Psicología

3 consejos para liberarse de la ansiedad

Terapia Aceptación y Compromiso: 3 Consejos contra la Ansiedad

La ansiedad puede ser motivo de un alto sufrimiento psicológico y pérdida de satisfacción con la vida. Es un cuadro muy común en las consultas por lo que el estudio de los procesos que la mantienen se hace especialmente importante en la investigación en psicología clínica.

Hoy nos centraremos en la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y su tratamiento para la ansiedad basado en la aceptación de la experiencia ansiosa y la dirección hacia acciones comprometidas.

Nuestra Terapia para la Ansiedad

¿Qué la ansiedad en las terapias ACT?

Entendemos por ansiedad una respuesta de nuestro cuerpo que se caracteriza por un conjunto de síntomas que van desde sensaciones (ahogo, palpitaciones, sudoración, nudo en la garganta, miedo, problemas estomacales.. )hasta pensamientos y creencias (temor a un estímulo, desesperanza, miedo a la pérdida de control, desazón porque ocurra algo malo…).

La ansiedad es una respuesta normal del cuerpo ante un estímulo que nos parece amenazante (sea o no realmente amenazante nuestro cuerpo así lo siente). Se trata de algo que, aunque no nos guste , forma parte de la experiencia del ser humano. La viviremos, sin ninguna duda, en un momento u otro de nuestra vida.

¿Cómo funciona la ansiedad?

Es importante conocer su funcionamientos para salir del círculo vicioso que genera:

Algunas personas cuando experimentan esa sintomatología tan desagradable, incómoda e incluso dolorosa es habitual que se asusten y comiencen a realizar comportamientos para neutralizarla. Estos intentos de neutralización es lo que denominamos “luchar contra la ansiedad”. Esta lucha está encaminada a que los síntomas desaparezcan y a minimizar las probabilidades de que nos “dé” la ansiedad. Normalmente se tiende a evitar situaciones que me generaron ansiedad, se hacen comportamientos de distracción, se tiende a dar vueltas a la cabeza, dejamos de hacer cosas que creemos que nos podrían poner ansiosos,etc.

Este tipo de comportamientos reducen a corto plazo el malestar de la ansiedad pero a la larga pueden tener un coste importante en nuestra vida. Podemos perder actividades importantes que nos gustan y deteriorar nuestras relaciones con los demás además de hacer mella en nuestra autoestima.

Además , quien padezca o observe a alguien con ansiedad, se percatará de la paradoja de las evitaciones: parecen la única buena idea a corto plazo pero a la larga no hacen que desaparezca…¡todo lo contrario! la mantiene e incluso la aumenta.

En pocas palabras: ademas de privarme de hacer cosas valiosas por evitar sentirla la alimento y aumento a largo plazo…Mala estrategia ¿no?

Desde las Terapias de Aceptación y Compromiso (ACT) se proponen una serie de movimientos que pueden ayudarnos a salir de este bucle y llevar una vida plena.

1. “Dejar estar” a la ansiedad: experimentar y mantenerme en lo importante.

Por lo comentado anteriormente el abandono de la lucha es un paso primordial para liberarnos de la ansiedad. aprender a dejar estar la ansiedad y seguir realizando nuestras actividades importantes es crucial para “ponerla a raya” y conseguir que se aleje de nosotros. Aprender a visualizar mi ansiedad, perderle el miedo, sentirla, experimentarla y dejarla pasar son movimientos clave que pueden ayudarnos a salir de la lucha infructuosa del bucle.

2.Aprender a poner fin a la rumia

Otro aspecto muy importante en la lucha de la ansiedad es la rumia. Rumiar es un intento mental de solucionar el problema, de encontrar por fin la solución que haga que acabe nuestro sufrimiento. Es el “dar vueltas y vueltas” al tema. Lo que encontramos en el caso de las emociones en general, y la ansiedad en particular, es que pensar no sirve de gran cosa, es más, tiene tendencia a alimentarla aun más por culpa de centrar tanta energía en mi problema. ¿ y si consiguiéramos mover toda la energía que gastamos en dar vueltas hacia otra cosa? ¿Me acercaría un poco más a la vida que deseo? ¿ pondría así un poco “a dieta” a mi ansiedad?

Aprender a parar el comportamiento de dar vueltas es crucial para dejar de luchar contra la ansiedad y conseguir llevar una vida plena. El mindfulness y las técnicas de meditación son centrales en este tipo de terapias. Ayudar a la persona a no dar vueltas a los síntomas y los pensamientos ansiosos reducen significativamente el bucle ansioso y ayudan a que nos acerquemos a las personas que queremos ser.

3. Volver a conectar con las cosas valiosas de mi vida.

Como comentamos, la ansiedad tiene tendencia a empujarnos hacia las evitaciones y los sitios seguros y tranquilos. Si padeces o conoces a la ansiedad sabrás que son estrategias infructuosas ya que no ayudan a acabar con la ansiedad además de alejarnos de las cosas que nos gustan. Una gran parte de la terapia de aceptación y compromiso es explorar y conectar con los valores que son importantes para nosotros y utilizarlos como brújula para andar hacia ellos a pesar de que la ansiedad haga su aparición. Aprender a dejar de ser esclavo de la ansiedad y dejar de concederle el poder de mi vida para poder centrarnos en las actividades y actitudes que realmente importan.

Preguntarnos a nosotros mismos ¿cuál es la mejor versión de mi mismo que puedo dar ahora mismo? ¿qué es lo que quiere la ansiedad que haga y qué es lo que yo quiero hacer? Este tipo de reflexiones nos ayudan a estar conectados con las cosas valiosas a pesar de que los síntomas hagan su aparición.

En resumen, conocer cómo funciona la ansiedad y dejar de ser esclavos de sus apetencias para pasar a tener el control de nuestra vida son aspectos que se han demostrado centrales en la liberación del bucle de la ansiedad.

Si necesitas ayuda para conseguirlo no dudes en contactar con un profesional.

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PAS personas altamente sensibles

PAS ¿nuevo trastorno del siglo XXI?

El siglo XXI se caracteriza por la sobreinformación, hoy en día todo el mundo tiene acceso a millones de datos. Una de las consecuencias de ello es que las personas comenzamos a buscar un nombre o etiqueta para lo que nos ocurre a nivel emocional, conductual o físico. De esta manera, cada año salen nuevas enfermedades o psicopatologías, como dicen los psiquiatras, que nos ayudan a colocarnos bajo un conjunto de características personales que tenemos en común con un cierto número de la población.

En este post vamos a hablar del PAS, y te preguntarás, ¿qué es esto? el PAS son las siglas de Personas Altamente Sensibles, es un rasgo de la personalidad acuñado por la doctora Elaine Aaron, psicóloga que comenzó a estudiar este rasgo en 1991 y ha escrito un libro sobre ello. Las investigaciones afirman que es un rasgo hereditario que afecta a dos de cada diez personas, hombres y mujeres por igual.

A lo largo del post vamos a dar más información sobre este nuevo rasgo, así como también la forma de identificarlo para aprender más sobre ello.

Personas Altamente Sensibles qué es

La alta sensibilidad es una característica presente aproximadamente en un 15% de la población y que supone una mayor sensibilidad emocional y mayor reactividad en el sistema nervioso central de la persona. Una persona con alta sensibilidad (PAS) tiene un sistema neuro-sensorial más desarrollado y perceptivo por lo que recibe mucha más información sensorial simultánea que alguien con una sensibilidad media.

