Autoestima

La autoestima es la valoración que hacemos de nosotros mismos, a nivel de nuestros sentimientos, creencias y percepciones. Es común que nuestra autoestima caiga cuando hemos crecido en un ambiente en el que se nos ha valorado poco, no se nos ha prestado la suficiente atención o bien hemos tenido experiencias sociales negativas.

Tener una autoestima ajustada, siendo conocedores de nuestras cualidades y conscientes de nuestros defectos y limitaciones, nos ayuda a superarnos.

La ansiedad puede provocarnos síntomas físicos como taquicardia, la sensación de que cuesta respirar, tensión muscular, mareo, etc. No tratar adecuadamente esta sintomatología, puede provocar trastornos como una bajada del estado de ánimo y de la autoestima.

Es muy común, que al aparecer los síntomas de golpe y sin que podamos prevenirlo, le cojamos miedo a la ansiedad. Esto nos hace más susceptibles a seguir sufriendo, repitiendo patrones evitativos que impiden atajar el problema de una manera eficiente.

Cómo mejorar el bajo estado de ánimo

Cómo mejorar el bajo estado de ánimo

Nuestro estado de ánimo es un fenómeno psicológico sumamente dinámico, que depende lo las situaciones a las que nos exponemos. Sin embargo, eso no significa que no seamos capaces de influir en este, porque si sabemos cómo, podemos modificar nuestro entorno para que este genere en nosotros el estado emocional. El bajo estado de ánimo se puede mejorar.

Si te interesa ganar capacidad a la hora de modular tus emociones, sigue leyendo, porque en este artículo veremos varios consejos acerca de cómo mejorar el bajo estado de ánimo cuando hay algo que nos mantiene tristes o desanimados.

Cómo mejorar el estado de ánimo cuando te sientas mal

Estas son diversas ideas clave que puedes poner en práctica cada vez que quieras mejorar tu estado de ánimo. Hay que tener en cuenta que debes adaptar estos consejos a tu situación particular, dado que cada caso es único y las causas por las que te sientes desanimado o desanimada influyen en el modo en el que puedes volver a estar bien.

1. Come bien

Si tu cuerpo no cuenta con las vitaminas y los macronutrientes necesarios, lo más probable es que tiendas a experimentar bajo estado de ánimo. ¿Por qué? Porque en esas situaciones el organismo entra en el modo “ahorro de energía”, y esto se nota también en el ámbito de lo psicológico: tienes menos ganas de hacer cosas, sientes menos motivación por involucrarte en planes y proyectos, y hasta te cuesta más concentrarte para hacer algo productivo.

La malnutrición lleva al sedentarismo, y a su vez el sedentarismo disminuye nuestra exposición a situaciones interesantes o estimulantes, capaces de hacernos sentir bien.

2. Duerme bien

Este es otro de los consejos para mejorar el estado de ánimo que van en la línea del anterior. La falta de sueño te mantiene en un estado de constante fatiga y malestar, algo que ya de por sí podría ser la principal causa por la que tienes un ánimo decaído.

Así, evita hacer ejercicio durante las horas previas a irte a dormir, no te distraigas con móviles u otros tipos de pantallas luminosas cuando estés en la capa antes de apagar la luz, y fíjate horarios razonables que te permitan descansar durante unas 7 u 8 horas.

3. Evita los atracones

Es muy habitual querer darse atracones de comida (especialmente si es comida muy sabrosa) cuando nos sentimos tristes o preocupados por algo. Sin embargo, esta rutina nos mete en un círculo vicioso, porque solo aporta un alivio pasajero, y rápidamente tenemos un motivo extra por el que sentirnos mal.

De hecho, si nos acostumbramos demasiado a caer en este tipo de comportamientos, nuestro sistema nervioso puede adaptarse para que solo seamos capaces de experimentar un estado de activación relativa durante los atracones de comida, haciendo que nuestro bienestar depende de este hábito tan poco saludable.

4. Ayuda a los demás

El tiempo que dediques a ayudar a los demás será un factor importante para mejorar tu estado de ánimo. Aunque solo si esta ayuda es significativa: no es lo mismo participar en una mudanza que dejarle a alguien una goma de borrar que podría conseguir en cualquier otro sitio.

