Las mejores películas de crecimiento personal de la historia

Andrea Martínez

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Las mejores películas de crecimiento personal de la historia. El término “crecimiento personal” puede resultar algo genérico para muchas personas. En realidad, el concepto viene de un ámbito de intervención específico más próximo al área de Recursos Humanos, ya que en sus inicios el trabajo en desarrollo personal se orientaba específicamente a mejorar profesionalmente y lograr metas.

No obstante, si preguntamos a diferentes personas qué entienden por crecimiento personal podemos encontrarnos definiciones muy diferentes. Crecer como persona puede implicar conocerse más, hacer frente a dificultades, evolucionar o simplemente aprender.

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10 Películas sobre crecimiento personal

En este artículo hay una lista de diez películas que dan una vuelta de tuerca a la idea tradicional de crecimiento personal. Muchas veces, las historias que vemos en el cine pueden ser más inspiradoras cuando los personajes encuentran un nuevo aprecio por la vida que cuando consiguen grandes triunfos.

Estas películas acerca del crecimiento personal tienen en común que sus protagonistas se enfrentan a situaciones difíciles con las que podríamos llegar a identificarnos. Huyendo de las moralinas, voy a intentar simplemente rescatar las reflexiones que podemos hacer sobre los cambios que vemos en sus personajes en cada historia.

La lista no sigue un orden particular. Eso sí, ¡incluye algunos detalles de las tramas!

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Una Historia Verdadera

David Lynch, 1999 (111 miutos)
Con Richard Farnsworth, Sissy Spacek y Harry Dean Stanton

 

En 1994, Alvin Straight viajó desde Iowa hasta Wisconsin para visitar a su hermano (con quien llevaba 10 años sin hablarse) tras enterarse de que éste había sufrido un infarto; recorrió los casi 400 kilómetros que separaban su casa en el pueblo de Laurens hasta Mount Zion, donde su hermano residía, conduciendo un cortacésped.

La adaptación de David Lynch de esta historia real a la gran pantalla supone una excepción en su filmografía, más conocida por sus películas surrealistas. Se trata de una historia acerca del deseo de reconciliación y de cercanía por encima del orgullo. La perseverancia de Alvin convierte su viaje en una peregrinación particular en la que se cruzará con otras personas con las que compartirá su visión de la vida y la familia.

Intocable

Olivier Nakache y Eric Toledano, 2011 (109 minutos)
Con François Cluzet, Omar Sy y Anne Le Ny

 

Intouchables ha sido uno de los mayores éxitos del cine francés de los últimos años, y también adapta una historia real. Philippe, un millonario con tetraplejia harto de ser tratado con condescendencia, elige a Driss (un joven en riesgo de exclusión social) como su nuevo cuidador. Pese a las preocupaciones del entorno de Philippe por el historial delictivo de Driss, ambos formarán una extraña pareja cuya relación pasará de ser un mero trabajo a una amistad de por vida.

Resulta muy interesante, por una parte, la perspectiva del protagonista con discapacidad: por muy preparados que se presentan todos los candidatos, siempre se siente tratado de manera casi infantilizada. Por otra parte, siendo Driss un chico que proviene de una situación social y económica complicada será quien ayude a un hombre con una alta posición educativa y de clase cómo afrontar sus problemas:
desde la educación de su hija hasta su miedo al paracaidismo, pasando por el temor a las relaciones amorosas.

El Indomable Will Hunting

Gus Van Sant, 1997 (126 minutos)
Con Matt Damon, Robin Williams y Minnie Driver

 

Todo clásico en las listas de películas de crecimiento personal; de hecho, es posible que hayas visto esta película cuando ibas al instituto. La historia de Will Hunting, un chico en desventaja social con grandes aptitudes para las matemáticas, pone sobre la mesa temas como el maltrato infantil y la conducta agresiva.

Las sesiones de Will con su terapeuta servirán para que el chico se permita abrirse y elija cómo quiere vivir. De hecho, es en este punto donde la película resulta especialmente interesante en lo relativo al crecimiento personal, ya que cada personaje tiene una idea diferente de lo que para el protagonista sería triunfar en su vida.

Hacia Rutas Salvajes

Sean Penn, 2007 (140 minutos)
Con Emile Hirsch, Marcia Gay Harden y William Hurt

 

Otra historia real, esta vez adaptada al cine a partir del libro que el periodista Jon Krakauer escribió sobre la vida de Chris McCandless y sus diarios firmados como Alexander Supertramp.

Chris eligió dejar su vida acomodada tras terminar sus estudios universitarios para vivir en la naturaleza. Este suceso fue muy controvertido, ya que hubo quieres sintieron admiración por el joven mientras que otros lo criticaron por cometer la irresponsabilidad de adentrarse en la naturaleza inhóspita de Alaska sin la preparación suficiente.

La idea de abandonarlo todo y hacer un cambio radical implica riesgos, pero para mucha gente es una oportunidad para crecer como persona.

¡Qué Bello es Vivir!

Frank Capra, 1946 (130 minutos)
Con James Stewart, Donna Reed y Lionel Barrymore

 

Es una lástima que un clásico como este no fuese apreciado en el momento de su estreno. Frank Capra acababa de regresar a Estados Unidos después de retratar los horrores de la II Guerra Mundial, y decidió hacer una película vitalista inspirada en Cuento de Navidad de Charles Dickens. Con el paso de los años, ha recibido el reconocimiento que merecía y se ha convertido en un filme de visionado obligado
todas las navidades.

