Los problemas de conducta en la infancia

Los enfrentamientos entre padres e hijos suelen ser muy habituales en el desarrollo del niño a medida que va creciendo y va poniendo a prueba sus nuevas habilidades de comunicación. problemas de conducta infancia pueden ser un gran problema que amenaza la armonía en casa.

No obstante, aunque es normal que puedan darse algunas discusiones y surgir problemas entre los miembros de la familia, si estas dificultades son demasiado frecuentes y/o se alargan en el tiempo, podrían llegar a ser algo más que simples disputas en el seno familiar convirtiéndose en problemas de conducta serios.

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¿Cuáles son los problemas de conducta típicos de la infancia?

Los comportamientos negativos más comunes en los niños y adolescentes son los siguientes.

Rabietas: cuando no consiguen lo que quieren tienden a gritar, patalear y llamar la atención en general. En adolescentes, pueden aparecer conductas agresivas si no consiguen su objetivo.

Mutismo: cuando guardan silencio o responden sólo con monosílabos impidiendo la comunicación en la familia.

Demanda constante de atención: cuando necesitan que se esté pendiente de ellos en todo momento, observando todo lo que hacen o jugando siempre con ellos, sin dejar apenas espacio o tiempo para los adultos.

Poca autonomía: cuando no son capaces o no quieren hacer cosas propias de su edad y siempre demandan que los padres sean quienes lo terminen haciendo. No hay que olvidar que cualquier extremo es negativo. Por lo tanto,el exceso de autonomía también puede ser un problema, ya que el niño debe seguir un aprendizaje paulatino según su edad y su desarrollo.

Poca atención: cuando parece que no atienden a lo que se les dice, no escuchan, o si escuchan no hacen las cosas que se les piden.

Las disputas en el seno familiar son un motivo habitual de consulta de las familias que se ven desbordadas por ciertas conductas de sus hijos que no saben cómo afrontar

Técnicas para eliminar las conductas perjudiciales

Estos comportamientos negativos que se dan en la infancia en ocasiones no permiten a los niños interactuar con los otros de una manera adecuada. Es decir, cuando los niños interactúan con otros en forma de provocaciones, violencia verbal o física, con burlas, etc, de forma habitual, decimos que tiene un comportamiento desadaptado.

Existen técnicas básicas para eliminar este tipo de comportamientos que podemos utilizar para hacer desaparecer estas conductas poco a poco. Las más habituales son:

Retirada de atención: se basa en no reforzar una conducta. Por ejemplo:

María empieza a llamar la atención diciendo constantemente palabrotas, insultos, etc. Si nuestra respuesta es no prestarla atención o hacer como que no entendemos lo que dice cuando habla así, la conducta irá desapareciendo. Cuando María se esfuerza por pedirnos las cosas de otra manera, sin insultos, estaremos atentos para reforzar la conducta positiva.

Es habitual que al principio estas conductas empeoren, pero si no cejamos en el intento, obtendremos resultados positivos, porque en este caso, María tiene que reaprender que las cosas se pueden pedir de otra manera.

Tiempo fuera: este tipo de técnica consiste en privar al niño de un refuerzo por un corto espacio de tiempo (1-5 minutos) de las actividades que estaba haciendo y de las personas con las que estaba. Pongamos un ejemplo: a María le gusta molestar a sus hermanos, padres, etc cuando éstos están haciendo una actividad (ver una película, jugar) y aumenta en intensidad impidiendo a los demás realizar su actividad. Se utiliza cuando la advertencia verbal ya no sirve de nada. En este caso, apartaremos a María de la actividad y se la retira a un lugar neutro, que tampoco produzca pavor. Es importante explicarle justo antes por qué lo hacemos y qué es lo que no queremos que haga. Esta técnica se tiene que utilizar de forma firme y sistemática hasta que desaparezca la conducta. Pasado el tiempo acordado, se le lleva a realizar una actividad que sea positiva y que reforzaremos.

Técnica de Premark: consiste en asociar una acción desagradable a otra que sea agradable y que se da justo a continuación, y en este orden. Esta técnica se basa en que toda conducta que recibe un premio tiende a repetirse, con lo cual, aumenta la posibilidad de que se repita en el futuro. Por ejemplo: María no quiere recoger sus juguetes, pero si lo hace, después podrá jugar a la plastilina, que es su juego favorito. Como veis, la actividad que viene a continuación funciona como refuerzo para realizar la anterior.

El castigo:supone la aparición de una consecuencia desagradable por una conducta no adecuada. Solo se debe utilizar esta técnica cuando la conducta perjudica a los demás (agresiones físicas y sistemáticas) o para él mismo (cruzar la calle sin mirar). Debe ser utilizado inmediatamente después de la conducta inapropiada, y también debe ser corto aunque intenso. También hay que tener en cuenta que debe ser usado como último recurso para hacer desaparecer una conducta porque puede provocar respuestas emocionales de ansiedad, miedo…etc. Si se utiliza con frecuencia puede originar inseguridad y un mal concepto de sí mismo. Pongamos un ejemplo: María ha pegado con un palo a un amigo en el parque y sus padres han decidido que ya no puede seguir jugando y se marchan, o bien deciden que esta tarde ya no podrá ver sus dibujos preferidos.

Es importante que se ofrezca un modelo adecuado. El adulto debe comportase de manera habilidosa para que el aprendizaje sea eficaz (resolver conflictos dialogando, saber conversar, expresar sus emociones de manera adecuada, defender sus derechos sin ofender a los demás…etc) esto asegura unas buenas habilidades sociales en el futuro.

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