Rompiendo los 7 mitos sobre el bullying que debes saber

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Rompiendo los 7 mitos sobre el bullying que debes saber. Es uno de los problemas sociales más tristemente comunes en nuestro entorno, y una de los más estudiados. El fenómeno del bullying ha crecido exponencialmente en los últimos años, por lo que los profesionales han intentado diseñar una serie de estrategias para erradicar este tipo de acoso.

Si bien cada vez se tiene más conciencia de qué es verdaderamente el bullying, todavía existen una serie de mitos al respecto que es necesario tener presente para poder comprender el acoso escolar en toda su extensión.

En este artículo te explicamos qué es el bullying y cuáles son los mitos que se han creado alrededor de él.

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¿Qué es el bullying y cuáles son sus mitos?

También llamado acoso escolar, el bullying es un tipo de acoso que se caracteriza por un maltrato intencionado, ya sea físico o psicológico, a uno o más compañeros del aula. Este maltrato puede provenir de una sola persona o de varias. Este maltrato no se circunscribe solo al recinto de la escuela, sino que también puede extenderse fuera de él. En este caso, la víctima puede ser acosada por la calle o a través de chats y redes sociales.

Las consecuencias del bullying son realmente demoledoras: desde problemas psicológicos leves a verdaderos trastornos emocionales o de ansiedad, que incapacitan al niño/a para tener una vida normal. En algunas ocasiones, las víctimas han recurrido al suicidio como una “salida” para su sufrimiento.

Es por todo ello por lo que es necesario conocer en profundidad este tipo de acoso, y para ello necesitamos romper con todos los mitos que (todavía) existen al respecto.

Mitos sobre el bullying que debes saber

En cualquier tema, los mitos no hacen más que entorpecer la solución de un conflicto, puesto que no permiten ver y valorar la verdadera dimensión del problema. A continuación, te detallamos algunos de los mitos sobre el bullying que mucha gente sigue creyendo, y que no hacen más que dificultar el conocimiento de la realidad.

1. Forma parte del desarrollo vital

Pensar que el bullying no es más que una circunstancia “normal” que nos sucede a todos en la vida es restar importancia a un problema muy serio. Es necesario, pues, aprender a identificarlo para poner en marcha estrategias efectivas para erradicarlo. Esta tarea no sólo implica a padres, madres y profesorado, sino también a los propios compañeros de la víctima.

2. Te “fortalece”

Otra de las mentiras relacionadas con el acoso escolar es la creencia de que el bullying fortalece a la víctima y la curte para afrontar los problemas de la vida. Nada más lejos de la verdad; ya hemos comentado en la introducción las terribles consecuencias, a menudo irreversibles, que este tipo de acoso puede ejercer sobre el niño o niña.

Si bien el acoso es destructivo para la psique de cualquier persona, en el caso de niños o adolescentes que no han alcanzado la edad adulta es todavía más problemático, puesto que a ciertas edades todavía no se tienen las herramientas necesarias para hacer frente a determinados problemas. Además, como la personalidad del niño todavía se está formando, ante un caso de acoso escolar su desarrollo puede verse profundamente perjudicado.

Las víctimas de bullying no sólo pueden presentar ansiedad y depresión severa, sino que pueden llegar a desarrollar trastorno obsesivo-compulsivo y traumas, entre otros problemas de salud mental. Así que no; el bullying no fortalece, más bien mina el bienestar psíquico de la persona.

3. No tiene consecuencias graves a largo plazo

Muy ligado a la normalización del bullying (al considerarlo algo “propio” de la edad), está el mito de que no tiene consecuencias graves a largo plazo. Nada más lejos de la realidad; ya hemos visto cómo puede destruir la salud mental de la víctima y, en casos muy graves, puede acabar en tragedia.

4. Prejuicios de género

Seguro que más de una vez has escuchado que “las niñas no hacen bullying”, o que lo hacen menos. Quizá el mito provenga de la creencia tradicional de que los varones tienden más a la agresividad; en todo caso, no es cierto. El acoso escolar no entiende de sexos ni de géneros; el bullying puede ser ejercido por cualquier persona y contra cualquier persona.

