Psicología

El niño negativista: ¿qué síntomas presenta y cómo tratarlo?

niño negativista

El niño/a negativista se caracteriza por el “no a todo”. Hay ocasiones en las que el niño se comporta con una actitud de oposición, como si tratara de saltarse los límites bien por llamar la atención, bien por que busca y tantea hasta dónde puede llegar y que está bien o qué está mal.

A lo largo del desarrollo, pasar por etapas donde la oposición y el negativismo predomina, es perfectamente normal. En estos casos el niño simplemente busca los límites y el adulto ha de establecerlos. Pero en ocasiones, cuando esta etapa se mantiene en el tiempo y parece formar parte de la cotidianidad en casa, podemos encontrarnos ante un trastorno negativista que ha de atenderse.

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¿Qué hacer cuando el niño dice “no” a todo?

Es muy probable que cuando un niño persiste en el no a todo, esté recibiendo una atención extra que mantiene su conducta, además de un trato de favor por el que al final evita hacerse cargo de sus responsabilidades.

De este modo, si cada vez que sus juguetes están sin recoger sabe que si persiste en decir no, los padres acaban recogiéndolos además de pasar un buen rato detrás de él, no tendrá ningún problema en generalizar esta conducta a todo lo que sean sus obligaciones. Con el tiempo este modo de relacionarse se establece como la normalidad, por lo que el niño va perdiendo autonomía y la autoestima se resiente.

 

Consejos para padres con niños negativistas desafiantes

  • Lo primero que habrá que hacer es extinción al no, es decir, no prestar atención cada vez que su respuesta sea negativa, además de reforzar sus respuestas cuando sean positivas o colabore en tareas. El objetivo es ir cambiando el mantenimiento de la atención a las conductas que son positivas, sin que consiga llamar nuestra atención cada vez que su respuesta es negativa.
  • A medida que colabora y se siente más autónomo la autoestima aumenta, esto unido a nuestro refuerzo cada vez que nos ayuda o colabora, hace más probable que disminuya el negativismo.
  • Es importante empezar por responsabilidades pequeñas, como acercarnos un vaso o darnos su servilleta, para luego ir implicándole en tareas mayores poco a poco, como ayudarnos a poner o recoger la mesa.
  • Si al principio, ante la retirada de atención o extinción, hay rabietas y lloros, es muy importante mantenernos en nuestra actitud, ya que de no ser así valorará que negarse es la manera más útil de conseguir atención y que sólo hay que persistir un poco más.

 

Vacaciones y crisis de pareja: causas y cómo evitarlas

vacaciones crisis pareja

Vacaciones y crisis de pareja: es habitual que lleguen a consulta un mayor número de parejas en crisis tras las vacaciones. Esto es indicativo de algún problema no resuelto, que se evidencia durante los periodos en los que la convivencia es mayor.

Por otro lado, la época vacacional suele ser un periodo sobrestimado, sobre el que se deposita una alta expectativa de reconciliación, con la creencia de que si hay dificultades de comunicación, se discute a menudo o a penas se mantienen relaciones sexuales, se debe al cansancio acumulado, a el ritmo de vida o a el estrés. Qué duda cabe que dichas variables influyen en la relación, pero cuando las dificultades en la pareja son más profundas, esta problemática persistirá. Esto es acuciada incluso al pasar más tiempo juntos y generando además una alta frustración al no verse cumplidas las expectativas de mejora.

La época vacacional suele ser un periodo sobreestimado, sobre el que se deposita una alta expectativa de reconciliación.

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Si en la pareja no se ha aprendido a negociar, manteniendo la lucha de poder como lenguaje común, se discute desde el reproche constante, entre gritos, malas contestaciones y se devalúa al otro con cierta frecuencia, si en nuestra opinión “nunca es” o “nunca hace“ las cosas como nosotros creemos que es correcto, pasar largas temporadas con la pareja, en las que el principal objetivo es pasarlo lo mejor posible, verlo todo y estar descansado a la vez y tener que en muchas ocasiones resolver situaciones desde la improvisación, puede ser el detonante de una ruptura o evidenciar que hay problemas que resolver.

 

Cuidar nuestra relación, también en vacaciones

Para hacernos una idea de qué es importante cuidar en la relación de pareja, en el día a día con el fin de evitar las tan temidas crisis, vamos a repasar los que desde la terapia de pareja, son pilares básicos para salvaguardar nuestra relación:

Conservar los propios espacios e inquietudes personales

En la medida que nuestro autoconcepto es positivo, y nuestra vida fuera de la pareja nos resulta satisfactoria, estamos evitando proyectar sobre el otro nuestras propias carencias. Muchas veces se da la pescadilla que se muerde la cola: “me enamoro y me ausento en un mundo ideal en el que sólo existe la pareja”, esto lleva a descuidar e ir dejando de lado estímulos vitales que son fundamentales para una buena autoestima y un necesario desarrollo personal, como son los amigos, hobbies, intereses personales, etc. Con el tiempo estas carencias generarán una pérdida de referentes y espacios fundamentales para un buen autoconcepto.

