Psicología

Problemas frecuentes abordados en terapia de pareja

Problemas frecuentes abordados en terapia de pareja

Problemas frecuentes abordados en terapia de pareja. La terapia de pareja ofrece tanto una ayuda profesional como un contexto desde los que es posible dar solución a muchas dinámicas problemáticas que se dan en las relaciones amorosas.

Sin embargo, es habitual que quienes acuden por primera vez a esta clase de sesiones no sepan muy bien qué pueden esperar de la terapia de pareja. Por ejemplo, no resulta raro que acudan simplemente para aprender a discutir de una manera más calmada y constructiva, sin tener en cuenta que esta clase de intervención psicológica puede servir también para que no tengan tantos motivos por los que discutir.

 

Si te gustaría saber más acerca de las formas de malestar que pueden ser superadas con la ayuda de un psicólogo formado en terapia de pareja, sigue leyendo; aquí encontrarás un resumen sobre los problemas que pueden ser abordados en estas sesiones.

Nuestra Terapia de Pareja

¿Qué problemas de relación pueden ser abordados en la terapia de pareja?

Estos son los principales tipos de problemas ante los cuales resulta útil la terapia de pareja.

1. Grandes diferencias en las metas a largo plazo

Es frecuente que las parejas lleguen a un punto en el que se planteen planes de futuro y compromisos a largo plazo; esto hace que surjan desacuerdos en cuanto a prioridades, estilo de vida que se busca, necesidad o no de tener hijos, etc. En la terapia de pareja se crea una vía de diálogo sobre estos temas tan delicados, de manera que cada parte pueda ordenar sus ideas, dejar claras sus prioridades y temores, y reconocer intereses comunes y posibles soluciones a este aparente choque de intereses.

2. Insatisfacción con la coordinación en cuanto a las tareas del hogar

El simple hecho de convivir bajo un mismo techo viene con una serie de responsabilidades y con la necesidad de ponerse de acuerdo para dejar claro quién se encarga de hacer qué. Esto puede llegar a ser algo difícil de gestionar para muchas parejas, siendo una fuente de frustración y de discusiones constantes. En estos casos, la terapia de pareja es un lugar propicio para expresar los diferentes puntos de vista y llegar a una solución en la que ambas partes llegan a un acuerdo y no haya alguien sacrificándose mucho más que el otro.

3. Falta de empatía

La falta de empatía es uno de los problemas de comunicación más comunes en la pareja y una de las causas que más conflictos, discusiones y rupturas genera en todo tipo de parejas.

Este déficit consiste en que uno o ambos miembros de la relación tienen problemas para ponerse en el lugar del otro y comprender sus problemas sin juzgarlo, así como de identificar sus emociones, necesidades o anhelos y actuar en consecuencia.

La empatía es una habilidad social que se aprende progresivamente desde la infancia, que puede entrenarse y mejorarse durante la edad adulta, y que nos ayuda a relacionarnos de manera adaptativa tanto con seres queridos, como con colegas de trabajo e incluso completos desconocidos con los que apenas hemos iniciado una conversación. Sin e,bargo, es en los vínculos afectivos más fuertes en los que cobra especial importancia.

4. Pérdida del respeto mutuo

La pérdida de respeto hacia la otra persona es otro de los indicadores definitorios de que existen serios problemas en una relación afectiva.

Esta falta de respeto se puede manifestar de muchas maneras, pero en el ámbito de la comunicación suele plasmarse en interrupciones frecuentes, comentarios sarcásticos constantes ante las peticiones u opiniones del otro, burlas, e incluso en el hecho de ignorar lo que dice la otra persona. En los casos más extremos, la pérdida de respeto pasa a formar parte de una dinámica de maltrato psicológico (si se da con insultos, amenazas, intentos de manipulación constantes, etc.); en el caso de que se haya pasado ese umbral, la terapia de pareja deja de ser la solución y lo prioritario es cortar la relación cuanto antes.

5. Crisis por infidelidad

Las infidelidades son un motivo de consulta muy frecuente entre quienes van a terapia de pareja, y la crisis que desencadena se expresa de diferentes maneras: falta de confianza en el otro, pocos incentivos para seguir comprometiéndose en esa relación, reproches y discusiones constantes, etc. En terapia de pareja se explora las posibilidades de reparación del daño causado y si existen motivos de peso por los que esa relación de pareja debería continuar.

6. Malestar por conflictos con terceros

A veces, los problemas de pareja son una extensión de conflictos originados fuera de ese noviazgo o matrimonio en concreto. Por ejemplo, ocurre cuando una de las dos personas se lleva mal con la familia de la otra. En situaciones así, es frecuente sentirse mal por el posicionamiento que la otra persona ha adoptado ante esas discusiones o peleas: aparece la idea de que no existe un apoyo incondicional, que esa persona está de parte de los demás y que eso es una señal de su falta de compromiso, etc.

7. Efectos colaterales de problemas de salud

Cuando uno de los miembros de la pareja desarrolla problemas de salud física o psicológica, eso puede generar una asimetría que, si no es gestionada adecuadamente, puede alterar la relación, dando lugar a un ambiente enrarecido: dudas acerca de si la otra persona puede comprender a quien está enfermo, sensación de inutilidad si no se logra ayudar a quien tiene ese problema de salud, etc.

8. Aparente falta de interés en el otro

A veces, aparecen problemas cuando parece que uno de los miembros de la pareja siente poco interés por la otra persona; esto se puede plasmar en lo sexual, o simplemente en sus pocos esfuerzos por pasar tiempo juntos. Factores como el estrés laboral, la carga excesiva de responsabilidades del hogar o incluso la posible existencia de trastornos del estado de ánimo hacen que lo que en apariencia es poco interés en realidad esconda un problema más complejo.

9. Problemas de tipo sexual

Esto puede tener que ver con disfunciones sexuales, o con malas dinámicas comunicativas: la existencia de temas tabú que impiden saber lo que le gusta a la otra persona, la creencia de que la otra persona no siente interés por el sexo, etc.

 

¿Te interesa acudir a terapia de pareja?

Si quieres contar con ayuda profesional en un proceso de terapia de pareja, ponte en contacto con nosotros. En Avance Psicólogos ayudamos a pacientes individuales y a parejas que necesitan superar formas de malestar emocional presentes en su día a día, y disponemos de más de dos décadas de experiencia.

Nuestra Terapia de Pareja

Referencias bibliográficas:

Biscotti, O. (2006). Terapia de Pareja: una mirada sistémica. Buenos Aires: Lumen. Problemas frecuentes abordados en terapia de pareja
Sternberg, J. (1997). Satisfaction in close relationships. Nueva York: Guilford Press. Problemas frecuentes abordados en terapia de pareja

Problemas frecuentes abordados en terapia de pareja

Las 7 fases de la terapia de pareja

Las 7 fases de la terapia de pareja

Las 7 fases de la terapia de pareja. La terapia de pareja es una modalidad de intervención psicológica cada vez más demandada. En este artículo veremos cómo se estructura y el modo en el que se va adaptando a las necesidades de quienes acuden a ellas. Es decir, veremos un resumen acerca de las fases de la terapia de pareja.

