 (5): 544 – 562.
Organización Mundial de la Salud. CIE 10. (1992). Décima Revisión de la Clasificación Internacional de Las Enfermedades. Trastornos Mentales y del Comportamiento: Descripciones Clínicas y pautas para el Diagnóstico. Madrid: Meditor.
Sansone, R. A.; Sansone, L. A. MD (2009). Dysthymic Disorder: Forlorn and Overlooked? Psychiatry. 6 (5): 46 – 50.

Los 5 principales síntomas fisiológicos del estrés

Los 5 principales síntomas fisiológicos del estrés

Los 5 principales síntomas fisiológicos del estrés. El estrés es uno de los principales fenómenos que estudian tanto la psicología como la fisiología y otras ciencias afines, y no es para menos. Está presente tanto en una gran cantidad de trastornos psicológicos como en patrones de comportamiento no patológicos, pero es más conocido como fuente de malestar cuando se nos acumula en exceso.

Por otro lado, no es fácil describir en qué consiste el estrés, dado que tiene muchas facetas diferentes. En este artículo nos centraremos en una de ellas, y veremos cuáles son los síntomas fisiológicos del estrés, aquellos que tienen que ver con procesos biológicos que son relativamente independientes de lo que pensamos y lo que sentimos.

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¿Qué es el estrés?

El estrés es un conjunto de fenómenos biológicos y psicológicos que se activan ante potenciales situaciones peligrosas o que reflejan un riesgo de perder algo importante para nosotros. Por ello, está vinculado al temor, y nos lleva a entrar en un estado de alerta, dado que nos ayuda a reaccionar rápidamente para lograr objetivos a corto plazo y evitar problemas.

Por otro lado, el estrés tiene un componente psicológico y otro componente fisiológico. El primero engloba todo aquello que nos pasa por la cabeza, como los pensamientos o las emociones que sentimos de manera consciente; por el otro lado, lo fisiológico está compuesto por procesos biológicos automáticos y que existen más allá de la consciencia, como por ejemplo la salivación, el erizado de nuestro vello corporal, los cambios hormonales, etc.

Síntomas fisiológicos vinculados al estrés

Estos son los principales síntomas de tipo psicológico que aparecen en las personas cuando sus niveles de estrés son demasiado elevados.

1. Tensión muscular

Como hemos visto, el estrés es una predisposición a mantenernos alerta y a poder reaccionar rápidamente a posibles fuentes de problemas. Por ello, tiene sentido que esto se plasme en el estado que tienen por defecto los principales grupos musculares del cuerpo, dado que estos son los que permiten moverse.

Así, las personas que están muy estresadas tienden a experimentar tensión muscular: incluso sin estar realizando tareas que requieran contraer músculos, estos se mantienen más tensos de lo normal. Lo cual produce el siguiente síntoma de este pequeño listado.

2. Temblores

En los momentos en los que el estrés es más alto, la tensión muscular puede llegar a ser tan intensa que produce temblores visibles. Esto genera incomodidad en la persona que lo vive en su propia piel, porque le da motivos para preocuparse por que los demás no perciban esta señal de inseguridad o temor.

3. Problemas de digestión

El estrés suele producir alteraciones de tipo gastrointestinal. Esto es así porque, en situaciones en las que nuestro cuerpo interpreta que hay peligro, empieza a priorizar los mecanismos de reacción rápida que nos permiten movernos a la mínima señal de que estamos en una situación muy vulnerable, y prioriza menos aquellos procesos cuya finalidad es a medio y largo plazo. Como la digestión es un proceso lento y con metas a medio plazo, deja de tener tanta importancia durante un tiempo, y esto hace que surjan problemas.

Por eso, cuando una persona pasa por un periodo en el que el estrés se acumula durante mucho tiempo, es habitual que surjan problemas como los gases, la diarrea, el dolor de vientre, etc.

4. Sudores fríos

Los sudores fríos son otros de los principales síntomas fisiológicos de la ansiedad. Suele aparecer de manera clara en la frente de la persona que está estresada, y de manera menos clara, en el resto del cuerpo. Esta es una reacción ante la necesidad de refrigerar el cuerpo, dado que se eleva su temperatura por el mayor gasto de energía.

5. Palidez de la piel
Este síntoma puede parecer contradictorio con lo anterior, teniendo en cuenta que todos los síntomas del estrés que hemos visto hasta ahora se relacionan con una mayor activación del cuerpo, y solemos asociar la piel pálida a la debilidad y la falta de energía.

