Psicología

El apego y la autoestima

El apego y la autoestima: ¿qué son y cómo se trabajan en psicoterapia?

La creación de los primeros vínculos emocionales con las principales figuras de apego, padres o cuidadores, que sustentarán la sensación de protección y cuidado del niño al nacer y durante su desarrollo, son fuentes fundamentales para la construcción de una buena valoración personal, así como pilares fundamentales de futuras relaciones afectivas y unas buenas habilidades sociales. Por esto el conocimiento del tipo de apego desarrollado en la infancia en fundamental en psicoterapia.

Nuestra Terapia para la Autoestima

El apego y la autoestima en psicoterapia

Gracias a la Teoría del Apego de Bowlby, sabemos hoy hasta que punto es necesario establecer vínculos afectivos de seguridad y cuidado desde el nacimiento de los hijos, para que estos crezcan desde la confianza y optimismo necesarios para su futuro bienestar.

Bowlby describe el apego como un mecanismo afectivo, a través del cual se dan una serie de conductas de protección y cuidado, cuya función es la supervivencia de la especie.

Funciones secundarias, pero no por ello menos importantes, son facilitar la exploración del entorno para el aprendizaje y el desarrollo social y emocional.

Tipos de apego

En un estudio realizado en 1978, dirigido por Mary Ainsworth, en el que se observaba el comportamiento del niño cuando la madre estaba presente junto a una persona extraña, abandonaba la sala, quedando el niño con el extraño y volvía tiempo después, se definieron los tipos de apego, en función de las reacciones de los niños en estos tres momentos.

  • Apego seguro: el niño explora el entorno con cierta tranquilidad y seguridad. Cuando la madre abandona el recinto muestra ansiedad y angustia recuperándose cuando esta vuelve y buscando el contacto físico.
  • Apego ansioso-ambivalente: explora el entorno con reservas, sin perder de vista a la madre ni alejarse demasiado. Cuando ésta sale de la sala la reacción de angustia es intensa y no cede cuando esta vuelve, expresando enfado e incluso en ocasiones rechazo, en un primer momento.
  • Apego evitativo: muestra desinterés hacia la madre, excesiva independencia incluso cuando ésta abandona el recinto,sin mostrar demasiada angustia. Con su regreso sigue impasible y no la busca, manteniendo distancia y desapego. Poca confianza en la figura de apego.

En posteriores estudios se observó un cuarto tipo de apego denominado desordenado, en el que el niño muestra una reacción de bloqueo, con respuestas desorganizadas y extrañas, incluso cuando la madre vuelve a entrar en la sala.

Sabemos hoy hasta que punto es clave establecer vínculos fuertes y de seguridad durante la infancia. En terapia muchas de las dificultades y sufrimientos de las personas que acuden a consulta, vienen de estos primeros aprendizajes. Es por esto que la Teoría del Apego está más vigente y presente entre los profesionales de la psicología que nunca, al dar respuesta a muchas de las dificultades de relación social y de pareja con las que nos encontramos.

Un apego ansioso-ambivalente puede dar lugar a una baja autoestima y baja confianza en los demás, puede generar relaciones de dependencia en un futuro así como inseguridad y pocas habilidades sociales.

El apego evitativo podrá manifestarse en miedo al compromiso y a la intimidad, desconfianza en los otros y desinterés por las relaciones sociales. Por todo esto es fundamental que las principales figuras de apego generen sensación de seguridad en los primeros años de infancia. La congruencia en los mensajes, el refuerzo positivo y que el castigo nunca sea desproporcionado o demasiado largo, junto al contacto físico y las expresiones de afecto, son claves para que se dé un apego seguro.

La oxitocina y el vínculo amoroso

Es interesante saber, que esta hormona se segrega cuando el vínculo afectivo es positivo. Si en mi relación con determinadas personas me siento a gusto, mi hipófisis liberará oxitocina al torrente sanguíneo. Esta hormona está relacionada con la memoria y el aprendizaje,  modula las relaciones sociales, favorece la  empatía, ayuda a bajar los niveles de ansiedad y disminuye el miedo a la vez que aumenta la confianza.

