Ansiedad

La ansiedad es una respuesta de alarma del cuerpo, que nos avisa de que hay algo que revisar en nuestra vida, puede tratarse del trabajo, algún tema familiar, la pareja, hijos, un duelo sin hacer, pero en ocasiones no hay un motivo aparente.

La ansiedad puede provocarnos síntomas físicos como taquicardia, la sensación de que cuesta respirar, tensión muscular, mareo, etc. No tratar adecuadamente esta sintomatología, puede provocar trastornos como una bajada del estado de ánimo y de la autoestima.

Es muy común, que al aparecer los síntomas de golpe y sin que podamos prevenirlo, le cojamos miedo a la ansiedad. Esto nos hace más susceptibles a seguir sufriendo, repitiendo patrones evitativos que impiden atajar el problema de una manera eficiente.

Eritrofobia: los síntomas y características de la fobia a ruborizarse

Eritrofobia: los síntomas y características de la fobia a ruborizarse

En psicología, se conoce como eritrofobia un tipo de trastorno perteneciente a la categoría de las fobias, y que tiene que ver con el miedo a ruborizarse en situaciones sociales, es decir, al interactuar con los demás.

En este artículo veremos en qué consiste exactamente la eritrofobia, cuáles son sus síntomas, y qué debe hacer una persona que haya desarrollado esta alteración psicológica.

Nuestra Terapia Psicológica

¿Qué es la eritrofobia?

La ansiedad está implicada en buena parte de los trastornos psicológicos que aparecen en los manuales diagnósticos de psiquiatría y psicología clínica. Se trata de un fenómeno que suele producir un malestar difuso, cuyo origen muchas veces cuesta de identificar, y que puede afectarnos durante un tiempo indeterminado.

Por ejemplo, podemos sentirnos ansiosos porque tenemos una presentación oral en nuestra clase de universidad, o porque sentimos que se nos acumula el trabajo, o incluso porque no sabemos qué hacer ante una decisión difícil. En todas estas situaciones el malestar puede irse acumulando, llevándonos a estar alerta y a volvernos sensibles ante prácticamente cualquier inconveniente que nos ocurra.

Sin embargo, hay ocasiones en las que la ansiedad adopta una naturaleza más concreta, apareciendo y desapareciendo siguiendo una serie de patrones más o menos predecibles. Esto es lo que ocurre en el caso de las fobias, que son trastornos de ansiedad ligadas a eventos específicos que son capaces de llevarnos a sentir mucha angustia y estrés en cuestión de segundos.

Esto nos lleva a hablar de la eritrofobia, que es una de las maneras en las que la ansiedad puede expresarse de forma psicopatológica. En concreto, la eritrofobia es el trastorno psicológico en el que la idea de ruborizarse a la vista de una o más personas produce tanto temor o inseguridad que surge un estado de intensa ansiedad en muy poco tiempo, cuestión de segundos.

Así pues, este fenómeno no se diferencia mucho del resto de trastornos de tipo fóbico, tal y como es habitual en este tipo de alteraciones de la salud mental; en ellas, normalmente lo único que varía son las situaciones que hacen que surja la reacción psicopatológica de ansiedad extrema. En lo que se refiere a los síntomas, casi todas las fobias son muy parecidas.

 

Síntomas

Estos son los síntomas típicos que pueden empezar a manifestar quienes han desarrollado eritrofobia. Se trata de fenómenos de tipo psicológico y fisiológico que aparecen cuando la persona cree que se expone al “peligro” de ponerse muy roja estando con alguien, o exponiéndose a la mirada de gente con la que se tiene poca confianza. Estos desaparecen casi en su totalidad poco después de que la persona deje de exponerse a esas situaciones, pero siguen condicionando su comportamiento y causándole malestar.

1. Sudoración excesiva

Los sudores son un síntoma muy habitual en quienes sufren un trastorno de ansiedad, y el caso de la eritrofobia no es una excepción.

2. Temblores

Cuando sube el nivel de ansiedad debido a una fobia, la tensión muscular aumenta, y esto hace que muchas personas que han desarrollado el trastorno tiemblen de manera visible cuando en los momentos en los que entran en crisis.

3. Náuseas

Los mareos y las náuseas son habituales en los casos más severos, en los que la persona se siente físicamente muy mal debido a la fobia.

4. Problemas digestivos

Cuando la ansiedad se acumula en exceso, esto se hace notar en los procesos digestivos. Pueden aparecer gases, dolor de vientre, etc.

5. Pensamientos catastróficos

Las personas con eritrofobia o con cualquier otro tipo de fobia tienden a desarrollar previsiones muy pesimistas acerca de lo que les ocurrirá a causa de aquello que ha desencadenado la subida del nivel de ansiedad. Por ejemplo, quienes presentan eritrofobia pueden llegar a pensar que su rubor facial hará que reciban fuertes burlas o incluso marginación social.

6. Conductas de huida

En el momento en el que se da la crisis de ansiedad causada por la eritrofobia, la persona pierde buena parte del control de sus actos y por eso siente la necesidad de alejarse cuanto antes del contexto que ha desencadenado ese subida repentina de su nivel de ansiedad (una conversación, un evento público, etc.).

  • Te recomendamos: Crisis de Ansiedad

 

7. Conductas evitativas

Finalmente, también hay que destacar que la mayoría de personas con eritrofobia tienden a evitar situaciones de socialización en las que creen que pueden sufrir crisis de ansiedad debidos a este trastorno.

¿Qué hacer?