La doctora Elaine Aaron fue quien acuñó el término y actualmente sigue investigando sobre ello. Según ella las Personas con Alta Sensibilidad tienen 4 características principales:

  1. Profundidad de Procesamiento: Son personas que dan vueltas a un mismo tema repetidas veces y analizando todos los detalles y consecuencias del mismo.
  2. Gran emocionalidad y empatía: tienen una activación más fuerte de las regiones cerebrales involucradas en la conciencia, la empatía y el procesamiento de otros. Además de que viven con mayor intensidad las emociones que sienten.
  3. Sensibilidad hacia las sutilezas: tienen una mayor percepción sensorial en cuanto a olores, sabores, texturas e incluso a nivel visual, se dan cuenta de los detalles.
  4. Sobreestimulación: como consecuencia de lo anterior, se ha demostrado que estas personas tienen mayores niveles de estrés debido a la alta sensibilidad perceptiva.

Además de estas características principales también se ven más afectados por ruidos repentinos, luces demasiado brillantes, suelen interesarse por las artes y profesiones más creativas.

Investigaciones realizadas sobre otras especies, demuestran que entre el 20-30% son individuos más perceptivos, tienen una mayor actividad sensorial y una mayor profundidad a la hora de elaborar pensamientos. Esta característica influye en el desarrollo y supervivencia de las especies, ya que se atribuyen a estos individuos la capacidad de comparar información de hechos pasados, recoger nueva información, percibir detalles sutiles y tomar las decisiones adecuadas para salvaguardar la supervivencia de su núcleo o de su propia especie.

Investigaciones sobre PAS

Se han realizado numerosas investigaciones y estudios sobre la forma de procesamiento que tienen estas personas con Alta Sensibilidad así como las zonas cerebrales intervinientes en ello.

De esta manera en se realizó un estudio con 18 participantes a los que se les enseñaban fotos de sus parejas románticas y de extraños con expresiones faciales positivas, negativas o neutras. Mientras se les enseñaban estas imágenes se midieron los correlatos neurales de la sensibilidad del procesamiento sensorial medido por la escala estándar de persona altamente sensible [HSP].

El resultado fue que aquellas personas con Alta Sensibilidad tenían activada la zona del cerebro relacionada con la empatía y el reconocimiento de otras personas. Hay otras investigaciones que examinan la relación entre la sensibilidad del procesamiento sensorial, las dimensiones de la personalidad y la salud mental.

Este tipo de investigaciones afirman que la Alta sensibilidad influye y varía directamente rasgos de la personalidad y salud mental. Por ejemplo en una de las investigaciones encuentran que las personas con Alta Sensibilidad correlaciona positivamente con el neuroticismo, apertura a la experiencia y ansiedad.

¿Cómo saber si eres una Persona Altamente Sensible?

La Doctora Elaine Aaron, ha creado un test para aquellas personas que quieran identificar si son Altamente Sensibles. Es un test compuesto por 22 ítems a los que tienes que contestar “Sí” o “No”. Si obtienes menos de 14 “Sí” entonces eres una persona más sensible que la mayoría pero no eres Altamente Sensible. Si obtienes más de 15 “Sí”, es más probable que seas una Persona Altamente Sensible, y te recomiendan leerte el libro de la Dra. Aaron en el que da más información sobre este rasgo.

Nuestra Terapia Psicológica

Bibliografía

• The highly sensitive brain: An fMRI study of sensory processing sensitivity and response to others’ emotions. Brain and Behavior. Acevedo BP, Aron EN, Aron A, Sangster MD, Collins N, Brown LL.
• Personality and Individual Differences. Friederike Gesternberg.
• Relationship Between Sensory Processing Sensitivity Personality Dimensions and Mental Health
www.asociacionpas.org
www.personasaltamentesensibles.com
www.pasespana.com

la aceptacion de nuestros defectos

LA ACEPTACIÓN DE NUESTROS DEFECTOS: la sombra como camino de crecimiento

En este artículo explicamos el concepto de la sombra, desarrollado por el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung (1875-1961), como uno de los aspectos esenciales para alcanzar lo que denominó el proceso de individuación: el reconocimiento de las partes más oscuras de nuestra psique, y su aceptación, para la integración de la personalidad y la autorrealización, la aceptación de nuestros defectos.

“Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma”
C.G. Jung

Fue Carl Gustav Jung quien habló por primera vez de la sombra que todos tenemos y de cómo tratarla en psicoterapia. La sombra es esa parte oscura de nuestra personalidad que en terapia sabemos que hay que aceptar para poder sanar. Habita en nuestro inconsciente y parece incomodar al consciente. Para Jung este reconocimiento y aceptación, este hacer consciente las partes oscuras del inconsciente, es necesario para desarrollar lo que él denominó el proceso de individuación psicológica.

Desarrollamos a continuación los arquetipos necesarios para entender este proceso.

Los arquetipos de Jung

Son varios los arquetipos que Jung investiga y desarrolla, a través del estudio de lo que él denominó el inconsciente colectivo. Según esta idea, una serie de símbolos, costumbres y modos de pensamiento aparecen en todas las culturas y civilizaciones humanas, de manera común, como si de un mismo pensamiento se tratara. Vamos a tratar algunos de ellos, fundamentales para entender el concepto de la sombra.

  • La sombra para Jung es “la parte inferior de la personalidad. La suma de todas las disposiciones psíquicas personales y colectivas, que no son vividas a causa de su incompatibilidad con la forma de vida elegida conscientemente (…)” es decir esos defectos o partes negativas de nuestra personalidad que no queremos ser ni mostrar. “La sombra se comporta respecto a la consciencia como compensadora, su influencia pues, puede ser tanto negativa como positiva” (de “Recuerdos, sueños, pensamientos”, 2014. Ed Seix Barral).
  • La persona procede del latín persōna, en griego prósōpon, que significa máscara. La máscara hace referencia a la careta que los actores griegos se ponían en las representaciones teatrales. El significado de este arquetipo tiene que ver con la cara que queremos dar a los demás, e incluso a nosotros mismos. Tremendamente socializados, necesitamos sentirnos queridos y admirados por el resto, lo que nos lleva sin darnos cuenta a expresar una imagen ideal, que trata de obviar nuestros defectos y contenerlos. Esta contención puede generar resentimiento, y el resentimiento es posiblemente una de los sentimientos más dañinos y autodestructivos que existen.

Si no aceptamos nuestra sombra, y pretendemos vivir únicamente plantados en la persona, con la máscara constantemente puesta, de una persona ideal, estaremos escindidos. La persona verdaderamente fuerte y sabia, es la que consigue integrar sombra y persona. Esto requiere de un trabajo de honestidad con uno mismo, de conciencia y autocrítica muy importante, pero con grandes beneficios.