Sin embargo, el hecho de tener la piel con un color más apagado cuando se está estresado tiene sentido: como es posible que haya algo peligroso cerca, los capilares de la zona más superficial de la piel se contraen, de manera que en caso de sufrir heridas, se sangre menos. Todo lo que hay a niveles más profundos sigue funcionando a un ritmo tanto o más intenso que antes.

 

¿Buscas servicios de psicoterapia con garantías?

Si te interesa asistir a terapia psicológica, te proponemos ponerte en contacto con nuestro equipo de profesionales de la salud mental. En Avance Psicólogos disponemos de más de 20 años de experiencia atendiendo a pacientes de todas las edades, y en la actualidad puedes contar con nuestro apoyo tanto en nuestro centro ubicado en Madrid como a través de la terapia online. Ponte en contacto con nosotros y resolveremos todas tus dudas acerca de los servicios que ofrecemos y cómo trabajamos.

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Referencias bibliográficas:

Goldstein, D.S.; Kopin, I.J. (2007). Evolution of concepts of stress. Stress. 10 (2): pp. 109 – 120.
Graham J.; Christian L.; Kiecolt-Glaser J. (2006). “Stress, Age, and Immune Function: Toward a Lifespan Approach”. Journal of Behavioral Medicine. 29(4): pp. 389 – 400.
Khansari D.; Murgo A.; Faith R. (May 1990). “Effects of stress on the immune system”. Immunology Today. 11 (5): pp. 170 – 175.
Lazarus, R.S. (1966). Psychological Stress and the Coping Process. New York: McGraw-Hill.
Notaras, Michael; van den Buuse, Maarten (3 January 2020). “Neurobiology of BDNF in fear memory, sensitivity to stress, and stress-related disorders”. Molecular Psychiatry: pp. 1 – 24.
Shalev, A.Y.; Yehuda, R.; Alexander, C.; McFarlane, A. (2000). International handbook of human response to trauma. New York: Kluwer Academic/Plenum Press.

Ansiedad psicosomática

En este artículo veremos qué es la ansiedad psicosomática, un aspecto básico de los procesos psicosomáticos

Ansiedad psicosomática. Los fenómenos psicosomáticos forman uno de los ámbitos más interesantes de las ciencias de la salud. Se trata de alteraciones físicas cuyas causas son, al menos principales, debidas a problemas psicológicos, y no por lesiones, envejecimiento o agentes infecciosos.

En este artículo veremos qué es la ansiedad psicosomática, un aspecto básico de los procesos psicosomáticos.

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¿Qué es un trastorno psicosomático?

Los trastornos psicosomáticos son alteraciones de la salud que producen síntomas físicos (por ejemplo, enrojecimiento y picor en la piel) que no pueden ser explicadas por causas biológicas (por ejemplo, a causa de un virus o una reacción alérgica). En estos casos se entiende que el origen de lo que ocurre está en procesos psicológicos ligados al estrés o ansiedad.

Por otro lado, los trastornos psicosomáticos son un campo de estudio en el que coinciden varias disciplinas científicas: la medicina psicosomática, la psicología clínica y de la salud,
Algunos ejemplos de alteraciones de tipo psicosomático son los siguientes

Efecto nocebo

En el efecto nocebo, la creencia de que se está en una condición especialmente mala a la hora de afrontar una enfermedad que ya ha sido diagnosticada, hace que los síntomas de esta se agraven, o que surjan otros que antes no existían.

Por ejemplo, ocurre a veces que si alguien ve que hay una larga lista de espera antes de poder recibir tratamiento, esto puede llevar a una manera pesimista de ver sus perspectivas de mejoría, haciendo que la enfermedad acelere un poco su avance.

Como curiosidad, el efecto nocebo (que puede ser entendido como lo contrario al efecto placebo) es un elemento que puede “contaminar” los resultados de investigaciones científicas con grupo control que sabe que no va a recibir ningún tratamiento.

