Psicología

Cómo gestionar las emociones tras una ruptura de pareja

Cómo gestionar las emociones tras una ruptura de pareja

Cómo gestionar las emociones tras una ruptura de pareja. Las rupturas de pareja son situaciones tan comunes como, en la mayoría de los casos, dolorosas para al menos una de las partes. Por suerte, hay varias claves psicológicas que podemos utilizar para superar estas experiencias cuanto antes.

En este artículo encontrarás un resumen de pautas a seguir para gestionar tus emociones tras pasar por una ruptura de pareja, con indicaciones acerca de cómo empezar a convertirlas en tus nuevos hábitos.

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Consejos para saber gestionar las emociones tras una ruptura de pareja

Sigue estas recomendaciones para potenciar tu capacidad para adaptarte emocionalmente a este nuevo periodo tras la ruptura de una relación de pareja.

1. Identifica el tipo de emociones que te generan dolor emocional

En primer lugar, es importante identificar, aunque sea a grandes rasgos, las emociones negativas que te están afectando. Esto servirá, entre otras cosas, para que no adoptes estrategias disfuncionales de alivio de ese malestar (por ejemplo, algunas personas confunden la ansiedad con el hambre y se acostumbran a comer sin necesitarlo, tan solo para mantener la mente distraída durante unos minutos).

Para conseguirlo, acostúmbrate a ir escribiendo en una pequeña libreta lo que ocurre en tu mente cada vez que te asaltan esos sentimientos que te pesan, en formato de anotaciones cortas y resumidas, incluyendo el lugar, la echa y la hora, así como lo que estabas haciendo en ese momento y lo que haces justo después de sentirte de ese modo. Pon atención en si ese conjunto de emociones y sentimientos tienen que ver más con la tristeza y el bajo estado de ánimo, por un lado, o con la ansiedad, por el otro. Eso te ayudará a conocer la naturaleza de lo que te afecta psicológicamente.

Luego, cuando lleves varios días realizando esas anotaciones, revísalas para obtener una visión general de lo que te pasa. Eso sí, ten en cuenta que posiblemente notarás tanto tristeza como ansiedad, pero procura ver en qué medida te afectan, y si lo hacen del mismo modo.

2. Detecta las ideas clave tras ese dolor emocional

Es momento de pasar de la visión general de tus emociones, a su concreción en forma de ideas y creencias que te pueden estar afectando. Revisa tus anotaciones y formula en al menos dos frases lo que piensas y sientes cuando notas que la ruptura de esa relación de pareja te genera dolor emocional.

Por ejemplo, si has detectado que tiendes a sufrir ansiedad, esta puede estar relacionada con el miedo a no volver a tener pareja y quedarte “a solas” durante el resto de tu vida”, o por el contrario puede tener que ver únicamente con la tristeza debido a sentimientos de culpa, o por el malestar al haber sufrido una traición, etc. Intenta plasmar esas conclusiones de la manera más neutral y descriptiva posible, sin realizar valoraciones éticas (sin “castigarte” a ti o a tu ex-pareja).

3. Cuestiona tus creencias problemáticas

Cada tres o cuatro días, revisa tus anotaciones y cuestiona al menos una de las creencias que notas que te anclan al pasado, a la expectativa de seguir en esa relación de pareja que ya ha terminado, y que te generan dolor sin aportarte nada. Hazlo desde la perspectiva de alguien que necesita pasar página y reconocer sus posibles fallos o errores para aprender de la experiencia; es decir, huye de los pensamientos circulares que te llevan a confirmar una y otra vez exactamente lo mismo que ya creías en un principio.

4. Haz ejercicio moderado

La práctica habitual de ejercicio moderado es una muy buena manera tanto de combatir la ansiedad como de mitigar los síntomas de tipo depresivo. Eso sí, procura que no sean sesiones muy intensas, y prioriza las actividades de ejercicio aeróbico, más largas que exigentes en cuanto a fuerza explosiva.

5. Practica Mindfulness

El Mindfulness o Atención Plena también es útil para aprender a gestionar tus emociones, ya sea tras una ruptura de pareja o en cualquier otro contexto en el que te afecte una sensación de pérdida. Si no tienes experiencia con estos ejercicios, empieza con los más sencillos; algunos duran menos de 5 minutos.

 

6. Cuídate

Esto incluye cuidar tu aspecto y tu higiene. Muchas personas dejan que su malestar emocional les lleve a la pasividad y a abandonarse, lo cual puede estar causado en parte por problemas de autoestima derivados de la ruptura y, a la vez, refuerza esa tendencia hacia una baja autoestima.

7. Si nada parece funcionar, acude a psicoterapia

Hay casos en los que no se es capaz de progresar por uno mismo; por suerte, la terapia psicológica es un recurso eficaz para superar las crisis emocionales desencadenadas por una ruptura de pareja. Los psicólogos especializados en servicios de psicoterapia estamos formados para ofrecer un trato individualizado y soluciones a medida para cada persona, teniendo en cuenta sus problemas particulares y los aspectos del contexto que influyen en sus emociones en el día a día. Realizando sesiones de frecuencia semanal, y con el objetivo de superar el problema en cuestión de pocos meses, vamos guiando a la persona en el desarrollo de habilidades de gestión emocional y de nuevos hábitos psicológicamente saludables.

 

¿Buscas apoyo psicológico profesional?

Si estás pasando por malos momentos y quieres disponer de ayuda psicológica de la mano de profesionales de la salud mental, te invitamos a ponerte en contacto con nosotros. En Avance Psicólogos ofrecemos tanto sesiones de psicoterapia dirigida hacia pacientes individuales como terapia familiar y de pareja, así como asistencia psiquiátrica y coaching. Más de 20 años de trayectoria profesional nos avalan en la atención a personas de todas las edades, y en la actualidad trabajamos tanto de manera presencial como a través de la modalidad de terapia online por videollamada.

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Referencias bibliográficas:

Didonna, F. (2011). Manual clínico de Mindfulness. Bilbao: Desclée de Brouwer, S.A.
Kübler-Ross, E. (2006) Sobre el duelo y el dolor. Ediciones Luciérnaga. Barcelona.
Lopez-Cantero, E. (2018). The Break-Up Check: Exploring Romantic Love through Relationship Terminations. Philosophia (Ramat Gan), 46(3): pp. 689 – 703.
Martell, C. et al.(2010). Behavioral activation for depression. The Guilford Press.
Verhallen, A.M. et. al. (2019). Romantic relationship breakup: An experimental model to study effects of stress on depression (-like) symptoms. PLoS One, 14(5): e0217320.

Bruxismo del sueño: síntomas, causas y tratamiento

Bruxismo del sueño: síntomas, causas y tratamiento

Bruxismo del sueño: síntomas, causas y tratamiento. La salud bucodental es básica para gozar de una buena calidad de vida; sin embargo, son muchas las alteraciones que pueden facilitar su deterioro, y algunas de ellas están en los márgenes de lo que solemos entender por un problema médico. Es el caso del bruxismo del sueño, o bruxismo nocturno, un trastorno de la conducta que se manifiesta en algunas personas mientras duermen.

En este artículo veremos en qué consiste esta clase de trastorno del sueño, cuáles pueden ser sus posibles causas, y lo que se hace para tratarlos.

