Ansiedad

La ansiedad es una respuesta de alarma del cuerpo, que nos avisa de que hay algo que revisar en nuestra vida, puede tratarse del trabajo, algún tema familiar, la pareja, hijos, un duelo sin hacer, pero en ocasiones no hay un motivo aparente.

La ansiedad puede provocarnos síntomas físicos como taquicardia, la sensación de que cuesta respirar, tensión muscular, mareo, etc. No tratar adecuadamente esta sintomatología, puede provocar trastornos como una bajada del estado de ánimo y de la autoestima.

Es muy común, que al aparecer los síntomas de golpe y sin que podamos prevenirlo, le cojamos miedo a la ansiedad. Esto nos hace más susceptibles a seguir sufriendo, repitiendo patrones evitativos que impiden atajar el problema de una manera eficiente.

Problemas de ansiedad por el confinamiento ante el coronavirus

Problemas de ansiedad por el confinamiento ante el coronavirus

Problemas de ansiedad por el confinamiento ante el coronavirus. Más allá de los efectos físicos que el COVID-19 tiene en el cuerpo humano, no hay que olvidar el modo en el que la crisis del coronavirus está afectando psicológicamente a las personas.

Existen muchas formas en las que la propagación de un virus puede repercutir sobre la salud mental, pero tampoco hay que olvidar que muchas veces son las medidas que adoptamos para prevenir el contagio lo que más malestar nos produce. En concreto, la ansiedad generada por las cuarentenas es un fenómeno común en pandemias globales de estas características.

Por ello, en este artículo veremos cuáles son los principales problemas de ansiedad causados por el confinamiento en el hogar que muchas personas están experimentando a raíz de la expansión del SARS-CoV-2.

Coronavirus: los problemas de ansiedad causados por el confinamiento en el hogar

Estos son los principales problemas por exceso de ansiedad propiciados por el confinamiento en el hogar al que obligan varios gobiernos ante la crisis del coronavirus.

1. Obsesión por el contagio

Muchas personas sienten la necesidad de estar constantemente alerta para no exponerse al contagio, y el hecho de salir del hogar es visto como una tarea compleja que requiere poner mucha atención en todo lo que se hace. A la larga, esto genera un desgaste psicológico que se traduce en ansiedad.

2. Problemas por rumiación

La rumiación es la imposibilidad de quitarse de la cabeza ideas o pensamientos que a la larga producen un malestar psicológico persistente, normalmente ansiedad o un estado de ánimo depresivo.

Cuando surge la rumiación, las ganas en sí de quitarse esa idea de la cabeza hacen que esta gane más y más importancia, más poder de atraer nuestra atención hacia ella. En el caso del confinamiento por el coronavirus, estas ideas intrusivas pueden ser, por ejemplo, cómo están nuestros familiares de edad avanzada y a los que no podemos ver o ayudar acercándonos a ellos. Además, como hay muchas cosas a nuestro alrededor que nos recuerdan esta situación (por ejemplo, el hecho de no poder salir a pasear o las noticias que nos llegan acerca de la expansión del virus) y eso hace más complicado que centremos nuestra actividad mental en otras cosas más edificantes.

3. Problemas por desorganización

Al pasar mucho tiempo en casa, es fácil perder la noción del tiempo y empezar a malgastarlo en tareas poco productivas. Esto hace que corramos el riesgo de que las responsabilidades se nos vayan acumulando hacia el final del día o de la semana. Y esto, a su vez, no solo es una fuente de estrés; también favorece que se duerma poco, lo cual ya en sí nos vuelve aún más vulnerables a la ansiedad.

4. Hipocondría

La hipocondría es una alteración psicológica que aparece en personas propensas a creer que sufren una enfermedad a pesar de que no hay pruebas para asumir que la han desarrollado. A pesar de que es un concepto que aparece en manuales psiquiátricos y de la psicología clínica, versiones “subclínicas” (es decir, que no son tan intensas como para constituir un trastorno) están presentes en casi todas ls personas si se dan las condiciones adecuadas.

Teniendo en cuenta que el coronavirus tiene un periodo de incubación sin síntomas de unos 5 o 6 días de media, y que durante esta etapa es posible contagiar a más personas, esto puede llevar a muchas personas a obsesionarse con la posibilidad de tener la enfermedad COVID-19, interpretando como síntomas pequeños dolores de la garganta, el hecho de tener la nariz tapada, o incluso dolores de cabeza generados por la ansiedad en sí.

 

¿Qué hacer ante la ansiedad?

Estos son algunos consejos para gestionar estas situaciones de ansiedad.

