Fobias

La fobia es una reacción de miedo desproporcionado ante la presentación o anticipación de estímulos o situaciones concretas. Mientras que el miedo es una respuesta innata y adaptativa, ante un peligro real, la fobia es aprendida normalmente a raíz de algún acontecimiento pasado, sin que el objeto causante del miedo suponga un peligro real.

Hay fobias específicas o simples, éstas se refieren a miedo desproporcionado por ejemplo a animales o insectos (pájaros, perros, arañas, cucarachas, etc.) a estímulos relacionados con la enfermedad (sangre, miedo al contagio, a inyecciones, analíticas, heridas, dolor, etc.) a medios de transporte (avión, metro, túneles, puentes, coches, tren, etc.)

Otras fobias son: miedo a tragar (al atragantamiento con alimentos, pastillas, etc.) la agorafobia (miedo a espacios abiertos, a lugares concurridos, a salir de casa o de lugares reconocidos como seguros, sin estar acompañado/a) la fobia social (miedo desproporcionado a las relaciones sociales que lleva a evitar cualquier situación social). Las personas con fobia social tienen un elevado nivel de sufrimiento ya que, aun cuando sabe que su miedo es irracional, el miedo a ser juzgados, humillados o rechazados les lleva a aislarse.

Las fobias más comunes

Las fobias más comunes

Las fobias más comunes. Las fobias forman parte de los trastornos de ansiedad más frecuentes, y constituyen un motivo habitual por el que muchas personas acuden a psicoterapia.

Existen buenos motivos para esto último, ya que por un lado esta clase de trastornos de ansiedad pueden llegar a desgastar mucho la calidad de vida de las personas, y por el otro, se sabe que la intervención psicológica por parte de profesionales resulta muy eficaz para revertir estos síntomas y hacer que dejen de ser un problema.

En este artículo veremos cuáles son los tipos de fobias más comunes y sus características, para comprender mejor la naturaleza de estos trastornos.

Los tipos de fobias más comunes

Estos son los trastornos fóbicos más habituales.

1. Fobia a los animales

Entre la fobias más comunes encontramos el miedo extremo a los insectos, las arañas y a determinados reptiles.

Tiene sentido que la fobia a los animales sea una de las más extendidas entre la población. No hay que olvidar que las fobias son la alteración de dinámicas de ansiedad que forman parte de nuestro funcionamiento normal, y que llegan a un extremo patológico por eventos desencadenantes.

De hecho, ciertas especies podrían haber entrañado una peligrosidad mortal para nuestros antepasados durante miles de años, y es posible que tengamos algunas predisposiciones innatas que nos ayuden a reaccionar rápidamente al ver determinadas formas de vida para evitarlas o alejarnos de ellas cuanto antes.

Por ejemplo, se ha visto que en mamíferos hay especies en las que los movimientos asociados al reptar de las serpientes produce una reacción de miedo y alejamiento desde el nacimiento; algo similar podría ocurrir en humanos.

2. Fobia a las alturas

Del mismo modo en el que la fobia anterior se fundamenta en un mecanismo que evolutivamente tiene sentido y nos ayuda a sobrevivir, es fácil entender por qué la fobia a las alturas está relativamente extendida. La reacción automática que nos lleva a alejarnos de los bordes de los precipicios es en muchos casos algo que nos ahorra problemas, pero si degenera en fobia, puede incluso hacer que el peligro aumente.

3. Fobia a los espacios pequeños o angostos

El miedo a los ascensores, a los túneles o a los espacios cerrados es otra de las formas comunes en las que estos trastornos de ansiedad se desarrollan. Lo más problemático de esta clase de fobias es que son muchos los lugares con capacidad de generar un alto nivel de malestar y rápidos incrementos de la ansiedad.

4. Fobia a volar

El miedo a los aviones es también muy frecuente. En estos casos, la persona empieza a manifestar los síntomas de una crisis fóbica ya desde antes del despegue, por el simple hecho de tomar asiento en un avión, y en muchos casos el miedo se extiende al simple hecho de ver un avión de cerca.

 

5. Fobia al dentista

Curiosamente, el dentista ha llegado a convertirse en la pesadilla de muchas personas que, por tal de evitar la experiencia de pasar por las revisiones de su boca, descuidan la salud de sus dientes. Los efectos dañinos de esto son evidentes, pero como no se suelen manifestar de manera inmediata, estas personas dejan pasar el tiempo, lo cual contribuye a que el problema vaya empeorando progresivamente.

