10 Juegos sexuales para recuperar la pasión con tu pareja

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10 Juegos sexuales para recuperar la pasión con tu pareja. Muchas parejas se quejan de que, con el paso del tiempo, caen en la rutina en lo que a sus relaciones sexuales se refiere. La cuestión es que la rutina en sí no tiene por qué ser negativa, sino que es la monotonía lo que puede hacer más daño a la vida sexual: es decir, hacer siempre lo mismo. Por eso lo que llamamos “juegos sexuales” son una buena manera de ampliar el repertorio de prácticas.

Nuestra concepción del sexo está muy centrada en las prácticas genitales y, en particular, en la penetración. Así, la mayoría de las parejas terminan siguiendo casi siempre el mismo patrón en sus encuentros: primero estimulación manual u oral (los mal llamados “preliminares”) y después coito. Para estimular el deseo, es necesario deshacer esta estructura y dar protagonismo a otras prácticas que pueden ser muy placenteras.

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10 juegos sexuales

Aunque no son una panacea, los juegos sexuales pueden ayudar a descubrir nuevas prácticas y fomentar el deseo. Por supuesto, es necesario que todas las personas implicadas den su consentimiento; salvo que lo hayáis comentado previamente, no puedes saber si tu pareja va a querer hacer lo que tú propones y por eso el consenso es fundamental.

En esta lista tienes diez ideas para poner en práctica diferentes juegos sexuales para añadir variedad a tus encuentros. Quizás conozcas algunos y otros no te sonarán… o a lo mejor ya has probado más de uno. ¡Algunos de ellos incluso pueden combinarse! Es lo bueno de los juegos, sólo hace falta echarle algo de imaginación para divertirse.

Masaje erótico

Como decía al principio del artículo, para darle la vuelta a la rutina sexual debemos salirnos de nuestras costumbres. Una buena manera de hacerlo es prestar menos atención a los genitales y darle más protagonismo a otras partes del cuerpo. El masaje erótico ofrece la posibilidad de tener un contacto corporal mucho más completo, íntimo a la vez que placentero.

Hay muchas maneras diferentes de hacer un masaje erótico: de una persona a otra, por turnos, simultáneamente… además es posible jugar con la presión, masajeando distintas zonas del cuerpo o simplemente acariciándolas. Usando un buen aceite corporal pueden descubrirse zonas erógenas inesperadas.

Juego con sensaciones

Seguro que alguna vez has jugado con un hielo, o has hecho cosquillas con una pluma. El juego con las sensaciones (temperatura, cosquillas, dolor…) se enmarca dentro de las prácticas BDSM, ya que una de las personas es quien tiene el control a la hora de provocarle sensaciones más o menos intensas a la otra.

Tanto si juegas con elementos caseros como con materiales específicos para ello, asegúrate siempre de que conoces los posibles riesgos que involucra y las posibles medidas de seguridad pertinentes. ¡Los juegos sexuales son para pasar buenos ratos, no disgustos!

Privación sensorial

En la línea del punto anterior, la privación sensorial tiene mucho que ver con las sensaciones y el control. Seguro que has oído más de una vez aquello de que “cuando bloqueas uno de los sentidos, los demás se agudizan”. Por eso uno de los juegos sexuales más populares es algo tan sencillo como vendar los ojos.

La expectación al no poder ver, unida al hecho de que la pareja tenga mayor control sobre lo que ocurre, puede resultar muy estimulante. Además, este es un juego que se puede combinar de manera fácil con los juegos con sensaciones que hemos visto antes.

Juego de roles

Una manera de estimular el deseo es tirar de fantasías: o sea, de ficciones. Los juegos de rol pueden adoptar muchas formas, desde algo sencillo como hablar un idioma diferente (igual que en la mítica “Un Pez Llamado Wanda) hasta recrear toda una historia de ficción, que puede estar basada en una obra que os guste o ser una invención totalmente nueva. Para crear personajes puedes ayudarte de la ropa o del contexto: hay quienes disfrutan de quedar en un sitio y simular que es la primera vez que se conocen.

Si te da vergüenza hacer esto en persona, puedes ayudarte de la tecnología: el sexting que tan famoso se hizo durante el confinamiento puede ser tu aliado. Hay aplicaciones de mensajería que te permiten enviar fotos, mensajes y audios de manera segura y sin dejar rastro.

Striptease

¿A quién no le va a gustar un baile? El striptease lo hemos visto en muchas películas, pero no siempre nos animamos a hacerlo. Sin embargo, puede ser muy excitante no sólo para la persona que hace de espectadora, sino también para quien lo baila.

Y si la idea no te convence, siempre puedes buscar alguna actividad similar que vaya más con tu estilo. Una alternativa podría ser apuntarte a clases de danza en algún estilo que te resulte sexy, o practicar baile en pareja. Cualquier baile que fomente el contacto con el cuerpo y la actitud seductora puede ser divertido y activar el deseo.

¡Los juegos sexuales no se dan exclusivamente dentro del dormitorio!

Juegos sexuales con juguetes eróticos

¿Qué mejor manera de plantear juegos sexuales que usando juguetes especialmente diseñados para ello? En las tiendas eróticas se pueden encontrar modelos para todos los gustos: para estimular diferentes tipos de genitales, pezones, zona anal y perianal…

La juguetería erótica es un complemento estupendo para la actividad sexual. Eso sí: es recomendable elegir juguetes versátiles, que permitan diferentes usos, para no aburrirse de ellos.

