¿Qué es la Terapia de Aceptación y Compromiso?

Qué es la Terapia de Aceptación y Compromiso

Una de las características de la psicología aplicada es que no existe un solo modelo que permita llevarla a cabo siguiendo un “canon”, una manera totalmente consensuada de hacer las cosas en terapia, como si todo se tratase de poner en práctica lo que pone en un manual de salud mental. Estudiaremos que es la terapia de aceptación y compromiso.

Es por eso que existen varios tipos de terapia que responden a perspectivas diferentes, maneras de ver las necesidades y los problemas psicológicos que afectan a las personas, así como las soluciones que pueden ser planteadas en cada caso.

En este artículo veremos una de esas propuestas de intervención psicológica en pacientes, la Terapia de Aceptación y Compromiso, o ACT, y explicaremos cuáles son las características que la definen.

Un tipo de terapia contextual

La Terapia de Aceptación y Compromiso es una forma de intervención en psicoterapia que forma parte de lo que se conoce como terapias de tercera generación, o Terapias Contextuales.

Esta tercera oleada de formas de intervención en paciente se caracteriza por no centrarse tanto en la eliminación o mitigación del síntoma como en poner el foco en la aceptación de y la capacidad para tolerar ciertas formas de imperfecciones e incomodidad inherente a la vida. En este sentido se distingue de la segunda generación de psicoterapias, las cognitivo-conductuales, que sí buscan combatir de manera directamente el malestar tanto en sus aspectos emocionales y cognitivos como en los comportamentales.

Dicho de otro modo, las terapias de tercera generación adoptan una perspectiva más positiva sobre los problemas que han llevado a los pacientes a tomar la decisión de ir al psicólogo, y enseñan a adoptar una nueva perspectiva de vida más constructiva y que no ponga el foco en la necesidad de hacer desaparecer de raíz el sufrimiento, sino en abrazar una nueva mentalidad y valores que permitan vivir la vida en positivo, apuntando hacia la consecución de valores que encajen con nuestra filosofía de vida.

Así, las terapias contextuales, como su nombre indica, se adaptan al contexto en el que vive cada paciente para examinar el tipo de valores desde los que, en cada caso, es más fácil ofrecer una perspectiva positiva y constructiva de lo que ocurre, aportando herramientas para que el malestar y el sufrimiento no lo impregnen todo y a la vez no poniendo como objetivo la meta irrealizable de hacer que todo sea bienestar constante.

¿Qué es la Terapia de Aceptación y Compromiso?

Ahora que ya sabemos aproximadamente qué son las terapias contextuales, podemos entender cuál es la filosofía desde la que parte la Terapia de Aceptación y Compromiso.
Tal y como hemos visto, el foco de este tipo de intervención no está planteado en negativo, en eliminar malestar, sino en positivo, que en este caso implica aportar maneras de vivir la vida y de interpretar la realidad que permitan aumentar el grado de aceptación de aquello malo que ocurre sin que lo podamos controlar.

¿Y cómo se trabaja desde la ACT para conseguir esto? Durante las sesiones de psicoterapia, se crean situaciones desde las que se va entrenando al paciente para que se acostumbre a desprenderse de la rigidez psicológica, por un lado, y del fenómeno conocido como evitación experiencial, por el otro. Veamos en qué consisten.

La rigidez psicológica

Buena parte de lo que sentimos y pensamos no surge en nosotros porque sí, sino que es fruto de una serie de aprendizajes previos que hemos interiorizado consciente o inconscientemente.

Como se trata de esquemas mentales que ni siquiera sabemos que están ahí (porque nos cuesta imaginarnos cómo sería ver la vida desde otra perspectiva), apenas nos cuestionamos esas predisposiciones a pensar y a experimentar emociones de esa manera, lo cual significa que en ocasiones esas pautas psicológicas se convierten en una prisión, algo que nos constriñe y que genera rigidez psicológica.

Así pues, la Terapia de Aceptación y Compromiso se fundamenta en la idea de que los problemas que pueden salir a nuestro paso son demasiado diversos como para afrontarlos siempre con los mismos mapas mentales, y nos propone flexibilizar nuestra forma de interpretar lo que ocurre en nosotros y a nuestro alrededor. De esa forma, problemas que antes considerábamos que debíamos suprimir por completo se transforman en fuentes de incomodidad cuya importancia sabemos ver en perspectiva y que, visto desde cierto ángulo, no tiene por qué desgastar significativamente nuestra estabilidad psicológica.

La evitación experiencial

La evitación experiencial es el otro concepto clave de la Terapia de Aceptación y Compromiso. Consiste en la paradoja que se da cuando detectamos un problema que causa malestar psicológico: nuestras ganas de hacer que esa incomodidad desaparezca nos vuelve cada vez más sensibles a ese malestar, es decir, nos resta poder y se lo da a aquello que nos hace daño.

Así, la Terapia de Aceptación y Compromiso plantea vías alternativas a la evitación experiencial, haciendo que integremos las imperfecciones de la realidad en nuestra manera de entender la vida.

Un ejemplo de la ACT en pacientes

Veamos ahora un ejemplo de cómo funciona la Terapia de Aceptación y Compromiso en el caso de una mujer que está pasando por problemas para aceptar los signos que el envejecimiento provoca en su apariencia física.

En este caso, una manera de intentar abordar el problema sería considerar que la tristeza y la ansiedad que la persona siente al mirarse al espejo o al salir a la calle (a la vista de los demás) es en sí una fuente de malestar que hay que eliminar. Y otra manera de ver el problema sería comprobar que la persona sufre innecesariamente a causa de su incapacidad para aceptar aquello que considera una imperfección muy grave.

En este ejemplo, la persona tiene una excesiva rigidez psicológica en lo relativo a los cánones de belleza, lo cual hace que experimente la pérdida de la tersitud y del brillo de la piel una especie de duelo: aquello que antaño consideraba que le venía dado desaparece, dejando detrás de sí un cuerpo extraño que no le pertenece.

Por otro lado, la mujer también pasa por la evitación experiencial, algo que se nota desde la primera hora de la mañana, cuando evita mirarse al espejo y se pone chapuceramente una gruesa capa de maquillaje para cubrir sus arrugas.

La Terapia de Aceptación y Compromiso ayudará a esta persona a reconciliarse con su cuerpo real, a dejar de dar por sentado que tiene que parecerse a una versión idealizada de ella misma, y a vivir la vida sin preocuparse por problemas que principalmente existen en su imaginación.

Nuestra Terapia Psicológica

Referencias bibliográficas:

● Arch, Joanna J.; Craske, Michelle G. (2008). “Acceptance and commitment therapy and cognitive behavioral therapy for anxiety disorders: Different treatments, similar mechanisms?”. Clinical Psychology: Science and Practice. 15 (4): pp. 263 – 279.
● Hayes, S. C., Barnes-Holmes, D., & Roche, B. (Eds.). (2001). Relational Frame Theory: A Post-Skinnerian account of human language and cognition. New York: Plenum Press.
● Luciano, C., Valdivia, S., Gutiérrez, O., y Páez, M. (2006). Avances desde la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT). EduPsykhé. Revista de Psicología y Psicopedagogía, 5(2), pp. 173 – 201.

Ir arriba
Abrir chat