  • El sabio es el observador que identifica el defecto, consciente de ello decide integrarlo en vez de rechazarlo, sin autocomplacencia ni autoengaño da el paso de observar, reconocer y aceptar. El sabio reconoce, por ejemplo, que puede hacer daño, que tiene esa capacidad, una agresividad con la que poner límites al entorno, pero elige no hacerlo porque en el momento en que es consciente de ello, ya no lo necesita. Buscará siempre la asertividad, sin preocuparle en cualquier caso el juicio de los demás.
  • El sí mismo es el arquetipo de la integración y de la totalidad. El sí mismo es la unión de los opuestos. Tras la observación y reconocimiento del defecto que nos confiere el sabio, se alcanza el sí mismo o integración.

Formas de reconocer nuestra sombra

Existen formas de reconocer nuestra sombra, que a menudo nos pasan desapercibidas y que sin embargo son de lo más cotidianas:

La sombra y su proyección

Uno de los fenómenos más interesantes de la psicología humana es el de la proyección. Para Jung, no asumir nuestra sombra, nos llevará a proyectarlo en el otro. A menudo, aquello que nos molesta especialmente del otro, es posiblemente lo que no aceptamos de nosotros. Es por ello muy útil estar especialmente atentos a este fenómeno, para identificar nuestras sombras, sobre todo con aquellas personas o comportamientos con los que sobre-reaccionamos o nos generan una emoción demasiado intensa.

La sombra y los sueños

En los sueños aparece a menudo, en forma de pesadilla, esa sombra; es esta una oportunidad única para reconocerla y convivir con ella, conscientes.

Los sueños en los que aparecen monstruos, personajes siniestros que nos atacan e incluso literalmente una figura oscura, una sombra que nos acecha (este sueño es bastante común de hecho), no son sino la expresión de esa parte de nuestra personalidad enfadada, resentida con nosotros mismos por no darle cabida, por rechazarle. Como un animal herido en su orgullo, se nos aparecerá a modo de personaje en sueños, de estados de ánimo y sentimientos en la vigilia, y de conductas desafortunadas o exageradas en nuestras relaciones. Acariciar esa parte, a ese animal salvaje nuestro, darle su sitio, conscientes de él, y querernos con él, da lugar a la integración.
Esta parte amarga del autoconocimiento de nuestra oscuridad, es a larga luminosa y desde luego liberadora. Al hacerlo, dejamos de juzgar a los demás y aumenta la comprensión. Podríamos decir que aceptar nuestros defectos desarrolla la empatía.
Los defectos de los demás se ven como parte de la condición humana, al igual que los nuestros, como parte de sus aprendizajes, complejos e inseguridades, y dejamos de considerarlos amenazantes o “malos”.

La integración

Asumir que tenemos muchas personalidades, algunas opuestas, y que es humano que así sea, es el primer paso para empezar a aceptar nuestra sombra.
Reconocerlas, observarlas honestamente aun cuando nos genere dolor, ayuda a integrar todas nuestras partes. La integración es el principio de la transmutación.
Luz y oscuridad, si lo pensamos, no son sino la expresión del mismo fenómeno manifestado en diferentes grados de luminosidad. De la misma manera, la psique tiene su parte oscura y su parte luminosa.
Cuando identificamos nuestros defectos sin juzgarlos, observamos nuestras limitaciones, carencias y conductas equivocadas, favorecemos el autoconocimiento y empezamos a soltar lastre.
Asumir nuestra responsabilidad, no desde la culpa o el juicio moral, sino desde la observación “objetiva”, en la medida de lo posible, significa dejar de luchar contra nosotros mismos para empezar a integrarnos.
Jung decía que no podemos cambiar algo si no lo aceptamos. Para aceptar algo de nosotros mismos, primero debemos hacerlo consciente, verbalizarlo y una vez expresado y reconocido, aceptarlo.
Según Jung, la no aceptación conlleva irremediablemente una escisión, una ruptura dentro de uno mismo o lucha interna, origen de la neurosis que conlleva el sufrimiento.
Reconocer nuestros defectos, maldades, sentimientos como la envidia, los celos, el resentimiento o la mala intención, es el primer paso para cambiarlos.
Arrastrar la culpa de la sospecha de no sabernos tan idéales como quisiéramos y desechar el valor de afrontar este hecho, lleva a esa ruptura interna que supone, además, un tremendo gasto de energía en el intento constante de contención de algo que existe en nosotros, tratando de conformar un reflejo de perfección.

Nuestra Terapia Psicológica

Bibliografía

  • Jung, C.G. Arquetipos e inconsciente colectivos. 2009. Ed. Paidós.
  • Recuerdos, sueños, pensamientos. 2014. Ed Seix Barral.
  • Neumann, E. Los orígenes e historia de la conciencia, 2015.Ed. Traducciones Jungianas.
  • Zweig, C y Abrams, J. Encuentro con la sombra: el poder del lado oscuro de la naturaleza humana. Barcelona, 1993. Ed. Kairos.
Trastorno esquizotípico de la personalidad

Trastorno esquizotípico de la personalidad: síntomas, causas y tratamiento

Entre los problemas psicológicos estudiados en el ámbito de la psiquiatría y la psicología clínica, existen varios que se caracterizan por la desorganización del pensamiento y la disociación de la realidad. Se trata de los trastornos del espectro psicótico, en los que se dan síntomas como las alucinaciones, los delirios, etc.

Los trastornos vinculados al espectro psicótico pueden expresarse de muchas maneras, a través de diferentes combinaciones de síntomas. En este artículo veremos cuáles son las características de una de ellas, el trastorno esquizotípico de la personalidad, que afecta a alrededor de un 3% de la población.

¿Qué es el trastorno esquizotípico de la personalidad?

Conocemos como trastorno esquizotípico de la personalidad una alteración psicológica que se hace notar especialmente en las relaciones sociales, en el lenguaje y en la percepción de la realidad.

Quienes presentan esta alteración desarrollan tendencia al pensamiento distorsionado, las creencias e interpretaciones de la realidad muy intrincadas o paranoides, problemas en la interpretación de lo que dicen los demás y en la emisión de mensajes claros (de manera hablada o escrita), y el comportamiento excéntrico. Habitualmente, como resultado de esto, la persona con trastorno esquizotípico de la personalidad tienden a aislarse y a evitar las interacciones sociales.

Por otro lado, el trastorno esquizotípico de la personalidad, tal y como su nombre indica, es perteneciente a los trastornos de personalidad. Esto significa que sus síntomas se manifiestan de manera consistente a lo largo del tiempo y afectan a todos los ámbitos de la vida de la persona, y que la desaparición total de estos es altamente improbable incluso sometiéndose a terapia médica o psicológica.

Concretamente, pertenece al cluster A de los trastornos de personalidad, el grupo de los trastornos de personalidad excéntricos descrito por el DSM-IV (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales). Esto hace referencia a los desajustes sociales que experimentan las personas con esta alteración, y su incapacidad a la hora de asimilar convenciones sociales y comunicativas básicas.

Síntomas

Los síntomas del trastorno esquizotípico de la personalidad más importantes son los siguientes.

1. Conducta excéntrica

La persona experimenta incapacidad a la hora de reconocer las convenciones sociales en cuanto a comportamiento y estética. No se trata de individuos que saben lo que es considerado “normal” y deciden transgredir esos límites, dado que no tienen la posibilidad de tomar esa decisión. Esto se refleja en lo que dicen y hacen, e incluso en su manera de vestir y de ocuparse de su apariencia general.

