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Trastorno esquizoafectivo

Trastorno esquizoafectivo

Los trastornos mentales no suelen presentar límites muy claros que permitan diferenciarlos del resto de fenómenos psicológicos de carácter patológico. El trastorno esquizoafectivo es un ejemplo de esto, porque presenta características típicas de las alteraciones psicóticas y de los trastornos del estado de ánimo.

A lo largo de este artículo veremos cuáles son las particularidades y características del trastorno esquizoafectivo, sus posibles causas, sus síntomas y el tipo de tratamiento que se utiliza en este tipo de pacientes.

¿Qué es el trastorno esquizoafectivo?

El trastorno esquizoafectivo es descrita como un trastorno psiquiátrico en el que se dan tanto síntomas vinculados a los trastornos depresivos o de la bipolaridad como los que pertenecen al espectro de la psicosis y la esquizofrenia.

Así, las personas que pueden ser diagnosticadas con trastorno esquizoafectivo pueden presentar síntomas como la fática o la abulia (ausencia de motivación) o episodios maníacos propios de la depresión unipolar o del trastorno bipolar, y otros como las alucinaciones, delirios o habla desorganizada.

De esta manera, el trastorno esquizoafectivo desafía las clasificaciones utilizadas en los manuales diagnósticos, y presenta una complejidad especial.

Por otro lado, este es un trastorno relativamente poco frecuente, ya que se estima que en los países occidentales afecta a menos del 1% de la población, aunque puede ser diagnosticado en alrededor del 30% de los pacientes que ya han sido diagnosticados con esquizofrenia.

Síntomas

Para ver un resumen de los síntomas del trastorno esquizoafectivo, lo más útil es dividirlos según su naturaleza psicótica o depresiva-bipolar.

Síntomas de carácter psicótico

Es común que las personas con trastorno esquizoafectivo presenten crisis por alucinaciones, siendo especialmente comunes las auditivas (escuchar voces inexistentes u otros sonidos), aunque pueden estar vinculados a todos los sentidos. También se dan delirios, en los que existe un fallo en la percepción de la persona pero no a nivel sensorial, sino de creencias: la persona cree cosas imposibles o absurdas acerca de ella o el resto del mundo (es común que estos pacientes desconfíen del resto, al creer delirios persecutorios).

Por otro lado, otro de los síntomas del trastorno esquizoafectivo del espectro de la psicosis es el habla desorganizada, en la que lo que se dice no tiene sentido o está demasiado desordenado para ser fácil de comprender.

Síntomas depresivos

Los síntomas depresivos más habituales son la abulia o falta generalizada de involucrarse en actividades y relaciones personales, la anhedonia o falta de capacidad para experimentar placer, y la tristeza generalizada.

En ocasiones aparecen episodios mixtos, en los que surgen síntomas depresivos combinados con manía o hipomanía. Este segundo grupo de síntomas se asocian a un estado de ánimo extremadamente elevado, hasta el punto en el que la persona puede ponerse en peligro o puede poner en peligro a los demás. Por ejemplo, la persona entra en un estado de entusiasmo y agitación combinados con ideaciones de grandeza (la creencia de que uno lo puede todo) que le lleva a conducir un coche sin carné.

Causas

No existe una sola causa clara que explique por qué una persona desarrolla y manifiesta el trastorno esquizoafectivo, pero se asume que existen predisposiciones genéticas y factores ambientales que desencadenan esta alteración psiquiátrica. Hipotéticamente, tanto vivencias fuertemente estresantes o ligadas a un alto malestar, como el abuso de sustancias psicoactivos, pueden alterar la química cerebral y favorecer la aparición de trastornos psicóticos.

Por ello, durante el tratamiento se va con mucho cuidado para evitar que el uso de ciertos fármacos no empeore la situación: cada persona es única, y no existe una certeza total de que determinados medicamentos vayan a funcionar en un individuo.

Tratamiento

¿Qué se puede hacer para tratar el trastorno esquizoafectivo en terapia? En estos casos es necesario intervenir mediante la psicoterapia y la intervención psiquiátrica.

Esto implica que en fases de crisis grave puede recurrirse al internamiento, pero en general se realiza un seguimiento del caso combinando el uso de psicofármacos (antipsicóticos y antidepresivos) con la intervención psicológica, la psicoeducación y la terapia ocupacional.

Sin embargo, esta combinación de terapias por sí misma no suele curar totalmente a los pacientes, sino que sirve para amortiguar el carácter dañino de los síntomas y a hacer que se manifiesten menos veces y de manera menos intensa.

Por otro lado, en algunos casos los trastornos de este tipo desaparecen solos al cabo de varios años, pero esto no debe servir de excusa para no acudir a expertos en salud mental, dado que el trastorno esquizoafectivo puede ser mortal si no se gestiona bien.

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Referencias bibliográficas:

● Goetz, C.G. (2003). Textbook of Clinical Neurology. St. Louis: WB Saunders.
● Goodwin, F.K.; Jamison, K.R. (2007). Manic-Depressive Illness: Bipolar Disorders and Recurrent Depression, 2nd Edition. New York: Oxford University Press.
● Malaspina, D., Owen, M.J., Heckers S., Tandon R., Bustillo J., Schultz S., Barch D.M., Gaebel W., Gur R.E., Tsuang M., Van Os J., Carpenter W. (2013). Schizoaffective disorder in the DSM-5. Schizophrenia Research. 150 (1): pp. 21 – 25.
● Martin L.F., Hall M.H., Ross R.G., Zerbe G., Freedman R., Olincy A. (2007). Physiology of schizophrenia, bipolar disorder, and schizoaffective disorder. The American Journal of Psychiatry. 164 (12): pp. 1900 – 1906.

Síndrome amotivacional

Síndrome amotivacional

A pesar de que la marihuana tenga mejor imagen que el resto de drogas cuya venta es ilegal, lo cierto es que su consumo está asociado a riesgos significativos. Un ejemplo de esto lo encontramos en el síndrome amotivacional, fenómeno psicológico que surge como efecto a largo plazo tras llevar tiempo consumiendo cannabis.

En este artículo veremos qué es el síndrome amotivacional, cuáles son sus síntomas y causas típicas, y qué se hace en estos casos.

¿Qué es el síndrome amotivacional?

El consumo de sustancias con efectos psicoactivos puede dar paso a un amplio abanico de alteraciones psicológicas. El síndrome amotivacional es uno de ellos, y se da típicamente en quienes han estado consumiendo cannabis durante mucho tiempo y han desarrollado una intoxicación crónica.

En concreto, el síndrome amotivacional se caracteriza por la disminución significativa de las ganas de involucrarse en tareas que exijan un cierto esfuerzo, incluyendo las interacciones sociales. También está asociado al aplanamiento afectivo, es decir, un alejamiento de las propias emociones.

Estas características hacen que el síndrome amotivacional se asemeje en ciertos aspectos a la depresión, en la que también hay una pérdida de la capacidad de sentirse motivado (fenómeno conocido como abulia) y baja la reactividad emocional ante lo que ocurre alrededor de la persona. Sin embargo, en el síndrome amotivacional no suelen manifestarse pensamientos negativos o pesimistas, y tampoco un marcado sentimiento de tristeza o desesperanza.

