Psicología

Micromachismos: 11 actitudes sexistas aceptadas

micromachismos

En otro post de este blog hemos hablado de los estereotipos culturales que indefectiblemente trasmitimos de generación en generación sin ser apenas consciente de ello. En este sentido, estas actitudes sexistas aceptadas culturalmente en una sociedad como la nuestra, predominantemente patriarcal, se manifiestan en una inferioridad de condiciones cuando hablamos de las mujeres. Y son estos roles que pasan mayoritariamente desapercibidos, los que se definen bajo el término micromachismos.

Los micromachismos son demostraciones muy sutiles, poco perceptibles por estar reconocidas y que ejercen de una manera muy soterrada violencia a través de gestos o actitudes que se presentan en la vida cotidiana. El término fue acuñado por el psicólogo Luis Bonino, que hablaba de que se trata de “tiranías cotidianas, … una violencia blanda e invisible” que no son más que una forma de control de la sociedad patriarcal, creando un daño sutil pero profundo hacia la mujer que no se adecue al rol que le ha sido asignado en la sociedad.

Todas las personas somos capaces de cambiar nuestros actos y pensamientos en cuanto somos conscientes de que quizás no son los más adecuados

Es muy probable que muchas mujeres y hombres se sientan mal ante estas conductas por eso es importante estar alerta ante estos modos de actuar que no mejoran la convivencia y el respeto hacia otras personas. Esta serie de comportamientos socialmente aceptados se perpetúan en ambos sexos, por eso bien podría hablarse de microsexismos, prejuicios que tenemos tan interiorizados que nos resultan normales.

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11 actitudes sexistas socialmente aceptadas

Todas las personas somos capaces de cambiar nuestros actos y pensamientos en cuanto somos conscientes de que quizás no son los más adecuados si anteponemos el respeto al prejuicio .

Aquí os proponemos una serie de actitudes que ponen en el punto de mira el estereotipo aceptado. ¿Te animas a participar?:

– Tienes un humor de perros, ¿estás con la regla?

– No sé si voy a saber arreglar un enchufe

-Por supuesto que ayudo en las cosas de casa

-Pediré permiso para llevar al niño al médico

– ¿Es que no piensas tener hijos? Lo digo porque te haces mayor…

– ¿Vas a ir con esa ropa?

– Hoy me toca hacer de niñera

– ¿Os apetecería ir a ver el partido?

– Tengo que cambiar el aceite del coche

– ¿Te va a acompañar alguien a casa cuando vuelvas?

– ¿Cómo conjugas tu vida familiar y laboral?

Sexismo invisible

¿Has imaginado a un hombre o a una mujer cuando has leído estas frases? Probablemente has caído en un estereotipo cultural aceptado. Es posible que algunas de estas frases solo se correspondan a uno de ellos, pero, vuelve a leerlas y cambia aquello que has pensado. ¿Es posible que la mayoría de las frases puedan decirlas tanto mujeres como hombres? ¿Qué piensas?

Probablemente al releerlas varias veces te has dado cuenta de que la mayoría de estas frases no son ni de hombres ni de mujeres, ambos podrían decirlas si le quitas el juicio de valor asignado. Esto no es más que el estereotipo que se ha manifestado sin haber pensado antes en ello por una cuestión cultural. Estos estereotipos son etiquetas que tienden a formalizar los tópicos y los prejuicios que en la mayor parte de los casos tienen un valor negativo. Este preconcepto lo interiorizamos en el proceso de construcción de nuestra identidad pero nada tienen que ver con la persona.

 

7 grandes consejos para la autorregulación emocional

autorregulación emocional

La autorregulación emocional es una capacidad que tenemos todas las personas. En la sociedad actual estamos bombardeados con estímulos de todo tipo que en cada momento requieren una respuesta e incluso nos predisponen a un estado de antelación y de expectativa de la que nos es difícil extraernos. Esta cantidad de estímulos no nos dejan en muchas ocasiones ser conscientes de cómo queremos expresar aquello que nos sucede a nivel emocional, lo que conduce muchas veces a dar respuestas inadecuadas.

¿Qué es la autorregulación emocional?