Por otro lado, otro de los prejuicios que, tristemente, todavía prevalecen, es que el niño o niña que llora o se queja es un ser débil. Está muy relacionado con el mito de “aguantar” para ser más fuerte; en todo caso, lo único que hace este prejuicio es revictimizar al afectado. Los educadores y los padres y madres deben valorar el acto de denunciar un acoso por parte de la víctima; de lo contrario, sólo estamos escondiendo y eternizando el problema.

5. Los insultos constantes y el ciberbullying no son tan graves

El acoso adquiere múltiples formas, y no sólo se manifiesta en forma de violencia física. Existe una tendencia a considerar como bullying sólo esta última manifestación, cuando esto no es así: está comprobado que el acoso psicológico es igual de dañino. A veces, incluso peor, puesto que deja secuelas psicológicas, a menudo perennes, en el niño/a y, además, es mucho más “silencioso” y difícil de detectar.

Así, considerar que las palabras no son agresivas es un error. Los insultos y las vejaciones orales constantes destruyen la autoestima de la víctima y dificultan su desarrollo como adulto, además de dejar, como ya hemos dicho, secuelas psicológicas que pueden llegar a ser graves.

Por último, es necesario reseñar el ciberbullying, que desgraciadamente ha adquirido mayores dimensiones en los últimos años a causa de la expansión de internet y las redes sociales. El ciberbullying se ejerce a través de estos medios; por ejemplo, publicando imágenes de la víctima para escarnecerla, enviándole mensajes intimidantes o humillantes, etc.

Pensar que esta modalidad de acoso no es tan grave es no comprender el alcance del problema. Precisamente, a través de las redes el insulto o la humillación llegan a más personas y, por tanto, la vergüenza y el desamparo de la víctima puede llegar a ser mayor.

6. Si discutes, ya estás practicando bullying

Así como tenemos personas que pueden llegar a considerar tipos de acoso como el verbal o el digital como “menos graves”, también existen educadores que consideran que cualquier discusión un poco subida de tono entre dos compañeros es bullying.

Hay que tener en cuenta que el acoso escolar se realiza con la única intención de hacer daño. Así pues, una discusión normal, por muy airada que sea, no tiene por qué ser bullying, sino, simplemente, un desacuerdo entre dos compañeros.

7. Algunas personas se merecen ser acosadas

No, nadie merece sufrir bullying. Es cierto que los seres humanos sentimos simpatías por algunas personas y que, por otras, solo experimentamos una sensación de rechazo. Sin embargo, que una persona te caiga mal no la hace merecedora de convertirse en víctima de un acoso.

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Referencias bibliográficas:

Craig, W. M., & Pepler, D. J. (1997). Observations of bullying and victimization in the schoolyard. Canadian Journal of School Psychology, 13(2), 41-60.

Olweus, D. (2001). Peer harassment: A critical analysis and some important issues. En J. Juvonen & S. Graham (Eds.), Peer harassment in school: The plight of the vulnerable and victimized (pp. 3-20). Guilford Press.

Smith, P. K., Pepler, D., & Rigby, K. (Eds.). (2004). Bullying in schools: How successful can interventions be? Cambridge University Press.

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autor/a del artículo

Laura Palomares Pérez

PSICÓLOGA - SEXÓLOGA COLEGIADA M-15270

Laura Palomares (Madrid, 1973) se licenció en Psicología en la por la UAM, funda y forma parte de Avance Psicólogos desde el año 1999. Amplía su formación en los siguientes ámbitos de la psicología: Título de Formadora en Sexología por el Instituto de Ciencias Sexológicas (In.Ci.Sex) Universidad de Alcalá de Henarés. Master en Sexología por el Instituto de Sexología de Madrid (In.Ci.Sex) Universidad de Alcalá de Henares. Prácticum en la Sociedad Sexológica de Madrid-Fundación SEXPOL. Título de Especialista en Terapia Gestalt, por la Fundación Laureano Cuesta en la Universidad de Comillas. Especialista en Terapia de Pareja, por el Centro Psicológico Dr. De Francisco. Diploma en Técnicas de Integración Cerebral (TIC), por el Centro de Terapias de Avanzadas. Tras 25 años de experiencia como psicoterapeuta, ahora colabora como divulgadora para medios especializados en el ámbito de la Psicología y la salud.

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