Nuestra Terapia de Pareja

Las principales etapas de la terapia de pareja

La terapia de pareja puede adoptar formas variadas dependiendo del paradigma teórico-práctico del que parte y del problema a abordar; sin embargo, como norma general suele presentar las fases que veremos a continuación.

 

1. Entrevista inicial

En la primera sesión, que no es en sí parte de la intervención psicológica, se establece una primera toma de contacto con las necesidades y problemas a abordar. En esta reunión es preferible que estén presentes ambos miembros de la relación de pareja, y se busca tanto realizar un recabamiento de datos inicial por parte del psicólogo, como dar información acerca de lo que se puede esperar de la terapia de pareja, despejar dudas e identificar casos en los que está claro desde el primer momento que la solución no pasa por este tipo de servicios (por ejemplo, en casos de malos tratos o ante infidelidades en las que aún no se ha cortado el contacto con la tercera persona con la que han tenido lugar esas infidelidades).

2. Entrevistas por separado

En esta fase de la terapia de pareja se habla por separado con ambos miembros de la relación para que cada uno explique su punto de vista acerca de lo que ocurre. Estas reuniones son muy útiles para evitar que la presión lleve a los pacientes a intentar falsear su versión con tal de ajustarse a las expectativas y los deseos del otro, y expresarse desde la honestidad. Por supuesto, el rol del psicólogo es de neutralidad, sin prejuzgar ni expresar cómo cree que deberían ser las cosas según su propio sistema ético. El objetivo de la terapia no es dar clases de moralidad, sino explorar las posibilidades de reparación de la relación de pareja y aplicar las medidas necesarias para que estas propicien el bienestar de ambas personas.

3. Establecimiento de una hipótesis

Llegados a esta etapa de la terapia de pareja, el o la profesional establece una hipótesis acerca de cuáles son las principales causas del problema que afecta a esa relación, y a partir de ahí crea una propuesta de intervención.

4. Creación de un consenso acerca de los objetivos a alcanzar

En esta fase, tiene lugar la devolución de la información en la que el psicólogo explica su hipótesis, su visión de los problemas a tratar y las metas a alcanzar, y se escucha el punto de vista de los miembros de la relación de pareja. Si están de acuerdo, se pacta un programa de intervención con objetivos a cumplir a corto, medio y largo plazo; si no, el psicólogo toma nota de la nueva información y revisa su propuesta para ver si debe ser modificada.

5. Implantación del programa de intervención en terapia de pareja

Esta es la etapa más importante de la terapia de pareja, en la que se alternan las sesiones de diálogo y deliberación con el terapeuta y con el otro miembro de la relación, y el seguimiento de técnicas y estrategias a aplicar al día a día para mejorar la calidad de la relación, siempre teniendo en cuenta cuáles son los objetivos a alcanzar durante esa semana.

6. Seguimiento

El psicólogo va tomando nota acerca de los progresos, estancamientos o posibles retrocesos que ocurren en la relación de pareja, reajustando los objetivos a alcanzar y ofreciendo estrategias y técnicas nuevas si es necesario.

7. Cierre de la terapia

En esta última fase, se realiza un repaso de los progresos realizados y se da por concluido el proceso de terapia de pareja, resolviendo dudas y permitiendo que los pacientes cobren consciencia de la relación que hay entre los nuevos patrones de comportamiento que han adoptado y las mejoras que han experimentado en su convivencia, en su manera de comunicarse, en sus momentos juntos, etc.

 

¿Buscas servicios de terapia de pareja?

Si te interesa iniciar un proceso de terapia de pareja, ponte en contacto con nuestro equipo de profesionales. En Avance Psicólogos disponemos de más de 20 años de experiencia ayudando a personas con todo tipo de problemas, y en la actualidad ofrecemos tanto asistencia psicoterapéutica como servicios de psiquiatría, neuropsicología, coaching y logopedia. Nuestras sesiones pueden ser presenciales (en nuestro centro situado en Madrid) o a través de sesiones online por videollamada.

Nuestra Terapia de Pareja

Referencias bibliográficas:

Ahluwalia, H.; Anand, T & Suman, L.N. (2018). Marital and family therapy. Indian Journal of Psychiatry, 60(4): pp. S501 – S505. Las 7 fases de la terapia de pareja

Biscotti, O. (2006). Terapia de Pareja: una mirada sistémica. 1a. ed. Buenos Aires: Lumen. Las 7 fases de la terapia de pareja

O’Donohue, W. and Ferguson, K.E. (2006). Evidence-Based Practice in Psychology and Behavior Analysis. The Behavior Analyst Today.

 

 

Fases de la terapia contra una fobia

Fases de la terapia contra una fobia

Fases de la terapia contra una fobia. Las fobias forman parte de los trastornos de ansiedad más frecuentes. Por ello, muchas de las personas que acuden al psicólogo buscando ayuda profesional presentan una alteración perteneciente a esta categoría.

A lo largo de las próximas líneas encontrarás un resumen acerca de cuáles son las etapas de la psicoterapia aplicada a las fobias, y te podrás hacer una idea de cómo es la intervención.

Nuestra Terapia para las Fobias

¿Cuál es el objetivo de la intervención psicológica ante las fobias?

Las fobias son trastornos de ansiedad caracterizadas por una rápida subida de la activación nerviosa y de los niveles de angustia ante estímulos determinados. Estos últimos, conocidos como “estímulos fóbicos”, pueden ser prácticamente cualquier cosa: arañas, agujas, tormentas, el interior de un avión, perros, etc. También, en algunos casos, se habla de fobias sociales, que se dan ante la perspectiva de tener que interactuar con personas desconocidas o semi-desconocidas.

Así pues, una vez se ha desarrollado una fobia, cada vez que se esté en presencia de uno de esos elementos que suponen un estímulo fóbico aparecerán los síntomas de este trastorno, e incluso pueden surgir al imaginarlos. El malestar y la sensación de pérdida de control sobre el propio cuerpo debido a la repentina subida de los niveles de ansiedad hacen que la calidad de vida de la persona quede significativamente dañada, hasta el punto de necesitar ayuda profesional.

Por suerte, la psicoterapia se ha mostrado muy eficaz a la hora de superar estas psicopatologías en relativamente poco tiempo. Así pues, el objetivo de la intervención psicológica es hacer que la persona deje de sufrir problemas de ansiedad extrema ante los estímulos fóbicos.

 

Las etapas de la psicoterapia contra las fobias

Aunque existe una gran variedad de fobias, la gran mayoría de ellas son prácticamente iguales en cuanto a sus síntomas y el modo en el que pueden ser tratadas en terapia, solo cambia aquello que produce la aparición del malestar. Teniendo en cuenta esto, las principales etapas de la terapia para las fobias son las siguientes.

1. Entrevista inicial

En la primera fase, el paciente describe de manera resumida qué es lo que le pasa y cuál es su contexto vital, y el psicólogo hace las preguntas clave para comprender cuál es la fuente de malestar que afecta a esa persona; a la vez, el profesional va adoptando medidas que contribuyan a crear un correcto vínculo terapéutico.

