Terapias

Nuestras terapias en Avance Psicólogos

Hábitos para prevenir los trastornos psicológicos

10 hábitos para prevenir trastornos psicológicos

Nadie está predestinado a experimentar un trastorno psicológico. Si bien es cierto que a lo largo de la vida es probable entrar en alguna fase en la que la salud mental se ve comprometida (por crisis familiares, enfermedad, etc.), lo cierto es que hay mucho que podemos hacer para evitar en la medida de lo posible la aparición de estas alteraciones psicológicas. En este artículo vamos a ver 10 hábitos para prevenir trastornos psicológicos, y además explicaremos varias maneras de incorporarlos a tu vida de una manera consistente.

Hábitos para prevenir trastornos psicológicos

Estas son varias de las rutinas que puedes seguir para prevenir la aparición de trastornos. Muchas de ellas tienen que ver con prevenir la ansiedad, un elemento psicológico que aparece en la mayoría de trastornos mentales.

1. No consumas drogas

Este es, posiblemente, el hábito más eficaz para evitar tener problemas en lo relativo a tu salud mental: alejarse de las drogas todo lo posible. Incluyendo el alcohol y el cannabis, que si bien en ciertos entornos gozan de buena imagen (a pesar de que la venta de lo segundo esté prohibido en la mayoría de países), también tienen serias repercusiones psicológicas y son capaces de generar dependencia.

Son muchos los estudios que indican que el consumo de drogas aumentan mucho el riesgo de empezar a manifestar trastornos de tipo psicótico, e incluso si estos síntomas no aparecen, la adicción suelen venir acompañada de alteraciones mentales muy negativas para la salud.

Por cierto, que una droga sea considerada un producto “natural” tampoco es excusa. Hay muchas cosas que a pesar de ser consumidas sin procesarlas demasiado pueden llegar a dañar mucho el funcionamiento del organismo.

2. Duerme bien

Dormir permite que nuestro sistema nervioso se repare y se prepare para un nuevo día en el que deberemos gastar energía y concentrarnos. Acostumbrarse a no tener las horas de sueño necesarias nos perjudica de dos formas: empeora nuestro estado de salud de manera directa, y nos predispone a tomar sustancias que pueden agravar la situación.

3. Haz ejercicio moderado

Practica ejercicio o algún deporte cada dos o tres días, durante más o menos una hora. Esto no solo servirá para ponerte en forma: además, te activará y te proporcionará un contexto en el que desconectar y descargar tensiones.

El hábito de practicar deporte a menudo resulta especialmente eficaz para prevenir los trastornos de ansiedad.

4. Organiza bien tu tiempo

No organizarse bien puede aumentar el riesgo de que empiecen a manifestarse trastornos mentales, porque genera picos de estrés y de ansiedad, y muchas veces nos lleva a aislarnos por falta de tiempo para estar con más gente. Lo cual nos lleva al siguiente consejo

5. Cuida tu vida social

Relacionarnos con los demás no solo sirve para pasar el rato, obtener información y contar con ayuda cuando la pedimos. También tiene un efecto en el funcionamiento de nuestros procesos mentales.

Y es que el aislamiento resultante de pasar mucho tiempo a solas propicia la rumiación, la frustración, sedentarismo, y en general no nos aporta referentes externos para saber en qué momento nuestra salud mental empieza a declinar.

6. Mantén tu mente activada

Es importante que te plantees metas psicológicamente estimulante, objetivos que te obliguen a salir de tu zona de confort. Los hábitos de vida caracterizados por la monotonía hacen que nos estanquemos, mientras que mantener más actividad nos permite reforzar la calidad de nuestras capacidades cognitivas: memorizar, razonar, comunicarnos, etc.

7. Acude a profesionales cuando haga falta

Puede parecer obvio, pero para prevenir trastornos mentales, es importante disponer de la determinación para ir al psicólogo en cuando empezamos a notar que algo no va bien. Postergarlo tan solo empeorará la situación, en muchos casos.

8. Come bien

Otro aspecto básico de la salud mental es que el modo en el que nos sentimos física y psicológicamente depende de la materia prima que le aportamos a nuestro organismo.

Asegúrate de comer bien y de disponer de todos los nutrientes necesarios. De este modo t cuerpo no sufrirá para llegar a los objetivos relacionados con las demandas del día a día (madrugar, llegar al trabajo, concentrarse en una tarea, etc.) algo que podría resultar en un estado psicológico descompensado (un trastorno de ansiedad, baja autoestima por no alcanzar las metas, etc.).

9. Haz escapadas a la naturaleza

Este es otro de esos hábitos para prevenir trastornos mentales que tienen que ver con la importancia de desconectar de nuestras preocupaciones y obsesiones.

Pasear por entornos naturales nos ayuda a dejar de prestarles atención a ciertos pensamientos persistentes y que nos pueden inducir a estados de estrés. La naturaleza nos invita a perdernos en el aquí y el ahora, en el mundo de las sensaciones, algo que se parece mucho a lo que ocurre al meditar.

10. Aprende a no compararte con los demás

Las personas que están constantemente comparándose con los otros tienen más posibilidades de sufrir a causa de inseguridades, baja autoestima, etc. Hay que acostumbrarse a adoptar un punto de vida distanciado y neutral, que no sea presa de la desesperación por agradar a todo el mundo o por encajar en los cánones de lo bello o lo popular.

Nuestra Terapia Psicológica

Referencias bibliográficas

  • American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders. Arlington, VA: American Psychiatric Association.
  • de Weerth, C. (2017). Do bacteria shape our development? Crosstalk between intestinal microbiota and HPA axis. Neuroscience & Biobehavioral Reviews. 83: 458–471. 
  • Jeronimus et al. (2016). Neuroticism’s prospective association with mental disorders halves after adjustment for baseline symptoms and psychiatric history, but the adjusted association hardly decays with time: a meta-analysis on 59 longitudinal/prospective studies with 443 313 participants». Psychological Medicine 46 (14): pp. 2883 – 2906.
  • Öhman, A. (2000). Fear and anxiety: Evolutionary, cognitive, and clinical perspectives. In Lewis M, Haviland-Jones JM (eds.). Handbook of emotions. New York: The Guilford Press. pp. 573–93. 
  • Weston, D.; Morrison, K. (2001). A multidimensional meta-analysis of treatments for depression, panic, and generalized anxiety disorder: An empirical examination of the status of empirically supported therapies. Journal of Consulting and Clinical Psychology. 69 (6): 875–899.

 

Terapia a Distancia: ¿qué modalidades existen?

Terapia a Distancia: ¿qué modalidades existen?

La Terapia a Distancia es una alternativa muy útil al formato tradicional de psicoterapia basado en la necesidad de acudir a la consulta del psicólogo para recibir tratamientos o asistencia psicológica. A lo largo de este artículo veremos en qué consiste la Terapia a Distancia, qué modalidades existen, y cuáles son sus características y ventajas.

¿Qué es la Terapia a Distancia con psicólogos?

El concepto de Terapia a Distancia engloba varias modalidades de asistencia psicológica en la que el psicoterapeuta y el paciente no tienen por qué estar compartiendo un mismo espacio presencialmente, de manera que no deben desplazarse para reunirse con el otro.

Así, este tipo de terapia psicológica se diferencia de la psicoterapia presencial, que se realiza tanto en el domicilio del paciente como en el consultorio o centro de psicología del profesional en cuestión (esta es la opción más habitual de las dos).

Por otro lado, la Terapia a Distancia se realiza mediante la ayuda de dispositivos electrónicos conectados entre sí, normalmente gracias a Internet. Por ello, se suele hablar también de terapia psicológica online, dado que es este canal digital el que permite la comunicación en tiempo real de ambas partes.