El autocontrol emocional es por tanto una herramienta muy necesaria a la hora de enfrentarse con el mundo. Un manejo óptimo de las emociones nos permitiría cambiar una vivencia estresante  e incontrolable de una situación, en una vivenciada como desagradable pero pasajera e impersonal y he ahí donde estamos siendo conscientes de aquello que nos sucede y de cómo queremos que nos suceda.

Un manejo óptimo de las emociones nos permite cambiar el modo de vivenciar lo que nos sucede y autorregularnos conscientemente

Si lo pensamos, cuando estamos tranquilos, relajados o en calma, podemos dar soluciones a problemas que bajo presión no seríamos capaces de ver, y es que cuando nuestro cerebro percibe todo con un tono de amenaza, responde también de esa manera para defenderse, entrando en un estado de hipervigilancia que nos conduce directamente a una mayor ansiedad.

En el libro La resistencia íntima, el filósofo J.M. Esquirol reflexiona sobre la actualidad y su relación con la anticipación:

(…) la paciencia y la temporalidad propias de la maduración no se ajustan a la actualidad. La actualidad como anticipación promueve preferentemente la expectativa y las prisas para no perderse lo que en cada momento se hace actual (…)

Esta sensación es lo que nos transmiten muchas personas en consulta cuando nos hablan de que su vivencia de las cosas les resulta estresante y se desconocen a sí mismas en el poco control ante ciertas situaciones que no son capaces de manejar. No sentirse a gusto con uno mismo es uno de los motivos por los que cada vez más gente recurre a terapia. No obstante, esto es un aprendizaje que requiere tiempo y ganas de conseguir el bienestar que sentimos que hemos perdido y desde luego es un objetivo sencillo de lograr, a pesar de las apariencias.

 

7 maneras de afrontar el estrés emocional

Existen multitud de herramientas que nos ayudan a manejar situaciones difíciles, todas son válidas y cada uno debe encontrar la que le es más válida:

Aprender a delegar

Quien mucho abarca, poco aprieta, dice el refrán. Es importante traspasar tareas a las personas con las que convivimos cuando tenemos muchas cosas encima.

Saber decir no

No siempre tenemos que realizar acciones que no nos apetece realizar. Sin dañar a los demás, eso es importante. Entrena tu faceta asertiva.

Enfocar desde fuera

Desde una perspectiva fuera de lo personal las cosas se ven de diferente manera. Tu mente se va a centrar en aquello que pones tu atención, si te fijas en lo negativo tu estado emocional será negativo.

Detener el pensamiento

Para un momento y fíjate en lo que estás pensando, sobre todo si entras en un bucle mental. Detén tus pensamientos un momento y respira o cambia la atención.

Afirmaciones en positivo

Si cambias el foco de tu atención a soluciones con optimismo, tu mente también lo hará.

Ensayar mentalmente

Ante un problema, recrea la situación con el objetivo de que todo va a salir bien. Imagina incluso los detalles de cómo vas a solucionar ese problema, dirige la situación. Y cuando estés satisfecho, guarda esa película en tu cabeza y evócala cuando la necesites.

Cambiar la perspectiva de las situaciones

Cada persona tiene una experiencia diferente de las situaciones que vive porque sus opiniones o valoraciones se han formado con vivencias diferentes a las tuyas. Aceptar esto, es el primer paso para cambiar de perspectiva.

 

Muchas de estas estrategias para autorregularse como la detención del pensamiento, las afirmaciones en positivo, el cambio en la perspectiva de las cosas o de las situaciones o el ensayo mental tienen un origen común: ser conscientes de lo que nos pasa. El hecho de no juzgar lo que nos pasa, sino el comprender y permitir lo que nos pasa y dejarnos sentir un malestar y observarlo, es el paso previo para darnos la oportunidad de parar y reflexionar. Hay que saber elegir dónde vas a enfocar la atención para cambiar el estado mental. Es el modo de decir aquí estoy yo y lo que me sucede es real, pero también soy capaz de cambiarlo. Solo hay que intentarlo.

 

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8 Síntomas de la Crisis de Pánico

Síntomas crisis de pánico

Las crisis de pánico se caracterizan por la aparición de los síntomas de la ansiedad, en pocos segundos y sin encontrar un motivo aparente que lo justifique. La intensidad de los síntomas fisiológicos es tan intensa, que la persona puede llegar a pensar que está sufriendo un ataque al corazón o que corre peligro de morir.