2. Establecimiento de una hipótesis

En esta fase el psicólogo establece una hipótesis sobre cuál es la naturaleza de lo que afecta al paciente. En este caso, una fobia. Luego, traslada esta información al paciente para ver si está de acuerdo y tomar nota de los posibles matices que este último pueda añadir para complementar la información que el psicólogo había recopilado.

3. Establecimiento de metas a alcanzar

El tratamiento de las fobias sigue una estructura de retos concretos de dificultad ascendente; una vez alcanzado uno, se pasa al siguiente. En esta fase de la terapia, se crea una jerarquía de situaciones ordenadas según el grado en el que provocan reacciones fóbicas, poniendo primero aquellas en las que los síntomas serían menos intensos, y finalmente aquellas en las que los síntomas serían extremos. A partir de esta secuencia de metas, terapeuta y paciente acuerdan que esa será la estructura que seguirá la terapia y que mostrará el progreso que se ha ido realizando.

4. Reestructuración cognitiva

La reestructuración cognitiva es un conjunto de técnicas utilizadas para que el paciente se desprenda de las creencias disfuncionales que hasta ese momento han estado alimentando el trastorno que le afecta, y que en este caso es la fobia. Esto se consigue a través del diálogo y la formulación de preguntas clave que llevan a dudar de lo que el paciente creía que sabía acerca del mundo y de sí mismo.

5. Aplicación de las técnicas de modificación conductual

En esta fase, combinada e intercalada con la anterior, se expone al paciente a las situaciones capaces de desencadenar los síntomas de las fobias, aunque dándole las herramientas y las técnicas necesarias para resistir las ganas de evitar esos estímulos y haciendo lo posible por que los asocie con un estado de calma. Las técnicas más utilizadas para ello son la exposición controlada y la desensibilización sistemática.

6. Cierre

En la última fase de la terapia, se hace un repaso de los progresos realizados y se ofrece indicaciones para que de ese momento en adelante el paciente sea capaz de vivir al margen de ese trastorno que le había estado afectando en el día a día.

 

¿Te interesa iniciar un proceso de psicoterapia?

Si estás buscando servicios de asistencia psicológica para superar una fobia o cualquier otro trastorno de ansiedad, ponte en contacto con nosotros. En Avance Psicólogos disponemos de una trayectoria de más de 20 años dedicándonos al ámbito de la psicoterapia, y además de atender a pacientes que acuden a nuestra consulta de manera individual, también realizamos terapia familiar y de pareja, entre otros servicios.

Puedes contar con nosotros tanto en el formato de terapia presencial en nuestro centro ubicado en Madrid, como en el formato de terapia online por videollamada.

Nuestra Terapia para las Fobias

Referencias bibliográficas:

American Psychiatric Association. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Quinta edición. DSM-5. Masson, Barcelona.
Bourne, E.J. (2005). The Anxiety & Phobia Workbook. Oakland: New Harbinger Publications. Fases de la terapia contra una fobia
Capafons, J.I. (2001). Tratamientos psicológicos eficaces para las fobias específicas. Psicothema.
Caballo, V. (2002). Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos. Vol. 1 y 2. Madrid: Siglo XXI. Fases de la terapia contra una fobia
Dubord, G. (2011). Part 12. Systematic desensitization. Canadian Family Physician, 57(11): 1299.
García-García, E.S., Rosa-Alcázar, A.I., Olivares-Olivares, P.J. (2011). Terapia de exposición mediante realidad virtual e internet en el trastorno de ansiedad/fobia social: Una revisión cualitativa. Terapia Psicológica.

Desconfianza en la relación de pareja: qué es y posibles soluciones

Desconfianza en la relación de pareja: qué es y posibles soluciones

Desconfianza en la relación de pareja: qué es y posibles soluciones. La desconfianza en el contexto de una relación de pareja es una de las formas de malestar que más afectan a quienes no están satisfechos con su noviazgo o matrimonio. Por suerte, esta situación no tiene por qué durar para siempre, y hay varias maneras de ponerle fin reforzando el vínculo amoroso entre ambos.

En este artículo encontrarás varias ideas clave para superar la desconfianza en la pareja.

¿Qué es la desconfianza en la relación de pareja?

Toda relación de pareja se fundamenta en una serie de compromisos. El simple hecho de tener planes de futuro juntos hace necesario que las acciones de cada persona involucrada en la relación se comporte en consecuencia a la idea de que hay que ser honesto y pensar en la otra persona al pensar en los meses y los años que están por venir. Dicho de otra forma, sin renunciar totalmente a la propia individualidad, no hay que olvidar que la felicidad de la otra persona está ligada a lo que uno mismo haga, y viceversa.

En este sentido, la desconfianza en la relación de pareja es el problema consistente en una ruptura tanto de ese flujo de comunicación, como de las expectativas de vida en común. Por ello, se trata de un fenómeno que desgasta la convivencia y la relación amorosa, siendo una de las causas más frecuentes de ruptura.

¿Qué hacer ante la falta de confianza en una relación de pareja?

La manera más eficaz de superar los problemas de desconfianza es asistir a terapia de pareja (o familiar, si esto ocurre en el ámbito de la familia). A través de esta clase de programas de intervención psicológica se trabaja en el re-establecimiento de vínculos afectivos a través de nuevas maneras de comunicarse y de convivir, y desde la creación de consensos que permiten reparar el daño causado. Además, también puede ser necesario o útil asistir a psicoterapia orientada hacia el individuo, sobre todo si el malestar que existe en ese noviazgo o matrimonio tiene que ver con alteraciones emocionales que afectan sobre todo a una de las personas involucradas: estrés laboral, distimia, baja autoestima, etc.

Sin embargo, más allá de la terapia psicológica, hay estrategias que las personas en pareja pueden aplicar por ellas mismas para gestionar del mejor modo posible esa desconfianza. Aquí encontrarás un resumen de las más destacadas.

1. Detección del sentimiento de agravio

En primer lugar, es importante que cada uno reflexione sobre las posibles acciones que uno mismo ha realizado y que pueden haber supuesto una afrenta para la otra persona, o que pueden haber sido percibidas como tales. Esto es importante porque, después de este tipo de situaciones, es frecuente que la comunicación se enturbie y que la persona a la que le hemos “fallado” no comunique bien qué es lo que hemos hecho mal. Además, debe ser realizado aunque sintamos que la otra persona también nos ha fallado, porque puede ser que en fases anteriores de este conflicto hayamos sido injustos.

Por otro lado, es importante distinguir entre los casos en los que esa afrenta ha sido real o tan solo ha sido percibida como tal; en el primer caso resulta especialmente importante reparar el daño causado, y en el segundo, aclarar un malentendido, pero no de manera unidireccional y dejando que la otra persona se exprese, sin minusvalorar su malestar.

2. Búsqueda de un equilibrio

En esta fase, debemos pensar en hasta qué punto le debemos unas disculpas o una compensación a la otra persona, y hasta qué punto ella nos debe eso a nosotros. Ambos elementos son compatibles: un ataque injusto no compensa otro ataque injusto en dirección contraria. Incluso si los dos os habéis hecho daño y os habéis dado motivos para desconfiar, para superar esa situación debéis aportar algo a la reparación de ese vínculo.