La eritrofobia puede parecer una alteración psicológica muy irracional, y en cierto punto lo es, pero eso no significa que no sea seria. Puede llegar a limitar o extinguir casi totalmente la vida social de quien la desarrolla, además de producir mucho malestar. Por ello, la solución pasa por asistir a psicoterapia y ponerse en manos de profesionales de la salud mental. La buena noticia es que las fobias son trastornos que responden bien al tratamiento, y en cuestión de pocos meses la intensidad de sus síntomas suele rebajarse mucho, hasta el punto de dejar de ser un problema significativo.

¿Te interesa asistir a terapia para superar una fobia?

Si crees que has desarrollado un trastorno psicológico de tipo fóbico y estás buscando ayuda profesional para superarlo, ponte en contacto con nosotros.

Los psicoterapeutas que formamos parte del equipo de Avance Psicólogos disponemos de una trayectoria de más de 20 años de experiencia tratando a pacientes con trastornos de ansiedad como la eritrofobia, y hoy en día ofrecemos terapia tanto en nuestro centro ubicado en Madrid como a través de los servicios de terapia online a partir de videollamada.

Nuestra Terapia Online

Referencias bibliográficas:

American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5ª ed.), Arlington: American Psychiatric Publishing.
Caballo, V. (1998). International Handbook of Cognitive and Behavioural Treatments for Psychological Disorders. Oxford: Pergamon.
Edmund, J.B. (2005). The Anxiety & Phobia Workbook. Oakland: New Harbinger Publications.
Hamm, A.O. (2009). Specific phobias. The Psychiatric Clinics of North America. 32(3): pp. 577 – 591.

El dolor de cabeza por ansiedad: cómo surge, y qué hacer

El dolor de cabeza por ansiedad: cómo surge, y qué hacer

La ansiedad y el dolor de cabeza son dos formas de malestar comunes, capaces de afectar a todo tipo de personas, de manera que son muy conocidas a nivel popular. Sin embargo, lo que no todo el mundo sabe es que hay una conexión causal entre ellas; es decir, que en ocasiones, una produce la otra.

A lo largo de este artículo veremos cuáles son las características principales del dolor de cabeza por ansiedad y qué se puede hacer para combatir ese malestar.

Nuestra Terapia Online

La ansiedad como fuente de molestias

Aunque normalmente pensemos en la ansiedad como algo que produce incomodidad o directamente dolor emocional, en realidad es un estado psicológico y fisiológico necesario para la supervivencia.

La ansiedad forma parte de los mecanismos biológicos que nos permiten adaptarnos a los retos que nos plantea el entorno, ya que, normalmente, gracias a ella somos capaces de reaccionar ante problemas y peligros de manera rápida, evitando riesgos. Es cierto que produce malestar, pero a cambio de mejorar nuestras probabilidades de no salir mal parados cuando aparece un reto que debemos superar sin demoras.

Sin embargo, este sistema falla a veces, y por ello en ocasiones la ansiedad deja de ser un remedio y pasa a ser un problema, algo que daña nuestra calidad de vida y cuyas ventajas no compensan sus inconvenientes. Es lo que ocurre cuando nos ponemos ansiosos sin que existan motivos que permitan justificarlo y, a la vez, sufrimos problemas de salud por culpa de esa acumulación de ansiedad, como por ejemplo una bajada de la actividad de nuestro sistema inmunitario o el problema que nos concierne en este artículo: el dolor de cabeza.

  • Te recomendamos: Crisis de Ansiedad

 

Los dolores de cabeza por ansiedad: ¿cómo surgen?

Una de las características de la ansiedad es que, de manera automática y ajena a nuestra voluntad, hace que la tensión de nuestros músculos aumente incluso cuando no hacemos fuerza de manera deliberada.

Esto se ve claramente cuando nos ponemos tan ansiosos que aparecen los temblores: esto es consecuencia de que las fibras musculares reciben tal estimulación por parte de nuestro sistema nervioso que se mantienen tensas, de manera que muchas partes de nuestro cuerpo empiezan a tirar hacia sí.

Sin embargo, incluso cuando no hay temblores claramente visibles, la ansiedad hace lo mismo a pequeña escala, de manera que nuestros músculos se mantienen como si estuviesen preparados para hacer servir la fuerza rápidamente, en cuanto reciban órdenes del cerebro.

La cabeza y la zona del cuello son dos de las partes del cuerpo más sensibles a este tipo de fenómenos, ya que por ellas pasan una gran cantidad de músculos. Esto hace que a menudo, al pasar mucho tiempo con tensión en esas fibras musculares, surjan dolores de cabeza llamados cefaleas tensionales. Este tipo de cefalea surge cuando hay demasiada tensión en la parte del cuello y del cuero cabelludo, y la ansiedad es una de sus causas principales, si bien no la única; también puede estar producida por el simple hecho de haber pasado varios minutos en una postura incómoda, o por una lesión.

¿Qué hacer?

Existen varias maneras de prevenir la aparición de dolores de cabeza debidos a la ansiedad, y todas coinciden más o menos con las medidas adoptadas para dificultar que nos pongamos ansiosos en exceso o que nos pongamos en situaciones generadoras de mucho estrés. Estos son algunos consejos.

 

1. Practica ejercicios de relajación

Existen varios ejercicios de relajación simples de aplicar y que solo requieren dedicarles unos minutos. Por ejemplo, la relajación muscular progresiva de Jacobson o el body scan.

2. Duerme bien

El hecho de no descansar lo suficiente nos expone más a la ansiedad, y además nos predispone a sufrir dolores de cabeza prácticamente desde que nos despertamos.

3. Lleva ropa cómoda

Realizar actividades llevando ropa que no está adaptada a esas tareas nos vuelve más vulnerables al estrés y a adoptar posturas inadecuadas.