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Los 8 síntomas de la crisis de pánico

A pesar de que los ataques de pánico en sí mismos no ponen en riesgo la vida, pueden provocar mucho miedo y afectar, de manera significativa, tu calidad de vida. Los síntomas físicos más habituales son:

  • Taquicardia,
  • Hiperventilación o sensación de ahogo,
  • Tensión muscular o temblores,
  • Nudo en el estómago o ganas de vomitar,
  • Sudores fríos
  • Mareos,
  • Miedo a perder el control,
  • Miedo a la locura y desorientación.

 

La reacción más frecuente es la de acudir a urgencias, donde se le diagnosticará ansiedad y se le medicará con ansiolíticos. La persona al no entender qué le está pasando y sentirse incomprendida, puede empezar a desconfiar de los médicos y a temer cualquier enfermedad, desarrollando una hipocondría,  que no hace sino mantener la ansiedad y aumentar las crisis de pánico.

 

El tratamiento de la ansiedad mediante las técnicas cognitivo-conductuales ha demostrado ser eficiente en la mayor parte de los casos, reduciéndose los síntomas progresivamente hasta su desaparición. Otros síntomas físicos de la crisis de pánico son: sudoración, temblores, náuseas, mareos, miedo a perder el control, miedo a la locura y desorientación.

 

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Síntomas de la Crisis de Ansiedad

Crisis de Ansiedad

La crisis de ansiedad se caracteriza por la aparición progresiva y en aumento de los síntomas físicos de la ansiedad que suelen seguir a pensamientos angustiosos y de preocupación, normalmente sobredimensionados o catastrofistas

A menudo, el solo hecho de pensar en la propia ansiedad y la posible aparición de sus síntomas, la genera.

 

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SÍNTOMAS DE LA CRISIS DE ANSIEDAD

Los síntomas más habituales son:

  • Taquicardia,
  • Hiperventilación,
  • Sensación de ahogo,
  • Dilatación de las pupilas,
  • Sequedad de boca,
  • Rigidez muscular y temblores,
  • Escalofríos, sensación de hormigueo en la piel o piel acorchada,
  • Ojos llorosos, etc.

 

A diferencia de la crisis de pánico los síntomas aparecen más lentamente y no suelen ir acompañados de miedo a morir.

 

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La empatía en la vida afectiva

empatía

La empatía es quizá una de las emociones más importantes que desarrollan las personas cuando se ha alcanzado un punto de madurez emocional y cognitiva de comprensión de las emociones en la vida afectiva.

La afectividad es una característica fundamental de los seres humanos a la hora de enfrentarse con el mundo porque permite a las personas comunicarse, procesar la información, desarrollar sus ideas éticas, profundizar en el conocimiento social, y ser la principal fuente de las decisiones que tomamos a lo largo de nuestra vida. Una sana vida afectiva es la base de un bienestar individual y una experiencia de plenitud.

El desarrollo de la empatía

En este sentido, la empatía (del griego ἐμπαθής, que significa emocionado) juega un papel decisivo porque es la emoción la que nos permite situarnos en el lugar del otro posibilitando la comprensión de lo que le sucede. Para ello es importante tener un conocimiento y control previo de las emociones básicas como la alegría, enfado, tristeza… etc.

Hace algunas décadas se pensaba que los niños pequeños no podían ser empáticos puesto que su desarrollo cognitivo no estaba completamente maduro, sin embargo, en investigaciones posteriores se descubrió que los bebés podían demostrar una comprensión rudimentaria de las emociones en los otros, por ejemplo, cuando se contagiaban al oír llorar a otros bebés. No obstante, para que la empatía pueda desarrollarse es necesario haber alcanzado conciencia de uno mismo y esto se da alrededor del año de edad.

La empatía como la compasión o las conductas altruistas permiten ponernos en el lugar del otro posibilitando la comprensión emocional, aumentando nuestra autoestima

Más adelante, la empatía aparece en el lenguaje y a través del juego simbólico. Momento evolutivo en que los niños reproducen los sentimientos propios y los ajenos, de hecho es en este momento del desarrollo en el que los niños hablan más de sus afectos en este contexto, que en otros. Este periodo ejerce un papel fundamental en el proceso de la comprensión de las emociones, facilitando el desarrollo emocional porque a través de estos juegos los niños afrontan situaciones de miedo y ansiedad que le produce la vida cotidiana y la adaptación a ella.