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¿Qué es el bruxismo nocturno?

El bruxismo del sueño, también conocido como bruxismo nocturno (a pesar de que se recomienda la otra denominación, ya que puede aparecer en cualquier momento del día, siempre que no se esté despierto) es un trastorno del sueño clasificado dentro de la familia de las parasomnias, es decir, las alteraciones que se caracterizan por la aparición de un patrón de movimientos disfuncionales.

En todas las parasomnias existe una tendencia a activar grupos musculares que desencadenan movimientos realizados mientras se duerme, de manera no consciente, y que pueden suponer una molestia o incluso poner en riesgo la propia salud, sobre todo a largo plazo. Ejemplos de este grupo de alteraciones son el sonambulismo, la enuresis nocturna o el terror nocturno.

En concreto, la clase de movimientos que definen al bruxismo del sueño es la acción de apretar las mandíbulas y moverlas de lado a lado o hacia adelante y hacia atrás, como si se estuviese moliendo algo con los dientes; todo ello sin que la persona tenga consciencia de ello, al estar casi o totalmente dormida.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que no siempre que se habla de bruxismo este término se refiere a la parasomnia que acabamos de describir. El bruxismo nocturno es tan solo uno de los tipos de bruxismo, dado que este fenómeno se da en ocasiones en personas despiertas. Sin embargo, el haber desarrollado uno de estos tipos de patrones de comportamiento no implica haber desarrollado el otro.

En todo caso, las consecuencias del bruxismo son sobre todo un rápido deterioro de los dientes, producido por el desgaste de exponerlos al roce y a los movimientos que van debilitando tanto su capa de esmalte como su fijación a la mandíbula a través de la raíz.

Síntomas

Estos son los principales síntomas del bruxismo del sueño:

  • Rechinar de dientes mientras se duerme, con tal intensidad que se puede escuchar.
  • Los dientes van quedando rápidamente desgastados en su capa superficial de esmalte.
  • Durante el día aparece dolor en la mandíbula y/o en los dientes, sobre todo tras despertar.
  • El tiempo que se pasa realizando estos movimientos en una sesión de sueño de 8 horas son de un promedio de entre 17 y 38 minutos.

 

Estos síntomas que hemos visto pueden pasar inadvertidos durante años, sobre todo si se vive solo; por ello, es habitual que la persona descubra que ha desarrollado bruxismo cuando se lo comunica su dentista.

Posibles causas

No existe una única causa conocida para el bruxismo nocturno, y lo más probable es que tenga que ver con una multiplicidad de factores, tanto ambientales como biológicos.

Por ejemplo, existen evidencias que el hábito de dormir boca arriba favorece el mantenimiento y reaparición de esta parasomnia; también parece influir el consumo regular de sustancias psicoactivas, y la predisposición genética (el bruxismo nocturno es, en parte, heredable). La tendencia a tener problemas de estrés y ansiedad también podría estar relacionada con este trastorno del sueño.

En cualquier caso, siempre es necesario contar con atención personalizada por parte de profesionales de la salud para ofrecer un tratamiento a medida de las circunstancias de cada uno.

 

Tratamiento

Como hemos visto, las causas del bruxismo son variadas y de una naturaleza muy amplia. Es por eso que lo deseable es contar con un abordaje interdisciplinar tanto desde la medicina como desde la psicoterapia. Desde el ámbito médico, se estudian los posibles desencadenantes físicos y se suele recomendar el uso de fundas para los dientes al dormir, de modo que se minimice el desgaste de los dientes. Desde la psicoterapia, se establecen pautas para facilitar que los patrones de activación del sistema nervioso vuelvan a la normalidad, y para mejorar la calidad del sueño.

 

¿Te interesa iniciar un proceso de terapia?

Si quieres iniciar un proceso de psicoterapia para mejorar algún aspecto de tu calidad de vida, ponte en contacto con nosotros. En Avance Psicólogos llevamos más de 20 años atendiendo pacientes, y en la actualidad trabajamos ofreciendo apoyo profesional a personas de todas las edades, ya sea desde la psicoterapia como desde la psiquiatría, la logopedia o la terapia familiar y de pareja.

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Referencias bibliográficas:

American Psychiatric Association -APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.
Lobbezoo, F.; van der Zaag, J.; van Selms, M.K.; Hamburger, H.L.; Naeije, M. (2008). Principles for the management of bruxism. Journal of Oral Rehabilitation. 35(7): pp. 509 – 523.
Manfredini D, Winocur E, Guarda-Nardini L, Paesani D, Lobbezoo F (2013). Epidemiology of bruxism in adults: a systematic review of the literature. Journal of Orofacial Pain. 27(2): pp. 99 – 110.
Pitti V.; Satish Babu, C.L.; Surendra Kumar, G.P.; Deepthi, B.C. (2010). Bruxism: a literature review. Journal of Indian Prosthodontic Society. 10 (3): pp. 141 – 148.

5 posibles causas de insatisfacción sexual en la vida en pareja

5 posibles causas de insatisfacción sexual en la vida en pareja

Llevar una vida sexual poco satisfactoria puede afectar a nuestras relaciones de pareja en muchos aspectos, siendo motivo de consulta habitual entre quienes acuden a sesiones de psicoterapia o de terapia sexual. A su vez, como veremos, la insatisfacción sexual es un fenómeno complejo que se ve reforzado por la propia insatisfacción con la relación de pareja en sí, produciéndose muchas veces un círculo vicioso.

En este artículo veremos cuáles son las causas de la insatisfacción sexual más frecuentes en las personas que tienen pareja, así como qué hacer.

Las causas más habituales de insatisfacción sexual en las relaciones de pareja

Estos son los principales desencadenantes de malestar en la vida sexual de quienes están en una relación de pareja.

1. Disfunciones sexuales

Las disfunciones sexuales son trastornos que dificultan el comportamiento sexual habitual en la persona; pueden estar causadas por factores físicos o psicológicos, pero en cualquiera de los dos casos, deben ser tratadas por un profesional cualificado.

 

Las disfunciones sexuales más habituales suelen ser la disfunción eréctil, la anorgasmia, el vaginismo, la dispareunia y la eyaculación precoz.

2. Problemas de pareja

Los problemas de pareja suelen ser una de las principales causas de la pérdida del deseo sexual en el ámbito de la pareja. Sus formas de presentación pueden ser variadas, desde la falta de comunicación y las discusiones constantes, las obligaciones domésticas o familiares, hasta posibles casos de infidelidad o de celos en el seno de la relación sentimental.

Algunas de las maneras en las que este malestar puede verse mitigado suelen tener que ver con llegar a establecer una repartición equitativa de las tareas de casa (así como de las obligaciones con los hijos, si se tienen), gestionar mejor el tiempo para lograr reservar momentos solo para el otro, trabajar la empatía y aprender a ceder de vez en cuanto (por parte de ambos miembros de la pareja) para evitar las discusiones recurrentes.

3. Trastornos psicológicos y psiquiátricos

Existe una gran variedad de problemas psicológicos que pueden ocasionar problemas en la conducta sexual normal en la persona y también generar una pérdida de deseo en la pareja.