4. Asegúrate de que respiras bien

Respirar de manera inadecuada también hace más probable que nos sintamos ansiosos. Por ello, debemos procurar respirar haciendo uso del diafragma.

5. Acude a psicoterapia

Si crees que hagas lo que hagas no consigues combatir los dolores de cabeza debidos a la ansiedad, considera la posibilidad de acudir a psicoterapia. Los centros de asistencia psicológica también ofrecemos servicios especializados para gestionar esta clase de problemas en los que lo emocional se mezcla con lo físico.

Nuestra Terapia para la Ansiedad

Referencias bibliográficas:

American Psychiatric Association. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Quinta edición. DSM-V. Masson, Barcelona.
Benzon, H.T.; Raja, S.N.; Liu, S.S.; Fishman, S.M.; Cohen, S.P.; (2018). Essentials of Pain Medicine. Filadelfia: Elsevier.
Jensen, R.H. (2018). Tension-type headache – the normal and most prevalent headache. Headache; 58(2): pp. 339 – 345.
Loder E, Rizzoli P; Rizzoli (2008). Tension-type headache. BMJ. 336(7635): pp. 88 – 92.
McLaughlin, K.; Behar, E.; Borkovec, T. (2005). Family history of psychological problems in generalized anxiety disorder. Journal of Clinical Psychology 64 (7): pp. 905 – 918.
Rynn, M.A.; Brawman-Mintzer, O. (2004). Generalized anxiety disorder: acute and chronic treatment. CNS Spectrums. 9(10): pp. 716 – 723.

Ansiedad psicosomática

En este artículo veremos qué es la ansiedad psicosomática, un aspecto básico de los procesos psicosomáticos

Ansiedad psicosomática. Los fenómenos psicosomáticos forman uno de los ámbitos más interesantes de las ciencias de la salud. Se trata de alteraciones físicas cuyas causas son, al menos principales, debidas a problemas psicológicos, y no por lesiones, envejecimiento o agentes infecciosos.

En este artículo veremos qué es la ansiedad psicosomática, un aspecto básico de los procesos psicosomáticos.

Nuestra Terapia Psicológica

¿Qué es un trastorno psicosomático?

Los trastornos psicosomáticos son alteraciones de la salud que producen síntomas físicos (por ejemplo, enrojecimiento y picor en la piel) que no pueden ser explicadas por causas biológicas (por ejemplo, a causa de un virus o una reacción alérgica). En estos casos se entiende que el origen de lo que ocurre está en procesos psicológicos ligados al estrés o ansiedad.

Por otro lado, los trastornos psicosomáticos son un campo de estudio en el que coinciden varias disciplinas científicas: la medicina psicosomática, la psicología clínica y de la salud,
Algunos ejemplos de alteraciones de tipo psicosomático son los siguientes

Efecto nocebo

En el efecto nocebo, la creencia de que se está en una condición especialmente mala a la hora de afrontar una enfermedad que ya ha sido diagnosticada, hace que los síntomas de esta se agraven, o que surjan otros que antes no existían.

Por ejemplo, ocurre a veces que si alguien ve que hay una larga lista de espera antes de poder recibir tratamiento, esto puede llevar a una manera pesimista de ver sus perspectivas de mejoría, haciendo que la enfermedad acelere un poco su avance.

Como curiosidad, el efecto nocebo (que puede ser entendido como lo contrario al efecto placebo) es un elemento que puede “contaminar” los resultados de investigaciones científicas con grupo control que sabe que no va a recibir ningún tratamiento.

Cefalea

Muchas veces, los dolores de cabeza tienen su origen en el estrés, sobre todo cuando llevamos mucho rato sometidos a este. Una vez desaparece la ansiedad, el dolor se va desvaneciendo. Sin embargo, también hay que teneren cuenta que los dolores de cabeza pueden tener origen orgánico: por ejemplo al haber permanecido mucho tiempo con una mala postura.
Trastorno de Síntomas Somáticos
Esta alteración aparece en el DSM-5 (la quinta edición del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders creado por la American Psychiatric Association) tiene lugar cuando las personas reaccionan con una ansiedad exagerada ante un problema de salud que han desarrollado, lo cual contribuye a empeorar su estado.

  • Te recomendamos: Crisis de Ansiedad

 

¿Cómo nos afecta la ansiedad psicosomática?

La ansiedad es una de las claves para entender los fenómenos psicosomáticos. Así, la ansiedad psicosomática debilita varias funciones básicas del organismo, especialmente el sistema inmunológico y los procesos digestivos. Esta clase de cambios bruscos en el organismo son capaces de desencadenar diferentes tipos de efecto dominó: al alterarse la segregación de sustancias químicas que produce el cuerpo, varios órganos se ven afectados de maneras muy variadas.

Algunas posibles respuestas psicosomáticas a la ansiedad son las siguientes:

  • Dolor de barriga
  • Dirarrea
  • Picor en la piel
  • Enrojecimiento de la piel
  • Escamación de la piel
  • Dolor en las articulaciones
  • Fatiga

Tratamiento

Muchas veces, los fenómenos psicosomáticos desaparecen por sí solos en cuestión de horas o de pocos días, pero en algunos casos persisten. Eso sí, mientras sus síntomas están presentes, la persona que los desarrolla lo suele oasar mal, incluso sabiendo que probablemente no hay ninguna enfermedad biológica real. Es por eso que resulta importante acudir a la consulta de especialistas de la salud mental adecuadamente cualificados.

¿Cómo se trata la ansiedad psicosomática? A la práctica, los aspectos básicos de la intervención en psicoterapia son los mismos que aparecen a la hora de ayudar a pacientes con cualquier otro tipo de ansiedad; sin embargo, aquí también se tiene en cuenta la situación de círculo vicioso que se produce con la relación ansiedad-síntomas físicos, ya que estos últimos contribuyen a que la persona se sienta más estresada y predispuesta a reaccionar con intensidad ante cualquier anomalía que surja en su cuerpo.

