¿Cómo mejorar la salud de tu vida íntima?

¿Cómo mejorar la salud de tu vida íntima?

¿Cómo mejorar la salud de tu vida íntima?. El ámbito de las relaciones íntimas y de la sexualidad conforma uno de los principales aspectos del bienestar psicológico de la mayoría de las personas. Lamentablemente, es también una faceta de la vida que incluso hoy en día está sometida a muchos tabúes y a diversos procesos de estigmatización, por lo que es habitual que surjan problemas, también en personas que han podido gozar de una educación formal privilegiada.

Por ello, aquí veremos varios consejos acerca de cómo puedes mejorar la salud de tu vida íntima, tanto en cuanto a tu manera de interactuar con aquellas personas a las que dejas participar de ella, como en lo relativo al nivel de comodidad y de auto-aceptación que alcanzas al ver tu propio cuerpo.

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¿Cómo mejorar la salud de tu vida íntima?: 6 consejos

Estos son varios consejos que deberías tener en cuenta a la hora de experimentar tu vida íntima de una manera psicológicamente saludable.

1. Establecer una comunicación fluida

Muchas insatisfacciones en la vida íntima llegan a través de un bloqueo en la comunicación: temas que no se exploran por el miedo a lo que pensará la otra persona, vergüenza por mostrar ignorancia con respecto a un tema de la sexualidad… Incluso, a veces, no se pregunta simplemente por mantener la ilusión de que uno mismo ya sabe qué es lo que quiere la otra persona. Se trata de dinámicas muy dañinas, pero que pueden ser solucionadas de una manera relativamente simple: hay que “romper el hielo” y dar pie a que la otra persona se exprese.

2. Trabajar la auto-aceptación

Muchos de los problemas más frecuentes relacionados con la vida íntima que se ven en las sesiones de psicoterapia tienen que ver con dificultades a la hora de aceptar el propio cuerpo. Se trata de un malestar que se plasma, sobre todo, al notar la propia desnudez, y que puede dar paso a situaciones emocionalmente más dolorosas al compartir esa desnudez con alguien.

Teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad que le da mucha importancia a la estética y que impone unos cánones de belleza muy delimitados y excluyentes, el proceso de auto-aceptación puede llegar a ser complejo, y en muchas ocasiones es necesario el apoyo psicoterapéutico. Se trata de ir entrenando la capacidad de ponerse frente a un espejo, de cuestionar las expectativas y nuestra manera de compararnos con un ideal imposible, de aprender que el atractivo es también una actitud, y otros aspectos que permiten reconciliarse con uno mismo.

 

3. Conocer la diferencia entre deseo sexual y atracción sexual

Muchas personas se sienten culpables por considerar que no tienen el suficiente deseo sexual orientado hacia su pareja, o que su pareja no siente la suficiente atracción por ellas. En este sentido, es importante conocer la diferencia entre el deseo sexual y atracción sexual.

El deseo sexual consiste en las ganas de vivir una experiencia sexual en general, sin estar dirigida hacia nadie en concreto; la atracción sexual, en cambio, sí es una experiencia vinculada a personas específicas, aquellas quienes despiertan en nosotros esas sensaciones. Por ejemplo, hay personas asexuales que no sienten atracción por nadie pero que ocasionalmente sí experimentan deseo sexual.

Por ello, hay que tener en cuenta que una persona puede tener un bajo deseo sexual y a pesar de ello sentir atracción sexual por su pareja. Se trata de algo normal, y que no tiene por qué constituir un problema en sí mismo.

4. Expresar la atracción

Es importante aprender a expresar la atracción sexual de manera acorde con el grado de afecto e intimidad del que se disponga. En el caso de las relaciones amorosas de pareja, esta comunicación debería ser fluida y abierta, sin miedo a mostrar vulnerabilidades.

5. Saber controlar los tiempos

Hay que saber respetar el ritmo al que nosotros queremos abrirnos a los demás, del mismo modo en el que hay que tomarse en serio el ritmo al que los demás quieren abrirse a nosotros en lo íntimo. Intentar forzar las cosas solo trae problemas, y no sirve para conseguir realmente este objetivo. Incluso si esa persona o nosotros mismos sentimos que tenemos un problema en este aspecto, dejarnos arrastrar por las prisas de un modo en el que la persona afectada no domina lo que le ocurre no es la manera de abordar esta clase de dificultades, y puede producir más complejos o incluso situaciones prácticamente traumáticas.

Como siempre en estos casos, la comunicación es clave, también en la vida íntima.

 

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Referencias bibliográficas:

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Beck, J.G.; Bozman, A.W.; Qualtrough, T. (1991). The Experience of Sexual Desire: Psychological Correlates in a College Sample. The Journal of Sex Research. 28 (3): pp. 443 – 456. doi:10.1080/00224499109551618.
Bullough, V.L. (1989). The society for the scientific study of sex: A brief history. Mt. Vernon, Iowa: The Foundation for the Scientific Study of Sexuality.
Campuzo Montoya, M. (2002). Pareja humana: Su psicología, sus conflictos, su tratamiento. México: AMPAG.
Dattilio, F.M. & Padesky, C.A. (2004). Terapia Cognitiva con parejas. Bilbao: Editorial Desclée De Brouwer.
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