Cefalea

Muchas veces, los dolores de cabeza tienen su origen en el estrés, sobre todo cuando llevamos mucho rato sometidos a este. Una vez desaparece la ansiedad, el dolor se va desvaneciendo. Sin embargo, también hay que teneren cuenta que los dolores de cabeza pueden tener origen orgánico: por ejemplo al haber permanecido mucho tiempo con una mala postura.
Trastorno de Síntomas Somáticos
Esta alteración aparece en el DSM-5 (la quinta edición del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders creado por la American Psychiatric Association) tiene lugar cuando las personas reaccionan con una ansiedad exagerada ante un problema de salud que han desarrollado, lo cual contribuye a empeorar su estado.

 

¿Cómo nos afecta la ansiedad psicosomática?

La ansiedad es una de las claves para entender los fenómenos psicosomáticos. Así, la ansiedad psicosomática debilita varias funciones básicas del organismo, especialmente el sistema inmunológico y los procesos digestivos. Esta clase de cambios bruscos en el organismo son capaces de desencadenar diferentes tipos de efecto dominó: al alterarse la segregación de sustancias químicas que produce el cuerpo, varios órganos se ven afectados de maneras muy variadas.

Algunas posibles respuestas psicosomáticas a la ansiedad son las siguientes:

  • Dolor de barriga
  • Dirarrea
  • Picor en la piel
  • Enrojecimiento de la piel
  • Escamación de la piel
  • Dolor en las articulaciones
  • Fatiga

Tratamiento

Muchas veces, los fenómenos psicosomáticos desaparecen por sí solos en cuestión de horas o de pocos días, pero en algunos casos persisten. Eso sí, mientras sus síntomas están presentes, la persona que los desarrolla lo suele oasar mal, incluso sabiendo que probablemente no hay ninguna enfermedad biológica real. Es por eso que resulta importante acudir a la consulta de especialistas de la salud mental adecuadamente cualificados.

¿Cómo se trata la ansiedad psicosomática? A la práctica, los aspectos básicos de la intervención en psicoterapia son los mismos que aparecen a la hora de ayudar a pacientes con cualquier otro tipo de ansiedad; sin embargo, aquí también se tiene en cuenta la situación de círculo vicioso que se produce con la relación ansiedad-síntomas físicos, ya que estos últimos contribuyen a que la persona se sienta más estresada y predispuesta a reaccionar con intensidad ante cualquier anomalía que surja en su cuerpo.

En cualquier caso, estas complicaciones no suelen ser, por sí solas, alteraciones severas que pongan en peligro la integridad de las personas, aunque sí pueden dañar su calidad de vida si no se cuenta con apoyo profesional.

 

¿Buscas tratamiento psicológico?

Si has desarrollado algún tipo de trastorno psicosomático y buscas psicólogos que te puedan atender y monitorizar tu caso, ponte en contacto con nuestro equipo de psicólogos. En Avance Psicólogos contamos con más de 20 años de experiencia realizando terapia psicológica en Madrid, y actualmente también realizamos terapia online por videollamada.

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Referencias bibliográficas:

Asaad, G. (1996). Psychosomatic Disorders: Theoretical and Clinical Aspects. Brunner-Mazel. pp. X, 129 – 130.
American Psychiatric Association. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Quinta edición. DSM-V. Masson, Barcelona.
Chiozza, L. (2008). ¿Porqué enfermamos? La historia que se oculta en el cuerpo. Buenos Aires: Libros del Zorzal.
Sandín, B. (1993). Estrés y Salud: Factores que intervienen en la relación entre el estrés y la enfermedad física. Madrid: Pirámide.

Problemas de ansiedad por el confinamiento ante el coronavirus

Problemas de ansiedad por el confinamiento ante el coronavirus

Problemas de ansiedad por el confinamiento ante el coronavirus. Más allá de los efectos físicos que el COVID-19 tiene en el cuerpo humano, no hay que olvidar el modo en el que la crisis del coronavirus está afectando psicológicamente a las personas.

Existen muchas formas en las que la propagación de un virus puede repercutir sobre la salud mental, pero tampoco hay que olvidar que muchas veces son las medidas que adoptamos para prevenir el contagio lo que más malestar nos produce. En concreto, la ansiedad generada por las cuarentenas es un fenómeno común en pandemias globales de estas características.

Por ello, en este artículo veremos cuáles son los principales problemas de ansiedad causados por el confinamiento en el hogar que muchas personas están experimentando a raíz de la expansión del SARS-CoV-2.

Coronavirus: los problemas de ansiedad causados por el confinamiento en el hogar

Estos son los principales problemas por exceso de ansiedad propiciados por el confinamiento en el hogar al que obligan varios gobiernos ante la crisis del coronavirus.