En cualquier caso, estas complicaciones no suelen ser, por sí solas, alteraciones severas que pongan en peligro la integridad de las personas, aunque sí pueden dañar su calidad de vida si no se cuenta con apoyo profesional.

 

¿Buscas tratamiento psicológico?

Si has desarrollado algún tipo de trastorno psicosomático y buscas psicólogos que te puedan atender y monitorizar tu caso, ponte en contacto con nuestro equipo de psicólogos. En Avance Psicólogos contamos con más de 20 años de experiencia realizando terapia psicológica en Madrid, y actualmente también realizamos terapia online por videollamada.

Nuestra Terapia para la Ansiedad

Referencias bibliográficas:

Asaad, G. (1996). Psychosomatic Disorders: Theoretical and Clinical Aspects. Brunner-Mazel. pp. X, 129 – 130.
American Psychiatric Association. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Quinta edición. DSM-V. Masson, Barcelona.
Chiozza, L. (2008). ¿Porqué enfermamos? La historia que se oculta en el cuerpo. Buenos Aires: Libros del Zorzal.
Sandín, B. (1993). Estrés y Salud: Factores que intervienen en la relación entre el estrés y la enfermedad física. Madrid: Pirámide.

Problemas de ansiedad por el confinamiento ante el coronavirus

Problemas de ansiedad por el confinamiento ante el coronavirus

Problemas de ansiedad por el confinamiento ante el coronavirus. Más allá de los efectos físicos que el COVID-19 tiene en el cuerpo humano, no hay que olvidar el modo en el que la crisis del coronavirus está afectando psicológicamente a las personas.

Existen muchas formas en las que la propagación de un virus puede repercutir sobre la salud mental, pero tampoco hay que olvidar que muchas veces son las medidas que adoptamos para prevenir el contagio lo que más malestar nos produce. En concreto, la ansiedad generada por las cuarentenas es un fenómeno común en pandemias globales de estas características.

Por ello, en este artículo veremos cuáles son los principales problemas de ansiedad causados por el confinamiento en el hogar que muchas personas están experimentando a raíz de la expansión del SARS-CoV-2.

Coronavirus: los problemas de ansiedad causados por el confinamiento en el hogar

Estos son los principales problemas por exceso de ansiedad propiciados por el confinamiento en el hogar al que obligan varios gobiernos ante la crisis del coronavirus.

1. Obsesión por el contagio

Muchas personas sienten la necesidad de estar constantemente alerta para no exponerse al contagio, y el hecho de salir del hogar es visto como una tarea compleja que requiere poner mucha atención en todo lo que se hace. A la larga, esto genera un desgaste psicológico que se traduce en ansiedad.

2. Problemas por rumiación

La rumiación es la imposibilidad de quitarse de la cabeza ideas o pensamientos que a la larga producen un malestar psicológico persistente, normalmente ansiedad o un estado de ánimo depresivo.

Cuando surge la rumiación, las ganas en sí de quitarse esa idea de la cabeza hacen que esta gane más y más importancia, más poder de atraer nuestra atención hacia ella. En el caso del confinamiento por el coronavirus, estas ideas intrusivas pueden ser, por ejemplo, cómo están nuestros familiares de edad avanzada y a los que no podemos ver o ayudar acercándonos a ellos. Además, como hay muchas cosas a nuestro alrededor que nos recuerdan esta situación (por ejemplo, el hecho de no poder salir a pasear o las noticias que nos llegan acerca de la expansión del virus) y eso hace más complicado que centremos nuestra actividad mental en otras cosas más edificantes.

3. Problemas por desorganización

Al pasar mucho tiempo en casa, es fácil perder la noción del tiempo y empezar a malgastarlo en tareas poco productivas. Esto hace que corramos el riesgo de que las responsabilidades se nos vayan acumulando hacia el final del día o de la semana. Y esto, a su vez, no solo es una fuente de estrés; también favorece que se duerma poco, lo cual ya en sí nos vuelve aún más vulnerables a la ansiedad.

4. Hipocondría

La hipocondría es una alteración psicológica que aparece en personas propensas a creer que sufren una enfermedad a pesar de que no hay pruebas para asumir que la han desarrollado. A pesar de que es un concepto que aparece en manuales psiquiátricos y de la psicología clínica, versiones “subclínicas” (es decir, que no son tan intensas como para constituir un trastorno) están presentes en casi todas ls personas si se dan las condiciones adecuadas.

Teniendo en cuenta que el coronavirus tiene un periodo de incubación sin síntomas de unos 5 o 6 días de media, y que durante esta etapa es posible contagiar a más personas, esto puede llevar a muchas personas a obsesionarse con la posibilidad de tener la enfermedad COVID-19, interpretando como síntomas pequeños dolores de la garganta, el hecho de tener la nariz tapada, o incluso dolores de cabeza generados por la ansiedad en sí.

  • Te recomendamos: Crisis de Ansiedad

 

¿Qué hacer ante la ansiedad?

Estos son algunos consejos para gestionar estas situaciones de ansiedad.

1. Establece horarios

El simple hecho de seguir horarios de manera disciplinada ayuda a mantenerse siempre en marcha y alejados de la influencia de la rumiación y de la acumulación de tareas.

2. Aprovecha la luz solar

Si es posible, procura aprovechar lo máximo posible la luz que entra por las ventanas, dado que se ha demostrado que esto ayuda a combatir los afectos negativos (el bajo estado de ánimo y la ansiedad).

