¿Qué son los mecanismos de defensa? 9 Tipos con ejemplos

¿Qué son los mecanismos de defensa? 9 Tipos con ejemplos

¿Qué son los mecanismos de defensa? 9 Tipos con ejemplos. Los seres humanos somos muy complejos, es por ello, que hemos sido, somos y seremos objeto de estudio durante mucho tiempo. Esto se debe a nuestra complejidad y también a la constante evolución que tenemos. En concreto, en la formación de nuestro mundo emocional y comportamental, entran en juego un conjunto de variables psicológicas. Lo que llamamos nuestra personalidad se va formando incluso antes de que estemos en este mundo físico y se va desarrollando en función de dichas variables.

Aquí es donde entra la psicología para tratar de estudiar cuáles son aquellas herramientas y recursos que usamos las personas para movernos en nuestro mundo. ¿Cuáles son esas herramientas? ¿Todos los seres humanos usamos las mismas? A lo largo de este post, voy a tratar de explicar cuáles son los principales mecanismos que usamos los seres humanos para protegernos y manejarnos en nuestro día a día. Estos son los llamados mecanismos de defensa, estudiados y definidos por numerosas corrientes psicológicas.

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¿Qué son los mecanismos de defensa?

Los mecanismos de defensa como he dicho en la introducción, han sido estudiados por la psicología durante muchos años. Para poder definir que son los mecanismos de defensa hay que diferenciar según el enfoque psicológico desde donde se explique. Desde el psicoanálisis los mecanismos de defensa son formas que tiene el inconsciente para manejar la realidad  que nos genera angustia o malestar. Son mecanismos, por lo que se producen de forma automática e inconsciente. Si los definimos desde la psicoterapia Gestalt serían auto interrupciones que realizamos para afrontar nuestra realidad. Son estrategias que hemos aprendido desde pequeños con el fin de adaptarnos a nuestro entorno, pero que en el presente no tienen mucho sentido y no nos ayudan tanto.

Por tanto podemos ver que cada corriente tiene su propia definición pero lo que tienen en común es que para ambas los mecanismos de defensa, son estrategias automáticas que desarrollamos aprendemos para manejar nuestra realidad de la mejor manera que podemos.

9 tipos de mecanismos de defensa con sus ejemplos

A continuación voy a explicar 9 mecanismos de defensa para que te ayude a poder identificarlos en ti misma y así probar a hacer algo diferente. Hay más de 9 mecanismos, aquí voy a poner los más conocidos.

1. Introyección

Seguramente lo más conocido sean los introyectos, son aquellos dichos y expresiones que cada cultura tiene y que nos vienen dados por la familia. De pequeños solemos tragarnos estos introyectos ya que suelen venir de nuestros padres por lo que tienen una validez y peso bastante grandes.  La introyección sería el proceso de tragarnos dichos introyectos sin digerirlos ni cuestionarlos. Todas las personas tenemos introyectos ya que crecemos dentro de una sociedad y de una familia. El objetivo es poder identificarlos para ver si queremos digerirlos o por el contrario los queremos expulsar.

Por ejemplo, “ver la televisión es una pérdida de tiempo” esto es lo que yo me he tragado de mi entorno y desde ahí yo lo transmito a mi forma de vida. Por tanto si después vivo con alguien que le guste ver la tele, probablemente entraré en conflicto con ello.

2. Proyección

Consiste en ponerle a las otras personas comportamientos, ideas que realmente son nuestros. De esta manera evitamos afrontar cosas de nosotros mismos que no nos gustan o que no aceptamos. La introyección y la proyección van de la mano en el sentido que si me he tragado un introyecto de mi familia, proyectaré lo contrario a este introyecto, para protegerme a mí misma.

Por ejemplo, si en mi casa me han dicho que “tengo que ser buena”, la maldad no cabe dentro de mí, ya que sino mi familia no me aceptará. Por tanto, uso la proyección para poner en la otra persona lo que no quiero asumir.

3. Confluencia

Es el mecanismo por el cual perdemos los límites entre uno mismo y el entorno. De esta manera paso a hacer lo que mi entorno me pide o lo que se espera que yo haga. En un principio, de esta manera conseguimos mantenernos a “salvo” porque se supone que mi entorno no me va a rechazar.

El problema es que nunca vamos a hacer lo que realmente queremos nosotras sino que vamos a depender de lo que las otras personas quieran. Por tanto a la larga esto nos va a generar malestar emocional. El objetivo es aprender a poder decir que no y comprobar que la mayoría de las personas importantes para nosotros, no nos rechazan.

Por ejemplo, en un grupo de amigos alguien dice “quiero ir a cenar al mexicano” y otra persona dice “bueno yo prefiero hamburguesa pero sí sí mejor mexicano porque seguro que está más rico que la hamburguesa”.

4. Represión

Consiste en una estrategia de nuestra mente que lo que produce es que no nos acordemos de ciertas experiencias, pensamientos que nos generan angustia. Generalmente suele pasar cuando vivimos hechos traumáticos y para protegernos de revivirlos, nuestra mente reprime imágenes, pensamientos, emociones… De esta forma nosotros quedamos protegidos de aquel hecho, no obstante, puede ocurrir que en cualquier momento y sin nosotros ser muy conscientes de la causa, haya algo que nos conecte con ese momento traumático. Para ello, es importante poder trabajar con las emociones y pensamientos de ese hecho traumático y trabajarlos para que no irrumpan en nuestras vidas.