Hay que entender que la empatía se relaciona directamente con el sentimiento de seguridad o inseguridad en sus primeras relaciones afectivas con los otros en la infancia y también con la seguridad en el vínculo de apego.

 

La empatía se divide en dos factores:

1. La empatía afectiva o emocional

Aquella que produce un contagio emocional con los sentimientos del otro.

2. La empatía cognitiva

Consiste en la comprensión del punto de vista del otro. Ambas no van siempre de la mano pero son correlativas.

La importancia de la empatía

La comprensión de las emociones en nosotros y en los demás es esencial para valorar las situaciones y regular nuestra conducta. Todas las emociones tienen una función social de relación con los demás que a lo largo de la vida se van afianzando y se aprende a expresarlas de una manera socialmente adecuada. Esto se conoce como control emocional, y no tiene que ver con la represión de las emociones, sino con la autorregulación de nuestras emociones.

Conseguir un equilibrio emocional aumenta progresivamente la tolerancia a la frustración, permite disfrutar con mayor plenitud de las experiencias que se viven a diario y enriquece nuestro mundo. La empatía en este sentido es una habilidad clave, aumenta las oportunidades y puntos de vista y facilita la resolución de conflictos. Es una herramienta necesaria para cultivar la inteligencia emocional, ya que expresar aquello que sentimos y comprender lo que sienten los demás es esencial para una vida plena.

 

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Habilidades sociales: ¿qué son y cómo mejorarlas?

habilidades sociales

La asertividad, la empatía, iniciar una conversación, dar las gracias y la capacidad de escucha… son un conjunto de conductas emitidas por las personas en contextos sociales que llamamos Habilidades sociales (HHSS).

Saber expresar sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de un modo adecuado a la situación resuelve los problemas inmediatos y minimiza la probabilidad de problemas futuros. Las habilidades sociales son una importante fuente de autoestima y bienestar personal que deben desarrollarse y ampliarse a lo largo de toda la vida.

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Componentes de las habilidades sociales

Al relacionarnos con otras personas podemos decir que utilizamos una serie de componentes que permiten establecer una relación con los demás. El componente mas importante es el conductual. La conducta es la manera que tiene la persona de comportase, actuar o dar respuesta en determinadas situaciones.

Esta conducta puede ser asertiva (permite a una persona actuar con base a sus intereses mas importantes, defenderse sin ansiedad, expresar sentimientos honestos o ejercer los derechos personales sin negar los de los otros; o puede ser no asertiva (conducta pasiva como no ser capaz de defender sus derechos, pensamientos y sentimientos abiertamente o no saber decir no; conductas agresivas que violan los derechos de los demás, expresando pensamientos y opiniones imponiéndose, amenazando de manera
directa con insultos o indirecta a través de ironías y gestos no verbales).

Expresar sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de modo adecuado a la situación, respetando esas conductas en los demás y resolviendo los problemas inmediatos son habilidades sociales

También poseemos una serie de componentes cognitivos que son necesarios para desarrollar habilidades sociales. En la teoría del aprendizaje social, W. Mischel habla de los recursos que una persona tiene para adquirir y desarrollar estos aprendizajes. En este sentido habla de potencialidad de la conducta, es decir, la capacidad para construir y generar estrategias cognitivas y conductuales sociales. Incluye costumbres sociales, HHSS adecuadas (saber qué y cómo se debe hacer) y reconocer las señales de nuestros interlocutores y de la ejecución de la conducta, es decir, forma en que la persona piensa, percibe e interpreta el mundo que le rodea. Para ello necesario percibir correctamente a los demás (emociones y actitudes) a partir de elementos comunicativos; la previsión sobre las consecuencias de una conducta y el valor que la persona da a las consecuencias de su conducta.

En el modelo de Ellis y Beck las emociones y conductas de las personas están influidas por su pensamiento, lo que determina es la manera en que se interpreta la situación.

