¿Cuánto dura el enamoramiento?

¿Cuánto dura el enamoramiento? Descubriendo las etapas del amor

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La mayoría de las personas adultas dicen haber estado enamoradas al menos una vez en su vida. El enamoramiento suele definirse como un deseo intenso de unión con otra persona. Coloquialmente suele hablarse de “mariposas en el estómago” para referirse a un conjunto de sensaciones que puedes experimentar al pensar o ver a la persona de la que te has enamorado, y es habitual que notes una ligera “obsesión” con todo lo que tiene que ver con ella. Esta primera etapa puede resultar muy intensa, pero no es la única etapa del amor. Por eso, una pregunta común es ¿cuánto dura el enamoramiento?

Es muy frecuente encontrar en Internet y en algunos libros la afirmación de que la fase de enamoramiento dura alrededor de unos tres años; sin embargo, la cuestión es mucho más variable y compleja. Por ejemplo, hay estudios que han llegado a afirmar que esta primera etapa del amor romántico pueden darse en relaciones con un compromiso a largo plazo hasta el momento en el que su primer hijo o hija cumple los cuatro años de edad aproximadamente. En este artículo repasaremos algunos datos obtenidos por distintas investigaciones para hacernos una idea de qué etapas puedes vivir cuando te enamoras, y cuánto dura el enamoramiento.

¿Cómo sé si me he enamorado?

Como decíamos en la introducción, el enamoramiento se caracteriza por un fuerte deseo de unión con otra persona. Esto es algo que se ha observado en diferentes modalidades de respuesta: a nivel fisiológico (una fuerte activación fisiológica en presencia de esa persona), a nivel cognitivo (la idealización de la otra persona, una gran focalización de tu atención en todo lo que tiene que ver con ella, pensamientos frecuentes sobre ella…), a nivel emocional (desde la añoranza hasta el miedo al rechazo) y conductual (acciones orientadas a complacer a y agradar a dicha persona). Si experimentas estos “síntomas” u otros similares, es posible que te hayas enamorado.

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Además de estas manifestaciones, otros estudios y autores señalan algunas señales adicionales que podrían indicar que estás experimentando el enamoramiento. Una muy frecuente es la reducción del atractivo de otras posibles parejas; esto se refiere a que, cuando tu atención está muy centrada en una pareja (o posible pareja), es más probable que tiendas a desestimar o prestar menor atención al atractivo de otras personas. No obstante, esto no se da de esta manera en todos los casos de enamoramiento. Si bien es probable que la persona de la que te has enamorado capte en mayor medida tu atención, para mucha gente es posible enamorarse de varias personas al mismo tiempo. Prueba de esto son diferentes fenómenos relacionales que pueden ir desde el poliamor hasta la infidelidad.

¿Cuáles son las fases del amor?

 Como veníamos explicando, el enamoramiento es una fase muy característica y muy intensa de las relaciones románticas. Sin embargo, el amor puede tomar muchas más formas además del enamoramiento. La pregunta de cuánto dura el enamoramiento exactamente ha suscitado gran interés, pero la mayoría de la información con la que contamos al respecto es cualitativa y procede de las experiencias subjetivas de las personas. Además, la experiencia del enamoramiento puede estar muy influida por la cultura. Así que para concretar un poco más vamos a ver qué etapas podemos distinguir y cuáles son las características que pueden permitirnos diferenciarlas.

1. El proceso de enamoramiento

 Como ya has podido leer en uno de los apartados anteriores, uno de los indicadores más claros del enamoramiento es la atención; se ha observado que las personas enamoradas retienen una mayor cantidad de información relacionada con la persona amada. Además de esto puedes experimentar un característico estado de incertidumbre (dado que, al ser una fase inicial, puedes no conocer si los sentimientos de la otra persona… o en caso de que lo sean, si van a ser duraderos). La intensidad de estas emociones puede provocarte una cierta sensación de indefensión, esto es, una percepción de falta de control.

Para algunas personas, el enamoramiento tiene connotaciones más negativas que otras etapas del amor romántico por caracterizarse en mayor medida de inestabilidad y pasión. Aun con esto se trata de una fase muy “hedónica” o placentera, y es por esto que puede resultar muy reforzante. Algunas investigaciones en el área de la bioquímica han llegado a sugerir que este estado de euforia tan característico de esta primera etapa podría estar mediado por un incremento en los niveles de feniletilamina, un compuesto relacionado con las anfetaminas que puede producir efectos notables sobre la percepción de energía y el estado de ánimo.

2. El amor a largo plazo

Ya hemos mencionado con anterioridad que el enamoramiento es una parte, una forma de amor… pero no lo es todo. Es decir, que se acabe la fase de enamoramiento no quiere decir que el amor se haya terminado. Lo que sí se produce es un cambio en el conjunto de signos cognitivos, emocionales, fisiológicos y conductuales que hemos visto en la etapa anterior. Cuando la intensidad de la “obsesión” se va reduciendo, esto puede dar paso a unos sentimientos más estables y profundos de agrado por la otra persona. Esto, cuando te resulta lo suficientemente reforzante, es lo que puede hacer que elijas quedarte con alguien.