Por supuesto, también es posible que solo una de las partes haya dañado a la otra; sin embargo, debes intentar adoptar una perspectiva lo más distanciada y neutral posible para determinar si es el caso, porque es muy fácil asumir la actitud de alguien que no tiene por qué pedir perdón por nada, eso distorsionaría tu visión de lo sucedido.

3. Reconocimiento de cómo se siente la otra persona

Esta segunda acción es la continuación lógica de la anterior: hay que ir más allá de la introspección y hablar con la otra persona a partir de las conclusiones que hemos extraído acerca de lo que ocurre. Para ello, hay que acordar de antemano un momento y un lugar para explicarse sin prisas y en un entorno tranquilo. Es muy importante que también acordéis respetar los turnos y no alzar la voz, dos puntos de acuerdo que, aunque sencillos, son un precedente de la mentalidad que debéis adoptar para encontrar puntos en común.

4. Demostración del compromiso de pareja

En esta fase, se hace necesario pasar de las palabras a los hechos: dado que la confianza en el otro se ha visto dañada (en uno o en ambos sentidos), hay que proponerse objetivos claros que muestren un renovado compromiso en la relación. Además, no deberían limitarse a una acción puntual, sino que deben incorporarse a los hábitos del día a día. Por ejemplo, asumir más tareas del hogar y realizarlas en el tiempo acordado sin limitarse a prometer que lo haremos “luego”, pasar más tiempo juntos, ser transparente con los planes de futuro que nos interesan, etc.

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Si te interesa disponer de apoyo psicológico profesional, ya sea en psicoterapia individualizada o en terapia familiar o de pareja, ponte en contacto con nosotros. En Avance Psicólogos llevamos más de dos décadas atendiendo a personas con todo tipo de formas de malestar emocional y problemas en la gestión de las relaciones personales, y en la actualidad trabajamos tanto de manera presencial en nuestro centro ubicado en Madrid, como a través de la terapia online por videollamada.

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Referencias bibliográficas:

Biscotti, O. (2006). Terapia de Pareja: una mirada sistémica. Buenos Aires: Lumen.
Christensen, A., Atkins, D.C., Yi, J., Baucom, D.H. y George, W.H. (2006). Couple and individual adjustment for 2 years following a randomized clinical trial comparing traditional versus integrative behavioral couple therapy.J Consult Clin Psychol. 74(6):1180 – 1191.
Shackelford, T.K.; Voracek, M.; Schmitt, D.P.; Buss, D.M.; Weekes-Shackelford, V.A.; Michalski, R.L. (2004). Romantic jealousy in early adulthood and in later life. Human Nature. 15 (3): 283 – 300.

Cómo saber cuándo asistir a terapia de pareja

Cómo saber cuándo asistir a terapia de pareja

Cómo saber cuándo asistir a terapia de pareja. La terapia de pareja es una forma de intervención psicoterapéutica que, a diferencia de la terapia psicológica convencional dirigida a un individuo con problemas personales, tiene como principal objetivo explorar las posibilidades de mejora de una relación amorosa, y hacer lo posible por restablecer ese vínculo.

Así pues, los psicólogos formados para ofrecer esta clase de servicios trabajan con ambos miembros de un matrimonio o un noviazgo para establecer cambios en el modo en el que ambos interactúan entre sí durante el día a día. Ahora bien, los problemas abordados a partir de este tipo de terapia suelen presentarse de maneras muy variadas, así que… ¿cómo saber cuándo ir a terapia de pareja? Veámoslo en este artículo.

¿Cómo saber cuándo iniciar un proceso de terapia de pareja?

Estos son los motivos más comunes que ameritan ir a terapia de pareja.

1. Celos

Los celos siguen siendo una de las principales razones por las que muchas personas van a terapia de pareja. Esta clase de problemas pueden plasmarse tanto en simple malestar por parte de quien experimenta los celos, como en actitudes controladoras que se dan con más frecuencia de lo habitual. Cabe recordar que si los celos se transforman en comportamientos recurrentes que pueden ser considerados una forma de maltrato, la terapia de pareja no puede ser iniciada y la prioridad es romper la relación.

2. Mala gestión de las discusiones

Las discusiones no tienen por qué convertirse en luchas ni en intercambios de reproches. Saber vivir bien en pareja también pasa hacer que discutir sea algo constructivo, a través de lo cual ambos miembros de la relación puedan hacer explícitos sus intereses y buscar consensos.

Por ello, en terapia de pareja se proponen ejercicios de “entrenamiento” de esas habilidades a la hora de gestionar las discusiones, para que sean el reflejo de la asertividad de cada una de las partes.

 

3. Crisis de confianza por infidelidad

La infidelidad es otra de las principales causas por las que se va a terapia de pareja.

Normalmente, una de las maneras en las que estos sucesos dañan la relación amorosa tiene que ver con la falta de confianza. A fin de cuentas, si se entiende que la otra persona ha roto una de las muestras de compromiso más importantes sobre las que se erige la relación, cuesta hacer planes de futuro juntos mientras no se demuestre que ese compromiso mutuo ha sido reparado y asegura una cierta estabilidad.

4. Diferencias significativas en los planes de futuro

Tener claro si tendréis hijos, si viviréis en el campo o en la ciudad, si una de las partes estará viajando mucho por trabajo o no… Las grandes diferencias a la hora de planear expectativas a meses o años vista también es un factor que genera problemas en las relaciones de pareja, y por el que muchos van al psicólogo. En las sesiones de terapia de pareja se busca consensos y maneras de satisfacer a ambas partes haciendo que la relación pueda tener continuidad sin hacer que una de las personas termine sacrificando mucho más que la otra, y ambos puedan ser felices.

5. Insatisfacción con el tiempo que se pasa juntos

La gestión de las horas a la semana que ambos miembros de la pareja pasan juntos es otra de las fuentes de malestar más frecuentes en los matrimonios y los noviazgos. El estrés laboral, la necesidad de criar a los hijos, la falta de recursos materiales de algún tipo… son factores que, si no son abordados de la manera correcta, harán que esas dos personas apenas puedan pasar tiempo dedicándolo al otro, y que cuando este se da, resulte insatisfactorio por la falta de planificación o por el cansancio.

6. Errores frecuentes en la manera de comunicarse

Los malentendidos y los fallos a la hora de escuchar al otro también son elementos muy habituales entre los motivos por los que la gente va a terapia de pareja. Mejorar en este aspecto pasa por mejorar las habilidades sociales y por saber crear contextos de diálogo en los que la comunicación sea fluida.

 

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Si te interesa empezar un proceso de terapia de pareja, te invitamos a ponerte en contacto con nuestro equipo de profesionales. En Avance Psicólogos llevamos más de 20 años atendiendo a personas con problemas de pareja, malestar por una gestión disfuncional de las emociones, baja autoestima, falta de habilidades sociales y todo tipo de trastornos psicológicos. Puedes contar con nosotros tanto en nuestro centro situado en Madrid, como a través de la modalidad de terapia online por videollamada.

