Depresión

La depresión se manifiesta con tristeza, bajo estado de ánimo, sentimientos de desesperanza y pensamientos negativos. En muchas ocasiones existe desesperanza y desconcierto por no saber identificar lo que nos hace estar deprimidos. Cuando esto sucede es importante acudir a un psicólogo experto, con el fin de revisar las causas. Es una oportunidad para mejorar aspectos no resueltos en nuestra vida.

El psicólogo, gracias a las técnicas Cognitivo Conductuales, te ayudará a entender lo que te está pasando. Paralelamente, y de manera fluida, gracias a las técnicas Humanistas, logrará profundizar en las emociones, identificando, exponiendo y resolviendo los conflictos pasados.

Ciclotimia síntomas, causas y tratamiento

Ciclotimia: síntomas, causas y tratamiento

Las emociones humanas son muy diversas y llenas de matices, y por eso, también lo son aquellas que llegan a convertirse en un problema para nosotros y una fuente de malestar.
Y es que los trastornos del estado de ánimo incluyen varios tipos de alteraciones psicológicas con características diferentes. La más famosa es la depresión mayor, pero hay otras, como esta que conoceremos en las próximas líneas: la ciclotimia. Si te interesa saber cuáles son sus síntomas, el modo en el que afecta a la vida de las personas, y cómo se trata en terapia, sigue leyendo.

¿Qué es la ciclotimia?

Puede ser que, al hablar lo los trastornos del estado de ánimo, solo te venga a la mente la depresión, un fenómeno asociado a la tristeza y al agotamiento emocional. Esto es así porque tendemos a asumir que el principal problema emocional que podemos experimentar consiste en la tristeza y sus derivados, algo que reconocemos universalmente como un signo de que se sufre.

Sin embargo, también podemos experimentar algunos problemas vinculados al estado de ánimo por exceso de activación, incluso experimentando un estado que no nos hace sufrir de manera directa, sino a partir de las consecuencias de nuestras acciones imprudentes. Un ejemplo de esto es la hipomanía, una característica de la ciclotimia. ¿En qué consiste este último trastorno?

La ciclotimia puede ser resumida como la versión menos intensa del trastorno bipolar. Por consiguiente, es un trastorno del estado de ánimo en el que se van sucediendo fases de hipomanía y de depresión leve. Es decir, ciclos de estado de ánimo muy bajo y ciclos de estado de ánimo muy elevado.

Veamos con más detalle en qué consisten los síntomas característicos de cada etapa de desarrollo de la ciclotimia.

Síntomas

Estas son las formas en las que la ciclotimia se expresa en las personas que desarrollan este trastorno.

Depresión leve

La depresión leve se caracteriza por una serie de síntomas vinculados con la tristeza, la fatiga y la aparición de ideas de marcado sesgo pesimista.

En primer lugar, es muy frecuente que la persona sea menos propensa a experimentar alegría o placer, fenómeno conocido como anhedonia. Además, le cuesta más sentir motivación o involucrarse emocionalmente en proyectos y actividades, lo cual se conoce como abulia.

En la depresión leve también surgen ideas catastrofistas sobre el futuro, desesperanza acerca del margen de posibilidades con el que cuenta la persona que lo sufre (o ella y la sociedad en general), y crisis de llanto.

Sin embargo, como ya hemos comentado, no tienen por qué darse todos estos síntomas a la vez, dado que la ciclotimia, como cualquier otro trastorno psicológico, tiene muchas maneras de desarrollarse dependiendo de muchas variables.

Hipomanía

La hipomanía es un fenómeno caracterizado por la euforia y por la activación general de la persona, que se siente capaz de hacer muchas cosas que normalmente ni se plantearía, y que siente que tiene la capacidad y la energía necesaria para ello. En ocasiones, esto puede traducirse también en una mayor propensión a la agresividad.

