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¿Cómo recuperar la pasión en una relación?

¿Cómo recuperar la pasión en una relación?

¿Cómo recuperar la pasión en una relación?. La falta de pasión en una relación de pareja es uno de los motivos de consulta en el ámbito de la terapia sexual y de pareja.
El hecho de percibir cómo la llama se va apagando en la vida íntima en pareja es algo que preocupa a mucha gente e incluso les hace replantearse la viabilidad de ese vínculo de noviazgo o de ese matrimonio.

Por suerte, existe la posibilidad de facilitar la vuelta de esas emociones en una relación de pareja, así como de trabajar juntos para ver cuál es el problema de fondo que ha desencadenado esa situación, si es que puede ser considerado un problema. Aquí veremos varios consejos que os pueden ayudar en este sentido.

Nuestra Terapia Sexológica

Claves psicológicas para recuperar la pasión en una relación

Estas son algunas recomendaciones que os lo pondrán más fácil a la hora de recuperar la pasión en una relación de pareja, haciendo que vuestras interacciones íntimas (sean sexuales o no) se vuelvan más estimulantes y con mayor capacidad de captar vuestro interés e incluso de generaros ilusión. Eso sí, hay que tener en cuenta que ante esta clase de necesidades lo más eficaz es acudir a terapia de pareja o terapia sexual, servicios que ofrecemos muchos equipos de psicólogos.

1. Dedicad al menos un momento específicamente a hablarlo

Esta es la primera medida a tomar, y también una de las que ayuda más. Muchas veces es suficiente con hablar acerca de lo que sentimos y lo que percibimos en una relación, dejando claro qué es aquello que experimentamos como un problema y aquello que no tiene por qué serlo.

Y es que muchas veces se da por supuesto que existe una crisis allí donde solo existe el miedo a que la otra persona considere que esta existe; muchas veces, ninguna de ambas personas involucradas en la relación ven la situación como un problema grave, y eso no es malo. No hay que olvidar que no existe una única manera correcta de estar en una relación amorosa, y que también hay que tener en cuenta que muchas personas no sienten la necesidad de buscar el contacto físico constante ni tener relaciones sexuales con frecuencia. Lo importante es que las necesidades de los dos se vean satisfechas por la relación.

 

2. Romped el ciclo de los temas tabú

Muchas parejas que han pasado mucho tiempo sin expresar su afecto de manera íntima o buscar el contacto afectivo y sexual de la otra persona sienten un cierto temor ante la idea de “romper el ciclo”, saliendo del hábito al que se han acostumbrado. En este sentido, es importante prestar atención a las excusas que uno mismo se pone y reconocerlas como lo que son, excusas para no salir de la zona de confort.

Es necesario plantearnos un momento en el que salir de esa dinámica de poco contacto físico y, siempre respetando e interesándonos por los deseos y la apetencia de la otra persona, ir rompiendo esa coraza que se ha ido formando, sin más objetivo que ir ampliando vuestro margen de maniobra en lo que respecta a vuestra manera de relacionaros de manera íntima y sin proponer como meta final una acción concreta.

3. Aprended la diferencia entre la atracción sexual y el deseo sexual

Conocer bien la diferencia entre estos dos conceptos es fundamental para no dar pie a problemas de autoestima ni facilitar la aparición de temas tabú en la relación. La atracción sexual está siempre dirigida hacia una persona, y el deseo sexual no; esto último es más bien la líbido. sí, es posible sentir atracción sexual por alguien aún teniendo bajo deseo sexual.

4. Gestionar mejor el tiempo

Muchas veces, la falta de pasión se explica mejor por lo que ocurre fuera de la relación de pareja, que por lo que se da dentro de ella. Es el caso, por ejemplo, de quienes gestionan mal su tiempo de trabajo, llegando a casa al anochecer, y estando totalmente agotados.

En circunstancias así, es incluso cruel plantearse que el problema por la falta de pasión es de la interacción entre ambos. En todo caso, hay que cambiar el modo en el que gestionamos el tiempo, ya sea asumiendo menor carga de trabajo, cambiando de puesto, o adoptando hábitos que potencien el rendimiento laboral y nos ayuden a optimizar el tiempo dedicado a estas responsabilidades.

5. Plantearse la existencia de problemas médicos

Si la falta de pasión en lo sexual va de la mano de complicaciones médicas que producen dolor, es normal que la relación se vea afectada, pero eso no implica que la causa sea afectiva, amorosa o de convivencia. En casos así, hay que ponerse en manos de profesionales cuanto antes.

6. Exponerse a sensaciones nuevas

Romper con lo conocido y probar nuevas experiencias juntos no solo resulta divertido; además, en muchas ocasiones es la manera ideal de “romper el hielo”. Incluso si no volvéis a probar algo así, el contexto de juego y de búsqueda de sensaciones que se da en momentos de ese tipo permite salir del ciclo de aburrimiento y acciones previsibles.

 

¿Buscas asistencia psicológica?

Si estás buscando apoyo psicológico profesional ante problemas o necesidades que tengan que ver con el ámbito íntimo de las relaciones de pareja, ponte en contacto con nosotros. En Avance Psicólogos llevamos dos décadas ofreciendo nuestros servicios, y en la actualidad realizamos tanto psicoterapia individual como terapia de pareja y terapia sexual, formas de intervención en las que trabajamos los aspectos emocionales, comunicativos y comportamentales que afectan a la expresión afectiva. Si te interesa contar con nosotros, nos puedes encontrar tanto en el centro de Avance Psicólogos ubicado en el barrio de Goya (Madrid) como a través de la modalidad online mediante sesiones de videollamada.

Nuestra Terapia de Pareja

Referencias bibliográficas:

Beck, J.G.; Bozman, A.W.; Qualtrough, T. (1991). The Experience of Sexual Desire: Psychological Correlates in a College Sample. The Journal of Sex Research. 28 (3): 443 – 456.
Carreño, M. (1991). Aspectos psicosociales de las relaciones amorosas. Facultad de Psicología. Universidad de Santiago de Compostela.
Ellis, B.J.; Symons, D. (1990). Sex differences in sexual fantasy: An evolutionary psychological approach. Journal of Sex Research. 27 (4): 527–555.
Fisher, H. (1992). Anatomy of love: The natural history of monogamy, adultery and divorce. Nueva York: Norton.
Levine, S.B. (2003). The nature of sexual desire: A clinician’s perspective. Archives of Sexual Behavior, 32(3): pp. 279 – 285.
Ortiz, G. (2003). Respuesta Sexual Humana. En Corona, E. ¡Hablemos de Salud Sexual! Manual para profesionales de atención primaria de la salud ; informacíon, herramientas educativas y recursos. Washington D.C.: Organización Panamericana de la Salud.
Regan, P.C.; Atkins, L. (2006). Sex Differences and Similarities in Frequency and Intensity of Sexual Desire. Social Behavior & Personality, 34(1): pp. 95 – 101.

¿Cómo mejorar la salud de tu vida íntima?

¿Cómo mejorar la salud de tu vida íntima?

¿Cómo mejorar la salud de tu vida íntima?. El ámbito de las relaciones íntimas y de la sexualidad conforma uno de los principales aspectos del bienestar psicológico de la mayoría de las personas. Lamentablemente, es también una faceta de la vida que incluso hoy en día está sometida a muchos tabúes y a diversos procesos de estigmatización, por lo que es habitual que surjan problemas, también en personas que han podido gozar de una educación formal privilegiada.