1. Establece horarios

El simple hecho de seguir horarios de manera disciplinada ayuda a mantenerse siempre en marcha y alejados de la influencia de la rumiación y de la acumulación de tareas.

2. Aprovecha la luz solar

Si es posible, procura aprovechar lo máximo posible la luz que entra por las ventanas, dado que se ha demostrado que esto ayuda a combatir los afectos negativos (el bajo estado de ánimo y la ansiedad).

 

3. Haz ejercicio aeróbico

Estira los músculos y haz ejercicio regularmente en tu hogar, a poder ser aeróbico. Se ha comprobado que mitiga la ansiedad a corto y a largo plazo.

4. Practica Mindfulness

El Mindfulness te puede ayudar a mantener a raya los miedos infundados y a adoptar un punto de vista más objetivo y constructivo ante la crisis del coronavirus.

 

5. Recurre a la psicoterapia online

Finalmente, probablemente la medida más eficaz es acudir a psicoterapia; en el caso, desde casa, es decir, a través de la terapia online. En Avance Psicólogos contamos con muchos psicólogos con experiencia tratando la ansiedad y que estarán encantados de atenderte en esta modalidad.

Nuestra Terapia Online

Referencias bibliográficas:

McLaughlin, K.; Behar, E.; Borkovec, T. (2005). Family history of psychological problems in generalized anxiety disorder. Journal of Clinical Psychology 64 (7): 905 – 918.
Nickell LA, Crighton EJ, Tracy CS, et al. (2004). Psychosocial effects of SARS on hospital staff: survey of a large tertiary care institution. CMAJ. 170(5):793 – 798.
Paul, J.W.; Elizabeth, A.. Phelps, eds. (2009). The Human Amygdala. New York: The Guilford Press.
Warwick, H. M. C. (1989). A cognitive-Behavioural Approach to Hypochondriasis and Health Anxiety. Journal of Psychosomatic Research, 33 (6), 705 – 711.
Wu P., Fang Y., Guan Z., Fan B., Kong J., Yao Z., & Hoven C. W. (2009). The psychological impact of the SARS epidemic on hospital employees in China: Exposure, risk perception, and altruistic acceptance of risk. Canadian Journal of Psychiatry, 54(5), 302 – 311.

Terapia Aceptación y Compromiso: 3 Consejos contra la Ansiedad

Terapia Aceptación y Compromiso

La ansiedad puede ser motivo de un alto sufrimiento psicológico y pérdida de satisfacción con la vida. Es un cuadro muy común en las consultas por lo que el estudio de los procesos que la mantienen se hace especialmente importante en la investigación en psicología clínica.

Hoy nos centraremos en la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y su tratamiento para la ansiedad basado en la aceptación de la experiencia ansiosa y la dirección hacia acciones comprometidas.

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¿Qué la ansiedad en las terapias ACT?

Entendemos por ansiedad una respuesta de nuestro cuerpo que se caracteriza por un conjunto de síntomas que van desde sensaciones (ahogo, palpitaciones, sudoración, nudo en la garganta, miedo, problemas estomacales.. )hasta pensamientos y creencias (temor a un estímulo, desesperanza, miedo a la pérdida de control, desazón porque ocurra algo malo…).

La ansiedad es una respuesta normal del cuerpo ante un estímulo que nos parece amenazante (sea o no realmente amenazante nuestro cuerpo así lo siente). Se trata de algo que, aunque no nos guste , forma parte de la experiencia del ser humano. La viviremos, sin ninguna duda, en un momento u otro de nuestra vida.

 

¿Cómo funciona la ansiedad?

Es importante conocer su funcionamientos para salir del círculo vicioso que genera:

Algunas personas cuando experimentan esa sintomatología tan desagradable, incómoda e incluso dolorosa es habitual que se asusten y comiencen a realizar comportamientos para neutralizarla. Estos intentos de neutralización es lo que denominamos “luchar contra la ansiedad”. Esta lucha está encaminada a que los síntomas desaparezcan y a minimizar las probabilidades de que nos “dé” la ansiedad. Normalmente se tiende a evitar situaciones que me generaron ansiedad, se hacen comportamientos de distracción, se tiende a dar vueltas a la cabeza, dejamos de hacer cosas que creemos que nos podrían poner ansiosos,etc.

Este tipo de comportamientos reducen a corto plazo el malestar de la ansiedad pero a la larga pueden tener un coste importante en nuestra vida. Podemos perder actividades importantes que nos gustan y deteriorar nuestras relaciones con los demás además de hacer mella en nuestra autoestima.

