Celos entre hermanos: ¿qué hacer para ayudarles a superarlos?

Celos entre hermanos: ¿qué hacer para ayudarles a superarlos?

Los celos entre hermanos pueden llegar a ser un problema significativo no solo a la hora de evitar conflictos en el ámbito familiar, sino también en lo relativo a la felicidad y el sano desarrollo psicológico de los pequeños de la casa.

Aquí veremos algunos consejos para prevenir y dar salida a esta clase de problemas entre los hijos o hijas menores de edad en el contexto de la familia.

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Consejos ante los celos entre hermanos o hermanas

Sigue estas pautas para ayudar a que esta clase de problemas no lleguen a producirse o queden resueltos cuanto antes si es que ya han empezado a desarrollarse.

1. Por defecto, ofrece el mismo trato

A no ser que existan motivos concretos para no hacerlo, intenta que todos los hermanos o hermanas tengan acceso al mismo sistema de incentivos y de normas a seguir; hay que evitar las discriminaciones que no pueden ser justificadas. Eso no significa que la manera de expresar sentimientos o la manera de hablar e interactuar a través de la comunicación no verbal con cada uno de los menores debe ser calcada; eso sería imposible. Pero en lo que se refiere a los patrones de comportamiento formalizados, como por ejemplo los horarios a seguir o las consecuencias de no hacer los deberes, a priori hay que tender a la igualdad.

Esta debe ser la opción “por defecto” es decir, la que se da desde un principio, a no ser que surjan casos que lleven a opinar que en ciertos aspectos del día a día, una serie de normas son aplicadas de manera específica solo a uno de los pequeños, por ejemplo. Lo cual nos conduce al siguiente consejo.

2. Explica bien el trato diferente a cada hermano

Es normal que las diferencias individuales den paso a un trato distinto por parte de los padres a cada uno de los hermanos. De hecho, es prácticamente inevitable, algo que surge de manera espontánea al intentar satisfacer sus necesidades. Por ejemplo, la edad es un factor que influye mucho en la manera en que cada menor será tratado en el seno de la familia.
Sin embargo, esto no es en sí mismo algo malo, ni supone que tengan que surgir necesariamente celos entre los pequeños. Como siempre, la comunicación es la clave.

Explicarles bien el porqué de ese trato diferente permite que entiendan que no se trata de una situación de injusticia. Una vez han adquirido una comprensión acerca de por qué se da esa asimetría en el trato (por ejemplo, por qué el hermano mayor recibe más cuidados, o por qué el hermano mayor recibe una paga semanal), es menos probable que la situación de paso a relaciones conflictivas.

 

3. No uses etiquetas

A veces, las familias caen en el error de abusar de las etiquetas para referirse a los pequeños de la casa. Por ejemplo, “el responsable” y “el travieso”. Esta clase de apelativos son, ya de por sí, un factor que puede generar insatisfacción tanto bajo la forma de los problemas de autoestima como bajo la forma de celos, si se interpreta que la etiqueta usada para definir al hermano o a la hermana es mejor, moralmente más valiosa.

Además, encorseta su capacidad para desarrollarse. No olvidemos que estas etiquetas son a fin de cuentas una manera de apelar a la “esencia” de una persona, algo que supuestamente cada individuo lleva dentro y que nunca puede cambiar del todo. Pero si algo nos enseña la ciencia del comportamiento es que nuestra manera de actuar está ligada al contexto en el que vivimos, y a lo que percibimos que los demás esperan de nosotros.

4. Escucha lo que tienen que decir

No hay que olvidar que los celos entre hermanos no son un tipo de problema uniforme, que se da siempre de la misma manera. Cada niño o niña es un mundo, y hay que actuar en consecuencia. Por eso, hay que darle la oportunidad de expresarse y de explicar qué es exactamente aquello que le hace sentir mal. Es posible que en primer lugar ni siquiera sea un verdadero problema de celos, pero aunque lo sea, hay que adaptarse a su manera de ver las cosas para ayudarle a reconstruir su autoestima reconociendo cuál es la situación de la que se parte.

5. No ridiculices sus sentimientos

Este consejo vale para todos los momentos de comunicación entre padres e hijos en general. Evidentemente, los niños no llegan a tener un punto de vista perfectamente razonable acerca de todo lo que les ocurre, pero eso no significa que debamos usar eso para ridiculizar lo que dicen o cómo se sienten, dado que eso solo sirve para que en el futuro expresen mucho menos su punto de vista. En todo caso, hay que ayudarles a que cuestionen aquellas creencias a las que se mantienen aferrados a pesar de que les están haciendo daño. Es una tarea conjunta, no algo que haya que imponerles intentando “eliminar” sus ideas equivocadas riéndose de ellas.

 

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Referencias bibliográficas:

Loeser, M-K-; Whiteman, S.D. & McHale, S.M. (2016). Siblings’ Perceptions of Differential Treatment, Fairness, and Jealousy and Adolescent Adjustment: A Moderated Indirect Effects Model. Journal of Child and Family Studies, 25(8): pp. 2405 – 2414.
Rauera, A.J. & Vollingb, B.L. (2007). Differential parenting and sibling jealousy: Developmental correlates of young adults’ romantic relationships. 14(4): pp. 495 – 511.

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