Espacios compartidos

Cultivar y mantener lo que la pareja tiene en común, al igual que las diferencias, que pueden llegar a ser fuente de estímulo, facilita la comunicación y la ilusión por mantenerse juntos. Es una evidencia que las exigencias del día a día, el cuidado de los hijos, los horarios de trabajo, etc, dificultan que la pareja proteja un espacio íntimo que es tan importante para la complicidad. De ahí que sea tan necesario tratar de guardar esos tiempos en la medida de lo posible. Estos podrían ser: buscar horas del día, aunque sean pequeños ratos al final de la jornada para cenar a solas después de haber acostado a los niños, procurar realizar juntos aquello que al otro le hace ilusión, aunque sea una vez al mes, tratar de encontrar una actividad que os guste realizar juntos…

Demostraciones de afecto

Es precisamente la carga de lo cotidiano y de las responsabilidades lo que también puede mermar la afectividad. Las demostraciones de afecto van desde el lenguaje verbal a su expresión física como la caricia, el beso, una mirada cómplice, una sonrisa. Este punto es muy importante, ya que facilita en gran medida la confianza y el gusto por estar con el otro, además de ser necesario para mantener el erotismo y deseo dentro de la pareja. “Tocar” significa estimular, generar apego y bienestar dentro de la pareja.

Asertividad

Comunicarse desde la intención de entenderse, de ganar juntos y no tratar de tener razón sobre el otro o imponerse: el mejor logro de la pareja es conseguir ante todo ser buenos amigos. El erotismo dentro de la relación, sin este aspecto, no podrá sostener por si mismo una relación duradera.
El respeto a la hora de tomar decisiones, expresar la diferencia de opiniones, discutir e incluso enfadarse es indispensable para mantener la confianza y comunicación en la pareja.

Valorar y reconocer al otro

No dejar ni un sólo día en el que no reconozcamos a la pareja alguna de sus virtudes, favores o detalles. Este punto lo describiría siempre en una sola frase: “no te acostumbres a la presencia del otro”. No des por hecho que al ser tu pareja, cualquier favor o detalle es “un obligatio” y por tanto algo esperable.

Concluir que aunque temidas, las crisis de pareja pueden suponer un espacio de reflexión y reconstrucción de la relación. Sirviendo en muchos casos para cambiar y mejorar aspectos que se tenían abandonados y que sin ser conscientes en muchos casos, nos estaban generando malestar. Si una crisis ayuda a replantear la relación, a reciclarla de modo que se ajuste a la nueva situación de vida, puede en si misma suponer una oportunidad de crecimiento y refuerzo de la pareja.

 

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Celotipia (celos patológicos en la pareja): ¿qué es y cómo evitarla?

celos en la pareja

Es importante diferenciar entre celos normales y celos patológicos. Si bien los primeros obedecen a una reacción normal de miedo a la pérdida, dónde se es capaz de racionalizar y entender que puede tratarse de una percepción subjetiva o inseguridad propia, los celos patológicos conllevan la creencia subjetiva de que el hecho de desconfiar de la pareja significa que hay motivos.

La celotipia o celos patológicos, se caracterizan por la desconfianza y pensamientos constantes, de tipo obsesivo, sobre una posible infidelidad de la pareja.

Los celos son una emoción normal en el ser humano, que todos hemos podido sentir en algún momento. Esta emoción, bien gestionada, de miedo a la pérdida del ser querido, puede activar los resortes que nos hagan cuidar de la relación y no descuidarnos a nosotros mismos. Es muy importante aprender a no volcar nuestras inseguridades y miedos en la pareja.

La celotipia o celos patológicos, se caracterizan por la desconfianza y pensamientos constantes, de tipo obsesivo, sobre una posible infidelidad de la pareja. Puede darse también hacia cualquier persona que se considere importante y por la que se sienta un miedo irracional de posible pérdida. En estos casos suele haber un sentimiento egoísta de posesión de la pareja, bajo la creencia de que el otro nos pertenece. El mayor respeto en la relación de pareja se establece al ser conscientes de que el otro es un mundo a parte y de que no hay certeza de que vaya a estar siempre.

 

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Síntomas de la celotipia

Pasamos a describir más detalladamente alguno de los síntomas que nos han de poner sobre aviso:

  • Uno de los síntomas más frecuentes es el que en psicología cognitivo-conductual conocemos como respuestas de comprobación. Estas respuestas de comprobación o control se ejercen de modo compulsivo, vigilando a la pareja casi en cada uno de sus movimientos: si me ha dado un beso al llegar, si ha llegado más tarde de lo normal, si está demasiado animada o por el contrario descontenta, etc. Se pasa entonces a preguntas constantes y comentarios que tratan de desvelar y ”comprobar” la causa de la sospecha.
  • Otras respuestas de comprobación son mirar el móvil, facebook o contactos de la pareja, repasar las facturas con el fin de encontrar un mayor número de llamadas a determinado número, etc. Esta conducta llega a ser compulsiva, lo que provoca una mayor ansiedad y baja autoestima, por lo que el círculo vicioso de seguir comprobando compulsivamente facilita la distorsión y mantiene la dependencia del otro.
  • Pensamientos obsesivos e irracionales de que la pareja está siendo infiel, sin racionalizar ni entender que puede tratarse de un miedo o inseguridad, de ahí la compulsión que se caracteriza por la necesidad, nunca satisfecha, de comprobar si la pareja nos está engañando. Estos pensamientos de tipo recurrente mantienen un elevado nivel de ansiedad y aparecen de modo intrusivo en cualquier momento.
  • Dependencia emocional que deriva de la creencia, como decíamos más arriba, de que el otro nos pertenece, por lo que cualquier cosa que haga o espacio que tenga que no sea compartido, es motivo de sospecha.En terapia de pareja, nos encontramos a menudo con que los celos han generado una serie de respuestas en la relación que, sin saberlo, mantienen y agravan el problema. Como cabe esperar, la pareja víctima de esta persecución, trata de convencer y justificar todos sus actos con el fin de que no estalle el conflicto, reforzando sin saberlo, el sentimiento de pertenencia del otro. Por otro lado, la búsqueda de reconciliación tratando de calmar y demostrar lo mucho que se quiere al otro para que no desconfíe, va llevando a una constante necesidad de pruebas de afecto y demostraciones de fidelidad con el fin de disminuir la ansiedad, que si dejan de darse son consideradas por la persona celosa como una agresión, muestra de desinterés y provocación de sospecha.