En definitiva, tal y como hemos visto el síndrome amotivacional está compuesto por síntomas emocionales y cognitivos, y todos ellos tienen un impacto en el comportamiento de la persona afectada, la cual tiende a adoptar hábitos sedentarios, una actitud de pasividad, y tiene una vida social muy pobre o casi inexistente, marcada por el aislamiento. Veamos de manera más detallada cuáles son los síntomas típicos que manifiestan las personas con esta alteración.

Síntomas

Estos son los síntomas del síndrome amotivacional que suelen darse en la gran mayoría de los casos.

1. Aislamiento social

Las relaciones sociales siempre conllevan ciertos esfuerzos y sacrificios, y por ello este es uno de los ámbitos de la vida que se ven más afectados por el síndrome amotivacional. A la persona le cuesta encontrar incentivos para salir encontrarse con sus amigos o incluso para mantener conversaciones más o menos complejas y largas.

Además, a la práctica, muchas de las personas con síndrome amotivacional siguen consumiendo cannabis, hecho que las mantiene aún más aisladas en el caso de que en su círculo social cercano no sea habitual usar esta droga.

2. Desconexión con las propias emociones

Otro síntoma típico es el desapego con el entorno y con lo que le pasa a uno mismo. Se vive la vida como si se estuviese viendo una película. Esto se traduce en aplanamiento afectivo, es decir, que es muy poco habitual experimentar emociones intensas.

3. Pasividad generalizada

Otras maneras en las que el síndrome amotivacional se expresa lo encontramos en la pasividad de la persona ante sus responsabilidades y los problemas que debe resolver. Resulten habituales las quejas para que sean otros quienes atiendan estas cuestiones, o directamente la adopción de un estilo de vida basado en procrastinar (dejar para otro día lo que debe ser gestionado en el presente).

4. Dificultades para concentrarse

Las personas con síndrome amotivacional también suelen experimentar problemas a la hora de concentrarse para realizar tareas. Esto les afecta sobre todo en el contexto laboral, o en los estudios.

5. Cambios posturales

El síndrome amotivacional también se plasma en el lenguaje no verbal de la persona. En casos muy avanzados, la postura es encorvada, e incluso la manera de sentarse es diferente, caracterizada por la apatía y la falta de energía.

Causas

Aunque las causas específicas del síndrome amotivacional no son conocidas con exactitud, se asume que entran en juego tanto predisposiciones en cuanto a personalidad, como las alteraciones neuroquímicas que el consumo del cannabis tiene en el cerebro a largo plazo.

Así, uno de los factores más influyentes sería la modificación que esta sustancia tiene en los circuitos de recompensa del cerebro: con el tiempo, el sistema nervioso de la persona tiende a amoldarse a la necesidad de tener como prioridad el consumo de cannabis, y desatender todo lo demás.

En cualquier caso, una de las particularidades de este síndrome es que no aparece en todas las personas que abusan del cannabis durante varios meses o años, si bien esto no debería ser una excusa para dejar de tener en cuenta este riesgo.

Además, el síndrome amotivacional también podría estar causado, en algunos casos, por el uso prolongado de psicofármacos ISRS contra la depresión.

Tratamiento

Todas las intervenciones para combatir el síndrome amotivacional pasan por procesos de desintoxicación y cese del consumo del cannabis o de la sustancia que esté manteniendo este cuadro clínico. Para ello suele ser necesario tanto la asistencia terapéutica por parte de psicólogos, como la ayuda de psiquiatras.

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Referencias bibliográficas:

Calabria B, Degenhardt L, Hall W, Lynskey M (May 2010). “Does cannabis use increase the risk of death? Systematic review of epidemiological evidence on adverse effects of cannabis use”. Drug and Alcohol Review. 29(3): 318 – 330.
Johnson, B.A. (1990). Psychopharmacological effects of cannabis. British Journal of Hospital Medicine. 43(2): 114 – 116, 118 – 120, 122.
Richard H.S. (1987). Marijuana: An Overview 34. Pediatric Clinics of North America. pp. 305 – 317.

Diferencias entre la terapia presencial y la terapia online

Diferencias entre la terapia presencial y la terapia online

La terapia online es una de las nuevas formas de intervención psicológica que se aprovechan de los avances tecnológicos ligados a Internet. Es el modo en el que mucha gente recurre a la ayuda profesional para tratar problemas psicológicos o mejorar su bienestar y sus habilidades para adaptarse a los retos.

Ahora bien… ¿cuáles son las diferencias entre la terapia online y la terapia presencial? ¿Cómo saber cuál de las dos es mejor o conviene más teniendo en cuenta las necesidades del paciente? Esto es lo que veremos a lo largo de este artículo.

Diferencias entre la terapia presencial y la terapia online

Si te interesa saber cuáles son los aspectos en los que la psicoterapia online difiere de la terapia presencial, aquí encontrarás un resumen de estas diferencias.

Sin embargo, seguramente te darás cuenta de que, en el fondo, el modo en el que estas formas de acudir al psicólogo son distintas se puede resumir en el canal que se establece entre el psicólogo y el paciente. Todo el resto de diferencias se derivan de esta.

1. El canal

Como hemos anticipado, el aspecto básico en el que podemos distinguir entre la terapia online y la terapia presencial es el canal a través del cual se establece la comunicación entre el psicoterapeuta y el cliente o paciente. En la gran mayoría de los casos se trata de la conexión a Internet, y más concretamente un programa de videollamadas en el que sea posible que profesional y paciente puedan verse y escucharse en tiempo real.

De esta manera, mientras que en la terapia presencial las sesiones se desarrollan en la consulta del psicólogo, en la terapia online el espacio de interacción entre las dos partes es un entorno virtual, creado solo para que dos personas puedan hablar independientemente de dónde estés. Estos servicios de videollamada son accesibles mediante dispositivos electrónicos como los PCs, los ordenadores portátiles o las tablets, asumiendo que disponen de micrófono, cámara y capacidad para conectarse a Internet.

2. La accesibilidad de la terapia online es mayor

Prácticamente todo el mundo puede acudir a la consulta del psicólogo para contar con los servicios de psicoterapia, pero es cierto que la terapia online resulta aún más accesible. Esto es así porque los problemas a la hora de desplazarse a la consulta que experimentan personas con poca capacidad para moverse por la ciudad se esfuman cuando la psicoterapia se realiza a través de Internet.

Así, gente mayor, personas con discapacidades motoras o pobladores de barrios o municipios mal conectados pueden contar con ayuda psicológica profesional. Incluso quienes no saben muy bien cómo funciona un ordenador pueden aprender fácilmente, ya que no se requieren muchos clics para establecer la conexión.

3. La flexibilidad horaria

El hecho de que se realice terapia online en vez de terapia presencial no significa que se pueda improvisar con la hora a la que se realiza, haciendo que varíe semana a semana. Sin embargo, es cierto que cuando se opta por la alternativa de terapia a distancia, es mucho más fácil hacer que la terapia encaje en los horarios, porque el paciente se ahorra el tiempo de desplazamiento en la ida y en la vuelta.