Si bien hemos hablado de que la fase de enamoramiento puede tener una duración variable (desde los tres primeros años hasta que la criatura, si la hay, cumple los cuatro) el tiempo que dura esta etapa puede ser incluso más variable (de unos pocos meses hasta varias décadas). Esto es así porque las relaciones no son completamente lineales, sino que los sentimientos pueden experimentar altibajos. Algunos autores han afirmado que el amor romántico tiene tres componentes principales: el sexo, el apego y los cuidados. Estos componentes pueden darse en diferentes proporciones a cada momento de una relación, e incluso puede que en algunas parejas sólo se dé uno o dos de ellos. Así, existe una gran heterogeneidad en las relaciones a largo plazo.

3. El fin del amor

El amor romántico ha seguido un patrón muy concreto en nuestra cultura: el amor “a primera vista” da paso a un “hasta que la muerte nos separe”. Sin embargo, la realidad no es así en la mayoría de los casos. En culturas occidentales se estima que la probabilidad de divorcio tras el matrimonio se encuentra entre el 35% y el 50%. Esto quiere decir, por un lado, que la mayor parte de las parejas casadas continúan estándolo durante el resto de su vida; por otra parte, esto no nos permite saber si esto tiene que ver exclusivamente con el amor ni nos aporta datos sobre las relaciones fuera del matrimonio.

El amor puede terminarse tanto después de la etapa del enamoramiento como después de un tiempo de relación estable. Por ejemplo, podría darse el caso de que te hayas enamorado de una persona y que tu amor no se vea correspondido; en esta situación podrías experimentar una fase de enamoramiento que, al no recibir respuesta por parte de la otra persona, podría desvanecerse en cuestión de unas cuantas semanas o meses. O también podría ocurrir que, durante la etapa de amor a largo plazo, se produzca un desequilibrio en alguno de los componentes que hemos mencionado (sexo, intimidad y cuidados): ejemplos de esto sería una desaparición de la atracción, una falta de reciprocidad emocional o una ausencia de comportamientos de preservación de la relación.

¿Es normal lo que siento?

Ya ves que el amor puede tomar diferentes formas, y eso que en este artículo sólo hemos visto unas pocas. Cada persona y cada relación tienen su historia y su contexto, algo que es fundamental tener en cuenta para no pretender encajar en un patrón de “amor ideal”. O sea, que a la cuestión de “cuánto dura el enamoramiento” la respuesta más adecuada sería “depende”.

Es más, resulta necesario adoptar una cierta visión crítica de los conceptos tradicionales del amor romántico. Aquellas personas que creen en un modelo de amor romántico fundado sobre mitos como “la media naranja” o el amor como “lo que da sentido a la vida” tienen un mayor riesgo de convertirse en víctimas de violencia ya que pueden estar más dispuestas a hacer grandes sacrificios por amor, normalizar comportamientos violentos y negarse a romper una relación por considerarlo un fracaso.

¿Puede ayudarme la terapia?

Un estado de cierta alteración durante el enamoramiento es algo normal y transitorio. Sin embargo, hay veces que podemos experimentar algunos patrones de conducta que nos traen consecuencias desfavorables: últimamente se habla mucho de “adicción al amor”, miedo al compromiso, dependencia emocional… aunque no se trata de trastornos psicológicos, en ocasiones sí pueden constituir maneras problemáticas de vivir el enamoramiento y las relaciones.

Si has experimentado alguna de estas dificultades u otra similar, podemos ayudarte. En Avance Psicólogos puedes encontrar profesionales que te atenderán tanto de manera online como presencial en nuestros centros de psicología en Madrid.

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Referencias bibliográficas:

Langeslag, S. y cols. (2015). Increased attention and memory for beloved-related information during infatuation: behavioral and electrophysiological data. Social Cognitive and Affective Neuroscience, 10(1), 136-144.

Lavrova, N. (2015). Semantic and cognitive structure of emotion states love, lust, infatuation, passion. Journal of Language & Education, 1(4), 26-36.

Fletcher, G. J. O. y cols. (2015). Pair bonding, romantic love, and evolution: the curious case of homo sapiens. Perspectives on Psychological Science, 10(1), 20-36.

Sánchez-Sicilia, A. y Cubells, J. (2018). Amor, posmodernidad y perspectiva de género: entre el amor romántico y el amor líquido. Investigaciones feministas, 9(1), 151-171.

Sanz, J. M. y cols. (2015). Interpersonal variability of the experience of falling in love. International Journal of Psychology and Psychological Therapy, 15(1), 87-100.

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autora del artículo

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Por Andrea Martínez Fernández

PSICÓLOGA - SEXÓLOGA COLEGIADA M-28412

Andrea Martínez es licenciada en Psicología por la Universidad de Deusto. Posee un Máster en Psicología Clínica Basada en la Evidencia por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Salud Sexual y Psicología Clínica por la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Especialista en Terapias Contextuales (ACT, FAP y técnicas Mindfulness) por el Madrid Institute of Contextual Psychology. También se ha formado en Psicología Afirmativa en Diversidad Sexual y de Género por el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. Desde 2019 forma parte del equipo colaborador de Avance Psicólogos ofreciendo terapia psicológica, sexológica y de pareja con perspectiva de género. Además, ejerce como divulgadora y formadora en varias plataformas relacionadas con la Educación Sexual.

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