Los problemas más frecuentes suelen ser casos de depresión, trastornos de ansiedad, trastornos de la conducta alimentaria, el Trastorno Obsesivo-Compulsivo relacionado con la higiene o la sexualidad, y más. Muchos de ellos van de la mano de la idea de que el propio cuerpo causa rechazo, o de que no se es capaz de dar placer a los compañeros sexuales, algo que daña claramente la capacidad para tener una vida sexual satisfactoria.

En todos estos casos se hace necesario acudir a psicoterapia para contar con apoyo psicológico profesional cuanto antes, no ya por las consecuencias negativas que seguir así supone para la vida sexual, sino para evitar que la salud mental se siga viendo desgastada.

4. Baja autoestima e inseguridades con el propio cuerpo

Hemos visto que existen problemas psicológicos que afectan a cómo nos percibimos y que pueden generar insatisfacción sexual debido a que no dejan experimentar el sexo plenamente. Sin embargo, algunas de estas alteraciones no llegan a constituir una psicopatología, y suelen ser considerados, simplemente, problemas por baja autoestima.

5. Falta de información

Este es un fenómeno que se da sobre todo en las parejas más jóvenes. El hecho de no haber contado con una buena educación sexual no solo se plasma en una menor comprensión del sexo a nivel intelectual, sino también, normalmente, en una menor capacidad para disfrutar de él.

¿Qué se puede hacer para solucionar el problema?

La clave para superar la insatisfacción sexual en el marco de una relación afectiva radica en analizar el caso particular y las emociones, hábitos y motivaciones de cada persona involucrada en la relación de pareja, algo que puede lograrse con ayuda profesional.

En estas intervenciones, que pueden formar parte tanto de los servicios de terapia de pareja como de sexología, se trabaja aportando soluciones a través de elementos como:

  • Aprender a comunicarse, a expresar los propios sentimientos y necesidades.
  • Romper temas tabú relacionados con el sexo y/o la desnudez.
  • Descartar mitos y aprender más acerca del sexo y sus posibilidades.
  • Establecer nuevas dinámicas de juego y de expresión del deseo, que vuelven más interesantes las relaciones íntimas.
  • Mejorar las habilidades de gestión del estrés y la ansiedad, muy ligados a cómo se vive la sexualidad.
  • Solucionar problemas asociados de tipo no sexual y que se dan en la convivencia.

 

En definitiva, en las intervenciones en terapia se busca tanto fortalecer el vínculo emocional con la otra persona para poder disfrutar más del sexo, como atender fuentes de malestar que se solapan con la insatisfacción sexual y facilitar que una o ambas personas incorporen nuevos hábitos a la hora de interactuar entre sí y de percibir al otro y percibirse a uno mismo.

 

¿Buscas apoyo terapéutico profesional?

Si te interesa acudir a terapia para superar los problemas de insatisfacción sexual, ponte en contacto con nuestro equipo de profesionales. En Avance Psicólogos llevamos más de dos décadas atendiendo pacientes. Nos podrás encontrar en nuestro centro de psicología situado en Madrid, aunque ofrecemos también terapia online por videollamada.

Nuestra Terapia Sexológica

Referencias bibliográficas:

Balon R, Segraves RT, eds. (2005). Handbook of Sexual Dysfunction. Milton Park: Taylor & Francis.
Toquero de la Torre, F., Zarco Rodríguez, J., Cabello-Santamaría, F., Alcoba Valls, S., García-Giralda Ruiz, L. and San Martín Blanco, C. (2004). Guía de buena práctica clínica en disfunciones sexuales. Madrid: Organización Médica Colegial.

5 juegos psicológicos para niños

5 juegos psicológicos para niños

5 juegos psicológicos para niños. Los juegos psicológicos pensados para los niños y las niñas son una muy buena señal de estimular el intelecto de los más pequeños y hacer que aprendan a interactuar con el mundo y con los demás a la vez que se divierten.

De hecho, algunas esta clase de prácticas son utilizadas en terapia infantil ya sea para establecer la relación terapéutica adecuada con el niño o niña y hacer que se relaje, como para “entrenar” a los pequeños en las habilidades necesarias para alcanzar los objetivos terapéuticos. Sin embargo, muchos juegos psicológicos para niños pueden ser llevados a cabo por los padres y madres sin necesidad de supervisión profesional. Si te interesa conocer varios de ellos, sigue leyendo.

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Juegos psicológicos para niños fáciles de realizar

Estos son varios juegos psicológicos para niños y niñas, con algunas indicaciones acerca de cómo llevarlos a cabo.

1. Expresión artística

Este grupo de juegos son muy útiles entre otras cosas porque se adaptan tanto a niños de a partir de los seis años como a quienes ya se han adentrado en la pubertad, y además presenta niveles de dificultad prácticamente infinitos.

Estos juegos pueden basarse en la experimentación con plastilina, con acuarelas, con lápices de colores, con arcilla, y otros materiales fáciles de obtener. Lo que se pedirá es pensar en una emoción intensa que el pequeño haya sentido en los últimos días, y que intente plasmarla artísticamente. Una vez haya terminado su obra, la podéis comentar juntos para ver qué aspectos de ese conjunto de sentimientos se reflejan en los detalles y matices de lo que ha creado.

 

2. El espejo

Este es un juego que sirve para ayudar a desarrollar una autoestima equilibrada, recomendado para niños y niñas de hasta nueve años.

Para realizarlo, se utiliza o bien una fotografía del pequeño, o bien un espejo ante el cual se pueda poner el niño para verse a cuerpo completo. Contemplando la imagen, se le pide que vaya nombrando características positivas de sí mismo/a, empezando por los rasgos más específicos y observables y terminando por los rasgos más abstractos.

3. Planificación de la fiesta

Este juego consiste, fundamentalmente, en crear más juegos, y está recomendado para niños y niñas de a partir de siete años. Para llevarlo a cabo, estableced la tradición de tomar turnos en realizar una vez a la semana, una pequeña o sesión de juegos de alrededor de media hora de duración (se puede invitar a otras personas o ser únicamente una cosa de los dos). Esta práctica servirá para ayudarle a trabajar el establecimiento de planes y compromisos a medio plazo, y también hará que se ponga en el punto de vista de otras personas, ya que deberá pensar en qué es lo que otros podrían encontrar divertido.

4. Palabras encadenadas

Como su nombre indica, el objetivo de este juego es ir realizando una secuencia de palabras que se solapan entre sí en sus partes inicial y final. Puede usarse en niños y niñas de a partir de cinco años, con dos niveles de dificultad: usando como criterio la letra final de cada palabra para proponer la palabra siguiente (versión más difícil), o usando la sílaba final, en vez de la letra (versión más fácil).

5. Soy una marioneta

Este es un juego tanto para aprender a familiarizarse con las partes del cuerpo como para relajarse. Se le explica que tiene que actuar como si un marionetista controlase sus extremidades y su cabeza, y se le va diciendo, cada vez, qué cuerda es tensada hacia arriba, para que mueva la parte del cuerpo en consecuencia. Sin embargo, con el paso de los minutos se le dice que el marionetista va despistándose y dejando caer algunas de las cuerdas (de modo que el niño debe dejar “muerta” esa parte del cuerpo), hasta que llega un punto en el que pierde todas las cuerdas.

 

¿Buscas servicios de asistencia psicológica?

