Eritrofobia: los síntomas y características de la fobia a ruborizarse

Eritrofobia: los síntomas y características de la fobia a ruborizarse

En psicología, se conoce como eritrofobia un tipo de trastorno perteneciente a la categoría de las fobias, y que tiene que ver con el miedo a ruborizarse en situaciones sociales, es decir, al interactuar con los demás.

En este artículo veremos en qué consiste exactamente la eritrofobia, cuáles son sus síntomas, y qué debe hacer una persona que haya desarrollado esta alteración psicológica.

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¿Qué es la eritrofobia?

La ansiedad está implicada en buena parte de los trastornos psicológicos que aparecen en los manuales diagnósticos de psiquiatría y psicología clínica. Se trata de un fenómeno que suele producir un malestar difuso, cuyo origen muchas veces cuesta de identificar, y que puede afectarnos durante un tiempo indeterminado.

Por ejemplo, podemos sentirnos ansiosos porque tenemos una presentación oral en nuestra clase de universidad, o porque sentimos que se nos acumula el trabajo, o incluso porque no sabemos qué hacer ante una decisión difícil. En todas estas situaciones el malestar puede irse acumulando, llevándonos a estar alerta y a volvernos sensibles ante prácticamente cualquier inconveniente que nos ocurra.

Sin embargo, hay ocasiones en las que la ansiedad adopta una naturaleza más concreta, apareciendo y desapareciendo siguiendo una serie de patrones más o menos predecibles. Esto es lo que ocurre en el caso de las fobias, que son trastornos de ansiedad ligadas a eventos específicos que son capaces de llevarnos a sentir mucha angustia y estrés en cuestión de segundos.

Esto nos lleva a hablar de la eritrofobia, que es una de las maneras en las que la ansiedad puede expresarse de forma psicopatológica. En concreto, la eritrofobia es el trastorno psicológico en el que la idea de ruborizarse a la vista de una o más personas produce tanto temor o inseguridad que surge un estado de intensa ansiedad en muy poco tiempo, cuestión de segundos.

Así pues, este fenómeno no se diferencia mucho del resto de trastornos de tipo fóbico, tal y como es habitual en este tipo de alteraciones de la salud mental; en ellas, normalmente lo único que varía son las situaciones que hacen que surja la reacción psicopatológica de ansiedad extrema. En lo que se refiere a los síntomas, casi todas las fobias son muy parecidas.

 

Síntomas

Estos son los síntomas típicos que pueden empezar a manifestar quienes han desarrollado eritrofobia. Se trata de fenómenos de tipo psicológico y fisiológico que aparecen cuando la persona cree que se expone al “peligro” de ponerse muy roja estando con alguien, o exponiéndose a la mirada de gente con la que se tiene poca confianza. Estos desaparecen casi en su totalidad poco después de que la persona deje de exponerse a esas situaciones, pero siguen condicionando su comportamiento y causándole malestar.

1. Sudoración excesiva

Los sudores son un síntoma muy habitual en quienes sufren un trastorno de ansiedad, y el caso de la eritrofobia no es una excepción.

2. Temblores

Cuando sube el nivel de ansiedad debido a una fobia, la tensión muscular aumenta, y esto hace que muchas personas que han desarrollado el trastorno tiemblen de manera visible cuando en los momentos en los que entran en crisis.

3. Náuseas

Los mareos y las náuseas son habituales en los casos más severos, en los que la persona se siente físicamente muy mal debido a la fobia.

4. Problemas digestivos

Cuando la ansiedad se acumula en exceso, esto se hace notar en los procesos digestivos. Pueden aparecer gases, dolor de vientre, etc.

5. Pensamientos catastróficos

Las personas con eritrofobia o con cualquier otro tipo de fobia tienden a desarrollar previsiones muy pesimistas acerca de lo que les ocurrirá a causa de aquello que ha desencadenado la subida del nivel de ansiedad. Por ejemplo, quienes presentan eritrofobia pueden llegar a pensar que su rubor facial hará que reciban fuertes burlas o incluso marginación social.

6. Conductas de huida

En el momento en el que se da la crisis de ansiedad causada por la eritrofobia, la persona pierde buena parte del control de sus actos y por eso siente la necesidad de alejarse cuanto antes del contexto que ha desencadenado ese subida repentina de su nivel de ansiedad (una conversación, un evento público, etc.).

 

7. Conductas evitativas

Finalmente, también hay que destacar que la mayoría de personas con eritrofobia tienden a evitar situaciones de socialización en las que creen que pueden sufrir crisis de ansiedad debidos a este trastorno.

¿Qué hacer?

La eritrofobia puede parecer una alteración psicológica muy irracional, y en cierto punto lo es, pero eso no significa que no sea seria. Puede llegar a limitar o extinguir casi totalmente la vida social de quien la desarrolla, además de producir mucho malestar. Por ello, la solución pasa por asistir a psicoterapia y ponerse en manos de profesionales de la salud mental. La buena noticia es que las fobias son trastornos que responden bien al tratamiento, y en cuestión de pocos meses la intensidad de sus síntomas suele rebajarse mucho, hasta el punto de dejar de ser un problema significativo.

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Referencias bibliográficas:

American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5ª ed.), Arlington: American Psychiatric Publishing.
Caballo, V. (1998). International Handbook of Cognitive and Behavioural Treatments for Psychological Disorders. Oxford: Pergamon.
Edmund, J.B. (2005). The Anxiety & Phobia Workbook. Oakland: New Harbinger Publications.
Hamm, A.O. (2009). Specific phobias. The Psychiatric Clinics of North America. 32(3): pp. 577 – 591.

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