Esta última característica que hemos visto es muy importante: la Terapia a Distancia es siempre en tiempo real, diferenciándose así del simple intercambio de mensajes por correo electrónico. Esto permite que se establezca un vínculo terapéutico adecuado y que se desarrolle un compromiso con la terapia por parte del paciente, algo muy importante teniendo en cuenta que los aspectos motivacionales son algo básico para que se llegue a alcanzar los objetivos de la terapia sin tirar la toalla antes de tiempo.

Por otro lado, la Terapia a Distancia se usa para abordar profesionalmente problemas típicos de la Psicología Clínica y Sanitaria, y a veces también de la Psicología Educativa. Por ejemplo, para ayudar a pacientes con depresión, baja autoestima, trastornos de ansiedad y fobias, traumas psicológicosEstrés, Trastorno Obsesivo-Compulsivo, trastornos de la conducta alimentaria, etc.

También es posible abordar formas de malestar psicológico que no nacen solamente en un individuo, sino que surgen a partir de problemas en las relaciones personales. Es lo que pasa con la terapia de pareja, que también puede ser realizada en el formato de Terapia a Distancia.

Modalidades de Terapia a Distancia

Veamos ahora cuáles son las principales modalidades o tipos de Terapia a Distancia en el ámbito de la intervención psicológica.

1.Terapia online por videollamada

Se trata de la modalidad de Terapia a Distancia más parecida a la psicoterapia presencial, dado que en ella entran en juego tanto la vista como el oído.

A lo largo de estas sesiones de psicoterapia, psicólogo y paciente establecen una conexión por videollamada, para lo cual deben utilizar dispositivos electrónicos con micrófono y cámara que, si no están incorporados ya en el equipo, deben ser comprados aparte y conectados al aparato en el que corre el sistema operativo.

Estas sesiones pueden hacerse tanto a través de la interfaz de la web del centro de psicología o del psicólogo en cuestión, o directamente en programas especializados en videollamadas, como Skype y similares.

2.Terapia por llamada

Esta otra modalidad de asistencia psicológica es muy parecida a la anterior, pero en este caso no hay un registro en tiempo real de las caras del psicólogo y del cliente, por lo que todo el intercambio de información se realiza mediante la transmisión de sonido.

Se trata de una opción auxiliar que sirve dar apoyo a la terapia por videollamada, pero que por sus limitaciones es recomendable no convertir en el pilar central de todas las sesiones, dado que se pierden casi todos los datos relativos a la comunicación no verbal. Así pues, se hace un uso puntual de ella.

 

Ventajas de la Terapia a Distancia

Este es un resumen de las principales ventajas y beneficios asociados a la Terapia a Distancia. Algunas de ellas pueden hacer que muchas personas se decidan claramente por este formato, dado que hay cambios significativos con respecto a la terapia presencial (aunque en el fondo lo único que varía es el canal o medio utilizado para comunicarse).

 

1.No requiere desplazamientos

Esta es posiblemente la ventaja más importante de la Terapia a Distancia para la mayoría de clientes, dado que simplifica mucho las cosas: tan solo es necesario estar en un lugar con buena conexión, y contactar con el psicólogo o psicóloga a la hora acordada.

2.Abarata costes

Muchas veces la Terapia a Distancia permite abaratar algunos costes asociados a la atención de clientes, costes que no son necesarios en este formato de asistencia psicológica. Esto se puede ver reflejado en una rebaja del precio a pagar por parte de los clientes.

3.Es más fácil de compatibilizar con los horarios

Como consecuencia de lo anterior, la Terapia a Distancia hace que sea más posible la llegada a un acuerdo acerca del horario en el que va bien realizar las sesiones, dado que nos ahorramos el tiempo de desplazamiento.

4.Elimina limitaciones geográficas

Esta es otra de las ventajas más importantes a tener en cuenta, dado que la Terapia a Distancia, por su propia naturaleza, permite que profesionales y pacientes se involucren en sesiones incluso estando en países diferentes.

5.Es posible hacer terapia en un espacio seguro

Poder contar con la ayuda de los psicólogos sin moverse de casa es una gran ayuda para muchas personas con problemas de ansiedad y miedos a la hora de hablar de su vida personal y de abrirse a los demás, dado que no tienen que lidiar con la experiencia de verse en un entorno relativamente desconocido.

Nuestra Terapia Online

Referencias bibliográficas:

  • Cohen, G.E.; Kerr, B.A. (1998). Computer-mediated counseling: An empirical study of a new mental health treatment. Computers in Human Services. 15 (4): pp. 13 – 26.
  • Mallen, M.J.; Vogel, D.L. (2005). Introduction to the Major Contribution Counseling Psychology and Online Counseling. The Counseling Psychologist 33 (6): pp. 761 – 775.

Síndrome post-vacacional

Síndrome post-vacacional: ¿por qué ocurre y cuáles son sus síntomas?

El síndrome post-vacacional es una realidad que muchas personas tienen que afrontar en etapas concretas en las que vuelven de vacaciones. No se trata de un trastorno mental al uso, sino de un fenómeno psicológico que engloba varios factores y que se expresa a través de diversas formas de malestar. En este artículo veremos  el síndrome post-vacacional, por qué ocurre, cuáles son sus causas más frecuentes, y qué síntomas lo caracterizan.

¿Qué es el síndrome post-vacacional?

Podemos definir el síndrome post-vacacional como un fenómeno psicológico asociado a la tristeza y el malestar y que se da a la vuelta de vacaciones, durante los primeros días de la vuelta a la rutina en el trabajo o en la atención a las responsabilidades domésticas o familiares.

No es ni un tipo de depresión ni un trastorno mental en general, aunque algunos de sus síntomas se asemejen en parte a los propios de los trastornos del estado de ánimo. Se trata de una experiencia fuertemente vinculada al contexto que se está viviendo durante esos primeros días de retorno a las exigencias del día a día. Por ello, no es tampoco una condición crónica que vaya a afectarnos toda la vida cada vez que volvamos de esa fase de relajación y ocio.

Sin embargo, en algunos casos este nivel de malestar puede ser lo suficientemente intenso como para que quien lo vive en carne propia decida acudir al psicólogo a recibir terapia.

En cualquier caso, las experiencias negativas vinculadas al síndrome post-vacacional se desvanecen al cabo de unos pocos días o semanas, si bien la psicoterapia puede ayudar a que desaparezca antes.

Síntomas

Tal y como hemos visto, el síndrome post-vacacional no es exactamente un trastorno, sino un fenómeno psicológico transitorio y cuyo potencial para perjudicar nuestra calidad de vida es relativamente bajo.

Por ello, cuando hablamos de los síntomas del síndrome post-vacacional, no debemos entender este concepto como referente a lo que es expresado por una patología, sino simplemente como elementos psicológicos, fisiológicos y comportamentales que son fruto de la transición de unos hábitos a otros.

Aquí distinguiremos entre síntomas psicológicos, síntomas fisiológicos y síntomas comportamentales del síndrome post-vacacional.

Síntomas psicológicos

Entre los síntomas psicológicos más comunes encontramos los pensamientos de añoranza con respecto a lo que se ha vivido en el periodo vacacional, así como fases en las que se fantasea con volver allí o en las que se rememora lo sucedido para abstraerse del presente.

También destaca la presencia de la desesperanza acerca de lo que nos depara el aquí y el ahora (y los días por venir), con una visión sesgada sobre los esfuerzos que vamos a tener que realizar. Estas apreciaciones negativas son sobredimensionadas, y se dan porque quien sufre síndrome post-vacacional aún tiene como referencia básica lo que se ha experimentado durante las vacaciones.

Por otro lado, también es frecuente que aparezca la creencia de que uno mismo no va a ser capaz de hacer frente a todo el trabajo que hay por delante, de manera que en algunos casos se entra en un cierto estado de alarma.