Si estás buscando un equipo de psicólogos que ofrezcan terapia infanto-juvenil y para adultos, así como asistencia para padres y madres, ponte en contacto con nosotros. En Avance Psicólogos llevamos más de dos décadas atendiendo a personas con todo tipo de problemas emocionales, relacionales y/o comportamentales. Puedes contar con nosotros ya sea en sesiones presenciales en nuestro centro situado en Madrid, o en sesiones de terapia online por videollamada.

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Referencias bibliográficas:

Cantero, M.P. (2011). Historia Y Conceptos De La Psicología Del Desarrollo. Psicología Del Desarrollo Humano. Club Universitario. 5 juegos psicológicos para niños
Howard C. (2008). Children at Play: An American History. Nueva York: NYU Press. 5 juegos psicológicos para niños
Landreth, G.L .(1991). Play Therapy. Nueva York. 5 juegos psicológicos para niños

¿Es importante si el psicólogo es hombre o mujer?

¿Es importante si el psicólogo es hombre o mujer?

¿Es importante si el psicólogo es hombre o mujer? Aunque el estereotipo más extendido acerca de lo que es la psicoterapia la define como una conversación entre terapeuta y paciente, más allá de esta imagen tan superficial está la realidad: lo que ocurre a lo largo de las sesiones con el psicólogo trasciende las palabras. No se trata de un simple intercambio de ideas plasmadas en frases, entre otras cosas porque en este proceso hay una gran carga emocional que debe ser tenida en cuenta.

En parte por eso, algunas personas que se plantean empezar a ir a terapia psicológica sienten una cierta preocupación acerca de las cualidades personales de la persona que llevará su caso y les ofrecerá apoyo como pacientes, dedicándole a ello tanta o más importancia que los méritos profesionales y académicos del o la terapeuta. Es decir, esos aspectos que propiciarán más o menos que “conecten” con quien les atienda: su aspecto, el tono de su voz, etc. Y una de estas maneras de preocuparse es poner en el centro de la cuestión si les estará ayudando un psicólogo o una psicóloga. ¿Es esto importante? Veámoslo.

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¿Importa si la persona que me da psicoterapia es hombre o mujer?

Normalmente, cuando a una persona le preocupa esta cuestión, suele anticipar dos tipos de problemas por los que puede pasar si el sexo de quien lleva su caso en terapia no es el “adecuado”.

En primer lugar, está el caso hipotético de que el hecho de ser hombre o mujer pueda suponer un impedimento para establecer una relación terapéutica correcta, es decir, un obstáculo al comunicarse e interactuar con esa persona, teniendo en cuanta las preferencias personales, el tipo de gente con la que uno se sincera más ,etc.

En segundo tipo de preocupación tiene que ver con la creencia de que las habilidades necesarias para ofrecer psicoterapia están más extendidas entre los miembros de uno de los dos sexos, o incluso de que ser hombre o mujer es en sí un factor que prácticamente incapacita para ejercer esta profesión.

Como hemos visto, mientras que en un caso lo que preocupa tiene que ver con las dinámicas que se producen en la interacción entre dos personas, en el otro tiene que ver más bien con las características individuales de los y las psicólogas. Abordaremos ambos tipos de creencias por separado.

 

El miedo a que la relación terapéutica no fluya

Los psicólogos ya están formados para aplicar una serie de estrategias y técnicas pensadas específicamente para que se establezca una buena relación terapéutica, así que no es trabajo de los pacientes “prever” de antemano posibles problemas que puedan surgir en esta área.

Los prejuicios sobre el sexo y el género

Aunque estadísticamente hay más mujeres psicólogas que psicólogos, cualquier trabajo relacionado con la psicoterapia puede ser ejercido por hombres y mujeres en igual medida, sea cual sea el problema a tratar. El problema aquí no es si los terapeutas son hombres o mujeres, sino un sistema de prejuicios que surge de los roles de género transmitidos de generación en generación. Superar esta clase de esquemas mentales, de hecho, puede ser uno de los objetivos de la psicoterapia.

¿En qué casos puede importar?

Los pocos casos en los que el sexo de la persona que realiza psicoterapia puede influir mucho en el transcurso de esta tienen que ver con trastornos psicológicos en los que la ansiedad o la aparición disruptiva de emociones intensas depende mucho de con quién se está interactuando. Por ejemplo, algunas personas con ciertas formas de fobia social pueden ver problemático ya desde un principio acudir a una primera sesión con un psicólogo o una psicóloga, dependiendo de si es del sexo opuesto a uno mismo.

Sin embargo, se trata de casos excepcionales, y en situaciones de este tipo la solución es sencilla: los profesionales que han empezado a llevar este caso detectan el problema y si así se requiere, se encargan de facilitar que la terapia siga de la mano de otro/a terapeuta.

 

Resumiendo

Aunque en casos excepcionales el sexo del psicólogo o psicóloga puede llegar a influir significativamente en el progreso de la psicoterapia, en la mayoría de los casos no es así, porque priman las habilidades que los psicólogos ya tienen a la hora e establecer una correcta relación terapéutica. E incluso si se dan las circunstancias en las que esto es muy importante para el o la paciente, los psicólogos están preparados para detectar y analizar estos casos, darles solución si es posible, y si no es así, derivar el caso a otro profesional o hacer recomendaciones sobre lugares a los que el paciente puede acudir. Este proceso forma parte del trabajo normal de los especialistas en salud mental.

¿Buscas servicios de psicoterapia?

En el caso de que estés buscando servicios de terapia psicológica, te invitamos a ponerte en contacto con nosotros. En Avance Psicólogos contamos con más de 20 años de experiencia y atendemos tanto a adultos como a niños y adolescentes. Ofrecemos además terapia familiar, terapia de pareja, asistencia psiquiátrica y neuropsicológica, logopedia y coaching. Estamos a tu disposición tanto para sesiones presenciales como en terapia online por videollamada.

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Referencias bibliográficas:

Heilman, M.E. (2001). Description and Prescription: How Gender Stereotypes Prevent Women’s Ascent Up the Organizational Ladder. Journal of Social Issues. 57 (4): pp. 657 – 674.
Janssen, D.F. (2018). Know Thy Gender: Etymological Primer. Archives of Sexual Behavior. 47 (8): 2149–2154. ¿Es importante si el psicólogo es hombre o mujer?
Rotman, Deborah L. (2006). Separate Spheres? Beyond the Dichotomies of Domesticity. Current Anthology, 47(4): pp. 666 – 674. ¿Es importante si el psicólogo es hombre o mujer?

¿Cuáles son los problemas sexuales más habituales?

¿Cuáles son los problemas sexuales más habituales?

¿Cuáles son los problemas sexuales más habituales? Los problemas sexuales son formas de malestar relativamente frecuentes en personas de todas las edades, y pueden plasmarse en distintas dificultades a la hora de intentar tener una vida sexual plena y satisfactoria.

Si bien su existencia es en cierto modo un tabú, por suerte cada vez sabemos más acerca de estas alteraciones y por consiguiente se han podido ir desarrollando formas de intervención terapéutica eficaces para superar la mayoría de ellos. Ahora bien… ¿cuáles son los problemas sexuales más frecuentes? Veámoslo.

