Psicología

trastornos sueño

“No descanso bien”: conociendo los Trastornos del Sueño

A menudo llegan a nuestra consulta personas que tienen dificultades para descansar durante la noche. Los trastornos del sueño, también conocidos como desórdenes del sueño, son un fenómeno muy extendido (uno de cada tres españoles piensa que lo padece) y aunque la gravedad es baja, son importantes por las implicaciones en la vida diaria.

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¿Qué trastornos del sueño son los más comunes?

Los trastornos del sueño afectan al desarrollo habitual del ciclo normal de sueño-vigilia. Su origen es muy diferente, en ocasiones aparecen cono consecuencia de alguna otra enfermedad o patología.. Los más frecuentes son los que tratamos a continuación.

Algunos de los síntomas que producen los trastornos del sueño son: agotamiento físico, bajo rendimiento, sueño diurno, dificultad para cumplir con las obligaciones profesionales, familiares o sociales, etc. Los más frecuentes son los que tratamos a continuación.

1. Insomnio

Consiste en una dificultad para iniciar el sueño, mantenerlo o despertarse muy temprano. El niño/adolescente manifiesta quejas de no haber dormido lo suficiente.

Hay que diferenciar el insomnio como trastorno de las dificultades para dormir que están relacionadas con factores estresantes y en los que el comportamiento de los padres juega un papel fundamental (normas y pautas para irse a dormir a la cama). En la mayoría de las ocasiones está relacionada con la ansiedad, produciendo que el sueño no sea reparador o sea insuficiente.

2. Jactatio Capitis

Parasomnia del sueño infantil caracterizada por el movimiento repetitivo de la cabeza o todo el cuerpo. La intensidad del movimiento puede variar, pero en ocasiones es violento y puede generar una excesiva alarma. Aunque no se trata de un trastorno grave del sueño, conviene proteger al niño ante posibles golpes de mayor intensidad, acolchando superficies duras de la cama y la pared. Aparece antes de conciliar el sueño o en las fases I y II del sueño NREM, en niños de 9 a 24 meses.

Con la edad, los síntomas de esta ritmia del sueño se va espaciando, haciéndose menos frecuente su aparición hasta remitir. Aunque se desconocen sus causas, algunos autores sostienen que simulan los movimientos de mecimiento para conciliar el sueño. Otros autores lo relacionan con una forma de descargar tensión o una excesiva activación. Cuando se mantienen más allá de los cuatro años de edad es conveniente considerar causas emocionales o de origen familiar.

3. Pesadillas

Las pesadillas son sueños angustiosos que despiertan al niño, éste se muestra asustado, pero sabe dónde está y sabe lo que acaba de soñar, cuando llegan los padres para intentar tranquilizarlo, el niño es capaz de hacer un relato estructurado de su mal sueño.

4. Terrores nocturnos

Los terrores nocturnos aparecen cuando el niño está dormido y de pronto se incorpora, comienza a gritar mostrando en su rostro un evidente malestar, estos gritos van acompañados de una activación (sudoración, taquicardia, etc.).

Los padres pueden observar que el niño tiene los ojos abiertos, también observan que el niño “los mira pero no los ve” ya que no se encuentra realmente despierto. No responde a los intentos de los padres a calmarse y tras unos minutos este terror desaparece y el niño se vuelve a dormir sin acordarse de lo ocurrido o lo recordándolo muy vagamente.

Para mejorar la calidad del sueño, puede seguir algunas rutinas, por ejemplo:

  • Es interesante que el espacio esté a oscuras o en penumbra
  • Elimine la televisión de la habitación destinada a dormir
  • Dar paseos al aire libre por la tarde favorece la relajación
  • Elimine pensamientos de rumia repetitivos: “verás como no me puedo dormir”
  • Establezca rutinas horarias y situacionales a los niños antes de irse a la cama (leer, contar cuentos, lavarse los dientes…etc.)

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Trastorno afestivo estacional

El Trastorno Afectivo Estacional (TAE): causas y síntomas

El trastorno afectivo estacional  se refiere a la aparición de síntomas depresivos relacionados con la época del año o estación. En la mayoría de los casos se da con la llegada del invierno, durante el otoño, pero puede ocurrir también con la llegada de la primavera.

Trastorno Afectivo Estacional: ¿en qué consiste?

Los cambios estacionales, implican cambios en la luminosidad que inciden directamente sobre nuestro sistema endocrino y nuestro cerebro. El reajuste y regulación, durante los cambios de estación, sobre la neuroquímica de nuestro cerebro y la secreción de hormonas, explican esta sintomatología.

La hipófisis es una zona del cerebro que se encarga de regular el sueño y el estado de ánimo. De este modo, los cambios de luz inciden sobre el nervio óptico llegando a la hipófisis, que regulará la producción de hormonas como la melatonina (en la glándula pineal) o de neurotransmisores como la serotonina. La melatonina es la hormona que se encarga de favorecer el sueño y la serotonina uno de los neurotransmisores que regulan el estado de ánimo y que además favorecen la producción de melatonina.

“En los cambios de estación, podemos sentirnos decaidos, apáticos e incluso tristres” -explican psicólogos de Avance

Cuando descienden las horas de luz se segrega menos serotonina, por lo que el estado de ánimo baja y la melatonina debe reajustarse y empezar a segregarse antes para regular el ciclo del sueño-vigilia.

Síntomas

El Trastorno Afectivo Estacional muestra, entre otros, los siguientes síntomas:

  • Tristeza y pensamientos de desesperanza.
  • Irritabilidad.
  • Cansancio, fatiga.
  • Pérdida de intereses y falta de ilusión.
  • Aumento del apetito.
  • Aumento de las horas de sueño.
  • Disminución de la capacidad de atención y concentración.

Tratamiento

En su tratamiento, además de la psicoterapia y el uso de antidepresivos, parece eficaz la fototerapia, que consiste en la exposición a la luz emitida por lámparas que simulan la luz solar.

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