Cuando el pensamiento distorsiona la interpretación da lugar a pensamientos irracionales o distorsiones cognitivas (esquemas equivocados en la interpretación de los hechos que dan lugar a una visión simplista y negativa).

 

Distorsiones cognitivas que dificultan las habilidades sociales

  • Inferencia arbitraria: sacar conclusiones no respaldadas x la experiencia: como me va a decir que no, pues no le invito.
  • Abstracción selectiva: seleccionar solo detalles negativos de una situación (quedarse
    solo con lo malo)
  • Interpretación del pensamiento: interpretar los sentimientos de los demás (si hablan al oído es que hablan mal de mi)
  • Sobregeneralización: conclusiones generales de un hecho aislado (he dicho algo que no ha gustado esto es porque no valgo para ello)
  • Personalización: atribuirse la culpa
  • Pensamiento todo/nada: considerar como fracaso los logros que no responden a las
    expectativas previstas
  • Descalificación de los positivo: buscar las lecturas negativas

 

Estas distorsiones llevan a una percepción inadecuada de uno mismo y de los demás (baja autoestima, ansiedad, frustración…, etc.)

 

Déficit de habilidades sociales

Hay déficit de HHSS cuando se tienen dificultades para iniciar una conversación, no saber qué decir o inhibirse, no atreverse a pedir un favor… Las causas de estos déficits de deben generalmente a una falta de aprendizajes y a la dificultad para ponerlos en práctica (aunque las conoce no las pone en práctica por diversos factores que pueden ser emocionales, conductuales o cognitivos).

Algunas manifestaciones del déficit de HHSS se muestran en:

  • timidez
  • bloqueo (no hablar porque nos produce una situación de estrés)
  • sobreadaptación (actuar en base a los deseos de los demás) agresividad (autoritaria)
  • ansiedad social (miedo a la interacción)
  • fobia social (nivel muy elevado de ansiedad que afecta a su vida diaria)
  • aislamiento (evitación de situaciones sociales), entre otras.

 

Mejorar las habilidades sociales

Existen multitud de técnicas para mejorar las habilidades sociales ya que es un proceso de aprendizaje y solo requieren entrenamiento. La clave para mejorar las habilidades sociales es la gestión de las emociones.

Conocer lo que sentimos y por qué lo sentimos nos dará mayor confianza en nosotros y afianzará el aprendizaje y el uso de las habilidades sociales. La terapia y los programas de formación en habilidades sociales son realmente eficaces en este sentido.

 

Ver en positivo: ¿cómo lograrlo?

ser positivo

Ser positivo es una actitud, un rasgo que puede formar parte de nuestra personalidad. Para lograrlo hay que aprender cuales son las claves y trabajar en ello.

Nunca una noche ha vencido al amanecer, y nunca un problema ha vencido a la esperanza”. Bern Williams

El trabajo, las responsabilidades familiares y personales, la escasez de tiempo, el cansancio…Estos son algunos de los argumentos de las personas que vienen a terapia porque se sienten infelices o no son capaces de disfrutar “como lo hacía antes”. Esto les impide desdramatizar las situaciones cotidianas, que entienden como una carga demasiado pesada y difícil de llevar, y disfrutar con alegría ellas. Sin embargo, la felicidad no tiene tanto que ver en cómo nos vienen las cosas sino en cómo las vivenciamos, y en este aspecto es importante saber ver en positivo.

 

Con mayor o menor frecuencia nos tenemos que enfrentar a situaciones incómodas, molestas, y a veces nos puede parecer que nada nos satisface. Pero es la forma en que percibimos lo que nos sucede lo que influye de manera decisiva en nuestra sensación de plenitud. No existe una receta de la felicidad, sentirse satisfecho tiene que ver en cómo vemos el vaso de la vida: medio lleno o medio vacío.

Tenemos que aprender a desdramatizar las situaciones que nos impiden vivir plenamente

Las corrientes de psicología positiva nos hablan de cuáles son los aspectos que deberíamos cultivar para sentirnos felices: agradecer todo lo bueno que nos sucede; celebrar los fracasos, desdramatizar las situaciones tensas, meditar o hacer deporte al aire libre y ser resiliente (sobreponerse con optimismo a las dificultades). Esto es complicado cuando estamos metidos dentro de un bucle negativo, pero es posible entrenar nuestras capacidades de aprendizaje para ver las cosas de otra manera.