 

 

Cómo prevenir los celos

  • A lo largo de la relación de pareja, es fundamental mantener los espacios individuales y de intimidad, que salvaguardan nuestra autoestima y valoración personal. Al principio de una relación todos estamos tentados de pasar el mayor tiempo posible con el otro, pero si esto se mantiene en el tiempo puede generar una pérdida de referentes y pilares fundamentales para nuestra autoestima, como son las relaciones sociales y de amistad, hobbies e inquietudes personales, etc, que facilita la dependencia emocional.
  • Si los celos empiezan a minar nuestra relación es fundamental frenar las respuestas de comprobación y control del otro, ya que si nos dejamos llevar, fácilmente se convertirán en compulsión y aumentarán nuestra ansiedad.
  • No dejarse llevar por la creencia, tan extendida socialmente, de que sentir celos es una muestra de que quiero al otro o que me quiere. No olvidar que el otro no me pertenece, nadie por el hecho de quererle, se convierte en una pertenencia sobre la que tenemos derecho e impunidad. El mayor respeto en la relación de pareja se establece al ser conscientes de que el otro es un mundo a parte y de que no hay certeza de que vaya a estar siempre.

 

 

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10 claves para reforzar la autoestima

autoestima

Son muchas las personas que creen tener una buena autoestima, sin embargo no nos damos cuenta de que muchas veces esas atribuciones de alta autoestima vienen del exterior y de la opinión que creemos que los demás tienen de nosotros. En este artículo encontraras 10 claves para reforzar la autoestima paso a paso desde la propia valoración personal y el autoconocimiento.

Una buena autoestima viene en realidad, de atribuciones internas que nos harán más independientes emocionalmente de los demás y de las variables externas. De este modo, seremos menos vulnerables a las circunstancias del entorno y de las personas que nos rodean.

el desarrollo de la autoestima conlleva un trabajo de autoconocimiento que merece la pena.

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La autoestima puede mejorarse

He aquí 10 claves para mejorar la autoestima:

1. Saber decir no

La deseabilidad social y nuestra necesidad de aprobación, nos lleva muchas veces a temer decir no. Es importante entender que decir no a alguien no significa rechazarle, podemos explicar las causas y dar una alternativa, siempre que consideremos que el otro lo merece.

2. Saber enfadarse

Parece que el enfado se asocia casi siempre a agresividad, cuando no tiene por que ser así. Enfadarse es necesario para poner límites al otro o al entorno y para buscar espacios de reflexión que puedan ayudar a buscar soluciones. Podemos mostrar enfado sin ser hostil o agresivo con los demás.

3. Saber pedir

En la sociedad occidental se asocia el pedir con mostrar debilidad; esto lleva a que a menudo no pidamos favores ni expresemos nuestras necesidades por miedo a no parecer fuertes ante el otro. Pedir brinda la oportunidad de acercarse a el otro y que se sienta necesario en nuestras vidas y se profundiza en la relación al estrecharse el vínculo afectivo, siempre y cuando pedir no sea desde la queja y la demanda.

4. Reconocer nuestras necesidades, saber escucharse

Poco podemos hacer para mejorar nuestra autoestima si no sabemos escucharnos. Escucharse significa identificar nuestras emociones para interpretarlas adecuadamente y poder gestionarlas.

5. Reconocer nuestras capacidades y aceptar nuestras limitaciones:

Si soy consciente de mis capacidades, valorándolas, puedo siempre tratar de mejorar. A la vez, aceptar mis limitaciones y lo que no puedo cambiar, nos ayudará a poner metas realistas y evitar frustrarnos.

6. Reconocer las necesidades de los demás para no frustrarnos

Se trata de un trabajo de empatía, de ponerme en el lugar del otro y mirar desde su perspectiva. Cuando lo conseguimos, entendemos al otro sin juzgarlo y una negativa deja de ser rechazo. Esto hace que la convivencia sea más feliz. Salir del egocentrismo ayuda a respetar a los demás y a sentirnos menos solos.

 

7. Aprender a aceptar las críticas de los demás

Para reforzar la autoestima es importante aceptar la crítica de los demás, porque una crítica no siempre significa que nos valoren negativamente, sino la oportunidad de que alguien desde fuera pueda hacernos reflexionar sobre algo de lo que no nos hemos dado cuenta.

8. Aprender a vivir en el aquí y el ahora

Sin proyectarnos al futuro ni anclarnos al pasado: como mejor manera de evitar la ansiedad y enfrentar las dificultades y miedos. Atender al presente permite reducir el estrés y mejorar la capacidad de atención y concentración.

9. Aprender a reconocer los errores

Como una oportunidad de mejora: de este modo en vez de juzgarnos e infravalorarnos nos propondremos nuevos retos, aceptando que de la experiencia se aprende y aprovechándola.

10. Aprender que no puedo controlarlo todo

Si distinguimos lo que depende de nosotros de lo que no, nos frustraremos menos y seremos más realistas en cuanto a expectativas y a nuestra valoración personal.

En definitiva, el reforzar la autoestima conlleva un trabajo de autoconocimiento que merece la pena. Es fundamental el cómo nos hablemos a nosotros mismos, siempre desde el respeto y la aceptación que tanto anhelamos de los demás.