Por ello, aquí veremos varios consejos acerca de cómo puedes mejorar la salud de tu vida íntima, tanto en cuanto a tu manera de interactuar con aquellas personas a las que dejas participar de ella, como en lo relativo al nivel de comodidad y de auto-aceptación que alcanzas al ver tu propio cuerpo.

Nuestra Terapia Psicológica

¿Cómo mejorar la salud de tu vida íntima?: 6 consejos

Estos son varios consejos que deberías tener en cuenta a la hora de experimentar tu vida íntima de una manera psicológicamente saludable.

1. Establecer una comunicación fluida

Muchas insatisfacciones en la vida íntima llegan a través de un bloqueo en la comunicación: temas que no se exploran por el miedo a lo que pensará la otra persona, vergüenza por mostrar ignorancia con respecto a un tema de la sexualidad… Incluso, a veces, no se pregunta simplemente por mantener la ilusión de que uno mismo ya sabe qué es lo que quiere la otra persona. Se trata de dinámicas muy dañinas, pero que pueden ser solucionadas de una manera relativamente simple: hay que “romper el hielo” y dar pie a que la otra persona se exprese.

2. Trabajar la auto-aceptación

Muchos de los problemas más frecuentes relacionados con la vida íntima que se ven en las sesiones de psicoterapia tienen que ver con dificultades a la hora de aceptar el propio cuerpo. Se trata de un malestar que se plasma, sobre todo, al notar la propia desnudez, y que puede dar paso a situaciones emocionalmente más dolorosas al compartir esa desnudez con alguien.

Teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad que le da mucha importancia a la estética y que impone unos cánones de belleza muy delimitados y excluyentes, el proceso de auto-aceptación puede llegar a ser complejo, y en muchas ocasiones es necesario el apoyo psicoterapéutico. Se trata de ir entrenando la capacidad de ponerse frente a un espejo, de cuestionar las expectativas y nuestra manera de compararnos con un ideal imposible, de aprender que el atractivo es también una actitud, y otros aspectos que permiten reconciliarse con uno mismo.

 

3. Conocer la diferencia entre deseo sexual y atracción sexual

Muchas personas se sienten culpables por considerar que no tienen el suficiente deseo sexual orientado hacia su pareja, o que su pareja no siente la suficiente atracción por ellas. En este sentido, es importante conocer la diferencia entre el deseo sexual y atracción sexual.

El deseo sexual consiste en las ganas de vivir una experiencia sexual en general, sin estar dirigida hacia nadie en concreto; la atracción sexual, en cambio, sí es una experiencia vinculada a personas específicas, aquellas quienes despiertan en nosotros esas sensaciones. Por ejemplo, hay personas asexuales que no sienten atracción por nadie pero que ocasionalmente sí experimentan deseo sexual.

Por ello, hay que tener en cuenta que una persona puede tener un bajo deseo sexual y a pesar de ello sentir atracción sexual por su pareja. Se trata de algo normal, y que no tiene por qué constituir un problema en sí mismo.

4. Expresar la atracción

Es importante aprender a expresar la atracción sexual de manera acorde con el grado de afecto e intimidad del que se disponga. En el caso de las relaciones amorosas de pareja, esta comunicación debería ser fluida y abierta, sin miedo a mostrar vulnerabilidades.

5. Saber controlar los tiempos

Hay que saber respetar el ritmo al que nosotros queremos abrirnos a los demás, del mismo modo en el que hay que tomarse en serio el ritmo al que los demás quieren abrirse a nosotros en lo íntimo. Intentar forzar las cosas solo trae problemas, y no sirve para conseguir realmente este objetivo. Incluso si esa persona o nosotros mismos sentimos que tenemos un problema en este aspecto, dejarnos arrastrar por las prisas de un modo en el que la persona afectada no domina lo que le ocurre no es la manera de abordar esta clase de dificultades, y puede producir más complejos o incluso situaciones prácticamente traumáticas.

Como siempre en estos casos, la comunicación es clave, también en la vida íntima.

 

¿Buscas asistencia psicológica?

Si estás buscando servicios de psicoterapia, terapia de pareja o terapia sexual, ponte en contacto con nosotros. En Avance Psicólogos llevamos 20 años ayudando a pacientes con todo tipo de problemas y necesidades, y en la actualidad contamos con profesionales de todos los ámbitos del bienestar psicológico: relaciones íntimas, sexualidad, gestión de las emociones, etc. Puedes beneficiarte de nuestros servicios ya sea de manera presencial en nuestro centro de terapia ubicado en Madrid, o mediante nuestros servicios de terapia online por videollamada.

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Referencias bibliográficas:

Bancroft, J. (2009). Human Sexuality and Its Problems. Elsevier Health Sciences. pp. 283 – 286.
Beck, J.G.; Bozman, A.W.; Qualtrough, T. (1991). The Experience of Sexual Desire: Psychological Correlates in a College Sample. The Journal of Sex Research. 28 (3): pp. 443 – 456. doi:10.1080/00224499109551618.
Bullough, V.L. (1989). The society for the scientific study of sex: A brief history. Mt. Vernon, Iowa: The Foundation for the Scientific Study of Sexuality.
Campuzo Montoya, M. (2002). Pareja humana: Su psicología, sus conflictos, su tratamiento. México: AMPAG.
Dattilio, F.M. & Padesky, C.A. (2004). Terapia Cognitiva con parejas. Bilbao: Editorial Desclée De Brouwer.
Regan, P.C.; Atkins, L. (2006). Sex Differences and Similarities in Frequency and Intensity of Sexual Desire. Social Behavior & Personality. 34 (1): 95–101. doi:10.2224/sbp.2006.34.1.95.

¿Es efectiva la terapia infantil?

¿Es efectiva la psicoterapia infantil?

¿Es efectiva la terapia infantil?. La infancia es una época clave en el desarrollo de todo ser humano, tanto en lo bueno como en lo malo. En esta fase vital aparece una curiosidad innata por experimentar con el entorno y, si bien se necesita de la educación y la enseñanza de los adultos, buena parte del aprendizaje se realiza de manera autónoma, a partir de la experimentación y el juego.

Ahora bien, precisamente porque los niños y niñas son muy sensibles a lo que ocurre a su alrededor, también están en una situación de relativa vulnerabilidad ante aquellas situaciones que favorecen la aparición de trastornos psicológicos y problemas comportamentales en general.

Por suerte, muchos psicólogos están formados precisamente para intervenir tanto en la prevención como en el tratamiento de este tipo de alteraciones emocionales, comportamentales y/o cognitivas en los más jóvenes. Ahora bien… ¿hasta qué punto es eficaz la psicoterapia infantil? Veámoslo en este artículo.

¿Qué es la terapia infantil, y qué problemas trata?

La psicoterapia infantil es la rama de la psicología aplicada orientada a la intervención sobre los problemas psicológicos presentes en la población infantil, esto es, niños y niñas que aún no han llegado a la adolescencia. En el caso de la psicología aplicada a niños y adolescentes, hablamos de psicoterapia infanto-juvenil.

Así pues, en las sesiones de terapia infantil los psicólogos nos adaptamos a la manera de pensar y de interactuar con el entorno de los más pequeños, para facilitar que desarrollen sus propios recursos y habilidades de regulación de las emociones y de gestión de sus propios comportamientos.
Ejemplos de problemas en los que la terapia infantil resulta eficaz
Aquí puedes ver algunos de los trastornos psicológicos más comunes en los que la psicoterapia infantil ha demostrado ser eficaz a través de multitud de investigaciones.