Síntomas fisiológicos

En el síndrome post-vacacional es frecuente sentirse débil y a la vez ansioso, con los músculos que por defecto permanecen en un estado de tensión pero experimentando cierta pérdida de fuerza transitoria.

Esto tiene que ver muchas veces con el cambio brusco de hábitos de sueño y, en ciertos casos, también con el jet-lag, que puede llegar a solaparse con el síndrome post-vacacional.
Síntomas comportamentales

Entre los síntomas comportamentales que encontramos en las personas con síndrome post-vacacional figuran la pasividad y la procrastinación, derivados normalmente de la falta de energía o de la parálisis ante la idea de tener que hacer frente a demasiadas responsabilidades. Con el tiempo, los efectos de este fenómeno van agravándose, dado que van acumulándose tareas.

Causas

Hasta aquí ya se han ido intuyendo varias de las causas más importantes del síndrome post-vacacional. Veámoslas con más detalle en este apartado, teniendo en cuenta que como ocurre en cualquier fenómeno psicológico, en el síndrome post-vacacional no hay una sola causa ni se da siempre por las mismas causas.

1. Cambio de hábitos

El simple cambio de hábitos puede hacer que se desarrolle ansiedad y malestar por la situación presente, dado que hay que acostumbrarse (física y psicológicamente) a nuevas rutinas y a un nuevo ritmo de vida.

2. Problemas de sueño

Los problemas de sueño vinculados a la necesidad de ajustarse a las responsabilidades forman parte de las causas más frecuentes e influyentes por las que aparece el síndrome post-vacacional.

3. Mala gestión del tiempo

El empezar a trabajar de nuevo sin habernos preparado para ello puede causarnos problemas, como la incapacidad de hacer todo lo que deberíamos hacer (objetivos de trabajo en nuestro contexto profesional, responsabilidades del hogar en el contexto doméstico, etc.). Esto hace que se nos acumulen los problemas, lo cual a su vez refuerza y mantiene el síndrome post-vacacional.

¿Qué hacer?

La asistencia psicológica puede ayudar a combatir el síndrome post-vacacional, a partir de un programa de intervención terapéutica corta.

En estas sesiones, los psicólogos “entrenan” al paciente para que le resulte más fácil abrazar los nuevos hábitos de vida y que pueda adaptarse a esa rutina con normalidad.

Una vez se ha dado este paso, el día a día una vez pasadas las vacaciones suele ser vivido con normalidad, sin experimentar un especial malestar por no estar en una playa o en un hotel de montaña.

Nuestra Terapia Psicológica

Referencias bibliográficas:

● Dillner, Luisa (2013). How do you recover from jet lag? The Guardian.
● Nawijn, J., Marchand, M.A., Veenhoven, R., Vingerhoets, J. (2010). Vacationers Happier, but Most not Happier After a Holiday. 5(1): 35 – 47.

 

Los efectos psicológicos de la calor y el verano

Los efectos psicológicos del calor y el verano

El calor no solo es un fenómeno que notamos a través del bienestar o del malestar físico (dependiendo de si nos exponemos a él en exceso o en la justa medida). Además, se sabe que esta temperatura ligada al clima veraniego tiene un impacto en nuestra mente del que no siempre somos conscientes. A lo largo de este artículo veremos cuáles son los efectos psicológicos del calor y del verano, y para estar prevenidos y no preocuparnos solamente por el sudor y la posible incomodidad si las temperaturas son demasiado altas.

Los efectos psicológicos del calor

Este es un resumen de los diferentes modos en el que el calor, y más específicamente los periodos largos de calor como los que se dan típicamente en el verano, afecta a nuestra mente tanto cognitiva como emocionalmente. Por supuesto, no todo el mundo reacciona del mismo modo a los cambios de temperatura, así que lo que viene a continuación debe ser entendido como ideas generales acerca de fenómenos que ocurren a través de toda la población en general cuando el área en el que se vive queda sometida a una temporada calurosa.

1. Falta de concentración

Las dificultades para concentrarse son típicas cuando hace calor, y es uno de los aspectos psicológicos ligados a las altas temperaturas que se notan de una manera más clara, sobre todo en contextos laborales. Algo tan simple como trabajar en una oficina sin un buen sistema de aire acondicionado o sin ventiladores, además de generar malestar en los trabajadores, puede hacer que la productividad caiga.

2. Irritabilidad

La propensión a reaccionar a los estímulos desde una actitud de irritabilidad es otro de los efectos psicológicos del calor. Este fenómeno es común también en todas las situaciones en las que hay algún tipo de estímulo que causa malestar físico de manera constante durante un periodo relativamente largo (varios minutos u horas seguidas).

3. Ansiedad

Este factor puede ser considerado una consecuencia de los dos anteriores, de manera que también se vincula a la exposición al calor. Específicamente se da mucho durante el verano, en el ámbito profesional, dado que la gestión del malestar producido por el calor se suma a la necesidad de llegar a los objetivos laborales.

4. Cansancio

Pasado un rato tras la exposición al calor, surge el cansancio. En estas situaciones, la tendencia a reaccionar de manera excesiva a estímulos y a sentirse en un estado de alerta debido a la sensación de vulnerabilidad se ven sustituidas por el agotamiento, que es consecuencia de haberle exigido mucho a nuestro cuerpo.

Este agotamiento, como siempre, no es solo físico: también es psicológico, y se expresa a través de hechos como la desmotivación, la pasividad, la tendencia a dejarlo todo para mañana (procrastinación), e incluso el pesimismo y la desesperanza con respecto a las responsabilidades a las que hay que atender.

5. Dificultades para recordar

Como consecuencia del mismo desgaste físico que produce el agotamiento, el exceso de calor durante períodos largos produce dificultades para recordar, es decir, fallos transitorios de la memoria.

Este fenómeno no se debe a lesiones cerebrales, sino a cambios en la química del cerebro, que se adapta a las exigencias del entorno en tiempo real y, cuando falta energía, prioriza otras funciones más importantes que la evocación de información.

¿Qué hacer?

Si te interesa mitigar los efectos psicológicos negativos del calor del verano, sigue estos consejos

1. Acostúmbrate a tener localizadas áreas con sombra

En aquellos lugares al aire libre que suelas frecuentar, localiza deliberadamente varios lugares de la zona que ofrezcan sombra, y haz uso de ellos para las pausas para comer, los ratos en los que salgas a leer, etc.

2. Hidrátate bien

Aunque la temperatura no varíe, el estar más o menos hidratados influye mucho en la manera en la que nuestro cuerpo reacciona al calor. Asegúrate de llevar contigo una botella de agua para ir bebiendo de manera regular, para compensar la pérdida de líquido a través del sudor.

3. Usa ropa liviana y ancha

No solo basta con que el tejido sea fino: si quieres protegerte del calor excesivo, asegúrate de que tus prendas tienen al menos varias partes que quedan holgadas. De esta manera, el aire fluirá entre la ropa y la piel, haciendo que el impacto del calor sea menor.

4. Dúchate de manera diaria

Las duchas refrescan el cuerpo y aclaran la mente. Pero ojo, no te duches más de una vez al día de manera regular, dado que esto podría desgastar la capa externa de la piel.

Conclusión

Tal y como hemos visto, los efectos del calor van mucho más allá de lo físico, y se adentran en el ámbito de lo psicológico a través de aspectos cognitivos (como las dificultades para concentrarse y para recordar) y emocionales (como la irritabilidad). Por ello, debemos prestar atención a las señales que nos manda nuestro cuerpo para saber detectar esta clase de alteraciones cuando empiezan a manifestarse.

