¿Por qué me siento aletargado?

Por qué me siento aletargado

Muchas veces, el motivo que lleva a las personas a pedir cita con el psicólogo no tiene tanto que ver con un gran sufrimiento emocional ni por el hecho de tener problemas en las relaciones personales, sino que tiene que ver con la confusión que produce lo que se siente, ¿por qué me siento aletargado?

Y es que si ya tendemos a querer conocer el porqué de lo que ocurre a nuestro alrededor, cuando aquello que no entendemos ocurre en nuestra propia mente, llegar a comprender lo que está pasando es aún más importante, sobre todo si nos genera alguna incomodidad o nos pone trabas a la hora de llegar a nuestras metas.

Es por ello que en este artículo nos centraremos en una de las preguntas que se escuchan más en las primeras sesiones de psicoterapia: ¿por qué me siento aletargado? Daremos un repaso a los diferentes fenómenos a los que puede referirse este concepto, y a sus causas probables.

La importancia de reconocer emociones

Uno de los aspectos más complicados de la psicología tiene que ver con saber identificar el estado emocional en el que nos encontramos. Es decir, ser capaces de identificar correctamente las emociones que predominan en nosotros en un momento determinado.

Nadie nace sabiendo, y por eso es muy frecuente no saber muy bien qué nos pasa cuando nos sentimos raros, o cuando nos invaden sensaciones complejas o aparentemente contradictorias. Y, por supuesto, si ni siquiera entendemos bien la emoción que sentimos, es más complicado aún saber por qué nos sentimos de esa manera.

Por ejemplo, se ha visto que las personas con menos habilidad a la hora de identificar sus emociones es más propensa, estadísticamente, a comer sin hambre por el simple hecho de aliviar el malestar que generan las emociones negativas. De este modo se intenta “compensar” mediante sensaciones placenteras un estado emocional que en realidad tiene una causa no fisiológica (por ejemplo, la ansiedad que produce la fecha de un examen que cada día está más próximo).

De este modo, es importante evitar términos ambiguos y conocer los conceptos psicológicos que resultan útiles para saber lo que realmente está pasando en nosotros.

¿Por qué me siento aletargado? Una pregunta habitual en terapia

Vayamos al caso específico: la pregunta típica de “¿por qué me siento aletargado?”. Aquí veremos desde la respuesta más obvia a esto, relacionada con los problemas para dormir, hasta otros fenómenos psicológicos de causas más difusas y complejas.

Y es que el concepto de “aletargado” puede estar refiriéndose a muchas cosas diferentes. Por un lado, podría vincularse a la necesidad de descansar más, que se plasma en una serie de síntomas bien conocidos por la medicina y la psicología clínica. Pero por el otro, puede deberse a sintomatología asociada a los trastornos del estado del ánimo, como veremos (aunque no en todos los casos tiene por qué llegar a un grado de intensidad en el que se considere patológico).

Posibles causas

Estas son las razones habituales por las que los pacientes comentan que se sienten aletargados.

1. Trastornos del sueño

Esta es una de las causas más habituales de la sensación de estar aletargado, y de hecho es el que se corresponde mejor con el significado de la palabra en castellano. La sensación de sueño tiene unas características propias identificables por la mayor parte de las personas, y se caracteriza por la fisicalidad: dolor o sensación de incomodidad en los ojos, tendencia a bostezar a lo largo del día, segregación de lágrima, etc.

Por otro lado, el insomnio es uno de los trastornos del sueño que generan esta sensación de manera más frecuente. Esto se debe a que resta horas de sueño, lo cual impide que el sistema nervioso se prepare adecuadamente para afrontar un nuevo día. La buena noticia es que, a no ser que exista una enfermedad física que propicie este problema, suele ser relativamente sencillo superar el insomnio con la adecuada asistencia profesional.

2. Abulia

La Abulia es una alteración psicológica caracterizada por la falta de motivación y de interés por la mayoría de las actividades o de las posibilidades de acción que nos plantea el día a día. Se trata de una actividad clínica que frecuentemente aparece junto con la depresión o con las demencias, y que a la práctica lleva a que la persona se sienta vacía emocionalmente, sin nada que sea capaz de ilusionarla.

Por eso, las personas que desarrollan abulia adoptan un estilo de vida más bien pasivo, tienden a aislarse socialmente (a causa de que la energía y la implicación necesarias para socializar las sobrepasa), y notan que no hay demasiada diferencia entre lo que sienten cuando están despiertas y lo que sienten cuando están dormitando. La característica clave aquí es la falta de interés y de motivación por interactuar con el entorno, o incluso por adentrarse en actividades introspectivas.

3. Depresión

La depresión es otra de las alteraciones psicológicas que pueden ser confundidas con el aletargamiento.

Es uno de los trastornos psicológicos más frecuentes, y aunque sus síntomas son variados y no todos se dan a la vez en la misma persona, se caracteriza por el bajo estado de ánimo y la fatiga mental.

Es por eso que las personas con depresión suelen sentir que están vacías emocionalmente, y que les cuesta conectar con lo que ocurre a su alrededor (de un modo similar a lo que ocurre con la abulia, con la que de hecho se solapa a menudo).

 

4. Anhedonia

Finalmente, la anhedonia puede ser otro de los fenómenos psicológicos de relevancia clínica que lleven a alguien a preguntarse por su estado de aparente aletargamiento.

Esta alteración, que al igual que la abulia se suele solapar con la depresión, se caracteriza por la incapacidad por experimentar plenamente alegría o placer. Esto hace que la persona apenas sienta estímulos positivos en su día a día.

¿Buscas ayuda profesional?

Hay que tener en cuenta que aunque aquí hayamos visto varios posibles motivos por los que puede surgir aletargamiento, el más habitual surge de los trastornos del sueño, y en concreto del insomnio.

La palabra trastorno no implica que sea una enfermedad crónica, y de hecho el tratamiento psicológico suele ayudar mucho a superarlo en poco tiempo. Si te interesa contar con nuestro equipo de profesionales de la salud mental, te invitamos a pedir cita con nosotros.

Nuestra Terapia Psicológica

Referencias bibliográficas:

Berrios, G.E. and Gili M. (1995) Abulia and impulsiveness revisited. Acta Psychiatrica Scandinavica 92: 161 – 167.
Hays RD, Wells KB, Sherbourne CD (1995). «Functioning and well-being outcomes of patients with depression compared with chronic general medical illnesses». Archives of General Psychiatry 52 (1): 11 – 19.
Mahowald, M. (2000). What is causing excessive daytime sleepiness? Evaluation to distinguish sleep deprivation from sleep disorders. Postgraduate Medicine. 107(3): 108 – 110, 115 – 118, 123.

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