 

Qué podemos hacer para ver en positivo

Disponer de estas herramientas para sobreponerse a situaciones que nos generan una sensación de malestar mejora nuestra autoestima y disminuye la sensación de frustración.

Importante no dar vueltas a las cosas, eso no va a solucionar nada y lo único que conseguimos es entrar en un bucle que estará lleno de automensajes negativos. Para evitar que esto suceda, hay que frenar. Párate y haz otra cosa, puedes pintar, hacer un puzzle, cualquier cosa que requiera concentración hará que dejes de dar vueltas al mismo asunto.

Para aumentar tu autoestima puedes hacer un listado de las cosas que posees y que no tienes en cuenta o no valoras diariamente. O pintar un árbol al que vas añadiendo ramas con los logros. Por ejemplo: una rama de la carrera, una rama por cada hijo, una rama por tu pareja, una rama por tocar el piano o por cocinar… todo aquello que has conseguido se reflejará en ese árbol que luego puedes contemplar y releer o ir añadiendo después.

Actitud positiva: la mayoría de las complicaciones que nos frustran no son tales. Cómo afrontar la situación es la clave. Estar en constante alerta defensiva nos impide ver con la claridad necesaria para aportar soluciones.

Experimentar, hacer cosas, en definitiva, vivir, tiene sus riesgos, solo hay que aprender cómo llevarlos.

 

La depresión: síntomas y el papel del psicólogo

La depresión síntomas y el papel del psicólogo

La depresión: síntomas y el papel del psicólogo. El término depresión hace alusión a tres conceptos, según el DSM-IV (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) relacionados entre sí pero diferentes: por un lado es un síntoma (tristeza o estado de ánimo deprimido) y como tal, está en la mayor parte de los trastornos psicopatológicos.

Sentirse triste o deprimido es una de las condiciones del malestar psicológico más frecuente en las personas, pero debe diferenciarse del puntual “bajo estado de ánimo” tan frecuente en personas sin patología alguna.

En este artículo analizaremos los principales síntomas de la depresión.

Nuestra Terapia para la Depresión

¿Qué es la depresión?

El papel del psicólogo es superar este primer escollo y crear un clima de confianza y voluntad de superación.

También hace referencia a un síndrome o conjunto de síntomas relacionados: tristeza, pérdida de interés, sentimientos de inutilidad, insomnio, hipersomnia, ideación suicida, pérdida de apetito o de peso, dificultades de concentración, etc. finalmente, el término depresión alude también a un trastorno para el cual se han especificado unos parámetros de duración: los síntomas descritos aparecen, la mayor parte del día o casi todos los días durante un periodo mínimo de dos semanas.Los síntomas más frecuentes son: Falta de interés, de motivación y/o esperanza. Tristeza. Ideas suicidas o de muerte (deseo de morir).

 

Según el manual de diagnóstico DSM IV, el trastorno depresivo se caracteriza por la aparición de uno o varios episodios depresivos mayores. El episodio depresivo mayor se caracteriza por mantener un periodo de duración de al menos dos semanas, tiempo durante el cual existe un estado deprimido o pérdida de interés, junto a la incapacidad para disfrutar del placer en casi todas las actividades. A esto se añaden al menos cuatro síntomas de la siguiente lista:

  • Pérdida de peso sin que se esté realizando un régimen
  • Aumento de peso.
  • Insomnio o hipersomnia.
  • Agitación o enlentecimiento psicomotor.
  • Fatiga o pérdida de energía.
  • Sentimiento de inutilidad o culpa.
  • Disminución de la capacidad de pensar.
  • Pensamientos recurrentes de muerte o ideas de suicidio.

 

El papel del psicólogo

Cuando se acude al psicólogo con estos síntomas, el sentimiento de desesperanza y la desconfianza en la mejora está latente.

El papel del psicólogo es superar este primer escollo y crear un clima de confianza y voluntad de superación. Poco a poco, cuando a través del trabajo en las diferentes técnicas de la psicología cognitivo conductual y la profundización en las causas de la depresión, desde el punto de vista emocional, se va generando ese lazo psicólogo paciente, que devuelve la confianza y superación de la depresión.