Por otro lado, la hipomanía se distingue de la manía (típica del trastorno bipolar) en que en la mayoría de las ocasiones no daña significativamente la calidad de vida de la persona, y tampoco va de la mano de síntomas psicóticos como los delirios.

Causas

No existe una sola causa que produzca la aparición de la ciclotimia, sino un solapamiento de variables de muchos tipos, entre los que existen las propensiones genéticas y otras que tienen que ver con las experiencias por las que ha pasado el individuo.

Además, se sabe que muchos casos de ciclotimia surgen tras una fase en las que se manifiesta depresión, algo que puede suponer la primera señal de desequilibrio emocional y que desencadena una serie de cambios.

 Tratamiento

¿Cómo se trata la ciclotimia? En estos casos, se considera que es muy importante acudir a terapia psicológica. En estas sesiones con el profesional de psicoterapia, el paciente va encontrando maneras de contrarrestar sus propensiones emocionales dependiendo de la fase de la ciclotimia en la que se encuentra. Estas técnicas, en las que es entrenado en terapia, van enfocadas a modificas los patrones de comportamiento y la manera de alimentar unas maneras u otras de pensar y de sentir.

Por otro lado, también puede ser recomendable usar psicofármacos para mitigar los síntomas. Dependiendo de si se está en fase de hipomanía o de depresión leve, se suelen utilizar antipsicóticos o antidepresivos, respectivamente. En cualquier caso, el uso de estos medicamentos siempre debe ser supervisado por médicos, y su consumo debe ser realizado siguiendo sus indicaciones.

Nuestra Terapia Psicológica

Referencias bibliográficas:

Danner, Stephanie; Mary A. Fristad; L. Eugene Arnold; Eric A. Youngstrom; Boris Birmaher; Sarah M. Horwitz; Christine Demeter; Robert L. Findling; Robert A. Kowatch (2009). “Early-Onset Bipolar Spectrum Disorders: Diagnostic Issues”. Clinical Child and Family Psychology Review. 12(3): pp. 271 – 293.
Parker, G; McCraw, S; Fletcher, K (June 2012). “Cyclothymia”. Depression and Anxiety. 29 (6): 487 – 494.
Sass, H.; Juneman, K. (2003). Affective disorders, personality and personality disorders. Acta Psychiatr Scand. 108 (418): pp. 34 – 40.

distimia

Distimia

Nos preguntamos: ¿qué es el trastorno psicológico de la distimia?. La depresión es posiblemente el trastorno del estado de ánimo más conocido. Sin embargo, dentro de esta categoría de alteraciones psicológicas dañinas hay algunas más, como la distimia.

Si te interesa saber más acerca de este trastorno psicológico, reconocer sus síntomas y conocer el tratamiento terapéutico usado en los pacientes que lo sufren, sigue leyendo.

¿Qué es la distimia?

La distimia es un trastorno de ansiedad caracterizado por tener ciclos largos en los que se expresan los síntomas, y por el hecho de que estos son significativamente menos intensos que en la depresión mayor.

Así, los síntomas depresivos (que luego veremos con más detalle) están presentes durante la mayor parte del día, y en ciclos que duran al menos dos años. La diferencia en cuanto a la depresión unipolar (o depresión mayor) es más cuantitativa que cualitativa, porque sus síntomas son aproximadamente los mismos, pero cambiando la duración y lo severo de los síntomas.

Por otro lado, la distimia es un poco más común en mujeres, y está presente en aproximadamente un 5% de la población.

Síntomas

Los síntomas de la distimia son los típicos de los trastornos del estado de ánimo unipolares. Veamos un resumen de los más representativos.

 

1. Abulia

La abulia es una forma de alteración mental caracterizada por la falta de energía o motivación para involucrarse en tareas o participar en actividades sociales. Está ligada al aislamiento y al sedentarismo.

2. Astenia

Asociada a la abulia, la astenia es una sensación de fatiga constante, cansancio que es percibido como algo físico, no simple falta de fuerza de voluntad.