4. La familiaridad del espacio

La terapia online permite realizar la psicoterapia en entornos que le resultan familiares al paciente, como las diferentes habitaciones de su hogar. En muchos casos, esto hace que se relaje más durante las sesiones iniciales, en las que algunas personas están algo nerviosas o con propensión a estar a la defensiva.

5. El grado de anonimidad

En la terapia online hay mayor grado de anonimidad, ya que no hay que entrar al gabinete o clínica de psicología. Esto es algo que algunos pacientes aprecian, si bien actualmente hay mucho menos estigma acerca de lo que supone ir al psicólogo (sobre todo entre los más jóvenes). Además, los programas utilizados para hacer las videollamadas son seguros, y funcionan con protocolos para evitar que la información vertida en el dispositivo electrónico se disemine por la red.

Por supuesto, el código deontológico de los psicoterapeutas y la necesidad de ofrecerle confidencialidad al paciente están presentes tanto en la terapia presencial como en la terapia online, de manera que en este último formato no se pierde privacidad de ningún tipo, solo se gana justo antes y justo después de reunirse con el psicólogo.

¿Quieres saber más?

Si te interesa saber más acerca de la terapia online, ponte en contacto con nosotros y resolveremos todas las dudas que puedas tener acerca de este tema: cómo es la primera sesión, cómo funciona el programa de videollamadas, de qué manera se coordinan las sesiones, etc.

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Referencias bibliográficas:

● Change, P.M. (2011). Effectiveness of cybertherapy in mental health: a critical appraisal. Stud Health Technol Inform 167: pp. 3 – 8.
● Change, D.J. (2010). Empirical evidence on the use and effectiveness of telepsychiatry via videoconferencing: implications for forensic and correctional psychiatry. Soc Sci Med 71: pp. 1308 – 1315.
● Gratzer, D. y Khalid-Khan, F. (2016). Internet-delivered cognitive behavioural therapy in the treatment of psychiatric illness. CMAJ, 188(4) pp. 263 – 272.
● González-Peña, P., Torres, R., Del Barrio, V., y Olmedo, M. (2017). Uso de la tecnología en la práctica psicológica en España. Infocop.

Depresión postvacacional

Depresión postvacacional

Nuestro estado de ánimo depende en buena parte de los cambios que experimentamos en nuestros hábitos y en nuestro entorno. Y uno de los ejemplos más claros de este fenómeno lo encontramos en la transición entre el periodo de vacaciones y la vuelta a la rutina y al trabajo. En este artículo veremos qué es exactamente la depresión postvacacional, qué situaciones pueden causarla y el tipo de síntomas a través de los cuales se expresa. También repasaremos algunas posibles soluciones para dejar de sentirse mal en estos casos.

¿Qué es la depresión postvacacional?

La depresión postvacacional, a veces llamada también síndrome postvacacional, es un fenómeno psicológico relativo a los estados de ánimo que surge en algunas personas cuando vuelven a casa tras varios días fuera, normalmente en situaciones de ocio (vacaciones).

Eso no significa que alguien que en una ocasión experimente depresión postvacacional la vaya a vivir cada vez que se vuelva de vacaciones; en general, depende más del contexto que de las características biológicas de la persona.

¿De qué manera influye esta experiencia en el estado de ánimo? Normalmente, lo hace a través de síntomas depresivos leves, aunque en la gran mayoría de los casos estos no llegan a suponer un serio problema para la calidad de vida de la persona, ni están presentes durante más de una semana.

Además, la depresión postvacacional nunca llega a ser tan intensa como la depresión mayor; si existen dudas al respecto, lo más probable es que la persona ya experimentase un estado de ánimo significativamente bajo antes de irse de vacaciones, o durante estas.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que la depresión postvacacional no aparece en los manuales de diagnóstico psiquiátrico más utilizados, y por consiguiente no existe una descripción consensuada acerca de lo que es como problema psicológico. Esto hace que sea complicado describir sus síntomas y proponer soluciones eficaces en la mayoría de los casos, aunque sí existen indicaciones que suelen ayudar a mejorar el estado de ánimo en general.

Síntomas

Estos son los síntomas asociados a la depresión postvacacional, aunque no tienen por qué aparecer todos a la vez.

1. Fantasear y rememorar

Tendencia a usar buena parte del tiempo libre a rememorar lo ocurrido en tiempos pasados más felices, o a fantasear con situaciones agradables que no han ocurrido; todo esto, sin que eso ocurriese antes de volver de vacaciones.

2. Bajo grado de motivación y de energía

Motivación muy baja para hacer cualquier cosa, incluidas las actividades de ocio que requieran de cierto esfuerzo físico o intelectual. También puede aparecer una sensación de fatiga física que no puede ser explicada por el estado de salud de la persona o por el hecho de haber comido poco o haber trabajado mucho.

3. Desesperanza

Aparece una sensación de desesperanza, la creencia de que nada de lo que ocurra en el futuro hará mejorar la situación aunque sea un poco. Es decir, que la persona empieza a manifestar un sesgo pesimista acerca de lo que ocurre y lo que puede llegar a ocurrir en el futuro.

4. Pesimismo y determinismo ante las responsabilidades a atender

Combinada con lo anterior encontramos la tendencia a asumir que uno mismo será incapaz de llegar a sus objetivos, a resolver todos aquellos problemas que forman parte de sus responsabilidades en casa y en el trabajo. Surge la sensación de que todo se nos hace “una bola”.

Causas

La depresión postvacacional no suele tener una única causa, pero se considera que el principal explicativo es el cambio; probablemente, si la persona nunca se hubiera ido de vacaciones, el hecho de vivir en la rutina del trabajo doméstico y profesional en el entorno en el que se vive parecería mucho menos terrible, pero es el paso de una situación agradable a otra en la que hay responsabilidades lo que genera un desajuste emocional.

Así, para que la depresión postvacacional deje de ser un problema, hay que realizar acciones que nos permitan re-adaptarnos lo mejor posible a una realidad que durante meses nos ha parecido “lo normal”, y no algo totalmente malo en sí mismo.

¿Qué hacer? Tratamiento

Tal y como hemos visto, en la mayoría de los casos la depresión postvacacional se extingue sola, en cuestión de pocos días. Sin embargo, la asistencia psicológica por parte de psicoterapeutas puede ayudar en este proceso.

En las sesiones de psicoterapia, el profesional de la salud mental entrena al paciente en habilidades que permiten adaptarse rápidamente a situaciones que nos exigen cambiar nuestro ritmo de vida de manera brusca.

Además, en estas sesiones de tratamiento psicológico de la depresión postvacacional también se ayuda al paciente a modificar sus sistemas de creencias que están minando su autoestima y la llevan a asumir que nunca podrá gestionar problemas totalmente superables.