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Problemas sexuales: estos son los más prevalentes en la población

Aunque la frecuencia con la que unos u otros tipos de problemas sexuales se dan en la población depende de las sociedades y las culturas en las que nos fijemos, por lo general se estima que estos son los más habituales.

 

1. Anorgasmia

La anorgasmia es un problema sexual especialmente prevalente entre la población femenina, aunque puede darse tanto en hombres como en mujeres. Tal y como su nombre sugiere, consiste en la dificultad o aparente incapacidad de llegar al orgasmo.

2. Disfunción eréctil

La disfunción eréctil es probablemente el problema sexual más frecuente entre la población masculina. Está muy relacionada tanto con la mala gestión de la ansiedad como con las alteraciones cardiovasculares.

3. Eyaculación precoz

La eyaculación precoz es, con la disfunción eréctil, una de las disfunciones sexuales más habituales entre los hombres; consiste ne la incapacidad de aplazar la eyaculación el tiempo suficiente como para mantener relaciones sexuales satisfactorias.

4. Vaginismo

El vaginismo es la dificultad a la hora de intentar relajar los músculos de la vagina para facilitar el coito, lo cual hace que este resulte difícil, doloroso o incluso que no se pueda producir. Es un problema sexual asociado a una alteración de tipo ansiosa.

5. Inseguridades y complejos con el propio cuerpo

El modo en el que percibimos nuestro propio cuerpo, y específicamente nuestra propia desnudez, también influye mucho en cómo experimentamos la sexualidad. Para muchas personas es un martirio exponer su cuerpo a la mirada de los demás, especialmente a la de quienes buscan seducir o agradar en un sentido erótico. Esto se puede traducir en una manera poco natural o espontánea de vivir el sexo, o directamente en la evitación de determinadas prácticas.

 

¿Qué hacer ante ellos?

Por suerte, en la mayoría de los casos es posible contar con tratamientos eficaces que permiten superar los problemas sexuales o, en el caso de que sean patologías con causas orgánicas, curar las partes del cuerpo involucradas o mitigar sus síntomas. Además, lo más habitual es que los problemas sexuales tengan causas psicológicas, por lo que el tratamiento puede ser realizado sin necesidad de intervenciones invasivas o con riesgo de efectos secundarios basados en los desequilibrios hormonales.

La terapia sexual es el tipo de servicio de apoyo requerido ante problemas de este tipo. Se trata de una intervención de tipo interdisciplinar en la que se trabaja tanto lo fisiológico como la gestión de las emociones, y que tiene lugar a través de sesiones realizadas con cierta periodicidad.

En los casos en los que se sospeche que tras el problema puede haber una alteración de tipo orgánico, puede ser necesario un examen médico. Y como a veces la sexualidad de las personas va ligada a la relación de pareja en la que se encuentran, también se puede recomendar realizar sesiones de terapia de pareja dirigidas a asegurar un buen flujo de comunicación y de expresión de los afectos, y patrones adecuados de solución de conflictos.

¿Te interesa contar con apoyo psicológico?

Si te estás planteando ir a psicoterapia o a terapia sexual para superar algún problema que afecte a tu vida íntima o afectiva, ponte en contacto con nosotros. En Avance Psicólogos contamos con la experiencia de más de 20 años atendiendo pacientes, y en la actualidad ofrecemos, además de psicoterapia y terapia sexual, terapia familiar y de pareja, asistencia psiquiátrica y neuropsicológica, coaching y logopedia. Además, atendemos tanto de manera presencial (en nuestro centro situado en el barrio de Goya, Madrid) como a través de terapia online por videollamada.

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Referencias bibliográficas:

Anna Kessler Sam Sollie Ben Challacombe Karen Briggs Mieke Van Hemelrijck (2019). The global prevalence of erectile dysfunction: a review. BJU International, 124(4): pp. 587 – 599.
Avasthi, A.; Grover, S.; Rao, T.S.S. (2017). Clinical Practice Guidelines for Management of Sexual Dysfunction. Indian Journal of Psychiatry, 59(1): pp. 91 – 115.
Balon R, Segraves RT, eds. (2005). Handbook of Sexual Dysfunction. Milton Park: Taylor & Francis.
Binik, Y.M. y Hall, K.S.K. (2014). Principles and practice of sex therapy. Nueva York: Guildford Press.
Ellis, A. (2008). Psychology of Sex. Plano, (TX): Read Books.
Hurtado, F. (2016). Técnicas de evaluación en sexología clínica y criterios diagnósticos. Madrid, España: UNED.
Toquero de la Torre, F., Zarco Rodríguez, J., Cabello-Santamaría, F., Alcoba Valls, S., García-Giralda Ruiz, L. and San Martín Blanco, C. (2004). Guía de buena práctica clínica en disfunciones sexuales. Madrid: Organización Médica Colegial. ¿Cuáles son los problemas sexuales más habituales?

¿Cómo usar el Mindfulness para relajarse?

¿Cómo usar el Mindfulness para relajarse?

¿Cómo usar el Mindfulness para relajarse? La gestión del estrés y de la ansiedad es uno de los aspectos más importantes de la salud mental. Por suerte, hay varias actividades que pueden ayudarnos a preservar nuestro equilibrio emocional en este aspecto, e la Atención Plena, o Mindfulness, es una de ellas.

A continuación encontrarás un resumen tanto de las principales características del Mindfulness y cuáles son sus orígenes y su inspiración en las tradicionales técnicas de meditación budistas, como de su potencial para fomentar un estado de relajación.

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¿Qué es el Mindfulness?

El Mindfulness o Atención Plena consiste en un conjunto de técnicas que tienen como objetivo mejorar la capacidad de gestión emocional de la persona. Se basa en el manejo del foco atencional, y sirve también para trabajar la autopercepción y detectar patrones de pensamiento o emocionales que puedan ocasionar distintos problemas de salud mental.

Se trata, más concretamente, de una práctica vinculada a la meditación Vipassana (o mejor dicho, inspirada en ella, como veremos) y avalada científicamente. Consistente en focalizar la atención en el presente, tomando consciencia del propio cuerpo, de las propias sensaciones o emociones y dejando de alimentar los pensamientos negativos y angustiosos que puedan estar preocupándonos.

Aunque el Mindfulness en sí no es técnicamente una técnica de relajación, dado que su principal objetivo no es ese, a la práctica suele ayudar mucho a rebajar los niveles de ansiedad y estrés. Esto tiene que ver con el modo en el que hunde sus raíces en la tradición milenaria de la meditación originada en los territorios históricos en los que se ha practicado en el budismo y el hinduismo.

¿Cómo se relaciona con la meditación?

Como mencionamos antes, la práctica del Mindfulness está basada en la meditación Vipassana, una de las formas de meditación más antiguas del mundo, nacida en la India y vinculada a las prácticas religiosas típicas de esa región.

La meditación Vipassana se basa en una serie de prácticas de autoobservación que tienen como objetivo la autopurificación, entre las cuales destacan la observación de la propia respiración y posteriormente de los cambios en el propio organismo, para lograr, en última instancia, la iluminación filosófica y la sabiduría concebida desde el budismo y el hinduismo.

Así mismo, desde su aplicación en el ámbito de la intervención psicológica a finales de los años 70, el Mindfulness ha integrado en su base muchos de los elementos de la meditación Vipassana, y al mismo tiempo se ha desvinculado de su naturaleza religiosa y espiritual original.