 

Además , quien padezca o observe a alguien con ansiedad, se percatará de la paradoja de las evitaciones: parecen la única buena idea a corto plazo pero a la larga no hacen que desaparezca…¡todo lo contrario! la mantiene e incluso la aumenta.

En pocas palabras: ademas de privarme de hacer cosas valiosas por evitar sentirla la alimento y aumento a largo plazo…Mala estrategia ¿no?

Desde las Terapias de Aceptación y Compromiso (ACT) se proponen una serie de movimientos que pueden ayudarnos a salir de este bucle y llevar una vida plena.

1. “Dejar estar” a la ansiedad: experimentar y mantenerme en lo importante.

Por lo comentado anteriormente el abandono de la lucha es un paso primordial para liberarnos de la ansiedad. aprender a dejar estar la ansiedad y seguir realizando nuestras actividades importantes es crucial para “ponerla a raya” y conseguir que se aleje de nosotros. Aprender a visualizar mi ansiedad, perderle el miedo, sentirla, experimentarla y dejarla pasar son movimientos clave que pueden ayudarnos a salir de la lucha infructuosa del bucle.

2.Aprender a poner fin a la rumia

Otro aspecto muy importante en la lucha de la ansiedad es la rumia. Rumiar es un intento mental de solucionar el problema, de encontrar por fin la solución que haga que acabe nuestro sufrimiento. Es el “dar vueltas y vueltas” al tema. Lo que encontramos en el caso de las emociones en general, y la ansiedad en particular, es que pensar no sirve de gran cosa, es más, tiene tendencia a alimentarla aun más por culpa de centrar tanta energía en mi problema. ¿ y si consiguiéramos mover toda la energía que gastamos en dar vueltas hacia otra cosa? ¿Me acercaría un poco más a la vida que deseo? ¿ pondría así un poco “a dieta” a mi ansiedad?

Aprender a parar el comportamiento de dar vueltas es crucial para dejar de luchar contra la ansiedad y conseguir llevar una vida plena. El mindfulness y las técnicas de meditación son centrales en este tipo de terapias. Ayudar a la persona a no dar vueltas a los síntomas y los pensamientos ansiosos reducen significativamente el bucle ansioso y ayudan a que nos acerquemos a las personas que queremos ser.

 

3. Volver a conectar con las cosas valiosas de mi vida.

Como comentamos, la ansiedad tiene tendencia a empujarnos hacia las evitaciones y los sitios seguros y tranquilos. Si padeces o conoces a la ansiedad sabrás que son estrategias infructuosas ya que no ayudan a acabar con la ansiedad además de alejarnos de las cosas que nos gustan. Una gran parte de la terapia de aceptación y compromiso es explorar y conectar con los valores que son importantes para nosotros y utilizarlos como brújula para andar hacia ellos a pesar de que la ansiedad haga su aparición. Aprender a dejar de ser esclavo de la ansiedad y dejar de concederle el poder de mi vida para poder centrarnos en las actividades y actitudes que realmente importan.

Preguntarnos a nosotros mismos ¿cuál es la mejor versión de mi mismo que puedo dar ahora mismo? ¿qué es lo que quiere la ansiedad que haga y qué es lo que yo quiero hacer? Este tipo de reflexiones nos ayudan a estar conectados con las cosas valiosas a pesar de que los síntomas hagan su aparición.

En resumen, conocer cómo funciona la ansiedad y dejar de ser esclavos de sus apetencias para pasar a tener el control de nuestra vida son aspectos que se han demostrado centrales en la liberación del bucle de la ansiedad.

Si necesitas ayuda para conseguirlo no dudes en contactar con un profesional.

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¿Qué hacer para ayudar a un amigo o familiar que sufre ansiedad?

ayudar ansiedad

Prácticamente todos los problemas psicológicos por los que la gente acude a psicoterapia no se resuelven solo durante el transcurso de las sesiones de psicoterapia: hay que realizar progresos también entre sesión y sesión, siguiendo las indicaciones del psicólogo. En este sentido, los trastornos de ansiedad no son una excepción. De hecho, para combatir este tipo de malestar hay que adoptar nuevos hábitos que nos lleven a nuevas formas de relacionarnos con la ansiedad y con las situaciones que favorecen su aparición. Y en esto, el apoyo de la familia y de los amigos resulta fundamental. En este artículo explicaremos una serie de ideas clave acerca de qué hacer para ayudar a un amigo o familiar que sufre ansiedad, consejos para darle apoyo sin presionarlo demasiado.

¿Qué son los problemas de ansiedad?