Además, los juguetes pueden usarse para más juegos aparte de la estimulación. Dejar un juguete escondido donde tu pareja vaya a encontrárselo, llevarlo cuando salís…

Tienen un potencial maravilloso para erotizar momentos que, por sí solos, no siempre consideramos como tal. Como ya he dicho antes ¡hay que sacar el sexo del
dormitorio!

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Caja de los deseos

El ejercicio de la “caja de los deseos” es una tarea clásica en la terapia de pareja: se trata de que cada persona escriba en trozos de papel diferentes acciones que le gustaría que su pareja hiciera y los meta en una caja común, para que después cada persona saque a diario un papelito de la otra y haga aquello que está escrito.

Pues bien, esta actividad podemos llevárnosla fácilmente al terreno de los juegos sexuales. Obviamente tendrías que escribir acciones y prácticas que sepas de antemano que tu pareja estaría dispuesta a llevar a cabo, para que así todo el mundo se sienta cómodo y libre.

Juegos con comida

Este es uno de los juegos sexuales más “clásicos”, uno de los que más fácilmente se nos ocurren cuando pensamos en este tema. Los juegos con comida suelen atraer por dos motivos: el primero, porque hay sabores y formas de algunas comidas que nos resultan estimulantes y eróticas; el segundo, porque son una excusa para utilizar la lengua en el cuerpo de la pareja.

Hay que elegir bien qué usar para que el juego no se convierta en un “engorro” incómodo: la nata montada suele ser la opción más popular, porque se mantiene fácilmente en su sitio a diferencia de siropes como el caramelo o el chocolate, que pueden escurrir y quedarse pegados. Frutas como las fresas o frambuesas también son una opción y, si te motiva, puedes practicar el nyotaimori: comer sushi del cuerpo desnudo de tu pareja.

Grabación en vídeo

Esta práctica también la hemos visto en películas y series, y a muchas personas les atrae porque estimula su lado más exhibicionista y/o voyeur. Evidentemente es necesario que tengamos cuidado y protejamos nuestras imágenes, y nunca pueden compartirse sin consentimiento. Habiendo consenso y haciéndolo con seguridad, exponerse a la cámara y verlo después hace que muchas parejas se aficionen.

Para quienes no disfrutan tanto de grabarse, existen opciones en la misma línea. Desde leer relatos o ver vídeos eróticos hasta tener sexo frente al espejo, pasando por acudir a locales liberales para observar a otras parejas o tener sexo delante de otras personas.

Slow sex

La práctica del slow sex, más que un juego sexual, es casi una filosofía con la que experimentar la sexualidad. En los encuentros sexuales frecuentemente tendemos a ir rápidamente a estimular las zonas erógenas primarias y buscar el orgasmo, y lo que propone el “sexo lento” es precisamente lo contrario: despreocuparnos de la meta para disfrutar del proceso.

Si quieres practicar slow sex puedes hacer ejercicios como sincronizar la respiración con tu pareja, pasar un rato mirándoos solamente a los ojos o proponeros retos como estimularos sin tocaros los genitales… ¡o sin tocaros los cuerpos siquiera!

Juegos sexuales: a modo de conclusión

Ya ves que existe un denominador común a todos estos juegos sexuales que te hemos propuesto: sacar el coito del rol protagonista de las relaciones sexuales. De lo que se trata es de buscar el deseo y la excitación, y para eso hay que trabajar la sensualidad y estimular los sentidos de diferentes maneras.

Y si las ideas que planteamos aquí no te convencen, no pasa nada; sólo tienes que buscar lo que a ti te funcione. Puedes desarrollar variantes de alguno de estos juegos o inventarte los tuyos propios. Lo que importa es que te diviertas y que vivas tu sexualidad como tú quieras.

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Si buscas terapia sexológica o de pareja…

Los juegos sexuales pueden ser de mucha ayuda, pero no son un remedio milagroso cuando la falta de deseo en la pareja tiene que ver con algo más que la simple rutina. A veces tiene que ver con problemas en la relación, mientras que en otras ocasiones se debe a dificultades individuales de sus integrantes.

Tanto si necesitas orientación sexológica como terapia de pareja, en Avance Psicólogos disponemos de profesionales especialistas que pueden ayudarte en lo que te preocupa. Sólo tienes que llamarnos o escribirnos y pedir cita para atención online o presencial en cualquiera de nuestros despachos de Madrid.

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Referencias bibliográficas:

Cunha, L., Narciso, I. y Ferreira, R. (2012). Intimacy, sexual desire and differentiation in couplehood: A theoretical and methodological review. Journal of Sex & Marital
Therapy, 38, 263-280.
De Béjar. S. (2011). Deseo. Barcelona: Planeta.
Mark, K. y Lasslo, J. (2018). Maintaining sexual desire n long-term relationships: A systematic review and conceptual model. The Journal of Sex Research, 00(00), 1-19.
McCarthy, B. y Wald, L. (2016). Strategies and technques to directly address sexual desire problems. Journal of Family Psychotherapy, 26(4), 286-298.

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