Las principales causas del miedo a ir al médico y que podemos hacer

Laura Palomares

Laura Palomares

Las principales causas del miedo a ir al médico
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El miedo a ir al médico es mucho más que la consecuencia de una mala gestión de las propias emociones. Es, además, un fenómeno psicológico que puede conllevar problemas de salud, y que si es lo suficientemente intenso, puede llegar a ser una fobia que requiere de psicoterapia.

En este artículo veremos cuáles son las principales causas del miedo a ir al médico e indicaremos qué hacer si sufres esta clase de problemas.

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¿Cuáles son las causas del miedo a ir al médico?

Hay que tener en cuenta que el miedo a ir al médico es tan solo uno de varios motivos por los que las personas se niegan a hacer una visita al doctor en situaciones en las que objetivamente lo necesitan. Por ejemplo, también juegan un papel las limitaciones económicas, la limitación de horarios, la información negativa que han recibido sobre un médico o clínica en concreto (sobre todo si en el municipio de residencia no hay una gran oferta de servicios de salud), o la creencia errónea de que el problema de salud se resolverá por sí solo.

Sin embargo, no se puede negar que el temor a acudir a la consulta del médico es uno de los aspectos más importantes para comprender por qué a veces la medicina no llega allí donde debería llegar, y este es un fenómeno puramente psicológico relacionado con la gestión de las emociones. Así, las principales causas del miedo a ir al médico son las siguientes.

1. Ansiedad anticipatoria por las posibles malas noticias que el doctor pueda comunicar

La ansiedad anticipatoria es un fenómeno emocional que está más o menos presente en prácticamente todas las causas por las que surge el miedo a ir al médico; consiste en el temor a que se dé una situación que tememos, antes incluso de tener motivos objetivos para asumir que ocurrirá del modo en el que nos lo tememos.

En este caso, la persona evita ir al médico para no confirmar sus miedos de que tiene una enfermedad significativamente severa o que le supondrá grandes molestias. La intención es pensar lo menos posible en esa idea perturbadora, lo cual pasa por no acudir al doctor, porque esa tarea sería una especie de recordatorio constante de que se “tiene” esa enfermedad.

2. Ansiedad generada por la expectativa de pasar vergüenza

Esto ocurre sobre todo en el caso de quienes notan que deberían haber acudido al médico hace tiempo. La idea de verse juzgadas por los profesionales de la salud al ver cómo han descuidado su cuerpo hace que estas personas prefieran no ir a la clínica, lo cual agrava el problema, llegando a convertirse en un círculo vicioso.

3. Ansiedad por la propia consulta del médico

Finalmente, hay quienes simplemente tratan de evitar una experiencia que ven como aterradora, que consiste en el simple hecho de estar en la consulta del médico. Es decir, que estas personas le tienen miedo al miedo en sí mismo, al haber aprendido a temer el lugar en el que los profesionales de la salud pasan consulta. Este temor puede tener fuentes más o menos definidas y exageradas (por ejemplo, la evitación de los gérmenes que hay en un hospital). O no tenerlas (por ejemplo, si lo que produce el miedo es el conjunto de estímulos que asociamos a un hospital o una clínica: las batas, las salas de espera, las paredes verdes, etc.).

¿Qué hacer si tienes miedo a ir al médico?

En lo relativo a los problemas derivados de la ansiedad, si estos ponen en una situación vulnerable la calidad de vida de la persona o incluso ponen en riesgo su salud física, es importante acudir a psicoterapia cuanto antes. Con esto, en la consulta del psicólogo es posible disponer de recursos y herramientas para aprender a gestionar mejor las emociones y la modulación del estrés y la ansiedad anticipatoria.

En el caso de que el problema no sea tan grave y suponga más que nada una molestia, lo recomendable es ir exponiéndose de manera gradual a diferentes grados de dificultad al enfrentar la ansiedad, a la vez que el proceso de ir al médico es “desmotado” en varias acciones simples a realizar en una secuencia. De este modo, al descomponer en pequeñas metas la tarea de pedir hora e ir al médico, es más difícil caer en la tentación de “dejarlo para otro momento”, y además, cada uno de estos pequeños pasos no es una gran fuente de ansiedad, a diferencia de la idea general de “ir al médico”, que puede llegar a hacer que nos sintamos desbordados.

Un ejemplo de división de esta tarea en varias sub-metas es la siguiente:

  • Dedicar un cuarto de hora de reloj a elegir un médico. (En caso de no ir al doctor de cabecera o al asignado por el sistema público de salud).
  • Dedicar un máximo de cinco minutos a elegir día y hora para la visita al médico.
  • Realizar la llamada.
  • El día de la visita al médico, prepararse pensando en las dos o tres ideas principales a comunicarle.
  • Ir físicamente al médico.

 

Tener un esquema con todos los pasos a considerar ayuda a que esta experiencia resulte mucho más sencilla de llevar a cabo, y como en todo momento tenemos claro qué hacer y cual es la siguiente sub-meta que debemos alcanzar. La ansiedad no nos distrae hasta el punto de centrar nuestra atención en lo mal que nos hace sentir. Ya que nuestra mente queda “fijada” en la consecución de nuestros objetivos, que son a muy corto plazo y “tiran de nosotros”.

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Referencias bibliográficas:

Gu, R., Huang, Y.X., Luo, Y.J. (2010). Anxiety and feedback negativity. Psychophysiology, 47(5): pp. 961 – 967.

Taber, J.M. et al. (2015). Why do People Avoid Medical Care? A Qualitative Study Using National Data. Journal of General Internal Medicine, 30(3): pp. 290 – 297.

Taylor, S., et al. (2007). Robust dimensions of anxiety sensitivity: Development and initial validation of the Anxiety Sensitivity Index-3. Psychological Assessment, 19: pp. 176 – 188.

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