Memoria: ¿Qué es y cómo podemos mejorarla?

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Dentro de nuestro vocabulario cotidiano seguramente hemos utilizado o escuchado la palabra memoria en muchas ocasiones y, más o menos, somos capaces de explicar en qué consiste, de forma coloquial, si alguien nos preguntara. Sin embargo, ¿contamos con información un poco más precisa acerca de la memoria o conocemos los diferentes tipos de memoria existentes?

De acuerdo con la literatura científica, el cuidado de una buena memoria está cada vez más a nuestro alcance. Sabemos que tener un estilo de vida saludable beneficia a largo plazo a la memoria y hay algunas otras pautas que podemos seguir para entrenar esta función cognitiva. A lo largo de este artículo, conoceremos en qué consiste la memoria, señalaremos sus principales subtipos e incluiremos algunas claves básicas para cuidarla.

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¿Qué es la memoria?

Los seres humanos construimos nuestra representación del mundo a partir de tres procesos cognitivos fundamentales: la percepción, el aprendizaje y la memoria. En este caso, es una función de gran importancia porque interviene en nuestro día a día desde las actividades más básicas, a nuestro trabajo, a nuestra relación con otras personas…

De forma más específica, la memoria es una función cognitiva que nos permite codificar, almacenar y recuperar la información pasada. Como quizás podemos intuir, la memoria es un proceso básico y necesario para el aprendizaje y, además, nos permite configurar nuestra identidad.

Tipos de memoria

Los dos principales tipos de memoria son la memoria a corto y largo plazo. Veamos en qué consiste cada uno de los tipos leyendo acerca de sus características y a través de diferentes ejemplos que nos ayuden a entender las diferencias entre ellas.

1. A corto plazo

Es el tipo de memoria encargada de procesar los estímulos por un periodo muy corto de tiempo. A pesar de la brevedad del tiempo en el que la información está disponible, la memoria a corto plazo es muy importante ya que nos ayuda en las tareas cotidianas y es necesaria para desarrollar el razonamiento lógico y la resolución de problemas.

Estos son algunos ejemplos de nuestro día a día en los que utilizamos la memoria a corto plazo: Cuando miramos en nuestra despensa para ver las cosas que nos faltan y las memorizamos para bajar a hacer la compra al supermercado, cuando preguntamos a alguien una indicación acerca de cómo llegar a un sitio y retenemos esa información mientras caminamos, cuando nos dictan un número de teléfono y lo recordamos hasta que encontramos un papel o nuestro móvil para registrarlo, cuando estamos leyendo una novela y recordamos las frases anteriores para poder comprender las siguientes…

2. A largo plazo

Es nuestra función cognitiva encargada de procesar información y almacenarla de forma prolongada en el tiempo, para posteriormente poder recuperarla. Tiene que ver con nuestros recuerdos más elaborados o con información más compleja que la memoria a corto plazo. Dentro de la memoria a largo plazo, encontramos dos principales subtipos que describiremos a continuación, incluyendo ejemplos que nos permitan entender sus principales diferencias: se trata de la memoria explícita y de la memoria implícita.

2.1 Memoria explícita

Cuando recordamos algo de forma intencional y consciente, esa información es almacenada a través de nuestra memoria explícita. Por ejemplo, cuando estudiamos para un examen, nos sabemos los nombres de nuestros políticos, nos aprendemos las contraseñas de nuestro ordenador o recordamos las ciudades que visitamos hace unos años en nuestras vacaciones, estamos utilizando este tipo de memoria.

Por lo tanto, la memoria explícita se encarga del  almacenamiento de información importante para comprender el funcionamiento del mundo y de la información personal para asociar nuestros recuerdos. La memoria explícita, a su vez, se divide en dos tipos:

  • Memoria semántica

Se trata de la capacidad de retener información necesaria acerca del mundo. Esto incluye desde los conceptos más básicos como nuestro idioma como conceptos que vamos aprendiendo al estudiar, por ejemplo. Es decir, saber cual es la capital de cada país, o tener conocimientos históricos acerca del lugar donde vivimos o conocer como funciona un órgano de nuestro cuerpo, por ejemplo, son conocimientos que recordamos gracias a nuestra memoria semántica.

  • Memoria episódica

 Se trata de la capacidad de memorizar información relacionada con nuestra vida personal. Es decir, la memoria episódica nos permite recuperar y recordar momentos que hemos vivido en el pasado, como por ejemplo recuerdos de nuestra infancia, viajes que hemos hecho, nuestra primera relación de pareja…

2.2 Memoria implícita

Cuando recordamos cosas de forma no intencional ni consciente, estamos utilizando nuestra memoria implícita. Es una memoria automática que nos permite recordar cómo realizar tareas sin que tengamos que hacer un esfuerzo consciente para ello.

