¿Cómo detectar un caso de Trastorno Obsesivo-Compulsivo?

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    ¿Cómo detectar un caso de Trastorno Obsesivo-Compulsivo? El Trastorno Obsesivo-Compulsivo es una de las psicopatologías con mayor capacidad de generar malestar y de interferir en la vida privada y profesional de las personas. Sin embargo, por fortuna, responde bien al tratamiento psicológico.

    Ahora bien, para poder superar este trastorno a través de la terapia, primero es necesario detectar cuanto antes sus síntomas para acudir al psicólogo cuanto antes. Por eso, en este artículo te damos las claves para saber detectar un caso de Trastorno Obsesivo-Compulsivo.

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    ¿Qué es el TOC?

    El Trastorno Obsesivo-Compulsivo, a veces abreviado simplemente como TOC, es una psicopatología caracterizada por dos elementos principales que a la vez que dañan la salud de la persona por sí mismos, además se refuerzan mutuamente.

    Por un lado, las obsesiones, que en el contexto de la Psicología Clínica y la Psiquiatría son entendidas como contenidos mentales (recuerdos o elementos de la imaginación) que además de aparecer repetidamente y de manera involuntaria en la consciencia de la persona, generan en ella una fuerte reacción emocional de carácter más bien negativo.

    Por otro lado, las compulsiones, que son secuencias de acciones que la persona siente la necesidad de realizar cuando experimenta la aparición de las obsesiones en su mente, con tal de aliviar el malestar que estas genera o de “descargar tensiones”. Estas acciones pueden estar basadas en movimientos observables de interacción con el entorno o con el cuerpo de uno mismo, o bien pueden consistir en operaciones mentales, es decir, procesos introspectivos.

    Estas dos dinámicas que dan su nombre compuesto al Trastorno Obsesivo-Compulsivo se combinan entre sí, de manera que a medida que la obsesión es “cubierta” por la compulsión, la persona va siendo cada vez más proclive a volver a sufrir esos pensamientos obsesivos, ya que cada vez invierte más esfuerzos en su gestión y evitación y experimenta mayor ansiedad anticipatoria porque asume que si no ejecuta la compulsión rápidamente sufrirá más.

    De este modo, es habitual que la compulsión vaya volviéndose cada vez más compleja y difícil de realizar, ya que la persona le va añadiendo elementos y, una vez los ha interiorizado, tiene miedo de “dejar a medias” esa cadena de acciones. Y como todo eso contribuye a prestar más atención a las situaciones, recuerdos y experiencias ligadas al TOC, cada vez es más fácil pensar en esos síntomas y sus recuerdos asociados, y las obsesiones van apareciendo con mayor regularidad. Dicho de otro modo, las compulsiones pasan a alimentar las obsesiones al fusionarse con esos recuerdos o imágenes mentales que atormentan a la persona.

    Así, el bucle de conductas que mantiene a flote el Trastorno Obsesivo-Compulsivo se va auto-alimentando.

    Claves para saber cómo detectar el Trastorno Obsesivo-Compulsivo

    Ten en cuenta estas ideas clave que te ayudarán a reconocer las señales características del TOC (aunque la identificación definitiva, el diagnóstico, solo puede ser hecho por profesionales de la salud mental).

    1. Obsesión con realizar perfectamente las compulsiones

    Las personas con TOC prestan mucha importancia a la idea de ejecutar las compulsiones de una manera muy concreta, siguiendo siempre un “modelo” que está en su mente. Es decir, procuran que cada vez que realizan esas acciones, estas sean casi iguales a las realizadas en secuencias anteriores, o en todo caso añadiéndole pasos extra (pero nunca restándoselos).

    2. Pensamiento dicotómico

    Otra de las claves para reconocer el TOC es que las personas que lo sufren no pueden lidiar con las situaciones de incertidumbre ligadas a su malestar, y por ello lo experimentan a través de categorías cerradas, mediante el llamado pensamiento dicotómico. Por ejemplo, una vez empiezan a sentirse de una manera que asocian a la angustia que les genera la obsesión cuando emerge en su consciencia, no pueden permitirse aceptar la incertidumbre sobre si se manifestarán o no el resto de síntomas. Por eso, muchas veces se auto-generan ese estado de malestar para poder cerrar el ciclo de la obsesión y las compulsiones y no tener que estar pendientes de eso.

    3. Pensamiento mágico

    Además de utilizar categorías rígidas para interpretar lo que le está ocurriendo, muchas personas con TOC muestran una tendencia a asociar causas y efectos que solo tiene sentido desde el pensamiento mágico. Es decir, desde la creencia de que hay ideas, símbolos o entidades espirituales que están desligadas de la materia y que, a la vez, pueden influir en ella.

    Este uso del pensamiento mágico puede llegar a ser muy sutil e incluso puede estar presente en personas que desde un punto intelectual no creen en lo sobrenatural, pero en lo relativo a las obsesiones, asumen ritos de carácter supersticioso. Por ejemplo, pueden llegar a asumir que si no se rascan la cabeza de un modo muy determinado, algo muy malo les ocurrirá.

    4. Frustración si alguien critica o interrumpe su tendencia a las compulsiones

    Si no pasan por un proceso de terapia, las personas que sufren TOC suelen mostrarse irritables y hostiles ante cualquier persona que se interponga entre ellas y la realización de la compulsión. En esos momentos en los que se sienten vulnerables, no pueden permitirse dividir su atención en varios “frentes”.

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    Referencias bibliográficas:

    Colesa, M.E.; Frostb, R.O.; Heimberga, R.G.; Rhéaumec J. (2003). Not just right experiences: perfectionism, obsessive–compulsive features and general psychopathology. Behaviour Research and Therapy, 41(6): pp. 681 – 700.

    Goodman, W.K.; Grice, D.E.; Lapidus, K.A.; Coffey, B.J. (2014). Obsessive-compulsive disorder. The Psychiatric Clinics of North America, 37(3): pp. 257 – 267.

    Rhéaume, J.; Freeston, M.H.; Dugas, M.J.; Letarte, H.; Ladouceur, R. (1995). Perfectionism, responsibility and Obsessive-Compulsive symptoms. Behaviour Research and Therapy 33(7): pp. 785 – 794.

    Whiteside, Stephen P.; Port, John D.; Abramowitz, Jonathan S. (2004). “A meta–analysis of functional neuroimaging in obsessive–compulsive disorder”. Psychiatry Research: Neuroimaging, 132(1): pp. 69 – 79.

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