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Referencias bibliográficas:

Blow, A.J. & Hartnett, K. (2005). Infidelity in Committed Relationships II: A Substantive Review. Journal of Marital and Family Therapy, 31: pp. 217 – 233.
O’Donohue, W. and Ferguson, K.E. (2006). Evidence-Based Practice in Psychology and Behavior Analysis. The Behavior Analyst Today. Cómo saber cuándo asistir a terapia de pareja
Shackelford, T.K.; Voracek, M.; Schmitt, D.P.; Buss, D.M.; Weekes-Shackelford, V.A.; Michalski, R.L. (2004). Romantic jealousy in early adulthood and in later life. Human Nature. 15 (3): 283 – 300. Cómo saber cuándo asistir a terapia de pareja

¿Qué es la terapia de pareja para casos de infidelidad?

¿Qué es la terapia de pareja para casos de infidelidad?

La infidelidad es un fenómeno relativamente frecuente entre los problemas que suelen afrontar quienes están en una relación de noviazgo o en un matrimonio. Por ello, es también uno de los motivos de consulta que más se ven entre quienes acuden a terapia de pareja.

En este artículo veremos un resumen de cuáles son las medidas de intervención psicológica utilizadas en la terapia de pareja aplicada a los casos de crisis por infidelidad.

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Terapia de pareja ante la infidelidad: ¿cuáles son sus características?

Si bien cada caso de terapia de pareja se adapta a las particularidades de cada caso teniendo en cuenta las características tanto de los miembros individuales de la relación como de la relación en sí misma, por lo general hay una serie de formas de intervención que suelen ser aplicadas ante los casos de infidelidad. Son las siguientes.

 

1. Establecimiento de la situación inicial

Si bien no es en sí una forma de intervención psicológica, este elemento es indispensable en la terapia de pareja ante casos de infidelidad, y consiste sobre todo en aclarar si en ese momento la infidelidad aún se está produciendo o ya se han adoptado las medidas adecuadas para cortar la relación con esa tercera persona. De no ser así, se asume que la terapia de pareja no puede iniciarse porque no tiene razón de ser.

2. Análisis de la crisis emocional, comportamental y comunicativa

La crisis desencadenada por un caso de infidelidad se plasma tanto en el vínculo afectivo como en los patrones de comunicación entre ambos miembros de la pareja y en los hábitos de vida en común. Por ello, es necesario realizar un análisis para ver hasta qué punto lo sucedido ha tenido un impacto en todas estas áreas, y en qué medida.

3. Mediación y exteriorización de las emociones

Ambas partes tienen mucho que expresar, pero las dinámicas de convivencia, sobre todo al vivir en un contexto de tensión u hostilidad mutua que no lo propicia. Por eso, en terapia de pareja se crea un espacio en el que ambos pueden decir cómo se sienten, tanto en sesiones a tres como en reuniones a solas con el terapeuta. Todo ello sin ánimos de vengarse o atacar al otro, a través de técnicas psicológicas que favorecen el establecimiento de consensos y la adopción de una mentalidad constructiva.

4. Reparación del daño causado y reestablecimiento del compromiso

Toda relación de pareja necesita un cierto grado de compromiso, y de hecho está basado en él. Pero tras un caso de infidelidad, es necesario ir más allá de las palabras para demostrar que ese compromiso puede regenerarse y plasmarse en acciones concretas. Para ello es necesario reparar el daño causado por parte de quien ha cometido la infidelidad, dejando claro que hay una asimetría a corregir. En terapia se guía a ambos miembros de la pareja para definir cuáles deben ser esas acciones y a través de qué nuevos hábitos debe verse reflejado ese renovado compromiso.

5. Monitorización y seguimiento

A lo largo del proceso de terapia de pareja, el psicólogo va realizando un seguimiento de los progresos realizados, los problemas o formas de malestar que puedan salir al paso y que no habían sido tenidos en cuenta antes, o los posibles estancamientos. En caso de que sea necesario, introduce cambios en las dinámicas de terapia, tanto en lo que ocurre en las sesiones como en cuanto a las tareas a realizar entre sesión y sesión.

 

¿Buscas servicios de psicoterapia?

Si te interesa acudir a terapia de pareja, terapia familiar o psicoterapia para pacientes individuales, te invitamos a ponerte en contacto con nosotros. En Avance Psicólogos llevamos más de dos décadas ofreciendo asistencia psicológica profesional a personas con todo tipo de problemas, y en la actualidad ofrecemos además asistencia psiquiátrica y neuropsicológica, y coaching. Además, las sesiones pueden ser presenciales en nuestro centro situado en Madrid, o de manera online a través de videollamada.

Nuestra Terapia de Pareja

Referencias bibliográficas:

Ahluwalia, H.; Anand, T & Suman, L.N. (2018). Marital and family therapy. Indian Journal of Psychiatry, 60(4): pp. S501 – S505.
Atkins, D.C.; Baucom, D.H.; Jacobson, N.S. (2001). Understanding infidelity: correlates in a national random sample. The Journal of Family Psychology, 15(4): pp. 735 – 749.
Biscotti, O. (2006). Terapia de Pareja: una mirada sistémica. 1a. ed. Buenos Aires: Lumen.
Frederick, David & Fales, Melissa. (2014). Upset Over Sexual versus Emotional Infidelity Among Gay, Lesbian, Bisexual, and Heterosexual Adults. Archives of sexual behavior. 45. 10.1007/s10508-014-0409-9.

¿Qué es el rapport y para qué sirve?

¿Qué es el rapport y para qué sirve?

¿Qué es el rapport y para qué sirve?. El rapport es uno de los conceptos más importantes en el mundo de la psicoterapia, aunque su existencia va más allá de este ámbito y tiene que ver con prácticamente cualquier tipo de diálogo que se produzca cara a cara (o por videollamada). En este artículo veremos en qué consiste.

Nuestra Terapia Psicológica

¿Qué es el rapport?

El rapport hace referencia a un tipo de interacción en tiempo real en el que ambas partes están sincronizadas, psicológicamente “en sintonía”. Esto implica que el intercambio de información verbal y no verbal que se produce entre ellas tiene lugar de manera fluida y espontánea, dado que hay una conexión tanto intelectual como emocional.

El rapport es algo que debe darse en las sesiones de psicoterapia, y por ello los psicólogos estamos formados para propiciar su aparición en las reuniones con los pacientes. Sin embargo, también puede darse en entrevistas periodísticas, procesos de mentoría, en la relación deportista-entrenador, etc. Incluso puede surgir de manera espontánea e involuntaria en conversaciones informales entre amigos o miembros de una relación de pareja.

 

El rapport no es la empatía

Es importante no confundir el fenómeno del rapport con lo que conocemos como empatía. Mientras que lo primero se entiende mejor como un proceso que ocurre en una dinámica comunicativa concreta, la empatía es más bien un conjunto de predisposiciones psicológicas que se dan en los individuos, y que nos llevan a comprender tanto cómo se siente y piensa una persona, incluso si no estamos dialogando con ella. A la práctica es habitual que ambas cosas se solapen (y desde luego, ser una persona empática ayuda a establecer el rapport en una conversación), pero no tiene por qué ocurrir así.

Elementos del rapport

Los principales componentes del rapport son la coordinación, la atención mutua y la positividad mutua.

Coordinación

Al ser animales sociales, los seres humanos mostramos una cierta predisposición innata a ajustar inconscientemente nuestro lenguaje no verbal al de la persona con la que nos estamos comunicando: es lo que se conoce como efecto camaleón. Sin embargo, siempre es posible hacer esto de una manera deliberada, para conectar aún más con nuestro interlocutor.

