Oxitocina: La "hormona del amor y la conexión" humana

Oxitocina: La “hormona del amor y la conexión” humana

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La Neuropsicología está de moda. Seguro que términos como oxitocina, dopamina o serotonina te suenan. Se habla de estas hormonas en redes sociales, en podcasts y en programas de televisión, donde se refieren a la oxitocina como “la hormona del amor”, la “confianza líquida” o incluso “la molécula de la moral”. Esto se debe a que la oxitocina se ha relacionado con aspectos neuroquímicos del comportamiento que tienen que ver con las relaciones afectivas, el placer sexual y la maternidad (entre otras dimensiones de la vida humana). Esto hace que se haya vuelto muy popular en lo que conocemos como “psicología pop”, las publicaciones y los discursos sobre Psicología que llenan los medios de comunicación y las listas de libros más vendidos.

Los posibles efectos de la oxitocina han generado tanto interés que se ha llegado a proponer su uso para favorecer el vínculo en terapia de pareja, o incluso para promover el desarrollo de comportamientos de socialización en personas que se encuentran dentro del espectro autista. De hecho, en algunas tiendas y portales de venta online existe la posibilidad de comprar aerosoles de oxitocina para su consumo personal. ¿Es esto una moda sin fundamento o estamos realmente ante una sustancia prometedora? ¿Cuánto tiene de ciencia y cuánto de marketing? Vamos a revisar en este artículo la evidencia de la que disponemos y las conclusiones que podemos sacar a partir de ella.

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¿Qué es la oxitocina?

La oxitocina es una hormona que lleva estudiándose más de un siglo, aunque ha cobrado especial protagonismo en los últimos 30 años. Más concretamente, se trata de una molécula que pertenece al grupo de los neuropéptidos: uniones de aminoácidos que pueden funcionar como neurotransmisores. Esto significa que se trata de moléculas que tienen la posibilidad de actuar en el sistema nervioso para elicitar o inhibir respuestas que van desde la analgesia a la ansiedad.

El nombre dado a la oxitocina significa “nacimiento rápido”, puesto que a principios del siglo XX se descubrió que esta hormona tenía un papel en las contracciones del útero que provocan la expulsión durante el parto. Más tarde también se descubrió que la oxitocina tiene propiedades que facilitan la secreción de leche durante el proceso de lactancia. Más tarde se investigaría su posible influencia en determinados comportamientos sociales.

¿Por qué la llaman “hormona del amor”?

La oxitocina genera mucho interés porque algunos estudios apuntan a posibles efectos ansiolíticos y “antiestrés”. En algunas investigaciones con animales se ha visto que podría tener influencia a la hora de promover o inhibir conductas de cuidado y de contacto físico entre progenitores y crías, además de algunos comportamientos de apareamiento. En seres humanos no se ha podido estudiar su influencia de una forma tan directa, si bien algunas investigaciones han encontrado concentraciones de oxitocina en sangre más altas en personas con pareja y es por esto que existe la hipótesis de que podría contribuir a la formación y el mantenimiento de vínculos a largo plazo.

La oxitocina, como cualquier otro neurotransmisor, no actúa sola. Esta hormona interactúa con otras como la vasopresina y la dopamina (coloquialmente conocida como la “hormona del placer”). Se cree que la interacción entre la oxitocina y el sistema dopaminérgico podría favorecer la anticipación de reforzadores (o sea, la expectativa de obtener algún tipo de gratificación); es por esto que se estima que quizás contribuya al deseo y otras fases de la respuesta sexual. Dichas hipótesis se apoyan también en el hecho de que se ha detectado la presencia de mayores niveles de oxitocina en procesos como la excitación y el orgasmo, aunque de momento no se sabe si esto es causa o consecuencia de la respuesta sexual. Conviene puntualizar que estos fenómenos se han estudiado bastante en algunas especies animales, mientras que en seres humanos no existen observaciones tan claras.

¿Podemos afirmar que la oxitocina genera conexión?

Debido al entusiasmo que han generado los estudios realizados, se ha llegado a declarar con contundencia que la oxitocina es lo que permite que sintamos confianza, desarrollemos vínculos y llevemos a cabo conductas prosociales. Esto no es una novedad, seguro que has leído o escuchado alguna vez otras afirmaciones simplificadas como que el cortisol sube el estrés, o que la serotonina es la responsable de que sintamos más o menos felicidad. Sin embargo, esto no es tan sencillo como a priori podría parecer.

Hay que tener en cuenta que en los experimentos con animales se manipulan de manera muy directa las variables, algo que no se puede hacer de la misma manera en humanos. Además de esto, hemos de recordar que en nuestra vida “real” las condiciones en las que nos desenvolvemos no son iguales a las de un laboratorio: el comportamiento humano es muy complejo ya que las personas estamos influidas no sólo por aspectos biológicos, sino también por otros factores como nuestro contexto social o nuestra historia de aprendizaje particular. Es decir, que no podemos afirmar con rotundidad que el vínculo depende de una molécula.

