Terapia Logopeda

Un logopeda es un especialista que se dedica al estudio, evaluación, diagnóstico y tratamiento de alteraciones del habla y del lenguaje.

Su enfoque pretende corregir los trastornos de lenguaje y audición en todos sus procesos, incluyendo la comprensión y expresión escrita, así como la comunicación no verbal.

De esta manera el logopeda logra emprender un camino guía, que no sólo resolverá la dificultad principal, sino también la base de un aprendizaje para relacionarse con los demás de una manera más eficaz, favoreciendo así un desarrollo pleno y feliz.

20 trastornos que requieren la intervención de un logopeda

trastornos que requieren la intervención de un logopeda

¿Cuándo podemos saber que ha llegado el momento de recurrir a los servicios de un logopeda? Darle una respuesta a esta pregunta pasa por comprender qué tipo de problemas son tratados desde la logopedia, es decir los trastornos que requieren la intervención de un logopeda. Veámoslo a lo largo de este artículo.

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¿Qué es la logopedia?

Empecemos por lo más básico: ¿qué entendemos por logopedia? Se trata de la disciplina que se encarga de intervenir en casos en los que hay alteraciones del lenguaje y la comunicación en general, ya sea en el habla, la lectoescritura, la comprensión o el lenguaje no verbal y la entonación de la voz, para dar tratamiento a estos problemas.

Por otro lado, la logopedia se sirve de técnicas vinculadas a las ciencias de la educación y de la conducta, de manera que los logopedas no realizan intervenciones médicas sino de reeducación y entrenamiento en habilidades concretas.

Trastornos en los que se requiere la intervención de un logopeda

La principal herramienta de trabajo de los logopedas es la terapia del lenguaje. Estos planes de intervención desde la logopedia parten de un diagnóstico de los problemas por los que está pasando la persona a la hora de hacer uso del lenguaje, y para ello se tiene en cuenta la edad del paciente, para saber en qué fase de desarrollo debería estar su capacidad de comunicarse.

Dicho esto, veamos cuáles son los trastornos del lenguaje en los que deben intervenir los logopedas para mejorar las habilidades de comunicación de niños o adultos.

 

1. Disfonía

La disfonía es un concepto amplio que engloba diferentes alteraciones en las cualidades de la voz. Puede ser muy ronca o demasiado grave, debido a problemas en la laringe o las cuerdas vocales, a veces debido a malos patrones de habla o debido a sobreesfuerzos.

2. Disartria

Este trastorno se caracteriza por la presencia de dificultades para coordinar o activar los músculos del habla necesarios para pronunciar palabras o frases. Normalmente se expresa mediante la presencia de balbuceo o habla muy enlentecida.

Las causas de esta alteración pueden ser muy diversas, desde enfermedades que deterioran los nervios que controlan ciertos músculos, hasta la parálisis cerebral; sin embargo, no debe ser confundida con otros trastornos que también afectan a la pronunciación y que veremos más adelante.

3. Dislalia

La dislalia es un trastorno del habla que se expresa a través de las dificultades para pronunciar ciertos fonemas o grupos de fonemas.

A diferencia de la disartria, lo normal es que la dislalia no tenga causas en enfermedades neurológicas, y no afecta a cada momento del proceso del habla, sino solo a algunos fonemas.

Además, los síntomas típicos de la dislalia forman parte del desarrollo normal del habla durante la primera infancia. El problema surge cuando estos problemas de pronunciación perduran más allá de los 4 años de edad; en esos casos, se trata de un trastorno en el que se necesita la ayuda de un logopeda.

4. Disfemia

La disfemia o tartamudez es otro trastorno del habla en el que la fluidez del habla se ve interrumpida por pausas bruscas y repeticiones de fonemas.

En algunos casos es una alteración con causas en daños en el cerebro, y en otros se debe a anomalías en el proceso de aprender a comunicarse; en este último caso, la disfemia acostumbra a no expresarse al cantar, solo al hablar (sobre todo cuando es de manera improvisada).