 Por ejemplo, personas que han sufrido una guerra y no recuerdan nada sobre ello, no tienen memorias por así decirlo.

5. Regresión

Este mecanismo consiste en adoptar una actitud infantil frente a algún suceso o persona, para que de esta manera evitar la confrontación o el rechazo. Esto podría suceder más en personas que viven constantemente en una situación de violencia que les genera miedo. Adoptar esta actitud más infantil les puede evitar de generar un conflicto o de hacer frente a la violencia a la que se pueden ver sometidas.

Por ejemplo, mujer que sufre violencia por parte de su pareja y para que no se enfade adopta una actitud infantil de sumisión y obediencia ante la autoridad para así evitar la posible pelea.

6. Retroflexión

Este mecanismo implica una excesiva responsabilidad, es decir, es hacerme responsable de cosas que nada tienen que ver conmigo o de las que no somos culpables. En personas que somatizan mucho suelen usar este mecanismo de defensa en el que cogen toda la responsabilidad y la “digieren” a través del cuerpo. Como estamos viendo todos los mecanismos tienen en común que son formas de afrontar la realidad y el entorno en el que vivimos. El objetivo es evitar o sentir que evitamos conflictos que sentimos que van a llevar a que nos rechacen.

Por ejemplo, vas por la calle y un grupo de gente comienza a insultarte, y tú llegas a casa y piensas “claro es que mira que ropa llevo, y porqué habré salido a estas horas de la noche…” en lugar de sostener el miedo o el enfado por que te hayan increpado.

7. Deflexión

Sería el mecanismo de defensa de evitación más claro. Este mecanismo consiste en evitar contactar con las emociones que sentimos para evitar dicho contacto usamos otras herramientas. En definitiva es hacer algo para evitar expresar realmente lo que estamos sintiendo.

Por ejemplo, hablar de algo triste con una sonrisa, no mirar a los ojos de otra persona que no conocemos o nos pone nerviosos…

8. Formación Reactiva

Este mecanismo es uno de los más complejos y sorprendentes para mí. Consiste en afrontar un sentimiento que no podemos aceptar por otro que es más aceptado socialmente. Este proceso como sucede en todos los mecanismos es inconsciente. Pero como todos los anteriores puede llegar a crear bloqueos importantes en el mundo emocional. Por lo que es importante trabajar con esto para poder sostener la emoción real.

Por ejemplo, tenemos un padre que nos agobia, muy controlador, por lo que nos hace sentir enfado y odio en determinados momentos. Pero como este sentimiento no se debería sentir porque no está bien…pues nos desvivimos por cuidarle y protegerle.

9. Desensibilización

Este mecanismo puede parecer similar al de deflexión, pero la diferencia es que mientras en la deflexión se hace otra cosa para evitar sentir la emoción, en la desensibilización es como si la persona estuviera apagada. Por decirlo de una manera coloquial, ni sienten ni padecen. Suelen ser personas planas emocionalmente, no sueles mostrar ilusión, alegría, tristeza, enfado…Dan la sensación de estar siempre igual y de que pasan de todo.

Como cualquier otro mecanismo de defensa, realizan esto de forma inconsciente para protegerse del entorno en el que se mueven.

Conclusiones

Espero que con este post, haya dado un poco de luz sobre los recursos que tenemos el ser humano para protegernos. Los mecanismos de defensa se van aprendiendo y creando en la infancia, a través de lo que vemos de nuestros progenitores y de las personas cercanas que tenemos a nuestro alrededor. Sobre todo mi objetivo con esta pequeña descripción de los mecanismos, es que puedas ser más consciente de cuáles son aquellas herramientas que utilizas para evitar el dolor. No significa que tengas que eliminar los mecanismos de defensa, sino darte cuenta de para qué y cuando los utilizas para así probar a hacer algo diferente.

Cuando somos pequeños, nos vienen muy bien ya que nos ayudan a relacionarnos y movernos en el mundo, el problema viene cuando éstos se vuelven rígidos y los usamos indiscriminadamente en todas las situaciones  y con todas las personas. Ahí es donde se convierten en un problema porque nos evitan darnos la oportunidad de descubrir más cosas sobre nosotras mismas y sobre las otras personas.

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Referencias bibliográficas

Perls, F. (2001) Ed. Cuatro Vientos. El enfoque Gestalt y testigos de terapia

Freud, A. (1980) Ed. Paidós. El yo y los mecanismos de defensa

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Elena Grande
Elena Grande
Elena Grande (Soria, 1989) se licenció en Psicología por la Universidad Pontificia Comillas en Madrid en el 2012. Amplía su formación en los siguientes ámbitos de la psicología: Máster en Sexología y Terapia de pareja por la Fundación SEXPOL. Especialista en Terapia Gestalt, por el Centro Grupo Quatro. Especialista en Acompañamiento Terapéutico por la Asociación PuenteAT. Diploma en Conducta Suicida por el COPCyL. Máster en Psicooncología y Cuidados Paliativos por la Universidad Complutense de Madrid. Además de su carrera como psicóloga y terapeuta Gestalt, ha trabajado impartiendo cursos y talleres de diversa temática, así como en el ambito de los recursos humanos para empresas.
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