¿Es bueno para tu salud psicológica vivir con una mascota?

vivir con una mascota

El modo en el que nos sentimos rara vez depende únicamente de nosotros mismos y de nuestra habilidad para relacionarnos con el entorno. En la mayoría de los casos, también nos influye mucho nuestra manera de relacionarnos con los demás. Ahora bien… ¿quién dice que las únicas interacciones sociales significativas son las que mantenemos con miembros de nuestra especie? ¿Es sano para tu salud psicológica vivir con una mascota?

La compañía de una mascota puede contribuir a nuestro bienestar psicológico de varias maneras, tanto en personas con trastornos diagnosticados como en quien no tiene problemas psicológicos significativos. Aquí veremos el modo en el que tener una mascota puede ser bueno para la salud psicológica, con un breve resumen de los efectos positivos del contacto habitual con animales.

Nuestra Terapia Psicológica

¿Por qué es bueno para la salud psicológica vivir con mascotas?

Estos son los diferentes aspectos en los que convivir con mascotas aporta beneficios para la salud mental.

1. El vínculo emocional a través de la oxitocina

Se ha comprobado que, al mirar a los ojos a un perro, tanto la persona como el animal tienden a sostenerse la mirada a la vez que sus sistemas nerviosos empiezan a llenarse de una sustancia llamada oxitocina, que es segregada en mayores cantidades por el organismo cuando nos involucramos en acciones de cooperación y afecto. Esta hormona hace que nos sintamos mejor casi al instante, y tiene el poder de ponérnoslo más fácil para ver el lado bueno de las cosas. Además, como es un proceso bio-psicológico que tiene lugar en los que se miran en uno al otro, la mascota también se beneficia de estos efectos.

De este modo, estar en contacto con perros (y posiblemente con otros animales con tendencia al gregarismo y a colaborar con otros) puede hacer que nos sintamos mejor por el simple hecho de conectar emocionalmente con ellos.

2. Un efecto terapéutico

Actualmente se sabe que los animales tienen un rol muy importante para muchos grupos de pacientes que se benefician de la compañía de gatos, perros, caballos, delfines y otras formas de vida, fundamentalmente mamíferos.

Por ejemplo, la terapia con animales puede contribuir a calmar y a enseñar algunos fundamentos de la socialización a los niños y niñas con Trastornos del Espectro Autista, que pueden encontrar contacto y cariño en animales para los que mirarse a los ojos no es tan importante como para los miembros de nuestra especie. Así, participan en juegos y abrazos con animales cuya “cultura” encaja más con la manera de pensar de quienes no siguen pautas sociales que el resto de los seres humanos dan por supuestas, como mirar a la cara del interlocutor al comunicarse con él, a la vez que no sienten presión por encajar en esas convenciones sociales.

Por otro lado, la compañía de animales domésticos también es muy útil para personas con trastornos del estado de ánimo, sobretodo para aquellas que lleven un modo de vida relativamente aislado. Personas con depresión, distimia y otras alteraciones similares encuentran en la compañía de estas mascotas la posibilidad de contar con un amigo que no juzga, que no actuará de maneras muy inesperadas, y que da estabilidad a su día a día. En este sentido, te animamos a descubrir que es la distimia en nuestro post: Distimia: causas y síntomas de un trastorno parecido a la depresión

3. Ayudan salir más

Hay algunas mascotas que son demasiado pequeñas como para exigir paseos, pero muchas de ellas sí que necesitan salir a estirar las patas. Esto, de manera indirecta, aporta otro de los beneficios psicológicos de tener mascotas: el aprovechar esos paseos por lugares tranquilos y con más vegetación que el espacio urbano promedio.

¿Y qué tiene de bueno esto, exactamente? Se sabe que dar paseos por lugares con presencia de naturaleza repercuten positivamente en nuestra salud mental de varias maneras. Por un lado, el simple hecho de respirar un aire de mejor calidad tiene un efecto muy positivo sobre nuestro cerebro, de manera que nuestras facultades cognitivas envejecen más lentamente.

Por el otro, estos paseos en compañía de la mascota pueden llegar a ser una experiencia similar a la meditación, contribuyendo a que dejemos atrás ideas que nos preocupan. Estos momentos de descanso lejos de lo que nos suele generar angustia nos permiten recuperar energías y dejar de obsesionarnos con recuerdos o imágenes mentales que nos angustian.

Por otro lado, salir a pasear a la mascota puede ser una oportunidad para hacer amigos. Pocas cosas facilitan más empezar una conversación que ver cómo alguien lleva consigo un animal adorable.

 

4. Facilitan encontrarle un sentido a la vida

Para muchas personas, la necesidad de encontrarle un sentido a su existencia es una tarea titánica, que aporta una frustración tras otra. Esto resulta especialmente común en personas con trastornos del estado de ánimo o con enfermedades neurológicas que no les permiten llevar una vida normal o completamente autónoma.

En muchos casos, la compañía de una mascota es suficiente para encontrarle un significado a vivir día a día. La tarea de cuidar de ese animal y de ofrecerle la protección que necesita aporta una noción de progreso muy valiosa para alguien que se siente mal con facilidad. Además, contribuye a generar anécdotas memorables por experiencias compartidas con la mascota, y estas vivencias sirven como “ancla” para recuerdos que sirven para ni tener la sensación de que el tiempo pasa muy rápido y es malgastado, otra de las quejas frecuentes entre quienes tienen un estado de ánimo bajo.

Referencias bibliográficas:

Baun, A.M., Bergstrom, N.; Langston, N. F. & Thomas, L. (1984). Physiological effects of human/companion animal bonding. Nursing Research, 33(3), 126-129. Friedmann, E., Katcher, A. H.
Kruger, K.A.; Serpell, J.A. (2010). Animal-assisted interventions in mental health”. Handbook on Animal-Assisted Therapy. pp. 33 – 48.

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