Si la causa no es neurológica y surge en la niñez, es importante acudir cuanto antes al logopeda para que el trastorno no se cronifique.

5. Glosolalia

La glosolalia es la inclusión involuntaria de palabras inventadas en el habla, sin necesidad de que existan problemas en la pronunciación de los fonemas. Acostumbra a formar parte de los efectos de trastornos neurológicos o psiquiátricos.

6. Hiperlexia

La hiperlexia es un fenómeno que aparece durante la infancia, y consiste en el desarrollo precoz de la capacidad de leer de manera rápida.

Muchas veces forma parte de la manifestación de los Trastornos del Espectro Autista, pero incluso aunque no vaya acompañada de ninguna aparente desventaja en algún otro ámbito del desarrollo del lenguaje, es recomendable acudir a servicios de logopedia para explorar el caso y poder adaptar la educación del niño o niña a sus capacidades, tanto en casa como en la escuela.

7. Disortografía

Entendemos por disortografía un conjunto de dificultades a la hora de escribir siguiendo las normas ortográficas, las cuales deberían haber sido dominadas y aprendidas por la persona, teniendo en cuenta su edad.

Este trastorno puede tener muchas causas, y no puede descartarse que un entorno de educación inadecuado sea el principal motivo de que surja.

8. Disgrafia

La disgrafía es un concepto que engloba los problemas para escribir de manera comprensible, y a diferencia de la disortografía, incluye problemas psicomotrices del movimiento del brazo con el que se escribe, y los errores en el trazo que resultan de ello. Por otro lado, no puede ser explicada por enfermedades que afectan al cerebro.

9. Agrafia

La agrafia es muy parecida a la disgrafia, pero en este caso la causa es una lesión en el cerebro (daño adquirido), por lo que hay más probabilidades de que aparezca junto a otros trastornos.

10. Disglosia

La disglosia es muy parecida a la dislalia, y también se expresa a través de alteraciones al intentar pronunciar fonemas; sin embargo, aquí sí existe una causa orgánica, ya sea en el cerebro, en los nervios que activan los músculos del habla, o en los órganos que producen el habla.

11. Disfasia

La disfasia es un trastorno del lenguaje que afecta de manera generalizada a la expresión y a la comprensión, tanto de manera escrita como hablada. Es producida por alteraciones en el cerebro, las cuales generan dificultades en la maduración de las capacidades ligadas al uso del lenguaje.

Por otro lado, la disfasia no se debe a un déficit intelectual general, ni a problemas en la recepción de datos sensoriales (como la ceguera) que puedan dificultar el proceso de aprendizaje.

12. Afasia

La afasia es muy similar a la disfasia, pero sus síntomas son más marcados y severos, y afectan casi siempre a la expresión y a la comprensión. Sus causas son orgánicas, debidas a lesiones en el cerebro.

13. Hipermimia

La hipermimia es una alteración de las expresiones faciales que acompañan al habla; en concreto, produce una gestualidad exagerada, que contribuye a que se malinterprete lo que se dice.

14. Dismimia

En la dismimia el problema no es la intensidad de los gestos faciales, sino su manera incoherente de acompañar el contenido de lo que se dice.

15. Dislexia

La dislexia es un trastorno que afecta a la capacidad de leer. Resulta relativamente común en alguno de sus diferentes grados de intensidad, y es importante acudir al logopeda cuanto antes para que no genere problemas muy graves en la escuela. No tiene causas en una lesión cerebral concreta.

16. Alexia

La alexia es muy parecida a la dislexia, pero surge a causa del daño adquirido, es decir, lesiones en el encéfalo que llevan a que se pierdan habilidades que la persona llegó a dominar con anterioridad.

17. Trastorno Específico del Lenguaje

Este es un trastorno del desarrollo del lenguaje, por el cual las habilidades relacionadas con el uso del lenguaje hablado o escrito van desarrollándose de manera demasiado lenta para la edad del niño o niña.

18. Agramatismo

El agramatismo aparece cuando hay errores gramaticales graves en el modo en el que la persona se expresa, teniendo en cuenta su edad y su idioma materno.

