Consecuencias psicológicas del maltrato físico

Consecuencias psicológicas del maltrato físico

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El maltrato físico es un problema social que genera importantes consecuencias psicológicas para las personas que lo sufren. Partimos de la base de que para una adecuada salud física y emocional necesitamos crecer y vivir en entornos seguros y libres de cualquier tipo de violencia.

Desgraciadamente, en muchos casos el maltrato físico está normalizado y esto genera una importante dificultad de identificar situaciones dañinas para nosotros/as. Es probable que en algún momento de tu vida hayas visto ejemplos de este tipo de violencia ya sea a través de una película o por alguna situación que hayas presenciado.

Para aclarar las posibles dudas que puedan surgir en torno al maltrato físico, en este artículo explicaremos en qué consiste, daremos ejemplos del mismo y detallaremos algunas de las principales consecuencias psicológicas que las víctimas de maltrato pueden experimentar.

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¿Qué es el maltrato físico?

Cuando hablamos de maltrato físico, estamos haciendo referencia a cualquier acto dirigido al cuerpo de la persona, que produce daño o dolor sobre la misma. Algunos ejemplos de este tipo de violencia serían golpes, patadas, bofetadas, tirones de pelo, sacudidas, pellizcos, intento de asfixia, quemar…

Tras leer estos ejemplos, si en algún momento has vivido alguna de estas agresiones, es importante que sepas que has sido víctima de maltrato físico, sea quien sea la persona que ejercido estos actos contra ti. No importa si ha sido un familiar, amigo/a, pareja, profesor… En ningún caso esta violencia es justificable y, lo más importante, no es tu culpa, no hay ninguna razón por la cual ninguna persona tenga derecho a maltratarte físicamente.

Como vemos, el maltrato físico ocurre cuando se traspasan los límites del respeto al cuerpo de otra persona, pudiendo llegar a generar lesiones más o menos graves en las víctimas. Sin embargo, es importante añadir que, en muchas ocasiones, el maltrato físico puede venir acompañado de otros tipos de violencia, como por ejemplo psicológica, sexual, económica, bullying… Por lo tanto, si identificamos que hemos sido víctima de maltrato físico es necesario que busquemos ayuda y revisemos la posibilidad de estar sufriendo algún otro tipo de violencia.

Consecuencias psicológicas del maltrato físico

Hechos como estos pueden generar daños psicológicos y emocionales en cualquier persona. A continuación, se detallaran algunas de las principales consecuencias psicológicas del maltrato físico.

1. Afectación al estado de ánimo

Sufrir maltrato físico, especialmente si es de forma mantenida en el tiempo y de personas cercanas a las que queremos y que supuestamente nos quieren, afecta de forma directa a nuestro estado de ánimo. Es absolutamente normal que aparezcan emociones como tristeza, vergüenza, rabia o incluso culpa.  Sin embargo, como ya hemos señalado, en ningún caso somos responsables de este tipo de situaciones.

Así mismo, debido a que la violencia física supone una amenaza directa hacia nuestra integridad como personas, es muy probable que nuestro cuerpo reaccione a modo de defensa, activando nuestro sistema nervioso. Como consecuencia, es habitual que las víctimas de maltrato físico tengan la sensación de vivir en alerta constantemente y que experimenten sintomatología de ansiedad, que quizás no entiendan muy bien. Si te sientes identificado/a con esta descripción, buscar ayuda profesional puede ser una buena idea.

2. Dificultades relacionales

El maltrato físico, especialmente cuando se produce por parte de personas de mucha confianza para la víctima, genera daños emocionales muy importantes, entre los que podemos destacar la desconfianza en los demás, baja autoestima y problemas de regulación emocional. Esto se explica por las experiencia o sentimiento de traición de aquellas personas que supuestamente eran seguras para la persona.

Como consecuencia, confiar en otras personal a nivel relacional se puede llegar a volver algo muy complicado, razón por la cual en muchas ocasiones la persona se va aislando o tiene dificultad de generar vínculos personales. Cuando las víctimas de maltrato presentan una baja autoestima y además se ven aisladas, esto les lleva a no contar con apoyo social ni con demasiado refuerzo emocional positivo. Todo esto va generando aún más daño emocional, lo que puede conllevar que aparezcan síntomas depresivos.

3. Problemas de consumo de sustancias

Diversas investigaciones han encontrado que existe relación entre el hecho de haber sido víctima de maltrato físico, especialmente durante la infancia, y presentar problemas de consumo de sustancias. Esto puede explicarse debido a que, el consumo de sustancias, en muchas ocasiones es utilizado como una forma de lidiar con el dolor emocional, aunque no sea de la manera más saludable posible.

 Sin embargo, eso no quiere decir que todas las personas que sufren este tipo de violencia vayan a desarrollar una dependencia a alguna sustancia. Simplemente podemos considerarlo como un factor de riesgo. En cualquier caso, ante los problemas de dependencia de sustancias es muy importante la prevención, por lo que si al leer esto identificas que puedes estar utilizando alguna droga para lidiar con tus problemas emocionales, seguramente buscar apoyo en las personas de tu entorno o ayuda profesional, puede ser una buena idea.