De esta manera, mediante una mezcla de modificación de las ideas y modificación de los comportamientos que conforman nuestro día a día (lo cual es la base de la terapia cognitivo-conductual), la alianza terapeuta-paciente consigue que este último sea capaz de volver a tener el control de su vida y de afrontar los problemas habituales de lo cotidiano, que normalmente tienen poco que ver con lo que vivimos durante las vacaciones.

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Referencias bibliográficas:

Delgado, P (2000). “Depression: the case for a monoamine deficiency”. Journal of Clinical Psychiatry. 61: pp. 7 – 11.
Nawijn, J. et Al. (2010) Vacationers Happier, but Most not Happier After a Holiday. Applied Research in Quality of Life; 5(1): Nawijn, J. et Al. (2010) Vacationers Happier, but Most not Happier After a Holiday. Applied Research in Quality of Life; 5(1): pp. 35 – 47.

Ludopatía, Adicción al juego

Ludopatía, Adicción al juego

El mundo de las adicciones va mucho más allá de los efectos que producen las drogas. La adicción al juego o ludopatía es un ejemplo de dependencia patológica que existe independientemente del consumo de sustancias que afectan al cerebro humano, y muestra que desarrollar ciertos hábitos comportamentales también puede llegar a limitar nuestra libertad.

En este artículo veremos cuáles son los efectos y síntomas de la adicción al juego, cuáles son sus posibles causas, y cómo es el tratamiento psicológico pensado para ayudar a los pacientes con este trastorno.

Ludopatía ¿Qué es la adicción al juego?

La adicción al juego, también llamada ludopatía, es un tipo de adicción que está vinculado a los juegos de azar, y que lleva a la persona a sacrificar muchos aspectos básicos de su vida para poder seguir jugando.

Estos juegos pueden adoptar varias formas: poker, máquinas tragaperras, apuestas… Normalmente, alguien que ha empezado a desarrollar adicción al juego será más propenso que otras personas a involucrarse en partidas de cualquier juego de azar, y no se limitará solo a un solo formato.

Por otro lado, el componente patológico de la adicción al juego hace que estas personas sean capaces de apostarse la mayor parte de su sustento económico en una sola partida, e incluso pueden llegar a apostar recursos que son necesarios para seguir manteniendo a su familia, como la primera residencia o todos los ahorros.

 

Síntomas

Veamos ahora cuáles son los síntomas de la ludopatía, que incluyen fenómenos emocionales y conductuales.

 

1. Necesidad de apostar cada vez más

La persona se ve abocada a la necesidad de apostar cada vez mayores cantidades para poder hallar el nivel de satisfacción que busca. Esto hace que la peligrosidad de la adicción al juego sea cada vez mayor.

2. Pérdida de control

Quien sufre ludopatía nota cómo pierde el control de su vida, al intentar dejar de jugar y ser incapaz.

3. Irritabilidad

Si pasa mucho tiempo sin participar en juegos de azar, la persona empieza a mostrarse más irritable e irascible.

4. Problemas en las relaciones sociales

La persona con adicción al juego ve cómo sus relaciones personales significativas se ven dañadas a causa de su tendencia a mentir para ocultar sus intereses o de sus intentos por que los demás le dejen dinero para seguir jugando.

5. Necesidad urgente de recuperar las pérdidas

Tras perder mucho dinero, la persona siente que debe seguir jugando para volver a estar como antes.

6. Usa las apuestas para dejar de sentirse ansioso

Otro de los síntomas de la adicción al juego es la tendencia a usar esta actividad para aliviar el estrés o la ansiedad.

Causas

No existe una sola causa fácilmente identificable que explique por qué aparece la adicción al juego. Normalmente es una consecuencia de la combinación de muchos factores, tanto personales como contextuales.

Algunas de las variables tienen que ver con propensiones genéticas a desarrollar adicciones, aunque estas no son determinantes y no llevarán irremediablemente hacia la ludopatía si la persona no se expone a ciertas situaciones.

Por otro lado, la adicción al juego se da sobre todo entre personas de bajos recursos económicos, posiblemente a causa de las bajas expectativas de mejorar su calidad de vida. Sin embargo, es un trastorno psicológico que puede darse en personas de todas las clases sociales, y con todo tipo de nivel de ingresos.

Además, la propia adicción se retroalimenta a sí misma, presentándole a la persona situaciones de pérdida que en teoría (no a la práctica) podrían ser revertidas o “solucionadas” rápidamente si se sigue jugando. Esto contribuye a que surja un sesgo cognitivo llamado “ilusión de control”, por la que se sobreestiman las propias capacidades y capacidad de solucionar problemas fácilmente.

 Tratamiento en terapia psicológica

La adicción al juego es un trastorno psicológico que aparece descrito en los manuales diagnósticos de salud mental más utilizados, y se investiga mucho acerca del tipo de formas de terapia que pueden servir para eliminarla.

En general se recomienda la terapia cognitivo-conductual, en la que se ayuda a la persona a identificar los patrones de pensamiento y las creencias que alimentan a la adicción y contribuyen a que siga formando parte del día a día del paciente, y a la vez se la entrena en conductas que debiliten el poder que la ludopatía tiene sobre uno mismo.

De esta manera, los psicólogos llevan a la persona a cuestionarse muchas de las ideas preconcebidas que tiene acerca de cuál es su relación con el juego, y a la vez ayudan a detectar acciones y pensamientos vinculados a la ludopatía, y a combatirlos.

En algunos casos se recomienda también asistir a sesiones en grupo con otras personas que comparten el mismo tipo de problema, de manera que el apoyo mutuo y el sentimiento de comunidad sirvan como una fuente de inspiración y de motivación para mantener el compromiso de seguir con los programas anti-adicción.

Además, dependiendo de las características y necesidades de cada paciente, médicos y psiquiatras pueden aconsejar la toma de determinados psicofármacos, pero estos no deben ser vistos como la “curación” de la adicción al juego, sino más bien como una ayuda para reducir temporalmente algunos síntomas de la ludopatía, como por ejemplo las crisis de ansiedad.

En cualquier caso, estos medicamentos solo pueden tomarse bajo prescripción médica. No solo por las posibles reacciones adversas que podrían producir en el cuerpo, sino también porque en ciertos casos aumentan el riesgo de desarrollar otra adicción (en este caso, a la sustancia consumida) en personas ya de por sí predispuestas a ello.

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Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders. Arlington: American Psychiatric Publishing.
  • Kausch, O. (2003). Patterns of Substance Abuse Among Treatment-Seeking Pathological Gamblers. Journal of Substance Abuse Treatment. 25 (4): pp. 263 – 270.

Potenza, M. N (October 12, 2008). “The neurobiology of pathological gambling and drug addiction: an overview and new findings”. Philosophical Transactions of the Royal Society B: Biological Sciences. 363 (1507): pp. 3181 – 3189.

ventajas clave terapia online

¿Funciona la terapia a distancia? Las 4 ventajas clave

La terapia a distancia es una de las modalidades terapéuticas que se está popularizando más rápidamente.

Esto está causado en buena parte por su propia naturaleza accesible: como hace más fácil contar con los servicios de los psicólogos, su uso se extiende mucho por esta nueva vía de acceso a la terapia.