1. Obsesión por el contagio

Muchas personas sienten la necesidad de estar constantemente alerta para no exponerse al contagio, y el hecho de salir del hogar es visto como una tarea compleja que requiere poner mucha atención en todo lo que se hace. A la larga, esto genera un desgaste psicológico que se traduce en ansiedad.

2. Problemas por rumiación

La rumiación es la imposibilidad de quitarse de la cabeza ideas o pensamientos que a la larga producen un malestar psicológico persistente, normalmente ansiedad o un estado de ánimo depresivo.

Cuando surge la rumiación, las ganas en sí de quitarse esa idea de la cabeza hacen que esta gane más y más importancia, más poder de atraer nuestra atención hacia ella. En el caso del confinamiento por el coronavirus, estas ideas intrusivas pueden ser, por ejemplo, cómo están nuestros familiares de edad avanzada y a los que no podemos ver o ayudar acercándonos a ellos. Además, como hay muchas cosas a nuestro alrededor que nos recuerdan esta situación (por ejemplo, el hecho de no poder salir a pasear o las noticias que nos llegan acerca de la expansión del virus) y eso hace más complicado que centremos nuestra actividad mental en otras cosas más edificantes.

3. Problemas por desorganización

Al pasar mucho tiempo en casa, es fácil perder la noción del tiempo y empezar a malgastarlo en tareas poco productivas. Esto hace que corramos el riesgo de que las responsabilidades se nos vayan acumulando hacia el final del día o de la semana. Y esto, a su vez, no solo es una fuente de estrés; también favorece que se duerma poco, lo cual ya en sí nos vuelve aún más vulnerables a la ansiedad.

4. Hipocondría

La hipocondría es una alteración psicológica que aparece en personas propensas a creer que sufren una enfermedad a pesar de que no hay pruebas para asumir que la han desarrollado. A pesar de que es un concepto que aparece en manuales psiquiátricos y de la psicología clínica, versiones “subclínicas” (es decir, que no son tan intensas como para constituir un trastorno) están presentes en casi todas ls personas si se dan las condiciones adecuadas.

Teniendo en cuenta que el coronavirus tiene un periodo de incubación sin síntomas de unos 5 o 6 días de media, y que durante esta etapa es posible contagiar a más personas, esto puede llevar a muchas personas a obsesionarse con la posibilidad de tener la enfermedad COVID-19, interpretando como síntomas pequeños dolores de la garganta, el hecho de tener la nariz tapada, o incluso dolores de cabeza generados por la ansiedad en sí.

 

¿Qué hacer ante la ansiedad?

Estos son algunos consejos para gestionar estas situaciones de ansiedad.

1. Establece horarios

El simple hecho de seguir horarios de manera disciplinada ayuda a mantenerse siempre en marcha y alejados de la influencia de la rumiación y de la acumulación de tareas.

2. Aprovecha la luz solar

Si es posible, procura aprovechar lo máximo posible la luz que entra por las ventanas, dado que se ha demostrado que esto ayuda a combatir los afectos negativos (el bajo estado de ánimo y la ansiedad).

 

3. Haz ejercicio aeróbico

Estira los músculos y haz ejercicio regularmente en tu hogar, a poder ser aeróbico. Se ha comprobado que mitiga la ansiedad a corto y a largo plazo.

4. Practica Mindfulness

El Mindfulness te puede ayudar a mantener a raya los miedos infundados y a adoptar un punto de vista más objetivo y constructivo ante la crisis del coronavirus.

 

5. Recurre a la psicoterapia online

Finalmente, probablemente la medida más eficaz es acudir a psicoterapia; en el caso, desde casa, es decir, a través de la terapia online. En Avance Psicólogos contamos con muchos psicólogos con experiencia tratando la ansiedad y que estarán encantados de atenderte en esta modalidad.