En los últimos meses del embarazo, ante el aumento de estrógenos y progesterona, los niveles de oxitocina se multiplican a la vez que se dan nuevos receptores específicos en las mamas y en el útero, para la preparación al parto y la lactancia.

La liberación de la oxitocina responde especialmente bien a las caricias y expresiones de afecto, por lo que acunar y acariciar al recién nacido, expresando calma y tranquilidad, respondiendo a sus necesidades sin miedo ni impaciencia, a la vez que se siente cuidado y atendido fomentarán un vínculo afectivo fuerte y seguro.

Esta hormona, conocida también como “la hormona del amor”, será imprescindible también en las futuras relaciones. En la relación de pareja por ejemplo, es fundamental para mantener el vínculo amoroso. De ahí la importancia de las caricias y el piel a piel, así como una vida sexual satisfactoria, para que la pareja perdure. Si mi pareja o amigos me hacen sentirme bien y yo a ellos, se reforzará el vínculo, gracias entre otras cosas a la sensación placentera que provoca esta hormona genial.

Asociada a la oxitocina, y complementándose se segregan otras hormonas fundamentales para la preparación al parto y la lactancia, como son la prolactina y los estrógenos.

La proláctina estimula las glándulas mamarias además de promover conductas maternales; los estrógenos, como opiáceos naturales, disminuyen la sensación de dolor.

La primera hora después del parto es crucial a la hora de establecer el vínculo materno. Hoy sabemos, que el mayor pico de oxitocina se segrega entre el momento del parto y la expulsión de la placenta, por lo que es crucial para que madre e hijo “se enamoren” que en ese momento de la primera mirada, se les permita entrar en contacto físico, sin distractores ni nerviosismo a su alrededor, aprovechando que el neocórtex de la madre está en un punto de descanso y ensoñación que favorece la vinculación.

Otro momento crucial sobre el estudio del apego, se da en los años 50 con los experimentos llevados a cabo por Harry y Margaret Harlow. En sus ensayos, observaban la conducta de un grupo de crías de mono, colocando en las jaulas una “madre sustituta” cubierta de tela y otra de alambre, pero que tenía un dispensador de leche.

Se observó que las crías preferían estar con la madre de tela, buscando el contacto físico, a las madres que suministraban alimento. Más adelante se observó también una mayor preferencia si estas madres artificiales se mecían y estaban calientes. Este descubrimiento llevó a adquirir conciencia de la importancia de la afectividad en la supervivencia y de la necesidad del contacto físico para el apego.

Nuestra valoración personal, seguridad y autoimagen, así como el modo en cómo establecemos relaciones con los demás, son fruto de las relaciones de apego y vínculos emocionales, más o menos seguros en la infancia y a lo largo de nuestro desarrollo.

Hoy sabemos también, que tomar conciencia de uno mismo, de nuestras inseguridades y miedos, entendiendo de dónde vienen y cómo los mantenemos, para reconducir nuestro modo de relacionarnos con los demás, superando las carencias o faltas que se hayan podido llegar a generar de un primer aprendizaje del vínculo, es posible.

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Bibliografía:

  • “Vínculos afectivos: formación, desarrollo y pérdida” Jonh Bowlby, 1993. Editorial Paidós
  • “El apego y la pérdida”, Jonh Bowlwy, 1998. Editorial Paidós
  • “¿Por qué amamos?”, Helen E. Fisher, 2004. Editorial Taurus
depresión infantil

Depresión Infantil: causas, síntomas y señales

Se habla poco de la depresión infantil y apenas se tiene en cuenta, ya que muchos de sus síntomas no corresponden con la de los adultos.

¿Cómo es la depresión infantil?

El niño con depresión no tiene por qué manifestar tristeza o apatía, si no que a menudo la expresa con irritabilidad, mal comportamiento e hiperactividad, por lo que a veces pasa desapercibida o se confunde con un trastorno por déficit de atención. En la adolescencia, los síntomas de la depresión se suelen parecer más a los de los adultos, sin embargo en los niños no sucede lo mismo.