La idea es que cuando estés ayudando a alguien, será muy complicado que pienses que estrás perdiendo el tiempo: te sentirás útil y capaz de marcar la diferencia en la vida de otra persona, independientemente de si es tu amiga o no.

5. Practica ejercicio

Realizar ejercicio moderado de manera semanal es una muy buena manera de mejorar el bajo estado de ánimo. Por un lado, la actividad física ya de por sí te lleva a activarte, a entrar en un estado opuesto al decaído característico de los momentos en los que estamos tristes. Por el otro, el ejercicio te plantea metas sencillas pero que exigen concentración, de manera que puedes hacer que las preocupaciones y los miedos “se desprendan” de tu consciencia.

Además, practicar ejercicio de manera regular mejora tu imagen y tu condición física y te muestra tus progresos en diferentes tipos de actividades, algo que de por sí puede aportar un refuerzo para tu autoestima.

6. Oblígate a socializar

Cuando sentimos bajo estado de ánimo, es probable que no nos sintamos con ganas de hablar con prácticamente nadie. Sin embargo, hay que romper esta dinámica para no entrar en un círculo vicioso. Las relaciones sociales siguen siendo la principal fuente de situaciones estimulantes.

Así pues, realizad actividades novedosas o que involucren la focalización en un proyecto capaz de interesar a todo el grupo, o bien exponeos a contactos con personas desconocidas pero con algo interesante que aportar.

7. Revisa tus creencias limitantes

Finalmente, hay que considerar la opción de dedicarle un tiempo a la introspección, a cuestionar creencias sobre uno mismo y los demás que pueden estar manteniéndonos en un estado de tristeza. Para conseguirlo, apunta en un folio un listado de un máximo de 8 motivos por los que crees que puedes estar experimentando bajo estado de ánimo, y plantea explicaciones sobre lo que pasa alternativas a cada uno de ellos. Así, verás que no son verdades incuestionables, y que hay otras vías por las que seguir siendo feliz.

Si necesitas ayuda…

Si crees que no es suficiente con estas medidas, plantéate acudir al psicólogo para recibir ayuda profesional. La atención personalizada por parte de expertos de la salud mental hace que sea mucho más sencillo adoptar hábitos de mejora del estado de ánimo.

Referencias bibliográficas:

Ayuso-Mateos J.L.; et al. (2001). Depressive Disorders in Europe: Prevalence figures from the ODIN study. British Journal of Psychiatry. 179 (4): pp. 308 – 316.
Berrios, G.E. (1985). The Psychopathology of Affectivity: Conceptual and Historical Aspects. Psychological Medicine. 15(4): pp. 745 – 758.
Jonas B.S., Brody D., Roper M., Narrow W.E. (2003). Prevalence of mood disorders in a national sample of young American adults. Social Psychiatry and Psychiatric Epidemiology. 38(11): pp. 618 – 624.

Psicoterapia para casos de autoestima

¿Es efectiva la psicoterapia en casos de baja autoestima?

Los problemas de baja autoestima son parte de los motivos más frecuentes por los que personas de todas las edades acuden a terapia psicológica. Y es que valorarse poco a uno mismo no solo causa un significativo malestar; además, se traduce en dinámicas de comportamiento que traen muchos problemas tanto en el ámbito personal como laboral. Ahora bien… ¿Es efectiva la psicoterapia en casos de baja autoestima? ¿Hasta qué punto los psicólogos pueden ayudar a reforzar la autoestima, y qué estrategias utilizan para conseguirlo? Veámoslo en las siguientes líneas

¿Qué son los problemas de autoestima?

La autoestima es la valoración que hacemos de nuestro autoconcepto, es decir, del concepto de nosotros mismos que tenemos. Si el autoconcepto es el conjunto de ideas y de creencias que hacen referencia a cómo es uno mismo, la autoestima es el componente valorativo y emocional que se aplica sobre esa descripción del “Yo”.

Por otro lado, entendemos por problemas de autoestima un patrón de valoración del “Yo” que da problemas por desgastar la calidad de vida de la persona que lo experimenta en sus carnes, y/o la del resto de personas de su entorno. Es decir, consiste en tener un nivel de autoestima que no encaja con un modo de vida satisfactorio o que no es fácil de integrar en relaciones sociales significativas y armoniosas.