 

3. Haz ejercicio aeróbico

Estira los músculos y haz ejercicio regularmente en tu hogar, a poder ser aeróbico. Se ha comprobado que mitiga la ansiedad a corto y a largo plazo.

4. Practica Mindfulness

El Mindfulness te puede ayudar a mantener a raya los miedos infundados y a adoptar un punto de vista más objetivo y constructivo ante la crisis del coronavirus.

 

5. Recurre a la psicoterapia online

Finalmente, probablemente la medida más eficaz es acudir a psicoterapia; en el caso, desde casa, es decir, a través de la terapia online. En Avance Psicólogos contamos con muchos psicólogos con experiencia tratando la ansiedad y que estarán encantados de atenderte en esta modalidad.

Nuestra Terapia Online

Referencias bibliográficas:

McLaughlin, K.; Behar, E.; Borkovec, T. (2005). Family history of psychological problems in generalized anxiety disorder. Journal of Clinical Psychology 64 (7): 905 – 918.
Nickell LA, Crighton EJ, Tracy CS, et al. (2004). Psychosocial effects of SARS on hospital staff: survey of a large tertiary care institution. CMAJ. 170(5):793 – 798.
Paul, J.W.; Elizabeth, A.. Phelps, eds. (2009). The Human Amygdala. New York: The Guilford Press.
Warwick, H. M. C. (1989). A cognitive-Behavioural Approach to Hypochondriasis and Health Anxiety. Journal of Psychosomatic Research, 33 (6), 705 – 711.
Wu P., Fang Y., Guan Z., Fan B., Kong J., Yao Z., & Hoven C. W. (2009). The psychological impact of the SARS epidemic on hospital employees in China: Exposure, risk perception, and altruistic acceptance of risk. Canadian Journal of Psychiatry, 54(5), 302 – 311.

Terapia Aceptación y Compromiso: 3 Consejos contra la Ansiedad

Terapia Aceptación y Compromiso

La ansiedad puede ser motivo de un alto sufrimiento psicológico y pérdida de satisfacción con la vida. Es un cuadro muy común en las consultas por lo que el estudio de los procesos que la mantienen se hace especialmente importante en la investigación en psicología clínica.

Hoy nos centraremos en la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y su tratamiento para la ansiedad basado en la aceptación de la experiencia ansiosa y la dirección hacia acciones comprometidas.

Nuestra Terapia para la Ansiedad

¿Qué la ansiedad en las terapias ACT?

Entendemos por ansiedad una respuesta de nuestro cuerpo que se caracteriza por un conjunto de síntomas que van desde sensaciones (ahogo, palpitaciones, sudoración, nudo en la garganta, miedo, problemas estomacales.. )hasta pensamientos y creencias (temor a un estímulo, desesperanza, miedo a la pérdida de control, desazón porque ocurra algo malo…).

La ansiedad es una respuesta normal del cuerpo ante un estímulo que nos parece amenazante (sea o no realmente amenazante nuestro cuerpo así lo siente). Se trata de algo que, aunque no nos guste , forma parte de la experiencia del ser humano. La viviremos, sin ninguna duda, en un momento u otro de nuestra vida.

 

¿Cómo funciona la ansiedad?

Es importante conocer su funcionamientos para salir del círculo vicioso que genera:

Algunas personas cuando experimentan esa sintomatología tan desagradable, incómoda e incluso dolorosa es habitual que se asusten y comiencen a realizar comportamientos para neutralizarla. Estos intentos de neutralización es lo que denominamos “luchar contra la ansiedad”. Esta lucha está encaminada a que los síntomas desaparezcan y a minimizar las probabilidades de que nos “dé” la ansiedad. Normalmente se tiende a evitar situaciones que me generaron ansiedad, se hacen comportamientos de distracción, se tiende a dar vueltas a la cabeza, dejamos de hacer cosas que creemos que nos podrían poner ansiosos,etc.

Este tipo de comportamientos reducen a corto plazo el malestar de la ansiedad pero a la larga pueden tener un coste importante en nuestra vida. Podemos perder actividades importantes que nos gustan y deteriorar nuestras relaciones con los demás además de hacer mella en nuestra autoestima.

 

Además , quien padezca o observe a alguien con ansiedad, se percatará de la paradoja de las evitaciones: parecen la única buena idea a corto plazo pero a la larga no hacen que desaparezca…¡todo lo contrario! la mantiene e incluso la aumenta.

En pocas palabras: ademas de privarme de hacer cosas valiosas por evitar sentirla la alimento y aumento a largo plazo…Mala estrategia ¿no?

Desde las Terapias de Aceptación y Compromiso (ACT) se proponen una serie de movimientos que pueden ayudarnos a salir de este bucle y llevar una vida plena.

1. “Dejar estar” a la ansiedad: experimentar y mantenerme en lo importante.

Por lo comentado anteriormente el abandono de la lucha es un paso primordial para liberarnos de la ansiedad. aprender a dejar estar la ansiedad y seguir realizando nuestras actividades importantes es crucial para “ponerla a raya” y conseguir que se aleje de nosotros. Aprender a visualizar mi ansiedad, perderle el miedo, sentirla, experimentarla y dejarla pasar son movimientos clave que pueden ayudarnos a salir de la lucha infructuosa del bucle.

2.Aprender a poner fin a la rumia

Otro aspecto muy importante en la lucha de la ansiedad es la rumia. Rumiar es un intento mental de solucionar el problema, de encontrar por fin la solución que haga que acabe nuestro sufrimiento. Es el “dar vueltas y vueltas” al tema. Lo que encontramos en el caso de las emociones en general, y la ansiedad en particular, es que pensar no sirve de gran cosa, es más, tiene tendencia a alimentarla aun más por culpa de centrar tanta energía en mi problema. ¿ y si consiguiéramos mover toda la energía que gastamos en dar vueltas hacia otra cosa? ¿Me acercaría un poco más a la vida que deseo? ¿ pondría así un poco “a dieta” a mi ansiedad?