Es importante estar atentos a algunos de los de las siguientes síntomas, si se mantienen en el tiempo:

  • Pierde el interés por sus juegos preferidos.
  • No desea ir a la escuela.
  • Se aleja de sus amigos.
  • Presenta una comunicación pobre.
  • Se cansa o se aburre con facilidad.
  • Presenta menos energía en las actividades diarias.
  • Le cuesta concentrarse.
  • Se muestra muy irritable ante pequeñas frustraciones.
  • Tiene rabietas con más facilidad y regularidad.
  • Expresa baja autoestima despreciando a otros o a él mismo.
  • Elige finales tristes para sus juegos.
  • Se comporta agresivamente.
  • Se lastima, lastima a otros o lastima a animales.
  • Se queja constantemente de dolores de cabeza.
  • Come mucho o muy poco.
  • Tiene problemas para dormir o desea dormir con los padres.
  • Tiene actitudes “regresivas” a una etapa anterior de su desarrollo, como chuparse el dedo u orinarse en la cama.
  • Deterioro en los estudios y ausencias frecuentes de la escuela.
  • Está triste o llora con facilidad.

Sabemos hoy que la capacidad de relacionarse y la calidad de las relaciones sociales del niño, son fundamentales a la hora de prevenir o tratar una depresión.

Síntomas y señales

La psicóloga Victoria del Barrio, en su libro “Depresión infantil”, 1997. Ed. Ariel, afirma que el adulto no cree que el niño pueda tener depresión al carecer de responsabilidades pero no es así, el niño tiene más responsabilidades de las que pensamos y además, en su modo de entender el mundo, muchas responsabilidades que no le corresponden se las atribuye.

El cerebro del niño no está preparado aún para entender muchas de las cosas que ocurren a su alrededor, no tiene aún la madurez emocional ni cognitiva como para digerir e interpretar situaciones, acontecimientos y mensajes que se suceden en su día a día.

La depresión infantil se caracteriza fundamentalmente por un cambio de comportamiento mantenido en el tiempo, al menos un mes, en el que desciende su capacidad para disfrutar de acontecimientos y juegos que antes le interesaban, descenso de la comunicación con los demás y disminución en el rendimiento escolar junto con protestas e irritabilidad. Además, es importante señalar que en la depresión infantil la autoestima está afectada.

Desde la fisiología, se ha observado que la hormona del crecimiento en niños con depresión está alterada, siendo más baja, así como hay un aumento de los niveles de cortisol, la hormona del estrés.

Prevención y tratamiento

Sabemos hoy que la capacidad de relacionarse y la calidad de las relaciones sociales del niño, son fundamentales a la hora de prevenir o tratar una depresión. Problemas de comunicación con los padres o una mala relación con los compañeros de clase, son determinantes para la autoestima y estado de ánimo del niño..

Que el niño desarrolle una comunicación basada en la asertividad, así como la autoeficacia e independencia a la hora de realizar pequeñas tareas, generará una base de autoestima que le proteja de la depresión o le ayude a superarla.

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miedo hablar en público

Cómo superar el miedo a hablar en público, en 6 consejos

Uno de los motivos que más ansiedad genera es el de exponerse a la opinión de los demás, el miedo a hablar en público. Necesitamos, muchas veces de forma exagerada, tener la sensación de que gustamos y caemos bien a todo el mundo.

Nuestra Terapia para la Ansiedad

¿Cómo afrontar el miedo a hablar en público?

Hasta cierto punto esta necesidad de gustar es normal, pero si nos lleva a mantener elevados niveles de ansiedad en las relaciones sociales o a la hora de afrontar trabajos que requieren hablar en público, puede llegar a limitarnos.

Algunos de los síntomas cuando este miedo es desproporcionado son: taquicardia, temblor de las extremidades, sudoración, habla temblorosa, sequedad de la boca o baja concentración.

Seis claves para aprender a hablar en público sin miedo

Es importante saber que al exponernos a lo que nos atemoriza, la ansiedad llega a un pico a partir del cual ya no puede subir más, sino que una vez alcanzado sólo puede descender.