Esto es parte de lo que es necesario hacer para establecer un buen rapport, lo cual incluye imitar el tipo de postura, el tipo de emociones expresadas (transmitiendo la idea de que estamos “de su lado”), el tono y volumen de la voz, y el ritmo con el que habla.

Atención mutua

La atención mutua debe ser reforzada a través de la escucha activa: no solo es importante escuchar, sino que además ha de quedar claro que estamos escuchando. Esto incluye mirar a los ojos durante la mayor parte del diálogo, expresar con gestos nuestras reacciones a lo que estamos escuchando, asentir cuando estamos de acuerdo con algo, etc.

Positividad mutua

La positividad mutua tiene que ver con expresar que entre nosotros y la otra persona hay algo en común, aspectos que pueden hacer de esa interacción una experiencia agradable de la que ambas partes pueden sacar algo.

Su importancia en el vínculo terapéutico

El rapport es uno de los elementos más importantes de los procesos de psicoterapia, dado que en ellos, los profesionales de la psicología trabajamos para crear un vínculo terapéutico adecuado.

Este concepto hace referencia al conjunto de expectativas y dinámicas de comunicación y de apoyo que dejan claro cuál es el propósito de la terapia y la relación que hay entre el paciente y el profesional. Se trata de crear un clima conversacional adecuado que no sea igual que el de las conversaciones con amigos pero tampoco como los diálogos formales e impersonales típicos del mundo de los negocios y de las empresas. Los psicólogos dejamos claro que empatizamos, pero también que no estamos ahí para dar consejos de amigo o para quedar después de la sesión; la razón de ser de esas reuniones tienen que ver con ofrecer las herramientas psicológicas adecuadas a una persona que necesita ayuda.

 

¿Buscas apoyo psicoterapéutico?

Si quieres acudir a terapia psicológica para superar o afrontar con más recursos formas de malestar emocional que te estén afectando en el día a día, ponte en contacto con nosotros. En Avance Psicólogos disponemos de 20 años de experiencia en los servicios de asistencia psicológica profesional, y en la actualidad atendemos a personas de todas las edades de manera presencial y mediante la terapia online a través de videollamada.

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Referencias bibliográficas:

Drolet, A.; Morris, M. (2000). Rapport in Conflict Resolution: Accounting for How Face-to-Face Contact Fosters Mutual Cooperation in Mixed-Motive Conflict. Journal of Experimental Social Psychology, 36: pp. 25 – 30. ¿Qué es el rapport y para qué sirve?
Rogers, D. (2015). Further Validation of the Learning Alliance Inventory: The Roles of Working Alliance, Rapport, and Immediacy in Student Learning. Teaching of Psychology, 42(1): pp. 19 – 25. ¿Qué es el rapport y para qué sirve?
Tickle-Degnen, L.; Rosenthal, R. (1990). The nature of rapport and its nonverbal correlates. Psychological Inquiry, 1: pp. 285 – 293. ¿Qué es el rapport y para qué sirve?

¿Cómo superar la apatía?

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¿Cómo superar la apatía?. La apatía puede ser definida como la pérdida de energía, motivación o entusiasmo para realizar cualquier actividad ya sea en el ámbito laboral o personal, que el individuo podía llevar a cabo antes con éxito.

Este fenómeno puede ser el síntoma de un estado de depresión, aunque en ocasiones una persona puede experimentar la apatía sin que ésta esté relacionada con ningún trastorno psicológico.

Vivimos en un mundo dominado cada vez más por los estímulos constantes, la distracción permanente y las recompensas instantáneas, lo que puede propiciar en algunas personas la aparición de una falta de interés o de motivación en sus trabajos o en actividades que requieren un esfuerzo y un trabajo prolongados.

La buena noticia es que existen patrones de comportamiento útiles para superar una situación de este tipo, haciendo posible recuperar la motivación y la energía necesarias para volver a adoptar un rol activo ante la vida.

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5 consejos para superar la apatía a través de los hábitos ¿Cómo superar la apatía?

La mejor manera de combatir la apatía es acudir a psicoterapia, dado que los psicólogos trabajamos haciendo que nuestros pacientes desarrollen habilidades de gestión emocional y de automotivación. Sin embargo, más allá de la consulta, también existen una serie de hábitos y estrategias sencillas que, aplicadas por uno mismo, suelen resultar de ayuda para superar ese estado apático. Veamos cuáles son.

1. Practicar algún hobby

Los hobbies o pasatiempos son una fuente de incentivos que nos ayuda a mantener la mente activa a partir de objetivos significativos para nosotros.

Practicando nuestras actividades favoritas de manera frecuente, ya sea leer un buen libro, ver una película, jugar a nuestro juego favorito o dibujar, nuestro cerebro segrega endorfinas que nos aportan felicidad y bienestar general. Sin embargo, el simple hecho de haber perdido esas costumbres puede llevarnos a sentirnos aburridos y desmotivados a pesar de estar a un paso de poder disfrutar de estas actividades. Ante esto, dedicar unas pocas horas a reflexionar sobre el tipo de aficiones que tienen la capacidad de “engancharnos” y empezar a implicarnos en ellas puede llevarnos a dejar atrás la apatía en cuestión de pocos días.

Así pues, esta puede ser una poderosa fuente de motivación que podemos utilizar como incentivo para realizar otras tareas. Por ejemplo, sabiendo que al terminar las tareas del día podremos dedicarnos a aquello para lo que hemos estado esperando, resulta más motivador tomar la iniciativa y no posponer nuestras responsabilidades, haciendo que veamos estas últimas como parte de lo que nos gusta hacer (al quedar asociadas a nuestro hobby).

2. Hacer ejercicio regularmente

Llevar un estilo de vida inactivo o excesivamente sedentario, con poca actividad física y en el cual la persona pasa sentada gran parte del día, es una de las fuentes más frecuentes de apatía, estancamiento y desmotivación.

Este fenómeno suele ocurrir en el marco de las grandes ciudades occidentales, en las que las personas cada vez tienen estilos de vida menos activos y muchas veces el trabajo diario se realiza sentado desde casa, o bien se dispone de varias horas en las que no se sabe qué hacer.

Para evitar una vida sedentaria que nos conduzca irremediablemente a un estado de apatía, es recomendable realizar ejercicio moderado de manera frecuente; como mínimo, caminar 30 minutos diarios a buen ritmo o hacer deporte o ejercicio aeróbico unas tres veces por semana, según la posibilidad de cada persona.

Por otro lado, al aportarnos metas específicas a muy corto plazo, el deporte sirve para desconectar del trabajo y de las preocupaciones que nos afectan en el día a día y que muchas veces nos paralizan debido al estrés que nos producen; además de la actividad deportiva, otras actividades físicas que una persona puede practicar en su día a día para aumentar sus niveles de bienestar son el baile, las artes marciales o los paseos por áreas en las que predomina la naturaleza y el terreno es irregular.

 

3. Mantener una buena organización

Estar bien organizado durante el día a día, tanto en el trabajo como en el tiempo libre, es una buena forma de evitar la apatía o el agotamiento físico y mental durante el día a día, así como casos de estrés y en general todos aquellos elementos que juntos pueden generar malestar en el trabajador.