Lo que sabemos hasta la fecha

Si nos paramos a mirar más en detalle qué es lo que podríamos afirmar sobre la oxitocina en base a lo estudiado, como mucho se podría decir que tiene un posible efecto facilitador en la detección de claves sociales; también que podría afectar a la percepción del riesgo así como a la sensibilidad hacia algunos reforzadores. Esto es que, de manera indirecta, podría afectar a los comportamientos que hemos mencionado antes: cuidar de una criatura, vincularse sexual o afectivamente con otra persona, etc.

Con todo esto, puedes ver que no es tan fácil hacer una conexión directa causa-consecuencia entre la presencia de una hormona y un determinado comportamiento. Además, hay que señalar que los neurotransmisores no suelen tener una única función sino que pueden tener influencia en aspectos muy diversos. Por ejemplo, la dopamina no está presente exclusivamente en el famoso “circuito de recompensa” sino que también tiene un rol en la producción de insulina y en la dilatación de los vasos sanguíneos. De la misma manera, la presencia de oxitocina no se ha detectado exclusivamente en momentos de vinculación sino también en otros muy diferentes como la agresión o el consumo de drogas.

A modo de conclusión

Las hormonas pueden influir en cómo nos sentimos y en nuestra manera de actuar, pero no son el único determinante. Los seres humanos nos encontramos bajo la influencia de múltiples factores tanto internos como externos, y los neurotransmisores interactúan con diferentes variables del entorno. De esta manera, por lo que sabemos hasta el momento se puede afirmar que la oxitocina puede tener su papel en la creación y el mantenimiento de vínculos pero no es una causa única.

A veces puede resultar tentador reducir las teorías sobre la conducta humana a sus elementos más básicos, pero ignorar el resto de variables sólo nos lleva a obtener explicaciones incompletas. La Neuroendocrinología y la Neuropsicología son muy complejas, por lo que si encuentras descripciones muy simplificadas en algunos medios y discursos lo más recomendable es contrastarlos. Las palabras “complicadas” como los nombres de los transmisores y las referencias a la neuroquímica pueden resultar deslumbrantes y parecer más científicas, pero esto no quiere decir que siempre lo sean. El escepticismo y la curiosidad son necesarios para mejorar nuestra comprensión del comportamiento.

Oxitocina y ayuda psicológica

Hay personas que buscan en los artículos sobre la oxitocina y otros neurotransmisores información general para conocer más sobre cómo funciona su comportamiento. Sin embargo, también hay quienes buscan respuestas a las dificultades que pueden experimentar en sus relaciones. No obstante, ya ves que con la evidencia que tenemos hasta la fecha no podemos afirmar que la simple administración de oxitocina sirva para mejorar de manera directa este tipo de cuestiones. A pesar de que están investigándose los posibles usos de la oxitocina para tratamientos farmacológicos, no podemos dejar de lado los elementos personales y sociales si queremos hacer un trabajo completo.

Por eso en Avance Psicólogos contamos con un amplio equipo que incluye profesionales tanto de la Psicología como de la Psiquiatría, entre otras especialidades. Te ofrecemos sesiones de terapia tanto online como presenciales en Madrid. Si necesitas orientación profesional en ámbitos como el manejo de tus relaciones o el afrontamiento de las emociones (o conoces a alguien que pudiera necesitarla), sólo tienes que ponerte en contacto por llamada o mensaje y nuestro personal te asignará la persona más adecuada para trabajar en tus objetivos.

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Referencias bibliográficas:

Jurek, B. y Neumann, I. D. (2018). The oxytocin receptor: From intracellular signaling to behavior. Physiological Reviews, 98, 1805-1908.

López-Ramírez, C. E. y cols. (2014). Oxitocina, la hormona que todos utilizan y que pocos conocen. Ginecología y Obstetricia de México, 82, 472-482.

Nave, G. y cols. (2015). Does oxytocin increase trust in humans? A critical review of research. Perspectives on Psychological Science, 10(6), 772-789.

Shamay-tsoory, S. G. y Abu-akel, A. (2016). The social salience hypotesis of oxytocin. Biological Psychiatry, 79(3), 194-202.

Carter, C. S. (2022). Oxytocin and love: Myths, metaphors and mysteries. Comprehensive Psychoneuroendocrinology, 9(2), 100-107.

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autor/a del artículo

Andrea Martínez Fernández

PSICÓLOGA - SEXÓLOGA COLEGIADA M-28412

Andrea Martínez es licenciada en Psicología por la Universidad de Deusto. Posee un Máster en Psicología Clínica Basada en la Evidencia por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Salud Sexual y Psicología Clínica por la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Especialista en Terapias Contextuales (ACT, FAP y técnicas Mindfulness) por el Madrid Institute of Contextual Psychology. También se ha formado en Psicología Afirmativa en Diversidad Sexual y de Género por el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. Desde 2019 forma parte del equipo colaborador de Avance Psicólogos ofreciendo terapia psicológica, sexológica y de pareja con perspectiva de género. Además, ejerce como divulgadora y formadora en varias plataformas relacionadas con la Educación Sexual.

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