Aprender a parar el comportamiento de dar vueltas es crucial para dejar de luchar contra la ansiedad y conseguir llevar una vida plena. El mindfulness y las técnicas de meditación son centrales en este tipo de terapias. Ayudar a la persona a no dar vueltas a los síntomas y los pensamientos ansiosos reducen significativamente el bucle ansioso y ayudan a que nos acerquemos a las personas que queremos ser.

 

3. Volver a conectar con las cosas valiosas de mi vida.

Como comentamos, la ansiedad tiene tendencia a empujarnos hacia las evitaciones y los sitios seguros y tranquilos. Si padeces o conoces a la ansiedad sabrás que son estrategias infructuosas ya que no ayudan a acabar con la ansiedad además de alejarnos de las cosas que nos gustan. Una gran parte de la terapia de aceptación y compromiso es explorar y conectar con los valores que son importantes para nosotros y utilizarlos como brújula para andar hacia ellos a pesar de que la ansiedad haga su aparición. Aprender a dejar de ser esclavo de la ansiedad y dejar de concederle el poder de mi vida para poder centrarnos en las actividades y actitudes que realmente importan.

Preguntarnos a nosotros mismos ¿cuál es la mejor versión de mi mismo que puedo dar ahora mismo? ¿qué es lo que quiere la ansiedad que haga y qué es lo que yo quiero hacer? Este tipo de reflexiones nos ayudan a estar conectados con las cosas valiosas a pesar de que los síntomas hagan su aparición.

En resumen, conocer cómo funciona la ansiedad y dejar de ser esclavos de sus apetencias para pasar a tener el control de nuestra vida son aspectos que se han demostrado centrales en la liberación del bucle de la ansiedad.

Si necesitas ayuda para conseguirlo no dudes en contactar con un profesional.

Nuestra Terapia Psicológica

 

 

¿Qué hacer para ayudar a un amigo o familiar que sufre ansiedad?

ayudar ansiedad

Prácticamente todos los problemas psicológicos por los que la gente acude a psicoterapia no se resuelven solo durante el transcurso de las sesiones de psicoterapia: hay que realizar progresos también entre sesión y sesión, siguiendo las indicaciones del psicólogo. En este sentido, los trastornos de ansiedad no son una excepción. De hecho, para combatir este tipo de malestar hay que adoptar nuevos hábitos que nos lleven a nuevas formas de relacionarnos con la ansiedad y con las situaciones que favorecen su aparición. Y en esto, el apoyo de la familia y de los amigos resulta fundamental. En este artículo explicaremos una serie de ideas clave acerca de qué hacer para ayudar a un amigo o familiar que sufre ansiedad, consejos para darle apoyo sin presionarlo demasiado.

¿Qué son los problemas de ansiedad?

Empecemos por lo más importante: qué implica sufrir de ansiedad? La ansiedad es un conjunto de procesos fisiológicos y psicológicos que se manifiestan en las personas cuando un estímulo interno o externo (es decir, proveniente de los sentidos o de la combinación de la memoria y la capacidad de imaginar) es interpretado como una señal de alarma, algo que supone un riesgo.

Esta señal de peligro puede hacer referencia a algo que compromete la integridad física de quien experimenta esta sensación, como por ejemplo un jabalí que se acerca corriendo hacia nosotros, o puede referirse a un peligro más abstracto, como por ejemplo la posibilidad de suspender un examen de conducir.

Por otro lado, la ansiedad en sí no es algo malo; solo se transforma en patológico cuando empieza a ser una respuesta recurrente y muy intensa ante contextos que no suponen un riesgo real. El ejemplo más claro de esto es el caso de las fobias, que son un tipo de trastorno de ansiedad en el que se desarrolla una respuesta de estrés y angustia con posibles crisis de pánico ante estímulos tan inofensivos como los gatos; pero también hay otros desordenes psicológicos pertenecientes a esta categoría de trastornos, como el trastorno de pánico o el Trastorno de

Ansiedad Generalizada

En todos estos casos, la ansiedad aparece como una respuesta de aparición automática e involuntaria en situaciones en las que causa más daño que bien, y no solo genera malestar y sufrimiento; además, daña la capacidad de la persona a la hora de relacionarse y de llevar un estilo de vida autónomo y funcional.

¿Cómo ayudar a un amigo o familiar que está sufriendo por ansiedad?

Ahoya que ya sabemos qué son los problemas de ansiedad, veamos varios consejos que podemos seguir como amigos o familiares de la persona que sufre por los estados ansiosos.

1. Ayúdale a ir al psicólogo

Cuando la ansiedad se transforma en un verdadero problema, es muy importante no asumir que el malestar se irá solo, sin más. Lo primero que hay que hacer es aconsejar e informar sobre la importancia de asistir a psicoterapia a quien sufre por esa ansiedad.

Algo tan simple como proponerle leer juntos información sobre los centros de psicología a los que podría acudir resulta un gran avance; también puedes contribuir a resolver sus dudas acerca de en qué consiste la psicoterapia contra la ansiedad, aunque sea aportándole información básica que hayas encontrado en libros o páginas web especializadas.

Finalmente, le puedes proponer poneros en contacto juntos con algún equipo de psicólogos, para que así aumenten las posibilidades de que empiece a comprometerse con el proceso de mejora con ayuda profesional, sin que lo deje siempre “para mañana”.