2. Pensamiento paranoico

Otra de las características típicas de las personas con trastorno esquizotípico de la personalidad es la tendencia a creer que son perseguidas por otras personas o corporaciones. Sin embargo, estos pensamientos no llegan al extremo de ser considerados delirios, y en la mayoría de las ocasiones no entran en el ámbito de lo sobrenatural. Es decir, en su manera de percibir el mundo no existe una ruptura total con la realidad, basada en delirios y alucinaciones.

3. Aislamiento social

Otro fenómeno que se da habitualmente en las personas con este perfil es la ausencia de amigos cercanos y el aislamiento social. Los hábitos de vida son solitarios y se tiende a la reclusión.

Sin embargo, esto no tiene por qué deberse a que la persona, debido a su trastorno, prefiera este modo de vida, sino que probablemente tiene que ver con las experiencias desagradables que ha vivido al intentar interactuar con otros.

4. Afectividad desajustada

La persona puede mostrar incoherencias en su manera de expresar emociones, o bien tiende a mostrarse poco reactivo emocionalmente. Por ejemplo, es habitual que quienes presentan trastorno esquizotípico de la personalidad se muestren muy frías o totalmente indiferentes incluso si la persona con la que están hablando se pone a llorar.

5. Pensamientos recurrentes

La manera de pensar de esta clase de pacientes suele incluir muchas ocasiones en las que el pensamiento gira alrededor de una misma idea, que se transforma en una obsesión.

Causas

No existe una sola causa conocida que explique por qué algunas personas desarrollan este trastorno de la personalidad, sino que se barajan varias explicaciones acerca de los eventos o variables que pueden propiciar la aparición del trastorno esquizotípico de la personalidad en combinación con otras cosas. Se asume que existen ciertas predisposiciones genéticas, y también experiencias perturbadoras o altamente estresantes debido a lo que ocurre en el entorno familiar de la persona.

Tratamiento

Tal y como ocurre con el resto de trastornos de personalidad, el tratamiento del trastorno esquizotípico de la personalidad es complicado, pero se pueden dar progresos si la persona se compromete con esta clase de intervenciones. Se suele recurrir a la terapia cognitivo-conductual y a las terapias grupales bien estructuradas.
Por otro lado, en los casos de pacientes con síntomas muy pronunciados puede ser recomendable el uso de psicofármacos de tipo antipsicótico.

 

Nuestra Terapia Psicológica

Referencias bibliográficas:

American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders: DSM-5. American Psychiatric Association.
Haznedar, M. M.; Buchsbaum, M. S.; Hazlett, E. A.; Shihabuddin, L.; New, A.; Siever, L. J. (2004). Cingulate gyrus volume and metabolism in the schizophrenia spectrum. Schizophrenia Research. 71 (2–3): pp. 249 – 262.
Livesley, W (2001). Handbook of personality disorders : theory, research, and treatment. Nueva York: Guilford Press.
Pulay, AJ; Stinson, FS; Dawson, DA; Goldstein, RB; Chou, SP; et al. (2009). “Prevalence, Correlates, Disability, and Comorbidity of DSM-IV Schizotypal Personality Disorder: Results From the Wave 2 National Epidemiologic Survey on Alcohol and Related Conditions”. Primary Care Companion to the Journal of Clinical Psychiatry. 11 (2): 53 – 67.

Trastorno dismórfico corporal

Trastorno dismórfico corporal

Trastorno dismórfico corporal. Es sabido que, por muy objetivos que creamos ser a la hor de analizar lo que ocurre a nuestro alrededor, esta sensación de neutralidad y racionalidad completa no es más que una ilusión. Y cuando en vez de pararnos a observar nuestro entorno nos observamos a nosotros mismos, aún podemos llegar a estar más sesgados.

Lo cierto es que la imagen que tenemos acerca de nosotros mismos nunca llegará a ser la misma que tendrá de nosotros cualquier otra persona: el hecho de tener muy “a mano” la información de la que partir antes de emitir una valoración de cómo somos no garantiza que seamos imparciales, tiene el efecto contrario.

Eso sí, que no seamos totalmente objetivos al opinar sobre quiénes somos y qué rasgos nos caracterizan no tiene por qué ser malo. Pero en algunas ocasiones, nuestra subjetividad llevada al extremo puede llevar a que desarrollemos alteraciones psicológicas capaces de hacernos sentir realmente mal. Un ejemplo de esto es el trastorno dismórfico corporal, que tiene que ver con el modo en el que valoramos el aspecto del propio cuerpo. Conozcamos mejor este fenómeno.

¿Qué es el trastorno dismórfico corporal?

El trastorno dismórfico corporal es una alteración psicológica caracterizada por los pensamientos obsesivos y altamente angustiantes centrados en rasgos físicos del propio cuerpo que son vistos como defectuosos y altamente desagradables. En algunos casos, esos rasgos físicos son reales, pero la interpretación de estos resulta altamente pesimista y basada en fuertes exageraciones; en otros casos, los rasgos físicos valorados negativamente ni siquiera existen, y solo son considerados como reales por quien ha desarrollado el trastorno dismórfico corporal.

Además, en muchas ocasiones las personas que experimentan este problema intentan aliviar esa angustia realizando determinadas acciones una vez la obsesión ha tomado el control de su mente (lo cual puede durar varias horas). Entre las más comunes encontramos el mirarse en un espejo repetidamente y la aplicación de maquillaje en determinadas zonas del cuerpo, así como el hecho de ponerse determinadas prendas de ropa para dejar de tener a la vista la zona que genera la mayor cantidad de malestar.

Así pues, alguien con trastorno dismórfico corporal experimentará malestar y angustia prácticamente cada día debido a la disconformidad con la propia imagen. Los pensamientos obsesivos pueden llevar a que adopte medidas extremas en cuanto a vestuario para intentar ocular esas partes de su cuerpo que no acepta como propios, o a que adopte a medidas poco saludables o directamente peligrosas para deshacerse de esos supuestos defectos físicos.

Al estar vinculada a la existencia de pensamientos obsesivos y de la realización de determinadas acciones para intentar aliviar el malestar, el trastorno dismórfico corporal está relacionado con el Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC), y es por ello que aparece incluido en la categoría del Espectro obsesivo-compulsivo utilizado en el manual diagnóstico psiquiátrico de referencia en Europa, el DSM-5. Por otro lado, también tiene algunas similitudes con la anorexia y la bulimia, pero no es considerado un trastorno de la conducta alimentaria.

Síntomas

Tal y como hemos visto, los síntomas del trastorno dismórfico corporal son fundamentalmente dos.

Por un lado está la aparición de pensamientos obsesivos y de un fuerte sentimiento de angustia al pensar en el propio cuerpo y, especialmente, al verse en un espejo o en fotografías y grabaciones de vídeo.

Por el otro, son típicas las conductas ritualizadas (aunque no en el extremo en el que lo están las del Trastorno Obsesivo-Compulsivo) para intentar alejar de la mente esos pensamientos y el malestar asociado a ellos. En ocasiones se llega a ahorrar durante meses para someterse a varias cirugías estéticas que no suelen poner fin al malestar.