Sin embargo, el hecho de que tenga diferencias claras con la terapia psicológica clásica (es decir, la presencial) hace que muchas personas que buscan ayuda profesional se pregunten si esta clase de intervención es eficaz, si sirve para tratar sus problemas.

En este artículo hablaremos justamente sobre este tema: ¿funciona la terapia psicológica a distancia? Para ello, empecemos definiendo qué es exactamente este tipo de servicio.

Qué es y qué no es la terapia a distancia

La terapia a distancia es una modalidad de psicoterapia en la que no hay necesidad que el terapeuta y el paciente se comuniquen compartiendo un mismo espacio, habitualmente el despacho del psicólogo. A la práctica, esto significa que utilizan un canal tecnológico para interactuar, gracias al uso de dispositivos electrónicos como el ordenador o la Tablet, por ejemplo.

Esta interacción se produce en tiempo real, tal y como transcurriría una conversación cara a cara, y suele hacer uso del micrófono y de la webcam o cámara de estos dispositivos.

Además, la conexión acostumbra a ser realizada mediante Internet; es por ello que la terapia a distancia suele ser llamada también “terapia online”.

Ventajas

Algunas de las ventajas que ofrece la terapia a distancia son las siguientes:

1. Ocupa menos tiempo

Como no hace falta dedicar tiempo a reunirse con el psicólogo, es mucho más fácil encajar en el horario las sesiones de terapia a distancia.

2. Es más accesible

Las personas con movilidad reducida que no pueden desplazarse o les costaría demasiado esfuerzo, pueden contar con servicios de asistencia psicológica sin mayores dificultades.

3. Se lleva a cabo en un espacio seguro

Cómo es posible hacer todas y cada una de las sesiones de terapia a distancia sin salir de casa, los pacientes se sienten en un entorno familiar y conocido, en el que se pueden relajar más y, a la vez, no preocuparse demasiado por mantener un perfil discreto.

4. Permite bajar los precios

Como consume menos recursos y no requiere de tanta logística, la terapia a distancia permite bajar el precio de las sesiones.

¿Funciona la psicoterapia a distancia?

Tal y como hemos visto, la terapia a distancia consiste fundamentalmente en psicoterapia online, en la que la única diferencia esencial con la psicoterapia presencial es el canal por el que se establece la comunicación entre el psicólogo y el paciente (si bien a causa de esto hay una serie beneficios a considerar).

Ahora bien… ¿son todo ventajas, o estas llegan a costa de disponer de un tipo de psicoterapia menos eficaz? Por lo que se sabe hoy en día, no, la terapia a distancia no es menos eficaz que la que se realiza presencialmente. Eso sí, hay que tener en cuenta ciertos matices que veremos a continuación.

En primer lugar… ¿Resulta sorprendente que las investigaciones que se han hecho hasta ahora señalen que la terapia a distancia no es menos eficaz que la presencial? En realidad, no.

Hay que tener en cuenta que el hecho de que este tipo de psicoterapia se realice a través de dispositivos electrónicos no cambia la esencia de la actividad que se está llevando a cabo entre el terapeuta y el paciente. Esta actividad se centra en la comunicación, y la comunicación no es algo que se vea limitado en un formato de terapia online en el que dos personas se ven y hablan en tiempo real.

Es verdad que las implicaciones de estar lejos de alguien y las de estar a un metro de distancia son distintas, pero en un contexto profesional en el que el contacto físico no es importante, esta diferencia se desvanece. A fin de cuentas, el hecho de hacer una videollamada no nos hace ver ni a la otra persona ni a la interacción como algo menos real.

Cuando se hace terapia online, lo único que importa es que se está teniendo un diálogo real en un contexto que no por ser digital resulta menos objetivo, material: no es algo que solo ocurra en nuestra cabeza y, por ejemplo, si un chiste que decimos como pacientes hace reír al psicólogo, el sentimiento de satisfacción no será menor que el que habría producido cara a cara, porque seremos conscientes de que ha sido una interacción verdadera, no artificial. En todo momento se es consciente de que al otro lado de la pantalla hay una persona de carne y hueso.

Sin embargo, como decíamos, hay matices. Cuando se investiga acerca de la eficacia de la psicoterapia, se hace distinguiendo entre los tipos de problemas que presentan los pacientes: algo que funciona para el trastorno bipolar puede no funcionar para el tratamiento de la ansiedad.

Por eso, si bien en general la eficacia de la terapia online cuenta con respaldo científico, hay casos concretos en los que sí se puede ver limitada. Por ejemplo en el caso de que se quiera tratar una fobia mediante la técnica de la exposición con Realidad Virtual, para hacer esto es necesario utilizar unos instrumentos que están disponibles en el centro de psicología, pero no en casa del paciente.

En definitiva, hay que saber qué necesidades presenta el paciente para determinar cuáles son las técnicas y herramientas a usar, y en una minoría de las ocasiones existirán problemas para combinar esos materiales con el tipo de terapia. En cualquier caso, si se prevén estos problemas, el equipo de psicólogos avisa por adelantado sobre qué forma de asistencia terapéutica conviene más.

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Referencias bibliográficas:

Change, P.M. (2011). Effectiveness of cybertherapy in mental health: a critical appraisal. Stud Health Technol Inform 167: pp. 3 – 8.
Change, D.J. (2010). Empirical evidence on the use and effectiveness of telepsychiatry via videoconferencing: implications for forensic and correctional psychiatry. Soc Sci Med 71: pp. 1308 – 1315.
González-Peña, P., Torres, R., Del Barrio, V., y Olmedo, M. (2017). Uso de la tecnología en la práctica psicológica en España. Infocop.

Cómo disfrutar de más tiempo de calidad con tus hijos

Cómo disfrutar de más tiempo de calidad con tus hijos

Es importante disfrutar de más tiempo con tus hijos. La conciliación familiar es uno de los aspectos actuales más problemáticos del estilo de vida en España. Específicamente, los problemas para disponer de tiempo que pasar con los hijos e hijas durante su infancia y adolescencia suelen causar malestar, y en muchos casos, además, problemas en las dinámicas familiares y en la crianza de los más jóvenes de la casa.

Si eres una de las personas que tienen esta clase de problemas, sigue leyendo, porque en este artículo veremos una serie de consejos prácticos para saber cómo gozar de tiempo de calidad con tus hijos.

¿Por qué es importante pasar tiempo juntos?

La crianza y la educación de los pequeños de la casa conforman un elemento crucial para su correcto desarrollo psicológico. No solo eso, sino que la falta de tiempo juntos suele traer, a largo plazo, distanciamiento y problemas de comunicación, algo cuyos efectos negativos sobre la relación paterno-filial o materno-filial llega a notarse en ocasiones incluso cuando los hijos llegan a la edad adulta.