19. Disprosodia

La disprosodia es una alteración que se da en la entonación, el ritmo, el uso de pausas y la musicalidad del lenguaje hablado. Suele estar producida por daños en el cerebro.

20. Graforrea

La graforrea aparece en la escritura, y se caracteriza por un uso excesivo de palabras que añaden muy poca información y solo sirven para alargar las frases, de manera que el mensaje es mucho más difícil de comprender.

Referencias bibliográficas:

Bothe, A.K.; Davidow, J.H.; Bramlett, R.E.; Ingham, R.J. (2006). Stuttering Treatment Research 1970–2005: I. Systematic Review Incorporating Trial Quality Assessment of Behavioral, Cognitive, and Related Approaches. American Journal of Speech-Language Pathology. 15 (4): 321 – 341.
Damasio, H.; Damasio, A.R. (1980). The Anatomical Basis of Conduction Aphasia. Brain, 103(2): 337 – 350.

Logopedia infantil: ¿qué es y en qué casos puede ayudar a tu hijo?

Logopedia infantil qué es

Logopedia infantil: ¿qué es y en qué casos puede ayudar a tu hijo?. La infancia es una etapa clave en la vida de todas las personas, pero resulta especialmente importante en el desarrollo de ciertas aptitudes psicológicas. Parte de este grupo de capacidades que emergen sobre todo durante los primeros años de vida son las habilidades comunicativas, en cuyo centro está el dominio del lenguaje.

Es precisamente por eso que existen profesionales que se dedican a aplicar terapia para ayudar a aquellos niños y niñas que experimentan problemas a la hora de comunicarse. La logopedia infantil es la disciplina que se encarga de guiar y entrenar a los más pequeños en su proceso de gestionar las alteraciones de la expresión o la comprensión del lenguaje, y en este artículo veremos sus características, funciones y utilidad.

¿Qué es la logopedia infantil?

Para comprender qué es la logopedia infantil, primero hay que conocer el concepto más genérico que lo abarca: la logopedia. Esta es la disciplina que se encarga de intervenir mediante terapia del lenguaje en personas con problemas en su uso de las actividades comunicativas, tanto de manera oral como escrita, y tanto en la comprensión como en la emisión de mensajes.

Así, los logopedas asisten a personas con muchos tipos de alteraciones que afectan directa o indirectamente a su capacidad comunicativa, como las lesiones cerebrales que dificultan la coordinación de los músculos del habla, los trastornos del neurodesarrollo que complican el proceso de leer y comprender un texto, las lesiones en las cuerdas vocales producto de la costumbre de hablar de un modo inadecuado, etc.

Por otro lado, entendemos por logopedia infantil el conjunto de prácticas ejercidas por los logopedas durante su trabajo con niños y niñas, que son un grupo de población especialmente vulnerable a verse perjudicado por problemas en sus capacidades comunicativas.

 

¿Cómo puede ayudar a los niños?

Muchos padres y madres se ven en condiciones de acudir a servicios de logopedia infantil para ayudar a su hijo o hija; es algo normal, porque muchos pequeños pueden experimentar problemas en alguna de las áreas de dominio del lenguaje, dado que hay muchas y todas requieren de un proceso de aprendizaje complejo y que requiere esfuerzo.

Sin embargo, si hay un momento en la vida en el que merece la pena invertir tiempo y esfuerzos en aprender estas habilidades, es la infancia.

La importancia del uso del lenguaje en la infancia no consiste simplemente en que esta última sea la etapa de la vida en el que se aprende más rápido a hablar y a comprender lo que otros dicen; además, hay que tener en cuenta que la niñez supone una ventana de oportunidad para el desarrollo del lenguaje. Por eso, si ante ciertos problemas en el uso del lenguaje se deja pasar el tiempo y no se acude a un logopeda infantil, nada nos garantiza que más adelante no sea mucho más complicado ponerle remedio a esas alteraciones.