1. Estrés postraumático

Los traumas psicológicos basados en eventos catastróficos o ataques y abusos están asociados a secuelas psicológicas en forma de subidas repentinas en los niveles de estrés, pensamientos intrusivos, sentimientos de culpa, baja autoestima, etc. La psicoterapia infantil ha demostrado ser eficaz para estos casos a través de los métodos de la terapia cognitivo-conductual.

2. Trastorno de conducta

El trastorno de conducta se caracteriza por los comportamientos impulsivos y desafiantes, que llevan a iniciar conflictos, discusiones y enfrentamientos en genera de manera recurrente y con pequeños desencadenantes. En casos severos, se asocia también a las actividades delictivas. Es propio de la infancia y la adolescencia.

3. Trastornos del sueño

Los problemas para dormir son muy frecuentes en la infancia, ya sea por el miedo a la oscuridad o por otros motivos. En terapia infantil es posible ayudarles a superar estas fuentes de malestar y agotamiento.

 

4. Fobia social y fobias específicas

La fobia social es un trastorno de ansiedad que puede afectar a los niños y niñas sobre todo a partir de los 7 u 8 años, momento en el que los grupos de socialización empiezan a expandirse. Esta alteración se caracteriza por el miedo a interactuar con personas desconocidas o con las que se tiene poca confianza, y la sensación de perder el control en situaciones así, que lleva a querer evitar esta clase de situaciones.

Del mismo modo, las fobias específicas producen síntoma del mismo tipo, aunque en este caso el estímulo puede ser de cualquier tipo, y no se ciñe a las relaciones sociales.

5. Enuresis y encopresis

La incapacidad de regular los esfínteres al dormir produce lo que se conoce como enuresis y encopresis, siendo más habitual el primero de estos fenómenos, que consiste en orinarse en la cama. La psicoterapia infantil ha demostrado ser muy efectiva para estos casos.

6. Depresión infantil

Los trastornos del estado de ánimo forman parte de las psicopatologías más comunes en prácticamente todas las edades, y en el caso de la depresión, ésta puede afectar también a niños y niñas de corta edad. En las sesiones de psicoterapia es posible dar tratamiento eficaz a este trastorno y a sus síntomas asociados: tristeza, baja autoestima, desesperanza, etc.

 

7. Trastorno Obsesivo-Compulsivo

El Trastorno Obsesivo-Compulsivo lleva a las personasa sentir la necesidad de realizar una serie de secuencias de comportamiento a modo de rituales para aliviar el malestar producido por determinados pensamientos o imágenes mentales. Una de sus variantes más comunes es la necesidad de lavarse constantemente las manos ante la idea de tenerlas llenas de gérmenes.

La terapia infantil es eficaz para superar este trastorno y hacer que los pequeños aprendan formas mucho más adecuadas de lidiar con la angustia o los pensamientos desagradables.

8. TDAH

El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad es una alteración que produce problemas especialmente en el ámbito del aprendizaje y la educación, dado que se asocia fuertemente al fracaso escolar. Los niños y niñas que lo desarrollan, en caso de no contar con apoyo profesional, tienden a sacar poco partido de la escuela.

¿Buscas apoyo psicológico en terapia infantil?

Si te interesa contar con la ayuda de profesionales de la psicología especializados en terapia infantil o infanto-juvenil, ponte en contacto con nosotros. En Avance Psicólogos contamos con dos décadas de experiencia ayudando a las personas de todas las edades.

Nuestra Terapia Infantil

Referencias bibliográficas:

APA Task Force on Evidence-Based Practice with Children and Adolescents (2008). Disseminating Evidence-Based Practice For Children & Adolescents: a systems approach to enhancing care. Washington, DC: American Psychological Association.
West-Eberhard, Mary Jane (2003). Developmental plasticity and evolution. Oxford University Press.
Weisz, J.R.; Weiss, B.; Alicke, M.D.; Klotz, M.L. (1987). Effectiveness of Psychotherapy With Children and Adolescents: A Meta-Analysis for Clinicians. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 55(4): pp. 542 – 549

Qué es un neuropsicólogo y qué trastornos puede tratar

Qué es un neuropsicólogo y qué trastornos puede tratar. La neuropsicología es una de las ramas de la psicología más importantes, de manera que los centros de asistencia psicológica más completos incluimos esta clase de servicios entre las opciones de evaluación e intervención en pacientes.

Ahora bien, al no tratarse de un ámbito profesional que encaje exactamente con el estereotipo de psicoterapeuta que escucha y toma anotaciones desde su silla, muchas personas desconocen en qué consiste esta profesión. Por eso, en este artículo abordaremos el tema de qué es un neuropsicólogo y cuáles son los trastornos que trata en su día a día.

¿En qué consiste ser neuropsicólogo?

La neuropsicología es la disciplina científica orientada hacia el estudio y la intervención en los fenómenos caracterizados por la relación entre el sistema nervioso y la conducta.

Así, un neuropsicólogo es, en realidad, un psicólogo especializado en este ámbito de trabajo, y que ayuda a las personas que presentan patologías en las que lo orgánico y lo psicológico están claramente ligados, afectándose mutuamente. Ejemplos de estas enfermedades son las que afectan a la memoria, a la atención, a la capacidad intelectual, al procesamiento del lenguaje, etc.

A la práctica, los neuropsicólogos intervienen sobre todo ante problemas generados por lesiones cerebrales, como por ejemplo las que se derivan de tumores, traumatismos craneoencefálicos, enfermedades neurodegeneralivas, accidentes cerebrovasculares, etc.

Hay que aclarar que todo trastorno psicológico tiene, por definición, un efecto en el funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso en general. Sin embargo, en el caso de aquello de lo que se ocupan los neuropsicólogos, esta relación entre lo comportamental y lo neurofisiológico está especialmente clara y delimitada, y afecta a funciones específicas y relativamente fáciles de diferenciar del resto.

Por ejemplo, una persona con afasia de Broca tendrá dificultades a la hora de hablar, leer y escribir, pero probablemente no experimente problemas significativos de memoria, ni tiene por qué ser mala tomando decisiones con la información de la que dispone.

Del mismo modo, una persona con amnesia lacunar no recordará determinados eventos, pero no tendrá problemas relacionados con el lenguaje ni con la realización de movimientos voluntarios, etc.

¿Qué trastornos puede tratar al atender a pacientes?

Tal y como hemos visto, los neuropsicólogos están especializados en los problemas psicológicos vinculados a un funcionamiento anormal de ciertas partes del sistema nervioso, y en concreto, del cerebro. Incluso en los casos en los que la curación total no es posible debido al carácter irreversible de las lesiones en el sistema nervioso, estos profesionales ofrecen rehabilitación neuropsicológica para mitigar los síntomas de la enfermedad, en la que los pacientes aprenden técnicas y hábitos para ganar autonomía, capacidad de autocuidado, y en general, maneras de evitar en la medid de lo posible el deterioro de su calidad de vida.

Teniendo en cuenta lo anterior, estas son algunas de las patologías relativamente frecuentes entre la población en las que un neuropsicólogo puede intervenir.

1. Afasias

Las afasias son trastornos del lenguaje que adoptan formas muy variadas, afectando a la comprensión del habla y la lectura, la producción de discurso o la capacidad de escribir. La recuperación total de estas habilidades no suele producirse, pero con apoyo neuropsicológico, es posible mejorar la calidad de vida de estas personas.