Causas

Las causas del trastorno dismórfico corporal son variadas, y tienen que ver tanto con predisposiciones genéticas (que por sí solas no producen ninguna alteración mental dañina) y determinados aprendizajes involuntarios mediados por la cultura en la que se vive. Este último factor resulta especialmente importante en los países de Occidente, en los que los medios de comunicación difunden unos cánones de belleza idealizados y que no reflejan la diversidad real de los cuerpos en la mayoría de seres humanos.

De este modo, teniendo como referencia esas imágenes de cuerpos jóvenes, simétricos y muy próximos a los cánones de belleza masculinos y femeninos, muchas personas terminan siendo incapaces de no sentirse muy mal al mirarse en un espejo.

Tratamiento

En psicoterapia, los psicólogos trabajamos con la raíz del problema, que no está en la existencia de rasgos físicos intrínsecamente desagradables a la vista, sino en la manera en la que la persona con trastorno dismórfico corporal ha aprendido a verse a sí misma.

Para ello se realizan una serie de sesiones terapéuticas en la que se contribuye a que la persona haga evolucionar su estilo de pensamiento al verse a sí misma, y por el otro se la acostumbra a no realizar rituales de comprobación constantes (ya que estos alimentan la angustia y el poder de los pensamientos obsesivos).

Nuestra Terapia Psicológica

Referencias bibliográficas:

Buchanan, B.G., Rossell Susan, L., Castle David, J. (2011). Body dysmorphic disorder: A review of nosology, cognition and neurobiology. Neuropsychiatry. 1(1): pp. 71 – 80.
Cororve, M.; Gleaves, D. (2001). Body dysmorphic disorder: A review of conceptualizations, assessment, and treatment strategies. Clinical Psychology Review. 21(6): pp. 949 – 970.
Grant, J.; Won Kim, S.; Crow, S. (2001). Prevalence and Clinical Features of Body Dysmorphic Disorder in Adolescent and Adult Psychiatric Inpatients. Journal of Clinical Psychiatry. 62(7): pp. 517 – 522.

merican Psychiatry: A History. The American Journal of Psychiatry, 150,3, pp. 399 – 410.

Tipos de neurosis

Tipos de neurosis

La neurosis ha sido desde siempre un concepto muy debatido y complejo incluso para los estándares de la Psicología, ciencia en la que es habitual tratar con conceptos abstractos.
Esto es así porque, a lo largo de las décadas, se le ha atribuido significados diferentes, tanto desde el ámbito de la salud mental como desde otros que no tienen que ver con la psicopatología.

Por ello, si hoy en día se habla acerca de este tema, normalmente se va a lo concreto haciendo referencia a los tipos de neurosis que existen, algo que permite saber mejor a qué fenómeno psicológico nos referimos. En este artículo hablaremos sobre estas distintas sub-categorías.

Los tipos de neurosis

Tal y como hemos visto, la neurosis no es un término unívoco, ya que puede tener varios significados dependiendo del contexto.

Por ejemplo, es usado popularmente para referirse a dificultades a la hora de regular adecuadamente las emociones: decimos que alguien que no es capaz de controlar su ira es una persona neurótica, aunque probablemente no llegue al extremos de presentar un trastorno psicológico.

Por el otro lado, en el contexto clínico, la palabra “neurosis” puede ser utilizada para referirse de una manera amplia a un conjunto de trastornos psicológicos y psiquiátricos en los que tienen un papel protagonista las crisis de angustia y la experimentación de un gran malestar, aunque la percepción de la realidad no se vea alterada objetivamente.

Aquí veremos cuáles son los tipos de neurosis en los que a veces quedan clasificados ciertos trastornos psicológicos relacionados con la angustia y el debilitamiento del pensamiento racional. Eso sí, ten en cuenta que hoy en día estos términos se usan poco, dado que han perdido terreno en la terminología científica en favor de los diferentes nombres de los trastornos específicos: Trastorno Obsesivo-Compulsivo, fobia, Trastorno de Ansiedad Generalizada, etc.

1. Neurosis obsesiva

Este tipo de neurosis se caracteriza por la aparición constante y repetitiva de pensamientos que causan un elevado nivel de angustia. Estas imágenes mentales surgen siempre de manera involuntaria y el malestar que generan no puede ser aliviado fácilmente, por lo que la persona siente una gran frustración y adopta conductas repetitivas para intentar que esa sensación se vaya apagando.

Además, el miedo a seguir experimentando la angustia hace que las personas que desarrollan este fenómeno psicológico intenten mantener casi todo lo que ocurre a su alrededor bajo control, de manera que no se expongan a situaciones que desencadenen esas crisis de angustia.

2. Neurosis fóbica

La característica principal de la neurosis fóbica es la evitación de determinados estímulos, los cuales pueden llegar a generar ataques de ansiedad. En estos casos, el hecho de intentar mantenerse lejos de las situaciones capaces de producir ansiedad es en sí un problema comparable al malestar que generan esas crisis.

Actualmente, los psicólogos nos referimos a esta clase de problemas como fobias, las cuales pueden ser divididas en fobias específicas y fobia social.

3. Neurosis depresiva

La neurosis depresiva es una fuerte alteración del estado de ánimo de la persona, normalmente como reacción a una vivencia que es interpretada como altamente perjudicial. Entre los síntomas de este tipo de neurosis encontramos la abulia (falta de motivación general), el llanto y los pensamientos catastróficos, entre otros.

4. Neurosis histérica

Este es uno de los conceptos más antiguos de la psicología, y está vinculado a las teorías psicoanalíticas de Sigmund Freud y de la comunidad psiquiátrica de la Europa de la época victoriana. Se asumía que la neurosis histérica estaba fundamentada en deseos reprimidos e insatisfechos, lo cual generaba alteraciones somáticas como una falsa ceguera o sordera, la rigidez de las extremidades, etc. Con el tiempo, este concepto ha pasado a estar en desuso más allá de las Humanidades y de la Historia, y los síntomas que agrupaba han pasado a ser atribuidos a una amplia variedad de trastornos psicológicos contemplados en los manuales diagnósticos.

¿Cómo buscar ayuda ante los problemas de angustia?

Tal y como hemos visto, los tipos de neurosis se caracterizan por presentar maneras diferentes en las que la angustia se manifiesta a través de síntomas. Es por ello que los psicólogos que nos dedicamos a la psicoterapia y a la asistencia psicológica para pacientes contamos con formación y experiencia para tratar estos problemas, que por otro lado resultan relativamente comunes.

Son varias las estrategias utilizadas en psicoterapia para tratar estos problemas, pero en todos los casos se requiere del compromiso del paciente y de su colaboración para asistir a las sesiones con regularidad. A partir de esta base, los psicólogos utilizamos métodos e instrumentos adaptados al tipo de neurosis que esté detrás del malestar, utilizando para ello los criterios diagnósticos de los manuales clínicos actualizados.

El objetivo de la intervención es mejorar la calidad de vida del paciente y reducir la frecuencia de aparición y la intensidad de los síntomas, permitiéndole modificar sus patrones de pensamiento y de comportamiento para adaptarse mejor a las vivencias del día a día.
Si te interesa saber más acerca de nuestros procedimientos, no dudes en consultarnos.