6. Fobia a las tormentas y a los rayos

Otro de los trastornos fóbicos más habituales es el que se basa en determinadas condiciones climatológicas muy adversas: las tormentas fuertes, con rayos. En estos casos el peligro de inundaciones o electrocución es real, pero sigue sin justificar que se manifiesten síntomas fuertes de ansiedad hasta el punto en el que la persona pierda el control de la situación.

7. Fobia a la sangre o a las inyecciones

Estas dos fobias están muy relacionadas, y van más allá del simple miedo a sufrir el dolor del pinchazo: es el concepto de una aguja atravesando la piel y haciendo emerger gotas de sangre lo que hace que aparezca un pico de ansiedad. Por ello, por lo general, las personas con esta alteración psicológica tienen serios problemas solo por el hecho de ver sangre brotando de un pinchazo pequeño.

8. Fobia a estar en el agua

El miedo a sumergirse en grandes cuerpos de agua es también relativamente frecuente. En estos casos se desarrolla un miedo intenso a la sensación de profundidad bajo los pies, y a la posibilidad de ahogarse o de que algo bajo la superficie atrape a la persona.

 

¿Qué hacer si se sufre una fobia?

Tal y como hemos visto, las fobias son un tipo de trastorno relativamente habitual en las clínicas de psicología. Incluso si se ha desarrollado una que no resulta muy común, los métodos para tratarla y hacer que su poder disminuya hasta prácticamente desaparecer son los mismos, y funcionan bien en la mayoría de los casos.

Por ello, la terapia psicológica es el mejor recurso para combatir tanto las fobias más comunes como las más únicas y particulares.

En Avance Psicólogos contamos con un equipo de profesionales con amplia experiencia en el tratamiento de las fobias, y capaces de dar una atención personalizada a cada paciente, dependiendo de su manera de experimentar el miedo y la ansiedad. Nos puedes encontrar en Madrid, en la Calle de Alcalá nº 165.

Nuestra Terapia Psicológica

Referencias bibliográficas:

Stinson, F.S., Dawson, D.A., Chou, S.P. Smith, S. (2007). The epidemiology of DSM-IV specific phobia in the USA: results from the National Epidemiologic Survey on Alcohol and Related Conditions. Psychological Medicine, 37(7), pp. pp. 1047-1059.

¿Cómo es el tratamiento psicológico para las fobias?

¿Cómo es el tratamiento psicológico para las fobias?

¿Cómo es el tratamiento psicológico para las fobias?. Las fobias son un ejemplo de hasta qué punto las alteraciones psicológicas pueden adoptar múltiples formas. Este tipo de trastornos de ansiedad son capaces de expresar sus síntomas ante prácticamente una infinidad de estímulos: situaciones en las que la persona nota cómo sus niveles de ansiedad se elevan de manera súbita, muchas veces hasta el punto de perder el control de la situación y huir del lugar en el que se está.

Nuestra Terapia para la Ansiedad

Afortunadamente, el hecho de que al principio parezca muy difícil neutralizar los efectos de este trastorno cuando se está viviendo una reacción fóbica no significa que sea imposible superar esta clase de problemas, dado que la psicología ha encontrado métodos eficaces para combatirlo. En este artículo veremos en qué consiste el tratamiento psicológico de las fobias a partir de un resumen de lo que se hace en terapia.

¿Qué son las fobias?

En primer lugar, veamos en qué consisten las fobias. Una fobia es un trastorno psicológico caracterizado por episodios en los que, cuando la persona se expone a determinado estímulo, surge una reacción de ansiedad que en ocasiones puede llegar a derivar en ataque de pánico.

Por otro lado, las fobias no tienen una única causa conocida, sino muchas; en ciertos casos lo que desencadena el inicio de su desarrollo es una experiencia traumática, pero esto no es un requisito necesario para experimentar episodios fóbicos. En cualquier caso, se sabe que no se trata de una enfermedad causada por alteraciones de origen genético o biológico en general.

Tratamiento psicológico de las fobias: un resumen

Estas son las principales herramientas terapéuticas utilizadas en el tratamiento contra las fobias.