2. Demencias

Las demencias forman parte de las enfermedades neurodegenerativas más comunes, y ante el avance de sus síntomas, es importante disponer de apoyo neuropsicológico para frenarlos en la medida de lo posible.

3. Daño cerebral adquirido

Tras haber sufrido una lesión cerebral, es importante asistir a sesiones de rehabilitación neuropsicológica cuanto antes (un vez estabilizado el daño y controlado su avance), dado que en etapas tempranas existe una mayor capacidad de auto-reparación del cerebro.

4. Apraxias

Las apraxias son un grupo de enfermedades neuropsicológicas que afectan a la capacidad de realizar movimientos voluntarios. Detectar estos casos cuanto antes y empezar un proceso de entrenamiento en rehabilitación es crucial.

5. TDAH

El TDAH es una alteración de la atención relativamente frecuente, y tiene un impacto especialmente perjudicial en la niñez, ya que afecta mucho al rendimiento escolar y a la capacidad de socializar. Es por ello que detectar estos casos y contar con un programa de intervención neuropsicológica cuanto antes resulta prioritario.

6. Otras alteraciones y síndromes

Todas las partes del cerebro trabajan coordinándose entre sí, y es por ese motivo que con mucha frecuencia las enfermedades con base neurológica se presentan a la vez, o a través de un conjunto de síntomas variados difícil de clasificar en los manuales diagnósticos. También en casos así es posible beneficiarse de los servicios de la neuropsicología, a través de programas de intervención centrados en los síntomas y totalmente adaptados a la persona.

 

¿Buscas apoyo profesional en rehabilitación neuropsicológica?

Si te interesa contar con el apoyo de un profesional de la psicología formado en rehabilitación neuropsicológica, ponte en contacto con nosotros. En Avance Psicólogos llevamos más de 20 años ayudando a pacientes con todo tipo de problemas, y en nuestro centro de Madrid es posible disponer de servicios de neuropsicología a domicilio con todas las garantías.

Nuestra Terapia Neuropsicológica

Referencias bibliográficas:

Antonio, P.P. (2010). Introducción a la neuropsicología. Madrid: McGraw-Hill.
Beaumont, J.G. (1983). Introduction to Neuropsychology. Nueva York: Guilford.
Finger, S. (1994), “History of Neuropsychology”, Neuropsychology, Elsevier, pp. 1 – 28.
Peña Casanova, J. (2007). Neurología de la Conducta y Neuropsicología. Madrid: Editorial Medica Panamericana.
Posner, M.I.; Digirolamo, G.J. (2000). Cognitive neuroscience: Origins and promise. Psychological Bulletin. 126(6): pp. 873 – 889.
Viney, Wayne (2003). A History of Psychology: Ideas and Context (3rd ed.). Boston: Pearson.

Qué hacer cuando hay una crisis de pareja

Qué hacer cuando hay una crisis de pareja

Las crisis de pareja son una realidad tan frecuente que no pueden ser consideradas una excepción. Esto es debido a algo que puede resumirse en lo siguiente: del mismo modo en el que las relaciones amorosas influyen en muchos de los ámbitos de la vida de quien está involucrado en una de ellas, hay muchos ámbitos de la propia vida que pueden influir en esa relación.

Ahora bien, que exista una gran variedad de elementos capaces de desestabilizar el vínculo de pareja no significa que no podamos hacer nada para superar esta clase de problemas. Por eso, en este artículo vamos a ver consejos para saber qué hacer cuando hay una crisis de pareja, con varios ejemplos.

¿Qué hacer ante las crisis de pareja?

Veamos algunas ideas clave a seguir ante diferentes problemas de pareja capaces de llevar la relación hacia una crisis.

1. No hacer ver que los problemas no están ahí

Por pura inercia, muchas parejas optan por hacer ver que las crisis en su relación no están ahí, que si hacen ver que no existen, estas se disiparán bajo la influencia de la sugestión.

Sin embargo, esto es un error. Detrás de las crisis de pareja hay fenómenos objetivos que están más allá de la subjetividad de cada uno, y que mientras no sean cambiados, seguirán haciendo emerger problemas en la relación. Por ejemplo, ante un conflicto causado por un desacuerdo sobre si tener hijos o no, es imposible pretender “olvidar” este hecho, porque afecta a los planes de futuro, al tipo de carreras profesionales por los que cada persona quiere optar, etc.

2. Ante los desajustes de convivencia, buscar la simetría

Muchas crisis de pareja llegan a causa de una manera de convivir desestructurada, en la que una persona hace la mayor parte del trabajo.

En los casos en los que ambas personas trabajen o al menos busquen tener un trabajo, es muy importante que el reparto de responsabilidades domésticas sea simétrico, dado que de no ser así, más allá de que la situación sea justa o injusta, esto será una fuente de resentimiento y de discusiones que se irán acumulando.

3. No hacer pasar la venganza por solución

Vengarse de algo que la otra persona nos hizo raramente funciona a la hora de intentar ponerle fin a una crisis de pareja; si acaso, da más motivos para mantener vivo el conflicto.

Incluso en las ocasiones en las que una de las personas involucradas tiene que poner más de su parte para sanear el estado de ese vínculo amoroso, esto no debe ser visto como una venganza sino en todo caso como un acto de reparación y de renovación del compromiso por participar en un proyecto juntos. Hay que ir más allá de la lógica del castigo.

 

4. Potenciar los hábitos que refuercen la inteligencia emocional

La inteligencia emocional es el conjunto de aptitudes y habilidades relacionadas con reconocer las propias emociones y gestionarlas del modo adecuado, así como detectar y comprender correctamente las emociones de los demás. Sus implicaciones en las relaciones de pareja son claras: ayudan a ajustar nuestro comportamiento ante las necesidades y el estado mental de la otra persona, y a orientar nuestras acciones hacia la resolución de metas en común a medio y largo plazo.

Por ejemplo, las personas con una buena inteligencia emocional tienden a no “desahogarse” enzarzándose en discusiones y peleas inútiles, sino que afrontan las diferencias de opiniones e incluso las críticas de los demás de una manera constructiva.

Algunos hábitos útiles tienen que ver con saber cuándo no es buen momento para discutir (por ejemplo, si se está muy cansado o frustrado), detectar intereses en común, dejar pasar ataques de los demás al considerar que son fruto de su malestar y no de su manera de pensar, etc.

 

5. Criticar apelando a las acciones, no a la persona

Para afrontar de manera constructiva los problemas en una relación, hay que evitar “etiquetar” al otro. No es bueno abusar de nombres y adjetivos; es mucho mejor que la queja sea algo más elaborada, para que no apele a esencias (algo que en teoría no puede ser cambiado) y sí a verbos, a acciones. En vez de llamarle “vago”, por ejemplo, lo adecuado es criticar la falta de tiempo de calidad juntos.

6. Llevar un diario de problemas

Muchas veces es positivo crear una rutina en la que ambas personas tengan la oportunidad de expresar sus quejas en igualdad de condiciones, y llevar un diario en el que ir anotando problemas en la relación ayuda ello. Por ejemplo, se puede hacer que cada día, cada persona pueda anotar hasta tres aspectos de la relación que le hicieron sentir mal en ese momento, escribiéndolo siempre de una manera constructiva y proponiendo soluciones concretas.