En teoría, este desajuste entre autoestima y capacidad para adaptarse al entorno de una manera adecuada y gratificante puede darse tanto por autoestima excesivamente inflada como por baja autoestima. A la práctica, sin embargo, los problemas por baja autoestima son mucho más frecuentes en personas que buscan ayuda profesional en psicoterapia.

Además, si bien los problemas de baja autoestima pueden darse sin ir de la mano de otros problemas psicológicos, muchas veces surgen junto a la depresión, trastornos de la conducta alimentaria como la anorexia o la bulimia, el Trastorno Obsesivo-Compulsivo o las adicciones.

La efectividad de la psicoterapia en el tratamiento de la baja autoestima

A la hora de tratar en psicoterapia los problemas de baja autoestima, en psicología se suele optar por la terapia cognitivo-conductual adaptada a las características de esta forma de malestar.

La función de la terapia cognitivo-conductual es intervenir en dos ámbitos de la psicología humana: los procesos mentales, o parte cognitiva, y los procesos comportamentales, o parte conductual.

Por ejemplo, si una persona llega a la consulta de un psicólogo con la voluntad de tratar su baja autoestima, el psicoterapeuta aplicará estrategias que lleven al paciente a adoptar estilos de comportamiento que no alimenten esa percepción negativa de uno mismo, a la vez que le ayudará a cuestionar esas creencias limitantes que le llevan a dar por supuesto que vale poco como ser humano.

Es decir, que por un lado se actúa en el componente dinámico del modo en el que el paciente suele relacionarse con el entreno y con los demás, y en el componente relativamente estático de las creencias pesimistas ligadas al autoconcepto, del estilo de “no valgo nada”, “soy incapaz de gustar a otros” o “no le importo a nadie”.

¿Es eficaz esta psicoterapia para tratar la baja autoestima?

Los estudios científicos realizados sobre este tema indican que sí, dado que las personas que pasan por este tratamiento psicológico tienen un mejor funcionamiento autónomo, presentan menos tendencia a manifestar síntomas depresivos, y tienen menos probabilidades de presentar otros trastornos mentales.

Estos efectos de la psicoterapia aparecen porque gracias al trabajo de los psicólogos tanto en el área del comportamiento como en el área de los patrones de pensamiento y de percepción de la realidad, los pacientes se exponen a más experiencias capaces de evidenciar sus propias virtudes y a la vez son más capaces de detectar estas señales de la propia valía y de reconocerlas como tales.

De esta manera, se ha de romper con el círculo vicioso de quienes por problemas de autoestima se aíslan de los demás, no toman la iniciativa de empezar proyectos estimulantes, y asumen que cualquier expresión de sus propias virtudes (poco frecuentes, dado su modo de vida pasivo) son en realidad producto de la suerte o de la intervención de otras personas.

¿Cómo se trabajan estos problemas en terapia psicológica?

Estas son algunas de las estrategias que utilizan los psicólogos para contribuir a que los pacientes con baja autoestima adopten una manera más adaptativa y realista de quiénes son y de qué son capaces.

1. Reestructuración Cognitiva

La Reestructuración Cognitiva tiene como objetivo hacer que el paciente se cuestione ciertas creencias a las que se ha estado aferrando mucho tiempo a pesar de que no son realistas y le causan dolor o problemas en la interacción con los demás.

Y es que muchas personas tienen baja autoestima, entre otras cosas, porque dan por supuesto ideas que definen su propia identidad y que resultan poco razonables.

2. Entrenamiento en habilidades sociales

La autoestima está formada a partir de la interacción con lo que nos rodea, y por lo tanto, también a partir de la interacción con los demás. El modo en el que percibimos cómo nos ven influye mucho en el autoconcepto.

Por eso, en psicoterapia para casos de autoestima se contribuye a mejorar el modo en el que la persona se relaciona con los demás y valora esas relaciones personales: a veces, el hecho de que según quien no nos acepte es de hecho algo positivo, mientras que la actitud positiva que otras personas tienen hacia nosotros nos puede pasar desapercibida por no atrevernos a profundizar en esas relaciones.

3. Activación conductual

Esta herramienta terapéutica se utiliza mucho en personas que además de baja autoestima presentan síntomas depresivos. Consiste en crear contextos en los que el paciente se anime a involucrarse en actividades estimulantes capaces de poner en relieve las cualidades positivas de uno mismo: empezar un programa de entrenamiento, empezar a dibujar, etc.