 

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La ansiedad puede superarse: síntomas y tratamiento

La ansiedad puede superarse

Cuando la ansiedad aparece en nuestras vidas y se mantiene, nada parece volver a ser lo mismo y nuestro día a día es un constante comparar con la vida que teníamos antes y cómo nos sentíamos. Aparece un alto estado de  alerta a que los síntomas de la ansiedad aparezcan en cualquier momento y esa es la pescadilla que se muerde la cola, mi elevada alerta provocará la sintomatología que tanto tememos.

La ansiedad puede superarse si aprendemos a reconocer los síntomas y a no luchar contra ellos.

Parece así dicho tarea fácil, pero existen multitud de técnicas de la psicología que así lo demuestran.

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¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una reacción natural en el ser humano, siempre que ésta sea proporcionada al estímulo que la desencadena. Sentiremos ansiedad antes de un examen, en una entrevista de trabajo o ante una situación objetivamente tensa. Por lo general la ansiedad es una respuesta adaptativa.

En cambio, cuando aparece de forma injustificada, sin razón aparente o ante estímulos o situaciones que no suponen una amenaza real, hasta el punto de interferir en nuestra vida diaria, se habla de una ansiedad des-adaptativa.

 

Síntomas físicos

  • Taquicardia.
  • Sensación de falta de respiración u opresión en el pecho.
  • Tensión muscular.
  • Temblores.
  • Sudoración.
  • Alteraciones del sueño: dificultad para conciliarlo o despertarse sobresaltado en mitad de la noche.
  • Alteraciones de la alimentación: falta de apetito o comer en exceso.
  • Tensión o nudo en el estómago.
  • Sensación de mareo.

 

Síntomas cognitivos

  • Pensamientos catastrofistas.
  • Desorientación y sensación de pérdida de control.
  • Pensamientos recurrentes de miedo a la enfermedad, a alguna desgracia o a que aparezcan los síntomas físicos.
  • Pensamientos de anticipación al futuro o de anclaje al pasado.
  • Falta de concentración y dificultad para mantener la atención.
  • Miedo a volverse loco.

 

Síntomas conductuales

  • Evitar sitios concurridos o salir de casa solo.
  • Evitar las relaciones sociales.
  • Comprobar constantemente sobre nuestro estado de salud, tomándonos la tensión, palpándonos o preguntando a familiares o allegados qué tal aspecto tenemos.
  • Comprobando constantemente que todo está en orden, para sentir cierto control.

 

Tratamiento

Cuando la ansiedad genera la sensación de indefensión y de no control sobre nuestro cuerpo y conducta, la autoestima y el estado de ánimo pueden verse seriamente dañados al aparecer un sentimiento de indefensión y de no control de nuestras vidas.

El estrés diario, la aparición de problemas o dificultades concretas, algún suceso traumático o la pérdida de un ser querido, ya sea por ruptura o fallecimiento, son algunas de las causas que se encuentran en ocasiones tras la ansiedad.

 

La psicoterapia, junto con las técnicas de des-aprendizaje de la ansiedad y superación de traumas a través de la psicología humanista o de las últimas técnicas desarrolladas a partir de los descubrimientos de la neuropsicología, como el EMDR o las Técnicas de Integración Cerebral, nos ayudan a superar la ansiedad.

El principal objetivo no es que la ansiedad desaparezca, sino en primer lugar perderle el miedo, para  después de aprender a identificar cómo se manifiesta en nuestro cuerpo, pensamiento y emoción dejar de luchar contra ella y entender la ansiedad no como un enemigo dispuesto a atacar, sino como una expresión desajustada y desproporcionada de nuestro cuerpo, que si sabemos cómo manejar se irá rebajando hasta desaparecer.

 

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La depresión postparto: causas, síntomas y tratamiento

depresión postparto

Sobre la depresión postparto se habla mucho pero se sabe poco.

Nuestra Terapia para la Depresión

¿Qué es la depresión postparto?

Durante el embarazo son muchos los esfuerzos del organismo para gestar una nueva vida. Huesos, sistema digestivo, sistema reproductor y sistema respiratorio, se adaptan al crecimiento y soporte de una nueva vida. Aproximadamente el 80 por ciento de las mujeres mostrarán algún signo de depresión tras los meses posteriores al parto.

 La idealización social y cultural del embarazo y de la maternidad conlleva que si no se cumplen las expectativas previstas y los sentimientos no son siempre de felicidad y plenitud, no se está siendo buena madre.

La influencia de las hormonas

Los cambios hormonales a lo largo del embarazo son también violentos y la futura madre ha de adaptarse a estos cambios física y psicológicamente. Los niveles de corticotropina (CHR), hormona liberada para la regulación del cuerpo al estrés, parecen tener relación con la depresión postparto.

Esta hormona es también liberada durante el embarazo por la placenta además de por el hipotálamo para la preparación al parto. Esto, unido a la bajada brusca en los niveles de estrógenos y progesterona, influye en el estado de ánimo al desencadenar una alteración en el sistema endocrino con el aumento en la producción de hormonas del estrés.

La presión social

La presión social y cultural ejerce también una enorme influencia. La idealización del embarazo y de la maternidad conlleva que si no se cumplen las expectativas previstas y los sentimientos y situaciones alrededor de la maternidad no son ideales, tal y como cabe esperar, el sentimiento de culpa y el miedo a no estar siendo una buena madre refuerzan el bajo estado de ánimo que muchas veces ocurre tras el parto.

El parto es además un momento determinante. Muchas mujeres que sufren depresión postparto, me hablan en terapia de una mala experiencia durante el parto. En ocasiones el protocolo médico, sobre todo si surge alguna complicación, es una experiencia dura de sobrellevar y genera un sentimiento de “cosificación” que posteriormente se ha de colocar y superar. Este punto es importante para posteriores embarazos.