2. Apoya y aconseja, pero no presiones

En todo momento, a la hora de ayudar a alguien con ansiedad, hay que poner cuidado en que nuestras aportaciones no sean interpretadas como actos de imposición, sobre todo al tratar con personas adultas. Recuerda que el objetivo es ayudar a un amigo o familiar que sufre ansiedad.

Por eso, hay que acompañar y dar apoyo, y en ningún caso organizar la vida de ese amigo o familiar y a obligarlo a seguir una serie de rutinas para que esas acciones pasen de ser una imposición a ser un hábito. En todo caso hay que buscar consensos, hay que favorecer que el compromiso que esa persona tiene con su proceso de mejora quede reforzado.

3. Interésate por su progreso y nuevos retos

Resulta recomendable ir interesándote por sus avances de manera que surjan conversaciones (aunque sean breves) sobre este tema. Así, estos pequeños pasos hacia la recuperación que suponen combatir la ansiedad patológica serán más estimulantes, porque generarán el beneficio añadido de saber que alguien más reconoce y aplaude esos esfuerzos y las victorias que procura el compromiso con la terapia.

Además, no solo hay que interesarse con sus progresos pasados. También es bueno hablar sobre los retos que aspira a cumplir en lo relativo a ir venciendo a la ansiedad.

Por ejemplo, es recomendable que te intereses por los objetivos de mejora diarios o semanales que se haya fijado, ya sea hablar con un cierto número de desconocidos, salir de casa a dar un paseo durante determinado tiempo, etc.

De esta manera, tu amigo o familiar tendrá presentes sus objetivos y ello hará que sean más importantes para él.

4. Evita la condescendencia y céntrate en reconocer sus esfuerzos

Que un amigo o familiar sufra de ansiedad no significa que se transforme en un bebé que necesita cuidados constantes.

Por eso, es contraproducente tratar a estas personas como si no tuviesen el criterio suficiente como para saber qué es lo correcto. Incluso en los casos en los que no se cumplen los objetivos fijados para ir mejorando, esto no es porque no sean conscientes de lo que deben y no deben hacer, sino que son consecuencias de los procesos psicológicos de miedo y evitación asociados a los trastornos de ansiedad, algo que va más allá de la razón y de las palabras.

Así, si en determinado momento ese familiar o amigo incumple las normas que en consenso con el psicólogo se había asignado a sí mismo, no hay que sermonear; simplemente, hay que darle apoyo emocional y hacer lo posible por que la próxima vez pueda conseguirlo.

5. Crea entornos que favorezcan su recuperación

Este es uno de los consejos más útiles para ayudar a amigos y familiares con ansiedad, porque obedece a criterios objetivos. Consiste en hacer lo posible por que el entorno de la persona ansiosa esté libre de estímulos que puedan interferir con su mejoría.

Por ejemplo, si has observado que cuando tu familiar o amigo piensa en una responsabilidad que debe hacer combate la ansiedad dándose atracones de comida en vez de haciendo eso que debe ser hecho, pídele permiso para tirar todos los snacks y productos de picoteo entre horas, y cuando diga sí, hazlo tú mismo. Si fuma mucho cuando siente ansiedad porque le permite salir al patio y alejarse de aquello que debe hacer, pídele permiso para tirar o esconder el tabaco, etc.

 

6. Ayúdale con las técnicas de relajación

Cuando tu amigo o familiar acuda a psicoterapia, probablemente tarde o temprano recibirá entrenamiento en técnicas de relajación. Por eso, pregúntale si puedes ayudar creando ambientes relajantes en los que llevarlos a cabo, o guiándole en el proceso actuando como “narrador externo”.

 

Nuestra Terapia para la Ansiedad

 

Referencias bibliográficas:

Morissette, S.B., Tull, M.T., Gulliver, S.B., Kamholz, B.W., Zimering R.T. (2007). “Anxiety, anxiety disorders, tobacco use, and nicotine: a critical review of interrelationships”. Psychological Bulletin. 133 (2): 245–72.
Rapee, R.M., Heimberg R.G. (1997). “A cognitive-behavioral model of anxiety in social phobia”. Behaviour Research and Therapy. 35 (8): 741–56.
Rynn MA, Brawman-Mintzer O (2004). “Generalized anxiety disorder: acute and chronic treatment”. CNS Spectrums. 9 (10): 716 – 723.

8 Síntomas de la Crisis de Pánico

Síntomas crisis de pánico

Las crisis de pánico se caracterizan por la aparición de los síntomas de la ansiedad, en pocos segundos y sin encontrar un motivo aparente que lo justifique. La intensidad de los síntomas fisiológicos es tan intensa, que la persona puede llegar a pensar que está sufriendo un ataque al corazón o que corre peligro de morir.

Nuestra Terapia para la Ansiedad

Los 8 síntomas de la crisis de pánico

A pesar de que los ataques de pánico en sí mismos no ponen en riesgo la vida, pueden provocar mucho miedo y afectar, de manera significativa, tu calidad de vida. Los síntomas físicos más habituales son:

  • Taquicardia,
  • Hiperventilación o sensación de ahogo,
  • Tensión muscular o temblores,
  • Nudo en el estómago o ganas de vomitar,
  • Sudores fríos
  • Mareos,
  • Miedo a perder el control,
  • Miedo a la locura y desorientación.

 

La reacción más frecuente es la de acudir a urgencias, donde se le diagnosticará ansiedad y se le medicará con ansiolíticos. La persona al no entender qué le está pasando y sentirse incomprendida, puede empezar a desconfiar de los médicos y a temer cualquier enfermedad, desarrollando una hipocondría,  que no hace sino mantener la ansiedad y aumentar las crisis de pánico.

