El estrés laboral

Sobre el estrés en el trabajo se ha escrito mucho puesto que España es uno de los países donde más porcentaje de personas sufre estrés laboral (casi un 60%), mientras que en Europa se registra que hay alrededor de un 30% que lo sufren.
El estrés se produce cuando una persona es incapaz de adaptarse a una situación de cambio, así como dificultades de afrontamiento para superar las demandas que considera excesivas porque no cuenta con los recursos suficientes para afrontar estas situaciones. Esto genera emociones tales como la ira, ansiedad y en algunos casos depresión.
El estrés laboral se manifiesta como un conjunto de alteraciones a nivel físico y psíquico que la persona no sabe cómo manejar
El estrés laboral se define por la dificultad de afrontar una situación o circunstancia relacionada con el trabajo; los estresores activan las capacidades para hacer frente a esa nueva situación pero la persona no consigue controlarlos o manejarlos para volver a una situación de equilibrio.

Síntomas de estrés laboral

El estrés produce reacciones complejas a nivel cognitivo, fisiológico e incluso a nivel motórico, fácilmente identificables:
  • - Preocupación, inseguridad e indecisión
  • - Miedo, pensamientos negativos
  • - Cambios de humor
  • - Dificultades para buscar soluciones, para concentrarse
  • - Dolores de cabeza, estómago, náuseas
  • - Sudoración excesiva, tensión muscular, bruxismo
  • - Comer, fumar, beber compulsivamente
  • - Conductas de evitación
  • - Ansiedad
  • Afrontar situaciones de estrés

    El estrés en principio no tiene por qué entenderse como algo negativo, hay muchas circunstancias que nos producen estrés y ello nos ayuda a activar todas nuestras capacidades para afrontar los cambios (cambiarnos de casa o salir de viaje también son situaciones de estrés). Cualquier modificación en general en nuestras rutinas diarias, en nuestro cuerpo nos puede producir estrés, lo importante es saber manejar estos estresores para que nos permitan avanzar.
    Si estás en un momento laboral complejo, porque hay un cambio en tu trabajo (nuevos compañeros, nuevos responsables, nuevos proyectos, etc.) y no consigues desconectar o te sientes desbordado por la situación, es importante en primer lugar parar y tomar conciencia de lo que te está pasando. Párate a escucharte un momento a nivel emocional y físico y atiende a lo que te está pasando sin juzgarlo. En algunos manuales sobre manejo del estrés se habla de las “seis erres”:
  • -Relajación: busca algo que hacer para ti mismo y encuentra la calma; planifica tu tiempo de preocupación, pon un límite a ello.
  • -Responsabilidad: Establece las prioridades, aprenda a decir no, a delegar, a posponer. Controla la situación y así te colocas en una posición de fuerza ante los estresores.
  • -Reflexión: ¿qué cosas son las que le están produciendo estrés? Si eres consciente de los síntomas del estrés estos se hacen abarcables y manejables.
  • -Relaciones: Cuenta lo que te pasa a las personas cercanas y activa tus relaciones sociales, busca momentos para disfrutar con ellas.
  • -Recreación: ¡Disfruta! Fuera del trabajo tu vida continúa. Diviértete, sonríe y busca el placer. Ahonda en las cosas que te producen felicidad y positividad.
  • -Reaprovisionamiento: pasea, aliméntate bien, elimina tóxicos de tu cuerpo y de tu mente.
  • Técnicas para recuperar la calma cuando tenemos estrés

    En primer lugar conecta contigo y para, recupera la calma, es el primer paso para tomar conciencia y escuchar qué te está pasando.
      Las técnicas de relajación van muy bien en estos casos: cierra los ojos y respira profundamente durante 10 segundos. Intenta fijar la atención en la respiración.
      Tómate un respiro de cinco minutos, cierra los ojos y concéntrate en visualizar un lugar apacible o una situación relajante. Algunas personas les funciona muy bien recrear situaciones refrescantes (un baño fresco, una ducha, la lluvia…)
      Haz un listado de las cosas que te molestan o que te preocupan. Guárdalo y léelo cuando estés en calma para ver si has magnificado las cosas.
      Piensa en cosas bellas y busca un momento de paz.
      Muévete, da un paseo por la ciudad, por el campo, cambia de ambiente. Aprovecha para estirarte.
    Si las situaciones de estrés se mantienen en el tiempo impidiendo a la persona colocarse en una posición de manejo con pérdida del interés por la realización de actividades (síndrome de Burnout), es interesante buscar ayuda profesional para evitar que nuestra salud emocional y física empeore. La terapia nos proporciona técnicas y seguimiento con resultados muy positivos.
    
    
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