Una vez se ha pasado cierta edad, hay ciertas capacidades vinculadas a la comunicación que, en caso de no haber sido aprendidas de la manera correcta, difícilmente llegarán a ser dominadas del todo en la etapa adulta. A su vez, los efectos de algunos trastornos que afectan al habla, la comprensión, a la escritura o al lenguaje no verbal, resultan más dañinos si los experimenta un niño o niña, y eso hace necesaria la intervención de profesionales especializados.

Ejemplos: la utilidad de la logopedia en niños y niñas
Esta es una lista de ejemplos en la que podemos ver casos en los que es importante recurrir a la logopedia infantil.

1. Niños con tartamudez

La tartamudez, también llamada disfemia, es un trastorno en el que la producción del habla queda interrumpida por repeticiones involuntarias de un mismo fonema, o por pausas repentinas.

En algunos casos, la tartamudez es producto de una dinámica errónea de aprendizaje del habla en la cual el niño o niña aprende a reaccionar a sus equivocaciones parando en seco al hablar y tensionando los músculos de la cara como respuesta a la sensación de pérdida de control. Si se consolida esta dinámica de gestión del habla, la tartamudez puede cronificarse, pero con la ayuda de la logopedia infantil en etapas tempranas de este trastorno, se puede llegar a gestionar bien.

2. Niños con dislexia

La dislexia consiste en la dificultad a la hora de leer textos; se lee de manera significativamente más lenta de lo que tocaría para un niño o niñas de esa edad, y esto no se explica por la falta de horas de clase y de prácticas.

El trabajo de la logopedia infantil resulta especialmente importante teniendo en cuenta que las dificultades al leer repercuten claramente en el aprendizaje de los pequeños y pueden predisponer al fracaso escolar. Es decir, el simple hecho de pasarlo mal al leer y hacerlo de una manera poco ágil y eficaz, deriva en otros problemas que tienen que ver con la falta de habilidades y de conocimientos. Un hijo con dislexia no tiene por qué dejar que su vida quede condicionada por un problema tan específico como la dislexia.

3. Niños con disortografía

En algunos casos, las dificultades a la hora de escribir respetando las normas ortográficas son tan notorias que se puede hablar de un trastorno: la disortografía. Contar con el apoyo de logopedas que enseñen al niño o niña a gestionar los efectos de la disortografía y a escribir del mejor modo posible los mantendrá mucho más conectado a una red amplia de relaciones sociales, tanto en el ámbito personal como, más adelante, en el del trabajo.

4. Niños con discapacidad intelectual

Las complicaciones en el proceso de maduración del cerebro asociadas a la discapacidad intelectual también producen frecuentemente problemas a la hora de comunicarse.

Por eso, los logopedas infantiles sirven como parte del equipo multidisciplinar que debe tratar a los niños y niñas con estas características, como complemento a otro tipo de intervenciones que tienen como objetivo reforzar sus procesos de aprendizaje en otras competencias.

5. Otros casos

Existen muchos otros casos en los cuales resulta imprescindible la logopedia infantil.

 

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Referencias bibliográficas:

Cross, M. (2011). Children with social, emotional and behavioural difficulties and communication problems: there is always a reason. Londres: Jessica Kingsley Publishers.
Richard G.J. (2011). “The role of the speech-language pathologist in identifying and treating children with auditory processing disorder”. Lang Speech Hear Serv Sch. 42 (3): 241 – 245.

Disfemia infantil: ¿qué es este trastorno del habla y qué síntomas presenta?

disfemia infantil

La disfemia infantil un trastorno de la fluidez en el habla y en el ritmo.

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¿Qué es la disfemia infantil (tartamudez)?

Más conocido como tartamudez, se caracteriza por la repetición de sílabas y/o palabras, bloqueos o paros y en ocasiones dar rodeos para evitar la palabra que causa este problema. Muchas veces, este trastorno se acompaña de ansiedad, retraimiento, tensión física y emocional.