Empecemos por lo más importante: qué implica sufrir de ansiedad? La ansiedad es un conjunto de procesos fisiológicos y psicológicos que se manifiestan en las personas cuando un estímulo interno o externo (es decir, proveniente de los sentidos o de la combinación de la memoria y la capacidad de imaginar) es interpretado como una señal de alarma, algo que supone un riesgo.

Esta señal de peligro puede hacer referencia a algo que compromete la integridad física de quien experimenta esta sensación, como por ejemplo un jabalí que se acerca corriendo hacia nosotros, o puede referirse a un peligro más abstracto, como por ejemplo la posibilidad de suspender un examen de conducir.

Por otro lado, la ansiedad en sí no es algo malo; solo se transforma en patológico cuando empieza a ser una respuesta recurrente y muy intensa ante contextos que no suponen un riesgo real. El ejemplo más claro de esto es el caso de las fobias, que son un tipo de trastorno de ansiedad en el que se desarrolla una respuesta de estrés y angustia con posibles crisis de pánico ante estímulos tan inofensivos como los gatos; pero también hay otros desordenes psicológicos pertenecientes a esta categoría de trastornos, como el trastorno de pánico o el Trastorno de

Ansiedad Generalizada

En todos estos casos, la ansiedad aparece como una respuesta de aparición automática e involuntaria en situaciones en las que causa más daño que bien, y no solo genera malestar y sufrimiento; además, daña la capacidad de la persona a la hora de relacionarse y de llevar un estilo de vida autónomo y funcional.

¿Cómo ayudar a un amigo o familiar que está sufriendo por ansiedad?

Ahoya que ya sabemos qué son los problemas de ansiedad, veamos varios consejos que podemos seguir como amigos o familiares de la persona que sufre por los estados ansiosos.

1. Ayúdale a ir al psicólogo

Cuando la ansiedad se transforma en un verdadero problema, es muy importante no asumir que el malestar se irá solo, sin más. Lo primero que hay que hacer es aconsejar e informar sobre la importancia de asistir a psicoterapia a quien sufre por esa ansiedad.

Algo tan simple como proponerle leer juntos información sobre los centros de psicología a los que podría acudir resulta un gran avance; también puedes contribuir a resolver sus dudas acerca de en qué consiste la psicoterapia contra la ansiedad, aunque sea aportándole información básica que hayas encontrado en libros o páginas web especializadas.

Finalmente, le puedes proponer poneros en contacto juntos con algún equipo de psicólogos, para que así aumenten las posibilidades de que empiece a comprometerse con el proceso de mejora con ayuda profesional, sin que lo deje siempre “para mañana”.

2. Apoya y aconseja, pero no presiones

En todo momento, a la hora de ayudar a alguien con ansiedad, hay que poner cuidado en que nuestras aportaciones no sean interpretadas como actos de imposición, sobre todo al tratar con personas adultas. Recuerda que el objetivo es ayudar a un amigo o familiar que sufre ansiedad.

Por eso, hay que acompañar y dar apoyo, y en ningún caso organizar la vida de ese amigo o familiar y a obligarlo a seguir una serie de rutinas para que esas acciones pasen de ser una imposición a ser un hábito. En todo caso hay que buscar consensos, hay que favorecer que el compromiso que esa persona tiene con su proceso de mejora quede reforzado.

3. Interésate por su progreso y nuevos retos

Resulta recomendable ir interesándote por sus avances de manera que surjan conversaciones (aunque sean breves) sobre este tema. Así, estos pequeños pasos hacia la recuperación que suponen combatir la ansiedad patológica serán más estimulantes, porque generarán el beneficio añadido de saber que alguien más reconoce y aplaude esos esfuerzos y las victorias que procura el compromiso con la terapia.

Además, no solo hay que interesarse con sus progresos pasados. También es bueno hablar sobre los retos que aspira a cumplir en lo relativo a ir venciendo a la ansiedad.

Por ejemplo, es recomendable que te intereses por los objetivos de mejora diarios o semanales que se haya fijado, ya sea hablar con un cierto número de desconocidos, salir de casa a dar un paseo durante determinado tiempo, etc.

De esta manera, tu amigo o familiar tendrá presentes sus objetivos y ello hará que sean más importantes para él.

4. Evita la condescendencia y céntrate en reconocer sus esfuerzos

Que un amigo o familiar sufra de ansiedad no significa que se transforme en un bebé que necesita cuidados constantes.

