Mareo por estrés: Causas y 4 consejos para remediarlo

Laura Palomares

Laura Palomares

Mareo por estrés: Causas y 4 consejos para remediarlo
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El mareo por estrés puede resultar muy incómodo e incluso una forma de malestar frecuente, y es por eso que muchas de las personas que van al médico o al psicólogo experimentan esta alteración de manera habitual.

¿Por qué surge este fenómeno? ¿Qué podemos hacer ante él para superarlo? Veámoslo a lo largo de este artículo.

Nuestra Terapia para el Estrés

¿Qué es el mareo por estrés?

Tal y como su nombre indica, el mareo por estrés consiste, simplemente, en el hecho de experimentar mareos desencadenados sobre todo por estrés y ansiedad; es decir, es un ejemplo de que muchas veces lo psicológico tiene una clara plasmación en síntomas que solemos asociar a lo físico, lo médico.

Cabe destacar que los mareos por ansiedad no tienen por qué ser situaciones en las que nos sentimos mareados por el hecho de estar experimentando una situación particularmente estresante o generadora de angustia; a veces, esta alteración aparece incluso cuando no somos capaces de detectar un desencadenante claro que nos lleve a estar estresados. Es decir, que lo principal aquí no es el hecho de afrontar un problema concreto que nos hace ponernos “en guardia” y desarrollar estrés o ansiedad, sino el estrés y la ansiedad por sí mismos, independientemente de que nos resulte fácil saber a qué responden.

Además, el estrés desencadenante de los mareos por estrés puede consistir en un pico repentino en nuestros niveles de ansiedad, o bien en el hecho de haber estado demasiado tiempo con unos niveles de estrés más altos de lo que resulta normal; es decir, que ese estado de hiper-activación nerviosa puede ser un fenómeno agudo o más bien difuso y repartido a lo largo de varias horas o incluso días.

Hay que tener claro que loa mareos por estrés no son una enfermedad, y aunque pueden formar parte de la sintomatología de un trastorno físico o psicológico, en la gran mayoría de los casos no es así. Se trata de una experiencia relativamente común y que no debe generar alarma, aunque sí es cierto que se puede presentar de muchas maneras diferentes y dependiendo de la intensidad del malestar generado, es más o menos recomendable buscar ayuda profesional para que explore nuestro caso concreto.

Causas del mareo por estrés

¿Cuál es la causa de que una de las consecuencias de sufrir estrés sea marearse? Existen varias vías a través de las cuales lo primero repercuta en lo segundo, y las principales son estas que veremos a continuación.

Cambios anómalos en la segregación de hormonas

La ansiedad y el estrés influyen mucho en el modo en el que nuestro cuerpo produce hormonas, y como a nuestro cuerpo le puede costar adaptarse a ese estado de nuestro sistema endocrino, una de las consecuencias de esto pueden ser los mareos.

Pensamientos catastrofistas

La ansiedad nos lleva a adoptar una mentalidad pesimista, en la que nuestra atención está puesta en aquello que nos podría salir mal y en los “frentes” que debemos abordar para poder volver a estar tranquilos. Esto puede llevarnos a una sensación de que la situación nos desborda, y de ahí que nos sintamos mareados por la falta de referentes y certezas acerca de qué debemos hacer. nuestro cerebro busca constantemente “asideros” psicológicos, pero le cuesta encontrarlos.

Alteraciones en el sistema circulatorio

La ansiedad hace que la presión sanguínea aumente y que el modo en el que la sangre riega nuestro cuerpo se vuelva m´s irregular; eso influye en el cerebro, que es un conjunto de órganos muy sensible a la falta de sangre.

¿Es peligroso?

Sufrir mareos propiciados por la ansiedad y el estrés suele resultar incómodo y produce malestar, pero no hay motivo para alarmarse; por sí mismo no es un síntoma de una enfermedad peligrosa ni produce un daño significativo en el organismo.

¿Qué hacer ante un mareo por estrés?

Para superar los mareos causados por el estrés y la ansiedad, la solución pasa por desarrollar habilidades de gestión emocional. A fin de cuentas, el modo en el que nos relacionamos con nuestras propias emociones es un aspecto del comportamiento humano que puede ser aprendido, y existen estrategias y técnicas que somos capaces de utilizar deliberadamente para influir de una manera más o menos directa en cómo nos sentimos, así como para prevenir el exceso de ansiedad allí.

Algunos consejos a tener en cuenta para prevenir estos problemas son los siguientes:

  • Duerme las horas suficientes para que tu sistema nervioso ”se repare” por las noches.
  • Practica Mindfulness diariamente, al menos unos pocos minutos.
  • Exponte gradualmente al as situaciones a las que temes y te generan ansiedad.
  • Fíjate horarios y pautas para abordar tus tareas de manera productiva y secuencial, sin perder tiempo y dejar que se te acumulen las obligaciones.

Así pues, aunque los mareos suelen ser un fenómeno multicausal, si sospechas que uno de sus principales desencadenantes es psicológico, lo más recomendable es que vayas a la raíz del problema y aprendas a gestionar la ansiedad. Al principio puedes probar intentándolo por tu cuenta durante algunas semanas seguidas (eso sí, de manera consistente y sin interrumpir ese periodo de entrenamiento en manejo de las emociones), pero si no ves los resultados deseados, recurre a los profesionales de la psicología. De este modo podrás iniciar un programa de intervención psicoterapéutica adaptado a tus características y necesidades, a través de técnicas de eficacia demostrada.

¿Buscas asistencia psicológica?

Si quieres ir a terapia psicológica para mejorar el modo en el que gestionas la ansiedad o cualquier otro tipo de emoción o sentimiento, ponte en contacto con nuestro equipo de profesionales. En Avance Psicólogos llevamos más de dos décadas ofreciendo servicios de asistencia psicológica, y actualmente trabajamos tanto de manera presencial en nuestro centro situado en Madrid como de manera online mediante videollamada. Te podemos ayudar en las áreas de la psicoterapia individualizada, la terapia familiar o de pareja, la asistencia psiquiátrica o neuropsicológica, y el coaching.

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Referencias bibliográficas:

Otte, C. (2011). Cognitive behavioral therapy in anxiety disorders: current state of the evidence. Dialogues in Clinical Neuroscience. 13 (4): 413 – 421.
Headache Classification Committee of the International Headache Society (IHS): The International Classification of Headache Disorders,3rd edition. Cephalalgia, 33(9): pp. 629 – 808.
Sylvers, P.; Lilienfeld, S.O.; LaPrairie, J.L. (2011). Differences between trait fear and trait anxiety: implications for psychopathology. Clinical Psychology Review. 31(1): pp. 122 – 137.

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