7. Comprometerse con un proceso de terapia de pareja

La terapia de pareja es un contexto en el que se puede buscar una solución eficaz y adaptada a una crisis de este tipo. No hay que tomárselo como un ring de boxeo en el que ganar discusiones y mostrar a otra persona quién tiene la razón, sino un lugar en el que expresarse, buscar puntos de encuentro y desarrollar nuevas habilidades comunicativas y de regulación emocional.

 

¿Buscas apoyo profesional ante los problemas de pareja?

Si te interesa acudir a terapia de pareja para explorar soluciones y reforzar la relación amorosa, ponte en contacto con nuestro equipo de psicólogos. En Avance Psicólogos llevamos más de 20 años ofreciendo apoyo profesional a quienes experimentan problemas emocionales y/o relacionales, y puedes contar con nosotros tanto de manera presencial en nuestro centro de Madrid, como de manera online.

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Referencias bibliográficas:

Atkinson, B.J. (2005). Emotional intelligence in couples therapy: Advances from neurobiology and the science of intimate relationships. W W Norton & Co.
Campuzo Montoya, M. (2002). Pareja humana: Su psicología, sus conflictos, su tratamiento. México: AMPAG.
Dattilio, F.M. & Padesky, C.A. (2004). Terapia Cognitiva con parejas. Bilbao: Editorial Desclée De Brouwer.
Harvey, J. H., Ormarzu, J. (1997). “Minding the close relationship”. Personality and Social Psychology Review. 1: pp. 223 – 239.
Tennov, Dorothy (1979). Love and Limerence: the Experience of Being in Love. Nueva York: Stein and Day.

Teleterapia: ¿qué es y cómo funciona?

Teleterapia: ¿qué es y cómo funciona?

La teleterapia es una de las formas de intervención psicológica que han ganado más popularidad en los últimos años. No es por casualidad: las características que presenta resultan ventajosas para muchas personas, por lo menos en comparación a la terapia presencial.

Aquí veremos cómo funciona la telepsicología (o teleterapia) y el modo en el que ayuda a las personas. Si te interesa conocer algo más este tipo de intervención en pacientes, sigue leyendo.

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¿Cómo funciona la teleterapia?

Estos son los aspectos que hay que tener en cuenta para saber cómo funciona la teleterapia.

1. Es necesario contar con apoyo tecnológico

En primer lugar, hay que tener en cuenta los requerimientos técnicos necesarios para participar en sesiones de teleterapia, aunque son tan básicos que hoy en día son raras las ocasiones en las que se hace necesario comprar algo que no se tenía ya antes.

A la práctica, es necesario contar al menos con un dispositivo electrónico con pantalla capaz de conectarse a Internet y de realizar videollamadas, es decir, llamadas en las que hay cruce de información visual en tiempo real. También es importante disponer de conexión a Internet en casa, o al menos, tener acceso a un lugar que ofrezca privacidad y conexión a Internet: a la hora de hablar con el psicólogo, no sirve cualquier lugar.

2. Se elige un profesional colegiado

Aunque la primera vez que se entre en contacto con un psicólogo o con un equipo de psicólogos sea a través de Internet, eso no significa que como clientes no tengamos la capacidad de asegurarnos de que el profesional está cualificado para ofrecernos apoyo. Lo más importante es fijarse en si se trata de psicólogos colegiados, es decir, si tienen la formación universitaria en Psicología especializada en psicoterapia y si tienen número de colegiados, que deben ser capaces de compartir contigo.

 

A partir de estos mínimos, podemos indagar en sus especializaciones: por ejemplo, si buscamos ayuda para superar una adicción, alguien que tenga un Máster en este ámbito tendrá un punto a favor.

3. Es necesario concertar cita

Otro aspecto de la terapia online es que, tal y como ocurre en el caso de realizar visitas al gabinete del psicólogo, casi siempre es necesario acordar un día y hora para la primera sesión. Es decir, que el hecho de que no haya recibimiento en la consulta no implica que se pueda recurrir a sesiones de terapia en el momento, sin avisar.

Esto puede hacerse a través de los métodos habituales, ya sea mediante llamadas telefónicas o correos electrónicos, aunque ciertas páginas web permiten realizar este trámite de manera directa a través de su interfaz.

4. Se establece una conexión segura

Cuando llega el día de la primera sesión de teleterapia, se siguen las indicaciones del profesional para establecer la conexión y empezar con la toma de contacto, en la que el psicólogo recabará información sobre el paciente, su problema y su contexto de vida. Esta información (y el resto de la que contará el paciente a lo largo de las siguientes sesiones) es confidencial, y de hecho los psicoterapeutas no tienen permitido compartirla con alguien más, a excepción de los casos en los que no hacerlo supondría poner en peligro la integridad física de alguien.

Por otro lado, si bien el hecho de tener la opción de conectarse desde cualquier lugar aporta discreción (dado que no hay que entrar a la consulta o gabinete del psicólogo), hay que tomar ciertas precauciones en caso de no realizar la conexión desde el domicilio. En concreto, hay que evitar las redes públicas de WiFi, como las que hay en bares, estaciones de tren o aeropuertos.

5. Se acuerda un programa de intervención

En la primera sesión empieza a perfilarse de qué tipo es el problema a tratar, y poco después llega el momento de acordar un plan de acción: el profesional propone una serie de objetivos y actividades, y el paciente los acepta o propone cambios.

En cualquier caso, queda claro desde ese momento el número aproximado de sesiones que se realizarán, así como su frecuencia, que normalmente será semanal. A medida que se avance hacia el final del proceso terapéutico, es probable que el psicólogo proponga espaciar más estas sesiones, de manera que surjan sobre todo como una forma de controlar los progresos y de resolver dudas.

Además, ten en cuenta que, para poder organizarse, los psicólogos necesitan establecer de antemano un horario fijo para planificar estas sesiones: es decir, que salvo excepciones, siempre te atenderán el mismo día de la semana y a la misma hora.

Existen servicios en los que se ofrece ayuda puntual a través de llamadas o videollamadas que no han sido planificadas de antemano, pero estas conversaciones no pueden ser consideradas partes de un proceso terapéutico propiamente dicho, sino más bien apoyo en momentos de crisis o emergencias.

¿En qué casos resulta más útil la telepsicología?

Esta forma de terapia resulta especialmente útil en estos casos:

  • En caso de no poder salir de casa (por ejemplo, por motivos de salud).
  • Si buscas tener más opciones entre las que elegir sin importar dónde vivas.
  • En caso de buscar más discreción.
  • En caso de querer ahorrarse el tiempo de desplazamiento.
  • Cuando se viaja mucho y no es posible comprometerse a acudir a la consulta con la regularidad requerida.

Si te interesa contar con la ayuda de psicoterapeutas altamente cualificados y con muchos años de experiencia, te invitamos a ponerte en contacto con nosotros. Avance Psicólogos lleva más de dos décadas ayudando a pacientes con problemas de todo tipo, y ofrecemos tanto terapia online como terapia presencial en nuestro centro ubicado en Madrid.

 

Nuestra Terapia Online

Referencias bibliográficas:

Change, D.J. (2010). Empirical evidence on the use and effectiveness of telepsychiatry via videoconferencing: implications for forensic and correctional psychiatry. Soc Sci Med 71: pp. 1308 – 1315.
Feixas, G. y Miró, M.T.(1998). Aproximaciones a la psicoterapia. Una introducción a los tratamientos psicológicos. Barcelona: Paidós.
Gratzer, D. y Khalid-Khan, F. (2016). Internet-delivered cognitive behavioural therapy in the treatment of psychiatric illness. CMAJ, 188(4) pp. 263 – 272.

