Miedo a las ratas y roedores

Miedo a las ratas y roedores

Las ratas, los ratones y los roedores de apariencia similar en general son animales que, por razones culturales, tienen mala fama y muchas veces producen reacciones adversas en las personas que se los encuentran.

Pero más allá de esto, a veces este temor a los roedores afines a la rata y el ratón llega a constituir un problema, especialmente en quienes viven en entornos rurales en los que estos mamíferos abundan.

En este artículo profundizaremos en el tema del miedo a las ratas y los roedores en general y veremos qué pueden hacer los profesionales de la psicología para ponerle solución.

Nuestra Terapia Psicológica

¿Qué entendemos por miedo a las ratas y a los roedores?

El miedo es una de las emociones básicas de los seres humanos, y por ello está presente en todas las culturas y sociedades. Esto es así porque nos resulta útil para sobrevivir: a veces, ser precavidos y evitar determinadas experiencias o situaciones puede llegar a salvarnos la vida, y ante esto, el miedo es parte de las predisposiciones psicológicas que nos llevan a “apartarnos” rápidamente de una potencial fuente de peligro.

Normalmente se trata de un estado psicológico que surge a partir de la experiencia y el aprendizaje, si bien se cree que los humanos tenemos predisposición a desarrollar temor ante determinados elementos de lo que nos rodea; por ejemplo, somos muy sensibles emocionalmente a la presencia de serpientes o de objetos similares a estos animales, o que se mueven de un modo parecido, y esto parece ser innato.

Sin embargo, la mayoría de variedades del miedo pueden ser superadas si se pasa por determinados procesos de entrenamiento y del mismo modo, es posible desarrollar una amplia variedad de miedos.

Un ejemplo de esto es el miedo a las ratas, los ratones y a roedores parecidos a estos dos. Son animales rápidos abundantes y con una gran capacidad para colarse en el hábitat de los seres humanos e incluso de causar daños en este; por ello, son muchas las personas que terminan asociando una gran carga emocional a estos pequeños animales y que se los encuentran a menudo. Esto puede precipitar el hecho de ir desarrollando miedo a estos, a pesar de que la mayoría de las ocasiones no supongan un peligro significativo para la integridad física de uno mismo (especialmente en el caso de los ratones).

 

La musofobia y la murofobia

A veces, la predisposición a sufrir miedo ante las ratas, los ratones y el resto de animales similares a esto encaja en la categoría de fobia.

Una fobia es un tipo de trastorno de ansiedad en la que la persona sufre subidas repentinas de su nivel de estrés ante un estímulo o situación específica, que por un motivo u otro desencadena determinado patrón de activación de la memoria emocional.

Así, existen personas con fobia a las ratas o a los roedores similares en general, otras con fobia a las arañas, otras con fobia a volar en un avión, etc. Hay una gran variedad de trastornos psicológicos de este tipo, prácticamente tantas versiones como conceptos a través de los cuales somos capaces de pensar.

En el caso de que el miedo a las ratas y roedores en general llegue a ser patológico, encaja en las categorías de murofobia y musofobia, fobia a las ratas y fobia a los ratones, respectivamente. En todo caso, los animales que en estos casos desencadenan reacciones de ansiedad en las personas con este tipo de fobias no tienen por qué ser únicamente miembros de estos taxones de la biología: a fin de cuentas, no percibimos la realidad a través de categorías científicas, sino a través de los sentidos, así que alguien que haya desarrollado un trastorno de este tipo probablemente sufrirá sus síntomas también con otras especies morfológicamente similares a las ratas y los ratones, aunque no estén estrechamente emparentadas con estas: musarañas, posums, lirones, antequinos, etc.
Y hablando de los síntomas de la fobia a las ratas o a los roedores… ¿cuáles son? Se trata de los mismos síntomas que aparecen en las fobias en general, y los más importantes son los siguientes: temblores, sudoración excesiva, mareos, irritabilidad, náuseas, dolor de cabeza, aceleración del pulso, y más.

¿Hay tratamiento?

Tanto las fobias como las formas de miedo subclínicas (es decir, aquellas que no producen problemas de tanta intensidad que puedan ser considerados parte de una psicopatología) pueden ser abordadas y tratadas desde la psicoterapia de manera eficaz.

Los profesionales de la psicología estamos formados para ayudar a las personas con formas de malestar de tipo emocional en las que entran en juego la angustia y la ansiedad, el sesgo pesimista o los pensamientos catastróficos acerca de lo que ocurrirá, la experimentación de rumiación psicológica, y más.

Algunas de las técnicas usadas son los ejercicios de relajación, la desensibilización sistemática y la reestructuración cognitiva, formas de intervención en pacientes orientadas a modificar tanto su manera de pensar en estos animales como su manera de experimentar su presencia.

Si te interesa contar con el apoyo de psicoterapeutas expertos en este tema, ponte en contacto con nosotros: en Avance Psicólogos atendemos de manera presencial en nuestro centro ubicado en Madrid y, a la vez, mediante sesiones de terapia online por videollamada.

Nuestra Terapia para las Fobias

Referencias bibliográficas:

American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5ª edición), Arlington: American Psychiatric Publishing.
Bolton, D.; Eley, T.C.; O’Connor, T.G.; Perrin, S.; Rabe-Hesketh, S.; Rijsdijk, F.; Smith, P. (2006). Prevalence and genetic and environmental influences on anxiety disorders in 6-year-old twins. Psychological Medicine. 36(3): pp. 335 – 344.
Edmund J.B. (2005). The Anxiety & Phobia Workbook. New Harbinger Publications.
Myers, K. M. & Davis, M. (2007). Mechanisms of fear extinction. Molecular Psychiatry. 12(2): pp. 120 – 150.
Whalen, P.J.; Elizabeth A. Phelps, eds. (2009). The Human Amygdala. New York: The Guilford Press.

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