 

Nuestra Terapia Psicológica

 

El estrés laboral: ¿qué es y por qué muchas personas lo sufren?

estrés laboral

Sobre el estrés en el trabajo se ha escrito mucho, puesto que España es uno de los países donde más porcentaje de personas sufre estrés laboral (casi un 60%), mientras que en Europa se registra que hay alrededor de un 30% que lo sufren.

El estrés se produce cuando una persona es incapaz de adaptarse a una situación de cambio, así como dificultades de afrontamiento para superar las demandas que considera excesivas porque no cuenta con los recursos suficientes para afrontar estas situaciones. Esto genera emociones tales como la ira, ansiedad y en algunos casos depresión.

El estrés laboral se manifiesta como un conjunto de alteraciones a nivel físico y psíquico que la persona no sabe cómo manejar

El estrés laboral se define por la dificultad de afrontar una situación o circunstancia relacionada con el trabajo; los estresores activan las capacidades para hacer frente a esa nueva situación pero la persona no consigue controlarlos o manejarlos para volver a una situación de equilibrio.

 

Nuestra Terapia para el Estrés

Síntomas de estrés laboral

El estrés produce reacciones complejas a nivel cognitivo, fisiológico e incluso a nivel motórico, fácilmente identificables:

  • Preocupación, inseguridad e indecisión
  • Miedo, pensamientos negativos
  • Cambios de humor
  • Dificultades para buscar soluciones, para concentrarse
  • Dolores de cabeza, estómago, náuseas
  • Sudoración excesiva, tensión muscular, bruxismo
  • Comer, fumar, beber compulsivamente
  • Conductas de evitación
  • Ansiedad

 

Afrontar situaciones de estrés

El estrés en principio no tiene por qué entenderse como algo negativo, hay muchas circunstancias que nos producen estrés y ello nos ayuda a activar todas nuestras capacidades para afrontar los cambios (cambiarnos de casa o salir de viaje también son situaciones de estrés). Cualquier modificación en general en nuestras rutinas diarias, en nuestro cuerpo nos puede producir estrés, lo importante es saber manejar estos estresores para que nos permitan avanzar.

Si estás en un momento laboral complejo, porque hay un cambio en tu trabajo (nuevos compañeros, nuevos responsables, nuevos proyectos, etc.) y no consigues desconectar o te sientes desbordado por la situación, es importante en primer lugar parar y tomar conciencia de lo que te está pasando. Párate a escucharte un momento a nivel emocional y físico y atiende a lo que te está pasando sin juzgarlo. En algunos manuales sobre manejo del estrés se habla de las “seis erres”:

  • Relajación: busca algo que hacer para ti mismo y encuentra la calma; planifica tu tiempo de preocupación, pon un límite a ello.
  • Responsabilidad: Establece las prioridades, aprenda a decir no, a delegar, a posponer. Controla la situación y así te colocas en una posición de fuerza ante los estresores.
  • Reflexión: ¿qué cosas son las que le están produciendo estrés? Si eres consciente de los síntomas del estrés estos se hacen abarcables y manejables.
  • Relaciones: Cuenta lo que te pasa a las personas cercanas y activa tus relaciones sociales, busca momentos para disfrutar con ellas.
  • Recreación: ¡Disfruta! Fuera del trabajo tu vida continúa. Diviértete, sonríe y busca el placer. Ahonda en las cosas que te producen felicidad y positividad.
  • Reaprovisionamiento: pasea, aliméntate bien, elimina tóxicos de tu cuerpo y de tu mente.

 

 

Técnicas para recuperar la calma cuando tenemos estrés

En primer lugar conecta contigo y para, recupera la calma, es el primer paso para tomar conciencia y escuchar qué te está pasando.

Las técnicas de relajación van muy bien en estos casos: cierra los ojos y respira profundamente durante 10 segundos. Intenta fijar la atención en la respiración.

Tómate un respiro de cinco minutos, cierra los ojos y concéntrate en visualizar un lugar apacible o una situación relajante. Algunas personas les funciona muy bien recrear situaciones refrescantes (un baño fresco, una ducha, la lluvia…)

Haz un listado de las cosas que te molestan o que te preocupan. Guárdalo y léelo cuando estés en calma para ver si has magnificado las cosas.