 

3. Alteraciones del sueño

Las personas con distimia tienden a padecer alteraciones del sueño. Tanto la hipersomnia (exceso de tiempo durmiendo) como el insomnio (problemas para conciliar el sueño o mantenerse dormido) son frecuentes.

 

4. Baja autoestima

Otro de los síntomas de la distimia más frecuentes es la baja autoestima. La persona que padece este trastorno tiende a pensar que no vale nada, que no es capaz de llevar a cabo ningún proyecto significativo, y que prácticamente nadie le quiere.

 

5. Alteraciones cognitivas

Otro grupo de síntomas de la distimia son de tipo cognitivo, y afectan sobre todo a la memoria y a la capacidad de concentración. Los terapeutas que tratan a personas con distimia ven que estos suelen tener problemas para concentrarse y para recordar eventos ocurridos hace poco. La memoria a largo plazo, la que tiene que ver con el conocimiento básico sobre el mundo y sobre uno mismo, no se ve afectada por la distimia.

Causas

Tal y como ocurre con todos los trastornos psicológicos, no existe una sola causa que explique la aparición de la distimia. En todo caso, se trata de un fenómeno emocional de carácter multicausal, en el que participan tanto las predisposiciones genéticas como las experiencias vividas (y el modo en el que reaccionamos ante ellas).

En general, existen eventos que aumentan las probabilidades de sufrir distimia, pero ninguno de ellos es causa suficiente para asegurar que una persona en concreto sufrirá este trastorno si pasa por una experiencia de este tipo; se trata de indicios estadísticos. Por eso, cada psicólogo debe examinar caso por caso para determinar qué tipo de hábitos y comportamientos del paciente están reforzando la presencia de la distimia, para proponer patrones de conducta alternativas.

 

Tratamiento de este trastorno

El tratamiento de la distimia es complejo, pero se muestra eficaz a la hora de mitigar los síntomas y hacer que el ciclo de malestar se acorte y llegue a su fin pronto. Por otro lado, también hay casos en los que la distimia desaparece por completo sin llegar a presentar brotes en cuestión de meses o años.

Para lograrlo, los psicólogos abordan tanto el nivel de lo emocional como en el del comportamiento y los hábitos del paciente.

Por un lado, se utiliza la reestructuración cognitiva para propiciar que el paciente se cuestione sus creencias acerca de sí mismo, contribuyendo así a mejorar la autoestima. Esto, a su vez, tiene un efecto de reacción en cadena que facilita el resto de partes del tratamiento.

Otra de las herramientas que se utilizan en terapia psicológica contra la distimia es la activación conductual. Esta consiste fundamentalmente en crear contextos en los que el paciente se vea involucrado en tareas estimulantes que le permitan romper el ciclo de sedentarismo y pasividad. Activando físicamente el cuerpo se activa también la mente, se le da una “inercia” que mitigará la astenia y la abulia.

En ocasiones, la terapia psicológica es combinada con la intervención de médicos psiquiatras que pueden prescribir psicofármacos para tratar los síntomas. Estos fármacos antidepresivos no deben ser vistos como la solución, ya que tan solo rebajan el malestar durante un tiempo y además tienen efectos secundarios a tener en cuenta. Además, solo pueden ser utilizados bajo indicación médica.

Nuestra Terapia para la Depresión

Referencias bibliográficas:

Ayuso-Mateos, J.L. et al. (2001). Depressive Disorders in Europe: Prevalence figures from the ODIN study. British Journal of Psychiatry (en inglés) 179: pp. 308 – 316.

Goodman, S.H., Schwab-Stone, M., Lahey, B.B., Shaffer, D. & Jensen, P.S. (2000). Major Depression and Dysthymia in Children and Adolescents: Discriminant Validity and Differential Consequences in a Community Sample. Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry. 39 (6): pp. 761 – 771.