Esto ha posibilitado que el Mindfulness se haya convertido en una herramienta terapéutica de gran utilidad, cuya metodología de intervención ha sido definida y sistematizada por los psicólogos y psiquiatras, lo que a su vez permite que sea utilizada en el ámbito científico como objeto de estudio e investigación.

 

¿Cómo utilizar el Mindfulness para relajarse?

En primer lugar, selecciona una serie de ejercicios de Mindfulness que puedes encontrar fácilmente en libros o en Internet; una vez los tengas, sigue estas pautas para aprovechar el potencial del Mindfulness a la hora de llevarte a un estado de relajación.

1. Dedica un tiempo y un espacio para el Mindfulness

Lo que estarás intentando al usar el Mindfulness como recurso para relajarte es, a fin de cuentas, generarte un hábito. Para que el proceso de iniciación sea constante y no te lleve a tirar la toalla, planifica un poco las sesiones, dedicando al menos tres sesiones semanales, que deberás realizar en un lugar que te ofrezca cierta intimidad y que no sea ruidoso. Si no lo haces así, los imprevistos de última hora te pueden frustrar tanto que poco a poco te irás olvidando de esta rutina.

2. Empieza por los ejercicios más sencillos

Si quieres empezar a practicar Mindfulness por tu cuenta (aunque lo recomendable es hacerlo con el apoyo de profesionales de la psicoterapia), no te olvides de empezar por los ejercicios más sencillos. Es decir, aquellos que no conllevan una larga secuencia de acciones y que duran, como máximo, cinco minutos. Si puedes contar con un audio que te vaya recitando las instrucciones a lo largo de la sesión, mucho mejor; eso sí, evita aquellos que tengan mucha música u otros estímulos que te puedan distraer y que no formen parte del núcleo del ejercicio.

3. No te preocupes si durante las sesiones pasan por tu mente pensamientos negativos o dolorosos

Aceptar los contenidos emocionalmente dolorosos que cruzan por nuestra consciencia de vez en cuando es uno de los fundamentos del Mindfulness. Precisamente lo que debes hacer es asumir que es normal que estos aparezcan, y no intentar dominarlos o eliminarlos del todo. A medida que vayas mejorando, se te dará mejor el focalizar tu atención en otros aspectos mucho más estimulantes del aquí y ahora.

 

4. Acompasa tu actividad mental con la respiración

Centrarte en la respiración te permitirá situar tu consciencia en el presente, dado que es una fuente de estímulos físicos relativamente predecible y de carácter cíclico, con la que es más sencillo “desengancharte” de los pensamientos ansiógenos ligados al pasado (lo que te pasó y que podrías haber evitado) y al futuro (lo que quizás te pasará y que sientes que quieres evitar a toda costa). Situarte en el aquí y ahora es clave en el Mindfulness, porque permite adoptar una actitud constructiva y no basada en el miedo, sino en las posibilidades.

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Si te interesa la intervención psicológica basada en Mindfulness y quieres incorporar sus beneficios a tu día a día, ponte en contacto con nosotros. En Avance Psicólogos llevamos más de 20 años atendiendo pacientes en sesiones de terapia psicológica, y actualmente ofrecemos nuestros servicios de manera presencial y online.

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Referencias bibliográficas:

Didonna F. (2011). Manual Clínico de Mindfulness. Bilbao: Desclée de Brouwer.¿Cómo usar el Mindfulness para relajarse?
Hassed, C.. & Chambers, R. (2014). Mindful learning: reduce stress and improve brain performance for effective learning. Gosford: Exisle Publishing. ¿Cómo usar el Mindfulness para relajarse?
Sharma, M.; Rush, S.E. (2014). Mindfulness-based stress reduction as a stress management intervention for healthy individuals: a systematic review. Journal of Evidence-Based Complementary & Alternative Medicine, 19(4): pp. 271 – 286. ¿Cómo usar el Mindfulness para relajarse?

¿Cómo superar la adicción a las redes sociales?

¿Cómo superar la adicción a las redes sociales?

¿Cómo superar la adicción a las redes sociales? La adicción a las redes sociales es un fenómeno psicológico relativamente nuevo que afecta sobre todo a los jóvenes, pero que puede darse a cualquier edad. Si bien no se la considera un trastorno psicológico bien definido y con su propios criterios diagnósticos, constituye un problema para muchas personas que desarrollan esta alteración, así como para sus familiares.

En este artículo veremos cuáles son las características de lo que puede ser considerado adicción a las redes sociales, cuáles son las señales de alerta que permiten detectar estos casos, y varias pautas de actuación para saber qué hacer ante este fenómeno.

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¿Qué es la adicción a las redes sociales?

Tal y como hemos adelantado, no existe un consenso acerca de la definición del término “adicción a las redes sociales” como alteración psicológica con entidad propia en los manuales diagnósticos utilizados en el mundo de la atención a la salud mental. Sin embargo, por lo general se considera que es la tendencia a necesitar utilizar las redes sociales prácticamente a todas horas, hasta el punto de que no utilizarlas durante varias horas seguidas genera malestar, con la consecuencia de que la calidad de vida de la persona y su autonomía se ven perjudicadas.

Es importante destacar que la adicción a las redes sociales no es un problema de salud equiparable a la adicción a las drogas o la adicción a los juegos de azar, alteraciones que requieren de una intervención terapéutica con urgencia y que ponen en serio riesgo la integridad física de las personas, además de desgastar otros aspectos de su calidad de vida y de sus relaciones sociales.

Entre otras diferencias, el grado de dependencia que pueden producir las redes sociales es notablemente más bajo, e incluso cuando aparece, una vez superado este problema no parece existir el mismo riesgo de recaída que sufren los adictos a las sustancias y al juego.

Así pues, cuando hablamos de adicción a las redes sociales, nos referimos a un patrón de uso de estas plataformas virtuales que resulta problemático porque refuerza un fenómeno de dependencia, y no tanto a lo que técnicamente se considera una adicción y aparece reconocido como tal en los manuales diagnósticos utilizados en Psicología Clínica y Psiquiatría. En todo caso, es un fenómeno en el que aún falta mucho por investigar.

 

Síntomas y signos

Estas son las señales de alarma más importantes que caracterizan a la adicción a las redes sociales:

  • Tendencia a la irritabilidad tras pasar varias horas sin acceso a las redes sociales.
  • Tendencia a sentir ansiedad ante la idea de estar perdiéndose experiencias publicadas en las redes.
  • Bajada en el estado de ánimo general.
  • Problemas de concentración ante conversaciones cara a cara, tareas por hacer, sesiones de estudio…
  • Adopción de un estilo de vida marcadamente sedentario (permite usar los dispositivos electrónicos constantemente).

¿Cómo superar la adicción a las redes sociales?

La manera más efectiva de hacer frente a la adicción a las redes sociales es acudir a psicoterapia; sin embargo, más allá de esto hay varios hábitos y estrategias que puedes utilizar para debilitar esta dinámica de dependencia. Quedan resumidos en los consejos que encontrarás a continuación.

1. Proponte la meta de no revisar nunca las redes sociales durante las conversaciones

Es un objetivo fácil de delimitar y ante el cual es difícil auto-engañarse para caer en la tentación de revisar Facebook, Instagram y demás redes sociales.