Factores ambientales

El cambio radical de vida, la falta de sueño y cansancio propio de la crianza, la influencia sobre la relación de pareja y los apoyos externos son algunos de los factores ambientales que influyen sobre el estado de ánimo tras el parto. Psicológicamente, hay una fase de pérdida de identidad como mujer o como la persona en la que la madre se reconocía antes, debido a las constantes necesidades del hijo en torno a su crianza.

Durante los primeros meses el bebé es completamente dependiente del adulto pero sobre todo de la madre, que lo amamanta para asegurar su supervivencia. En ocasiones este fuerte grado de responsabilidad junto al miedo a no hacerlo bien y visualizar la fase de crianza de los primeros meses como una pérdida de independencia irrecuperable lo afianza. Con el tiempo, la autonomía que el bebé va adquiriendo ayuda a recuperar los tiempos y hábitos tan necesarios para que la madre vuelva a sí misma y la creencia de que no recuperará su independencia se diluye.

La ansiedad a no hacerlo bien, no ser buena madre o sentirse atrapada junto con la culpa por tener estos sentimientos, generan una sensación de indefensión y de no control de las emociones que mantienen el bajo estado de ánimo.

Factores psicológicos

Una personalidad demasiado autoexigente, una baja autoestima o sufrir ansiedad durante el embarazo parecen ser factores que predisponen a una posible depresión postparto.

Es fundamental desculpabilizar y que la madre entienda que tener dudas sobre la maternidad, sentimientos de ira, frustración, agobio o sentir a veces a su bebé como a alguien extraño o ajeno, no son más que síntomas típicos de una elevada ansiedad y autoexigencia que pueden generar sentimientos ambivalentes y de disociación. Cuando la madre entiende esto, la ansiedad baja y se va recuperando progresivamente la sensación de control, restableciéndose poco a poco la confianza y una nueva homeostasis ante la nueva situación vital.

 

Síntomas frecuentes

Algunos de los síntomas típicos de la depresión postparto son:

  • Trastornos del sueño: dificultad para conciliarlo, despertarse sobresaltada, pesadillas…
  • Trastornos de la alimentación, ya sea no tener apetito o comer demasiado y con ansiedad.
  • Susceptibilidad e irritación.
  • Llantos.
  • Dificultad para mantener la atención y retener la información.
  • Ansiedad.
  • Pensamientos negativos o catastrofistas.
  • Sentimientos de desesperanza.
  • Falta de ilusión.
  • Cansancio y fatiga.
  • Dolores musculares, de cabeza.

 

Entender la depresión postparto como un proceso de adaptación a un nuevo y, en ocasiones, desconocido ciclo vital, necesario para ir ajustando poco a poco las expectativas a la realidad, junto a la constatación de que se va recuperando un ritmo llevadero de vida a medida que el bebé adquiere autonomía, es muy importante para que la madre se desculpabilice, y salga del círculo vicioso culpa-depresión que le permita recuperar la confianza en si misma, viendo como las cosas salen y requieren de un aprendizaje.

 

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Anorexia nerviosa: causas y síntomas

anorexia nerviosa

La anorexia nerviosa es un trastorno alimenticio que se caracteriza por la pérdida de peso debido a la restricción drástica y voluntaria de comer.

Nuestra Terapia para Trastornos de Alimentación

Causas de la Anorexia nerviosa

La excesiva preocupación por la imagen en nuestra sociedad actual, en la que la delgadez es un valor o requisito fundamental del actual canon de belleza, tiene como consecuencia, en algunos casos, el miedo desproporcionado a engordar. Este miedo aparece, en una alta frecuencia, durante la adolescencia. Esta etapa en la que la opinión de los demás y la aceptación social adquiere en ocasiones demasiada importancia, sobre todo en la mujer, culturalmente más expuesta a las exigencias estéticas.

En el tratamiento de la anorexia el principal reto del terapeuta es ayudar a la persona a reconocer que tiene una enfermedad

No obstante, en la actualidad, se está generando una tendencia similar, en cuanto a exigencias, hacia el modelo estético masculino. Es por lo que cada vez son más los hombres que pueden llegar a desarrollar una preocupación desproporcionada por el peso, con la consecuente restricción alimentaria. Factores ambientales y rasgos de personalidad, como una elevada auto exigencia y necesidad de control así como una tendencia al perfeccionismo, aumentan considerablemente la posibilidad de padecer este trastorno.

 

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El maltrato psicológico en la pareja: ¿qué es y cómo ponerle freno?

El maltrato psicológico en la pareja

El maltrato psicológico pasa muchas veces desapercibido porque no deja huella aparente, como sí sucede en el maltrato físico. Este hecho lo hace tremendamente peligroso para quien lo sufre, ya que la mayoría de las veces ni la propia víctima es consciente de que está siendo maltratada.

Las consecuencias del maltrato psicológico son muy graves porque dan lugar a la desestructuración psíquica y a la devastación del equilibrio emocional de la persona que lo sufre.

El objetivo de este artículo es identificar y poner palabras a las conductas y estrategias que se dan en el maltrato, para que cualquier persona que lo esté sufriendo o que sospeche de algún ser querido que está en esta situación, tenga la posibilidad de reaccionar y hacer frente a este problema.

A menudo la persona que sufre un maltrato acude a consulta psicológica porque se siente deprimida, sin saber qué es lo que le está pasando. A lo largo del proceso terapéutico comienza a identificar y a poner palabras al maltrato; aquí comienza un arduo trabajo durante el cual tiene por fin la posibilidad de liberarse.