El protagonista, George Bailey, no encuentra sentido a su vida y pretende suicidarse. Justo cuando está a punto de hacerlo aparece Clarence, quien le mostrará qué habría ocurrido en su entorno si él nunca hubiese nacido. Es un planteamiento que brinda la
posibilidad de encontrar sentido a la vida no en un logro aparentemente grande, sino en el efecto que los seres humanos tenemos en nuestras comunidades en el día a día.

Yo soy Sam

Jessie Nelson, 2001 (132 minutos)
Con Sean Penn, Michelle Pfeiffer y Laura Dern

 

Yo Soy Sam es la historia de un padre con discapacidad intelectual en su lucha por obtener la custodia de su hija. En muchas ocasiones se ha acusado a esta película de caer en el sentimentalismo fácil, pero su planteamiento puede resultar muy interesante tanto para madres y padres como para cualquier persona dispuesta a empatizar con quienes tienen diversidad funcional.

Resulta difícil interpretar a una persona con discapacidad sin caer en la caricatura, aunque ya hubo en su momento otros actores (como Tom Hanks en Forrest Gump o Daniel Day Lewis en Mi Pie Izquierdo) que interpretaron personajes con discapacidad en otras películas sobre superación. En este caso lo hace Sean Penn de la mano de Dakota Fanning, que fue toda una revelación con tan sólo siete años.

Thelma & Louise

Ridley Scott, 1991 (128 minutos)
Con Susan Sarandon, Geena Davis y Harvey Keitel

 

Esta road movie está tan vigente a día de hoy como cuando se estrenó hace 30 años. En ella, dos amigas hartas de sus vidas controladas por los hombres deciden emprender un viaje por carretera en el que terminarán siendo perseguidas por la policía.

Uno de los aspectos más positivos de esta película es que rompe con la idea de crecimiento personal como viaje individual. Ambas protagonistas dan un vuelco a sus vidas y descubren nuevas facetas de sí mismas por medio de la amistad y del apoyo mutuo, poniendo la sororidad como un valor central para la evolución personal.

Pequeña Miss Sunshine

Jonathan Dayton y Valerie Faris, 2006 (101 minutos)
Con Abigail Breslin, Steve Carell y Toni Collette

 

Irónicamente, el argumento de esta película gira alrededor de los fracasos de todos y cada uno de los miembros de una familia que se une para conseguir el sueño de su integrante más pequeña: participar en un concurso de belleza infantil. Los personajes ven frustradas sus metas amorosas, personales y profesionales (incluyendo al padre de familia, un orador motivacional) pero encuentran una vía de crecimiento en el apoyo mutuo.

Una muestra de que las historias inspiradoras y con trasfondo pueden ser también muy divertidas.

Transamerica

Duncan Tucker, 2005 (103 minutos)
Con Felicity Huffman, Kevin Zegers y Fionnula Flanagan

 

Parece que el género de las road movies da para mucho en lo que al crecimiento personal se refiere. Esta se trata de la historia de Bree, una mujer trans que recibe la noticia de que tiene un hijo adolescente (fruto de una relación esporádica en la Universidad) justo antes de realizarse una vaginoplastia.

Transamerica invita a explorar el tema de la identidad propia, ya que el argumento sigue a Bree durante su transición como mujer (no sólo a nivel físico, sino en su entorno social y familiar) y su nuevo rol como madre. A pesar de no contar con una actriz trans para protagonizar la cinta, el director Duncan Tucker escogió a la actriz cis Felicity Huffman en lugar de un actor (como se ha hecho en otras películas) para
interpretar a Bree.

La Vida es Bella

Roberto Benigni, 1997 (117 minutos)
Con Roberto Benigni, Nicoletta Braschi y Giorgio Cantarini

 

Poco se puede decir sobre este filme que no se haya dicho ya. La Vida es Bella es conocida por introducir la comedia en uno de los episodios más crudos de la historia: el Holocausto. Lo hace además sin pretender edulcorar todo lo ocurrido; en lugar de ello, muestra lo que el protagonista ve y sufre en el campo de concentración nazi mientras inventa una imagen divertida con la que proteger a su hijo del horror.

La película toma inspiración de las memorias de Rubino Romeo Salmoni, un superviviente que decidió usar el humor negro para relatar sus vivencias y escribió el libro Al final, derroté a Hitler.

El cine como inspiración: películas de crecimiento personal

Como he comentado al principio del artículo, el crecimiento personal puede adquirir un significado diferente para cada cual. Te animo a que hagas tu propia lista de películas de crecimiento personal. ¿Cuáles son las que más te han marcado?

El cine puede aportar mucho no sólo a un nivel artístico sino personal. De hecho, en ocasiones utilizamos películas para trabajar en terapia. Algunos personajes pueden servir como referentes, y muchas veces resulta positivo ver una historia con la que poder identificarse.

Trabajar el crecimiento personal

Al principio del artículo he hablado del desarrollo personal como un área de trabajo específica, pero como habrás podido ver a lo largo de esta lista existen muchas maneras de trabajar el crecimiento propio. Esto es algo que se puede hacer en consulta, ya que no es necesario tener un trastorno o diagnóstico para hacer terapia psicológica.

Si tienes interés en mejorar tus habilidades, afrontar situaciones que puedan resultarte complicadas o simplemente aprender, nuestro equipo cuenta con especialistas en diferentes ámbitos que pueden atenderte por videollamada o presencialmente en nuestro despacho de Madrid.

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