¿Cómo explicar a tus hijos qué es el coronavirus?

Cómo explicar a tus hijos qué es el coronavirus

¿Cómo explicar a tus hijos qué es el coronavirus?. La crisis del coronavirus SARS-CoV-2 ha hecho que un fenómeno que apenas levantaba expectativa en el mundo occidental haya pasado a ser aquello de lo que hablamos constantemente.

Esto es comprensible: no solo nos ha expuesto a una nueva parte de peligro potencial, sino que también nos ha llevado a abrazar medidas de prevención que transforman totalmente nuestro día a día a causa de la necesidad de confinarse en casa.

Para quienes tienen hijos que están pasando por la infancia, esto significa dos cosas: que necesitan resolver sus dudas acerca de esta pandemia global, y también protegerlos lo máximo posible ante los bulos y rumores sin fundamento que circulan a través del boca-oreja, y que pueden ser peligrosos. Por ello, aquí veremos algunos consejos acerca de cómo explicar a tus hijos qué es el coronavirus y por qué ha hecho que las escuelas cierren.

Cómo explicarles a tus hijos pequeños qué es el coronavirus SARS-CoV-2

Estas son algunas recomendaciones que te pueden servir como pauta a la hora de explicar de manera comprensible qué es el SARS-CoV-2 a un niño o niña. Eso sí, adapta estas ideas a tu caso y a las características del hijo o hija a quien quieras informar, sobre todo teniendo en cuenta su edad.

1. Busca un momento y un lugar adecuados

Hay que saber elegir el momento y el lugar para tratar este tema con toda la profundidad que merece, ante la previsión de que los pequeños dispongan de tiempo para hacer preguntas sobre lo que les preocupa. Es importante evitar darles una explicación incompleta de la situación, dado que esto podría despertar sus miedos ante la falta de información.

2. No hables de los contagiados, sino del virus

Hay que ir con cuidado para evitar que los pequeños adopten una actitud hostil ante las personas infectadas, hayan desarrollado síntomas de COVID-19 o no. Para ello, no centres tu discurso en ellas, sino en el virus que se transmite de una persona a otra.

3. Ve directamente a lo que importa

Si te ves en la necesidad de explicar qué es el coronavirus, es por las consecuencias que esta epidemia está teniendo en el ámbito de la sociedad general y de las familias en particular. Por eso, no te centres en explicar con exactitud los conceptos utilizados por los científicos para hablar de las características físicas del virus; céntrate en su manera de comportarse, de pasar de un cuerpo a otro y de generar la enfermedad del COVID-19.
Eso último es lo más importante y evitará que los pequeños se confundan con tecnicismos. Es preferible que entiendan los aspectos principales del contagio y de la infección, y no preocuparse demasiado con que tengan o no una imagen realista del virus.

4. No alarmes innecesariamente

Por mucho que el coronavirus sea un peligro añadido al día a día, es importante no poner énfasis en el riesgo individual, porque esto puede llegar a generar fuertes miedos en los pequeños. Es mejor limitarse a decir que es más bien que se trata de una versión algo más peligrosa que la gripe, pero sin llegar a hablar de cantidades de muertos o ingresados. Hay que enfocar el tema como un fenómeno de responsabilidad colectiva, y no de evitación del riesgo individual.

 

5. Háblales de las poblaciones de riesgo

Hay que explicarles que las personas mayores y quienes ya tienen la salud comprometida por otras enfermedades son los más vulnerables. Es mejor si les pones ejemplos que conozcan. De esa manera, se comprometerán más fácilmente con las medidas a adoptar para combatir el coronavirus.

6. Ayúdales a entender que todo irá bien si siguen las indicaciones

Por mucho que estemos en un estado de alarma, tus hijos siguen contando con tu protección y la del resto de adultos de la familia. Hay que incidir en esto para que sepan que aunque sus movimientos estén restringidos para evitar contagios, en el ámbito doméstico sigue existiendo la estabilidad.

7. Aclárales que todo pasará

Finalmente, otro de los aspectos importantes de explicar a tus hijos pequeños qué es el coronavirus es no olvidarte de mencionar que todo pasará, que todo lo que están viviendo son medidas transitorias. Para ello puedes utilizar la imagen de la curva de infectados, explicándoles que de lo que se trata es de evitar que la línea suba mucho para arriba. Esta es una manera sencilla de que entiendan que no es un problema estático, sino que el coronavirus va expandiéndose por etapas y que hay que ir adaptándose a estas.

 

¿Buscas ayuda profesional?

Si crees que necesitas ayuda ante esta situación de cuarentena por el coronavirus, puedes contar con nuestros profesionales. En estas es posible resolver dudas, aprender técnicas para gestionar la ansiedad o la depresión, tratar problemas de crianza o de comunicación con los hijos, y más.

Nuestra Terapia Online

Referencias bibliográficas:

European Centre for Disease Prevention and Control. (2020) Outbreak of acute respiratory syndrome associated with a novel coronavirus, China; First cases imported in the EU/EEA; second update. ECDC.
Ministerio de Sanidad. (2020) Preguntas y respuestas sobre el nuevo coronavirus 2019 (2019-nCoV). Gobierno de España.

Cómo salir de una relación tormentosa

Cómo salir de una relación tormentosa

Cómo salir de una relación tormentosa. Para bien y para mal, las relaciones amorosas generan vínculos fuertes que van más allá del aquí y el ahora. Si una pareja de casados empieza a discutir a gritos un día, no es raro que las muestras de afecto aparezcan de nuevo al cabo de pocas horas. Esta clase de uniones sentimentales solo se rompen si hay buenos motivos para ello.

Sin embargo, a veces los motivos para romper la relación están ahí, pero sin embargo nadie termina de dar el paso que beneficiaría a ambos; la inercia de llevar mucho tiempo juntos puede generar presión, e incluso hay casos en los que desafortunadamente lo que evita la separación es el miedo.

En este artículo veremos algunos consejos acerca de cómo salir de una relación amorosa que solo causa dolor emocional y no aporta nada, aunque no olvides que no existen recetas mágicas que funcionen para todo el mundo: debes adaptar estas pautas a vuestro caso particular.

Nuestra Terapia para el Desamor

Consejos para ayudarte a salir de una relación tormentosa

Estas son pautas a seguir que puedes utilizar como una mini-guía para terminar con una relación que te produce dolor.

1. Párate a analizar tus motivos

Si realmente calificarías tu relación de pareja como tormentosa y consideras que el malestar que te produce no está causada por elementos externos a ella (como por ejemplo una enemistad con la familia de la persona a la que amas), entonces tienes motivos legítimos para querer romper, separarte o divorciarte. Debes tener claro que el sufrimiento no es el estado natural de una relación amorosa.

Por eso, el primer paso es comprender que los motivos por los que quieres terminar con esa relación ni dicen algo malo sobre ti, ni resultan superfluos, dado que en esta clase de vínculos afectivos las emociones lo son todo, y si las emociones que el tuyo suele despertar en ti te dañan, eso en sí mismo indica que no tiene sentido sentirse culpable por querer romper, por un lado, y que no debes esperar la aprobación de alguien más para hacerlo.