Por eso, es contraproducente tratar a estas personas como si no tuviesen el criterio suficiente como para saber qué es lo correcto. Incluso en los casos en los que no se cumplen los objetivos fijados para ir mejorando, esto no es porque no sean conscientes de lo que deben y no deben hacer, sino que son consecuencias de los procesos psicológicos de miedo y evitación asociados a los trastornos de ansiedad, algo que va más allá de la razón y de las palabras.

Así, si en determinado momento ese familiar o amigo incumple las normas que en consenso con el psicólogo se había asignado a sí mismo, no hay que sermonear; simplemente, hay que darle apoyo emocional y hacer lo posible por que la próxima vez pueda conseguirlo.

5. Crea entornos que favorezcan su recuperación

Este es uno de los consejos más útiles para ayudar a amigos y familiares con ansiedad, porque obedece a criterios objetivos. Consiste en hacer lo posible por que el entorno de la persona ansiosa esté libre de estímulos que puedan interferir con su mejoría.

Por ejemplo, si has observado que cuando tu familiar o amigo piensa en una responsabilidad que debe hacer combate la ansiedad dándose atracones de comida en vez de haciendo eso que debe ser hecho, pídele permiso para tirar todos los snacks y productos de picoteo entre horas, y cuando diga sí, hazlo tú mismo. Si fuma mucho cuando siente ansiedad porque le permite salir al patio y alejarse de aquello que debe hacer, pídele permiso para tirar o esconder el tabaco, etc.

 

6. Ayúdale con las técnicas de relajación

Cuando tu amigo o familiar acuda a psicoterapia, probablemente tarde o temprano recibirá entrenamiento en técnicas de relajación. Por eso, pregúntale si puedes ayudar creando ambientes relajantes en los que llevarlos a cabo, o guiándole en el proceso actuando como “narrador externo”.

 

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Referencias bibliográficas:

Morissette, S.B., Tull, M.T., Gulliver, S.B., Kamholz, B.W., Zimering R.T. (2007). “Anxiety, anxiety disorders, tobacco use, and nicotine: a critical review of interrelationships”. Psychological Bulletin. 133 (2): 245–72.
Rapee, R.M., Heimberg R.G. (1997). “A cognitive-behavioral model of anxiety in social phobia”. Behaviour Research and Therapy. 35 (8): 741–56.
Rynn MA, Brawman-Mintzer O (2004). “Generalized anxiety disorder: acute and chronic treatment”. CNS Spectrums. 9 (10): 716 – 723.

8 Síntomas de la Crisis de Pánico

Síntomas crisis de pánico

Las crisis de pánico se caracterizan por la aparición de los síntomas de la ansiedad, en pocos segundos y sin encontrar un motivo aparente que lo justifique. La intensidad de los síntomas fisiológicos es tan intensa, que la persona puede llegar a pensar que está sufriendo un ataque al corazón o que corre peligro de morir.

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Los 8 síntomas de la crisis de pánico

A pesar de que los ataques de pánico en sí mismos no ponen en riesgo la vida, pueden provocar mucho miedo y afectar, de manera significativa, tu calidad de vida. Los síntomas físicos más habituales son:

  • Taquicardia,
  • Hiperventilación o sensación de ahogo,
  • Tensión muscular o temblores,
  • Nudo en el estómago o ganas de vomitar,
  • Sudores fríos
  • Mareos,
  • Miedo a perder el control,
  • Miedo a la locura y desorientación.

 

La reacción más frecuente es la de acudir a urgencias, donde se le diagnosticará ansiedad y se le medicará con ansiolíticos. La persona al no entender qué le está pasando y sentirse incomprendida, puede empezar a desconfiar de los médicos y a temer cualquier enfermedad, desarrollando una hipocondría,  que no hace sino mantener la ansiedad y aumentar las crisis de pánico.

 

El tratamiento de la ansiedad mediante las técnicas cognitivo-conductuales ha demostrado ser eficiente en la mayor parte de los casos, reduciéndose los síntomas progresivamente hasta su desaparición. Otros síntomas físicos de la crisis de pánico son: sudoración, temblores, náuseas, mareos, miedo a perder el control, miedo a la locura y desorientación.

 

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Síntomas de la Crisis de Ansiedad

Crisis de Ansiedad

La crisis de ansiedad se caracteriza por la aparición progresiva y en aumento de los síntomas físicos de la ansiedad que suelen seguir a pensamientos angustiosos y de preocupación, normalmente sobredimensionados o catastrofistas

A menudo, el solo hecho de pensar en la propia ansiedad y la posible aparición de sus síntomas, la genera.