Nuestra Terapia Psicológica

Referencias bibliográficas:

Baldauf, D., Desimone, R. (2014). Neural mechanisms of object-based attention. Science. 344 (6182): 424 – 427.
Johnson, J. (2008). Somatosensation. Ámsterdam: Elsevier.
Linnell, K.J. y Caparos, S. (2011). Perceptual and Cognitive Load interact to Control the Spatial Focus of Attention. Journal of Experimental Psychology. 5. 37 (5): 1643 – 1648.
Nakamura, K. (2018). Thermoregulatory behavior and its central circuit mechanism-What thermosensory pathway drives it?. Clinical Calcium. 28 (1): 65 – 72.

Los beneficios psicológicos de practicar deporte

Los beneficios psicológicos de practicar deporte

El deporte es una de las prácticas humanas más antiguas. En muchas ocasiones, este fenómeno, que va más allá de la realización de ejercicio (algo que realizan involuntariamente hasta los animales no sociales), ha sido utilizado en rituales ligados a la religiosidad y a lo místico, y en otros casos ha ido vinculado a la creación de elementos culturales que cohesionen a toda la sociedad. Sin embargo, el deporte tiene efectos más allá de su impacto social: también nos aporta bienestar y ayudas para mantener un buen estilo de vida. En este artículo veremos cuáles son los beneficios psicológicos de practicar deporte, es decir, las ventajas que tiene y los beneficios psicológicos de practicar deporte y que no se limitan al mantenimiento de un buen estado físico.

¿Qué es el deporte?

Empecemos con una breve definición de lo que es el deporte. Se trata de un conjunto de actividad basada en reglas especificadas, que es capaz de aportar beneficios a nivel de condición física en quienes lo practican, y que tiene un cierto componente competitivo (aunque la actividad en sí se realice en solitario, sin competición en tiempo real).

A veces, el deporte se practica en equipos (como en el caso del fútbol), y en otras ocasiones se realiza en solitario (como en el caso del salto con pértiga).

Así pues, aunque el deporte conlleva la práctica del ejercicio, no todo el ejercicio es deporte.

Beneficios psicológicos del deporte
Este es un resumen de los principales beneficios psicológicos del deporte, aquellos que van más allá del mantenimiento de una buena musculatura, postura corporal y regulación de los niveles de grasa.

1. Refuerza la autoestima

La práctica del deporte es una manera muy recomendable de reforzar la autoestima, por varios motivos.

Por un lado, al basarse en un conjunto de reglas y plantear un objetivo claro, permite ver fácilmente el progreso que se realiza en una actividad que nos involucra a muchos niveles, tanto física como mentalmente.

Por el otro, al ir asociado a la mejora de la condición física, quien practica deporte se siente más preparado para abordar todo tipo de retos.

Todo esto tiene un impacto claro en el autoconcepto, es decir, el concepto que se tiene de uno mismo, y hace que nos animemos más a involucrarnos activamente en tareas que exigen un cierto esfuerzo y constancia.

2. Ayuda a gestionar la ansiedad

Practicar deporte es una buena manera de regular nuestros niveles de estrés y ansiedad cuando notamos que estos nos sobrepasan y empiezan a ser un problema.

Esto es así porque, por un lado, el deporte nos obliga a concentrarnos mucho en una meta inmediata, algo que tiene que ver con lo que hacemos en el aquí y el ahora, y de esa manera los pensamientos obsesivos y las preocupaciones que nos hostigan quedan apartadas a un segundo plano.

Por el otro, el simple hecho de ejercer nuestra musculatura y realizar un gasto de energía de manera no dañina para el cuerpo genera una especie de “reinicio” en nuestra mente, haciendo que los músculos sean usados para responder a tareas concretas y dejen de estar en un estado de tensión debido simplemente al estrés.

3. Nos protege de la depresión

La realización de deporte basado en ejercicio moderado suele ser una recomendación que los psicólogos dan a quienes experimentan síntomas depresivos o de la distimia. Este tipo de trastornos del estado de ánimo nos llevan a un estado de inactividad y pasividad, y por eso la constancia de la práctica del deporte ayuda a salir de esas dinámicas de vida sedentaria que están reforzando a esa alteración psicológica.

4. Favorece la vida social

El deporte nunca es la simple práctica del deporte: viene de la mano del desarrollo de una afición, o a veces incluso de una pasión. Esto nos vuelve más propensos a congeniar con quienes tienen intereses similares a nosotros, y por consiguiente nos expone más a los contextos en los que nos vemos involucrados en conversaciones estimulantes.

5. Ayuda a retrasar el deterioro cognitivo

Si bien los principales factores del deterioro cognitivo aún no son muy conocidos por la ciencia, se ha visto que la práctica regular de deporte es capaz de hacer que los síntomas de este desgaste mental (asociado a la pérdida de memoria y de la capacidad de concentrarse) se retrasen.

6. Ayuda a conciliar el sueño

Siempre y cuando el deporte se practique por la mañana, al mediodía o antes del atardecer, hacer deporte nos ayuda a dormirnos rápidamente. Pero cuidado; realizar ejercicio horas antes de irse a la cama tiene el efecto contrario, ya que para cuando intentemos dormir aún estaremos muy activados.

7. Nos ayuda a ser más productivos

La práctica de deporte nos ayuda a organizar mejor nuestro tiempo y a acostumbrarnos a abordar nuestras responsabilidades desde una mentalidad de planificación. A fin de cuentas, el deporte siempre se basa en reglas y nos exige esforzarnos en el aquí y el ahora, sin dejar las tareas para otro momento.

8. Contribuye a concentrarnos

Cuando hacemos deporte, nos estamos involucrando en una actividad que exige altos niveles de concentración. Lo que aprendamos acerca de esta gestión atencional mientras asumimos nuestro rol de deportistas también se trasladará a otros ámbitos de nuestra vida.

9. Nos ayuda a conocer nuestro cuerpo

Quien hace deporte tiene un mapa mental de su cuerpo mucho más rico que quien no se mueve demasiado. Esto implica saber qué movimientos pueden generar lesiones. Cómo podemos mantener el equilibrio en ciertas situaciones, cuál es nuestro límite de flexibilidad, de qué manera debemos levantar un objeto pesado, etc.

Nuestra Terapia Psicológica

Referencias bibliográficas:

Eassom, S. (1994). Critical Reflections on Olympic Ideology. Ontario: The Centre for Olympic Studies. pp. 120 – 123.
Jowett, S. (2014). Interdependence Theory and Coach-Athlete Relationships. En Eklund & Tenenbaum (Eds), Sage Encyclopedia of Sport and Exercise Psychology. Sage.
Lüschen, G. (1982). Deporte internacional e identidad nacional. Revista Internacional de Ciencias Sociales (Unesco) XXXIV (2): 209 – 222.
Moreau, D., y Conway, A. R. A. (2013). Cognitive enhancement: A comparative review of computerized and athletic training programs. International Review of Sport and Exercise Psychology, 6(1), 155 – 183.

Los 11 beneficios de la terapia psicológica online

Los 11 beneficios de la terapia psicológica online

La psicoterapia online es una realidad cada vez más instaurada en el ámbito de los servicios de atención a la salud mental y el bienestar psicológico. Este formato de intervención terapéutica tiene muchas ventajas, pero como durante décadas la única opción ha sido la visita presencial a la consulta del psicólogo, todavía hay gente que desconoce esta alternativa fundamentada en el uso de Internet y de las nuevas formas de conectividad. En este artículo veremos cuáles son los principales beneficios de la terapia psicológica online, y de qué manera podemos aprovechar sus potencialidades.

Los principales beneficios de la psicoterapia online

Estas son las ventajas y beneficios más importantes de la terapia psicológica online, algunas de las cuales incluso pueden hacer que personas que antes no se lo podían permitir por diversos motivos puedan recibir asistencia psicológico y tratamiento para sus problemas psicológicos.