En la etapa infantil existen fases diferenciadas:

  • Disfemia inicial: de carácter primaria, fisiológica o del desarrollo. Aparece entre los tres y cinco años de edad, y es muy común durante esta etapa del desarrollo, al comienzo de la utilización del lenguaje.
  • Disfemia episódica: Se desarrolla a partir de los cinco años de edad, generalmente se produce ante situaciones de inseguridad y falta de madurez lingüística.
  • Disfemia, propiamente dicha, aparece a partir de los ocho años de edad. Desde este momento es cuando podemos hablar de un trastorno disfémico.

 

Durante la infancia pueden aparecer episodios de disfemia ante situaciones de estrés, como el nacimiento de un hermano, un cambio importante…etc, que después remiten.

Aunque ha demostrado que existe un mayor riego de padecer un trastorno disfémico si el niño tiene antecedentes en su entorno familiar, durante la etapa del desarrollo infantil, es muy habitual que los niños pasen en algún momento por una etapa disfémica que desaparece repentinamente.

 

Qué hacer, y tratamiento

La actitud que muestre familia frente a este trastorno de la fluidez del habla puede ayudar mucho. Procurar no corregir constantemente al niño, interrumpirle o terminar sus frases para evitar que se sienta evaluado, es importante.

    También es interesante buscar ratos de conversación con nuestro hijo y prestarle atención cuando quiera hablarnos de algo, leer juntos algún cuento o libro de su interés y cantar canciones es también un buen ejercicio para mejorar la fluidez.

Si el niño padece ansiedad porque siente miedo de cometer errores al hablar, es interesante trabajar con él este aspecto y ver si es conveniente pedir ayuda para valorar el problema.

 

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¿Qué son los Trastornos Generalizados del Desarrollo?

Trastornos Generalizados del Desarrollo

Los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD) engloba y hace referencia a diferentes síndromes o trastornos evolutivos, que se evidencian normalmente antes de los tres años de edad, aunque en ocasiones los síntomas aparecen a partir de los tres años, después de un desarrollo normal en los primeros años del niño/a.

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¿Qué son los Trastornos Generalizados del Desarrollo?

Aunque se desconoce su causa exacta, la evidencia de numerosas investigaciones tiende a considerar en su aparición factores genéticos y ambientales (como infecciones víricas durante el embarazo o sufrimiento fetal durante el parto).

Es común en estos trastornos que aparezcan afectadas algunas de las áreas del desarrollo: comunicación, socio-afectividad, motricidad y cognitiva.

Estos trastornos son: El Síndrome autista, conocido también como autismo de Kanner; El Síndrome de Rett; Autismo atípico; El Trastorno desintegrativo de la infancia; Síndrome de Asperger; Trastorno generalizado del desarrollo sin especificar.

En los TGD aparecen como síntomas comunes alteraciones de la comunicación verbal y no verbal, alteraciones en las relaciones sociales y aparición de intereses específicos con conductas estereotipadas y repetitivas. Incluye todos los tipos de autismo, por lo que en la actualidad se está empezando a denominar Trastorno del Espectro Autista (TEA).

 

Síntomas frecuentes

El grado e intensidad de los síntomas es diferente en cada niño, pudiendo ser leves en algunos y muy severos en otros. Los síntomas que antes llaman la atención y generan la preocupación de los padres suelen ser que raramente interactúan con la mirada, no parecen demostrar apego o muestras de complicidad, mantienen una atención exagerada u obsesiva en conductas repetitivas, moviendo o haciendo girar objetos o paseando una vez tras otra por el mismo sitio, poco interés o ninguno en relacionarse con otros niños y no muestran emociones ni empatía.

Llama también la atención, la no aparición del lenguaje o su alteración en el volumen y entonación en su producción, junto a repeticiones o ecolalias. Suelen mostrar un bajo umbral a la frustración ante el cambio, con rabietas desproporcionadas si algo en su entorno se ve alterado, y movimientos de balanceo.

De obligada lectura para la comprensión de los Trastornos del Espectro Autista, son algunas de las obras, en colaboración, de Ángel Riviere , profesor y maestro: “La mirada mental” (1997). Ángel Rivière y M. Nuñez “El tratamiento del autismo” (1997). Ángel Rivière y Juan Martos “El niño pequeño autista” (2000). Ángel Rivière y Juan Martos

 

 

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