Griffiths, J.; Ravindran, A.V.; Merali, Z.; H Anisman (2000). Dysthymia: a review of pharmacological and behavioral factors. Molecular Psychiatry. 5 (3): pp. 242 – 261.

Ravindran, A.V., Smith, A.. Cameron, C., Bhatal, R., Cameron, I., Georgescu, T.M., Hogan, M.J. (2009). Toward a Functional Neuroanatomy of Dysthymia: A Functional Magnetic Resonance Imaging Study. Journal of Affective Disorders. 119 (1-3): pp. 9 – 15.

Tratamientos para la depresión

¿Cuáles son los tratamientos más efectivos contra la depresión?

La depresión es uno de los trastornos psicológicos más comunes y con unos efectos más potencialmente dañinos. Se trata de una alteración mental perteneciente a la categoría de los trastornos del estado de ánimo, y sus síntomas afectan a todos los ámbitos de la vida de la persona. Por ello, es natural que las personas que experimentan depresión se preocupen por lo que les pasa y quieran volver a sentirse como antes de que este trastorno empezase a infiltrarse en su día a día. ¿Qué se puede hacer al respecto? A continuación veremos un resumen de cuáles son los tratamientos psicológicos más efectivos contra la depresión, y su funcionamiento.

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Tratamientos contra la depresión: los más efectivos

Hay que tener claro que la depresión es un trastorno lo suficientemente grave y complejo como para que no pueda ser eliminado realizando un solo tipo de actividad. Es necesario un acompañamiento constante y la asistencia terapéutica de profesionales de la salud mental, y el uso de diferentes herramientas y técnicas que se complementan entre sí.

Estos tratamientos están diseñados para intervenir tanto en las acciones de los pacientes, sus hábitos de vida, como en sus ideas y sus creencias, aquello que conforma la perspectiva desde la que se interpreta el mundo y lo que ocurre en él.

Por otro lado, los tratamientos contra la depresión que veremos a continuación no se usan en casos en los que la persona tenga un estado de ánimo deprimido por un periodo puntual o a causa de un suceso claramente dañino, sino solo cuando hay depresión diagnosticada como cuadro clínico (algo que hacen psicólogos clínicos y médicos).

  • 1. Terapia cognitiva

La terapia cognitiva tiene como objetivo modificar los procesos cognitivos, es decir, aquellos que tienen que ver con los pensamientos y las ideas de la persona.

Dentro de este conjunto de prácticas terapéuticas aplicadas tanto en casos de depresión como en pacientes con otros trastornos psicológicos, destaca la reestructuración cognitiva.

Este procedimiento sirve para hacer que los pacientes se replanteen las creencias más interiorizadas que tienen acerca de uno mismo y de su entorno, lo cual resulta útil sobre todo para motivar a la persona a adoptar otros hábitos que permitan mejorar física y mentalmente.

Por ejemplo, las personas con depresión suelen tener un ideario más pesimista que el resto de las personas, y si se quiere contribuir a que se comprometan con la terapia, hay que ayudarles a dejar atrás las creencias que las llevan a auto-sabotear sus posibles progresos.

2. Activación conductual

Si la terapia cognitiva tiene como diana las ideas de los pacientes depresivos, la activación conductual involucra todas las partes del cuerpo del paciente, e incluso aquello que está más allá de este: el entorno.

Mediante este tratamiento se busca, fundamentalmente, que se deje atrás la pasividad y el estado de abulia (desmotivación extrema) que viven las personas diagnosticadas con este trastorno psicológico.

Si bien existen maneras de aplicar la activación conductual de manera sistematizada, la idea general que hay tras este tratamiento es: hazlo aunque tu cuerpo te pida no hacerlo. Realizar actividades que mantengan el cuerpo en marcha y expuesto a nuevas fuentes de gratificación hace que poco a poco se rompa a burbuja de apatía en la que vive instalado el paciente, de manera que el hacer actividades diversas cada vez se va volviendo un acto más espontáneo.