Habrás notado en alguna ocasión que a medida que comentas algo en público, te expones a una actuación, o te enfrentas a cualquier otro miedo, la mayoría de las veces la ansiedad va descendiendo a la vez que va aumentando nuestra confianza hasta poder disfrutar de lo que estamos haciendo. Para que esto se dé es bueno fortalecer los siguientes puntos:

1º. Preparar la charla con tiempo suficiente

Para que sea completa y sobre todo clara, sabiendo a quiénes va dirigida y cuales son los principales intereses y necesidades de ese público, sobre el tema del que voy a hablar.

Este punto es fundamental, cuanto mejor preparado llevo un discurso menos ansiedad voy a sentir, por mucho que me atemorice el público. Unos apuntes que vayan desarrollando el tema, a modo de esquema, donde queden claros los puntos de la charla y sus partes o secciones, siempre ayudaran a retomar si perdemos el hilo o nos quedamos en blanco.

2º. Analizar y localizar los pensamientos negativos y desmoralizantes,

Lo que en psicología llamamos distorsiones o errores de pensamiento, que no hacen sino mantenernos la ansiedad a lo largo de la exposición.

Pensamientos del tipo: “seguro que todos piensan que estoy diciendo tonterías”, “no voy a saber responder a las preguntas”, “todo el mundo va a notar mi nerviosismo”, “seguro que se ríen de mi”, no permiten que la ansiedad descienda una vez ha subido, por lo que ante todo tenemos que tener en cuenta que sentir ansiedad en esos momentos es normal y que aunque se note, los demás no van a estar presentes para juzgarnos, muy al contrario pueden entendernos y su único interés es el de que le transmitamos nuestros conocimientos. Una vez detectados estos pensamientos pasaremos a positivizarlos: “voy a intentar transmitir mis conocimientos lo mejor que sé”, “el público no es mi enemigo, sino personas interesadas en lo que voy a transmitirles”,”si no sé contestar a alguna de las preguntas, lo digo con sinceridad y les aplazo a buscar la información o enviársela en cuanto la encuentre” (no olvidemos que puedo saber mucho sobre un tema, pero no estoy obligado a saberlo todo), “si notan que estoy nervios@ no tienen porque pensar mal de mi”, “si me quedo en blanco, siempre puedo explicar que he perdido el hilo y volver a mis apuntes, que para eso están”.

Un determinado nivel de ansiedad es normal y habitual cuando nos exponemos al público; este nivel de ansiedad disminuye en función del entrenamiento y las veces que nos exponemos a ello.

3º. Exponerme de forma progresiva al miedo

Exponernos a la opinión de los demás cuando hablo en público: cualquier situación es buena, hacer preguntas en una reunión de vecinos, exponer mi opinión en reuniones de trabajo o en clase a los profesores… Entrenarse de forma consciente, trabajando los pensamientos negativos para positivizarlos, en situaciones sociales menos ansiógenas, nos prepara para futuras exposiciones a hablar en público.

4º. “Colar la ansiedad”

Esta técnica, de “intencionalidad paradójica” es sumamente útil y eficaz, consiste sencillamente en expresar cómo me siento y lo que tanto miedo tengo a que los demás noten.

En el momento en el que me enfrento a mi mayor miedo a hablar en público, la ansiedad baja. Decir al principio de la charla: “espero que me disculpen si me equivoco o me trabo en algún punto, no tengo demasiada experiencia a hablar en público y estoy un poquito nerviso” nos ayudará a ver inmediatamente la complicidad de la gente y comprobaremos que nuestro miedo a ser juzgados es exagerado. Por otro lado, siempre tranquiliza saber que si nos notan nerviosos, ya no es un problema, porque al haberlo hecho público no tengo que disimular nada.

5º. Crear una charla dinámica

Con espacios para contar anécdotas que la hagan más amena y si el tema a tratar es propicio incluir dinámicas de grupo.

6º. Lenguaje no verbal

No olvidar que el público está integrado por personas que merecen nuestra atención, mostrar nuestro interés en transmitirles nuestros conocimientos mirándoles a los ojos y deteniéndonos en cada uno de ellos. Si el grupo es muy grande, lo haremos con las personas más a nuestra vista, pero sin olvidar detener la mirada en diferentes puntos del público más alejado. Cuanto más me expongo a la mirada de los demás, sin evitarla, más fácilmente desciende la ansiedad.