A la dificultad para identificarlo se une la dificultad para demostrarlo en un procedimiento judicial, por lo que muchas personas que lo sufren no encuentran salida.

Maltrato psicológico: ¿qué es?

Podemos definir el maltrato como la conducta perversa y destructiva que emite un miembro de la pareja sobre el otro en desigualdad de condiciones, con abuso de poder y tratando de  anular a la pareja a través de la manipulación. La relación es por lo tanto asimétrica.

En ocasiones hay cambios externos en la persona que lo sufre que pueden ayudar a identificar un maltrato: tristeza, inseguridad, pérdida de peso, deja de ser ella o él, “no parece la misma persona”. La persona deja de comportarse como lo haría normalmente, pierde espontaneidad, pero muchas veces el cambio es tan progresivo que las personas de alrededor no lo detectan. La persona maltratada además puede tratar de disimularlo por vergüenza  o temor a que los demás noten algo.

La violencia psicológica se ejerce a menudo buscando el aislamiento de la víctima de cualquier apoyo o referente como los amigos, familia, trabajo o estudios; en ocasiones hasta el punto de alejarlas físicamente, cambiando de barrio, ciudad, etc.

A veces el aislamiento es más taimado, a través de la manipulación de los amigos y familiares con mentiras y una actitud victimista. El perverso narcisista es tremendamente persuasivo y consigue poner en contra en muchas ocasiones a la propia familia y amigos de la víctima o como mínimo sembrar la desconfianza.

Técnicas de dominación: la tortura psicológica

Las estrategias de dominación y control sobre la víctima suelen ser veladas; al comienzo de la relación pocas veces se hacen evidentes con el fin de mantener paralizada a la víctima en la confusión, que de este modo es más manipulable y sobre todo está más asustada y desconcertada.

Algunas de estas conductas son las siguientes:

  • Insinuaciones que buscan generar inseguridad.
  • Lenguaje sarcástico o irónico.
  • Silencios interminables.
  • Chantaje emocional.
  • Uso de la mentira sin mostrar resquicio de duda y con toda convicción para rebatir cualquier tema.
  • Acusaciones o proyecciones del propio defecto sobre la víctima.
  • Caras y gestos de desprecio.
  • Mensajes contradictorios en los que se dice una cosa y la contraria a la vez.
  • Descalificaciones personales.
  • Comentarios despreciativos.
  • Humillaciones en público o en privado.
  • Instrumentalización del sexo como premio-castigo.

 

Esta comunicación sádica, mantenida en el tiempo sin que la persona agredida pueda prever cuando acontecerá el conflicto o será señalada la “falta” o el “defecto” empieza por paralizar y acaba anulando.

Expresiones del tipo: “antes tenías mejor tipo”, “ese corte de pelo te queda un poco raro”, “ no es la cena que quería, pero claro, nunca suele serlo”, “tu amiga sí que es inteligente” a expresiones más directas e insultos: “pareces tonto/a”, “no vales para nada”, “das asco”, “estás hecha/hecho un adefesio”,etc; mantiene a la víctima en un estado de alerta, en un estrés constante que empieza a materializarse en su cuerpo; su expresión es de tristeza, su cuerpo se encoge como si se estuviera consumiendo y es posible que descuide su aspecto, dejando de arreglarse o de preocuparse por su físico.

La salud también se resiente y se empieza a somatizar con trastornos de la alimentación, contracturas, trastornos del sueño, crisis de ansiedad, bajo estado de ánimo e incluso depresión.

Las herramientas

Si el agresor detecta que tensa demasiado la cuerda, se mostrará cariñoso, quitando importancia a lo ocurrido o presentándose con un regalo. A veces pedirá perdón, pero más desde el victimismo y el chantaje emocional que desde el arrepentimiento o reconocimiento del error, generando de nuevo un sentimiento de culpa en su víctima por no haberle entendido y tomarse las cosas demasiado en serio.

La víctima duda cada vez más de sí misma y esto refuerza su desequilibrio y crisis de identidad, cada vez está más anulada ya que no puede confiar en su propio criterio.

No podrá tampoco compartirlo, bien porque nadie la creería o bien porque quiere protegerlo debido a que en el fondo de sí misma no puede ver y afrontar lo que está sucediendo.

Para el agresor el otro no existe, no le escucha con el fin de anularle: si no te reconocen es como si no existieras. Esta táctica va cobrando fuerza y la víctima sin ser consciente va interiorizando esta creencia.

Cualquier problema será responsabilidad de la víctima, incluso aunque se den dificultades que no tengan que ver con la pareja, le hará sentir culpable a través de silencios o malas caras.

Utilizará también la insinuación, de manera que el otro no pueda defenderse y con el fin de generar inseguridad y mermar la autoestima, con comentarios como: “¿tu amiga/o es mucho más joven que tú, no? (aquí, se conteste lo que se conteste muy probablemente seguirá un suspiro, un gesto de decepción o de descontento). La triangulación o mostrar interés por terceras personas para generar inseguridad y celos es a veces utilizado por el maltratador o maltratadora.

Uno de los mecanismos más empleados por el perverso narcisista es el de la proyección, mediante el cual señala su propio defecto en el otro para no asumir responsabilidad alguna, esta conducta confunde enormemente a la víctima, al llegar a creer que efectivamente es ella quien grita, falta al respeto o provoca la discusión.

El uso de la mentira, de manera fría y descarada, muchas veces en público, deja tan desconcertada a la víctima que no sabe cómo reaccionar.