 

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Referencias bibliográficas:

Russon, John. (2003). Human Experience: Philosophy, Neurosis, and the Elements of Everyday Life. Albany: State University of New York Press.
Wilson, M., (1993). DSM-III and the Transformation of American Psychiatry: A History. The American Journal of Psychiatry, 150,3, pp. 399 – 410.

efectos psicológicos de la contaminación

Los principales efectos psicológicos de la contaminación

Efectos psicológicos de la contaminación. El desarrollo de las sociedades modernas ha traído consigo muchas ventajas capaces de mejorar la calidad de vida de las personas, pero también ha generado problemas de gran escala y que suponen un gran reto. Probablemente el principal sea el alarmante aumento de la contaminación, que a su vez ha dado pie al calentamiento global.

Ahora bien, aunque los principales efectos de la contaminación se hagan ver en el entorno natural y en la alteración de los ecosistemas, esta también causa alteraciones en la manera de pensar, sentir y comportarse de las personas. Por ello, en este artículo conoceremos los principales efectos psicológicos de la contaminación, y el modo en el que nos perjudican.

Efectos psicológicos de la contaminación

Estos son los efectos psicológicos que el aumento de la contaminación ha producido en nuestras vidas a nivel global, si bien ciertas regiones quedan más comprometidas que otras debido a su exposición a los gases tóxicos, los desperdicios, etc.

En todos los casos te darás cuenta de que alterar nuestro entorno introduciendo gases, líquidos y sólidos producidos por nosotros puede llegar a cambiar masivamente no solo la calidad de vida de cada persona, sino el funcionamiento de la sociedades a gran escala.

1. Descenso del nivel de inteligencia

Aunque parezca extraño, la contaminación está asociada a un descenso del nivel de inteligencia de las personas que habitan los entornos afectados. De hecho, se cree que en las zonas más perjudicadas, la exposición al aire contaminado tiene un efecto sobre la inteligencia equivalente a haber perdido un año de escolarización durante la infancia por el modo en el que daña la agilidad mental (algo grave, teniendo en cuenta que la escolarización es el factor ambiental que más puede hacer subir el CI en una persona).

En concreto, varias investigaciones han observado que este efecto en el CI tiene que ver con la acumulación de plomo en el sistema nervioso, algo que puede ocurrir desde la infancia y que ralentiza el desarrollo del cerebro.

2. Menos tendencia a compartir el tiempo libre en espacios abiertos

Muchos de los efectos psicológicos de la contaminación tienen que ver con las relaciones sociales y la manera en la que adoptamos hábitos a la hora de interactuar con el entorno. Por ejemplo, el aire contaminado puede hacer que nos movamos menos si nuestro lugar de residencia es una zona urbana con falta de espacios naturales limpios.

En algunas ciudades de China y del sudeste asiático, por ejemplo, estar en la calle para algo más que no sea ir de un lugar a otro resulta inconcebible. Esto puede potenciar el aislamiento social y el debilitamiento de las redes de ayuda y de solidaridad entre personas.

3. Menor productividad en los lugares de trabajo

Existen varios estudios que han hallado un vínculo entre la presencia de la contaminación y una reducción en los niveles de productividad. Esto puede estar vinculado a varios factores, como las dificultades para concentrarse o la necesidad de realizar más pausas para conseguir los mismos resultados.

4. Menos rendimiento académico

Se ha observado que los alumnos de las escuelas más próximas a espacios naturales y libres de contaminación rinden más y obtienen mejores notas en los exámenes.

Además, se cree que esto tiene que ver con la capacidad a la hora de concentrarse, dado que el poder respirar bien facilita enormemente el funcionamiento del cerebro, conjunto de órganos conocido por ser excepcionalmente sensible a la falta de oxígeno y a la infiltración de agentes contaminantes en el cuerpo.

¿Qué hacer para evitar esto?

Está claro que revertir esta situación pasa por cambiar las cosas a gran escala. Apostar por fuentes de energía no contaminantes, por el transporte público, y por maneras de producir y de distribuir productos más respetuosas con el medio ambiente.

Por nuestra parte, los psicólogos también tenemos la tarea de educar y concienciar a las personas para que no asuman que la contaminación es tan solo una experiencia desagradable, que hace que huela mal y que los entornos dejen de ser estéticamente placenteros. Las implicaciones de interferir agresivamente en la naturaleza también nos afectan a nosotros, aunque tardemos en darnos cuenta de ello.

 

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Referencias bibliográficas:

IPCC (2001). McCarthy, J.J.; Canziani, O.F.; Leary, N.A.; Dokken, D.J.; et al. (eds.). Climate Change 2001: Impacts, Adaptation, and Vulnerability. Contribution of Working Group II to the Third Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change. Cambridge y Nueva York: Cambridge University Press.
Institute for Health Metrics and Evaluation (2017). GBD Compare. Seattle: IHME, University of Washington.
Li, T.; Liu, H.; Salvo, A. (2015). Severe Air Pollution and Labor Productivity. Rochester: Social Science Research Network.
Mackintosh, N.J. (2011). IQ and Human Intelligence. Oxford: Oxford University Press.
Maji, K.J.; Arora, M.; Dikshit, A.K. (2017). Burden of disease attributed to ambient PM2.5 and PM10 exposure in 190 cities in China. Environmental Science and Pollution Research. 24 (12): 11559 – 11572.

Los 10 manuales de Psicología Social más recomendados

Los 10 manuales de Psicología Social más recomendados

La Psicología Social es un ámbito de investigación fascinante que a menudo es obviada en favor de otras ramas de la psicología más populares, como la clínica. Quien quiera asomarse a este campo de la ciencia encontrará décadas de estudios muy interesantes acerca de cómo percibimos a los demás, cómo nos influyen los grupos, de qué manera nos comunicamos, etc.

Si sigues leyendo, encontrarás una selección de manuales de Psicología Social totalmente recomendados, con pequeños resúmenes acerca del contenido de cada una de estas opciones de literatura.

Manuales de Psicología Social recomendados

Estas son algunos libros de Psicología Social que te pueden interesar si te interesa aprender más acerca de esta rama de la ciencia del comportamiento.

1. Psicología Social de la Educación (Anastasio Ovejero Bernal, José Francisco Morales Domínguez y Santiago Yubero Jiménez)

Un manual de Psicología Social relativamente ligero, con las claves para comprender la teoría y la práctica de las dinámicas educativas propias de las escuelas y centros de formación que funcionan bien. Dedica buena parte de las páginas a adentrarse en el tema del bullying y la violencia entre niños y niñas en general, incluyendo el acoso cibernético que a veces se da entre los más jóvenes.

2. Introducción a la Psicología de las Organizaciones (Francisco Gil Rodríguez y Carlos María Alcover de la Hera)

La Psicología de las Organizaciones es uno de los ámbitos aplicados de la Psicología Social más influyentes, porque puede tener un impacto importante en las empresas y el mundo del trabajo en general. Ideal para tener claros los conceptos utilizados habitualmente por esta disciplina, y para saber cómo son utilizados y puestos en práctica de manera habitual por los expertos en Recursos Humanos, los psicólogos organizacionales, etc.

3. Fundamentos sociales del comportamiento humano (José Luis Álvaro Estramina)

Este manual de Psicología Social está especialmente recomendado para quienes busquen profundizar en la faceta más filosófica de esta rama de la ciencia. Puede que no sea la mejor opción para iniciarse, pero desde luego es de las más estimulantes intelectualmente para los lectores que ya tengan una base teórica más o menos sólida.