Saber que un determinado nivel de ansiedad a hablar en público es normal y que la experiencia y el entrenamiento en estos puntos ayudará a que descienda, son motivación suficiente para intentarlo, sobre todo por el hecho de perder el miedo al juicio de los demás, que tanto puede influir en nuestra valoración personal.

La exposición al hecho temido siempre dará como resultado una mejoría, por lo que la experiencia ayuda, pero en ocasiones el miedo es tan intenso que cuesta enfrentarse a él. Un cierto nivel de ansiedad ante esta situación social es completamente normal y además aumenta el rendimiento. De este modo, si el tema del que vamos a hablar lo llevamos bien preparado, podemos conseguir que al final la ansiedad sea un buen aliado.

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narcisismo

¿Qué es el Narcisismo y cómo son las personas narcisistas?

El término narcisismo hace referencia al mito de Narciso, quien se enamoró de su propia imagen reflejada en las aguas de una fuente, sin poder dejar de contemplarse hasta desfallecer.

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¿Qué es el Narcisismo?

La personalidad narcisista se caracteriza por un exceso de confianza y sobrestimación de las propias capacidades, subestimando la valía y capacidades de las personas de su entorno. Se da también una excesiva necesidad de admiración, por lo que tratan de demostrar su valía constantemente. Esto supone un enorme desgaste de energía y una profunda dependencia emocional hacía los otros, que contrasta con la apariencia arrogante y de autosuficiencia que tratan de mostrar.

En función del grado de narcisismo esta dependencia puede llevar a sentimientos de ira y resentimiento hacia los demás, que se manifiestan en desprecio y demostraciones de poder ante el otro.

Según el DSM IV, la personalidad narcisista atiende al menos a 5 de las siguientes manifestaciones:

  • 1. Sobrestimación de la propia valía.
  • 2. Excesiva necesidad de admiración.
  • 3. Constantes fantasías de éxito y de poder.
  • 4. Sentimientos de ser especial con respecto a los demás.
  • 5. Creencia de derecho adquirido o de que merece un trato especial o se le debe todo.
  • 6. Explota a los demás para conseguir sus fines.
  • 7. Carece de empatía o capacidad de ponerse en el lugar del otro.
  • 8. Sentimientos de envidia hacia los demás o creencia de que es envidiado.
  • 9. Actitud arrogante y prepotente.

La personalidad narcisista se caracteriza por un exceso de confianza y sobre-estimación de las propias capacidades

Causas

La personalidad narcisista se gesta en la infancia, bien por desapego e incluso maltrato de los padres o bien por un exceso de atención y admiración de éstos con fines manipulativos. La búsqueda de la satisfacción a través de la admiración de los demás genera una especial ambición de poder o de preocupación en su imagen y aspecto físico.

Cuando el grado de narcisismo es elevado, acercándose a los parámetros de un trastorno de personalidad narcisista, se observa una falta de empatía que puede llevar a situaciones de conflicto en las relaciones sociales, a menudo esta indiferencia por los sentimientos de las personas con las que se relacionan puede tener consecuencias dañinas para los que les rodean.

  • Todos poseemos un cierto egocentrismo o nivel de narcisismo, necesario por ejemplo para la producción artística, pero es en el momento en el que la necesidad de estar por encima de los demás es a costa de destruirles, cuando hablamos de Trastorno Narcisita de la Personalidad y que debemos diferenciar de la personalidad narcisista.

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anorgasmia

¿Qué es la Anorgasmia?

La anorgasmia es la dificultad para alcanzar el orgasmo, ya sea durante la masturbación o durante la relación sexual.

Si bien esta disfunción sexual se da en ambos sexos, es más frecuente en mujeres.

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Causas culturales de la anorgasmia

Si hasta hace apenas unas décadas la mujer tenía prohibido desear y por lo tanto sentir placer durante la relación sexual, en la actualidad una mujer realizada es una mujer sexualmente activa, lo que se mide erróneamente, por su capacidad de llegar al orgasmo y el número alcanzado.

Esta variable de presión, junto a una actitud negativa hacia la sexualidad, ya sea por factores de educación, de religión o personales, influye de manera determinante: la ansiedad por alcanzar el orgasmo impide la suficiente relajación como para que se derive de la respuesta sexual.