De esta forma, al pasar tiempo con tus hijos, no solo les estarás sirviendo como referente y como figura de protección y cariño con la que es fácil establecer un vínculo emocional mediante el apego; además, tendrán a alguien con quien compartir sus miedos y preocupaciones, solventar dudas, y abrirse con honestidad sobre temas que les generan inseguridades. Todo lo que es más importante en cuanto a la educación no reglada, en definitiva.

Consejos para disfrutar de tiempo de calidad con tus hijos

Uno de los aspectos que se suele olvidar acerca de la crianza y la educación de los hijos es que si no se siguen pautas claras de planificación del tiempo, lo más probable es que no se pase mucho tiempo significativo con ellos, más allá de algunos intentos esporádicos.

El día a día está lleno de distracciones y de exigencias que generan cansancio, y es por eso que cuando hay tiempo en el que no hay algo urgente que hacer, es muy probable que permanezcamos “por defecto” manteniendo una actitud pasiva, algo que no exija tomar la iniciativa.

Por ejemplo, si terminamos de rellenar unos documentos en el ordenador, la opción por defecto es distraerse con contenidos de Internet. O, si solemos comer con el televisor entendido, al terminar es posible que nos quedemos viendo el telenoticias sin tener ni que cambiar de canal.

Por eso, sobre todo si no existe este hábito, hay que hacer esfuerzos conscientes por pasar tiempo juntos. Empezar suele ser lo más complicado porque si no estamos acostumbrados a hacerlo, estos acercamientos son percibidos como una rareza, algo ante lo cual hay que posicionarse mostrando algún tipo de reacción emocional; pero una vez ya es visto como algo normal, estos ratos del día surgen de manera mucho más espontánea.

Así pues, veamos varias prácticas y hábitos que puedes incorporar a tu día a día para poder disponer de más tiempo con tus hijos, sobre todo si tienen hasta 18 años.

1. Cread rutinas semanales

Es bueno crearse la costumbre de, sin necesidad de proponerlo, hacer cada semana una serie de salidas a lugares que gusten tanto a padres y madres como a los hijos. Por ejemplo, escapadas a la montaña, salidas a un museo, excursiones, etc.

En esta clase de contextos llenos de ocio y situaciones estimulantes resulta muy fácil crear vínculos comunicativos fluidos que puedan mantenerse durante el resto de la semana.

Además, de esta forma tendréis usa serie de experiencias compartidas sobre las que poder hablar, rememorar juntos, etc.

2. Limita tu ocio a solas

Está claro que todo el mundo merece tiempo a solas, pero ten cuidado de que esta clase de aficiones o hábitos no estén absorbiendo todo tu tiempo libre. Esto no solo te aislará; además, probablemente empeorará tu salud.

3. Asegúrate de tener tiempo con tu pareja

Gestionar bien el tiempo que pasas con tus hijos implica gestionar bien el tiempo que pasas con tu pareja, si tienes. De otro modo, solo experimentaréis frustración por manteneros atados siempre a una solución intermedia, en la que no existe verdadera intimidad.

Recuerda que lo importante es tener tiempo de calidad junto a los pequeños, no tiempo juntos en un sentido literal.

4. Comprende sus gustos y aficiones

Incluso si tus hijos son muy pequeños, te sorprenderá saber que, en el fondo, pueden tener intereses similares a los que tienes tú (en parte, por genética).

Por eso, cuando os comuniquéis, párate a analizar qué es exactamente lo que les gusta a hacer y busca elementos en común contigo. Recuerda que no es necesario que vuestras aficiones coincidan exactamente, sino que tengan elementos similares o una disciplina que las explique a ambas.

Por ejemplo, si le gusta jugar a la peonza y a ti te interesa la física, puedes enseñarle trucos o mecánicas similares pero con otros objetos. Si le gustan los perros y los gatos y a ti te gustan los animales, muéstrale tus conocimientos sobre criaturas exóticas que nunca ha visto, etc.

5. Si son pequeños, juega con ellos

En la primera etapa de la infancia, en la que la socialización más habitual de los pequeños aún no se realiza entre ellos y los niños o niñas de su edad, es importante que juguéis juntos. Usado los juguetes para crear narraciones interesantes, y deja que el pequeño participe en el desarrollo de la historia.

6. Si tienes varios hijos, dedica tiempo a cada uno por separado

Sobre todo si hay una diferencia de edad significativa entre los hermanos o si son muy pequeños, es importante que pases tiempo a solas con cada uno de ellos, y no siempre juntos. De esta manera podrán expresarse y actuar de una manera más libre y honesta.

Nuestra Terapia Infantil

Referencias bibliográficas:

Cinamon, R. Gali; Rich, Y. (2002). Gender Differences in the Importance of Work and Family Roles: Implications for Work–Family Conflict. Sex Roles. 47 (11–12): pp. 531 – 541.
Cuddy, A., Fiske, S. y Glick, P. (2004). When professionals become mothers, warmth doesn’t cut the ice. Journal of Social Issues, 60, 4: pp. 701 – 718.
Moen, P.; Yu, Y. (2000). Effective Work/Life Strategies: Working Couples, Work Conditions, Gender, and Life Quality. Social Problems – SOC PROBL 47: pp. 291-326.

¿Es efectiva la psicoterapia online?

¿Es efectiva la psicoterapia online?

¿Es efectiva la psicoterapia online?. La psicoterapia online es un recurso muy útil para miles de personas que la utilizan como modalidad de asistencia al psicólogo por defecto. La opción de poder contar con servicios de asistencia psicológica a distancia hace la terapia mucho más accesible.

Ahora bien… ¿Es efectiva la psicoterapia online? Veamos cuáles son sus características y lo que se sabe acerca de su efectividad en el tratamiento de los trastornos.

¿Cuáles son las características de la psicoterapia online?

En primer lugar, veamos cuáles son las características básicas de la terapia online.

La principal diferencia entre la terapia psicológica clásica y la psicoterapia online es que en la segunda no existe la necesidad de que el psicólogo y el paciente estén en la misma habitación. Esto es así porque en vez de compartir un espacio en común, ambos se sirven de dispositivos electrónicos para mantener una conexión en tiempo real.

De esta manera, utilizando tablets, PCs o portátiles, ambas partes transmiten información verbal y no verbal que la otra persona puede ver al mismo o tiempo en el que esas imágenes y sonidos son emitidos.

Esto significa que a pesar de que el psicólogo y el paciente no están cara a cara, prácticamente no se pierde información por el camino, porque actualmente las soluciones tecnológicas permiten captar casi todo o que ocurre frente a la pantalla.

La eficacia de la psicoterapia online: ¿funciona bien?

Ahora que ya hemos visto la información básica acerca de la psicoterapia online, es hora de abordar la cuestión de si funciona igual de bien a la hora de ayudar a los pacientes a mejorar.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que cuando se evalúa la eficacia de los diferentes tipos de tratamiento psicológico, se evalúan sus efectos dependiendo del trastorno diagnosticado y de los síntomas que presentan los pacientes en general. Por eso, si determinado tratamiento funciona, eso no significa que vaya a funcionar en otro tipo de problemas.

