¿Cómo nos ayuda psicológicamente el hábito de escribir?

¿Cómo nos ayuda psicológicamente el hábito de escribir?

¿Cómo nos ayuda psicológicamente el hábito de escribir?. Escribir no solo es una acción que en muchas ocasiones es necesario para desenvolvernos con normalidad en las tareas cotidianas más básicas; también es una actividad con beneficios psicológicos que la mayoría de las personas ni siquiera conocen.

Aquí veremos un resumen de las distintas formas en las que el hábito de escribir nos aporta beneficios psicológicos.

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¿Por qué escribir regularmente tiene beneficios psicológicos?

Estos son los principales aspectos del hábito de escribir que tienen potencial terapéutico desde el punto de vista de la psicología. Por supuesto, la acción de escribir varias líneas al día de manera regular no “cura” trastornos psicológicos ni resuelve problemas relacionales, y en los casos en los que exista una fuente de malestar intenso es necesario acudir a psicoterapia. Sin embargo, adoptar este hábito ayuda en el transcurso de la terapia entre sesión y sesión, y también resulta útil para gestionar problemas que no llegan a ser motivo por el que asistir a la consulta del psicólogo.

 

1. Ayuda a ordenar ideas

Escribir nos obliga a expresar nuestras ideas a través de frases completas, y estas en párrafos con sentido, que además deben ser organizados en secuencias con continuidad temática, como una secuencia en la que se explica algo yendo de unos planteamientos iniciales a otros en los que se tiene en cuenta lo que hemos contado anteriormente.

Este proceso resulta muy útil para agrupar conceptos y generar ideas generales consistentes con aquello que pensamos y sentimos. Ya sea para reafirmarnos en esas ideas o para cuestionarlas, este paso previo es importante para poder trabajar sobre unos fundamentos sólidos que nos sirvan como referencia. Si no ordenamos nuestras ideas, nos limitamos ver un enjambre de conceptos distribuidos de forma caótica por nuestra mente, y resulta complicado saber si progresamos a la hora de buscar soluciones a nuestros problemas o si por el contrario nos hemos quedado estancados.

2. Permite detectar y cuestionar creencias que nos generan problemas

Uno de los elementos más importantes de la psicoterapia es la reestructuración cognitiva. Se trata de un proceso en el que los psicólogos ayudamos a los pacientes a encontrar en su sistema de creencias aspectos que pueden estar alimentando el problema que les hace sufrir, o que a veces incluso llega a constituir una de sus causas principales. A través del diálogo, fomentamos la revisión de estas creencias interiorizadas y ayudamos a que la persona produzca otras más adecuadas y que sustituyan a las disfuncionales.

 

La escritura centrada en lo que uno mismo siente y cree emula muchos de los aspectos de la reestructuración cognitiva. En este sentido, escribir hace más fácil detectar creencias problemáticas y “armar” otras que las contrarresten.

Además, hace más probable que nos replanteemos discursos dominantes, dogmas propagados culturalmente y que en realidad no tienen razón de ser más allá de generar consensos (algo que, por ejemplo, es relativamente común en las personas que no se aceptan debido a su orientación sexual, debido a la estigmatización de esas identidades al margen de la heterosexualidad.). Para ello hay que escribir por un lado aquello que sentimos que nos hace sentir mal, y una vez plasmado en líneas o párrafos, escribir una réplica a ello desde un punto de vista crítico, manteniendo una interpretación alternativa a aquello que se explica en lo que hemos redactado primero.

3. Da pie a llevar un autorregistro

No solo es importante escribir, sino también aquello que escribimos, el contenido. En relación a esto, algo a lo que se recurre mucho en los procesos de psicoterapia es el autorregistro: consiste en llevar una especie de diario personal en el que vamos anotando cómo nos sentimos, qué hacemos, y las ideas que nos pasan por la cabeza en momentos clave.

Podría pensarse que la utilidad de esto es informar al psicoterapeuta acerca de cómo vivimos en el día a día el problema que nos ha llevado a pedir ayuda profesional, pero eso solo es parte del potencial de este hábito. Si tomamos esas anotaciones en una libreta que tengamos siempre a mano y en los momentos en los que sentimos que nos afecta ese problema de tipo psicológico, tendremos información que nos ayudará a conocernos a nosotros mismos y a detectar patrones en nuestras emociones y sentimientos: qué situaciones facilitan su aparición, qué solemos hacer cuando nos pasa, qué nos decimos a nosotros mismos en casos así, etc.

¿Te interesa asistir a psicoterapia?

Si estás contemplando la posibilidad de asistir a psicoterapia, ponte en contacto con nosotros. El equipo de profesionales de Avance Psicólogos llevamos 20 años ayudando a las personas, y en la actualidad ofrecemos nuestros servicios tanto de manera presencial en nuestro centro de psicología situado en Madrid como a través de la modalidad de terapia online por videollamada. Si te interesa informarte más acerca de en qué consiste la terapia psicológica, también puedes visitar los artículos de nuestro blog para conocer las características de este proceso.

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Referencias bibliográficas:

Bados, A. & García, E. (2010). La técnica de la reestructuración cognitiva. Barcelona, España: Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos. Facultad de Psicología, Universidad de Barcelona.
Brewin, C.R. (1996). Theoretical foundations of cognitive-behavior therapy for anxiety and depression. Annual Review of Psychology. 47: pp. 33 – 57.
Brown, B. & Augusta-Scott, T. (2007). Narrative Therapy: Making Meaning, Making Lives. Nueva York: Sage Publications.
Martin, R.C.; Dahlen, E.R. (2005). Cognitive emotion regulation in the prediction of depression, anxiety, stress, and anger. Personality and Individual Differences, 39: pp. 1249 – 1260.
White, M. & Epston, D. (1990). Narrative means to therapeutic ends. New York: W. W. Norton.

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