Exposición en vivo o en la imaginación

Esta técnica tiene como objetivo hacer que el paciente “desaprenda” la asociación entre el estímulo fóbico y la reacción de ansiedad.

Para ello, se crea una jerarquía de situaciones fóbicas ordenadas según su nivel de potencial ansiógeno, con las más fáciles de superar y las más difíciles al principio. En segundo lugar, con la supervisión del psicólogo, el paciente se expone a estas situaciones y deja pasar el tiempo sin huir, aguantando la ansiedad hasta que esta se va apagando.

La idea es encontrar contextos en los que la ansiedad es lo suficientemente alta como para generar la respuesta fóbica, pero no lo suficiente como para hacer que el paciente pierda el control y huya o se desmaye. De esta manera, poco a poco, el organismo se acostumbra a perderle el miedo al estímulo fóbico.

Además, la exposición puede ser realizada con estímulos fóbicos reales o imaginados, habiendo entrenado previamente al paciente para que al cerrar los ojos puede imaginar vívidamente aquello que le genera angustia.

Desensibilización sistemática

La desensibilización sistemática es muy parecida a la técnica de la exposición, dado que también parte de la creación de una jerarquía de situaciones fóbicas; pero a diferencia de esta se basa en el contracondicionamiento, y no en el simple pasar del tiempo exponiéndose a lo que genera ansiedad.

Así, el terapeuta ayuda a que el paciente aplique técnicas de relajación y otras medidas que son incompatibles con el estado ansioso.

Reestructuración cognitiva

La reestructuración cognitiva tiene como objetivo crear el contexto en el que el paciente cuestione aquellas creencias que alimentan la existencia del trastorno, y se aplica a una gran variedad de alteraciones psicológicas. En este caso, consiste en dudar de la peligrosidad del estímulo fóbico, para debilitar su reacción de ansiedad en los momentos en los que la fobia se expresa.

Esta estrategia se basa en el diálogo socrático, un proceso por el cual en diálogo con el terapeuta el paciente empieza a ver los problemas que implica defender ciertas ideas. Por ejemplo si se tiene fobia a los pájaros, la reestructuración cognitiva lleva a someter a un análisis racional e informado la idea de que estos animales son capaces de causar daños serios en el ser humano o de que hay altas probabilidades de que un pájaro intente dañar a una persona.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que la reestructuración cognitiva por sí sola raramente es suficiente para terminar con una fobia, y se utiliza como complemento con otros métodos con mayor componente conductual (esto es, que impliquen interactuar con el entorno más allá de con el psicólogo).

¿Buscas terapia contra las fobias?

Si te interesa contar con la ayuda de psicólogos que te ayuden a superar una fobia, te invitamos a ponerte en contacto con nuestro equipo de profesionales. En Avance Psicólogos disponemos de las herramientas terapéuticas de eficacia científicamente demostrada para dejar atrás el malestar y las limitaciones que impone la fobia.

Nuestra Terapia para las Fobias

 

Referencias bibliográficas:

American Psychiatric Association (2013), Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5th ed.), Arlington: American Psychiatric Publishing.
Caballo, Vicente E. (1998). Manual de técnicas de terapia y modificación de conducta (4ª edición). SIGLO XXI.
Hamm, A.O. (2009). Specific phobias. The Psychiatric Clinics of North America. 32(3): 577 – 591.
Rachman, S. (1967). Systematic Desensitization. Psychological Bulletin 67:2, pp. 93 – 103.

¿Qué son las fobias? Causas, síntomas y tratamiento

Qué son las fobias

Las fobias (del griego Fobos, Φόϐος, en la mitología griega, la personificación del horror) son una reacción de miedo desproporcionado ante la presentación o anticipación de estímulos o situaciones concretas. Mientras que el miedo es una respuesta innata y adaptativa, ante un peligro real, la fobia es aprendida normalmente a raíz de algún acontecimiento pasado, sin que el objeto causante del miedo suponga un peligro real.

Nuestra Terapia para las Fobias

Síntomas

Estas son algunas de las características indicativas de miedo fóbico:

  • La reacción de miedo es desproporcionada con relación al peligro que el estímulo en concreto puede desencadenar
  • Aún cuando la persona es consciente de que no se trata de un peligro real, no puede controlar su reacción.
  • La persona tiende a evitar el estímulo o situación temida.
  • El miedo persiste a lo largo del tiempo.
  • La respuesta no es específica de una determinada edad.

