Disociación: ¿qué es y cuál es su tratamiento?
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Disociación: ¿qué es y cuáles son sus síntomas y cuál es su tratamiento?

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En mi trayectoria profesional me he encontrado con algunas personas, de las que atiendo en consulta, muy familiarizadas con el término de la disociación y otras, no tanto. Hay quien ha experimentado la disociación tan intensamente que no le ha resultado difícil identificar que se estaba disociando. En cambio, otras utilizan el término como quien dice que va en automático, sin prestar a atención a su alrededor. Aunque esto es un síntoma de la disociación, no es lo único que puede pasar cuando estamos sufriendo de disociación.

Perder el contacto con la realidad, momentáneamente, como abstraernos o perder la noción del tiempo es algo que todo el mundo ha experimentado. Sin embargo, cuando utilizamos este mecanismo como evasión para eludir nuestras emociones se puede convertir en un problema. En este artículo te explicaremos hasta qué punto, cuáles son los síntomas de la disociación, sus causas y, por último, su tratamiento.

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¿Qué es la disociación?

La disociación tiene que ver con el trauma psicológico y la vivencia de experiencias traumáticas. Como decíamos cuando este mecanismo psicológico lo utilizamos para evadirnos de la realidad, por tener una base emocional compleja, puede convertirse en un trastorno. La disociación, en verdad, se trata de un fenómeno adaptativo por el cual nos desconectamos para no sufrir. Ante una determinada situación que el cerebro cataloga como que va a ser demasiado difícil o imposible de soportar, se desconecta o se distancia emocionalmente. Así, de forma inconsciente, no nos alteramos y nuestra mente no se perturba.

Esto en un momento puntual es adaptativo porque nos puede funcionar ayudándonos a salir con éxito de una situación estresante. Por ejemplo, si vemos que alguien necesita ayuda podemos activar nuestra parte más racional para que pongamos en marcha lo que necesitemos para ayudar a esa persona. Más tarde, conectaremos emocionalmente con lo ocurrido a través de la empatía. Por eso, cuando vivimos una situación de este cabal (en la que alguien está en apuros) podemos acabar física, pero sobre todo, mentalmente, agotados.

Por otro lado, cuando hemos sufrido experiencias muy traumáticas de forma repetida, en especial durante nuestra infancia, este mecanismo se activa demasiado eliminando otras estrategias psicológicas de afrontamiento, la cual puede tener consecuencias con mayor o menor grado de gravedad que describiremos a continuación.

Síntomas de la disociación

Algunos síntomas de la disociación pueden ser los siguientes:

  • Anestesia emocional. Cuando hemos vivido una situación traumática es común que “no sintamos nada”. El impacto de dicha situación es tan fuerte o tan poco tolerable (ej.: un niño que sufre acoso diario en el colegio) que nuestro cuerpo y nuestra mente se anestesian para dejar de sufrir. Pero también se anestesia para sentir aquello que es agradable. Por eso, las personas que están disociadas viven como si estuvieran en tercera persona, sin sentir nada, como si todo les fuera ajeno. Por este motivo, suelen tener mucha falta de habilidades sociales y un apego inseguro.
  • Psicosomatización. Es muy frecuente en la disociación que se sufran síntomas psicosomáticos. Al estar el cuerpo tan anestesiado y las emociones no tener una válvula de escape, el cuerpo para envía síntomas físicos para que “hagamos caso” a los síntomas emocionales. Los más comunes son los dolores de estómago o problemas gastrointestinales, contracturas musculares o alteraciones metabólicas.
  • Explosión emocional. Aunque en contraposición con la anestesia emocional, la persona disociada puede sentirse dominada por emociones que no entiende en ese momento. Por ejemplo, de repente sentirse muy triste o sentir demasiado enfado sin tener una razón aparente. Igual que aparecen estas emociones tan intensas, se van.
  • Lagunas de memoria o amnesia disociativa. Se trata de la incapacidad de recordar eventos específicos ocurrido en la etapa o el momento donde vivenciamos la experiencia traumática. Esto sirve para protegernos: los recuerdos son tan dolorosos que es mejor olvidarlos. Al mismo tiempo, genera mucha confusión, puesto que las lagunas de memoria pueden tener una duración de unos minutos, días o, incluso, años.
  • Despersonalización. Hace referencia a la sensación de salir de propio cuerpo o de que el cuerpo no te pertenece. De nuevo, puede ser un síntoma momentáneo (por ejemplo, en un ataque de pánico) o un síntoma típico de un trastorno disociativo si ocurre de forma continua. La persona se siente desconectada de sus propias emociones y de su propio cuerpo, como si lo flotara, lo viera desde fuera o que algunas partes de él cambian de tamaño.
  • Desrealización. La persona con disociación percibe con extrañeza su entorno. Lo percibe como si este fuera falso, a través de una niebla o como si distanciara de él. También puede ocurrir durante el ataque de pánico.
  • Confusión o alteración de la identidad. En la disociación, es común que la persona manifieste no saber cómo es, qué decisiones tomar o no saber qué quiere hacer realmente. No se trata únicamente de una crisis, la alteración de la identidad conlleva consecuencias graves que afectan al núcleo de la identidad.