Estar bien organizado significa tener una buena planificación durante las horas de trabajo, saber qué debe hacerse en cada momento y qué tareas son más importantes. Además de eso, para evitar el colapso en el horario laboral, también son importantes los descansos.

La regularidad en los horarios también es clave: empezar y acabar la jornada laboral a la misma hora todos los días y también levantarse y acostarse diariamente a la misma hora o en franjas horarias similares. De esta manera quedan reducidas las posibilidades de tener “ratos muertos” en los que no se sabe qué hacer.

4. Buscar la inspiración

En casos de apatía es necesario buscar la inspiración y la motivación en cualquier fuente que se nos ocurra, ya sea en nuestra música favorita, en el cine, en algún libro que nos apasione o haciendo alguna actividad específica que nos haga desconectar. Y es que la creatividad es una fuerza muy útil que nos puede llevar a involucrarnos en proyectos ilusionantes, pero para ello, debemos exponernos a estímulos e ideas nuevas, que nos permitan establecer conexiones entre conceptos o imágenes que creíamos separadas las unas de las otras.

Existen podcast, charlas magistrales, videos motivacionales y una inmensa cantidad de información en Internet que pueden ayudarnos a encontrar la inspiración perdida y potenciar nuestra creatividad.

5. Conversar con otra persona

A menudo, todo lo que se necesita en casos de apatía y pérdida de motivación es conversar con un amigo o familiar acerca de lo que uno siente y compartir impresiones sobre dicha situación.

Charlar de vez en cuando con nuestros seres queridos y expresar nuestros sentimientos es un buen método para sacar de nuestro interior todo aquello que nos genera sufrimiento o malestar y cargarnos de energía positiva para seguir adelante con nuestras tareas.

 

¿Buscas apoyo psicológico?

A veces, la apatía forma parte de una alteración psicopatológica que necesita ser tratada por profesionales: depresión, esquizofrenia, adicciones a sustancias, etc.

En Avance Psicólogos encontrarás un equipo de profesionales con más de dos décadas de trayectoria en la atención psicoterapéutica a las personas. En la actualidad atendemos de manera presencial y a través de terapia online por videollamada..

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Referencias bibliográficas:

American Psychiatric Association. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Quinta edición. DSM-V. Masson, Barcelona. ¿Cómo superar la apatía?
Marin, R. S. & Wilkosz, P. A. (2005). Disorders of diminished motivation. Journal of Head Trauma Rehabilitation, 20(4). ¿Cómo superar la apatía?

¿Cómo son las personas con una autoestima delicada?

¿Cómo son las personas con una autoestima delicada?

¿Cómo son las personas con una autoestima delicada?. La autoestima es uno de los factores psicológicos más importantes a la hora de entender el bienestar emocional de las personas. Esto se debe a que afecta no solo a cómo nos percibimos, sino a cómo nos comportamos al interactuar con los demás.

Por ello, los problemas relacionados con nuestra manera de gestionar la propia autoestima constituyen uno de los motivos de consulta más habituales entre quienes acuden al psicólogo.

En este artículo veremos cuáles son las características asociadas a las personas con una autoestima demasiado frágil; conocerlas es útil para detectar estos casos y buscar ayuda profesional cuando sea necesario.

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Cómo detectar los casos de autoestima excesivamente delicada

Estas son las señales de alarma que permiten detectar problemas por una autoestima demasiado frágil.

1. Inestabilidad emocional

Tener problemas por autoestima frágil suele estar relacionado con un temperamento inestable que normalmente bascula entre la tristeza, el enfado y la irritabilidad.

Esta emocionalidad inestable y negativa se relaciona con un sentimiento de soledad muy intenso, así como de incomprensión, y a un déficit de afecto y valoración, real o imaginado.

Además de eso, las personas que son muy inseguras y no confían en sí mismas muestran una tendencia a sentir miedos e imaginar escenarios de fracaso en cualquier ámbito de su día a día.

2. Autoimagen negativa

Otra de las características clásicas de las personas con autoestima delicada es el hecho de tener una autovaloración y una autoimagen muy negativas en cualquier aspecto de sí mismas.

Esta valoración negativa de uno mismo se da tanto a nivel de personalidad y manera de ser como a nivel físico, hasta el punto de obsesionarse por el deporte y la apariencia externa, considerando que el único modo de ser aceptado por el entorno es teniendo un buen físico.

3. Baja tolerancia a la crítica

No ser capaz de aceptar una crítica e interpretar en todo momento que estas constituyen un ataque personal es otra de las señales que pueden indicar un caso de autoestima excesivamente delicada en una cualquier persona.

De igual manera, las personas con baja autoestima tienden a estar continuamente a la defensiva tanto ante críticas como ante cualquier comentario de otra persona que puedan considerar ofensivo o agravante.

4. Altos niveles de autoexigencia

La autoexigencia a un nivel proporcionado y realista siempre es positiva para progresar como personas tanto a nivel personal como laboral; sin embargo, estar disconforme con uno mismo de manera constante es un verdadero obstáculo para avanzar en la vida.

Esta es precisamente otra de las características de las personas con autoestima frágil; siempre están a merced de si los resultados de sus proyectos las acercan a la perfección o no, teniendo unos estándares de exigencia tan altos que son imposibles de cumplir, ocasionando mayores niveles de frustración y sufrimiento que acrecientan el problema de autoestima.

5. Mucha necesidad de aprobación

La necesidad constante de validación externa es otro de los aspectos característicos de las personas con una autoestima frágil. Esto no solo facilita que se den dinámicas de dependencia emocional, sino que lleva a adoptar un rol de pasividad ante la vida, dado que siempre se va a remolque de lo que se percibe que es aprobado socialmente.

6. Alto sentido de la vergüenza

Las personas con autoestima frágil hacen lo posible por no quedar en ridículo, y cuando notan que les ha ocurrido una experiencia de ese tipo, tienden a recordarla muchas veces, incluso de manera espontánea, sin pretenderlo. Esta clase de recuerdos pueden convertirse en pensamientos intrusivos recurrentes, lo cual a su vez hace que intenten evitar aún más esta clase de “incidentes”.

7. Tendencia a compararse con referentes idealizados

Aunque tengan problemas de autoestima, estas personas suelen fijarse como referentes a figuras muy idealizadas: deportistas famosos, cantantes, influencers, y en definitiva, personajes construidos a través de elaboradas campañas de marketing. Por ello, les cuesta sentirse satisfechas con su identidad y con sus vidas, a causa de esas comparaciones injustas.

¿Buscas apoyo psicológico profesional?

Si te interesa disponer de asistencia psicológica dada por parte de profesionales, ponte en contacto con nosotros. En Avance Psicólogos encontrarás un equipo de expertos de la salud mental que, desde la psicoterapia y la psiquiatría, trabajan para ayudar a personas de todas las edades. Nuestra trayectoria de más de 20 años de experiencia atendiendo pacientes en Madrid nos avala, y en la actualidad, trabajamos tanto en sesiones presenciales como online por videollamada.