2. Pon la interfaz de tu smartphone en blanco y negro

Esto hará que los avisos de nuevos mensajes sean menos llamativos y atractivos y te sea más fácil aplazar la revisión de estos.

3. No uses tu teléfono móvil como despertador

Usa un despertador físico para debilitar la tendencia de revisar tus redes sociales desde los primeros minutos de tu jornada tras levantarte de la cama.

4. Al trabajar o estudiar, dificúltate el acceso a las redes sociales

Pon tu smartphone en una habitación diferente a la que usas para realizar esas tareas importantes, imprime los apuntes para evitar leerlos de la pantalla de un ordenador con acceso a internet, etc.

5. Enriquece tu vida social

Si llenas tu vida cotidiana de interacciones cara a cara, será más fácil que te olvides de estar siempre pendiente de las redes sociales, dado que no será tu opción “por defecto” de relacionarte.

 

¿Buscas servicios de asistencia psicológica?

Si te estás planteando iniciar un proceso de psicoterapia, ponte en contacto con nosotros. En Avance Psicólogos encontrarás un equipo de profesionales que cuenta con más de 20 años de trayectoria en la atención a pacientes. En la actualidad trabajamos en los ámbitos de la psicoterapia para personas de todas las edades, la terapia familiar y de pareja, la asistencia psiquiátrica y neuropsicológica, la logopedia y el coaching. Las sesiones pueden ser tanto en formato presencial en nuestro centro situado en Madrid, como a través de la terapia online.

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Referencias bibliográficas:

Pantic, I. (2014). Online Social Networking and Mental Health. Cyberpsychology, Behavior and Social Networking, 17(10): pp. 652 – 657.
Przybylski, A.K.; Murayama, K.; DeHaan, C.R.; Gladwell, V. (2013). Motivational, emotional, and behavioral correlates of fear of missing out, Computers in Human Behavior, 29(4): pp. 1841 – 1848.
Schaarschmidt, T. (2018). FOMO o el miedo a perderse algo. Mente y Cerebro, 93: pp. 78 – 81.
Scott, H. y Clelland, H. (2019). Understanding Links Between Social Media Use, Sleep and Mental Health: Recent Progress and Current Challenges. Current Sleep Medicine Reports, 5(3): pp. 141 – 149. ¿Cómo superar la adicción a las redes sociales?
Song, Indeok; Larose, Robert; Eastin, Matthew S.; Lin, Carolyn A. (2004). Internet Gratifications and Internet Addiction: On the Uses and Abuses of New Media. CyberPsychology & Behavior, 7(4): pp. 384 – 394.

¿Cómo se combinan la psicoterapia y la psiquiatría?

¿Cómo se combinan la psicoterapia y la psiquiatría?

¿Cómo se combinan la psicoterapia y la psiquiatría? La terapia psicológica y la intervención psiquiátrica son dos maneras claramente distintas de ayudar a los pacientes aquejados de problemas de salud mental; sin embargo, una no excluye a la otra.

En este artículo veremos cómo estos dos ámbitos de trabajo pueden ser utilizados a la vez, es decir cómo se combinan la psiquiatría y la psicoterapia desde sus respectivas maneras de entender las psicopatologías.

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¿Qué son la psicoterapia y la psiquiatría?

Empecemos viendo un resumen acerca de en qué consisten cada una de estas modalidades de intervención en pacientes, para conocer mejor sus características y las diferencias que hay entre ambas.

La psiquiatría

La psiquiatría es ante todo una rama (es decir, especialización) de la medicina, y por ello, en este ámbito de trabajo se entiende que aquello que se trata en terapia es fundamentalmente un problema de salud con buena parte de sus causas en el cuerpo del paciente.

Así, en la intervención psiquiátrica se realizan diagnósticos de carácter médico que definen qué clase de problema afectan al paciente, y para ello se parte un modelo explicativo biomédico. Eso significa que a la hora de analizar la alteración que afecta a la persona, se realizan hipótesis sobre posibles fallos de funcionamiento de su sistema nervioso, de su sistema endocrino, etc. La terapia también estará centrada en generar cambios físicos en el funcionamiento de los procesos biológicos que afectan a la conducta y a los procesos mentales; por ello, una de las formas de intervención más frecuentes en psiquiatría consiste en recetar psicofármacos y supervisar los efectos que van produciendo en el paciente.

La psicoterapia

La terapia psicológica no es un área de especialización de la medicina, sino de la psicología. Por ello, no parte del modelo biomédico, sino que tiene en cuenta muchos más factores del contexto en el que vive la persona; en ella se suele trabajar a partir del modelo bio-psico-social.

El objetivo de la psicoterapia no es tanto generar cambios físicos en el sistema nervioso de la persona (y en los procesos biológicos asociados a este, como las dinámicas de liberación de hormonas) sino hacer que la persona interiorice nuevos patrones de comportamiento y de pensamiento que le ayuden a afrontar su problema o que hagan que su problema quede mitigado o desaparezca.

 

¿Cómo se combinan la psiquiatría y la terapia psicológica?

Las diferencias que existen entre la psicoterapia y la psiquiatría no son motivos para asumir que ambas disciplinas rivalizan entre sí. A la práctica, ambas se complementan bien o incluso son necesarias para intervenir por una doble vía en los trastornos psicológicos y psiquiátricos.

La intervención psiquiátrica es capaz de ofrecer a muchos pacientes soluciones relativamente sencillas y de resultados rápidos ante problemas que les generan mucho malestar o les llevan a ponerse en peligro; por ejemplo, la medicación suele ser importante en persona que han desarrollado patologías como el trastorno bipolar, el trastorno límite de la personalidad, el TOC, etc. Mediante el apoyo psiquiátrico también es posible evitar que algunas personas se perjudiquen probando por su cuenta maneras arriesgadas o dañinas, como por ejemplo la retirada repentina de ciertas drogas que en caso de dejar de estar disponible en el cuerpo del adicto de la noche a la mañana, pueden incluso llevar a la muerte.

Así, la intervención psiquiátrica es útil para mitigar síntomas a medio plazo, y para potenciar el equilibrio emocional y evitar la aparición de brotes y crisis agudas.

Por su parte, la psicoterapia hace posible que las personas aprendan patrones de conducta y de interpretación de la realidad que les ayudarán a medio y largo plazo a dejar de comportarse de maneras que favorezcan la recaída en el problema que les afecta (o el mantenimiento de este a través de acciones que realizan sin darse cuenta). Así, el objetivo de la psicoterapia es modificar el modo en el que el paciente se relaciona con el entorno, con los demás y con sus propios pensamientos y sentimientos de manera que pueda vivir mejor y adoptar una mentalidad constructiva ante lo que le produce malestar.

De este modo, mientras que los psiquiatras se encargan de debilitar o anular temporalmente los síntomas, los psicoterapeutas favorecen que la persona adopte un modo de vida que la aleje de la aparición de esas fuentes de malestar, partiendo de la idea de que la conducta influye tanto a favor como en contra de esos síntomas.