2. Valora la urgencia con la que debes romper

Salir de una relación de este tipo no es fácil, pero debe hacerse cuanto antes mejor. Eso sí, en algunos casos debe ser algo inmediato, cuestión de pocas horas o de minutos. Si crees que tu relación es tormentosa, plantéate si es porque la otra persona te ataca física o psicológicamente de maneras que vulneran tu integridad y tu dignidad. Si es el caso, independientemente de si crees que lo hace queriendo o sin darse cuenta de lo que hace, debes protegerte cuanto antes y terminar la relación enseguida, sin darle la oportunidad de manipularte.

Ten en cuenta que muchas personas que maltratan a sus parejas realizan comportamientos conocidos como gaslighting, y que consisten en hacer ver que sus ataques son fruto de la imaginación de la víctima, de manera que se exculpan y a la vez hacen sentir culpable a quien ha sido atacado. Por eso, en estos casos hay que poner énfasis en la necesidad de terminar la relación rápidamente y de manera claramente unilateral.

Si crees que romper con la relación puede hacer que la otra persona se vaya a volver más violenta o que vaya a acosar mucho más (porque en el pasado te ha demostrado que tiende a comportarse de esa manera ante la posibilidad de salir de una relación), es importante que te pongas en contacto con las autoridades, para que impidan que se acerque a ti o que te siga atacando.

3. Ponte fechas y pequeños sub-objetivos

Romper suele ser algo que exige salir fuera de la zona de confort, y por eso algunas personas lo van aplazando una y otra vez, sin ver que con eso alargan el problema y el sufrimiento. Para evitar esto, apúntate en la agenda un día y hora concretos en los que se producirá la ruptura, y si es necesario, también el día y la hora en la que debes llevar a cabo algún sub-objetivo para realizar preparativos. Por ejemplo, anota el día del momento en el que te reunirás con esa persona para comunicarle tu decisión, y el día y la hora en la que la llamarás para quedar a esa hora y en ese lugar.

Esto parece un detalle sin importancia, pero realmente marca la diferencia: si creas a tu alrededor elementos que te llevan a comprometerte con el proceso de salir de esa relación tormentosa, aumentarás mucho tus probabilidades de terminar haciéndolo bien.

4. Si puedes, apóyate en tus seres queridos

No todo el mundo siente que debe compartir sus ideas y emociones con sus amigos y familiares en situaciones como esta, pero en el caso de que sí creas que agradecerías algo así, hazlo. Incluso si eres una persona más bien cerrada y que ve con recelo abrirse acerca de sus sentimientos con los demás, lo más probable es que los demás te muestren apoyo enseguida, por mucho que no les tengas acostumbrados a esta clase de situaciones.

No hay que olvidar que existen formas de amor y de afecto de muchos tipos, y que no tiene sentido actuar como si nada profundo te uniese a esos seres queridos: precisamente, la relación que mantienes con ellos está pensada para situaciones como esta por la que pasas.

 

¿Terapia de pareja o terapia individual?

En muchos casos en los que una relación de pareja pasa por malos momentos, surgen dudas acerca de si merece la pena ir en busca de ayuda profesional para ayudar a solventar esta situación. Esto hace que algunas personas que quieren terminar una relación se planteen si deben ir a terapia de pareja o a terapia individual, para tratar sus propios problemas emocionales.

Ante dudas como esta, la respuesta es sencilla y complicada a la vez: si realmente existe una indecisión acerca de si romper o no, la terapia de pareja es una opción a tener en cuenta; pero si ya hemos tomado la decisión de terminar con ese tipo de relación, no tiene sentido ir a terapia de pareja, y en todo caso podemos ir a terapia individual si creemos que lo necesitamos. Es un error ir a terapia de pareja para tener una coartada para justificar la ruptura posterior bajo la idea de que “lo hemos intentado todo”, porque eso supone consumir tiempo y esfuerzos por parte de la persona con la que cortamos.

Nuestra Terapia de Pareja

Referencias bibliográficas:

Biscotti, O. (2006). Terapia de Pareja: una mirada sistémica. Buenos Aires: Lumen.
Christensen A., Atkins D.C., Baucom B., Yi J. (2010). Marital status and satisfaction five years following a randomized clinical trial comparing traditional versus integrative behavioral couple therapy. Journal of Consulting and Clinical Psychology. 78 (2): pp. 225 – 235.
Coe, C. L.; Wiener, S. G.; Rosenberg, L. T. y Levine, S. (1985). The Psychobiology of Attachment and Separation. Elsevier. pp. 163-199.
Morgan, J.P. (1991). What is codependency? Journal of Clinical Psychology 47(5): pp. 720 – 729.

Los 5 beneficios de la terapia infantil

beneficios de la terapia infantil

Los 5 beneficios de la terapia infantil. La Psicología tiene dos facetas principales: una centrada en la investigación y en la generación de conocimiento general, y otra aplicada, que busca mejorar directamente las condiciones de vida de la gente. En esta última categoría hay también diferentes ramificaciones, ámbitos en los que trabajan los psicólogos del ámbito aplicado. Un ejemplo de estos ámbitos es la terapia infantil, uno de los servicios más demandados por las familias y las instituciones

En este artículo veremos cuáles son los beneficios de la terapia infantil y por qué es importante acudir a psicólogos expertos en este tipo de intervención para prestar ayuda a familias y a instituciones que trabajan con menores.

Los principales beneficios de la psicoterapia infantil

Estos son los aspectos positivos más importantes de la terapia infantil o infanto-juvenil.

1. Permite abordar dificultades del desarrollo

Los primeros años de vida son clave en diferentes aspectos de la vida adulta que está por llegar. Por un lado, en esta edad se expresan numerosos trastornos que tienen un fuerte componente genético o biológico. Por el otro, las consecuencias negativas de no atender estos problemas son mucho peores si surgen en la infancia.

2. Aborda también los problemas de autoestima y de relaciones

Lo que ocurre en la escuela es, en varios aspectos, tanto o más importante que lo que ocurre en casa, con los progenitores. Es en la escuela donde la mayoría de niños y niñas inician sus primeras amistades significativas y sostenidas en el tiempo con personas de su misma edad, y estos menores de su edad pasan rápidamente a convertirse en sus referentes de comportamiento y los miembros del grupo en el que más desean integrarse.

Tener dificultades para hacer amigos, o incluso sufrir acoso escolar, son aspectos que tienen un impacto muy negativo en los pequeños de la casa. No solo les afecta emocionalmente; también les puede llevar a adoptar hábitos demasiado solitarios y poco comunicativos, ligados al sedentarismo y a la mala condición física y mental.

Los psicólogos que ofrecen terapia infantil también intervienen para tratar esta clase de problemas, facilitando que los niños y niñas aprendan maneras de regular sus emociones y de relacionarse con los demás con mayor seguridad, de manera que su autoestima quede reforzada.

 

3. Ofrece apoyo profesional ante las dificultades escolares

Además, la escuela es uno de los principales contextos en los que niños y niñas desarrollarán sus habilidades cognitivas. Las dificultades que puedan surgir pueden llegar a generar un efecto “bola de nieve”, de manera que un mal primer mes escolar lleva a dar el curso entero por imposible, o incluso a desarrollar un fuerte miedo a la escuela.

Por eso, la terapia infantil aporta un apoyo profesional que permita a los pequeños sacar el máximo provecho de la formación escolar.

4. Sirve para asesorar a padres y madres

La terapia infantil se realiza colaborando con los padres, madres o tutores de los niños que acuden al psicólogo. Esto permite que se trabaje por mejorar el bienestar de los menores tanto en las sesiones de terapia como fuera de ellas, desde el contexto familiar. Además, ayudan a los progenitores a adoptar métodos de crianza y educación más adecuados y eficaces, de manera que se evitan problemas y frustraciones dadas por estrategias que no solo no combaten el problema sino que favorecen el comportamiento hostil en los pequeños.