 

El tratamiento de la ansiedad mediante las técnicas cognitivo-conductuales ha demostrado ser eficiente en la mayor parte de los casos, reduciéndose los síntomas progresivamente hasta su desaparición. Otros síntomas físicos de la crisis de pánico son: sudoración, temblores, náuseas, mareos, miedo a perder el control, miedo a la locura y desorientación.

 

Nuestra Terapia Psicológica

 

Síntomas de la Crisis de Ansiedad

Crisis de Ansiedad

La crisis de ansiedad se caracteriza por la aparición progresiva y en aumento de los síntomas físicos de la ansiedad que suelen seguir a pensamientos angustiosos y de preocupación, normalmente sobredimensionados o catastrofistas

A menudo, el solo hecho de pensar en la propia ansiedad y la posible aparición de sus síntomas, la genera.

 

Nuestra Terapia para la Ansiedad

SÍNTOMAS DE LA CRISIS DE ANSIEDAD

Los síntomas más habituales son:

  • Taquicardia,
  • Hiperventilación,
  • Sensación de ahogo,
  • Dilatación de las pupilas,
  • Sequedad de boca,
  • Rigidez muscular y temblores,
  • Escalofríos, sensación de hormigueo en la piel o piel acorchada,
  • Ojos llorosos, etc.

 

A diferencia de la crisis de pánico los síntomas aparecen más lentamente y no suelen ir acompañados de miedo a morir.

 

Nuestra Terapia Psicológica

La ansiedad se supera: cómo tratarla desde la Psicología

la ansiedad se supera

La ansiedad es una alerta del cuerpo que nos informa de que hay algo que cambiar en nuestras vidas. La ansiedad puede ser una oportunidad si se sabe gestionar y le perdemos el miedo. La ansiedad se supera, se cura y es tratable desde la psicoterapia. En este vídeo os explicamos cuáles son sus síntomas y cómo reconocerlos.

Nuestra Terapia para la Ansiedad

 

La ansiedad puede superarse: síntomas y tratamiento

La ansiedad puede superarse

Cuando la ansiedad aparece en nuestras vidas y se mantiene, nada parece volver a ser lo mismo y nuestro día a día es un constante comparar con la vida que teníamos antes y cómo nos sentíamos. Aparece un alto estado de  alerta a que los síntomas de la ansiedad aparezcan en cualquier momento y esa es la pescadilla que se muerde la cola, mi elevada alerta provocará la sintomatología que tanto tememos.

La ansiedad puede superarse si aprendemos a reconocer los síntomas y a no luchar contra ellos.

Parece así dicho tarea fácil, pero existen multitud de técnicas de la psicología que así lo demuestran.

Nuestra Terapia para la Ansiedad

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una reacción natural en el ser humano, siempre que ésta sea proporcionada al estímulo que la desencadena. Sentiremos ansiedad antes de un examen, en una entrevista de trabajo o ante una situación objetivamente tensa. Por lo general la ansiedad es una respuesta adaptativa.

En cambio, cuando aparece de forma injustificada, sin razón aparente o ante estímulos o situaciones que no suponen una amenaza real, hasta el punto de interferir en nuestra vida diaria, se habla de una ansiedad des-adaptativa.

 

Síntomas físicos

  • Taquicardia.
  • Sensación de falta de respiración u opresión en el pecho.
  • Tensión muscular.
  • Temblores.
  • Sudoración.
  • Alteraciones del sueño: dificultad para conciliarlo o despertarse sobresaltado en mitad de la noche.
  • Alteraciones de la alimentación: falta de apetito o comer en exceso.
  • Tensión o nudo en el estómago.
  • Sensación de mareo.

 

Síntomas cognitivos

  • Pensamientos catastrofistas.
  • Desorientación y sensación de pérdida de control.
  • Pensamientos recurrentes de miedo a la enfermedad, a alguna desgracia o a que aparezcan los síntomas físicos.
  • Pensamientos de anticipación al futuro o de anclaje al pasado.
  • Falta de concentración y dificultad para mantener la atención.
  • Miedo a volverse loco.

 

Síntomas conductuales

  • Evitar sitios concurridos o salir de casa solo.
  • Evitar las relaciones sociales.
  • Comprobar constantemente sobre nuestro estado de salud, tomándonos la tensión, palpándonos o preguntando a familiares o allegados qué tal aspecto tenemos.
  • Comprobando constantemente que todo está en orden, para sentir cierto control.

 

Tratamiento

Cuando la ansiedad genera la sensación de indefensión y de no control sobre nuestro cuerpo y conducta, la autoestima y el estado de ánimo pueden verse seriamente dañados al aparecer un sentimiento de indefensión y de no control de nuestras vidas.

El estrés diario, la aparición de problemas o dificultades concretas, algún suceso traumático o la pérdida de un ser querido, ya sea por ruptura o fallecimiento, son algunas de las causas que se encuentran en ocasiones tras la ansiedad.

 

La psicoterapia, junto con las técnicas de des-aprendizaje de la ansiedad y superación de traumas a través de la psicología humanista o de las últimas técnicas desarrolladas a partir de los descubrimientos de la neuropsicología, como el EMDR o las Técnicas de Integración Cerebral, nos ayudan a superar la ansiedad.

El principal objetivo no es que la ansiedad desaparezca, sino en primer lugar perderle el miedo, para  después de aprender a identificar cómo se manifiesta en nuestro cuerpo, pensamiento y emoción dejar de luchar contra ella y entender la ansiedad no como un enemigo dispuesto a atacar, sino como una expresión desajustada y desproporcionada de nuestro cuerpo, que si sabemos cómo manejar se irá rebajando hasta desaparecer.

 

Nuestra Terapia Psicológica