Ahora bien, esto ocurre al evaluar diferentes tipos de tratamientos, dado que es natural que distintos métodos produzcan diferentes resultados ante problemas distintos. Sin embargo, la diferencia entre la psicoterapia online y la psicoterapia presencial no es de método; es posible aplicar casi cualquier técnica psicológica tanto estando cara a cara como mediante una conexión digital. Lo que cambia, en este caso, es el canal.

Es por eso que por lo que se ha investigado hasta ahora, la psicoterapia online parece ofrecer la misma eficacia que las clásicas sesiones en las que de visita el despacho del psicólogo: simplemente, las diferencias no son tan significativas como para que los pacientes reaccionen de un modo muy diferente a las técnicas utilizadas por los profesionales de la salud mental.

En definitiva, si hay aspectos distintos entre la psicoterapia online y la presencial, estos son cuantitativas, no cualitativas, dado que todos los elementos presentes en la intervención psicológica cara a cara están también presentes en la intervención psicológica por videollamada.

Ahora bien, sí hay un matiz que merece la pena tener presente. La psicoterapia online funciona bien, entre otras cosas, porque permite que los pacientes reciban asistencia psicológica estando en su casa (si así lo quieren). Esto, para muchas personas, supone una ventaja muy importante, dado que no es lo mismo abrirse y sincerarse sobre sus problemas en el despacho de un psicólogo que hacerlo en un entorno familiar en el que uno se siente más seguro.

Además, el hecho de que no sea necesario desplazarse y entrar en el gabinete o centro de psicología también aporta un extra de confidencialidad, algo que algunas personas valoran positivamente a pesar de que ir al psicólogo está cada vez más normalizado.

Otras ventajas

Tal y como hemos visto, la psicoterapia online sí funciona, entre otras cosas porque en la mayoría de los casos el hecho de que el psicólogo y el paciente no estén en un mismo lugar no obliga a modificar las técnicas terapéuticas utilizadas. Hay algunas excepciones, como es el caso de la terapia de exposición con realidad virtual (en el que es necesario utilizar un equipamiento que incluye un visor similar a unas gafas especiales), pero en general las diferentes estrategias usadas en terapia se basan en la comunicación verbal y no verbal.

Por otro lado, la psicoterapia online ofrece dos ventajas muy relevantes que influyen directamente en el transcurso de las sesiones: ofrece la posibilidad de sentirse en un lugar seguro, y también propicia que los pacientes se sientan en un ambiente más discreto en el que su anonimidad queda preservada (la conexión queda establecida a través de un canal seguro de Internet).

Sin embargo, además de estos beneficios, la terapia online también cuenta con estas otras ventajas:

  • No requiere desplazamientos.
  • Es accesible para las personas con movilidad reducida.
  • Permite bajar el precio de las sesiones por su menor coste para los profesionales.
  • Es más fácil hacer encajar las sesiones en el horario.

Nuestra Terapia Online

Referencias bibliográficas:

  • Change, D. (2008). The Effectiveness of Telemental Health Applications. Canadian Journal of Psychiatry 53: pp. 769 – 778.
  • Change, D.J. (2010). Empirical evidence on the use and effectiveness of telepsychiatry via videoconferencing: implications for forensic and correctional psychiatry. Soc Sci Med 71: pp. 1308 – 1315.
  • González-Peña, P., Torres, R., Del Barrio, V., y Olmedo, M. (2017). Uso de la tecnología en la práctica psicológica en España. Infocop.
  • Suler, J. (2000). Psychotherapy in cyberspace: A 5 dimensional model of online and computer-mediated psychotherapy. CyberPsychology & Behavior. 3(2): 151 – 160.
Cómo mejorar las habilidades sociales

¿Cómo mejorar las habilidades sociales con un psicólogo?

En este artículo, descubriremos cómo mejorar las habilidades sociales con un psicólogo. La psicología no solo se encarga de ofrecer tratamiento a las personas con trastornos psicológicos; también pueden ayudar a personas con problemas más variados. Y entre estos problemas, uno de los más frecuentes es el que tiene que ver con la falta de habilidades sociales.

Si sigues leyendo, verás el modo en el que los psicólogos ofrecen asistencia psicológica para mejorar las habilidades sociales y gozar de mejores dotes al conversar, conocer gente, etc.

Nuestra Terapia Psicológica

Cómo mejorar las habilidades sociales con un psicólogo

Estas son varias de las formas en las que los psicólogos ayudan a mejorar las habilidades sociales de los pacientes que lo necesitan. Eso sí, hay que tener en cuenta que la intervención se adapta a cada caso particular, y como no hay dos personas iguales, hay aspectos de la terapia que pueden variar.

1. Mejora de la autoestima

Este es uno de los aspectos más importantes de la intervención psicológica, porque afecta a muchas otras áreas de la vida, y el ámbito social es uno de los más dañados.

Los problemas por baja autoestima generan inseguridades constantes tanto en las conversaciones en el momento en el que estas suceden, como a la hora de plantearse salir a relacionarse con más gente.

En estos casos, la propia ansiedad causada por la creencia de que vamos a hacer el ridículo obstaculiza nuestros intentos por sociabilizar, y se crea un efecto psicológico llamado “profecía auto-cumplida”: el miedo a que suceda algo hace aumentar significativamente de que esa situación temida ocurra.

Por eso, ayudar al paciente a que mejore su nivel de autoestima suele ser uno de los objetivos de la psicoterapia cuando se quiere intervenir en una gran variedad de problemas y alteraciones mentales.

¿Cómo se consigue esto? Para confrontar al paciente con el hecho de que tiene mucho más potencial de lo que cree, se utiliza una técnica llamada reestructuración cognitiva. Esta consiste fundamentalmente en hacer que el paciente ponga a prueba sus creencias más profundas, las más ligadas con su sentido de la identidad, para que así vea que hay muchos casos en los que estas se muestran totalmente irracionales y separadas de la realidad.

2. Asimilación de los fracasos

Otra manera en la que es posible mejorar en habilidades sociales gracias a la ayuda profesional de los psicoterapeutas es aprender a asimilar los pequeños fracasos o momentos incómodos en las conversaciones y las interacciones con los demás.

Y es que muchos de los problemas en las relaciones sociales surgen cuando hay unas expectativas demasiado irreales acerca de cómo deben ser. Idealizar las dotes conversacionales de los demás o asumir que los diálogos de la gente normal se parecen a los guiones de las películas pasa factura a quienes ven cómo lo que ellos hacen se aleja mucho de esa versión idealizada de la comunicación humana. Produce frustración, mina la autoestima, y genera la tendencia a creer que hacemos el ridículo cada vez que hay una pausa demasiado larga, una equivocación en el uso de las palabras, etc.

Mejorar en habilidades sociales significa también tener claro que en las interacciones con los demás lo normal son los errores y los fallos al hablar, algo que resulta tan común que ni reparamos en ello cuando son otros quienes caen en eso.

En definitiva, en las sesiones con el psicólogo se usan una serie de procedimientos para que el paciente sea consciente de que estos fallos forman parte intrínseca de las relaciones humanas.