Ejemplos de este tipo de memoria serían recordar cómo montar en bicicleta o conducir un coche aunque pase un periodo de tiempo prolongado sin utilizarlo, saber escribir o teclear un ordenador sin hacer un esfuerzo consciente para ello, recordar como se usan los utensilios de cocina y utilizarlos de forma automática…

Estrategias para mejorar la memoria

A continuación, incluiremos algunas estrategias sencillas que nos pueden ayudar a ejercitar nuestra memoria:

1. Mantén tu cerebro activo

Estimular el cerebro para poner en práctica nuestras capacidades cognitivas nos previene del deterioro cognitivo y favorece que nuestra memoria siga funcionando de manera adecuada. Cosas que puedes hacer para ello son, por ejemplo, leer, hacer crucigramas, jugar juegos de estrategia como el ajedrez, empezar a estudiar un nuevo idioma… Puedes realizar cualquier actividad cognitiva activa que te interese.

2. Proponte tus propios retos o juegos

En nuestra vida cotidiana hay muchos momentos donde podemos proponernos ejercitarla. Puedes, por ejemplo, proponerte memorizar la ruta para llegar a los sitios, aprenderte los números de teléfono de tus personas queridas, memorizar las letras de las canciones que te gusten o aprender una palabra nueva cada día. Puede ser cualquier cosa que te suponga un pequeño reto, que te resulte interesante o que te motive a ejercitar tu memoria.

3. Procura tener hábitos de vida saludables

 Sabemos que los factores relacionados con un estilo de vida poco saludable (consumo de drogas, estrés, falta de descanso, sedentarismo, mala alimentación…) aumentan el riesgo de padecer enfermedades cerebrales, incluidos los problemas de memoria. Tener esto en consideración como pauta de autocuidado básico puede tener consecuencias muy positivas para nuestra salud.

Mantener una alimentación equilibrada, hacer ejercicio físico y respetar nuestros tiempos de descanso son hábitos saludables que influyen de forma directa en el buen funcionamiento de nuestras capacidades cognitivas.

4. Regula tu estrés

Como consecuencia de la sobrecarga de trabajo y el estrés, podemos  tener la sensación de que se nos olvidan las cosas más simples o que nos cuesta concentrarnos y pensar con claridad. Esto tiene una relación directa con la alta activación de nuestro Sistema Nervioso debido a mantenernos en situaciones estresantes por largos periodos de tiempo, reduciéndose nuestra agilidad mental.

Para evitar esta situación y cuidar nuestras capacidades cognitivas, es importante que aprendamos a regular nuestro estrés adecuadamente. Recuerda que puedes pedir ayuda psicológica para ello, siempre que sientas que las situaciones te sobrepasan.

Conclusiones

A lo largo de este artículo, hemos descrito en qué consiste la memoria, que sabemos que es una función cognitiva muy importante que nos ayuda en nuestra vida diaria, nos orienta en el mundo y nos permite aprender, relacionarnos con otras personas, desarrollar nuestros trabajos y recordar las vivencias más importantes para nosotros/as. Además, conocer los diferentes subtipos de memoria, puede resultar interesante ya que a lo mejor eran conceptos que no sabíamos.

Por último, se han incluido diferentes pautas que nos pueden ayudar a cuidar de nuestra memoria y prevenir deterioros cognitivos: mantener nuestra mente activa, ejercitar la memoria a través de pequeños juegos o retos, mantener un estilo de vida saludable y manejar adecuadamente nuestros niveles de estrés.

Sabemos que los problemas de memoria tienen consecuencias difíciles para la persona que los vive y para su entorno, por lo que hacer lo que está en nuestra mano para prevenirlos puede ser una gran estrategia.

¿Necesitas ayuda para mejorar la memoria?

 Si necesitas ayuda para mejorar la función cognitiva, para regular tu estrés o para mejorar tus hábitos de salud, nuestro equipo de psicólogos profesionales te podría ser de ayuda. En Avance Psicólogos llevamos más de 20 años brindando nuestros servicios de psicoterapia en Madrid. Actualmente ofrecemos sesiones tanto de manera presencial como en el formato de terapia online. Nuestros psicólogos y psicólogas pueden atender tu caso de manera especializada.

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Referencias bibliográficas:

Braidot, N. (2012). Sácale partido a tu cerebro: todo lo que necesitas saber para mejorar tu m., tomar decisiones y aprovechar todo tu potencial. Ediciones Granica.

Llanga Vargas, E. F., Logacho, G., & Molina, L. (2019). La m. y su importancia en los procesos cognitivos en el estudiante. Atlante Cuadernos de Educación y Desarrollo.

Morgado-Bernal, I. (2005). Psicobiología del aprendizaje y la ma. Cic: cuadernos de información y comunicación, (10), 221-233.

Tirapu-Ustarroz, J., Muñoz-Céspedes, J. M., & Pelegrín-Valero, C. (2005). M.a y funciones ejecutivas. Revista de neurología, 41(8), 475-484.

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autora del artículo

Belén Ramos Gómez

PSICÓLOGA COLEGIADA M-37048

Belén Ramos Gómez (Sevilla, 1996) se graduó en Psicología por la UAM. Trabaja en la consulta privada desde 2019. Desde entonces, lleva formándose en diferentes ámbitos de la psicología: Máster en Psicología General Sanitaria (UAM), Máster en Psicología General Sanitaria (UAM), Formación en Terapia Gestalt (IPG), Teorías del apego y trauma, Formación en Duelo, Experta en Coaching y formaciones en perspectiva de género. Adicionalmente, tiene experiencia laboral en un recurso de adicciones, en un centro de menores y en acompañamientos a las infancias y adolescencias.

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