 

Mientras que el miedo es una respuesta innata y adaptativa, ante un peligro real, la fobia es aprendida

Otros síntomas más importantes:

  • Síntomas fisiológicos: Aumento de la actividad del sistema nervioso autónomo con un aumento de la tasa cardíaca y respiratoria, sudoración, boca seca, nudo en el estómago, náuseas, diarrea, elevación de la presión arterial, hormigueo en las extremidades, mareo, vértigo…
  • Síntomas psicológicos: Se dan numerosos pensamientos o creencias sobre la situación o estímulo temido y sobre la capacidad para afrontarlo. Hacer interpretaciones subjetivas sobre cómo son sus reacciones fisiológicas, junto con la aparición de imágenes negativas sobre lo que le puede ocurrir.
  • Síntomas conductuales: Huir del estímulo o situación temida. Evitar ir a lugares o contextos donde el causante del miedo pueda aparecer la persona aquejada de este tipo de fobia va reduciendo el número de lugares por los que solía moverse, evitando sentir el malestar que le provocan.

 

Las fobias específicas

También denominadas fobias simples. Debido a la especificidad del estímulo o situación que las provoca, se pueden agrupar en cuatro subtipos

  • a) Tipo animal;
  • b) Tipo ambiental;
  • c) Tipo sangre-inyecciones-daño
  • d) Tipo situacional.

 

Las primeras o de tipo animal, se refieren a una amplia gama de especies, que pueden causarle un temor extremo al niño o adolescente, como pueden ser los perros o gatos, ciertos tipos de insectos o de reptiles, gusanos, etc.

Las segundas deben su nombre (ambiental), a todo el espectro de fenómenos meteorológicos como pueden ser los rayos y tormentas, estar en alturas, etc. que son los elicitadores de esa respuesta de ansiedad más o menos intensa.

Las terceras o fobias de tipo situacional, como su propio nombre indica, toman la forma de un temor desproporcionado e irracional a estímulos tales como los túneles, puentes, ascensores, autobuses, quedarse solo, la oscuridad, etc.

Las cuartas o fobias de tipo sangre-inyección-daño sugieren un miedo o temor excesivos a objetos, material y procedimientos quirúrgicos (invasivos o no): dentistas, ginecólogos, hospitales; visión de sangre o heridas (hematofobia), etc.

Algunas fobias simples características son:

  • A animales o insectos: arañas, pájaros, ratones…
  • A estímulos relacionados con la enfermedad: sangre, inyecciones, heridas, dolor…
  • A transportes públicos: avión, metro, túneles, puentes, coches…

 

Existen también fobias simples relacionadas con el miedo al ahogamiento, al vómito, al contagio de enfermedades, al polvo, etc. A consecuencia de esto sus relaciones sociales, hobbies, trabajo, etc., también se ven reducidos. Esto implica que sea muy fácil caer en una depresión y desarrollar un bajo autoconcepto. A continuación algunas que son características.

 

Agorafobia

Se trata del miedo a espacios abiertos, a salir de casa o de lugares reconocidos como seguros, sin estar acompañado/a. La permanencia en espacios amplios donde hay tumulto, o donde no se encuentra una salida fácil o a la vista, desencadena el miedo. De este modo, la persona con agorafobia comienza a dar las consecuentes respuestas de evitación, al medio que considera amenazante, agudizando los síntomas, por lo que es muy importante un tratamiento de exposición progresiva y des-aprendizaje de la ansiedad.

Fobia social

Cierto grado de ansiedad en reuniones sociales es normal e incluso adaptativo, al favorecer unas relaciones adecuadas en función del contexto. Cuando esta ansiedad es excesiva y se mantiene durante todo el tiempo e incluso después de la interacción social, hablamos de fobia social. La fobia social dificulta y limita las relaciones con los demás. La persona que la padece se siente observada y juzgada por los demás, y tiene miedo a hacer o decir algo que le ponga en ridículo. Por lo general, la persona con fobia social es consciente de que su miedo es irracional, pero aún así intenta evitar las situaciones de carácter social o las afronta con mucha ansiedad, escapando antes o después con cualquier excusa.