4. 50 experimentos imprescindibles para entender la Psicología Social (varios autores)

Un libro especialmente recomendable para quienes quieran curiosear acerca del mundo de la Psicología Social a partir de pequeñas cápsulas de información sobre temas diversos. En sus páginas se habla tanto de los sesgos cognitivos que afectan a nuestra percepción de las relaciones sociales, como del poder de los estereotipos, pasando por el vínculo entre las emociones y la interpretación de lo que ocurre.

5. Reflexiones sobre conductismo y sociedad (B.F. Skinner)

No es exactamente un manual de Psicología Social, pero resulta muy recomendable para cualquier persona interesada en las implicaciones que lo psicológico tiene en nuestra sociedad. En esta obra, uno de los psicólogos más importantes de la Historia reflexiona acerca de temas de largo alcance, partiendo de la filosofía que él mismo contribuyó a desarrollar: el conductismo.

6. Comportamiento no verbal: Más allá de la comunicación y el lenguaje (Rafael M. López Pérez, Fernando Gordillo León y Marta Grau Olivares)

La parte principal de las dinámicas que llevamos a cabo al relacionarnos con los demás tiene que ver con el comportamiento no verbal: aquello que hacemos y que no queda plasmado en palabras. Este manual es una de las mejores opciones para aprender acerca de lo que sabemos de momento acerca de este campo de la psicología.

7. Psicología Social (Francisco Morales, Miguel C. Moya, Elena Gaviria e Isabel Cuadrado)

Un extenso manual de Psicología Social que probablemente incluye todo lo necesario para cualquier estudiante de universidad de la carrera de Psicología. Los fundamentos de la conducta agresiva, la teoría de la disonancia cognitiva, los estereotipos asociados al género, el altruismo… son muchos los temas que este libro aborda ofreciendo partiendo de una muy buena documentación y selección de fuentes.

8. Psicología Social Aplicada (J.F. Morales Dominguez, A V. Arias Orduña, E. Nouvilas Pallejà, J. L. Martínez Rubio)

La Editorial Médica Panamericana propone otro de esos manuales de Psicología Social que apuestan por la visión global de la disciplina, resumiendo conceptos más que aportando muchos detalles. En este caso, además, se centra en la parte aplicada de esta disciplina; muy útil para quienes busquen aprovechar estos contenidos para su trabajo.

9. Psicología social de la comunicación: Aspectos básicos y aplicados (Yolanda Pastor Ruiz)

Un libro especialmente recomendado para conocer los aspectos fundamentales de la comunicación vistos desde la óptica de la Psicología Social. No es muy largo, pero contiene información valiosa que es fácil aplicar a situaciones muy diferentes.

10. Psicología social crítica (Anastasio Ovejero Bernal y Júpiter Ramos Esquivel)

Un libro que pretende llamar la atención sobre las limitaciones del paradigma cultural y filosófico que ha dominado la Psicología Social durante décadas, la cual entró en una crisis tras la década de los 60. Muy útil para adoptar una perspectiva más objetiva y distanciada de ciertas presuposiciones con las que muchas veces se trabaja en esta disciplina.

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Los 6 tipos de psicosis

Los 6 tipos de psicosis

Tipos de psicosis. El concepto de psicosis ha sido durante décadas uno de los más importantes en la historia de la Psicología y de la Psiquiatría. Además, durante décadas ha despertado el interés tanto de investigadores como de la población general, porque sirve para referirse a un fenómeno dañino y a la vez enigmático: la ruptura con la realidad en la percepción humana.

Sin embargo, hoy en día el término “psicosis” se utiliza mucho menos que antes, dado que actualmente los investigadores y profesionales de la salud mental prefieren referirse al trastorno específico que presenta cada persona. Por ello, en este artículo veremos cuáles son los diferentes tipos de psicosis, es decir, las alteraciones mentales del espectro psicótico. Pero antes, comprendamos mejor de dónde salen estos términos.

¿Qué es la psicosis?

La palabra “psicosis” aparece a mediados del siglo XIX en el contexto de la Psiquiatría, acuñada por el médico alemán Karl Friedrich Canstatt.

Unas pocas décadas más tarde, con la aparición del psicoanálisis, los seguidores de Sigmund Freud empezaron a aplicar este término para describir los síntomas vinculados a la esquizofrenia, bajo la impresión de que eventos tan extraños solo podían tener que ver con el sistema se auto-represiones que, según ellos, rige el funcionamiento inconsciente de los seres humanos (y, por extensión, también el consciente).

La existencia de personas que desarrollan alucinaciones y delirios era, para los psicoanalistas, una evidencia de que más allá de la aparente normalidad del comportamiento de la mayoría de personas, hay un sistema muy complejo de representaciones psicológicas y energías psíquicas. Pero con el tiempo surgieron otras explicaciones de la psicosis ajenas al psicoanálisis, y que señalaban como el origen de este fenómeno daños neurológicos o malformaciones en el cerebro.

Así, la psicosis quedó establecida tanto en la Psiquiatría como en la Psicología como una condición por la cual la persona pierde la capacidad de percibir de manera normal lo que ocurre a su alrededor (o en sí misma), lo cual la lleva a adoptar comportamientos extraños, no convencionales o incluso peligrosos.

Los principales tipos de psicosis

Tal y como hemos visto, la psicosis puede ser dividida en sub-categorías más concretas que describen de una manera específica cómo se produce la ruptura con la realidad. A continuación veremos cuáles son, pues, los tipos de psicosis. Sin embargo, debes tener en cuenta que esta categorización está en constante evolución, de manera que esta no es definitiva y puede cambiar a medida que se revisen los manuales diagnósticos y que se lleguen a nuevos consensos científicos.

1. Trastorno delirante

El trastorno delirante, tal y como su nombre indica, es un tipo de psicosis caracterizado por la aparición de delirios, muchas veces relacionados con la manía persecutoria: la creencia de que existe una conspiración para atentar contra la integridad de la persona que la sufre, o contra de más gente.

2. Trastorno psicótico inducido por sustancias

Lo que permite distinguir fácilmente a esta alteración mental es que su origen tiene que ver con el consumo de drogas. En la mayoría de los casos, los síntomas desaparecen en cuestión de horas a medida que la intoxicación por sustancias psicoactivas se va desvaneciendo, pero eso no significa que no se requiera intervención médica; de hecho, no hacerlo puede entrañar un riesgo mortal.

3. Esquizofrenia

La esquizofrenia es probablemente la forma más importante de alteración mental asociada a la psicosis. Se trata de una patología persistente que agrupa a muchos de los síntomas psicóticos: las alucinaciones, los delirios, la abulia (falta de motivación para interactuar con el entorno), etc. Sin embargo, también puede generar síntomas que no pueden ser explicados como una ruptura con la realidad, como por ejemplo la incapacidad de usar el lenguaje de manera organizada, o la anhedonia (incapacidad de sentir placer).

4. Psicosis reactiva breve

En la psicosis reactiva breve, los síntomas aparecen como respuesta a una experiencia que produce una gran cantidad de ansiedad o angustia, como un accidente de tráfico o la muerte de un ser querido. En la mayoría de las ocasiones, tan solo dura entre unas horas y unos pocos días.

5. Trastorno bipolar

El trastorno bipolar suele ser clasificado en la categoría de los trastornos del estado de ánimo, en el que también está la depresión mayor.