5. Ayuda a los niños a entender qué les pasa

Finalmente, no hay que pasar por alto que otro de los beneficios de la terapia infantil tiene que ver con el modo en el que los niños y niñas procesan lo que les pasa. Tener a un profesional cualificado para expresarse adecuadamente ante la gente de corta edad, haciendo que entiendan el tipo de problemas que tienen, permite que pongan más orden en su percepción del mundo y de ellos mismos.

Esto hace, por ejemplo, que muestren menos propensión a sentirse mal por tener dificultades para realizar determinados ejercicios en clase, o que no sientan que los compañeros de clase que se burlan de ellos tienen razón. Se trata de explicaciones que sirven de mucho y ayudan a cerrar preguntas que de otra manera podrían ser una fuente extra de angustia por no saber lo que pasa ni lo que pasará.

¿Buscas ayuda profesional para tu hijo o hija?

Si te interesa contar con servicios de terapia infantil, puedes contar con nuestro equipo de psicólogos. En Avance Psicólogos atenderemos tus necesidades de manera personalizada y presencial. Nos puedes encontrar en el centro de Madrid.

 

Nuestra Terapia Infantil

 

Referencias bibliográficas:

Blasi, C.H.; Bjorklund, D.F. (2003). Evolutionary Developmental Psychology: A New Tool for Better Understanding Human Ontogeny. Human Development. 46 (5): pp. 259 – 281.
Morris, A. et al. (2009) The Role of the Family Context in Development of Emotion Regulation. National Institute of Health.
Sanz, L.J. (2012). Psicología Evolutiva y de la Educación. Manual CEDE de Preparación PIR, 10. CEDE: Madrid.

9 Mitos sobre la sexualidad

mitos sobre sexualidad

En este artículo estudiaremos 9 mitos muy comunes sobre la sexualidad. Hay muchísimas ideas erróneas sobre las relaciones sexuales, pero aquí recogemos algunas de las más habituales para refutarlas con información real.

Nuestra Terapia Psicológica

1. “Existe una edad adecuada para perder la virginidad ”

Este es uno de los mitos que todavía preocupa a la población más joven. Y no es un mito sólo porque no exista una edad límite para empezar a mantener relaciones sexuales, sino porque el concepto de la virginidad es erróneo en sí mismo. ¿Se es virgen si se ha tenido sexo oral pero no penetración, por ejemplo? Según esa regla, ¡muchas mujeres lesbianas serían vírgenes toda su vida! Este es un concepto muy problemático que viene de otros mitos como el de concebir el sexo sólo como penetración, o por la desinformación sobre la anatomía del himen.

2. “El sexo tiene que ser espontáneo”

Es muy común pensar que las relaciones tienen que “surgir”, cuando no lo aplicamos a otras actividades de nuestra vida. No comemos sólo cuando tenemos hambre ni dormimos cuando tenemos sueño, y el problema de pensar así sobre el sexo es que a no buscarle un hueco en nuestro día a día puede verse relegado a algo para lo que nunca encontramos el momento. Tener momentos concretos para las relaciones sexuales puede ser excitante, ya que generamos cierta expectación.
Además, al hablar sobre cuándo tenemos sexo estamos incluyendo un componente de consentimiento explícito que por desgracia no siempre está presente.

3. “Los hombres tienen más deseo que las mujeres”

La biología es sólo uno de los factores que influyen en nuestra sexualidad. Es cierto que la testosterona puede incrementar el deseo sexual, pero no olvidemos que todos los seres humanos tenemos testosterona y estrógenos en proporciones variables.
Este mito está muy influido por los roles sociales que se esperan en función del género. Así, la promiscuidad está mal vista en las mujeres mientras que de los hombres se espera que “siempre estén dispuestos”.

4. “Los afrodisíacos aumentan el deseo”

A día de hoy no se ha encontrado ninguna sustancia que se pueda afirmar que incrementa directamente el deseo sexual. Hay sustancias que desinhiben, como el alcohol y otras drogas, pero que después perjudican a la respuesta sexual. Otros elementos pueden favorecer la circulación y mejorar la respuesta sexual, pero sin aumentar el deseo necesariamente. Por lo general, las personas que consumen alimentos y sustancias supuestamente afrodisíacas pueden experimentar mayor deseo por efecto placebo .

5. “El tamaño del pene importa”

La eterna pregunta… El hecho de que un pene mida más o menos centímetros no es relevante para el placer ya que la sensibilidad de la vagina y el ano no se encuentran en puntos muy profundos (en la vagina, por ejemplo, la mayor sensibilidad está en el tercio exterior). Entonces, ¿por qué hay personas que se fijan en el tamaño? Precisamente por el mito del tamaño hay personas que prefieren que el pene sea grande porque les causa una mayor excitación su apariencia, pero realmente las sensaciones sólo cambian si es demasiado pequeño (inferior a 8 cm en erección) o demasiado grande (ya que puede producir dolor).

6. “No tener orgasmos durante la penetración es un problema”

En parejas heterosexuales es una preocupación común. Sin embargo, la mayoría de las mujeres necesitan una estimulación directa del clítoris para alcanzar el orgasmo (y durante el coito la estimulación de este órgano suele ser indirecta).
Además es un error distinguir entre orgasmos vaginales y clitoridiales ; el orgasmo es una respuesta fisiológica única, sea cual sea el estímulo por el que se llegue a él.

 

7. “El sexo durante la menstruación es antihigiénico”

El contacto con la sangre menstrual en las relaciones no es fuente de infecciones o enfermedades. El cuerpo puede estar algo más sensibledurante el periodo, pero si se usan las medidas de precaución habituales es perfectamente seguro. ¡Incluso hay personas que sienten más deseo y placer durante estos días!

8. “El sexo anal está relacionado con la orientación homosexual”

Esto parece muy básico, pero es un mito que aún persiste. El desconocimiento de la estimulación anal provoca miedos a que sea dolorosa, a que descubra “tendencias ocultas”… ¡cuando lo bueno que tiene es que todo el mundo puede disfrutar de ello! Es especialmente frecuente entre muchos chicos cisgénero y heterosexuales tener curiosidad o deseos de llevar a cabo la penetración anal a una mujer al mismo tiempo que experimentan rechazo ante la idea de recibir estimulación anal por la presencia de creencias homófobas.

9. “Si tienes pareja no deberías masturbarte”

Hay personas que se sienten traicionadas si su pareja se masturba, ya que puede provocar inseguridades del tipo: “Si lo hace es porque no está satisfecha” o “Seguro que está pensando en otra”. Pues bien, la autoestimulación es sana y recomendable en todas las etapas de la vida. Autoexplorarse y darse placer permite conocer mejor el propio cuerpo y así disfrutar mejor de la sexualidad con y sin pareja.
Estas y otras creencias erróneas pueden provocar conflictos de culpa, autoestima y problemas de pareja, pero recurrir a profesionales de la Sexología puede ayudar a vivir la
sexualidad de manera más libre y satisfactoria.

 

Nuestra Terapia Sexológica

Referencias bibliográficas:

Crooks, R. y Baur, K. (2010). Nuestra Sexualidad. Santa Fe, México: Cengage Learning.
Fernández, B. y López de la Llave, A. (2015). Mitos y falacias sexuales. Madrid, España: UNED.

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