Tratamientos

En terapia sexológica se da mucha importancia en “reeducar” desde una salud sexual que desmonte, desde la información, los tabúes que giran alrededor del orgasmo y lo desmitifique.

En la medida que se sobrevalora el orgasmo, la relación sexual se convierte en una prueba de aptitud sexual, en la que la ansiedad no va a permitir el disfrute desde la confianza y la relajación necesarias para alcanzar el orgasmo.

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disonancia cognitiva

¿Qué es la Disonancia Cognitiva?

La psicología social describe la disonancia cognitiva como el conflicto o tensión interna que surge ante dos pensamientos o cogniciones que se oponen.

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¿Qué es una disonancia cognitiva?

Cuando un pensamiento o modo de actuar entra en conflicto con nuestras creencias, ideología o sistema de valores, genera un conflicto en la percepción de nosotros mismos (autopercepción) que provoca un estado de tensión emocional interna. Si me he hecho la promesa de que a partir de este mes iré al gimnasio y cuando llega el día no puedo evitar quedarme en el sofá, la contradicción entre lo que me he propuesto con mi forma de actuar generará una disonancia cognitiva.

Esta tensión es tan incómoda que no tardamos en tratar de disminuirla generando nuevas cogniciones que rebajen el malestar: “estoy demasiado cansado/a, es normal que no vaya, hoy es mal día para empezar”, “para que voy a ir, a estas horas habrá demasiada gente y al final no haré nada…”.

Causas y estudio de este fenómeno psicológico

Lo curioso es que cuánto mayor es el coste o pérdida de nuestra elección y por lo tanto más en entredicho queda nuestra imagen, mayor es el conflicto interno y más intensas y numerosas son las nuevas cogniciones o planteamientos que elaboramos, así, si además de no ir al gimnasio resulta que he pagado todo el mes por adelantado, tendré la necesidad de ser más convincente con mis propias argumentaciones: “está claro que es es tan bueno para la salud una buena siesta como el ejercicio”.

Fue el psicólogo social Leon Festinger, quien en 1957 planteó por primera vez la teoría de la disonancia cognitiva en su obra “A Theory of Cognitive Dissonance”. En ella explica como una incoherencia interna, que no puede ser corregida, favorece la creación de cogniciones que rebajen nuestro malestar. En ocasiones también ocurre que tratamos de pasar por alto la contradicción, intentando no pensar en ello o tratando de convencernos de que no tiene importancia.

Situaciones en las que aparece

El ejemplo anterior es leve, pone de manifiesto una tensión interna de relativa importancia, pero en ocasiones la motivación del conflicto es mayor cuando nos encontramos ante situaciones en las que mantenemos planteamientos o conductas que entran en oposición con nuestros valores o principios éticos.

La psicología social ha estudiado como en zonas de conflicto en épocas de guerra, si matar al enemigo va en contra de los propios principios, suele resolverse con una compleja elaboración ideológica que lo justifique. Esto unido a otro fenómeno, la dispersión de responsabilidad, descrito también por la psicología social, según el cual esperamos a que la mayoría actúe o preste ayuda descargando nuestra responsabilidad en los demás y justificando nuestros actos en función de la mayoría, son algunos de los mecanismos que se ponen en acción en el ser humano como modo de resolver un conflicto interno y de autoimagen.

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mutismo

¿Qué es el Mutismo? Causas, síntomas y tratamiento

Podríamos definir el mutismo selectivo como la expresión de una ansiedad social, a edad muy temprana, antes de los cinco años, por la que el niño deja de hablar y de comunicarse en contextos sociales que no considera seguros, aún cuando su adquisición del lenguaje es normal, entiende y habla perfectamente pero sólo en contextos en los que no siente ansiedad, como puede ser en casa y con familiares. Se diferencia del mutismo en que éste se generaliza a cualquier contexto social, incluida la familia.

El niño que muestra mutismo selectivo suele ser tímido y evitativo, aunque se han observado grados en la intensidad de los síntomas. Así, hay niños que aunque inhiben el habla en clase, juegan y se relacionan con sus compañeros y niños que además de no hablar, rehuyen del contacto social.