1. Nos da más tiempo para otras cosas

Tener un hueco en la agenda para ir al psicólogo no solo implica estar ocupados el tiempo de la sesión: también hay que tener previsto el tiempo del desplazamiento en la ida y en la vuelta. La terapia psicológica online ayuda a que dispongamos de más tiempo, porque no hace falta desplazarse para ir al centro de psicología o al gabinete correspondiente.

2. Aporta más flexibilidad horaria

Otro de los beneficios de la psicoterapia online es que no solo dispondremos de más tiempo: además, el tiempo dedicado a la terapia puede encajar mejor en nuestros horarios. ¿El motivo? Allá donde tengamos conexión a Internet podremos realizar la sesión con el psicólogo.

3. Ofrece más anonimato

Asistir a sesiones de psicoterapia, pero como durante décadas los pacientes vinculados al ámbito de la psicología clínica y a la psiquiatría han sido injustamente estigmatizados, todavía hay quien prefiere mantener este hecho en la discreción, más allá de si es racional o no ocultar a los demás que se va al psicólogo.

Acudir presencialmente al psicólogo es algo que ya de por sí proporciona bastante anonimato, pero en el caso de la terapia online resulta especialmente complicado que otros averigüen que se va al psicólogo. Además, se utilizan sistemas seguros para garantizar que la información no queda filtrada digitalmente.

4. Mejora la capacidad de seguimiento del tratamiento

Otra de las ventajas de la terapia online es que puede combinarse con la modalidad presencial si, por ejemplo, estamos una semana fuera de la ciudad en la que residimos. Es decir, facilita la continuidad del tratamiento, lo cual es muy importante para lograr los objetivos y refuerza nuestro compromiso con ese proceso de mejoría.

5. No hay límites geográficos

La distancia entre uno mismo y el psicólogo o el equipo de psicólogos que creemos que se adapta mejor a nosotros deja de ser un problema por el que preocuparse. En la psicoterapia online, da igual si entre nosotros y el profesional hay 10 minutos a pie o 8 horas en coche. Por eso, como clientes expande nuestras posibilidades a la hora de seleccionar a los profesionales.

6. Puede ayudar a ahorrar

Al no requerir tantos recursos materiales ni un modelo de recepción de pacientes en el gabinete o en el centro de psicología, la psicoterapia online puede servir para abaratar costes, por lo que los equipos de profesionales son capaces de bajar los precios.

7. Ofrece un entorno de confianza

Hay pacientes para los que el simple hecho de expresar sus problemas y contar aspectos personales de sus vidas les resulta un problema, especialmente si sienten que están en un lugar en el que no conocen. La terapia psicológica online permite asistir a las sesiones con el psicólogo en un entorno que nos resulta familiar: nuestra propia casa.

8. Es más accesible a las personas con movilidad reducida

Por supuesto, la propia naturaleza de la psicoterapia online hace que sea más accesible para personas con discapacidades motrices, o a gente mayor a la que moverse le cuesta demasiado. Democratiza el acceso a esta clase de servicios terapéuticos.

9. Ofrece la misma eficacia que la terapia presencial

El hecho de que la psicoterapia online se realice a través de dispositivos electrónicos no conlleva un desgaste para su eficacia, pues es la misma que la de la terapia presencial (salvo en ciertos tratamientos en los que se necesita hacer uso de tecnologías que solo están disponibles en el centro de psicología).

10. Se beneficia de los recursos digitales

En la psicoterapia online tanto el profesional como el paciente tienen a mano todas las posibilidades que ofrece Internet y los dispositivos electrónicos: la opción de mandar imágenes, grabaciones, enlaces, etc.

11. Va de la mano de otras soluciones tecnológicas

La terapia online predispone a los pacientes a hacer uso de ciertas aplicaciones muy útiles en el día a día para cumplir los objetivos del tratamiento e ir elaborando autorregistros. Estos programas incluyen grabaciones de sonido a usar para llevar a cabo técnicas de relajación, apuntes con autoinstrucciones, registros en los que indicar nuestro nivel de ansiedad, etc. Algunas de estas herramientas nos ayudan en el momento, mientras que otras son una fuente de información para el equipo de psicólogos que van haciendo el seguimiento de nuestro vaso como pacientes.

Nuestra Terapia Online

Referencias bibliográficas:

Derrig-Palumbo, K., y Zeine, F. (2005). Online Therapy: A Therapist’s Guide to Expanding Your Practice.
Skinner, Ardiran; Zack, Jason (2004). Counseling and the Internet. American Behavioral Scientist. 48 (4): 434 – 446.
Soto-Pérez, F., Franco, M., Monardes, C., y Jiménez, F. (2010). Internet y psicología clínica: revisión de las ciber-terapias. Revista de psicopatología y psicología clínica, 15(1), 19 – 37.

que hacer si mi hijo pasa demasiado tiempo al movil

¿Qué hacer si mi hijo tiene adicción al teléfono móvil?

La adicción al Smartphone es un fenómeno relativamente nuevo pero que ha llegado a extenderse con relativa rapidez. Se da sobre todo en personas jóvenes, el perfil que utiliza estos dispositivos electrónicos con más frecuencia, y sus efectos negativos van desde el desgaste de los vínculos emocionales significativos hasta el deterioro del estado de salud debido a los malos hábitos que genera. En este artículo intentaremos dar una respuesta a una de las preocupaciones más frecuentes de los padres y madres de estos jóvenes: ¿qué hacer si mi hijo tiene adicción al teléfono móvil? Veámoslo. Pero antes, debemos tener claro qué es exactamente presentar adicción al móvil.

¿Qué es la adicción al móvil?

Por adicción al teléfono móvil entendemos un fenómeno psicológico basado en un estado de dependencia hacia el uso constante de estos dispositivos.

No se trata de una adicción química en la que el organismo desarrolle dependencia a ciertas moléculas, como es el caso de la adicción a la heroína, sino que en este caso todo se origina exclusivamente por un patrón de comportamiento aprendido y que hace que se asocie un estado de bienestar al manejo de estos aparatos, y una sensación de intenso malestar al no usarlo durante muchos minutos.

La adicción al teléfono móvil no es un trastorno mental que esté presente en los manuales diagnósticos utilizados hoy en día en psiquiatría y psicología clínica, aunque es posible que aparezca en las nuevas ediciones que están por llegar.

Síntomas

Los síntomas más frecuentes de la adicción al teléfono móvil son los siguientes:

  • Irritabilidad elevada.
  • Dificultades de concentración cuando no se está consultando el móvil.
  • Ansiedad y malestar cuando se ha estado varios minutos sin usar el móvil.
  • Poca motivación para involucrarse en conversaciones.
  • Uso del móvil antes de irse a dormir, hasta altas horas de la noche.

Mi hijo tiene adicción al teléfono móvil: ¿qué puedo hacer?

En caso de que un hijo o familiar cercano de corta edad sufra esta alteración psicológica, sigue estos consejos para ayudarle.

1. Acudid al psicólogo

Este es el primer paso, y el más importante. La adicción al teléfono móvil es un problema lo suficientemente serio como para tratarlo mediante asistencia profesional gracias a la ayuda de psicólogos especializados en psicoterapia. De esta forma, además de interiorizar todas las técnicas psicológicas para ir “desaprendiendo” la adicción, se crean las condiciones necesarias para intervenir en el problema de manera continua y aspirando constantemente a llegar a nuevas metas de mejoría.

Así, los consejos que seguiremos viendo a partir de ahora deben ser entendidos como recomendaciones que van en paralelo a la psicoterapia, para seguir progresando entre sesión y sesión con el psicólogo.

2. Apostad por el reloj de pulsera

Para ver la hora, nada como consultar el reloj de pulsera. Esto debilitará más la tentación de consultar el Smartphone para saber qué hora es y que a partir de ahí la persona adicta al móvil se quede “enganchada” otra vez.