Nuestra Terapia Online

Referencias bibliográficas:

McLaughlin, K.; Behar, E.; Borkovec, T. (2005). Family history of psychological problems in generalized anxiety disorder. Journal of Clinical Psychology 64 (7): 905 – 918.
Nickell LA, Crighton EJ, Tracy CS, et al. (2004). Psychosocial effects of SARS on hospital staff: survey of a large tertiary care institution. CMAJ. 170(5):793 – 798.
Paul, J.W.; Elizabeth, A.. Phelps, eds. (2009). The Human Amygdala. New York: The Guilford Press.
Warwick, H. M. C. (1989). A cognitive-Behavioural Approach to Hypochondriasis and Health Anxiety. Journal of Psychosomatic Research, 33 (6), 705 – 711.
Wu P., Fang Y., Guan Z., Fan B., Kong J., Yao Z., & Hoven C. W. (2009). The psychological impact of the SARS epidemic on hospital employees in China: Exposure, risk perception, and altruistic acceptance of risk. Canadian Journal of Psychiatry, 54(5), 302 – 311.

Las fobias más comunes

Las fobias más comunes

Las fobias más comunes. Las fobias forman parte de los trastornos de ansiedad más frecuentes, y constituyen un motivo habitual por el que muchas personas acuden a psicoterapia.

Existen buenos motivos para esto último, ya que por un lado esta clase de trastornos de ansiedad pueden llegar a desgastar mucho la calidad de vida de las personas, y por el otro, se sabe que la intervención psicológica por parte de profesionales resulta muy eficaz para revertir estos síntomas y hacer que dejen de ser un problema.

En este artículo veremos cuáles son los tipos de fobias más comunes y sus características, para comprender mejor la naturaleza de estos trastornos.

Los tipos de fobias más comunes

Estos son los trastornos fóbicos más habituales.

1. Fobia a los animales

Entre la fobias más comunes encontramos el miedo extremo a los insectos, las arañas y a determinados reptiles.

Tiene sentido que la fobia a los animales sea una de las más extendidas entre la población. No hay que olvidar que las fobias son la alteración de dinámicas de ansiedad que forman parte de nuestro funcionamiento normal, y que llegan a un extremo patológico por eventos desencadenantes.

De hecho, ciertas especies podrían haber entrañado una peligrosidad mortal para nuestros antepasados durante miles de años, y es posible que tengamos algunas predisposiciones innatas que nos ayuden a reaccionar rápidamente al ver determinadas formas de vida para evitarlas o alejarnos de ellas cuanto antes.

Por ejemplo, se ha visto que en mamíferos hay especies en las que los movimientos asociados al reptar de las serpientes produce una reacción de miedo y alejamiento desde el nacimiento; algo similar podría ocurrir en humanos.

2. Fobia a las alturas

Del mismo modo en el que la fobia anterior se fundamenta en un mecanismo que evolutivamente tiene sentido y nos ayuda a sobrevivir, es fácil entender por qué la fobia a las alturas está relativamente extendida. La reacción automática que nos lleva a alejarnos de los bordes de los precipicios es en muchos casos algo que nos ahorra problemas, pero si degenera en fobia, puede incluso hacer que el peligro aumente.

3. Fobia a los espacios pequeños o angostos

El miedo a los ascensores, a los túneles o a los espacios cerrados es otra de las formas comunes en las que estos trastornos de ansiedad se desarrollan. Lo más problemático de esta clase de fobias es que son muchos los lugares con capacidad de generar un alto nivel de malestar y rápidos incrementos de la ansiedad.

4. Fobia a volar

El miedo a los aviones es también muy frecuente. En estos casos, la persona empieza a manifestar los síntomas de una crisis fóbica ya desde antes del despegue, por el simple hecho de tomar asiento en un avión, y en muchos casos el miedo se extiende al simple hecho de ver un avión de cerca.

 

5. Fobia al dentista

Curiosamente, el dentista ha llegado a convertirse en la pesadilla de muchas personas que, por tal de evitar la experiencia de pasar por las revisiones de su boca, descuidan la salud de sus dientes. Los efectos dañinos de esto son evidentes, pero como no se suelen manifestar de manera inmediata, estas personas dejan pasar el tiempo, lo cual contribuye a que el problema vaya empeorando progresivamente.

6. Fobia a las tormentas y a los rayos

Otro de los trastornos fóbicos más habituales es el que se basa en determinadas condiciones climatológicas muy adversas: las tormentas fuertes, con rayos. En estos casos el peligro de inundaciones o electrocución es real, pero sigue sin justificar que se manifiesten síntomas fuertes de ansiedad hasta el punto en el que la persona pierda el control de la situación.