4. Indefensión aprendida

Otra de las respuestas habituales que las víctimas de maltrato físico pueden presentar es la idefensión aprendida, que es un estado psicológico de pasividad o bloqueo que se manifiesta cuando una persona comienza a sentir que haga lo que haga es incapaz de modificar una situación, por lo que deja de intentarlo al sentir que cualquier esfuerzo que realice será inútil.

Este estado psicológico nos permite entender un poco más porqué las víctimas en muchos momentos no pueden reaccionar ante conductas que atentan contra su integridad física y emocional, o pensar en opciones que pongan fin a la violencia, incluso aunque en algunas situaciones sí que existan posibilidades para protegerse.

5. Visión del mundo como un lugar hostil

Cuando hemos vivido situaciones emocionalmente tan duras como el maltrato físico, especialmente si se ha mantenido en el tiempo o lo han ejercido personas cercanas a nosotros/as, otra de las consecuencias que podemos presentar es el desarrollo de una visión muy pesimista ante la vida. Es decir, percibir el mundo como un lugar hostil y amenazante, lleno de preocupaciones y riesgos.

Así mismo, esto suele combinarse con una percepción de baja autoeficacia, lo que significa que te percibes a ti mismo/a como incapaz de hacer frente a los problemas de la vida o carente de recursos para protegerte.

6. Estrés postraumático

Vivir una experiencia de maltrato físico ya sea puntual o repetida en el tiempo, muy probablemente constituye un evento emocionalmente traumático para la persona que lo experimenta.  Como consecuencia de ello, el cuerpo puede reaccionar con algunos de los siguientes síntomas, que se engloban dentro de lo que llamamos estrés postraumático: reexperimentación del suceso o episodios de maltrato, la evitación de estímulos relacionados con este tema, embotamiento mental y un estado de hiperactivación constante.

Tradicionalmente, cuando se hablaba estrés postraumático solía asociarse  a eventos traumáticos tales como accidentes de tráfico, desastres naturales, atentados y eventos de este tipo. Sin embargo, ahora sabemos que el maltrato físico también puede generar esta reacción en el cuerpo. No obstante, es muy importante recordar que para poder tener un adecuado diagnóstico y corroborar si esto es lo que me pasa, es necesario acudir a un profesional de la salud mental cualificado para ello.

Conclusiones

A lo largo de este artículo hemos descrito en qué consiste el maltrato físico y explicado algunas de las principales secuelas a nivel psicológico y emocional que las víctimas del mismo pueden presentar.

Para concluir, cabe reflexionar acerca de este tipo de violencia, ya que  quizás es una de las las peores situaciones por las que puede pasar una persona, por lo que contar con la información adecuada al respecto es primordial para identificar y frenar el maltrato físico lo antes posible, y reducir al mínimo sus consecuencias.

Si al leer este artículo te has sentido identificado/a con la descripción del maltrato físico y/o con las consecuencias psicológicas del mismo, es importante que recuerdes que aunque sabemos lo difícil que puede ser hablar de este tipo de situaciones, tienes derecho a contar por lo que has pasado y buscar ayuda para sanar tus heridas emocionales y ponerte a salvo. 

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Si necesitas ayuda porque has vivido o estas viviendo una situación de maltrato físico, nuestro equipo de psicólogos profesionales te podría ser de ayuda. En Avance Psicólogos llevamos más de 25 años brindando nuestros servicios de psicoterapia en Madrid. Actualmente ofrecemos sesiones tanto de manera presencial como en el formato de terapia online. Nuestros psicólogos y psicólogas colaboradores pueden atender tu caso de manera especializada a las necesidades personales o familiares.

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Referencias bibliográficas:

Fernández, G. (2006). Consecuencias del maltrato físico infantil sobre los problemas de conducta: mediadores y moderadores.

Forero, L. C. A., Reyes, A. P. A., Díaz, A. P. G., & Rueda, M. E. V. (2010). Maltrato infantil y sus consecuencias a largo plazo. MedUNAB, 13(2), 103-115.

Marty, C., & Carvajal, C. (2005). Maltrato infantil como factor de riesgo de trastorno por estrés postraumático en la adultez. Revista chilena de neuro-psiquiatría, 43(3), 180-187.

Rincón, P. P., Labrador, F. J., Arinero, M., & Crespo, M. (2004). Efectos psicopatológicos del maltrato doméstico. Avances en Psicología latinoamericana, (22), 105-116.

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autora del artículo

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Por Belén Ramos Gómez

PSICÓLOGA COLEGIADA M-37048

Belén Ramos Gómez (Sevilla, 1996) se graduó en Psicología por la UAM. Trabaja en la consulta privada desde 2019. Desde entonces, lleva formándose en diferentes ámbitos de la psicología: Máster en Psicología General Sanitaria (UAM), Máster en Psicología General Sanitaria (UAM), Formación en Terapia Gestalt (IPG), Teorías del apego y trauma, Formación en Duelo, Experta en Coaching y formaciones en perspectiva de género. Adicionalmente, tiene experiencia laboral en un recurso de adicciones, en un centro de menores y en acompañamientos a las infancias y adolescencias.

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