 

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Referencias bibliográficas:

Gabbard, G.O. (2007). Psychotherapy in psychiatry. International Review of Psychiatry. 19(1): pp. 5 – 12. Pinel, J. (2010). Biopsychology. Nueva York: Prentice Hall.
Kupfer, D.J.; Regier, D.A. (2010). Why all of medicine should care about DSM-5. JAMA. 303(19): pp. 1974 – 1975.
Wallace, E.R. & Gach, J. (eds.) (2008). History of Psychiatry and Medical Psychology. Nueva York: Springer.
Wampold, B.E., Flückiger, C., Del Re, A.C., Yulish, N.E., Frost, N.D., Pace, B.T., et al. (2017). In pursuit of truth: A critical examination of meta-analyses of cognitive behavior therapy. Psychotherapy Research. 27 (1): pp. 14 – 32. ¿Cómo se combinan la psicoterapia y la psiquiatría?

¿Cómo saber si tengo trastorno dismórfico corporal?

¿Cómo saber si tengo trastorno dismórfico corporal?

¿Cómo saber si tengo trastorno dismórfico corporal? En un mundo dominado por Internet y por lo audiovisual, parece como si la apariencia física de las personas fuese algo fundamental, uno de los criterios principales para establecer aquello a lo que debemos aspirar.

Esta presión social por acercarnos lo máximo posible a los cánones de belleza es algo que afecta a la mayoría de la población en mayor o menor medida, y que produce mucho malestar. Sin embargo, este malestar raramente da paso a una psicopatología. Cuando esto ocurre, una de las que tiene mayores probabilidades de surgir es el trastorno dismórfico corporal, una psicopatología que, según se estima, afecta a entre un 0,7% y un 2% de la población.

Pero… ¿en qué hay que fijarse para darnos cuenta de que hemos desarrollado esta alteración mental? El diagnóstico de este trastorno siempre es realizado por profesionales de la salud mental, pero es importante conocer algunas ideas básicas para detectar sus síntomas y buscar ayuda en terapia. Así pues, en este artículo veremos cómo saber si tienes trastorno dismórfico corporal.

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¿Qué es el trastorno dismórfico corporal?

Tal y como indica su nombre, el trastorno dismórfico corporal es una psicopatología en la que el problema radica en la gestión de la percepción del propio cuerpo, y los patrones de comportamiento asociados a esta.

Quienes desarrollan este trastorno sienten la necesidad de modificar la apariencia de su cuerpo de manera radical, o mientras no puedan hacerlo, al menos intentan por todos los medios aplicarse cosméticos, maquillaje, etc. En los casos más extremos, el hipotético defecto a corregir ni siquiera existe bajo criterios objetivos, y en el resto de casos, aquellos rasgos que se alejan un poco de los cánones de belleza (o de los estándares de belleza que tenga la persona en particular) son percibidos de manera muy exagerada.

Es por consiguiente un problema en cierta manera similar a la anorexia y la bulimia, en los que también existe una fuerte preocupación por la imagen corporal de uno mismo. Sin embargo, como veremos, el trastorno dismórfico corporal tiene características propias y de hecho no forma parte de los trastornos de la conducta alimentaria, sino del espectro obsesivo-compulsivo.

¿Cómo saber si tengo trastorno dismórfico corporal?

Para distinguir el trastorno dismórfico corporal de los problemas de autoestima no psicopatológicos, fíjate en estas ideas clave. Para presentar esta alteración psicológica no hace falta que se den todas ellas, pero son pautas que te ayudarán a saber si necesitas acudir a un especialista en salud mental, quien realizará el diagnóstico final.

1. ¿Al relacionarte con los demás sientes incomodidad ante la idea de que se fijen en tus “defectos”?

La idea de que los demás dirijan su mirada hacia los supuestos defectos físicos de uno mismo hace que quienes presentan trastorno dismórfico corporal lo pasen mal muchas veces cuando interactúan cara a cara con otras personas.

2. ¿Te fijas en tu reflejo en el espejo solo para observar tus supuestas imperfecciones?

Si estás haciendo tareas de aseo y te encuentras delante del espejo, es normal que te estés mirando todo el rato. Pero las señales de alerta aparecen cuando estás haciendo otra actividad en otro lugar, y te mueves específicamente para ver tu reflejo, para luego retirarte del lugar y dedicarte a otra cosa.

Quienes presentan trastorno dismórfico corporal suelen desarrollar una relación de amor-odio con el espejo, ya que sienten la tentación de mirar su reflejo pero a la vez saben que eso les hará sentirse mal; por ello, es frecuente que se miren durante muy pocos segundos seguidos (o incluso durante fracciones de segundo).

3. ¿Sufres pensamientos intrusivos basados en tu aspecto?

El aspecto obsesivo de los pensamientos acerca de la propia apariencia es otra de las características destacables del trastorno dismórfico corporal. Los problemas de autoestima no suelen tener este efecto centrado fundamentalmente en rasgos físicos específicos, sino que se extienden a muchas otras particularidades de uno mismo, sin estar enfocadas en una o en unas pocas en concreto.

Así, quienes han desarrollado trastorno dismórfico corporal se ven perturbados habitualmente por pensamientos intrusivos sobre su aspecto, lo cual va asociado a lo que hemos visto antes, la tentación de mirarse en el espejo.

4. ¿Tu problema te ha llevado a pensar en modificar tu aspecto a costa de tu salud?

El malestar producido por la percepción de esos “defectos físicos” lleva a muchas personas a vulnerar el buen funcionamiento de su cuerpo con tal de disimular esos rasgos con los que no se sienten bien. Algunos ejemplos de esto los encontramos en medidas drásticas para blanquearse la piel con productos que la dañan, el uso de corsés muy ajustados, el uso excesivo de maquillaje durante muchas horas a la semana, etc.

5. ¿Tiendes a aislarte para evitar críticas, burlas o rechazo social?

El sentimiento de inferioridad y de inadecuación a los contextos sociales hace que las personas con trastorno dismórfico corporal suelan adoptar una actitud muy tímida en cuanto a la tendencia a evitar exponerse a la mirada de los demás cuando pueden hacerlo.

6. ¿La preocupación por tu aspecto te dificulta rendir bien al estudiar o al trabajar?

La angustia que genera esta incomodidad con la autoimagen lleva a tener dificultades para concentrarse en tareas complejas o moderadamente complejas.

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Si te interesa empezar un proceso de psicoterapia aplicado a problemas comportamentales o emocionales relacionados con tu autoestima o cualquier otro aspecto de tu vida que te genera malestar, ponte en contacto con nosotros. En Avance Psicólogos contamos con un equipo de profesionales formados en las técnicas y estrategias de intervención más eficaces ante alteraciones como el trastorno dismórfico corporal, los trastornos de la conducta alimentaria y el resto de psicopatologías; llevamos más de dos décadas atendiendo pacientes en nuestro centro de Madrid. Si lo deseas, puedes empezar con nosotros en una sesión de terapia presencial u online.

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Referencias bibliográficas:

Berrios G.E., Kan Chung-Sing (1996). «A conceptual and quantitative analysis of 178 historical cases of dysmorphophobia». Acta Psychiatrica Scandinavica 94: 1-7.
Fang, A; Hofmann S.G. (2010). Relationship between social anxiety disorder and body dysmorphic disorder. Clinical Psychology Review, 30(8): pp. 1040 – 1048.

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