7. Fobia a la sangre o a las inyecciones

Estas dos fobias están muy relacionadas, y van más allá del simple miedo a sufrir el dolor del pinchazo: es el concepto de una aguja atravesando la piel y haciendo emerger gotas de sangre lo que hace que aparezca un pico de ansiedad. Por ello, por lo general, las personas con esta alteración psicológica tienen serios problemas solo por el hecho de ver sangre brotando de un pinchazo pequeño.

8. Fobia a estar en el agua

El miedo a sumergirse en grandes cuerpos de agua es también relativamente frecuente. En estos casos se desarrolla un miedo intenso a la sensación de profundidad bajo los pies, y a la posibilidad de ahogarse o de que algo bajo la superficie atrape a la persona.

 

¿Qué hacer si se sufre una fobia?

Tal y como hemos visto, las fobias son un tipo de trastorno relativamente habitual en las clínicas de psicología. Incluso si se ha desarrollado una que no resulta muy común, los métodos para tratarla y hacer que su poder disminuya hasta prácticamente desaparecer son los mismos, y funcionan bien en la mayoría de los casos.

Por ello, la terapia psicológica es el mejor recurso para combatir tanto las fobias más comunes como las más únicas y particulares.

En Avance Psicólogos contamos con un equipo de profesionales con amplia experiencia en el tratamiento de las fobias, y capaces de dar una atención personalizada a cada paciente, dependiendo de su manera de experimentar el miedo y la ansiedad. Nos puedes encontrar en Madrid, en la Calle de Alcalá nº 165.

Nuestra Terapia Psicológica

Referencias bibliográficas:

Stinson, F.S., Dawson, D.A., Chou, S.P. Smith, S. (2007). The epidemiology of DSM-IV specific phobia in the USA: results from the National Epidemiologic Survey on Alcohol and Related Conditions. Psychological Medicine, 37(7), pp. pp. 1047-1059.

¿Cómo es el tratamiento psicológico para las fobias?

¿Cómo es el tratamiento psicológico para las fobias?

¿Cómo es el tratamiento psicológico para las fobias?. Las fobias son un ejemplo de hasta qué punto las alteraciones psicológicas pueden adoptar múltiples formas. Este tipo de trastornos de ansiedad son capaces de expresar sus síntomas ante prácticamente una infinidad de estímulos: situaciones en las que la persona nota cómo sus niveles de ansiedad se elevan de manera súbita, muchas veces hasta el punto de perder el control de la situación y huir del lugar en el que se está.

Nuestra Terapia para la Ansiedad

Afortunadamente, el hecho de que al principio parezca muy difícil neutralizar los efectos de este trastorno cuando se está viviendo una reacción fóbica no significa que sea imposible superar esta clase de problemas, dado que la psicología ha encontrado métodos eficaces para combatirlo. En este artículo veremos en qué consiste el tratamiento psicológico de las fobias a partir de un resumen de lo que se hace en terapia.

¿Qué son las fobias?

En primer lugar, veamos en qué consisten las fobias. Una fobia es un trastorno psicológico caracterizado por episodios en los que, cuando la persona se expone a determinado estímulo, surge una reacción de ansiedad que en ocasiones puede llegar a derivar en ataque de pánico.

Por otro lado, las fobias no tienen una única causa conocida, sino muchas; en ciertos casos lo que desencadena el inicio de su desarrollo es una experiencia traumática, pero esto no es un requisito necesario para experimentar episodios fóbicos. En cualquier caso, se sabe que no se trata de una enfermedad causada por alteraciones de origen genético o biológico en general.

Tratamiento psicológico de las fobias: un resumen

Estas son las principales herramientas terapéuticas utilizadas en el tratamiento contra las fobias.

Exposición en vivo o en la imaginación

Esta técnica tiene como objetivo hacer que el paciente “desaprenda” la asociación entre el estímulo fóbico y la reacción de ansiedad.

Para ello, se crea una jerarquía de situaciones fóbicas ordenadas según su nivel de potencial ansiógeno, con las más fáciles de superar y las más difíciles al principio. En segundo lugar, con la supervisión del psicólogo, el paciente se expone a estas situaciones y deja pasar el tiempo sin huir, aguantando la ansiedad hasta que esta se va apagando.

La idea es encontrar contextos en los que la ansiedad es lo suficientemente alta como para generar la respuesta fóbica, pero no lo suficiente como para hacer que el paciente pierda el control y huya o se desmaye. De esta manera, poco a poco, el organismo se acostumbra a perderle el miedo al estímulo fóbico.

