¿Por qué sentimos miedo?

¿Por qué sentimos miedo?

¿Por qué sentimos miedo? El miedo es una de las emociones más potentes, entre otras cosas, porque con cierta frecuencia entendemos que es un problema.

De hecho, es habitual que se hable de él entendiéndolo como una “emoción tóxica”, algo que hace de nuestras vidas algo más doloroso y que nos aleja de la felicidad. El miedo, en definitiva, es entendido muchas veces como uno de los aspectos a evitar.

Sin embargo, eso es precisamente lo que nos da pistas acerca de por qué tiene valor y por qué tiene sentido que exista: el miedo es un fenómeno positivo y útil. A lo largo de este artículo hablaremos justamente acerca de este tema, es decir, por qué sentimos miedo, cuál es su razón de ser.

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¿Por qué sentimos miedo? La utilidad de esta emoción

Es cierto que sentir miedo no es una experiencia agradable: cuando esta emoción emerge con fuerza en nuestro estado mental nuestra atención queda centrada en ella justamente porque es un fenómeno disruptivo, que desearíamos que desapareciese cuanto antes. Con algunas excepciones, como por ejemplo la sensación de tensión que nos invade al ver películas de terror o al explorar zonas de parques de atracciones diseñadas para dar “sustos”, nos resulta evidente que el miedo forma parte del displacer, y no se mezcla para nada con el goce. Esto es por un motivo.

El miedo existe precisamente porque es una fuente de motivación muy potente, y como tal, desencadena acciones. En concreto, despierta en nosotros la necesidad de evitar situaciones o de esquivar factores de riesgo, priorizando esto y dejando todo lo demás para más tarde. Por consiguiente, es una herramienta adaptativa, un fenómeno psicológico y fisiológico que compartimos con muchos otros animales justamente porque resulta muy útil para una gran variedad de formas de vida.

Así pues… ¿por qué sentimos miedo? Porque aunque es una experiencia desagradable, nos lo ha puesto mucho más fácil a la hora de sobrevivir durante cientos de miles de años. El miedo hace que no tengamos que depender de la razón, que suele tomarse su tiempo para arrojar conclusiones ante un tema y aportar decisiones ante una duda, y que podamos reaccionar rápidamente cuando hay algo a nuestro alrededor que nos da motivos para preocuparnos. No hay que olvidar que el cuerpo humano está diseñado sobre todo para sobrevivir, y no tanto para sentir placer constantemente.

Los problemas que pueden surgir

A pesar de que en la mayor parte de las ocasiones el miedo sea algo que o nos beneficia o no nos perjudica, en casos específicos puede llegar a constituir un problema, dado que como mecanismo de adaptación al entorno, no es perfecto al ser producto de la evolución, un fenómeno natural y sin nadie que lo dirija. Estos son algunos ejemplos.

1. Fobias

Las fobias son trastornos de ansiedad que aparecen cuando una persona desarrolla patrones de evitación ante determinados estímulos que no suponen un peligro real, y que pueden ser muy variados: agujas, arañas, rayos y tormentas, etc.

2. Parálisis del análisis

La parálisis del análisis no es un trastorno psicológico propiamente dicho, pero puede llegar a causar muchos problemas. Consiste en una situación de bloqueo en la que el miedo a tomar una situación incorrecta hace que la persona no se decante hacia ninguna de las opciones entre las que puede elegir, dejando que pase el tiempo.

 

3. Trastorno de pánico

El trastorno de pánico es otra alteración psicológica perteneciente a los trastornos de ansiedad, como las fobias. Se caracteriza por la aparición de episodios de crisis de ansiedad sin desencadenante objetivo claro, en los que la persona pierde el control a la vez que experimenta síntomas como los temblores, las dificultades para respirar, sudores fríos, mareos, etc.

 

¿Cómo tratar los problemas relacionados con el miedo?

Tal y como hemos visto, el miedo puede dar lugar a algunos problemas, parte de los cuales son tan significativos que constituyen un trastorno psicológico. En estos casos es importante acudir cuanto antes a psicoterapia e iniciar un proceso de aprendizaje en la gestión de las emociones.

Esto se consigue a través de varias sesiones en las que el psicólogo analiza el caso concreto de la persona que busca apoyo psicoterapéutico, establece una hipótesis acerca de cuál es el problema a tratar, y propone un plan de acción personalizado y basado en adoptar nuevos hábitos a la hora de interactuar con el entorno y modular las emociones, entrenando al paciente en varias técnicas y estrategias eficaces. Esto tiene lugar a lo largo de semanas o meses, teniendo en cuenta que entre sesión y sesión se le asignan tareas al paciente, y estas deben ser realizadas por su cuenta.

Si te interesa contar con ayuda psicológica profesional para aprender a gestionar tus miedos, ponte en contacto con nosotros.

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Referencias bibliográficas:

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Olsson, A.; Nearing, K.I.; Phelps, E.A. (2006). “Learning fears by observing others: The neural systems of social fear transmission”. Social Cognitive and Affective Neuroscience. 2 (1): pp. 3 – 11.

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