En todos estos casos, ver el progreso y el perfeccionamiento de ciertas habilidades en relativamente poco tiempo (al ser actividades que antes no formaban parte de la rutina que se seguía) refuerzan la autoestima.

Nuestra Terapia para la Autoestima

Referencias bibliográficas

Orth, U., Trzesniewski, K.H., Robins, R.W. (2010). Self-esteem development from young adulthood to old age: A cohort-sequential longitudinal study. Journal of Personality and Social Psychology, 98(4), 645-658.
Waite, P. (2012). Cognitive behavior therapy for low self-esteem: A preliminary randomized controlled trial in a primary care setting. Journal of Behavior Therapy and Experimental Psychiatry 43(4): 1049 – 1057.

trastornosimagen corporal

Trastorno de la Imagen Corporal: causas, síntomas y tratamiento

El trastorno de imagen corporal es más común de lo que pensamos. La imagen que tenemos de nuestro cuerpo es una representación o construcción que cada uno hacemos en nuestra mente.

Esta imagen que nosotros creamos normalmente está mas o menos ajustada a la realidad, algunas cosas nos pueden gustar más y otras menos, pero cuando estamos muy descontentos con nuestra apariencia física pueden surgir problemas psicosociales en la interacción con los demás.

Nuestra Terapia Psicológica

Trastorno de la Imagen Corporal: ¿qué es?

Esta imagen corporal se crea a partir de varios aspectos: se genera a través de la percepción que tenemos de nosotros y puede estar más o menos ajustada o bien puede estar sobrestimada o subestimada; también se construye con aspectos emocionales, es decir, la valoración que despierta desde un punto de vista emocional nuestro cuerpo, y que nos dice si estamos a gusto con él, si nos genera placer, etc.

En la sociedad actual en la que hay una primacía del aspecto físico por encima de otros valores, como consecuencia puede surgir una cierta insatisfacción por nuestro cuerpo que puede llegar a agravarse hasta el punto de hablar de un trastorno de la imagen corporal o trastorno dismórfico corporal.

El Trastorno de la imagen corporal se define como una exagerada preocupación por un “defecto” corporal que normalmente es inexistente o de escasa identidad, pero que produce gran malestar, ansiedad e interfiere en la vida de la persona dificultando sus relaciones sociales y su funcionamiento en la vida cotidiana. Normalmente esta preocupación se centra en partes del cuerpo (forma, tamaño, peso), pero también en aspectos más globales (por ejemplo en el caso de la vigorexia)

En la formación de una autoimagen corporal negativa influyen los modelos de belleza impuestos socialmente donde se estigmatizan ciertos aspectos de la imagen física, como por ejemplo la gordura que no se adapta al canon de belleza estereotipada

En muchos casos se asocia a trastornos de la alimentación donde existe también una insatisfacción con la imagen corporal, por lo tanto es importante que las terapias se centren en recuperar una imagen ajustada del cuerpo.

Cómo detectar un trastorno de la imagen corporal

En 1991, el psicólogo Cash definió una serie de esquemas cognitivos o pensamientos recurrentes en las personas que padecían este trastorno y que afectan a su autoestima. Entre estos pensamientos encontramos:

  • La gente atractiva lo tiene todo.
  • La gente se da cuenta de lo erróneo de mi apariencia en primer lugar.
  • La apariencia física es signo de cómo soy interiormente.
  • Si pudiera cambiarme como deseo, mi vida sería mucho mejor.
  • Si la gente supiera como soy realmente a ellos no les gustaría.
  • Si controlo mi apariencia, podré controlar mi vida social y emocional.
  • Mi apariencia es responsable de muchas cosas que ocurren en mi vida.
  • Debería saber siempre cómo parecer atractivo.
  • El único modo en el que me podría gustar mi apariencia es modificándola.

A nivel emocional las personas con trastorno corporal sienten asco, tristeza, se avergüenzan de su aspecto, no “se quieren” lo que hace que sufran bastante. Todo esto hace que al final adopten conductas evitativas, rituales, cambien sus hábitos alimenticios… etc. La causa de esta distorsión en la percepción les hace también adoptar pensamientos negativos hacia sí mismos y hacia otras personas con las que se identifican y todo esto lo que consigue es mantenerlo.

