Son muchas las consultas que llegan a nuestra consulta de psicología sobre dependencia emocional en la relación de pareja. Ni que decir tiene, que cuando alguien llega a consulta con este tipo de dolor, incluso en el comienzo de la relación que se supone es la luna de miel, algo no va bien. A lo largo de generaciones y muy influido por una cultura, en mucho literaria, del “amor cortés”, en la que el amor se ha asociado a sufrimiento y sacrificio, se ha instalado una concepción “dolorosa” del amor y de la relación de pareja, en ocasiones muy difícil de sustituir del imaginario individual. Ese pensamiento de “si sufro es que le quiero”, engaña muchas veces y mantiene a las personas, que en otros aspectos tienen una relación normal con su entorno, en una relación tortuosa o en múltiples experiencias de pareja que siempre van por el mismo camino difícil.

QUÉ ES LA DEPENDENCIA EMOCIONAL

La dependencia emocional se caracteriza por una excesiva necesidad de quien la padece de sentirse querido y aceptado, hasta el punto de llegar a olvidarse de ellos mismos y de sus necesidades, con tal de conseguir el fin último, mantener su relación de pareja cueste lo que cueste. Este “a cualquier precio” implica en ocasiones, anularse, humillarse y vivir en la constante ansiedad de que su pareja pueda dejarles en cualquier momento.

PERFIL DE LA PERSONA CON DEPENDENCIA EMOCIONAL
  • Baja autoestima y necesidad de deseabilidad social

La autoestima de la persona dependiente es muy baja, a lo largo de su vida de relaciones sociales suele tener la necesidad de gustar y caer bien a todo el mundo. La persona emocionalmente dependiente tiene muy interiorizada la creencia de que si dejan de quererle no sabrá valerse por si misma.

  • Miedo a la soledad y presión social

Resultado de la creencia de que no puede valerse por si misma surge un miedo desproporcionado a la soledad. Se añade a esto la presión social, que constantemente nos lleva a la conclusión, desde el cine, series, obras literarias y mensajes publicitarios, de que una persona es exitosa en su vida si tiene pareja, y que lo contrario es signo de que algo va mal. De este modo, el amor se transforma en la “idealización del objeto amoroso” hasta la obsesión.

LA PAREJA EN LA DEPENDENCIA EMOCIONAL
  • Miedo al compromiso y necesidad de admiración

La otra parte, la aparentemente dominante depende también del otro; alzados en un altar de idealización, con miedos y problemas para comprometerse, de manera que siempre bailan en la ambigüedad de un amor difuso, con muchas normas que defienden su libertad pero con pocas obligaciones para con su pareja, estas personas mantienen a la perfección el equilibrio que sustenta la relación dependiente: un constante “te doy pero te quito” que mantiene el estado de alerta de su pareja. Fijémonos en que este rol, no es menos dependiente: dependen de que su pareja les tenga constantemente idealizados, de que el miedo a la pérdida de su pareja favorezca el no involucrarse y comprometerse demasiado, dependen de quien siempre les perdona sus faltas, por graves que sean, y de que su autoestima se mantenga elevada en función del grado de sumisión de su pareja.

La relación se establece desde la ansiedad del miedo al abandono y a la soledad y una baja autoestima,

Sería más apropiado hablar entonces de “codependencia emocional”, para referirnos al tipo de relación de la pareja dependiente:   El miedo que sustenta a ambos miembros de la pareja en una relación de sufrimiento es básicamente el mismo, como las dos caras de la misma moneda, el miedo a la pérdida y al abandono de uno, asegura el poder del otro, auto-afirmándose en la medida que su pareja sufre por él o ella. La relación se establece desde la ansiedad y no es más que la expresión de conductas obsesivas y pensamientos recurrentes, como llamadas telefónicas, comprobaciones constantes sobre cuánto me quiere el otro, qué hace o con quien está, etc. Con el tiempo, y no en mucho tiempo, los intereses, inquietudes y relaciones sociales se van abandonando. Es tanta la energía que requiere la pareja para mantenerla, que cualquier cosa que en un momento dado se considere obstáculo para mi relación, se va eliminando. La falta progresiva de apoyos y referentes, aumentará así la baja autoestima y por lo tanto la dependencia del otro. La constante “celebración” de la recuperación del objeto amado, que abandona cada cierto tiempo para poner a prueba su valía, mantiene este tipo de relaciones a lo largo del tiempo.

