¿Es cierto que el cerebro de hombres y mujeres es diferente?

el cerebro de hombres y mujeres es diferente

Uno de los temas que despiertan más interés en el ámbito de las neurociencias y la psicología es si el cerebro de los hombres y las mujeres es diferente.

Por supuesto, esta duda no tiene que ver solamente con la curiosidad por la neuroanatomía, sino que va más allá de las ganas de saber cuál es la forma del cerebro promedio en ambos sexos: es una manera de preguntarse sobre el origen de las diferencias que podemos apreciar en el comportamiento de ellos y ellas. ¿Actuamos de un modo distinto porque tenemos sistemas nerviosos de diferente tipo? ¿Están las mujeres y los hombres “programados” de manera innata para adoptar diferentes patrones de conducta?

En este artículo veremos qué hay de cierto en la idea de si los varones y las hembras de nuestra especie tienen cerebros distintos, y qué implicaciones psicológicas tiene la respuesta a esta pregunta.

Las diferencias en el cerebro de mujeres y hombres: ¿mito o realidad?

Este es un tema que suele ir de la mano de la polémica, porque es fácilmente interpretable en términos de ideología política.

Mucha gente cree que existen diferencias entre los cerebros de los hombres y los de las mujeres, y que eso significa que resulta inútil aspirar a que se comporten de una manera similar. Otros creen que preguntarse por estas posibles diferencias cerebrales resulta en sí un sesgo ideológico, una postura que ya desde el principio da por sentado que hay fronteras neurológicas y comportamentales entre ambos sexos, y que por lo tanto justifica el trato discriminatorio. Como veremos, ninguna de estas dos posturas está en lo correcto.

En primer lugar, démosle una respuesta rápida a la pregunta que encabeza esta sección: sí, hay ligeras diferencias en el “cerebro promedio” de hombres y mujeres.

Algunas de las diferencias estadísticas más importantes son las siguientes:

  • La corteza cerebral de las mujeres es relativamente más gruesa que la de los hombres.
  • La corteza cerebral de los hombres tiene mayor volumen y superficie.
  • El tamaño relativo de la parte frontal del giro cingulado izquierdo es mayor en mujeres.
  • La sustancia blanca de los hombres tiende a extenderse por el encéfalo de una manera más difusa.

 

Hay que tener en cuenta, sin embargo, que incluso las regiones cerebrales más propensas a presentar diferencias por sexos podían mostrar rasgos típicos de hombres o de mujeres tanto en hombres como en mujeres: es decir, que había solapamiento. Eso significa que es imposible observar una parte de un encéfalo y estimar con fiabilidad cuál es el sexo de la persona a la que pertenece.

En general, estudiar un cerebro solo permite acertar el sexo de la persona entre el 70 y el 77% de las veces, es decir, que solo ayuda a disipar menos de un 30% de la incertidumbre (asumiendo que lo normal sería acertar el 50% de las veces por puro azar).

Por otro lado, solo el 2% del cerebro suele presentar diferencias significativas entre hombres y mujeres: el 98% restante es más o menos igual, o presenta una heterogeneidad y varianza que no nos dice nada sobre las probabilidades de que alguien sea varón o hembra.

 

¿Qué nos dice esto sobre las diferencias psicológicas?

Tal y como hemos visto, hay algunas diferencias estructurales entre la arquitectura típica del cerebro de los hombres y la del cerebro de las mujeres. Pero… ¿nos permite esto asumir que estas diferencias son la fuente de las diferencias en el comportamiento de hombres y mujeres? La respuesta es que no.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que reconocer que hay asimetrías en la composición típica del cerebro de varones y hembras es simplemente eso: una observación sobre la forma y las interconexiones entre las partes de un área del sistema nervioso. Es decir, que no es una descripción de su manera de funcionar, sino de su estructura física.

Es por ello que si bien es válido creer que estos cerebros ligeramente distintos en promedio generan comportamientos diferentes, también es correcto creer que la función de esa composición cerebral distinta sirve para contrarrestar diferencias en el funcionamiento de otras partes del cuerpo (por ejemplo, las glándulas que secretan hormonas), y que paradójicamente, contribuyen a que el comportamiento de hombres y mujeres sea más similar.

Con todo, las diferencias en el cerebro de hombres y mujeres podrían estar ahí para amortiguar la influencia de otras diferencias entre sexos que si bien serían útiles de cuello para abajo, en el encéfalo resultarían contraproducentes.

Por otro lado, también es cierto que el cerebro humano está en constante cambio y se adapta a las situaciones que vivimos y, sobre todo, a nuestros hábitos. ¿No es cierto que durante la mayor parte de la Historia reciente hombres y mujeres han estado sujetos a tareas y modos de vida claramente distintos? Es probable que estos hábitos diferenciados sigan teniendo un efecto en el desarrollo de los cerebros de varones y hembras, favoreciendo el desarrollo de las estructuras especializadas en funciones muy utilizadas en el día a día a costa del desarrollo de otras que no se usan tanto.

En definitiva, sí, en general existen diferencias en el cerebro de hombres y mujeres. Sin embargo, estas disimilitudes son solo de naturaleza estadística, y es posible encontrar a muchos individuos con encéfalos que podríamos considerar típicos del sexo contrario. Y por otro lado, incluso en los casos extremos en los que mujeres y hombres tienen cerebros muy diferentes, ese hecho no nos asegura que se comporten de manera claramente diferenciable debido a esos rasgos de su sistema nervioso.

 

Nuestra Terapia Psicológica

 

Referencias bibliográficas:

De Vries, G.J. (2004). Minireview: Sex Differences in Adult and Developing Brains: Compensation, Compensation, Compensation. Endocrinology, 145(3): pp. 1063 – 1068.
Ritchie, S.J., Cox, S.R., Shen, X., Lombardo, M.V., Reus, L.M., Alloza, C, et.al. (2017). Sex differences in the adult human brain: Evidence from 5,216 UK Biobank participants. Cerebral Cortex. 28(8): pp. 2959 – 2975.
Ruigrok, A.N., Salimi-Khorshidi, G., Lai, M.C., Baron-Cohen, S., Lombardo, M.V., Tait, R.J., y Suckling, J. (2014). A meta-analysis of sex differences in human brain structure. Neuroscience & Biobehavioral Reviews 39, 34-50.

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