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Referencias bibliográficas:

Kelly, R.A. (2010). Entrenamiento de las habilidades sociales: guía práctica para intervenciones. Bilbao: Desclée de Brouwer.
Orth U.; Robbins R.W. (2014). The development of self-esteem. Current Directions in Psychological Science. 23(5): pp. 381 – 387.
Wagner, J.; Hoppmann, C.; Ram, N.; Gerstorf, D. (2015). Self-Esteem is Relatively Stable Late in Life: The Role of Resources in the Health, Self-Regulation, and Social Domains. Developmental Psychology, 51(1): pp. 136 – 149.

¿Cómo es la psicoterapia para mejorar la gestión de la ansiedad?

¿Cómo es la psicoterapia para mejorar la gestión de la ansiedad?

¿Cómo es la psicoterapia para mejorar la gestión de la ansiedad?. Los trastornos de ansiedad forman parte de las psicopatologías más frecuentes entre la población. Este tipo de alteraciones psicológicas pueden adoptar varias formas y estar presentes en prácticamente cualquier tipo de personas.

Por otro lado, incluso cuando no se llega a sufrir una psicopatología de este tipo, la ansiedad puede constituir una fuente de malestar que amerita acudir a psicoterapia para contar con apoyo profesional.

Por suerte, la ansiedad puede ser gestionada eficazmente gracias a la ayuda de psicólogos. En este artículo veremos un resumen de cuáles son las formas de intervención más utilizadas en terapia para ayudar a las personas a superar la ansiedad.

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¿Qué se hace en terapia psicológica para mejorar la gestión de la ansiedad?

La ansiedad es un elemento normal del funcionamiento del organismo humano; se trata de un conjunto de procesos psicológicos y fisiológicos que nos permiten adaptarnos a las exigencias del entorno, reaccionando con rapidez ante posibles peligros y riesgos. Así pues, en la mayoría de los casos representa una ventaja para nuestra supervivencia, y es por ello que la evolución nos ha llevado a desarrollar partes del cerebro especialmente implicadas en la aparición de la respuesta ansiosa a ciertos estímulos; el ejemplo más claro de esto lo encontramos en las amígdalas cerebrales.

Sin embargo, a veces entramos en dinámicas en las que la ansiedad pasa de ser una ayuda a ser parte del problema, una fuente de malestar que nos desgasta psicológicamente más de lo que nos aporta. En estos casos es importante disponer de la ayuda de los psicólogos; si quieres comprender mejor cuál es la labor de los profesionales de la psicoterapia ante estos casos, sigue leyendo. Estas son las formas de intervención más utilizadas para abordar los problemas de ansiedad.

1. Reestructuración cognitiva

La reestructuración cognitiva es un proceso de cuestionamiento de creencias para ver cuáles de ellas están contribuyendo a que el problema psicológica siga reproduciéndose a sí mismo en el día a día de la persona. Es decir, que ayuda a desprenderse de aquellas creencias que dan pie a maneras de pensar y comportamientos que, sin darnos cuenta, nos llevan a participar activamente en que el problema siga ahí.

2. Potenciación de la Inteligencia Emocional

Existen varias maneras de “entrenar” a las personas en Inteligencia Emocional; una de las más utilizadas tiene que ver con reforzar su autoconocimiento a través del uso de un diario de emociones. Se trata de una pequeña libreta que el paciente utilizará para ir descubriendo patrones en su manera de manifestar y gestionar sus propias emociones.

3. Entrenamiento en Mindfulness

Incorporar ejercicios de Mindfulness al día a día es muy útil para combatir los pensamientos intrusivos asociados a la ansiedad; esas ideas e imágenes mentales que nos vienen a la mente una y otra vez recordándonos todo aquello que nos preocupa. Se trata de técnicas sencillas de aplicar y que nos ayudan a adoptar una mentalidad constructiva ante estos pensamientos, sin dejar que nos obsesionen pero teniendo en cuenta sus contenidos como algo neutro.

4. Entrenamiento en técnicas de relajación

El objetivo de estas técnicas es contribuir a nuestro equilibrio emocional generando un estado de calma que vaya desde lo fisiológico hacia lo psicológico. Un ejemplo de estos ejercicios es la relajación muscular progresiva de Jacobson.

5. Asistencia en la adopción de hábitos de vida psicológicamente saludables

Entre estos hábitos destacan aquellos que favorezcan una buena higiene del sueño, un buen estado físico a través del ejercicio moderado regular, y una buena alimentación. De esta manera, el organismo del paciente estará en mejor estado y será menos vulnerable a la ansiedad, ya que esta se da más en quienes tienen un cuerpo que no gestiona correctamente sus recursos de mantenimiento y gasto de energía.

 

6. Gestión de la ansiedad mediante la exposición

Este conjunto de procedimientos llevan a la persona a “acostumbrarse” a un cierto nivel de malestar por ansiedad, para poco a poco ser capaz de restarle importancia y no centrar su atención en ella, de manera que esa alteración psicológica se vaya debilitando. Para ello, en terapia se crean situaciones que llevan al paciente a enfrentarse a aquello que teme, pero contando con apoyo profesional y con técnicas aprendidas para no ceder al miedo.

 

¿Quieres asistir a psicoterapia?

Si te interesa iniciar un proceso de psicoterapia para superar los problemas de estrés y ansiedad, ponte en contacto con nuestro equipo de profesionales. En Avance Psicólogos contamos con más de 20 años de experiencia que nos avalan en el ámbito de la asistencia psicológica y la intervención en salud mental; actualmente, ofrecemos servicios de terapia psicológica individualizada, terapia familiar y de pareja, psiquiatría, neuropsicología, coaching y logopedia. Además, las sesiones pueden ser presenciales en nuestro centro ubicado en Madrid, o bien a través del formato online por videollamada.

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Referencias bibliográficas:

American Psychiatric Association –APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.
Didonna, F. (2011). Manual clínico de Mindfulness. Bilbao: Desclée de Brouwer, S.A. ¿Cómo es la psicoterapia para mejorar la gestión de la ansiedad?
Kandel, E.R.; Schwartz, J.H. & Jessell, T.M. (2001). Principios de neurociencia. Cuarta edición. McGraw-Hill Interamericana. Madrid.
Magee, J.C. & Teachman, B.A. (2012). Distress and Recurrence of Intrusive Thoughts in Younger and Older Adults. Psychology and Aging, 27(1): pp. 199 – 210.
Rodríguez Biglieri, R. & Vetere, G. (2011). Manual de terapia cognitiva-conductual para los trastornos de ansiedad. Buenos Aires: Polemos.
Salovey, P.; Mayer, J.; Caruso, D. (2004). Emotional Intelligence: Theory, Findings, and Implications. Psychological Inquiry, pp. 197 – 215.
Sylvester, C.M., Corbetta, M., Raichle, M.E., Rodebaugh, T., Schlaggar, B.L., Sheline, Y.I., Zorumski, C.F., Lenze, E.J. (2012). Functional network dysfunction in anxiety and anxiety disorders. Trends in Neurosciences. Elsevier. ¿Cómo es la psicoterapia para mejorar la gestión de la ansiedad?
Valdés, M., De Flores, T. (1985). Psicobiología del estrés. Barcelona: Martínez Roca.

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