En definitiva, la activación conductual sirve para trazar vínculos entre la persona y los contextos capaces de aportarle sensaciones positivas y nuevas formas de motivación.

3. Terapia interpersonal

La terapia interpersonal es parecida a la activación conductual, en el sentido de que también busca los mecanismos de la vuelta a la normalidad del paciente en las relaciones que este mantiene con su entorno. Sin embargo, en esta ocasión se focaliza en un elemento concreto del entorno: el resto de personas.

Así mediante pautas de comunicación y de expresión de las emociones, este tratamiento psicológico contra la depresión favorece que los pacientes abracen hábitos de relación interpersonal más significativos y motivadores, lo cual es capaz de transformar su día a día y permitir que los síntomas vayan debilitándose. No hay que olvidar que buena parte de nuestra forma de interpretar cómo nos sentimos está mediada por cómo valoramos nuestra vida social.

4. Terapia farmacológica

La terapia farmacológica es un complemento de la terapia psicológica, y no puede ser la única solución. De hecho, en algunos casos se ha visto que resulta contraproducente utilizar estos medicamentos, debido a sus efectos secundarios y al hecho de que no hacen desaparecer completamente los síntomas, sino que en todo caso los vuelven algo menos intensos.

Normalmente, los fármacos son utilizados en casos de depresión mayor o trastornos depresivos moderados, y no cuando los síntomas son más bien débiles.

Normalmente, en terapia farmacológica aplicada a pacientes con depresión se utilizan fármacos antidepresivos, los cuales son muy variados y tienen un gran abanico de efectos y mecanismos de acción en el cerebro. Por otro lado, esta clase de medidas solo deben ser adoptadas bajo indicación médica, siguiendo al pie de la letra las indicaciones del especialista, y asumiendo que si en cualquier momento los efectos adversos resultan demasiado perjudiciales, se retirará el uso de este fármaco o se empezará a recetar otro.

Referencias bibliográficas:

American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders, fifth edition. Arlington, VA: American Psychiatric Association.
Heim C., Newport D.J., Mletzko T., Miller A.H., Nemeroff C.B. (2008). The link between childhood trauma and depression: insights from HPA axis studies in humans. Psychoneuroendocrinology. 33 (6): 693 – 710.
Mélendez J.C., Alfonso-Benlliure V., Mayordomo T. (2018). Idle minds are the devil’s tools? Coping, depressed mood and divergent thinking in older adults. Aging & Mental Health. 22 (12): 1606 – 1613.

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trastorno bipolar

Trastorno bipolar: ¿qué es y cómo podemos tratarlo desde la psicología?

El trastorno bipolar es una patología mental que se caracteriza por cambios severos de humor que van de la depresión a episodios de manía.

Afecta a una de cada cien personas adultas, normalmente comienza en la etapa de la adolescencia (pero no hay que confundirlo en esta etapa con un TDDEA) y rara vez se inicia en personas de más de 40 años.

La causa concreta no está especificada y puede ser múltiple:
– Un trastorno físico dentro del sistema cerebral que se encarga de controlar el estado de ánimo (sistema límbico)
– Un acontecimiento estresante en la vida podría desencadenar un episodio
– Un componente genético

El trastorno bipolar se manifiesta en varios grados o tipos: El bipolar I y II; el trastorno ciclotímico y el de ciclación rápida. De ellos, es más complicado de diagnosticar el tipo II porque sus síntomas son más suaves y la fase maníaca no es tan aguda, pudiendo confundirse con depresión, pero de ellos hablaremos mas extensamente en otro post.

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Manifestaciones del trastorno bipolar: episodios

El trastorno bipolar o maníaco-depresivo se evidencia en cambios de humor muy severos que van hacia uno de los dos polos: un periodo depresivo o un periodo maníaco.