Sin embargo, esta alteración psicológica también puede generar síntomas propios de la psicosis, sobre todo cuando la persona está pasando por la fase de manía (si bien también pueden darse en la fase depresiva). Esta etapa del desarrollo del trastorno bipolar se caracteriza por un elevado nivel de energía y motivación, así como por la aparición de delirios y sentimientos de grandeza que hacen creer a la persona que es capaz de hacer prácticamente cualquier cosa, aunque eso pase por poner en riesgo su vida. Además, también pueden darse alucinaciones.

6. Trastorno esquizofreniforme

El trastorno esquizofreniforme está a caballo entre la esquizofrenia y el trastorno reactivo breve, es decir, entre una patología persistente y el surgimiento de un brote psicótico de manera puntual. Dura varios meses y, tras esto, los síntomas desaparecen.

Nuestra Terapia Psicológica

Referencias bibliográficas:

Gibson, L.E., Alloy, L.B., Ellman, L.M. (2016). Trauma and the psychosis spectrum: A review of symptom specificity and explanatory mechanisms. Clinical Psychology Review. 49: 92-105.
Jansson, L.B., Parnas, J. (2007). Competing definitions of schizophrenia: what can be learned from polydiagnostic studies?. Schizophrenia Bulletin 33(5): 1178 – 200.
Pillmann, F. & Marneros, A. (2004). Acute and transient psychoses. Cambridge: Cambridge University Press.

terapias psicológicas más efectivas

Las 5 terapias psicológicas más efectivas

Las 5 terapias psicológicas más efectivas. En el mundo de la psicología aplicada, no existe una sola manera de ayudar a los pacientes. Del mismo modo en el que cada individuo tiene sus propias necesidades y problemas, sus rasgos de personalidad y contextos sociales y culturales en los que vivir, la terapia psicológica no propone siempre lo mismo, sino que se adapta a cada caso.

Esto ha hecho que, a lo largo de la historia de la psicología, se hayan ido desarrollando distintas estrategias, métodos y enfoques para ayudar a los pacientes. Se trata de un abanico de maneras de definir el problema a abordar, los métodos para conseguirlo, y los criterios para saber si la necesidad de la persona ya ha sido satisfecha o no.

Ahora bien, esto no significa que todas estas propuestas hayan mostrado el mismo grado de eficacia en la investigación científica acerca de sus efectos en pacientes. En este artículo veremos cuáles son las terapias psicológicas más efectivas y de qué manera pueden ayudar al ser humano.

Las terapias psicológicas más efectivas para diferentes tastornos

Estas son las terapias psicológicas más efectivas según la mayor parte de estudios científicos realizados hasta el presente. Ten en cuenta que es posible encontrar más de un tipo de terapia efectiva para un solo trastorno psicológico, y que esta información está siendo constantemente actualizada, de manera que el potencial completo de estas formas de intervención terapéutica (y de otras que aún no se han inventado o que ya se han empezado a utilizar pero no aparecen en este listado) aún está por descubrir.

1. Terapia cognitivo-conductual

La terapia cognitivo-conductual no solo es el tipo de intervención psicológica con más evidencia científica acumulada demostrando su eficacia; además, es una de las más versátiles, ya que resulta útil a la hora de tratar una gran variedad de problemas psicológicos y trastornos mentales.

Este conjunto de métodos para ayudar a los pacientes apareció a mediados del siglo XX, y desde entonces no ha hecho más que ir perfeccionándose para ser capaz de dar respuesta a las necesidades de muchos tipos de pacientes de cualquier edad.

La idea de la que parte la terapia cognitivo-conductual es que para ayudar a una persona no hay que limitarse a modificar su manera de interactuar físicamente con el entorno y con los demás, ni tampoco limitarse a modificar sus creencias y su manera de pensar: hay que hacer las dos cosas a la vez, de manera que un tipo de cambio refuerce al otro.

Así, cuando los psicólogos trabajamos con la terapia cognitivo-conductual, ayudamos al paciente por dos vías. Lo entrenamos para que sea capaz de interpretar la realidad a partir de un sistema de creencias y de estilos de pensamiento mucho más constructivo y equilibrado, sin dejar que caiga en sesgos pesimistas, y por otro lado le ayudamos a hacer que esta manera de pensar se plasme en hábitos reales, que se noten en su día a día y que sean objetivos y observables por el resto de las personas.

Mediante esta manera de trabajar, la terapia cognitivo-conductual se ha mostrado eficaz contra trastornos como el trastorno de pánico, la depresión, la bulimia, los trastornos somatomorfos, el TDAH, el trastorno bipolar, y muchos más.

2. Terapia de conducta

La terapia de conducta está muy emparentada con la terapia cognitivo-conductual, pero pone el foco en los procesos psicológicos no verbales y que no dependen tanto de la manera de pensar, sino de la manera de actuar, de recibir estímulos del entorno y de alterar lo que nos rodea a partir de acciones observables por otras personas.

Se utiliza especialmente con niños y adolescentes, entre otras cosas porque en estas edades la capacidad para pensar en conceptos abstractos está más limitada que en los adultos.

Así, la terapia de conducta tiene efectividad demostrada para problemas como la enuresis y la encopresis, el TDAH o los trastornos del sueño en niños y adolescentes, entre otros.

3. Terapia psicodinámica

La terapia picodinámica es una forma de intervención psicológica inspirada en el psicoanálisis, y por consiguiente pone el foco de su trabajo en los pensamientos y los sentimientos que normalmente pasan por debajo del umbral de la consciencia.

En estas sesiones de terapia, terapeuta y paciente van explorando los sesgos inconscientes del primero, viendo cómo se relacionan con su manera de comportarse y de crearse una identidad propia, y las maneras en las que esto puede dar paso a problemas.

La terapia psicodinámica se ha mostrado eficaz a la hora de abordar alteraciones psicológicas como la depresión o el Trastorno Límite de la Personalidad.

4. Intervención familiar

Muchas veces, aquello que hace que un problema psicológico se mantenga no está en el paciente que acude a terapia para sesiones individuales, sino en la manera de relacionarse que existe en su familia. Para estos casos, se recomienda la intervención familiar, o terapia familiar.

La terapia familiar se ha mostrado efectiva científicamente para problemas como los trastornos psicóticos en adultos, o el trastorno de conducta, las adicción a las drogas y los trastornos de conducta alimentaria en niños y adolescentes.

5. Psicoeducación

La psicoeducación es una herramienta muy valiosa que ayuda a que tanto el paciente como su familia sean capaces de adoptar un modo de vida que mejore la calidad de vida del primero. Consiste sobre todo en resolver dudas, disipar miedos infundados y dar pautas de actuación para el día a día aprovechando la información de la que disponen los psicólogos acerca de un tipo de síndrome o trastorno en particular.

Es útil para alteraciones psicológicas como la hipocondría, el trastorno bipolar, los trastornos psicóticos, la depresión, y más.

 

Nuestra Terapia Psicológica

Referencias bibliográficas:

The Australian Psychological Society. (2028). Evidence-based psychological interventions in the treatment of mental disorders: A literature review.
Beck, J.S. (2011). Cognitive behavior therapy: Basics and beyond. Nueva York, NY: The Guilford Press.

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