Además, la exposición puede ser realizada con estímulos fóbicos reales o imaginados, habiendo entrenado previamente al paciente para que al cerrar los ojos puede imaginar vívidamente aquello que le genera angustia.

Desensibilización sistemática

La desensibilización sistemática es muy parecida a la técnica de la exposición, dado que también parte de la creación de una jerarquía de situaciones fóbicas; pero a diferencia de esta se basa en el contracondicionamiento, y no en el simple pasar del tiempo exponiéndose a lo que genera ansiedad.

Así, el terapeuta ayuda a que el paciente aplique técnicas de relajación y otras medidas que son incompatibles con el estado ansioso.

Reestructuración cognitiva

La reestructuración cognitiva tiene como objetivo crear el contexto en el que el paciente cuestione aquellas creencias que alimentan la existencia del trastorno, y se aplica a una gran variedad de alteraciones psicológicas. En este caso, consiste en dudar de la peligrosidad del estímulo fóbico, para debilitar su reacción de ansiedad en los momentos en los que la fobia se expresa.

Esta estrategia se basa en el diálogo socrático, un proceso por el cual en diálogo con el terapeuta el paciente empieza a ver los problemas que implica defender ciertas ideas. Por ejemplo si se tiene fobia a los pájaros, la reestructuración cognitiva lleva a someter a un análisis racional e informado la idea de que estos animales son capaces de causar daños serios en el ser humano o de que hay altas probabilidades de que un pájaro intente dañar a una persona.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que la reestructuración cognitiva por sí sola raramente es suficiente para terminar con una fobia, y se utiliza como complemento con otros métodos con mayor componente conductual (esto es, que impliquen interactuar con el entorno más allá de con el psicólogo).

¿Buscas terapia contra las fobias?

Si te interesa contar con la ayuda de psicólogos que te ayuden a superar una fobia, te invitamos a ponerte en contacto con nuestro equipo de profesionales. En Avance Psicólogos disponemos de las herramientas terapéuticas de eficacia científicamente demostrada para dejar atrás el malestar y las limitaciones que impone la fobia.

Nuestra Terapia para las Fobias

 

Referencias bibliográficas:

American Psychiatric Association (2013), Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5th ed.), Arlington: American Psychiatric Publishing.
Caballo, Vicente E. (1998). Manual de técnicas de terapia y modificación de conducta (4ª edición). SIGLO XXI.
Hamm, A.O. (2009). Specific phobias. The Psychiatric Clinics of North America. 32(3): 577 – 591.
Rachman, S. (1967). Systematic Desensitization. Psychological Bulletin 67:2, pp. 93 – 103.

Terapia Aceptación y Compromiso: 3 Consejos contra la Ansiedad

Terapia Aceptación y Compromiso

La ansiedad puede ser motivo de un alto sufrimiento psicológico y pérdida de satisfacción con la vida. Es un cuadro muy común en las consultas por lo que el estudio de los procesos que la mantienen se hace especialmente importante en la investigación en psicología clínica.

Hoy nos centraremos en la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y su tratamiento para la ansiedad basado en la aceptación de la experiencia ansiosa y la dirección hacia acciones comprometidas.

Nuestra Terapia para la Ansiedad

¿Qué la ansiedad en las terapias ACT?

Entendemos por ansiedad una respuesta de nuestro cuerpo que se caracteriza por un conjunto de síntomas que van desde sensaciones (ahogo, palpitaciones, sudoración, nudo en la garganta, miedo, problemas estomacales.. )hasta pensamientos y creencias (temor a un estímulo, desesperanza, miedo a la pérdida de control, desazón porque ocurra algo malo…).

La ansiedad es una respuesta normal del cuerpo ante un estímulo que nos parece amenazante (sea o no realmente amenazante nuestro cuerpo así lo siente). Se trata de algo que, aunque no nos guste , forma parte de la experiencia del ser humano. La viviremos, sin ninguna duda, en un momento u otro de nuestra vida.

 

¿Cómo funciona la ansiedad?