Durante la etapa maníaca la persona tiene sentimientos extremos de bienestar, de alegría, optimismo, confianza en sí mismo y en sus capacidades de manera muy intensa. La persona muestra cambios de comportamiento que pueden aparecer como planes grandilocuentes y poco realistas; puede hablar con mucha rapidez, está activo, se siente lleno de energía y no tiene necesidad de dormir; está feliz y se siente importante; puede tener grandes deseos sexuales; cambia de ideas con rapidez y también puede estar irritable. La primera vez que sucede es habitual que la persona que sufre este episodio no lo perciba, pero sí las personas que le rodean como familiares o amigos.

En la etapa depresiva, el sentimiento de depresión es mayor, es continuo y duradero y le hace a la persona no poder con el día a día. Es un episodio de depresión profunda donde se acusan cambios como llanto incontrolado, pérdida de interés, pérdida en la confianza en uno mismo e incapacidad para tomar decisiones; pérdida de peso y apetito, fatiga extrema y trastornos del sueño; ideas de suicidio.

El trastorno bipolar es difícil de diagnosticar porque puede confundirse con depresión en la fase depresiva. Es muy importante el acompañamiento de la familia durante los episodios

Cuando alguna de estas fases es muy severa pueden aparecer síntomas psicóticos: aparecen durante la fase maníaca con ideas grandiosas sobre uno mismo, creer que se tiene una misión importante que cumplir en el mundo o que se tienen poderes sobrenaturales. En fase depresiva, la culpabilidad es tan profunda que pueden sentir que es la peor persona del mundo. Además de estos síntomas se pueden presentar alucinaciones auditivas, visuales o sensitivas que no se pueden justificar.

Los episodios pueden durar de semanas a meses y la intensidad es muy elevada. Entre los episodios antes se pensaba que entre ambos se recuperaba la normalidad del ánimo, pero hoy se sabe que esto no le ocurre a todas las personas con trastorno bipolar.

Los episodios se pueden desencadenar por factores estresantes: Enamoramiento, un nuevo trabajo, un despido, una ruptura… Que el estresor sea negativo no garantiza que el episodio sea depresivo o maníaco. Cualquier estresor puede dar como resultado uno de ambos.

Tratamiento

Lo ideal es la combinación de tratamiento farmacológico y psicológico como la mejor opción para abordar el trastorno bipolar.

El tratamiento farmacológico facilita la regulación del estado de ánimo para que no haya subidas o bajadas repentinas; y la terapia acompaña al paciente a conocer su enfermedad a través de técnicas psicoeducativas, a la vez que hace un seguimiento del estado anímico y a identificar cuándo se está produciendo un cambio de humor para autocontrolarlos.

Conviviendo con el trastorno bipolar

Es importante que haya un acompañamiento y seguimiento de familiares o personas cercanas cuando se trata de este trastorno. Durante las fases agudas, el acompañamiento es muy importante. Hay que ser paciente, comprensivo y realista, no agrandar las ideas cuando están en fase aguda. En caso de urgencia, es interesante pedir ayuda médica urgente si la persona deja de comer o beber; cuando el comportamiento es arriesgado para sí o para los otros o cuando aparecen ideas de suicidio.

Las personas que conviven con una persona con trastorno bipolar pueden sentirse agotadas o angustiadas tanto en las fases de manía como de depresión, a veces también es interesante buscar apoyo como acompañante para aprender estrategias de control y afrontamiento del estrés.

distimia

Distimia: causas y síntomas de un trastorno parecido a la depresión

La distimia, también conocida como Trastorno Depresivo Persistente, es un tipo de estado depresivo crónico en el que la persona tiene un ánimo bajo global que viene durando al menos dos años (un año para jóvenes o adolescentes). A menudo hay episodios de mayor intensidad o depresión mayor.

No hay una causa clara para este trastorno que afecta en mayor número a las mujeres, se cree que puede tener un origen en factores psicosociales que podrían venir de la infancia (falta de afecto, de estímulos, desarraigo…).