Terapia

La terapia psicológica va dirigida al aprendizaje nuevos patrones de pensamiento y emociones a través de técnicas que acompañan a la persona a verse de un modo más ajustado y a sentirse bien consigo mismo.

Nuestra Terapia para la Autoestima

Imagen: Peter Demetz

autoestima

Autoestima: 10 claves para reforzarla paso a paso

Son muchas las personas que creen tener una buena autoestima, sin embargo no nos damos cuenta de que muchas veces esas atribuciones de alta autoestima vienen del exterior y de la opinión que creemos que los demás tienen de nosotros.

Una buena autoestima viene en realidad, de atribuciones internas que nos harán más independientes emocionalmente de los demás y de las variables externas. De este modo, seremos menos vulnerables a las circunstancias del entorno y de las personas que nos rodean.

el desarrollo de la autoestima conlleva un trabajo de autoconocimiento que merece la pena.

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La autoestima puede mejorarse

He aquí 10 claves para mejorar la autoestima:

  • Saber decir no: la deseabilidad social y nuestra necesidad de aprobación, nos lleva muchas veces a temer decir no. Es importante entender que decir no a alguien no significa rechazarle, podemos explicar las causas y dar una alternativa, siempre que consideremos que el otro lo merece.
  • Saber enfadarse: parece que el enfado se asocia casi siempre a agresividad, cuando no tiene por que ser así. Enfadarse es necesario para poner límites al otro o al entorno y para buscar espacios de reflexión que puedan ayudar a buscar soluciones. Podemos mostrar enfado sin ser hostil o agresivo con los demás.
  • Saber pedir: en la sociedad occidental se asocia el pedir con mostrar debilidad; esto lleva a que a menudo no pidamos favores ni expresemos nuestras necesidades por miedo a no parecer fuertes ante el otro. Pedir brinda la oportunidad de acercarse a el otro y que se sienta necesario en nuestras vidas y se profundiza en la relación al estrecharse el vínculo afectivo, siempre y cuando pedir no sea desde la queja y la demanda.
  • Reconocer nuestras necesidades, saber escucharse: poco podemos hacer para mejorar nuestra autoestima si no sabemos escucharnos. Escucharse significa identificar nuestras emociones para interpretarlas adecuadamente y poder gestionarlas.
  • Reconocer nuestras capacidades y aceptar nuestras limitaciones: si soy consciente de mis capacidades, valorándolas, puedo siempre tratar de mejorar. A la vez, aceptar mis limitaciones y lo que no puedo cambiar, nos ayudará a poner metas realistas y evitar frustrarnos.
  • Reconocer las necesidades de los demás para no frustrarnos: se trata de un trabajo de empatía, de ponerme en el lugar del otro y mirar desde su perspectiva. Cuando lo conseguimos, entendemos al otro sin juzgarlo y una negativa deja de ser rechazo. Esto hace que la convivencia sea más feliz. Salir del egocentrismo ayuda a respetar a los demás y a sentirnos menos solos.
  • Aprender a aceptar las críticas de los demás: porque una crítica no siempre significa que nos valoren negativamente, sino la oportunidad de que alguien desde fuera pueda hacernos reflexionar sobre algo de lo que no nos hemos dado cuenta.
  • Aprender a vivir en el aquí y el ahora, sin proyectarnos al futuro ni anclarnos al pasado: como mejor manera de evitar la ansiedad y enfrentar las dificultades y miedos. Atender al presente permite reducir el estrés y mejorar la capacidad de atención y concentración.
  • Aprender a reconocer los errores como una oportunidad de mejora: de este modo en vez de juzgarnos e infravalorarnos nos propondremos nuevos retos, aceptando que de la experiencia se aprende y aprovechándola.
  • Aprender que no puedo controlarlo todo: si distinguimos lo que depende de nosotros de lo que no, nos frustraremos menos y seremos más realistas en cuanto a expectativas y a nuestra valoración personal.

En definitiva, el desarrollo de la autoestima conlleva un trabajo de autoconocimiento que merece la pena. Es fundamental el cómo nos hablemos a nosotros mismos, siempre desde el respeto y la aceptación que tanto anhelamos de los demás.