Causas de la disociación

Cómo hemos comentado, la disociación suele iniciarse tras la experiencia de un evento traumático. Durante ese evento, apartarse o desconectar de la realidad fue un recurso psicológico muy útil para sobrevivir o sobrellevar ese momento. Lo que necesitamos en este tipo de situaciones es prevenir un daño emocional mayor. De esta manera, el cerebro aprende que es tal el sufrimiento vivido que “sale más a cuenta” desconectarse que vivir conectado a las emociones que en cualquier momento pueden llegar a doler mucho.

Experiencias traumáticas pueden ser accidentes, atentados o desastres naturales. Sin embargo, la ciencia ya ha demostrado que las secuelas psicológicas de un evento traumático son mucho más graves si el daño lo ha provocado otro ser humano. Por lo tanto, eventos que tienen más probabilidad de causar disociación son los abusos sexuales, el bullying o el maltrato físico o psicológico.

Tratamiento de la disociación

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó como la técnica EMDR para el el tratamiento del Trastorno de Estrés Postrumático o TEPT. La disociación es un síntoma típico en los trastornos que tienen que ver con el trauma y el EMDR se ha demostrado una técnica eficaz para el tratamiento del trauma.

Esta técnica consiste en el reprocesamiento de los recuerdos traumáticos o dolorosos, desbloqueando dichos recuerdos y su procesamiento a través de un determinado tipo de movimientos oculares. Si bien tienen muchas pruebas de su eficacia, Anabel González explica “los mecanismos que subyacen a esta todavía siguen investigándose”. Es decir, no sabemos si la conexión de los movimientos oculares con el reprocesamiento es lo que explica dicha eficacia.

Con todo, el EMDR tiene una eficacia más que probada para el trabajo con la disociación y el trauma. Ahora bien, hay que tener en cuenta que no es una técnica milagrosa que proporciona una cura sobre el trauma pasando por él de puntillas. Recordemos que la disociación es, precisamente, ese mecanismo que utilizamos para no conectar con el dolor que nos supuso la experiencia traumática. Por lo tanto, para el tratamiento de la disociación hablar de aquello que duele y del trauma va a ser esencial. Para ello, escoge una psicóloga especializada en trauma y apego con formación en la técnica de EMDR y, como profesional, sabrá guiarte, respetando siempre tus ritmos.

Conclusiones…

La disociación nos permite sobrellevar y sobrevivir a experiencias traumáticas. Por ejemplo, al abuso sexual, al acoso o un evento traumático. Asimismo, la disociación puede ser una reacción normal ante una situación anormal.

Resulta de vital importancia entender esto de cara a nuestro bienestar en el futuro tras haber sufrido un trauma y, también, a la hora de culparnos o de culpabilizar a una víctima por no defenderse. Si se entendiera esto evitaríamos caer en crasos errores como el de no creer a una víctima de una violación por no haber hecho nada por defenderse. Esa persona estaba paralizada por el miedo y su cerebro entendió que era mejor no hacer nada que atacar o salir corriendo. Sabiendo esto, no podemos considerar la credibilidad de alguien basándonos en su reacción.

¿Estás buscando ayuda?

La disociación no tiene porqué acarrear un trastorno grave pero sí es un mecanismo que si utilizamos con frecuencia y, además, de manera que no somos conscientes de ello, puede derivar en otros problemas y perjuicios para nuestra salud mental. Si te estás planteando acudir a terapia para trabajar en tu crecimiento personal o porque crees que has podido sufrir situaciones que te han podido afectar de manera negativa en tu vida, en Avance Psicólogos contamos con psicólogos expertos en la técnica de EMDR, además de tener formación y experiencia en apego y trauma.

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Referencias bibliográficas:

Gómez, I. V., Gonzales, I. R., Oviedo, L. M., & Ramírez Giraldo, A. (2015). La terapia EMDR como tratamiento para el trastorno de estrés postrauma: una revisión literariaBúsqueda2(1), 1-13.

WHO. (6 de agosto de 2013). La OMS publica unas directrices sobre la atención de salud mental tras los eventos traumáticos. WHO. https://www.who.int/es/news/item/06-08-2013-who-releases-guidance-on-mental-health-care-after-trauma

Gonzalez, A. (2020). Lo bueno de tener un mal día. Cómo cuidar de nuestras emociones para estar mejor. Planeta.

Blanco, E. L., & Geijo, G. L. (2012). EMDR: Revisión de la técnica y aplicación a un caso clínico. Cuadernos de medicina psicosomática y psiquiatría de enlace, (104), 5.

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autor/a del artículo

Brenda Ruano Bodemer

PSICÓLOGA SEXÓLOGA COLEGIADA M-34490

Brenda Ruano Bodemer (Madrid, 1993) se graduó en Psicología por la UCM. Trabaja en la consulta privada desde 2016. Desde entonces, lleva formándose en distintos ámbitos de la psicología: Máster en Sexología, educación sexual, asesoramiento y terapia sexual (UCJC, IUNIVES), Máster en Psicología General Sanitaria (Universidad de Nebrija). Título en Psicología Afirmativa en Diversidad Sexual y de Género (COP). Además de la consulta privada, ha trabajado en centros de día de adicciones y, actualmente, imparte talleres de Educación Sexual en institutos y da formación a profesores sobre Educación Sexual.

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