3. Desactivad perfiles en redes sociales

Parte de lo que mantiene la adicción al teléfono móvil suele ser el fenómeno conocido como nomofobia, el miedo a perderse cosas que pasan en Internet en general y en las redes sociales en particular.

Para evitar la tentación de utilizar el tiempo libre en navegar por las redes sociales sin buscar nada en concreto, acordad desactivar durante un tiempo sus perfiles en todas o casi todas las redes sociales en las que esté.

Teniendo en cuenta que actualmente los jóvenes se comunican mucho por estos medios e incluso quedan para salir a través de ellos, dependiendo del caso puede ser conveniente mantener activo uno de estos perfiles.

4. Haz que se sienta respaldado o respaldada

Intenta que tu hijo o hija sienta tu apoyo, y que no crea que actúas como un policía constantemente para empezar regañinas si incumple alguna vez los horarios de uso del móvil.

Es mucho más importante mostrar alegría y admiración ante sus progresos que mostrar decepción cuando no llega a los objetivos. De esta manera, tendrá más motivación para ir mejorando, mientras que si da por supuesto que tienes una mala imagen de lo que hace probablemente dará la batalla por perdida.

5. Cread unos horarios rígidos de uso del móvil

Es muy importantedeterminar exactamente en qué momento se puede consultar el móvil, para que poco a poco estos periodos vayan espaciándose y acortándose más. Para ello, cread unas tablas con los horarios en los que conste una marca en las “ventanas de tiempo” en las que  se puede usar este aparato, y colgadlos por varias partes de la casa.

Esta medida debe ser realizada coordinándoos con el psicólogo, ya que las características de este horario dependerán de la fase de recuperación en la que esté tu hijo o hija.

6. Planead las comidas familiares

Las comidas en familia son uno de los contextos más propicios para sustituir el uso del teléfono móvil por momentos relacionales y significativos para todos. Al principio es duro debido al malestar y la frustración producida por el hecho de no poder usar el teléfono móvil, pero si se consigue generar una dinámica de conversaciones estimulantes, ese malestar pasa a segundo plano.

7. Haced el teléfono móvil menos atractivo

Existen muchos trucos para convertir el Smartphone en un producto menos atrayente, con menos capacidad para hacer que estemos mucho tiempo usándolo.

Por ejemplo, y siempre con el consentimiento de tu hijo o hija, quitadle el sonido (aunque esto implicará que no pueda ser usado para recibir llamadas), modificad la interfaz para que quede todo en blanco y negro, o incluso ponedle una carcasa que resulte muy desagradable o avergonzante, de manera que no se quiera sacarlo del bolsillo durante mucho tiempo.

Nuestra Terapia para Adolescentes

Referencias bibliográficas:

Bragazzi, N.L. y Puenete, G.D. (2014). A proposal for including nomophobia in the new DSM-V. Psychology Research and Behavior Management 7. 155 – 160.
Davey, S., Davey, A. (2014). Assessment of Smartphone Addiction in Indian Adolescents: A Mixed Method Study by Systematic-review and Meta-analysis Approach. International Journal of Preventive Medicine; 5(12), pp. 1500 – 1511.
Jonathan K. J. (1998). Internet Addiction on Campus: The Vulnerability of College Students. CyberPsychology & Behavior. 1(1).

¿Es efectiva la psicoterapia online?

¿Cómo funciona exactamente la psicoterapia online?

Cada vez son más quienes optan por hacer de la psicoterapia online su manera habitual de asistir al psicólogo. Y es que las ventajas de este formato de asistencia psicológica facilitan bastante el acceso a los profesionales de la terapia psicológica. Sin embargo, muchas de las personas que podrían beneficiarse de este formato de terapia no saben cómo funciona o directamente desconocen su existencia, debido a que hasta hace no tanto la única opción posible era acudir a la consulta del profesional y realizar allí las sesiones. Por eso, aquí repasaremos las principales ideas acerca de cómo funciona la terapia online, y resolveremos las dudas más frecuentes acerca de esta clase de servicios fundamentados en la conectividad entre dispositivos electrónicos.

¿Qué es la terapia psicológica online?

Uno de los aspectos positivos de la psicoterapia online es que su nombre describe perfectamente lo que es: consiste, simplemente, en terapia psicológica en línea, es decir, a través de sistemas de conexión entre aparatos electrónicos de tipo digital.

A la práctica, normalmente esta conexión se realiza a través de internet, mediante ordenadores portátiles, tablets y dispositivos similares. Si se conecta a Internet y tiene una buena pantalla, probablemente nos servirá para realizar terapia online (siempre que el entorno en el que estamos lo permita, claro).

Así, técnicamente la única diferencia entre la psicoterapia online y la psicoterapia presencial es el medio en el que tiene lugar. En un caso este medio es un sistema de conexión digital, y en otro el medio es un espacio común en el que psicólogos y pacientes están juntos físicamente.

¿Cómo funciona la psicoterapia online?

Veamos ahora los aspectos fundamentales de la psicoterapia online, y cómo se hace para utilizar esta clase de servicios como cientes.

1. ¿Cómo pedir una primera sesión de terapia online?

De la misma manera en la que se solicita una sesión de terapia presencial.

Si quieres ir a lo sencillo, simplemente contacta con nosotros para solicitar una terapia online. Piensa que por mucho que sea psicoterapia a través de Internet, hay que planificar esa primera sesión y encontrar un horario que vaya bien a ambas partes: no es simplemente pulsar un botón y pasar a ser paciente automáticamente.

Una vez se ha dado este primer paso, el propio equipo de profesionales te orientará para saber qué hacer en ese caso específico, teniendo en cuenta tus necesidades y tu disponibilidad.

2. ¿Debo hacer algo para que mis datos no se filtren?

No hace falta que como clientes hagan algo para evitar que la información se filtra a trasvés del intercambio de datos entre los dispositivos electrónicos. Los psicólogos ya eligen canales seguros, y además se someten a normativas de protección de datos.

3. ¿Qué dispositivos electrónicos necesito?

Cualquier ordenador, ordenador portátil, Tablet o Smartphone de pantalla lo suficientemente grande serán probablemente dispositivos adecuados para recurrir a la terapia psicológica online, siempre que hayan sido fabricados en los últimos años y tengan conexión a Internet. Este servicio no requiere una potencia de procesamiento especialmente alta por parte de estos aparatos.

Por otro lado, si tu ordenador no tiene cámara, siempre puedes comprar una webcam aparte y conectara a tu equipo. El proceso de instalación es muy sencillo y viene indicado en las instrucciones del producto.

4. ¿Dónde conectarse?

Lo ideal es permanecer en un lugar tranquilo y silencioso y que nos ofrezca privacidad a la hora de realizar las sesiones de psicoterapia online. De esta manera será más fácil concentrarse y no sentirse nervioso a la hora de hablar de temas personales o de rememorar vivencias que nos hacen sentir incómodos.

Además, claro, el sitio que elijas para hacer la terapia debe contar con conexión a la red, ya sea por cable o de manera inalámbrica.

5. ¿Qué opciones hay?

Existen diferentes maneras de realizar psicoterapia online, pero la principal y más usada es la que se basa en la videollamada, en la que psicólogo y paciente pueden ver y escuchar al otro en tiempo real. Además de esta opción, existe la posibilidad de los mensajes y las llamadas sin imagen captada por la webcam, aunque se suele considerar que este formato es auxiliar y acompaña al de tipo videollamada.

6. ¿Quién me atenderá?

Los profesionales capacitados para realizar psicoterapia online están también capacitados para llevar a cabo terapia presencial. Se trata de psicólogos que simplemente trabajan con la opción online porque algunos clientes la prefieren, no porque el servicio ofrecido sea esencialmente diferente.

7. ¿Se puede combinar con la terapia presencial?