La emisión de un mensaje y el contrario a la vez, donde el tono verbal y el cuerpo se contradice con lo expresado, es también una estrategia que una vez más lleva al desconcierto y la parálisis. Este modo de comunicar es tremendamente paranoide y desestructurante.

El uso de los silencios como castigo pasivo-agresivo es también muy empleado y tremendamente violento. El agresor puede estar horas e incluso días sin dirigir la palabra a su víctima sin que ésta entienda lo que ha pasado. Lo más dañino y perverso de este comportamiento es que además no va a permitir hablar de lo que está ocurriendo, no concederá a su víctima la posibilidad de entender qué ha hecho mal. Por este motivo muchas veces las personas que sufren maltrato tratan de acceder a su agresor escribiéndoles cartas, notas o mensajes de móvil que en la mayoría de las ocasiones el otro ni siquiera lee.

Las consecuencias

La falta de palabras de apoyo, reconocimiento o valoración, se da casi desde el principio de la relación, en contraste con sus comienzos donde todo era adulación. Si esta carencia dentro de la relación de pareja ya es difícil de sobrellevar, se irá además intercalando más adelante con mensajes indirectos de descalificación, acerca de su físico o de su personalidad: “estás echa un asco”, “nada te queda bien”, “nunca te enteras de nada”…

La parálisis y bloqueo, baja autoestima , ansiedad y estado de alerta constante, sensación de miedo e incluso terror, son algunas de las expresiones emocionales que se van generando en la víctima, llegando a tal desestructuración y crisis de identidad que en la terapia, el trabajo consiste básicamente en reconstruir poco a poco la personalidad. Se trata de un viaje de reencuentro de la víctima consigo misma, de “reparación del alma” que ha quedado rota, en el que pasará por varias fases que desarrollaremos en otro artículo

A menudo se dan conductas en las que el agresor trata de comprobar su poder y dominación además de provocar el desconcierto y la indefensión:

…. si la víctima le está esperando y se ha preparado para salir, el agresor le dirá que no puede acudir y la dejará plantada. La víctima no se quejará para evitar el conflicto ya que sabe que se ofende con tremenda facilidad; pero al día siguiente, si la víctima no se ha preparado porque da por hecho que no se van a ver, el perverso narcisista le llamará diciendo que le está esperando reprochándole su falta. La víctima le implorará que le espere, que enseguida va, que no se enfade, pero no habrá tregua y ofendido u ofendida dejará plantada una vez más a su víctima con un enorme sentimiento de culpa.

Lo que vamos describiendo son conductas y técnicas que se caracterizan por ser veladas. Existen otras a través del control y el insulto más claras y directas. Se controlará el móvil, la ropa que la pareja se pone, con quién sale, etc.

A menudo el maltrato psicológico es la antesala del maltrato físico que llegará irremediablemente a medida que el agresor sienta que la víctima es más manejable y sumisa.

 

Perfil del maltratador: el perverso narcisista

La personalidad del maltratador o maltratadora se retrata bajo el marco de la personalidad narcisista, más concretamente del trastorno narcisista de la personalidad o de lo que denominamos como perverso narcisista.

El perverso narcisista es ante todo un gran seductor, en un principio estudiará a su víctima reconociendo sus puntos débiles y atrayéndola desde la adulación y la supuesta admiración. Su objetivo es desarmarla de forma progresiva para sentir que la posee, cosificandola como un trofeo. Su ego se alimenta de un historial de víctimas a las que ya ha destruido.

La personalidad del perverso narcisista se caracteriza por la falta de empatía, la irresistible necesidad de ser admirado o admirada y la envidia ante las cualidades de los demás, de los que él o ella carece. Buscará precisamente estas cualidades en sus víctimas, con la ilusión de que si las domina puede apropiárselas o en su defecto, destruirlas. No soporta que alguien destaque en lo que él reconoce como su propia carencia.

En el DSM-IV, Manual Internacional de Psicodiagnóstico de las Enfermedades Mentales, se describe a la personalidad narcisista con los siguientes rasgos, de los cuales para considerarse como tal, ha de mostrar al menos cinco de ellos:

  • Sobrestimación de la propia valía.
  •  Excesiva necesidad de admiración.
  • Constantes fantasías de éxito y de poder.
  •  Sentimientos de ser especial con respecto a los demás.
  • Creencia de derecho adquirido o de que merece un trato especial o se le debe todo.
  • Explota a los demás para conseguir sus fines.
  • Carece de empatía o capacidad de ponerse en el lugar del otro.
  • Sentimientos de envidia hacia los demás o creencia de que es envidiado.
  •  Actitud arrogante y prepotente.

 

El agresor o agresora se encargará además de seducir a el entorno de su víctima, y todos pensarán que es encantador e inteligente. A medida que se vaya ganando la confianza de cada uno de ellos expandirá bulos acerca del desequilibrio de la víctima, llegando a insinuar incluso que es él quien sufre un maltrato velado debido a los cambios de humor e inestabilidad emocional de la verdadera víctima. De este modo, la víctima queda más aislada aún y cualquier queja o reacción de miedo o malestar será tomada por el entorno como la confirmación de esta acusación.

Perfil de la víctima

No hay perfil de víctima, a cualquiera nos puede ocurrir toparnos con una persona tóxica en el trabajo, en la pareja, en la familia y someternos bajo esta tortura psicológica sin darnos cuenta. Qué duda cabe que la persona con tendencia a la dependencia emocional, miedo al abandono, baja autoestima o que pasa por un momento vulnerable es más susceptible de sufrir maltrato o caer en las garras de un perverso/a narcisista, sin embargo todos somos susceptibles de sufrir un maltrato.