3. Relativización de la importancia de lo que los demás crean sobre uno mismo

En las sesiones de intervención psicológica también se promueve que el paciente deje de obsesionarse con lo que los demás puedan pensar sobre él. El perderle el miedo a hacer el ridículo, incluso a hacer el ridículo voluntariamente si es necesario, es muy importante. Y también lo es aprender que el sentido del ridículo es algo muy relativo: depende sobre todo del grado en el que uno mismo manifiesta estar incómodo comportándose de cierta manera.

Dos personas haciendo lo mismo pueden ser percibidas de manera muy diferente dependiendo del grado de seguridad en uno mismo que demuestren; de hecho, alguien que se comporte de manera extraña o llamativa puede ser valorada positivamente si demuestra no avergonzarse de ello incluso siendo consciente de que es un comportamiento que llama la atención.

4. Exposición a más relaciones sociales

Los problemas de ansiedad en contextos sociales (o en la anticipación de estos) se trabajan siguiendo un programa de exposición a aquellas situaciones que la persona tema: primero proponiendo retos relativamente fáciles, luego un poco más difíciles, y así progresivamente, siguiendo una curva de dificultad ascendente.

La clave está en proponer tareas en las que la persona se sienta lo suficientemente incómoda y tensa como para que, al cumplir el objetivo, se experimente la mejora, la progresión, pero sin que se sienta tan mal que tire la toalla y le coja miedo a ese procedimiento.

De esta manera, en cuestión de unas pocas semanas es posible ver cómo alguien que al principio de la intervención psicológica sentía un miedo paralizante al hablar con desconocidos, pasa a desenvolverse con solvencia en las relaciones sociales.

5. Creación de rutinas

Otro de los recursos más útiles de la terapia psicológica para mejorar las habilidades sociales es el establecimiento de rutinas pactadas entre el paciente y el psicólogo. El profesional aconseja cuál debe ser la frecuencia y la duración de las situaciones en las que hay relaciones sociales, dependiendo del grado en el que el paciente ha progresado. También se tiene en cuenta el grado de familiaridad con las personas con las que hay que comunicarse: no es lo mismo hablar con un primo segundo que se ve dos veces al año que con un completo desconocido.

De esta manera, se crean rutinas que mantienen al paciente en una situación de constante aprendizaje, entrenándolo para ir acostumbrándose a afrontar estas interacciones de una manera espontánea.

Nuestra Terapia Psicológica

Referencias bibliográficas:

Angélico, A.P.; Crippa, J.A.S.; Louriero, S.R. (2013). Social Anxiety Disorder and Social Skills: A Critical Review of the Literature. International Journal of Behavioral Consultation and Therapy. 7 (4): pp. 16 – 33.
O’Donohue, W. (2003). Psychological Skills Training: Issues and Controversies. The Behavior Analyst Today, 4 (3), pp. 331 – 335
Takeo, D. (2001). The Anatomy of Self: The Individual Versus Society. Kodansha International.

normas y limites

5 claves para establecer normas y límites en la infancia

Es muy común en terapia encontrar familias que acuden a consulta porque la situación familiar con los hijos les desborda, les altera y se sienten incapaces de hacer seguir una serie de normas que a menudo se van incumpliendo, llevando la convivencia a una situación incontrolada. El establecimiento de normas y de límites en casa, esenciales para que la convivencia en familia sea armoniosa y tranquila. Precisan de las claves para establecer normas y límites en la infancia

Qué son las normas

La convivencia en sociedad hace imprescindible el aceptar una serie de normas para que ésta sea posible. Las normas no son más que unas reglas que se aprueban de modo conjunto entre los miembros de una comunidad para el buen funcionamiento de esa comunidad. Es cierto que no todas las personas tenemos las mismas normas en nuestro núcleo de convivencia, por ejemplo: una familia puede establecer la norma de no poner los pies en el sofá y otras no creen necesario establecer esa norma. Así podemos entender que no todas las normas son iguales para todos.

Diferencia entre norma y límite

Los límites son normas que no se puede rebasar y que tienen también una penalización a nivel social. Muchas tienen relación con el comportamiento en sociedad. No se modifican, son constructos que se establecen sin discusión, son una prohibición clara. Por ejemplo: no agredir a otra persona física o verbalmente; no pedir las cosas gritando y sin respeto…etc. Son generalmente normas que rigen en sociedad y que van a penalizar si se incumplen también en otros contextos sociales.La importancia de establecer normas y límites para tus hijos

5 claves para establecer normas en casa

 

1. Deben ser realistas.

Cuando establecemos una norma, no puede ser imposible de realizar y tiene que estar ajustada a la edad y madurez de los niños. Además, deben cumplirse por todos los miembros de una familia, no sirve que unos las tengan que cumplir y otros miembros no.

 

2. Conviene que sean claras.

Cuando establecemos una norma tiene que haber un feedback, es decir, tenemos que saber que la norma se ha entendido, qué es lo que se espera de nuestros hijos y cual será la consecuencia de ser incumplida.

 

3. Deben ser despersonalizadas.

Cuando establecemos una norma no juzgamos a la persona sino al acto o al comportamiento que se demuestra, de esta manera evitamos etiquetas que bajan la autoestima. Por ejemplo: eres malo, lo cambiamos por te estás comportando mal.

 

4. Tienen que ser sólidas

La aplicación de la norma debe ser siempre la misma, no dependen de nuestro estado de ánimo en ese momento ni del contexto en el que estemos. Si se incumple una norma debe aplicarse la consecuencia para que ésta funcione y finalmente se interiorice.

 

5. Se pueden negociar

Algunas normas se pueden negociar dentro del núcleo familiar, aunque sean impuestas, es interesante que se negocien y se modifiquen en función de las necesidades de los niños, de su desarrollo y su nivel de madurez. Así se pueden hablar entre todos y llegar a acuerdos que mejoran la confianza entre los miembros de la familia. Si bien en la etapa infantil apenas hay negociación en las normas, durante la adolescencia es más habitual negociarlas y también es importante tener claro cual será la consecuencia de incumplirlas.

 

Por qué son útiles las normas y límites

Establecer normas y límites es importante porque, por una parte, a nivel personal, nos ayudan a manejar las situaciones de frustración y nos preparan para la convivencia; y por otra parte, dan seguridad en la etapa infantil y adolescente,  permiten desarrollarse libremente dentro de ese entorno seguro por estar acotado, mejorando la autoestima, la empatía y en general las habilidades sociales.

Nuestra Terapia Infantil

Bibliografía:

  • Blanch, R. Mª.: Las pautas, las normas y los límites en la escuela infantil. Aula infantil, nº 9
  • Ramos-Paúl, R. y Torres Cardona, L. (2007): Normas y límites. Madrid: El País S.L.
  • Romero, E., Villar, P., Luengo, M.A., Gómez-Fraguela, J.A y Robles, Z. (2013). EmPeCemos. Programa para la intervención en los problemas de conducta infantiles. Madrid: TEA Ediciones.
  • Setting Limits: Helping Children Learn Self-Regulation (2005). PBS.www.pbs.org/wholechild/parents/building.html
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