Es importante conocer su funcionamientos para salir del círculo vicioso que genera:

Algunas personas cuando experimentan esa sintomatología tan desagradable, incómoda e incluso dolorosa es habitual que se asusten y comiencen a realizar comportamientos para neutralizarla. Estos intentos de neutralización es lo que denominamos “luchar contra la ansiedad”. Esta lucha está encaminada a que los síntomas desaparezcan y a minimizar las probabilidades de que nos “dé” la ansiedad. Normalmente se tiende a evitar situaciones que me generaron ansiedad, se hacen comportamientos de distracción, se tiende a dar vueltas a la cabeza, dejamos de hacer cosas que creemos que nos podrían poner ansiosos,etc.

Este tipo de comportamientos reducen a corto plazo el malestar de la ansiedad pero a la larga pueden tener un coste importante en nuestra vida. Podemos perder actividades importantes que nos gustan y deteriorar nuestras relaciones con los demás además de hacer mella en nuestra autoestima.

 

Además , quien padezca o observe a alguien con ansiedad, se percatará de la paradoja de las evitaciones: parecen la única buena idea a corto plazo pero a la larga no hacen que desaparezca…¡todo lo contrario! la mantiene e incluso la aumenta.

En pocas palabras: ademas de privarme de hacer cosas valiosas por evitar sentirla la alimento y aumento a largo plazo…Mala estrategia ¿no?

Desde las Terapias de Aceptación y Compromiso (ACT) se proponen una serie de movimientos que pueden ayudarnos a salir de este bucle y llevar una vida plena.

1. “Dejar estar” a la ansiedad: experimentar y mantenerme en lo importante.

Por lo comentado anteriormente el abandono de la lucha es un paso primordial para liberarnos de la ansiedad. aprender a dejar estar la ansiedad y seguir realizando nuestras actividades importantes es crucial para “ponerla a raya” y conseguir que se aleje de nosotros. Aprender a visualizar mi ansiedad, perderle el miedo, sentirla, experimentarla y dejarla pasar son movimientos clave que pueden ayudarnos a salir de la lucha infructuosa del bucle.

2.Aprender a poner fin a la rumia

Otro aspecto muy importante en la lucha de la ansiedad es la rumia. Rumiar es un intento mental de solucionar el problema, de encontrar por fin la solución que haga que acabe nuestro sufrimiento. Es el “dar vueltas y vueltas” al tema. Lo que encontramos en el caso de las emociones en general, y la ansiedad en particular, es que pensar no sirve de gran cosa, es más, tiene tendencia a alimentarla aun más por culpa de centrar tanta energía en mi problema. ¿ y si consiguiéramos mover toda la energía que gastamos en dar vueltas hacia otra cosa? ¿Me acercaría un poco más a la vida que deseo? ¿ pondría así un poco “a dieta” a mi ansiedad?

Aprender a parar el comportamiento de dar vueltas es crucial para dejar de luchar contra la ansiedad y conseguir llevar una vida plena. El mindfulness y las técnicas de meditación son centrales en este tipo de terapias. Ayudar a la persona a no dar vueltas a los síntomas y los pensamientos ansiosos reducen significativamente el bucle ansioso y ayudan a que nos acerquemos a las personas que queremos ser.

 

3. Volver a conectar con las cosas valiosas de mi vida.

Como comentamos, la ansiedad tiene tendencia a empujarnos hacia las evitaciones y los sitios seguros y tranquilos. Si padeces o conoces a la ansiedad sabrás que son estrategias infructuosas ya que no ayudan a acabar con la ansiedad además de alejarnos de las cosas que nos gustan. Una gran parte de la terapia de aceptación y compromiso es explorar y conectar con los valores que son importantes para nosotros y utilizarlos como brújula para andar hacia ellos a pesar de que la ansiedad haga su aparición. Aprender a dejar de ser esclavo de la ansiedad y dejar de concederle el poder de mi vida para poder centrarnos en las actividades y actitudes que realmente importan.

Preguntarnos a nosotros mismos ¿cuál es la mejor versión de mi mismo que puedo dar ahora mismo? ¿qué es lo que quiere la ansiedad que haga y qué es lo que yo quiero hacer? Este tipo de reflexiones nos ayudan a estar conectados con las cosas valiosas a pesar de que los síntomas hagan su aparición.

En resumen, conocer cómo funciona la ansiedad y dejar de ser esclavos de sus apetencias para pasar a tener el control de nuestra vida son aspectos que se han demostrado centrales en la liberación del bucle de la ansiedad.

Si necesitas ayuda para conseguirlo no dudes en contactar con un profesional.

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