 

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SÍNTOMAS DE LA CRISIS DE ANSIEDAD

Los síntomas más habituales son:

  • Taquicardia,
  • Hiperventilación,
  • Sensación de ahogo,
  • Dilatación de las pupilas,
  • Sequedad de boca,
  • Rigidez muscular y temblores,
  • Escalofríos, sensación de hormigueo en la piel o piel acorchada,
  • Ojos llorosos, etc.

 

A diferencia de la crisis de pánico los síntomas aparecen más lentamente y no suelen ir acompañados de miedo a morir.

 

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La ansiedad se supera: cómo tratarla desde la Psicología

la ansiedad se supera

La ansiedad es una alerta del cuerpo que nos informa de que hay algo que cambiar en nuestras vidas. La ansiedad puede ser una oportunidad si se sabe gestionar y le perdemos el miedo. La ansiedad se supera, se cura y es tratable desde la psicoterapia. En este vídeo os explicamos cuáles son sus síntomas y cómo reconocerlos.

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La ansiedad puede superarse: síntomas y tratamiento

La ansiedad puede superarse

Cuando la ansiedad aparece en nuestras vidas y se mantiene, nada parece volver a ser lo mismo y nuestro día a día es un constante comparar con la vida que teníamos antes y cómo nos sentíamos. Aparece un alto estado de  alerta a que los síntomas de la ansiedad aparezcan en cualquier momento y esa es la pescadilla que se muerde la cola, mi elevada alerta provocará la sintomatología que tanto tememos.

La ansiedad puede superarse si aprendemos a reconocer los síntomas y a no luchar contra ellos.

Parece así dicho tarea fácil, pero existen multitud de técnicas de la psicología que así lo demuestran.

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¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una reacción natural en el ser humano, siempre que ésta sea proporcionada al estímulo que la desencadena. Sentiremos ansiedad antes de un examen, en una entrevista de trabajo o ante una situación objetivamente tensa. Por lo general la ansiedad es una respuesta adaptativa.

En cambio, cuando aparece de forma injustificada, sin razón aparente o ante estímulos o situaciones que no suponen una amenaza real, hasta el punto de interferir en nuestra vida diaria, se habla de una ansiedad des-adaptativa.

 

Síntomas físicos

  • Taquicardia.
  • Sensación de falta de respiración u opresión en el pecho.
  • Tensión muscular.
  • Temblores.
  • Sudoración.
  • Alteraciones del sueño: dificultad para conciliarlo o despertarse sobresaltado en mitad de la noche.
  • Alteraciones de la alimentación: falta de apetito o comer en exceso.
  • Tensión o nudo en el estómago.
  • Sensación de mareo.

 

Síntomas cognitivos

  • Pensamientos catastrofistas.
  • Desorientación y sensación de pérdida de control.
  • Pensamientos recurrentes de miedo a la enfermedad, a alguna desgracia o a que aparezcan los síntomas físicos.
  • Pensamientos de anticipación al futuro o de anclaje al pasado.
  • Falta de concentración y dificultad para mantener la atención.
  • Miedo a volverse loco.

 

Síntomas conductuales

  • Evitar sitios concurridos o salir de casa solo.
  • Evitar las relaciones sociales.
  • Comprobar constantemente sobre nuestro estado de salud, tomándonos la tensión, palpándonos o preguntando a familiares o allegados qué tal aspecto tenemos.
  • Comprobando constantemente que todo está en orden, para sentir cierto control.

 

Tratamiento

Cuando la ansiedad genera la sensación de indefensión y de no control sobre nuestro cuerpo y conducta, la autoestima y el estado de ánimo pueden verse seriamente dañados al aparecer un sentimiento de indefensión y de no control de nuestras vidas.

El estrés diario, la aparición de problemas o dificultades concretas, algún suceso traumático o la pérdida de un ser querido, ya sea por ruptura o fallecimiento, son algunas de las causas que se encuentran en ocasiones tras la ansiedad.

 

La psicoterapia, junto con las técnicas de des-aprendizaje de la ansiedad y superación de traumas a través de la psicología humanista o de las últimas técnicas desarrolladas a partir de los descubrimientos de la neuropsicología, como el EMDR o las Técnicas de Integración Cerebral, nos ayudan a superar la ansiedad.

El principal objetivo no es que la ansiedad desaparezca, sino en primer lugar perderle el miedo, para  después de aprender a identificar cómo se manifiesta en nuestro cuerpo, pensamiento y emoción dejar de luchar contra ella y entender la ansiedad no como un enemigo dispuesto a atacar, sino como una expresión desajustada y desproporcionada de nuestro cuerpo, que si sabemos cómo manejar se irá rebajando hasta desaparecer.

