Cómo ser más organizado en el trabajo

Cómo ser más organizado en el trabajo

Cómo ser más organizado en el trabajo. Las personas que más y mejor rinden en el contexto profesional saben que en lo relativo al tiempo dedicado a trabajar, a veces menos es más. La clave está en saber administrar las horas de las que disponemos a lo largo de nuestras jornadas laborales, y para ello, saber organizarse es fundamental.

Sin embargo, esto no es algo que todo el mundo aprenda de manera espontánea. A veces, hace falta una ayuda.

Por suerte, este es un tema en el que los psicólogos nos hemos interesado ya desde hace décadas, y es por ello que actualmente existe un número respetable de investigaciones propias de la ciencia del comportamiento en las que quedan plasmadas las claves para organizarse bien a la hora de trabajar.

En este artículo nos centraremos en este tema, así que si sigues leyendo encontrarás una serie de consejos acerca de cómo podemos ser más organizados en el trabajo, con algunos ejemplos.

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¿Cómo puedo tener más organización a la hora de trabajar?

Sigue estas pautas para mejorar tu nivel de organización en el trabajo.

1. Asegúrate de tener un horario en papel

Es importante que te hagas un horario detallado de las actividades que tendrán lugar en tus jornadas laborales a lo largo de la semana, pero no solo eso. Este horario no debe existir tan solo en formato digital; plásmalo en papel, y ponlo en un lugar que tengas a mano allí donde trabajas.

De esta manera, se reducirá tu propensión a hacer las tareas a destiempo o de manera desorganizada, al tener un recordatorio constante de la secuencia de trabajos a realizar. Será la referencia que vertebrará tu jornada.

2. Detecta tus principales elementos de distracción

En los trabajos que no son de tipo manual, es relativamente común perder tiempo casi sin darnos cuenta, debido a distracciones. Por ello, algo que ayuda a ganar en el control del tiempo es dedicar una o dos jornadas laborales a realizar anotaciones sobre aquello que nos ha distraído durante más de un minuto seguido, el momento en el que se ha producido la distracción, y su duración aproximada (evidentemente, visto en retrospectiva, en la medida en la que nos acordemos).

3. Fíjate limitaciones claras

Una vez tengas claro qué es aquello que más te distrae, deja por escrito un breve listado de “prohibiciones” a respetar durante tu jornada laboral. Estas deben ser muy específicas, para que quede claro el punto en el que estas normas son transgredidas.

 

4. Agrupa tareas similares en bloques

Agrupar en un mismo momento de la jornada de trabajo todas aquellas tareas que se parezcan entre sí acostumbra a ser una buena manera de realizarlas rápido y sin dejar pasar el tiempo, dado que una vez se ha empezado a hacer algo, es mucho más fácil que no cueste esfuerzo seguir hasta terminar con esa tanda de tareas. En cambio, tenerlas separadas entre sí en el horario del día hace que suban las probabilidades de que surjan interrupciones en el flujo de trabajo.

5. Divide la jornada en varias metas

Tener referencias temporales claras acerca de lo que tienes que haber conseguido al llegar determinada hora ayuda mucho a agilizar el ritmo de trabajo y a evitar que se te acumule todo en las últimas dos o tres horas. Para conseguirlo, por ejemplo, fíjate metas realistas acerca de lo que debes haber realizado al llegar la hora de almorzar, y al llegar al momento en el que solo te quedan dos o tres horas de trabajo.

El apoyo psicológico para ganar en organización al trabajar

Los profesionales del mundo de la psicología no nos limitamos exclusivamente a atender a personas con trastornos mentales; además, muchos estamos formados para ayudar a mejorar la calidad de vida de personas completamente autónomas y con un modo de vida funcional, pero que querrían mejorar en algún aspecto de sus hábitos. A fin de cuentas, somos expertos del comportamiento humano en general, y no solo del comportamiento asociado a una psicopatología.

Es por eso que, a veces, aquello que ofrecemos al paciente no es terapia para superar un trastorno en sí, sino un proceso de entrenamiento para abrazar nuevos estilos de conducta más adecuados para determinado contexto de su día a día. Por ejemplo, maneras de lidiar con el estrés laboral, formas de mejorar las habilidades sociales, o formas de organizarse mejor al trabajar, entre otras cosas.

Es por ello que si crees que tienes mucho por mejorar en este aspecto de tu vida, merece la pena que te plantees acudir a sesiones de asistencia psicológica para ir más allá de los consejos y contar con un programa de intervención totalmente personalizado y adaptado a tu contexto vital, tus rutinas y hábitos, y las tareas a las que sueles dedicarte.

 

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Si quieres contar con el apoyo profesional de un equipo de psicólogos con más de 20 años de experiencia, ponte en contacto con nosotros. En Avance Psicólogos disponemos de un amplio equipo de expertos en salud mental que, ya sea desde la psicoterapia, la sexología o desde la psiquiatría, ayudan a personas de todas las edades. Además, atendemos tanto en nuestro centro de Madrid como a través del servicio de terapia online por videollamada.

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Referencias bibliográficas:

Hsin Chun Chu, A.; Nam Choi, J. (2005). Rethinking Procrastination: Positive Effects of “Active” Procrastination Behavior on Attitudes and Performance. The Journal of Social Psychology. 145(3): pp. 245 – 264.
Jackson, T.; Fritch, A.; Nagasaka, T.; Pope, L. (2003). Procrastination and Perceptions of Past, Present, and Future. Individual Differences Research. 1: pp. 17 – 28.
Lakein, A. (1973). How to Get Control of Your Time and Your Life. New York: P.H. Wyden.
Richard, W. (2008). Time Management: Proven Techniques for Making Every Minute Count. Adams Media. pp. 232 – 238.

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