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que es la autoestima

¿Qué es la Autoestima y cómo mejorarla?

La autoestima es la valoración que hacemos de nosotros mismos. El ser humano tiene conciencia de sí mismo en varios niveles:

  • Se percibe a nivel sensorial;
  • Piensa sobre sí mismo y sobre sus comportamientos;
  • Se evalúa y los evalúa;
  • Y siente por tanto, emociones relacionadas consigo mismo.

Todo ello evoca tendencias de actuación acordes con sus percepciones pensamientos, evaluaciones y sentimientos.

Tener una autoestima ajustada, siendo conocedores de nuestras cualidades y conscientes de nuestros defectos y limitaciones, nos ayuda a superarnos

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ç¿Qué es la autoestima?

La percepción de uno mismo siempre será subjetiva, pero en ocasiones la autoestima puede estar distorsionada en sentido positivo o negativo. Personas con un físico objetivamente normal pueden pensar de sí mismas que son la belleza personificada o la fealdad hecha materia y ni una cosa, ni la otra. Ambas extrapolaciones generan malestar, inestabilidad emocional y conflictos de relación.

Tener una autoestima ajustada, siendo conocedores de nuestras cualidades y conscientes de nuestros defectos y limitaciones, nos ayuda a superarnos, valorar las virtudes y aceptar las limitaciones que no podemos cambiar sin sentimientos de culpabilidad ni complejos, si no desde una justa medida que aún siendo subjetiva no nos retira a los infiernos de la inseguridad y la autocompasión.

Puede ocurrir, por ejemplo, que una persona se vea con unos kilos de más y piense de sí misma que es fea y poco atractiva, que su aspecto “no da la talla” para ser apreciada por los demás, lo cual puede provocar sentimientos de vergüenza y una tendencia a evitar la compañía de otras personas. Esta actitud formaría parte de su autoestima, negativa en este caso.

Todo ser humano tiene unas actitudes, positivas o negativas, hacia sí mismo. Nadie puede dejar de pensar sobre sí mismo ni de evaluarse. Todos, pues, desarrollamos una autoestima suficiente o deficiente, positiva o negativa, aunque no seamos conscientes de ello.  Es necesario un entorno facilitador de la toma de conciencia y el desarrollo de esas potencialidades.

Trabajar la autoestima

No olvidemos que la autoestima puede trabajarse, es además un trabajo consciente y de por vida, con la gran recompensa de que desde el auto conocimiento éste puede ser un trabajo apasionante y revelador.

Algunos puntos a tener en cuenta para mejorar la autoestima son los siguientes:

  • Aprender a dar nuestra opinión y a expresar nuestros sentimientos;  la comunicación con los demás gana y perdemos el miedo al rechazo o al conflicto
  • Relativizar la opinión de los demás y entender que no podemos caer bien a todo el mundo. Una vez aceptado esto,  la libertad de expresarse sin la contención del miedo a la crítica aumenta la confianza en nosotros y favorece la expresión de nuestras emociones y opiniones
  • Valorar las propias cualidades y saber reconocerlas, dejando la falsa modestia
  • Reconocer las limitaciones, entendiendo que la perfección no existe, ¡ni falta que hace!
  • Reconocer nuestros errores, aprovechando para enfocarlos como una oportunidad de aprender de ellos y no como un fracaso

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Saber reconocer las emociones mejora la autoestima

Saber reconocer las emociones mejora la autoestima

Reconocer las emociones que tenemos a lo largo del día, en distintas situaciones nos ayudará a conocernos y saber reaccionar de manera adecuada en cada una de ellas. Esto es fundamental para aprender a controlar el impulso, ser asertivo, expresar una necesidad, no descargar con los demás, etc.

Saber reconocer las emociones mejora la relación con los demás y aumenta la autoestima.

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¿Para qué sirven las emociones?

Las emociones dan significado a nuestras vivencias, nos preparan para la acción y nos dan información sobre nuestro entorno y cómo éste nos afecta. Esto nos indica que las emociones son fundamentalmente adaptativas.