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Síntomas

Según el Manual de Psicodiagnótico DSM-IV-TR, algunos de los síntomas que encuadran el mutismo selectivo son:

  • Inhibición persistente del habla en situaciones sociales, a pesar de la correcta adquisición y uso del lenguaje en otras situaciones, durante al menos un mes.
  • Interferencia de esta inhibición en su rendimiento escolar, laboral (en un futuro) y social.
  • No existe incapacidad o falta de adquisición del lenguaje, ni se debe a trastornos de la comunicación ni del desarrollo.
  • Las causas pueden ser genéticas, al observarse en diferentes estudios antecedentes de ansiedad, depresión y fobias en familiares, así como ambientales y por aprendizaje de patrones familiares.

 

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premio foro europa

Premio Foro Europa 2001 a Avance Psicólogos

La psicóloga Laura Palomares, cofundadora de Avance Psicólogos, acaba de recibir la Medalla de Oro en el Premio Foro Europa al mérito y prestigio profesional de manos de José Luis Salaverría (en la imagen, el fundador junto a la galardonada), Presidente de Foro Europa 2001. Es el premio Foro

Este premio es el reconocimiento de todo el equipo de Avance Psicólogos

El acto, celebrado este viernes 3 de julio en el hotel Westin Palace de Madrid con motivo del XVIII Aniversario de la entidad, reunió a destacados profesionales de la psicología y de la salud, así como a reconocidas personalidades de la cultura, el derecho y el sector empresarial.

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Recogió el premio Laura Palomares, directora de Avance

En opinión de Laura Palomares “este premio impulsa el esfuerzo de la psicología y de sus profesionales como parte activa y fundamental en el ámbito de la salud, reconoce la comprometida labor de nuestro equipo y se debe a las personas, que en su afán de superación han confiado en nosotros”.

La galardonada es Psicóloga General Sanitaria especialista en Psicología Cognitivo Conductual y Terapia Gestalt, Sexóloga y Psicoterapeuta de Pareja y Especialista en Técnicas de Integración Cerebral.

En el año 2000, Laura Palomares, junto a la también psicóloga María Asunción Pérez García, funda en Madrid Avance Psicólogos, centro reconocido por su constante labor en psicoterapia y que, en la actualidad, impulsa la creación de espacios para la terapia de grupos, terapia para pacientes con cáncer y la impartición de talleres del ámbito de la psicología y la sexología.

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trastornos sueño

“No descanso bien”: conociendo los Trastornos del Sueño

A menudo llegan a nuestra consulta personas que tienen dificultades para descansar durante la noche. Los trastornos del sueño, también conocidos como desórdenes del sueño, son un fenómeno muy extendido (uno de cada tres españoles piensa que lo padece) y aunque la gravedad es baja, son importantes por las implicaciones en la vida diaria.

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¿Qué trastornos del sueño son los más comunes?

Los trastornos del sueño afectan al desarrollo habitual del ciclo normal de sueño-vigilia. Su origen es muy diferente, en ocasiones aparecen cono consecuencia de alguna otra enfermedad o patología.. Los más frecuentes son los que tratamos a continuación.

Algunos de los síntomas que producen los trastornos del sueño son: agotamiento físico, bajo rendimiento, sueño diurno, dificultad para cumplir con las obligaciones profesionales, familiares o sociales, etc. Los más frecuentes son los que tratamos a continuación.

1. Insomnio

Consiste en una dificultad para iniciar el sueño, mantenerlo o despertarse muy temprano. El niño/adolescente manifiesta quejas de no haber dormido lo suficiente.

Hay que diferenciar el insomnio como trastorno de las dificultades para dormir que están relacionadas con factores estresantes y en los que el comportamiento de los padres juega un papel fundamental (normas y pautas para irse a dormir a la cama). En la mayoría de las ocasiones está relacionada con la ansiedad, produciendo que el sueño no sea reparador o sea insuficiente.

2. Jactatio Capitis

Parasomnia del sueño infantil caracterizada por el movimiento repetitivo de la cabeza o todo el cuerpo. La intensidad del movimiento puede variar, pero en ocasiones es violento y puede generar una excesiva alarma. Aunque no se trata de un trastorno grave del sueño, conviene proteger al niño ante posibles golpes de mayor intensidad, acolchando superficies duras de la cama y la pared. Aparece antes de conciliar el sueño o en las fases I y II del sueño NREM, en niños de 9 a 24 meses.