La distimia se caracteriza por tener síntomas menos graves que la depresión mayor pero que impiden a la persona tener una vida plena

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Síntomas de la distimia

El principal síntoma es un estado de desánimo global, tristeza y desinterés por el mundo que rodea a la persona, del que se tiene una visión negativa o desalentadora, lo que impide a la persona resolver cualquier tipo de problema.

Además a la vez se dan al menos dos o más de estos aspectos:

  • Autoestima baja
  • Desajustes alimentarios y/o del sueño
  • Fatiga o baja energía
  • Falta de concentración
  • Irritabilidad o inquietud
  • Aislamiento
  • Episodios de llanto
  • Pensamientos catastróficos o de muerte

Qué hacer cuando sufrimos este trastorno

Es importante que la persona sea consciente de lo que le sucede para iniciar el cambio y evitar entrar en una depresión mayor.

La terapia se dirige a cambiar la visión distorsionada que tiene la persona de sí misma y de lo que le rodea, a identificar los estresores del entorno y a hacer una introspección en las relaciones afectivas para entender qué es lo que está detrás de esos pensamientos negativos, incrementándose la mejoría en la mayor parte de los afectados. En algunos casos la terapia se combina con medicamentos antidepresivos.

También ha resultado eficaz la terapia grupal.

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depresion

La depresión: síntomas y el papel del psicólogo

El término depresión hace alusión a tres conceptos, según el DSM-IV (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) relacionados entre sí pero diferentes: por un lado es un síntoma (tristeza o estado de ánimo deprimido) y como tal, está en la mayor parte de los trastornos psicopatológicos.

Sentirse triste o deprimido es una de las condiciones del malestar psicológico más frecuente en las personas, pero debe diferenciarse del puntual “bajo estado de ánimo” tan frecuente en personas sin patología alguna.

En este artículo analizaremos los principales síntomas de la depresión.

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¿Qué es la depresión?

El papel del psicólogo es superar este primer escollo y crear un clima de confianza y voluntad de superación.

También hace referencia a un síndrome o conjunto de síntomas relacionados: tristeza, pérdida de interés, sentimientos de inutilidad, insomnio, hipersomnia, ideación suicida, pérdida de apetito o de peso, dificultades de concentración, etc. finalmente, el término depresión alude también a un trastorno para el cual se han especificado unos parámetros de duración: los síntomas descritos aparecen, la mayor parte del día o casi todos los días durante un periodo mínimo de dos semanas.Los síntomas más frecuentes son: Falta de interés, de motivación y/o esperanza. Tristeza. Ideas suicidas o de muerte (deseo de morir).

Según el manual de diagnóstico DSM IV, el trastorno depresivo se caracteriza por la aparición de uno o varios episodios depresivos mayores. El episodio depresivo mayor se caracteriza por mantener un periodo de duración de al menos dos semanas, tiempo durante el cual existe un estado deprimido o pérdida de interés, junto a la incapacidad para disfrutar del placer en casi todas las actividades. A esto se añaden al menos cuatro síntomas de la siguiente lista:

  • Pérdida de peso sin que se esté realizando un régimen
  • Aumento de peso.
  • Insomnio o hipersomnia.
  • Agitación o enlentecimiento psicomotor.
  • Fatiga o pérdida de energía.
  • Sentimiento de inutilidad o culpa.
  • Disminución de la capacidad de pensar.
  • Pensamientos recurrentes de muerte o ideas de suicidio.

El papel del psicólogo

Cuando se acude al psicólogo con estos síntomas, el sentimiento de desesperanza y la desconfianza en la mejora está latente.

El papel del psicólogo es superar este primer escollo y crear un clima de confianza y voluntad de superación. Poco a poco, cuando a través del trabajo en las diferentes técnicas de la psicología cognitivo conductual y la profundización en las causas de la depresión, desde el punto de vista emocional, se va generando ese lazo psicólogo paciente, que devuelve la confianza y superación de la depresión.

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