¿Cómo saber cuándo asistir a terapia familiar?

Laura Palomares

Laura Palomares

¿Cómo saber cuándo asistir a terapia familiar con psicólogos?
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¿Cómo saber cuándo acudir a terapia familiar? La terapia familiar es un tipo de psicoterapia en la que no existe un paciente concreto en el que se ponga el foco de la intervención, sino una unidad familiar en la que se interviene de manera global, teniendo muy en cuenta las interacciones que se dan entre sus miembros.

Sin embargo, más allá de los profesionales de la psicología, no todo el mundo tiene claro cuándo necesita ir a terapia familiar, y lamentablemente eso hace que muchos ni siquiera se planteen recurrir a esta clase de servicios a pesar de que lo que les ocurre puede ser abordado de manera eficaz y satisfactoria en esas sesiones. Por ello, en este artículo veremos las ideas clave para saber cuándo hay que acudir a terapia familiar, explicadas de manera breve y esquemática.

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¿Cómo saber cuándo asistir a terapia familiar con psicólogos?

Este es un resumen de la clase de problemas que son un motivo para iniciar un proceso de terapia familiar.

1. Hay una predisposición a discutir y pelear por todo

Este es uno de los principales motivos por el que las personas acuden a terapia familiar. Y es que si bien discutir no es en sí algo malo y muchas veces resulta necesario para hacer valer nuestras opiniones e intereses, no son pocas las familias en las que la mínima chispa de desacuerdo desencadena una cascada de reproches y ataques injustos.

Por ello, uno de los modos de aplicación de la terapia familiar consiste en ayudar a las familias a salir de ese círculo vicioso de discusiones que no tienen razón de ser. Esto se logra mediante dos vías de intervención paralelas.

En primer lugar, se media y se arbitra para detener ese efecto dominó de ataques y reproches basados en discusiones pasadas que han quedado “enquistadas” y no han sido abordadas adecuadamente, con lo que aún generan malestar vistas en retrospectiva. En segundo lugar, se “entrena” a los miembros de la familia en técnicas de gestión de las emociones, específicamente de modulación de la ira, de modo que disminuya su predisposición a ponerse a la defensiva ante críticas bienintencionadas y que puedan adoptar una mentalidad constructiva cuando se desencadena una discusión que puede ser aprovechada para encontrar nuevos encajes entre miembros de la familia.

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2. Existe un bloqueo de comunicación o un tema tabú

En otros casos, la terapia de familia actúa como un contexto en el que es posible abordar temas que habían permanecido ocultos o “vedados” por ser generadores de tensiones. Un ejemplo típico es el de la homosexualidad o las identidades de género no cis, aunque también son frecuentes los casos de “tema tabú” derivados de una infidelidad, de la muerte de un miembro de la familia, etc.

Así, ante esta clase de situaciones, el trabajo de los psicólogos es hacer posible que todos los miembros de la familia puedan expresarse y que deje de existir ese miedo a que algo que recuerde a ese tema salga a colación de manera sutil, por accidente.

3. Se necesita ayuda ante un proceso de psicoterapia individual

La terapia familiar puede actuar como elemento complementario y reforzador de programas de tratamiento psicológico enfocados a un paciente en particular. Esto es importante teniendo en cuenta que el contexto familiar influye mucho en el proceso de recuperación de alguien que ha desarrollado una psicopatología.

Así, en las sesiones de terapia familiar pueden ser abordados problemas y fuentes de confusión causadas por el cambio de hábitos de quien ha iniciado un tratamiento, y el paciente puede expresar abiertamente posibles quejas o necesidades relacionadas con su trastorno y con su intención de alcanzar las metas terapéuticas.

4. Se necesita apoyo a familiares de personas que sufren adicción

Por otro lado, la terapia familiar es un recurso valioso para aquellas familias en las que hay alguien que ha desarrollado una adicción; esta clase de enfermedades tienen un gran potencial desestabilizador de la convivencia, porque llevan a la persona a adoptar patrones de comportamiento antisociales en los que lo único que importa es seguir alimentando esa dinámica de dependencia de una droga o acción adictiva.

Además, esta faceta de la terapia familiar puede aplicarse independientemente de si la persona con una adicción ha empezado un tratamiento individual o no, e incluso puede realizarse en ausencia de esta persona, si el resto de la familia lo necesita.

5. Ha ocurrido una experiencia traumática que ha afectado a toda la familia

Finalmente, otra de las utilidades de la terapia familiar es intervenir en casos de traumas que han afectado a la vez a varias personas de la unidad familiar. De este modo, se ayuda a que todos los individuos afectados vayan ayudándose los unos a los otros, además de contar con apoyo directo por parte del psicólogo que lleva su caso.

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Referencias bibliográficas:

Almendro, M.T. (2012). Psicoterapias. Manual CEDE de Preparación PIR, 06. CEDE: Madrid. ¿Cómo saber cuándo acudir a terapia familiar con psicólogos?

Hare-Mustin, R.T. (1978). A Feminist Approach to Family Therapy. Family Process, 17(2): 181 – 194.

Minuchin, S. (1974). Familias y terapia familiar. Gedisa: México.

Ochoa, I. (1995). Enfoques en terapia familiar sistémica. Herder: Barcelona.

The Australian Psychological Society. (2028). Evidence-based psychological interventions in the treatment of mental disorders: A literature review.

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