Control de impulsos

control emocional

El control de impulsos es una de las aptitudes psicológicas más importantes, además de conformar un fenómeno característico de nuestra especie. Gracias a este, somos capaces de postergar las experiencias agradables inmediatas a cambio de obtener beneficios mayores a medio y largo plazo.

Este principio tan simple no solo nos ayuda a mejorar nuestra calidad de vida de manera individual: además, nos ayuda a no desarrollar trastornos mentales y a crear redes de ayuda mutua, los fundamentos de las sociedades humanas.

Nuestra Terapia Psicológica

En este artículo veremos en qué consiste el control de impulsos, y por qué es fundamental saber promoverlo.

¿Qué es el control de impulsos?

El control de los impulsos es el proceso psicológico por el cual contrarrestamos el deseo de realizar una acción que nos aportará satisfacción inmediata o casi inmediata. Esta resulta útil en una gran variedad de situaciones, y es uno de los aspectos fundamentales que nos diferencia de la gran mayoría de animales no humanos.

Por otro lado, el auto-control surge durante la infancia: si bien en los primeros meses de vida está prácticamente ausente, va desarrollándose y permitiendo el comportamiento prosocial.

En una de las pruebas psicológicas más simples para medir el control de impulsos, el test del caramelo, se ha visto que los niños y niñas con mayor capacidad de resistir las ganas de comerse un caramelo a cambio de una gratificación mayor dada varios minutos más tarde, al llegar a adultos obtienen mayor éxito académico y profesional. Las que duran menos tiempo resistiendo las ganas de llevarse un dulce a la boca, en cambio, tienen mayores probabilidades de desarrollar trastornos psicológicos como la depresión o el TDAH.

Los problemas del mal control de los impulsos

Por lo que sabemos hasta ahora, gracias al control de impulsos somos capaces de gozar de ventajas importantes con las que podemos ir acumulando mejoras en nuestra calidad de vida y en las de quienes nos rodean. Esta característica psicológica se deriva, en parte, de que el Homo sapiens es una de las especies con mayores comportamientos pro-sociales, es decir, con tendencia a renunciar a la auto-gratificación si eso evita daños a terceros, y es también parte de nuestra capacidad de pensar a largo plazo, por lo que podemos imaginar y prever las consecuencias negativas de ciertas acciones.

Ahora bien, como en cualquier rasgo psicológico, hay quienes presentan un grado de control de impulsos significativamente menor que la media. Normalmente eso no conlleva necesariamente que no se vaya a sobrevivir o que quienes rodean a esas personas las expulsen de su sociedad (gracias precisamente el comportamiento prosocial de la mayoría), pero hay muchas otras complicaciones asociadas a este bajo auto-control.

¿Cuáles son las implicaciones de tener un mal control de los impulsos? ¿Qué estilos de personalidad están más vinculados a estos?

 

Tipos de personalidad asociados al bajo auto-control

Si tomamos como referencia la clasificación de tipos de personalidad de los Cinco Grandes, que distingue entre Amabilidad, Neuroticismo, Extraversión, Aprertura a la experiencia y Responsabilidad, los problemas de control de los impulsos se asocian a dos de ellos: altos niveles de Extraversión, y bajos niveles de Responsabilidad. Esto es así porque las personas que destacan por ser extravertidas son más sensibles a los estímulos que les ofrece el entorno, y porque aquellas con poca tendencia a las conductas de Responsabilidad planifican mucho menos y son más espontáneas, atendiendo al aquí y ahora.

Además, hay otros rasgos de personalidad que también se corresponden con bajo control de los impulsos. Se trata de dos de los rasgos contenidos en lo que se conoce la tríada oscura (Dark Triad), compuesta por tendencias comportamentales de tipo antisocial y dañino para los demás: Maquiavelismo, Psicopatía y Narcisismo. Se ha visto que estos dos últimos están presentes en personas que suelen tener problemas de auto-control, mientras que la tendencia al Maquiavelismo lleva asociada una cierta capacidad de manipular a los demás poniendo la vista en las metas a largo plazo.

Trastornos vinculados a esta capacidad psicológica

Tal y como hemos visto, en personas que no presentan alteraciones psicológicas tan extremas como para recibir un diagnóstico concreto, pueden darse problemas del control de los impulsos que dañan su calidad de vida. Cuando se llega a un punto en el que esta debilidad del auto-control resulta claramente dañina en el día a día, aparecen los trastornos psicológicos que sí merecen un tratamiento por parte de psicólogos y psiquiatras.

Los principales trastornos psicológicos asociados a un bajo control de los impulsos son las adicciones, el Trastorno Obsesivo-Compulsivo, la piromanía, la cleptomanía, el trastorno explosivo intermitente y el trastorno antisocial de la personalidad, entre otros. Todos ellos tienen en común que quien los desarrolla tiene problemas a la hora de evitar, por voluntad propia, dejar de realizar ciertos patrones de comportamiento considerados dañinos, y que en algunos casos van en contra de las normas sociales más básicas, como en el caso de la piromanía y del trastorno antisocial de la personalidad. Este último se corresponde con uno de los elementos de la tríada oscura que hemos visto: un alto grado de psicopatía.

 

Referencias bibliográficas:

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Brewer, Potenza(2008). The Neurobiology and Genetics of Impulse Control Disorders: Relationships to Drug Addictions. Biochemical Pharmacology 75(1): 63 – 75.
Kumst, S., & Scarf, D. (2015). Your wish is my command! The influence of symbolic modelling on preschool children’s delay of gratification. PeerJ 3: e774.
Patton, Jim H.; Stanford, Matthew S.; Barratt, Ernest S. (1995). Factor structure of the barratt impulsiveness scale”. Journal of Clinical Psychology. 51 (6): 768 – 74.

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