 

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Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG): síntomas y terapia

Trastorno de Ansiedad Generalizada

El Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) se caracteriza por una preocupación excesiva generalizada y persistente, además de percibirla (real o imaginariamente) como “incontrolable”, ante las situaciones más diversas. Esto suscita una respuesta de ansiedad continua con una marcada activación muscular (tensión), irritación, fatiga, alteraciones del sueño, sintomatología vegetativa diversa: disfunciones gastrointestinales, cefalalgias, lumbagos, etc.; inquietud con tics u onicofagia (morderse las uñas); tricotilomanía (tocarse o arrancarse el cabello), entre otros.

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¿Qué es el Trastorno de Ansiedad Generalizada?

Una preocupación excesiva o mantenida en el tiempo (seis meses o más) pueden señalar la presencia de este trastorno.

Los temores o miedos anticipatorios de consecuencias catastróficas están presentes en este trastorno (ansiedad anticipatoria). Los estímulos o situaciones que provocan esta ansiedad suelen ser asimismo de lo más variados. En este grupo de edad giran en torno al rendimiento escolar o deportivo, la probabilidad de que algo malo ocurra a los seres queridos, las relaciones sociales (sin ansiedad social diagnosticada), posibles problemas económicos, perfeccionismo, etc.

El objetivo de la terapia psicológica es ayudar a sentirse mejor a quien lo padece; entender y controlar puntos de vista que distorsionan la realidad y que agravan la sensación de estrés; evitar magnificar los problemas y aprender a relajarse, entre otros aspectos.

 

 

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Agorafobia: miedo a espacios abiertos

Agorafobia miedo a espacios abiertos

La palabra Agorafobia (palabra compuesta del griego ἀγορά, asamblea, y Fobos, Φόϐος, «pánico») define el miedo a espacios abiertos, a salir de casa o de lugares reconocidos como seguros, sin estar acompañado/a. Se trata de un trastorno de ansiedad, generado normalmente por una experiencia negativa que hace que la persona evite una situación parecida o vivida anteriormente.

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La Agorafobia, un trastorno más común de lo esperable

Las personas que sienten agorafobia desencadenan respuestas fisiológicas propias de los ataques de ansiedad: taquicardia, falta de aire, sudores fríos, etc. La terapia psicológica es tratamiento muy eficaz ante las crisis de ansiedad.

La permanencia en espacios ámplios donde hay tumulto, o donde no se encuentra una salida fácil o a la vista, desencadena el miedo. De este modo, la persona con agorafobia comienza a dar las consecuentes respuestas de evitación, al medio que considera amenazante, agudizando los síntomas, por lo que es muy importante un tratamiento de exposición progresiva y desaprendizaje de la ansiedad.

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La ansiedad y sus síntomas

La Ansiedad y sus síntomas

La ansiedad es una reacción normal en el ser humano, siempre que ésta sea proporcionada al estímulo que la desencadena. Sentiremos ansiedad antes de un examen, en una entrevista de trabajo o ante una situación objetivamente tensa. Por lo general la ansiedad es una respuesta adaptativa.

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Qué es la Ansiedad

Unos niveles bajos de ansiedad pueden ser óptimos para nuestra vida cotidiana, de este modo, acordarnos de mirar a un lado y a otro antes de cruzar la calle, hasta coger un paño antes de tocar la cacerola que está en el fuego, son buenos ejemplos de como la ansiedad influye sobre nuestra conducta de forma positiva.

La ansiedad, entendida como proporcionada con respecto a la exigencia u obstáculo a afrontar, ayuda incluso a aumentar el rendimiento. La ley de Yertes-Dobson (1908), describe la relación existente entre ansiedad y rendimiento: ante un determinado problema o situación estresante como presentarse a un examen, la ansiedad aumenta, pero también la eficacia, atención y rendimiento en la respuesta, siempre que no se pase de unos límites, que no harán sino bajar nuestra atención y bloquear los procesos de recuperación de la información.

En cambio, cuando aparece de forma injustificada, sin razón aparente o ante estímulos o situaciones que no suponen una amenaza real, hasta el punto de interferir en nuestra vida diaria, se habla de una ansiedad des-adaptativa.

Esta ansiedad desproporcionada da lugar a las distintas manifestaciones o cuadros de ansiedad, como son:

  • Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG)
  • Crisis de Ansiedad
  • Crisis de pánico
  • Agorafobia

 

Tratamiento y terapia

El psicólogo es consciente de la repercusión que los síntomas de ansiedad tienen sobre las personas que acuden a su consulta y de cómo ésta llega a alterar su día a día. La sensación de indefensión y falta de control sobre la aparición de las crisis de ansiedad puede llegar a generar bajos estados de ánimo, si esta se mantiene en el tiempo.