No hay nada que impida que un cliente vara realizando sus progresos combinando la terapia online y la terapia presencial, pero, a la práctica, en cada caso individual esto dependerá de la disponibilidad de los psicólogos. A fin de cuentas, la terapia presencial requiere de algo más de medios materiales que la terapia online.

¿Cuáles son las ventajas de este tipo de intervención psicológica?

Estas son algunas de las ventajas que la psicoterapia online ofrece a sus usuarios:

  • Proporciona mayor capacidad para incluirla en tu horario.
  • No requiere desplazamientos.
  • Puede ser realizada en un entorno que te resulta familiar: tu casa.
  • Ofrece ventajas económicas.

Si te interesa conocer más beneficios de este formato de intervención terapéutica, puedes visitar este artículo:  Los 11 beneficios de la terapia psicológica online

Nuestra Terapia Online

Referencias bibliográficas:

Change, P.M. (2011). Effectiveness of cybertherapy in mental health: a critical appraisal. Stud Health Technol Inform 167: 3 – 8.
Cohen, G.E.; Kerr, B.A. (1998). Computer-mediated counseling: An empirical study of a new mental health treatment. Computers in Human Services 15: 13 – 26.

psicologo madrid

Los problemas más comunes en las relaciones de pareja

Como en todos los ámbitos de la vida, las relaciones amorosas no solo se caracterizan por los momentos de alegría; también hay espacio para el conflicto y para todas las emociones relacionadas con el aislamiento y la hostilidad. A lo largo de este artículo veremos cuáles son los problemas más comunes en las relaciones de pareja, situaciones en las que o bien existe resentimiento y enfado por parte de uno o ambos miembros de la pareja, o bien la mala gestión de las expectativas, de la convivencia o de la comunicación desgastan el vínculo amoroso.

Los problemas más frecuentes en las relaciones de pareja

Al contrario de lo que se suele pensar, los problemas más comunes en las relaciones de pareja no solo tienen que ver con las discusiones y los estallidos de ira. A veces, se manifiestan de una manera mucho más sutil y complicada de detectar, a través de hábitos que incluso pueden ser asumidos como algo natural, quedando normalizados.

Como el primer paso antes de poner solución a estas situaciones es reconocer los síntomas de que algo no va bien en la relación, en estas líneas encontrarás un resumen de los problemas en las relaciones de pareja que acostumbran a manifestarse de una manera más frecuente en las sesiones de terapia de pareja.

Así pues, pasemos a ver cuáles son esos principales motivos por los que pueden surgir problemas en una relación de pareja.

1. Celos

Los celos pueden ser uno de los principales motivos de desconfianza y mala comunicación dentro de una relación de pareja, y en ocasiones incluso propician que no se respete la privacidad del otro, algo que sería grave incluso si no existiese un vínculo afectivo fuerte con esa persona.

Además, es muy frecuente que los celos solo sean experimentados por uno de los miembros de la pareja, algo que puede generar sensación de aislamiento y falta de intimidad en la relación, si bien cuando ambas personas son celosas la situación es aún peor.

Normalmente, los celos tienen que ver con los problemas de autoestima y con una serie de creencias disfuncionales acerca de cómo funcionan las relaciones de pareja, las cuales pueden generar otros problemas más allá de este.

2. Comunicación pasivo-agresiva y uso de la culpabilidad

Este problema tiene que ver con una fórmula de comunicación disfuncional, en la que una persona deja implícito que la otra tiene motivos para sentirse culpable, pero sin llegar a explicar del todo por qué. De esta manera, ante la ambigüedad y falta de comunicación, la otra persona siente que efectivamente ha hecho algo mal, y se siente culpable sin saber muy bien qué es exactamente el comportamiento que debería corregir.

Además, como este estilo de gestión del conflicto evita tratar el tema de fondo que ha llevado a uno de los miembros de la pareja a estar enfadada, es fácil que nunca se creen las situaciones de comunicación necesarias para evitar que los conflictos sigan produciéndose.

3. Falta de tiempo juntos

Este es uno de los problemas más frecuentes en las relaciones de pareja, y puede adoptar diferentes formas. Por ejemplo, en ciertos casos la falta de tiempo juntos puede consistir en los problemas de conciliación familiar y el exceso de responsabilidades, mientras que en otros se pasa mucho tiempo libre juntos, pero en estos ratos no hay una comunicación significativa y parece que la relación se estanca, como si produjese aburrimiento.

4. Incompatibilidades en la manera de vivir la sexualidad

La sexualidad es otro de los focos importantes de problemas de pareja, y presenta varias particularidades que pueden hacer que ni siquiera se intente arreglar esta clase de malestar.

Por un lado, el sexo es frecuentemente un tema tabú incluso entre quienes son pareja, y por el otro, existe el miedo a exponer las propias vulnerabilidades (o, al menos, aquello que es percibido como una vulnerabilidad de uno mismo) o a hacer que la otra persona se sienta mal.

Varios de los problemas más comunes relacionados con esto son la diferencia entre la libido de una persona y la libido de la otra, la falta de conocimiento sobre lo que le gusta al otro, y el miedo a decir lo que nos gusta a nosotros.

Las discordancias en cuanto a gustos y preferencias en las relaciones íntimas de esta clase pueden tener efectos más allá del dormitorio, expresándose incluso en momentos de conversación en público, en la manera de relacionarse con el otro en cualquier contexto, etc.

5. Falta de un proyecto de vida en común

Las parejas que solo se centran en experimentar el aquí y el ahora suelen sufrir este tipo de problemas tarde o temprano. Se trata de la ausencia de un plan para vivir juntos a largo plazo, algo que genera incertidumbre y discusiones al ver que la otra persona daba por sentado un proyecto de vida que nosotros siempre hemos rechazado, a causa de no haberlo hablado antes.

6. Problemas de convivencia y reparto de responsabilidades

Más allá del amor, los pequeños detalles de la convivencia en el día a día tienen una gran importancia. En este sentido, otro de los problemas de pareja más comunes son las discusiones sobre la asignación de tareas que tienen que ver con el mantenimiento del hogar o con la crianza y cuidado de los hijos, si es que se es padre o madre.

¿Son los malos tratos un problema de pareja?

Los malos tratos y todo lo que llevan asociados, como la violencia física y verbal, solo pueden ser considerados un problema de pareja en el sentido de que se producen en ese ámbito.

Sin embargo, a diferencia de los que hemos visto hasta ahora, en el caso del maltrato el problema no son los daños producidos al vínculo amoroso en sí, sino los daños producidos en la víctima. Por eso, cuando se da este fenómeno, el objetivo para solucionar la situación pasa necesariamente por terminar con la relación.

¿Qué hacer para solucionar esto?

Ahora ya hemos visto un desglose de los problemas más comunes que afectan a la vida en común de matrimonios y personas que mantienen una relación de noviazgo, pero falta ver lo más importante: qué hacer al respecto para que el amor no se vea dañado por este desgaste? Veamos algunas ideas clave.

1. Comprometerse a dialogar en caso de conflicto

Es importante que, en un momento en el que no se está discutiendo, ambas personas involucradas en la relación se comprometan a seguir un protocolo de diálogo en los momentos en los que surge una discusión acalorada. Es decir, concretar un plan de acción cuando esto ocurra, una serie de acciones en cooperación que tenga como único objetivo crear un contexto de comunicación y crítica constructiva donde antes solo había reproches y acusaciones.

Por ejemplo, uno de estos protocolos puede ser dejar pasar unos minutos para que se calmen los ánimos, y luego sentarse y respetar a rajatabla los turnos de palabra, expresándose de la manera más neutral posible y sin usar acusaciones.

2. Acordar pasar más tiempo juntos

No se trata solo de estar cerca del otro, sino de pasar tiempo de calidad juntos. Muchas veces, los problemas de comunicación se resuelven al involucrarnos en situaciones agradables en las que la intimidad facilita la expresión de emociones y de opiniones.