Muchas veces nos sentimos “de una manera que no sabemos cómo describir”, por lo que tendemos a simplificar en un simple “me siento bien o mal”, sin profundizar en la emoción real que se encuentra detrás de esas palabras. Aprender a localizar e identificar la emoción, implica una racionalización de lo que me está ocurriendo, que ayuda a entender mis reacciones y necesidades. Esta comprensión es fundamental a la hora de encontrar una coherencia entre uno mismo y el entorno, favoreciendo una buena valoración personal y ayudando a generar una relación positiva y saludable con los demás.

Saber expresar nuestra emoción es fundamental en las relaciones sociales:

  • el enfado, nos ayuda a poner límites a los demás y a superar obstáculos;
  • la alegría nos prepara para la cooperación;
  • la tristeza nos sirve para la retirada o búsqueda de ayuda.

Identificar qué estamos sintiendo, nos ayuda a comunicar nuestras necesidades o prioridades a los demás, que podrán adaptarse a nuestras necesidades, consolándonos si estamos tristes y alejándose si ponemos límites o necesitamos estar solos.

Todas las emociones son por lo tanto necesarias, incluidas las que consideramos como negativas, ya que tienen una función:

  • el miedo nos advierte de un peligro;
  • el asco nos aleja de aquello que pueda estar en descomposición o pueda perjudicar a nuestra salud;
  • la compasión nos capacita para  responder al dolor del otro;
  • la tristeza y la culpa nos alertan de que algo va mal;
  • la alegría promueve la búsqueda activa del bienestar.

Las emociones y el cerebro

Gracias a la neurociencia, conocemos el recorrido de las emociones en nuestro cerebro: los estímulos del entorno llegan a las áreas subcorticales del cerebro, relacionadas con el procesamiento de las emociones, como la amígdala y el tálamo. Este recorrido es anterior al reconocimiento de los objetos y acontecimientos del mundo real, que se dará posteriormente en el neocórtex.

Esta inmediatez es fundamental para la supervivencia, ya que nos asegura una respuesta rápida. Los centros responsables de la toma de decisiones y planificación, actuarán más tarde, para valorar y buscar soluciones una vez que no corramos peligro.
Una vez conseguimos satisfacer las necesidades de las que nuestras emociones nos informan, alcanzando un bienestar, se diluyen. De ahí que haya un alivio cuando conseguimos identificarlas y expresarlas; la emoción se torna entonces hacia algo diferente.

Cómo mejorar

Trabajar sobre las emociones es de vital importancia en la terapia psicológica; resignificar los sentimientos y emociones ayudan al autoconocimiento y a dirigir nuestras fuerzas hacia el objetivo correcto: aquel que satisfaga nuestras necesidades favoreciendo nuestro equilibrio.

La cultura occidental ha hecho prevalecer la idea de que la emoción y su expresión es negativa o signo de “debilidad”. Hoy en día sabemos que encontrar el bienestar, en nuestro entorno y en nuestra relación con los demás, tiene que ver con el equilibrio entre nuestras emociones, nuestro intelecto y nuestra voluntad.

La emoción no se opone a la razón, sino que nos ayuda a cuidar de nosotros, a manejar nuestra ansiedad, enfado y tristeza, controlando nuestros impulsos y dotándonos  de la capacidad de automotivación.
Todo esto es fundamental para alcanzar una buena valoración personal y una mejor relación con uno mismo.

Emoción o estado de ánimo

Aunque se relacionan, es importante diferenciar entre estado de ánimo y emoción. La emoción acontece de forma puntual y se da con independencia de nuestra voluntad, ante un estímulo, objeto o persona que consideramos importante, mientras que el estado de ánimo     dura más tiempo, es difuso y tiene una menor intensidad.

El estado de ánimo describe un “modo de estar y de sentirse” que se mantiene en la persona de forma más continuada. Decimos así que una persona es alegre, refiriéndonos al estado de ánimo, y que está contenta cuando nos referimos a la emoción.

No obstante, ambos conceptos se relacionan y no son excluyentes, de forma que una emoción que aparece a menudo, puede llegar con el tiempo a constituir un estado de ánimo. Tienen además en común que ambos son “fenómenos afectivos”

Nuestra Terapia para la Autoestima

Bibliografía consultada:

  • “Trabajar con las emociones en Psicoterapia” (1997). Leslie S. Greenberg y Sandra C. Pavio.
  • “Psicología Social”  (2002). Editorial Pearson Education.
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