En la actualidad, el tratamiento de la ansiedad desde la psicología cognitivo-conductual, está dando resultados muy positivos. Mediante la exposición progresiva al estímulo que genera la alerta y el desarrollo de habilidades de afrontamiento y des-aprendizaje de la ansiedad, aplicando en la terapia técnicas desarrolladas durante años a lo largo de la investigación en psicología.

Estas técnicas llegan a aprenderse, de manera que la persona con ansiedad puede utilizarlas en su vida cotidiana, recuperando la sensación de control sobre su cuerpo y estado y consiguiendo remitir la ansiedad y sus crisis.

 

Diferencias entre crisis de ansiedad y crisis de pánico

Crisis de ansiedad

Se caracteriza por la aparición progresiva y en aumento de los síntomas físicos de la ansiedad, como taquicardia, hiperventilación, sensación de ahogo, dilatación de las pupilas, sequedad de boca, rigidez muscular, temblores, escalofríos, etc. Suelen seguir a pensamientos preocupantes para la persona, e incluso al pensar en la propia ansiedad y sus síntomas, antecediendo el malestar hasta acabar generándolo. A diferencia de la crisis de pánico los síntomas aparecen más lentamente y no suelen ir acompañados de miedo a morir.

Crisis de pánico

Se caracteriza por la aparición de los síntomas de la ansiedad, en pocos segundos y sin encontrar un motivo aparente que lo justifique. La intensidad de los síntomas fisiológicos como la taquicardia, hiper-ventilación, sensación de ahogo, tensión muscular, etc., es tan intensa, que la persona puede llegar a pensar que esta sufriendo un ataque al corazón o que corre peligro de morir.

La reacción más frecuente es la de acudir a urgencias, donde se le diagnosticará ansiedad y se le medicará con ansiolíticos. La persona al no entender qué le esta pasando y sentirse incomprendida, puede empezar a desconfiar de los médicos y a temer cualquier enfermedad, desarrollando una hipocondría que no hace sino mantener la ansiedad y aumentar las crisis de pánico.

Síntomas de la ansiedad

A continuación hacemos un repaso de los diferentes tipos de síntomas de la ansiedad, con la idea de reconocerla más fácilmente.

Cognitivos

La ansiedad cognitiva se caracteriza por un estado de preocupación constante que se manifiesta con pensamientos negativos y/o catastrofistas. Estos pensamientos aparecen de manera recurrente e intrusiva, generando una sensación de angustia y malestar junto con la disminución de las capacidades de atención y concentración. Suelen ser pensamientos de anticipación al futuro, que aparecen ante la preocupación de una posible amenaza, miedos, miedo al fracaso o posibilidad de sufrimiento.

Físicos

Los síntomas físicos más habituales son manifestaciones como la taquicardia, sudoración, temblores, hiperventilación, tensión muscular, dilatación de pupilas, tensión en el estómago, presión en el pecho, etc. A esto se une la valoración subjetiva de estos síntomas, de miedo a su posible aparición, lo que lleva a respuestas de evitación de lo que la persona juzga como disparadores de los síntomas físicos.

Sobre la autoestima

La autoestima es la valoración que hacemos de nosotros mismos. El ser humano se percibe a nivel sensorial; piensa sobre sí mismo y sobre sus comportamientos; se evalúa y los evalúa; siente, en consecuencia, emociones relacionadas consigo mismo. Todo ello evoca tendencias de actuación acordes con sus percepciones pensamientos, evaluaciones y sentimientos. Cuando la ansiedad genera la sensación de indefensión y de no control sobre sus sensaciones físicas y su comportamiento. La autoestima puede verse seriamente dañada, llevando a la persona que la padece a evitar relaciones sociales, salir a la calle, etc.

 

El tratamiento de la ansiedad mediante las técnicas cognitivo-conductuales ha demostrado ser eficaz en la mayor parte de los casos, reduciéndose los síntomas progresivamente hasta su desaparición. Otros síntomas físicos de la crisis de pánico son: sudoración, temblores, náuseas, mareos, miedo a perder el control, miedo a la locura y desorientación. Las terapias humanistas ayudan a resolver los factores emocionales. Muchas veces origen y clave de la aparición de la ansiedad, por lo que un tratamiento ecléctico es siempre recomendable.

 

Nuestra Terapia para la Ansiedad

 

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