3. Dejar claros los objetivos de cada uno

Esto es fundamental para resolver uno de los problemas más comunes en las relaciones amorosas de pareja: la discordancia entre las expectativas de uno y otro. Concretar qué es lo que esperamos de la relación y del otro, y qué es lo que uno mismo puede aportar, es necesario para crear planes de futuro que consoliden una relación a largo plazo.

4. Acudir a terapia de pareja

Muchas veces, es demasiado difícil resolver los problemas de pareja sin contar con ayuda profesional. Asistir a sesiones de terapia de pareja no solo supone contar con un espacio de comunicación honesta en el que es posible expresarse sin estar constantemente a la defensiva; además, los psicólogos que ofrecen este servicio especializado ayudan a desarrollar habilidades comunicativas y de gestión de las emociones muy útiles, y cuyo impacto se nota tanto en la vida amorosa como más allá de esta.

Nuestra Terapia de Pareja

Referencias bibliográficas:

Christensen, A., Atkins, D.C., Yi, J., Baucom, D.H. y George, W.H. (2006). Couple and individual adjustment for 2 years following a randomized clinical trial comparing traditional versus integrative behavioral couple therapy.J Consult Clin Psychol. 74(6):1180 – 1191.
Sternberg, J. (1997). “Satisfaction in close relationships”, Guilford Press.

adiccion a los videojuegos

Adicción a los videojuegos: síntomas, causas y tratamientos

El mundo de las adicciones va mucho más allá del abuso de sustancias adictivas como el alcohol o la heroína. También es posible desarrollar adicciones comportamentales, que tienen que ver con realizar ciertas acciones en un contexto determinado. En este artículo veremos en qué consiste uno de estos procesos de dependencia, la adicción a los videojuegos, y de qué manera puede llegar a afectar a la calidad de vida de quienes la sufren.

¿Qué es la adicción a los videojuegos?

La adicción a los videojuegos es un patrón de comportamiento y de pensamiento por el que la calidad de vida y la autonomía de la persona se ve limitada por la necesidad de dedicar mucho tiempo a jugar a estas formas de ocio electrónico. Normalmente, esta dependencia no solo se plasma en el hecho de tener unas ganas intensas de iniciar una partida en cualquier momento, sino que también hay problemas para dar la partida por terminada.

Se trata de un problema que la Organización Mundial de la Salud reconoce como trastorno psicológico y que quedará concretado en la CIE-11 (Clasificación Internacional de Enfermedades), documento clasificador de afecciones cuya nueva edición la OMS publicará en 2022. Su nombre oficial será “Trastorno por videojuegos”.

Por otro lado, todas aquellas situaciones que interrumpen o postergan la sesión de juego con la videoconsola, con el ordenador o con el dispositivo electrónico en el que se pueda jugar, generan una intensa irritabilidad y frustración en la persona, que puede generar aislamiento, incomunicación e incluso peleas.

Diferentes estrategias para “enganchar” al jugador

Hay que tener en cuenta que el patrón con el que aparecen las conductas adictivas depende del tipo de mecánicas jugables del videojuego que se esté usando.

En algunos de estos juegos, por ejemplo, la partida se reinicia automáticamente en cuestión de un par de segundos tras haber perdido una partida, con lo que costará más dejar de jugar.

En otros, el principal factor adictivo son los mini-juegos de azar incorporados en el juego, tal y como pasa con algunos títulos en el que pueden tocarnos al azar piezas de vestuario para nuestro personaje principal, alimentando una dinámica de coleccionismo que consume mucho tiempo. Esto último, a veces, ha llegado a monetizarse por separado, haciendo que cada intento de que nos toquen objetos que no teníamos cueste dinero real, y de hecho ha llevado a juicio a algunos desarrolladores de videojuegos.

Síntomas

Estos son los principales síntomas de la adicción a los videojuegos que los psicólogos se encuentran en consulta.

Hay que tener en cuenta que el listado oficial de síntomas vinculados al Trastorno por videojuegos creado por la OMS aún no está disponible, así que no es este, y por otro lado no hace falta presentar todos estos síntomas para tener un problema de adicción a los videojuegos, del mismo modo en que la presencia de uno solo no implica que alguien tenga este tipo de relación de dependencia con el ocio electrónico.

Dicho esto, veamos cuáles son los síntomas, a modo de criterios orientativos.

  • Pensamientos constantes sobre el videojuego, fantaseando con partidas o recordando las ya jugadas.
  • Falta de comunicación, consecuencia del aislamiento físico y de la tendencia a fantasear.
  • Tendencia a jugar diariamente a videojuegos durante muchas horas, eclipsando otras formas de ocio.
  • Impaciencia por volver a jugar, tendencia a acortar conversaciones para volver a la pantalla.
  • En niños o niñas, berrinches y pataletas si la partida termina al margen de su voluntad.
  • En adultos, estallidos de ira si la partida termina al margen de su voluntad.
  • Desatención de las relaciones sociales, de las responsabilidades y del cuidado personal.

 

Causas

Como ocurre con todos los trastornos psicológicos, no existe una sola causa que genere adicción a los videojuegos, sino que hay muchas combinándose entre sí. Es en terapia donde corresponde examinar cada caso concreto y determinar qué situaciones y contextos han estado alimentando este proceso adictivo.

Sin embargo, varias de las posibles causas de la adicción a los videojuegos son las siguientes.

  • Hábitos de vida solitarios, falta de otros estímulos.
  • Problemas en casa o en la escuela, que favorecen la búsqueda de escapismo e inmersión en mundos imaginarios.
  • Propensiones genéticas a las dinámicas adictivas.
  • Existencia de un único círculo social de amigos, con los videojuegos como principal forma de entretenimiento.
  • Participación en entornos competitivos (sobre todo en videojuegos con multijugador online).

Tratamientos

Lo más recomendable para tratar casos de adicciones conductuales es contar con la ayuda de profesionales de la terapia cognitivo-conductual. Este tipo de intervención psicológica se centra en ayudar a la persona a controlar sus acciones y pensamientos, para conseguir en esta caso que no se dirijan hacia el abuso de las partidas de videojuegos.

Así, los psicólogos utilizan técnicas como la reestructuración cognitiva, para que los pacientes se cuestionen creencias que mantienen la dependencia hacia los videojuegos, trabajan para mejorar la autoestima y la confianza en uno mismo para no dar por perdida la posibilidad de adoptar un estilo de vida más sano, ayudan a que los pacientes se estructuren su día a día manteniéndose lejos de los videojuegos, crean un sistema de incentivos para ir viendo los progresos realizados, etc.

Del mismo modo, en psicoterapia contra la adicción a los videojuegos se entrena a los pacientes para que aprendan otras formas de relacionarse con su entorno; manteniéndose lejos de los videojuegos (al menos durante el proceso de recuperación), encontrando nuevas aficiones satisfactorias y significativas, socializando más y con otros entornos que no estén ligados necesariamente a las partidas constantes, etc.

Nuestra Terapia Psicológica

Referencias bibliográficas:

Marco, C. y Cholis, M. (2013). Tratamiento cognitivo-conductual en un caso de adicción a Internet y videojuegos. International Journal of Psychology and Psychological Therapy, 13, 125 – 141.
Miller, P. (2013). Principles of Addiction: Comprehensive Addictive Behaviors and Disorders, Volume 1. Academic Press. pp. 819–825.
Van Rooij, A.J.; Schoenmakers, T.M.; Vermulst, A.A.; Van den Eijnden, R.J.; Van de Mheen, D. (2010). “Online video game addiction: identification of addicted adolescent gamers”. Addiction. 106 (1): 205 – 212.

Ir arriba
Abrir chat