Los síntomas físicos son los mismos que en cualquier otra fobia, incluyendo la tendencia a ponerse colorado y a que la sudoración sea mayor en las manos. La respuesta conductual suele ser permanecer callado, no mirar a los ojos o evitar las miradas y como decíamos al principio huir de la situación y/o personas temidas. Suele acompañarse de una baja autoestima, que a veces viene dada por un acontecimiento concreto (una ruptura amorosa, haberse sentido violento o en ridículo en una situación social…). En otros casos la fobia se va generalizando poco a poco sin saber con exactitud las causas. Un tratamiento adecuado evita su agravamiento y que ésta se vaya “desaprendiendo”, con el fin de que las relaciones con los demás se vivan como algo enriquecedor y la vida cotidiana de la persona no se vea limitada.

 

Fobia a tragar

La fobia a tragar (o a atragantarse) se caracteriza por miedo a atragantarse al ingerir comida, líquidos o pastillas, a veces tras un episodio de atragantamiento.

 

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Técnicas de Integración Cerebral (TIC): ¿cómo funcionan?

técnicas de integración cerebral

Las técnicas de integración cerebral (TIC), son en la actualidad una de las prácticas terapéuticas más innovadoras y eficaces para el tratamiento de traumas, ansiedad, fobias, obsesiones y procesos de duelo, basada en los últimos avances y descubrimientos sobre el funcionamiento cerebral durante el procesamiento de la emoción.

En Avance Psicólogos Madrid venimos empleando las Técnicas de Integración Cerebral (TIC) desde sus comienzos en España, corroborando su eficacia en el tratamiento de la ansiedad, crisis de pánico, estrés postraumático, duelos, trastornos obsesivos-compulsivos (TOC), fobias, miedos, depresión, etc

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Base teórica de las TIC

Las TIC derivan de la hipótesis de trabajo desarrollada por la psicóloga Francine Saphiro, que en 1987 desarrolló la técnica EMDR (Eyes Movement Desensitization and Reprocessing) traducido como Estimulación y Reprocesamiento a través del Movimiento Ocular, publicando sus exitosos resultados en 1989. El protocolo de ambas técnicas es diferente y ambas son complementarias.

La aplicación y desarrollo de la técnica EMDR por Francine Saphiro consiguió excelentes resultados con voluntarios víctimas de abusos sexuales y con veteranos de la guerra de Vietnam, que presentaban un severo Síndrome de Estrés Postraumático, sin resultados significativos hasta entonces con ninguna otra técnica de psicoterapia.

Las TIC parten de la hipótesis, desarrollada por Francine Saphiro, de que durante un acontecimiento emocionalmente intenso, es tal la cantidad de neurotransmisores que se agolpan en la zona encargada de procesar la información a nivel emocional, en la amígdala en el Hemisferio derecho del cerebro, que queda bloqueada dicha información sin que pueda integrarse en la zona racional y verbal, situada en el Hemisferio Izquierdo, por lo tanto el acontecimiento o trauma no puede procesarse.

Cuando ambos hemisferios son estimulados de forma alterna mientras se recuerda el suceso emocionalmente impactante, este “volcaje”de la información de un hemisferio a otro se hace posible, solucionando el trauma, fobia, duelo o emoción bloqueada en la “zona emocional del cerebro.” Una vez la información se integra en ambos hemisferios, puede “digerirse”. Esta hipótesis de trabajo y los modelos desarrollados a partir de ella junto con las técnicas psicoterapéuticas que se aplican hoy, ha sido revolucionario en psicoterapia.

 

¿Para qué casos es una buena terapia?

Las TIC ayudan al procesamiento de la información bloqueada, a través de la estimulación alterna de los hemisferios cerebrales, mediante el uso de la Técnica de Gafas Interhemisféricas y de la Técnica del Ojo por Vez. Esta estimulación de ambos hemisferios re-procesando e integrando la información, provoca el equilibrio de la información, lo que favorece su integración. Se desbloquean así sucesos traumáticos o causantes en mayor o menor medida de ansiedad y somatizaciones o alteraciones psicofisiológicas y afectivas que de seguir bloqueadas pueden ser muy limitantes en nuestra vida diaria.

Lo más fascinante del tratamiento con TIC, es que en la mayoría de las ocasiones existen acontecimientos anteriores, aparentemente olvidados y recordados durante la aplicación de la técnica, que también quedan resueltos durante el tratamiento.

 

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