Recordemos que el agresor es experto/a en estas lindes y juega con ventaja; la mayor de ellas es que nunca podrías imaginar tanta perversión, tanta mala intención y egoísmo. La incredulidad, él no poder concebir que el agresor puede actuar desde tanta maldad es lo que primeramente paraliza a la víctima.

Recuerda, todos somos susceptibles de sufrir un maltrato psicológico, si puedes reconocerlo puedes liberarte.

 

Nuestra Terapia Psicológica

 

¿Qué es la Autoestima y cómo mejorarla?

Qué es la Autoestima y cómo mejorarla

La autoestima es la valoración que hacemos de nosotros mismos. El ser humano tiene conciencia de sí mismo en varios niveles:

  • Se percibe a nivel sensorial;
  • Piensa sobre sí mismo y sobre sus comportamientos;
  • Se evalúa y los evalúa;
  • Y siente por tanto, emociones relacionadas consigo mismo.

Todo ello evoca tendencias de actuación acordes con sus percepciones pensamientos, evaluaciones y sentimientos.

Tener una autoestima ajustada, siendo conocedores de nuestras cualidades y conscientes de nuestros defectos y limitaciones, nos ayuda a superarnos

Nuestra Terapia para la Autoestima

¿Qué es la autoestima?

La percepción de uno mismo siempre será subjetiva, pero en ocasiones la autoestima puede estar distorsionada en sentido positivo o negativo. Personas con un físico objetivamente normal pueden pensar de sí mismas que son la belleza personificada o la fealdad hecha materia y ni una cosa, ni la otra. Ambas extrapolaciones generan malestar, inestabilidad emocional y conflictos de relación.

Tener una autoestima ajustada, siendo conocedores de nuestras cualidades y conscientes de nuestros defectos y limitaciones, nos ayuda a superarnos, valorar las virtudes y aceptar las limitaciones que no podemos cambiar sin sentimientos de culpabilidad ni complejos, si no desde una justa medida que aún siendo subjetiva no nos retira a los infiernos de la inseguridad y la autocompasión.

Puede ocurrir, por ejemplo, que una persona se vea con unos kilos de más y piense de sí misma que es fea y poco atractiva, que su aspecto “no da la talla” para ser apreciada por los demás, lo cual puede provocar sentimientos de vergüenza y una tendencia a evitar la compañía de otras personas. Esta actitud formaría parte de su autoestima, negativa en este caso.

Todo ser humano tiene unas actitudes, positivas o negativas, hacia sí mismo. Nadie puede dejar de pensar sobre sí mismo ni de evaluarse. Todos, pues, desarrollamos una autoestima suficiente o deficiente, positiva o negativa, aunque no seamos conscientes de ello.  Es necesario un entorno facilitador de la toma de conciencia y el desarrollo de esas potencialidades.

 

Trabajar la autoestima

No olvidemos que la autoestima puede trabajarse, es además un trabajo consciente y de por vida, con la gran recompensa de que desde el auto conocimiento éste puede ser un trabajo apasionante y revelador.

Algunos puntos a tener en cuenta para mejorar la autoestima son los siguientes:

  • Aprender a dar nuestra opinión y a expresar nuestros sentimientos;  la comunicación con los demás gana y perdemos el miedo al rechazo o al conflicto
  • Relativizar la opinión de los demás y entender que no podemos caer bien a todo el mundo. Una vez aceptado esto,  la libertad de expresarse sin la contención del miedo a la crítica aumenta la confianza en nosotros y favorece la expresión de nuestras emociones y opiniones
  • Valorar las propias cualidades y saber reconocerlas, dejando la falsa modestia
  • Reconocer las limitaciones, entendiendo que la perfección no existe, ¡ni falta que hace!
  • Reconocer nuestros errores, aprovechando para enfocarlos como una oportunidad de aprender de ellos y no como un fracaso

 

 

Nuestra Terapia Psicológica

El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH)

El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad

El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperáctividad (TDAH), se caracteriza por conductas de nerviosismo, impulsividad y falta de concentración. De origen neurobiológico, se están estudiando factores genéticos y ambientales en su aparición.

Los síntomas suelen observarse antes de los siete años y se da con más frecuencia en niños que en niñas.

 

Nuestra Terapia Infantil

Tipos de Trastorno por déficit de atención con hiperactividad

Se reconocen hoy día tres subtipos de TDAH:

  • Inatento: se caracteriza por predominar la falta de atención y concentración en las tareas. Se da más a menudo en niñas y su diagnóstico es más difícil al carecer de síntomas más visibles.
  • Hiperactivo-impulsivo: las conductas de nerviosismo e hiperactividad con falta de control del impulso predominan.
  • Mixto: se manifientan los síntomás de los subtipos anteriores, combinándose la inatención e hiperactividad con bajo control del impulso. Este subtipo es el más frecuente.

 

Síntomas y señales

Las relaciones sociales y familiares, además de la adaptación escolar se ve muy afectada en el niño con TDAH, debido a lo pronunciado de la sintomatología, afectando seriamente en su autoestima y llevando en ocasiones a la aparición de depresión, reto del tratamiento del psicólogo infantil.

 

Las conductas de oposicionismo, despistes, impaciencia, verborrea, irritabilidad y no control del impulso, conlleva dificultades y problemáticas en el entorno escolar, con los compañeros y la propia familia. Por todo esto es importante su diagnóstico temprano, con el objetivo de favorecer los aprendizajes y habilidades sociales que atenúen los síntomas y suavicen su incidencia en la adolescencia y edad adulta.

 

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