Con la edad, los síntomas de esta ritmia del sueño se va espaciando, haciéndose menos frecuente su aparición hasta remitir. Aunque se desconocen sus causas, algunos autores sostienen que simulan los movimientos de mecimiento para conciliar el sueño. Otros autores lo relacionan con una forma de descargar tensión o una excesiva activación. Cuando se mantienen más allá de los cuatro años de edad es conveniente considerar causas emocionales o de origen familiar.

3. Pesadillas

Las pesadillas son sueños angustiosos que despiertan al niño, éste se muestra asustado, pero sabe dónde está y sabe lo que acaba de soñar, cuando llegan los padres para intentar tranquilizarlo, el niño es capaz de hacer un relato estructurado de su mal sueño.

4. Terrores nocturnos

Los terrores nocturnos aparecen cuando el niño está dormido y de pronto se incorpora, comienza a gritar mostrando en su rostro un evidente malestar, estos gritos van acompañados de una activación (sudoración, taquicardia, etc.).

Los padres pueden observar que el niño tiene los ojos abiertos, también observan que el niño “los mira pero no los ve” ya que no se encuentra realmente despierto. No responde a los intentos de los padres a calmarse y tras unos minutos este terror desaparece y el niño se vuelve a dormir sin acordarse de lo ocurrido o lo recordándolo muy vagamente.

Para mejorar la calidad del sueño, puede seguir algunas rutinas, por ejemplo:

  • Es interesante que el espacio esté a oscuras o en penumbra
  • Elimine la televisión de la habitación destinada a dormir
  • Dar paseos al aire libre por la tarde favorece la relajación
  • Elimine pensamientos de rumia repetitivos: “verás como no me puedo dormir”
  • Establezca rutinas horarias y situacionales a los niños antes de irse a la cama (leer, contar cuentos, lavarse los dientes…etc.)

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Trastorno afestivo estacional

El Trastorno Afectivo Estacional (TAE): causas y síntomas

El trastorno afectivo estacional  se refiere a la aparición de síntomas depresivos relacionados con la época del año o estación. En la mayoría de los casos se da con la llegada del invierno, durante el otoño, pero puede ocurrir también con la llegada de la primavera.

Trastorno Afectivo Estacional: ¿en qué consiste?

Los cambios estacionales, implican cambios en la luminosidad que inciden directamente sobre nuestro sistema endocrino y nuestro cerebro. El reajuste y regulación, durante los cambios de estación, sobre la neuroquímica de nuestro cerebro y la secreción de hormonas, explican esta sintomatología.

La hipófisis es una zona del cerebro que se encarga de regular el sueño y el estado de ánimo. De este modo, los cambios de luz inciden sobre el nervio óptico llegando a la hipófisis, que regulará la producción de hormonas como la melatonina (en la glándula pineal) o de neurotransmisores como la serotonina. La melatonina es la hormona que se encarga de favorecer el sueño y la serotonina uno de los neurotransmisores que regulan el estado de ánimo y que además favorecen la producción de melatonina.

“En los cambios de estación, podemos sentirnos decaidos, apáticos e incluso tristres” -explican psicólogos de Avance

Cuando descienden las horas de luz se segrega menos serotonina, por lo que el estado de ánimo baja y la melatonina debe reajustarse y empezar a segregarse antes para regular el ciclo del sueño-vigilia.

Síntomas

El Trastorno Afectivo Estacional muestra, entre otros, los siguientes síntomas:

  • Tristeza y pensamientos de desesperanza.
  • Irritabilidad.
  • Cansancio, fatiga.
  • Pérdida de intereses y falta de ilusión.
  • Aumento del apetito.
  • Aumento de las horas de sueño.
  • Disminución de la capacidad de atención y concentración.

Tratamiento

En su tratamiento, además de la psicoterapia y el uso de antidepresivos, parece eficaz la fototerapia, que consiste en la exposición a la luz emitida por lámparas que simulan la luz solar.

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