Piensa en cosas bellas y busca un momento de paz.

Muévete, da un paseo por la ciudad, por el campo, cambia de ambiente. Aprovecha para estirarte.

Si las situaciones de estrés se mantienen en el tiempo impidiendo a la persona colocarse en una posición de manejo con pérdida del interés por la realización de actividades (síndrome de Burnout), es interesante buscar ayuda profesional para evitar que nuestra salud emocional y física empeore. La terapia nos proporciona técnicas y seguimiento con resultados muy positivos.

 

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Chantaje emocional: ¿qué es y cómo evitar caer en él?

chantaje emocional

Todas las personas queremos conseguir aquello que deseamos con entusiasmo y a veces caemos en el chantaje emocional sin darnos cuenta. Pero en muchas relaciones interpersonales se realiza un chantaje emocional tan intenso que se convierte en un modo mecanizado de ejercer presión a los otros mediante la manipulación emocional.

El chantaje emocional se define como una presión que se ejerce sobre otra persona para obligarla a actuar de una determinada manera y obtener un propósito.

Este modo de actuar se da mucho en las relaciones interpersonales donde existe un vínculo afectivo intenso, como la relación de pareja o una relación familiar (padres e hijos, por ejemplo). Esta manera de comunicación a la larga se convierte en una conducta agresiva e irrespetuosa que consiste en culpabilizar a la otra persona de tal manera que ésta, debido a ese vinculo emocional del que hablábamos, al final actúa de acuerdo a los intereses ajenos, anulando su capacidad de decisión. El chantajeado se convierte así en una víctima que no es capaz de defenderse por miedo al abandono o al rechazo afectivo.

El chantaje emocional es un mal aprendizaje comunicativo, las personas que han sido víctimas de este tipo de chantajes suelen adoptar esa forma de comunicación inadecuada, agresiva y grosera, siendo más propensos a usar estas estrategias de manipulación para conseguir los fines.

Cómo actúa el chantajista emocional

La manera más fácil de identificar un chantaje emocional es la intención del otro de generarnos una sensación de culpa. Son muchos los mecanismos de manipulación, entre otros:

  • La conminación: Si no haces esto me voy, te dejo…etc
  • La adulación: Si haces esto te compro, te regalo…
  • El silencio: Crear un ambiente de silencio incómodo.
  • El victimismo: Si te vas me aburriré, me entristeceré…
  • Las promesas: Si me das otra oportunidad te juro que cambiaré…
  • El autocastigo: Si me dejas no quiero seguir vivo, enfermaré…

 

Causas del chantaje emocional

Como ya hemos dicho, el chantaje emocional es una manera aprendida inadecuada de comunicación con los otros para conseguir los fines.

Es un aprendizaje y como tal no es irreversible, pero es necesario hacer ver al chantajista que esa no es una manera adecuada de solicitar las cosas que se desean. Gran parte de este aprendizaje se da en la infancia, momento en el que los niños aprenden por imitación aquello que les rodea de su entorno familiar. De este modo, si el ambiente natural de comunicación en una familia es el uso normalizado del chantaje, pues esto se repetirá en el niño. También puede darse el caso de niños que han usado esas conductas y se les ha permitido, con lo cual ese refuerzo se mantiene en el tiempo.

Qué hacer contra el chantaje emocional

Lo más interesante es en primer lugar darse cuenta y defenderse de este tipo de ataques, porque la mayor parte de las veces es tan sutil que ni siquiera se es consciente de ello. Hacer ver a la otra persona que ese no es el camino y que el hecho de tener diferentes opiniones no implica menor afecto. Hacer valer la opinión distinta y en todo caso negociar las cosas con la otra persona, porque el amor hacia una persona no tiene nada que ver con realizar todos sus deseos por encima de los míos. De hecho, este tipo de conducta solo puede generar incomodidad y frustración a la vez que reforzamos el uso de estas estrategias, con lo cual, no van a cambiar.

En los casos más graves en los que existe la anulación de la persona, es recomendable acudir a un profesional donde será importante trabajar un aumento de la autoestima y eliminar el rol de víctima adoptado. La terapia psicológica es muy efectiva en estos casos.

 

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