MIEDO AL ABANDONO EN LA DEPENDENCIA EMOCIONAL

Si tengo miedo al abandono, normalmente por alguna experiencia temprana durante la infancia o por un apego poco seguro con los padres, la recuperación del amor significa solventar el abandono, es una recuperación constante y tranquilizadora, una superación aparente de un miedo de infancia. En otras ocasiones son personas criadas en un ambiente excesivamente protector, por lo que crecen con la idea de que siempre necesitarán a alguien, al no poder valerse por si mismas. En el caso del rol, vamos a llamarlo dominante, frente al sumiso, ha podido crecer estableciendo una relación entre amor y poder, que mantiene la tendencia a demostraciones y luchas de poder dentro de la pareja, para bajar la ansiedad que le provoca que el otro sea más fuerte y pueda “controlarle”. Para estas personas, una relación de igual a igual, es una amenaza a su propia autoestima, ya que la valía personal se mide en función de lo superior que soy respecto a los demás, con la creencia disfuncional, muy interiorizada de “si no soy superior no valgo nada y no soy querible”.

CLAVES PARA DETECTAR LA DEPENDENCIA EMOCIONAL

Si muchas de tus creencias se enmarcan en la siguientes premisas, quizá sea bueno tener en cuenta que puedes tener tendencia a relaciones de dependencia emocional:

  • Si sufro es porque le quiero/ si sufre por mi significa que soy importante.
  • Abandono mis propios intereses o inquietudes, porque pierden sentido si no es con el otro/ si deja su mundo por mi, es porque valgo la pena.
  • Es preferible no dar mi opinión o expresar mis gustos, para evitar la discusión o que deje de gustarle / si me lleva la contraria significa que trata de atacarme.
  • Mis únicos pensamientos suelen ser dónde está, qué hace y querer saber de él/ella para sentirme bien /si sabe todo de mi, perderá interés y dejaré de ser importante.
  • Si no me dice que me quiere o me lo demuestra constantemente no estoy tranquilo/a / si le digo que le quiero me perderá el respeto.
  • Vivo con ansiedad a que me deje por cualquier cosa que haga o diga mal / si le reconozco las cosas se crecerá y pensará que vale más que yo.
  • No tomo ninguna decisión si antes no le he preguntado, por miedo a que se enfade / puedo tomar mis propias decisiones sin consultarle, porque no le debo nada.
  • Nunca me querrá nadie ni podré valerme por mi mismo/a, por lo que no puedo perderle / si tiene miedo a perderme es porque yo soy importate para él/ella.
  • Yo no soy importante y en cambio mi pareja es superior a mi, si sigue conmigo es porque valgo algo / si no cree que soy superior significa que no me quiere.
CLAVES PARA SUPERAR LA DEPENDENCIA EMOCIONAL
  • Trabajar la propia autoestima, será clave en caso de que detectemos nuestra tendencia a establecer relaciones de dependencia. La asertividad, o capacidad para expresar mis necesidades, deseos u opiniones, sin que el otro se sienta agredido (ver artículo sobre asertividad), será uno de los principales objetivos para recuperar la autoestima.
  • Trabajar las creencias que mantienen mi inseguridad, entendiendo que no son racionales y que suelen deberse a aprendizajes tempranos, es otro punto importante, después de que han sido detectadas. A veces, estas creencias son tan persistentes, que es necesaria la ayuda profesional para profundizar en ellas y poder cambiarlas de manera eficaz.
  • Tratar de mantener nuestro mundo, fuera de la relación, sabiendo que no es incompatible con la pareja, cuidando las relaciones familiares y de amistad, así como nuestras inquietudes y ocio fuera de la pareja, será primordial para no perder los referentes y puntos de apoyo fundamentales para cualquier persona.
  • Entender que el amor no es sufrimiento y que el otro no es nunca inferior o superior a mi, para que pueda establecerse un vínculo fuerte en la pareja, es fundamental para una salud en la relación.
  • Afrontar el miedo a la soledad, con pequeñas y cotidianas conductas, como ir al cine, a un museo, dedicarse tiempo a uno mismo cuidando la alimentación, haciendo deporte o realizando a solas esas pequeñas cosas que me hacen sentir bien y que me gustan, sin llamar al otro o esperando a que esté presente para realizarlas, ayudará a comprobar que uno puede valerse por si mismo.
  • No renunciar a cosas que son importantes para uno mismo porque la pareja nos lo pida, o porque creamos que “eso impedirá que me dejen”.
  • No entender el amor como una lucha de fuerzas en la que “el otro ha de estar sometido para que pueda quererme”.
  • Permitir que la pareja se exprese y que no tenga que estar siempre deacuerdo con mis ideas para no sentirme agredido/a.

En Avance Psicólogos tenemos más de 20 años de experiencia y somo especialistas en el tratamiento de la dependencia emocional. Te podemos ayudar

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